Reseña: DOMMENGANG.- ‘Wished eye’

‘WISHED EYE’, el nuevo álbum de DOMMENGANG, es todo un regalo para cualquier amante de la psicodelia del siglo XXI. Capturando la fuerza de sus shows en vivo, el álbum ofrece innovación de guitarra, ritmos serpenteantes y percusión propulsora con un alegre abandono en un viaje en el que la banda ha encontrado la clave, combinando su naturaleza desde la euforia a la trascendencia. Psicotrópicos momentos más propios de Earthless, se mestizan con pasajes herederos de Pink Floyd, y tonos neo-psicodélicos cercanos a bandas como Dead Meadow o All Them Witches, para construir un sonido personal, con su propia esencia. La banda juega con los elementos y los tiempos, para llevarnos a surcar el cosmos o a invitarnos a una introspección meditativa sin salir de casa. La irresistible guitarra impregnada de profunda psicodelia ácida, una percusión poderosamente expresiva y algunos tonos de bajo devastadoramente sucios, unidos a la entrega vocal dual de Markham y Wilson, así como letras bien pensadas, solo impulsan esta fuerza de la naturaleza que es ‘WISHED EYE’. Un álbum exquisito, serpenteante, en el que los hongos mágicos han esparcido su dietilamida para sumirnos en un trance sensorial llevo de alicientes. Cautivador, aterciopelado, y exuberante, su magistral contenido parece abrir un nuevo camino en la exploración compositiva de la banda de Portland. Porque este álbum es un catálogo de la psicodelia del siglo XXI, una psicodelia que no tiene límites, y que al margen de innovar tratando de abrir nuevas rutas, en sus surcos, la banda es fiel al legado de los pioneros psicodélicos de los 70’s, ofreciéndonos su particular fusión de estos elementos.  ‘WISHED EYE’ es el álbum de estudio de una banda que, en vivo, enciende la liberación caótica y la meditación de otro mundo. Para capturar esta energía y libertad en el estudio, el trío grabó todas las canciones juntas en una cinta y dejó que la experimentación se volviera loca. De hecho, este viaje de exploración estuvo vinculado a que todos los miembros se trasladaran a Portland, (Oregón), encontrando un nuevo hogar para que florecieran sus ideas. Markham explica: “Tocamos varias veces a la semana durante dos años, a veces sin otro objetivo real que tocar música y hacer ruido juntos. Muchas noches fueron seguidas por patios traseros alrededor del fuego”. Sig elabora: «Fuimos al ensayo sin más expectativas que dejar que cada idea respirara y dejarla actuar todo el tiempo que fuera necesario». Al trabajar sin restricciones ni limitaciones de tiempo, pudieron profundizar más que nunca en sus experiencias compartidas. Hablar de obra maestra, siempre puede resultar algo pretencioso, pero si este trabajo no lo es, sin duda está es un lugar cercano a serlo. Si te queda alguna duda, no seas tímido, abre tu mente, y déjate llevar…

WISHED EYE’ está disponible vía Thrill Jockey Records.

Evocando la serenidad de la belleza natural del noroeste del Pacífico, “Runaway” hace brotar lentamente sus suaves melodías. Un fuerte ritmo y voces etéreas afloran en un gratificante bosque sonoro en el que la psicodelia crea una acogedora atmósfera. Un espacio de gran belleza que parece susurrarnos con balsámicos pasajes y guitarras que hacen emanar narcóticas sustancias psicotrópicas. En corte tiene la facilidad de envolverte en ese cautivador y gratificante espacio sonoro presidido por el néctar de hongos mágicos. 

Mucho mas psicotrópica y pesada ‘Society blues’ encuentra la banda en un humeante escenario de blues psicodélico. Solos extenuantes explotan en una bacanal mas propia de bandas como Earthless, en una mutación hacia el blues de All Them Witches. Un espacio caleidoscópico que nos atrapa aletargándonos entre solos chirriantes. En una huida hacia adelante, el corte eclosiona con brillantes momentos de pesadez y una atmosfera aturdidora. Serpenteando en su transitar, las guitarras se desdoblan en una orgía psicodélica de grandes dimensiones con la dietilamida como protagonista.

Con fuertes influencias floydianas ‘Last Card’, es una balada entregada con verdadera vulnerabilidad y sinceridad. Auspiciada por una hermosa melodía y reconfortantes voces, el corte nos acaricia con delicadeza. Contenido en su ritmo, los desarrollos instrumentales se nutren de numerosos ornamentos bajo balsámicos pasajes vocales. El bajo protector parece hacer de Ángel de la Guarda de unas guitarras que no cesan en su empeño de mostrarse esplendorosas. Una impresionante canción que pone la pausa al frenesí ácido del corte precedente.

En un tono más experimental ‘Myth time’ se desarrolla en un entorno neo-psicodélico con borboteantes guitarras y un ritmo colorista. Aterciopeladas melodías vocales nos susurran en una nueva canción lisérgica. Con un tono comedido y un aura melancólica, la pista mantiene el flujo en una atmósfera que mira al pasado pero que cuenta con numerosas referencias contemporáneas. El corte evoluciona con subidas y bajadas de intensidad con una narrativa cambiante que no se sale del guion.

Little Beirut’ camina lentamente por espacio nebulosos y sumamente psicotrópico en el que los acordes se ejecutan desde la pausa en una martica de sustancias alucinógenas. Un interludio en el que la pausa y la belleza conviven en armonía.

Con una sutil mirada al pasado ‘Blue & peaceful’ contiene hermosas melodías psicodélicas que se soportan en unas vibraciones más propias de los 60’s con ciertos tonos garage. La cuidada composición de la canción permite complejos desarrollos que contrastan con pasajes más sencillos. Un mundo lleno de matices, con momentos de hard-rock añadidos a su característico sonido, acaban por lograr una composición rica en texturas, todas ellas, bien ejecutadas y ensambladas para lograr un ‘todo’ sumamente cautivador.  

La crujiente y psicotrópica ‘Pretichor’ contiene un flujo expansivo que nos invita a exploración sensorial entre ritmos kraut, tonos espaciales. Solos hilarantes y una melodía acolchada recorren un camino lleno de meandros y giros que no impiden que la canción siempre mire al frente en un avance sin retorno. Jugando con los elementos psico-progresivos ponen la calma apartándose de la espiral lisérgica de alguno de sus pasajes.

La sensibilidad regresa con la dulce ‘Wished eye’ profundizando en el inconsciente con un estado de ensueño a través de sus aterciopelados y balsámicos pasajes instrumentales. La composición contiene una cálida línea de bajo, un ritmo cadente y contenido, y hermosos pasajes de guitarra que nos invitan a un viaje onírico.

‘Flower’ serpentea entre guitarras ácidas y una propulsión de ritmos que la empujan a un espacio reconfortante de psicodelia del nuevo milenio. Difusa por momentos, la canción fluye con un gran magnetismo trasmitiendo distintos estados de ánimo. Esta constante de todo el álbum se erige como uno de sus mejores argumentos, ya que cada canción contiene oscilaciones constantes, haciendo que cada escucha, proporcione nuevos alicientes al oyente. La suprema belleza de su melodía pone el resto en una pista de mucha calidad.

Dommengang

Thrill Jockey Records

Reseña: MARGARITA WITCH CULT.- ‘Margarita Witch Cult’

Si hasta ahora no habías oído hablar de ellos, y eres fans del proto-metal de los 70’s, o de bandas como UNCLE ACID & THE DEADBEATS, desde hoy, el trio británico, puede convertirse en una de tus bandas favoritas. Porque MARGARITA WITCH CULT traen la furia con su álbum debut. Nacidos de las turbias profundidades industriales de Birmingham, (también conocida como Sabbath City), el estridente trío logra un tour-de-force fusionando la energía puñetera de NWOBHM y las imágenes ocultas y la pesadez del proto-doom más crudo y psicotrópico. Una bestia atemporal y despiadada, una que te masticará, te degustará y te escupirá. Con canciones directas y estruendosas, estos chicos consiguen derretirte la cara con golpes de heavy-metal más propios de Orange Goblin, sumirte en la oscuridad Sabbathica, cegarte con riffs más propios de Dozer, o hechizarte con el conjuro ocultista de los citados Uncle Acid. Porque este debut es un álbum demoledor, con gachos increíble, estribillos pegadizos y una hechizante atmósfera psicodélica. Una bestia con varias cabezas comandadas por un sonido crudo, pero sumamente magnético, en un derroche de energía y buen hacer. Un brebaje embriagador nacido de una fórmula magistral en la que los sonidos primitivos de las bandas de proto-metal y proto-doom de los 70’s se emulsionan con voces cautivadoras y fuzz narcótico. Como he dicho en otras ocasiones, DenpaFuzz no se hace responsable de una escucha prolongada de estas diabólicas y magnéticas canciones que harán que tu cabeza explote. ¡¡Avisados estáis!!

Sin hacer prisioneros, el álbum abre con el bombazo de canción ‘Diabolical Influence’. Una pista pesada con riffs que te atrapan y claros ecos del proto-metal de los 70’s en una fiesta con sonidos heavy-rock de alto voltaje. Melodías pegadizas habitan en una densa atmósfera nebulosa creada por riffs gruesos con un resultado impresionante. Su poder magnético es una fuerza de la que resulta difícil escapar, ya que, a pesar de su sencilla y repetitiva armonía, la canción tiene todos los ingredientes para absorberte en su particular agujero negro creado a base de fuzz empapado en psicodelia. ¡Brutal!

Subiendo las revoluciones ‘Death Lurks At Every Turn’ es una arrolladora canción con un thrasher espeluznante de redobles de caja vertiginosos y solos de guitarra rebeldes. Manteniendo un buen tono, las melodías vocales acompañan los devaneos de esta pista frenética y arrolladora.

El proto-metal de los 70’s aparece con fuerza en ‘The Witchfinder Comes’. Una pista que pareció en la demo de la banda de 2022 y cuenta una historia macabra de una caza de brujas inminente que culmina con el sujeto corriendo asustado sobre la coda en espiral. El corte es otra nueva losa de sonidos sucios y difusos con voces en línea Uncle Acid y golpes de heavy-rock a la vieja usanza en una estampida final.

Haciendo un breve paréntesis en sus riffs monolíticos, ‘Be My Witch’ se presenta caliente y pesado como una oda sucia a lo prohibido. Cerca del legado de bandas como Dozer, el corte transita por un cegador escenario arenoso de puro desert-rock. Creando una atmósfera de oscuridad, las voces ocultistas salen a la palestra con estribillos pegadizos y momentos más propios de Uncle Acid. Otra pista llena de gancho.

El heavy-metal en línea ORANGE GOBLIN aparece en ‘Annihilation’. Otra canción ejecutada con las revoluciones a toda máquina que transita por los sonidos del heavy rock clásico, empapado con algunas gotitas de psicodelia.

La aventura continúa con los riffs retro de ‘Theme From Cyclops’. Un corte que pone a prueba las cervicales del oyente, ya que su repetitiva armonía te golpea una y otra vez hasta abortar tus sentidos. Un bajo grueso y pesado, unos tambores diabólicos y una guitarra llena de gancho, son los argumentos de este breve corte instrumental.

Embarcándonos en un ambicioso viaje que te derrite la cara ‘Lord of the Flies’ conjuga la oscuridad del proto-doom con momentos de tenebrosa psicodelia. Con una atmósfera espeluznante, la canción se sumerge en bosques con una atmósfera cargada de psicotrópicos mientras camina cadencioso y pesado sin mirar atrás.  Con una narrativa más propia de Sabbath, el corte nos presenta algún guiño progresivo entre sus riffs plomizos y su turbia atmósfera.

‘Aradia’ nos sirve una porción instrumental de pura inmundicia afinada, con arrogancia sórdida y trituración de buen gusto que le dan una procedencia adicional a la profunda bolsa de trucos de la banda. Manteniendo la fórmula de construir la pista sobre un riff que se repite hasta el infinito, los británicos conjugan los elementos Stoner, con el legado de los pioneros de música pesada.

Poniendo el broche de oro final, ‘Sacrifice’ es una pista simplemente salvaje, una exhibición profana de fuerza innegable. Recreándose en un ritmo doom, y aportando voces que te atrapan, el corte toma prestadas vibraciones más propias de Uncle Acid, como gran parte de las canciones de este fascinante y superlativo álbum. La pista te noquea con la contundencia de un sonido grave y sólido, pero también te nubla la razón con sus cautivadores pasajes psicodélicos. En esa parte central, la banda se deja llevar por los efluvios lisérgicos que son capaces de sacar de sus instrumentos. Tras esos pasajes narcóticos, la bestia despierta para despedirse a lo grande mostrando todo su poder.  

MARGARITA WITCH CULT:
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: DOZER.- ‘Drifting in the Endless Void’

Mas de una década después de la publicación de su último álbum, los padrinos del stoner rock escandinavos, resurgen como Ave Fénix con su nuevo álbum ‘DRIFTING IN THE ENDLESS VOID’. Un disco con el que consiguen mantenerse en el Olimpo de los pioneros del desert-rock europeo y en el que una masa gravitatoria repleta de ritmos viajan por el espacio entre lodos masivos y psicodélicos ojos rojos. Así reafirman su estatus, no solo como progenitores de todo un movimiento, sino también como campeones de la energía volcánica y la pura adoración del riff. Una experiencia que no debería perderse ningún amante de las vibraciones desérticas ni del Stoner tradicional, ya que sus canciones mantienen la fuerza de siempre con un enfoque a su vez, innovador. Si la banda parecía dormitar cuando su líder TOMMI HOLAPPA se dedicaba a tiempo completo con GREENLEAF, ahora despiertan de ese letargo para recordar al mundo todo su poder. Sus siete impactantes canciones se impulsan con fuzz de alto octanaje entre ritmos llenos de groovy y un sonido turbio que pone a prueba las cervicales del oyente. Sabiendo como componer melodías pegadizas con las que cautivar al oyente, la veteranía y madurez de DOZER queda patente en la fuerza de unas composiciones crudas, turbias y lo suficientemente psicodélicas como seducir a cualquiera de sus fans de siempre. Porque ‘DRIFTING IN THE ENDLESS VOID’ es un trabajo crudo, pesado, que contiene ganchos lisérgicos y ese groovy del que te será difícil poder escapar. Sustentando sus canciones en una fórmula en la que las paradas y arrancadas se suceden en cada corte, los suecos consiguen mantener al oyente siempre enganchado a su relato. Guiños al hard-rock de los 70’s, afloran en un álbum de stoner rock a la vieja usanza, con un sabor fresco y gratificante.

DOZER son:
Fredrik Nordin – Guitarra y voz
Tommi Holappa – Guitarra
Johan Rockner – Bajo
Sebastian Olsson – Batería

‘DRIFTING IN THE ENDLESS VOID’ está disponible en la serie PostWax del sello Blues Funeral Recordings.

El sonido difuso de ‘Mutation-tranfo’ nos recuerda a la banda en sus mejores momentos. Golpes de fuzz creando un sonido monumental nos acechan sin remisión. Fuertes tabores y riffs monolíticos dejan espacio a pasajes vocales oscuros y llenos de rabia. El rock del desierto escandinavo de los 90’s aparece de nuevo en plano siglo XXI. Una canción gruesa y monumental con un tono psicodélico que no rebaja su fuerza cegadora. La larga duración del corte, con sus casi ocho minutos, permite devaneo que hacen mutar su fisonomía de unos riffs monolíticos custodiados por pasajes psicodélicos y golpes de metal.

En un espacio de puro desert-rock ‘Exhuman, now be’ nos arrolla como una manada de búfalos en las vastas praderas arenosas. Esto es stoner rock en su más pura expresión. Si a eso unes unas melodías pegadizas llenas de gancho, la tormenta perfecta está servida. El grave sonido de sus riffs se amortigua con un cierto manto psicodélico sin que su carácter mute por esto. Destaca la tronadora base rítmica que acaba por aturdirnos entre las tormentas arenosas que contiene sustancias psicotrópicas que se traducen en sus ácidos solos de guitarra. Un corte descomunal.

‘Dust for blood’ eclosiona en una sucesión de riffs pesados y melodías más propias de los 90s. con un tono pausado DOZER golpea con fuertes tambores y con sus ganchos vocales característico en una canción fornida en la que el fuzz mantiene su presencia.  Una forma brillante de componer un tema melodioso y no restar un ápice de fuera a su sonido. En la pista encontramos esas pausas tan características en los suecos. Sustentado sobre una sencilla estructura armónica el corte contiene estribillos contagiosos con los que cautivar al oyente.

Una breve y pausada introducción es el preludio de una nueva tormenta de riffs desérticos en ‘Andromeda’. Voces ecualizadas tomando un carácter chamánico se van alternado con las descargadas de pesadez de la banda. Un sonido contundente con un cierto tono melódico que no resta fuerza a otra canción que serpentea en su intensidad ofreciendo momentos de calma tensa que siempre son el preludio de un vendaval de riffs que llegan a coquetear con un escenario doom.

La inquietante ‘No quarter expec’ parece inclinarse a un entorno experimental sin salir de las oscuras atmósferas con momentos de stoner-metal llenos de garra y fuerza. Balanceándose sobre esa cuerda, DOZER encabrita su sonido llenándolo de una épica imponente. Un turbador corte con pasajes de psicodelia pesada, impulsados por una base rítmica completamente atronadora.

‘’Run, mortals, ru’ parece sustentarse en un entorno más propio del hard rock adornando con momentos de stoner. Su sucio sonido de guitarras y las melodías aterciopeladas son un contraste atractivo para una canción densa y fluida en la que la pesadez está presente.  Si la fórmula funciona, ¿para qué cambiar nada? Eso deben pensar DOZER y así construyen otra canción a semejanza de ellos mismos con una cautivadora melodía llena de épica y un sonido aturdidor. El flujo rítmico se cuida al detalle con los habituales descansos en esas hordas de fuzz intoxicante que tan bien ejecutan los suecos.

Missing’ es el corte más largo del álbum con sus cerca de nueve minutos. Cociendo la canción a fuego lento, van construyendo sus armonías entre una neblina psicodélica en un ambiente de calma tensa. Pausadas voces van enseñando el camino de una canción que cuida su aspecto melódico respecto del resto de cortes. El lado más amable de DOZER parece aflorar entre pasajes psicodélicos y momentos de vibraciones desérticas de altos vuelos.

DOZER:
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Blues Funeral Recordings:
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Reseña: CENTER OF THE EARTH.- ‘Mars’

‘MARS’ el nuevo álbum de los daneses CENTER OF THE EARTH, nos trae 36 minutos de locura de dunas rojas, mientras te llevan a dar un paseo por el mar de las arenas rojas. Con tres elementos fundamentales, la banda nos presenta tres largas canciones en las que la psicodelia pesada, el blues y los elementos Stoner son los protagonistas. Canciones narcóticas de entre 9 y 17 minutos que se ejecutan con la pausa suficiente para poder degustarlas en su máxima expresión. Un brebaje diabólico que mira al pasado y al legado de los pioneros del proto-doom, pero que también presta atención al desierto y al poder de la desolación de las dunas. Si a esto unes al alma de blues en las melodías vocales, el resultado es un álbum crudo, impactante, pesado y con un poder magnético superlativo. Completamente lisérgico, el álbum contiene cautivadores momentos chamánicos con los que el cuarteto consigue expandir la mente del oyente en un viaje más propio de una ingesta de peyote. ‘MARS’ es el segundo álbum de la joven banda danesa, y fue grabado en directo en el estudio para captar toda la fuerza de una banda prometedora, que sabe rendir culto a los sonidos primitivos del pasado, pero que también venera a las deidades cósmicas del desierto.

CENTER OF THE EARTH son: Frederik Holm (guitarra y voz), Jesper Laugmann (guitarra y coros), Aksel Brammer (batería) y Sebastian Wilsleff (bajo).

‘MARS’ fue grabado en vivo en Elværket Helsingør, contando como ingeniero de grabación a Enok Bjerkstad, habiéndose mezclado y masterizado por Jesper Laugmann, y tendrá una edición en vinilo a través de Majestic Mountain Records.

‘Old Fang’, nace entre sintonizaciones de radio y una enigmática atmósfera entre efectos y distorsiones para surfear por dunas cósmicas. Lentamente el corte avanza a golpes de pycho-doom parsimonioso y plomizo. La quebrada y aguardentosa voz hace acto de presencia con una lenta cadencia con alma de blues. Solo han sido tres minutos y el corte nos aplasta con un alma proto-doom y toneladas de psicotrópicos en el ambiente. Su rugoso sonido de aroma vintage evoca noches salvajes en garitos de dudosa reputación entre humo y alcohol. Desgarradores momentos llenos de fuerza suceden entre un ritmo insistente y sumamente absorbente. Una perfecta combinación de rock del desierto en un espacio sideral. Evidentemente casi 18 minutos de canción permite a la banda desarrollar variadas vibraciones sin salirse del guión. Así la pista se enloquece entre guitarras ácidas para traspasar el umbral a un mundo mágico. Haciendo que todo se ralentice, magnéticos pasajes lisérgicos se ejecutan con una calma narcótica mas propia de un viaje de LSD. Un escenario chamánico en el que las visiones del peyote parecen expandir nuestra mente con un cambió ceremonial en los pasajes vocales. Una ceremonia liberadora nos masajea invitándonos a dejarnos llevar por esa psicodelia meditativa. La pista cierra el circulo aumentando su pesadez en la parte final, para regresar a su génesis.

Si la canción anterior ocupa una de las caras del álbum, la cara B está compuesta por dos canciones de 9 minutos. La inquietante Witchqueen’, con ese bajo crujiente y penetrante y sus riffs de evidente carácter doom. Pero la combinación funciona con esos momentos de blues tormentoso y desgarrador. Los lastimeros pasajes vocales se envuelven en una densa neblina custodiada por riffs monolíticos y fuzz intoxicante. Como un gran paquidermo inyectado en psicotrópicos con momentos de proto-metal y blues narcótico, la canción prosigue su camino lentamente.  Al igual que el corte anterior, la parte final nos presenta momentos de desert-rock crudos y chirriantes con verdaderos ganchos en forma de riffs.

Los últimos diez minutos del álbum están reservados al blues psicodélico de ‘HC Mechadevil’. Otra pista psicotrópica que combina a partes iguales elementos de blues, de Stoner y de rock de los 70’s en una fórmula que funciona a la perfección. Tomándose su tiempo para llegar a rampa de salida, el corte se toma su tiempo para despegar en esta travesía cósmica al Planeta Rojo. Una atmósfera vintage con elementos Stoner y pasajes heavy-psych de alto poder narcótico son los argumentos sobre los que se desarrolla esta nueva trama. Pasando de la calma inicial a momentos desgarradores en los que el blues ácido toma los mandos en una bacanal lisérgica de grandes proporciones.

Center Of The Earth

Crónica: 1000 MODS, una fuerza de destrucción masiva arrasando la Sala Nazca (Madrid) en una noche de sudor y pogos.

Los antecedentes de la noche anterior de su show en Barcelona y teniendo en cuenta lo ardiente que es el público madrileño ante este tipo de bandas, parecía que todos los ingredientes para una noche épica, estaban servidos. He de decir que 1000 MODS no son una de mis bandas favoritas, pero en la casi una decena de veces que los he visto en directo, puedo decir que es una banda solvente y que siempre cumple, pero lo vivido en la noche del pasado jueves en Madrid está a otro nivel. Posiblemente el mejor concierto que he visto de ellos en mi vida. Una banda que no es demasiado dada a la interacción con el público. Ellos son unos tipos sencillos, que sin ninguna parafernalia hacen lo que mejor saben, y esto no es otra cosa que repartir riffs rompe-cuellos que ponen patas arriba cualquier escenario en el que actúan. En Madrid, con un sonido impoluto, un público predispuesto y una banda que parecía contagiada por la descarga de adrenalina del personal, nos regalaron una actuación que siempre quedará en memoria de los asistentes. Seguramente dentro de unos años comentaremos… ¿Te acuerdas de aquel ‘bolazo’ de 1000 MODS en Madrid? ¡¡¡Y la respuesta probablemente será…’Ufff fue la hostia!!!. Pero probablemente, la propia banda también recuerde para siempre esta actuación.

Para calentar la velada los acompañaba FRENZEE, una banda griega prácticamente desconocida para los presentes. De hecho, al comienzo de su actuación la sala no albergaban mucho público, que poco a poco iba llegando , para tomar posiciones lo mas cerca posible del escenario. Con el puesto de merchan abarrotada de personal tratando de hacerse con algún disco o camiseta de 1000 MODS, FRENZEE mostraba sus cartas desde la primera canción. Una batería una guitarra y una cantante que no dejaba de caminar sobre el escenario arremetían con una apuesta a caballo entre el hardcore, y el punk. Un sonido alternativo que rápidamente conectaba con un público fogoso, que ya estaba dando saltos y haciendo pogos nada mas comenzar su show. Si bien es una banda joven y con una propuesta sencilla, consiguieron ir de menos a mas, conectando con la gente cuando ofrecían riffs arenosos. Aún así, cumplieron su papel de poner al personal en el camino de lo que nos esperaba después, y lo que estaba por llegar era algo grande, ¡muy grande!

La promotora NOISE ON TOUR, organizadora del evento casi había vendido todas las entradas disponibles, lo que me hacía pensar que la noche iba a ser intensa, algo que evidentemente sucedió, incluso a un nivel que casi no podría esperar.

El concierto del cuarteto de Chiliomodi, comenzaba con los lentos riffs de vocación doom de ‘Avobe179’. Parecía que la banda griega se lo tomaba con calma ante una audiencia ya caliente.  Pero el calentamiento no duraba mucho, y tras la psicodélica introducción de ‘Road to burn’, uno de los temas clásicos de los griegos, las hostilidades se desatado irremisiblemente. 1000 MODS tenían la tarea fácil ante un público predispuesto, y su set-list parecía diseñado para ir poco a poco. La banda retomaba su último álbum ‘Youth of Dissent’, interpretando así la contenida e hipnótica ‘So many days’ ponía una calma tensa. Si el ambiente en la Sala Nazca era increíble, los primeros riffs de ‘Electric carve’ volvían a poner al personal patas arriba. En este momento mi presencia junto al escenario corría peligro ya que mi lastimado hombro, así como mi cámara no estaban en buen lugar. El personal enfervorecido saltaba bailaba, se empujaba, en una orgia de rock desértico, y era el momento de tomar otra posición en la Sala. El público no dejaba de bailar en pogos diabólicos con episodios constantes crowdsurfing.

La locura se había apoderado de un concierto en el que mucha gente tenía depositadas grandes expectativas, y llegada la hora de la verdad, cualquier predicción estaba siendo incluso superada. Con ‘Loose’ la fiesta continuaba por todo lo alto. El buen sonido que ofrecía la Sala permitía apreciar a la banda en todo su esplendor. Había transcurrido la mitad de la actuación y la temperatura estaba elevadísima. Cualquier canción era una excusa para el desenfreno, y la grungy ‘Pearl’ no iba a ser menos. Si la noche esta desatada, con ‘El rollito’ la cosa no tenía vuelta atrás. 1000 MODS parecían hacer un pequeño paréntesis con ‘Mirrors’ antes de la traca final. La conexión banda-público se había producido desde el comienzo de la actuación (¡o incluso antes!!, jaja), y parecía que el ardiente y alborotador público madrileño había contagiado a los griegos

Ellos no son una banda muy dicharachera, no interactúan demasiado con la audiencia, pero en esta ocasión no se resistieron, así su cantante y bajista Dany, se unía al público con su bajo en ristre para mezclarse con el personal en un pogo que abarcaba prácticamente toda la Sala, sin duda un momento épico que acabaría con el músico zarandeado antes de ser ayudado para subir de nuevo al escenario. La banda había un hecho un recorrido por todos los álbumes de su discografía, pero la magia desértica de su alabado álbum de 2011 ‘Super Van Vacation’ había copado una gran parte del protagonismo. Su actuación concluía con dos canciones clásicas como ‘Vidage’ y la propia ‘Super Van Vacation’ con la que ponían el broche final a una noche inolvidable en la que e demostró que el Stoner ortodoxo, de manual, continúa teniendo muchos adeptos. Supongo que muchos de los presentes, estarán todavía lamiéndose las heridas y los golpes recibidos en un concierto en el que todo el mundo bailó desenfrenadamente en una orgía de riffs rompe-cuellos con un ambiente excepcional y absolutamente salvaje.

¡GRANDES 1000 MODS!!!, con bandas así, da gusto ir a un concierto, porque la fiesta, está asegurada.