Album debut de la nueva banda del guitarra deOLD MAN WIZARD, Francis Roberts. Nueve temas de heavy-progresivo que son ejecutados bajo frenéticos ritmos que se sustentan en unos prodigiosos teclados. Canciones que evocan cuentos y leyendas del pasado y que narran la historia de cuatro héroes en su búsqueda para salvar la tierra de Irondale. Con una musicalidad cutivadora como gran aval, las canciones derrochan energía entre melodías de ensueño inspiradas en el hard-progresivo de los 70’s auspiciados por sedosas armonías vocales y en un prominente sonido de órgano hammond y mellotron. Un bajo que cruje y que parece no tener sitio en el estilo de la banda, logra hacerse con su sitio copando algunos momentos de protagonismo con su rugosidad monolítica. Canciones que se moldean adoptando distintas formas al enriquecerse con diferentes referencias sonoras sin perder su esencia progresiva. KING GORM, es todo un regalo para salir de la monotonía y recuperar diferentes vibraciones, a menudo demasiado olvidadas. Con un talante vintage, los temas pueden evocar tanto momentos propios de Yes, como de los mismísimos Genesis, y suponen todo un reto para las mas acérrimos amantes del rock progresivo, poco dado a abrirse a nuevas propuestas.un retro al que yo invito se sumen, tanto los fans del progresivo mas ortodoxos, como los amantes de los sonidos más pesados y psicodélicos. Aquí encontraran unos músciso con una buena técnica y una facilidad para transmitir sensasiones sobre unas estructuras ricas en matices y no esentas de autenticidad. A pesar de venir de California, su sonido se sitúa más inspirado en el que coleccionaba elogios y seguidores en la vieja Europa de mediados de los setenta.
KING GORM son Francis Roberts(Old Man Wizard, The Dread Crew of Oddwood, Leather Nun america, etc.), Dylan Marks(Apicultor, Eukaryst, White Wizzard, etc.), Erich Beckmann (Grim Luck, Kirby’s Dream Band, Vic Viper, etc.). El álbum está disponible vía Church Recordings.
Con una introducción de algo mas de medio minuto «Intro» me hace tener la sensación de que estamos ante un álbum épico.
Inmediatamente después «Freedom calls» nos traslada al hard-progresivo de los setenta entre riffs más contemporáneos. Los ecos de de bandas como GÉNESIS parecen regresar del pasado, entre una poderosa línea de bajo y melodías ondulantes. Al margen de sus incisivos solos y de ese potente bajo, los californianos hacen asomar el sonido del hammond, un elemento que va a marcar todo un álbum que mantiene una gran esencia vintage.
«For heroes»definitivamente nos saca de dudas, si es que las hubiera habido. Hard progresivo de altos vuelos con una instrumentación prieta y variada. Envolvente sonidos que ondulan entre intrincados desarrollos bajo tonos retro. Un ejercicio de mellotron con aroma vintage y delicadas melodías vocales. Un tema en el que no faltan buenos pasajes de guitarra entre sus cadentes ritmos. Con una primera parte más ritmica y vibrante, el tema descansa en ensoñadores pasajes en su parte central. Embutido en una cierta épica, la banda se deja llevar por el sinfonismo bajo cuidadas armonías.
Con la curiosidad de incorporar canciones más cortas, «Irondale burnnig» con sus escaso dos minutos, muestra el lado más calmado de la banda sobre oscurar armonías acústicas entre el manto de un envolvente sonido de órgano pastoral.
«Song of the brither days» se construye sobre una lánguida melodía en un ambiente de nostalgia en el que los delicados acordes de piano. Un tema sinfónico que sabe jugar con buenas armonías de guitarra para describir un entorno de calma entre ensoñadores tonos grises que hace olvidarnos de que estamos ante una banda californiana con ese sonido más propio de mediados de los setenta en la vieja Europa. una atmósfera casi rural que evoca leyendas del pasado y en el que las voces son cuidadas con esmero.
Sin duda, si hay algo que destaca en este ábum, es el magnífico trabajo del hammond y el mellotron con los que crean unos espacios de ensueño.
«Beyond black rainbow» rompe la calma para desarrollarse bajo una estela más rockera guiada por unos firmes tambores. En una línea similar a la que bandas como Hällas nos viene ofreciendo en los últimos tiempos, la conjunción de elementos heavy-rock con esas guitarras aulladoraws y con algunos tópicos del hard-progresivo consiguen un resultado de lo mas brillante.
Retomando el hard-progresivo más ampuloso «The Witch Of Irondale» nos envuelve en manto de oscuridad con pasajes evocadores de bandas como YES. Un tema que crece desde su incio elevándose majestuoso en su relato. Siempre manteniendo el ritmo, el corte evoluciona a un espacio más oscuro en el que añaden leves pinceladas psicodélicas. Si por algo se caracterizan estos temas es por su facilidad para moldearse con distintas referencias sonoras sin perder la esencia progresiva de los californianos. Como suele ser habitual en muchas bandas, la mayor duración de un tema es siempre un escaparate para mostrar todo su potencial, algo que queda evidente en las mas de siete minutos de este corte.
Con vibrantes ritmos más propios del heavy-rock «Slaughter The King» en un escenario netamente heavy-prog. Un crujiente bajo y afiladas guitarras se solapan entre los diabólicos tambores mientras las melodías caminan por senderos más acolchados. Fluyendo con naturalidad, el manatial compositivo de KING GORM adquiere aquí cotas elevadas de intensidad. El buen uso de los teaclados hace que, en un tema en el que no tienen el protagonismo, acaben resultando esenciales para el deveneri del mismo. Brillante.
Este debut cierra con «Ultimate reality», un tema que no pierde el viva ritmo y que se apoya en unos teclados más omnipresentes. No deja de llamarme la atención en tono del bajo en una banda de estas características, algo digno de alabar. Poniendo banda sonora a leyendas ancestrales el corte borbotea brioso en un frenético caminar entre esos espacios heavy-progresivos en los que tan bien se saben mover. Un perfecto broche final para un brillante debut.
Los mallorquines QUEEN MARSA nos muestran todas sus credenciales con la magnífica carta de presentación que supone su EP debut «QUEEN MARSA EP». Enraizados en el proto-metal de comienzos de los 70’s y en los momentos más vibrantes del hard rock salvaje de aquella década, no dudan en hacer uso de diferentes estilos para enriquecer sus temas. Ecos llegados del Seattle de los 90’s o arenosos y crujientes riffs más propios del desierto de California, así como pinceladas lisérgicas son elementos bien elaborados por QUEEN MARSA para crear un trabajo de puro rock primitivo salvaje. Con influencias de Led Zeppelin o con el legado de bandas como Budgie, sus cinco poderosos temas golpean al oyente con contundencia sin olvidarse de los eternos Black Sabbath para aportar oscuridad en algunos momentos. Temas que se balancean entre riffs crudos y rudimentarios sobre hilos de heavy-blues ácidos más propios de Free. La ahogada y desgarradora voz de Manuel Pintos se desenvuelve con habilidad entre las espirales de las guitarras de Xavi y Toni para recordarnos que el rock clásico continúa tiniendo un gran espacio en la escena contemporánea. Precisamente trabajos como este, son los que me hacen seguir creyendo en el rock puro, hecho con honestidad, sin poses. Cinco cortes de pura energía rock and roll ejecutados con esa actitud macarra tan propia del género en su inicios. Con mucho aroma vintage, las canciones logran pulirse para que no suenen añejas, y su contenido tenga notables elementos del stoner y desert-rock más contemporáneos, pero sin olvidar nunca de donde venimos. Todo un soplo de aire fresco desde las Islas Baleares que esperemos se extienda como una tormenta por los confines del continente, porque con este trabajo QUEEN MARSA, bien merecen tener el reconocimiento por un trabajo bien hecho.
Con trabajos previos en otras bandas como GRUPO SALVAJE, ZOMBI CARS, ROÑA o NOLO, QUEEN MARSA está formado por: Manuel Pintos (Voz), Xavi Cárceles (Guitarra), Jaume Rado (Guitarra), Toni Coronado (Bajo) y Juan Bonet (Batería).
Disponible vía Discos Macarras y Runaway Records los temas fueron grabados en Can Puc Produccions por EnricHernaiz, y masterizados por HayZeelen en Mastering Recording, avalado por su trabajo con formaciones como PRODIGY, SATYRICON o SEPULTURA.
Desde sus primeros riffs, «Cyclops»me evoca el sonido de BUDGIE, especialmente por ese registro vocal tan particular de Manuel, algo que va a ser una constante en todo el EP.. Hard rock en estado puro con el que la banda mallorquina nos golpea desde el primer riff, con ese regusto a puro rock setentero. Ecos proto-metal conjugados con buenas melodías y giros desérticos entre solos asesinos y alguna que otra pincelada psych. Sus surcos rezuman el sudor del rock atrevido, sin complejos crear un tema salvaje e irreverente.
Con una introducción más contemporánea, «Pretty witch»hereda ciertos momentos Sabbath, en un tema que se contonea entre momentos más propios del heavy-blues y una vocación stoner. Un groovy pegadizo y algún tono macarra hacen que el tema serpentee entre pasajes ácidos con esa ahogada y desgarrada voz y espacios más desérticos, en una efectiva conjunción a caballo entre Free y una banda desert-rock.
«Ashes of pompey» desnuda cualquier complejo que pudiera tener la banda. Sus casi cinco minutos, y siendo el tema de mayor duración del álbum es un espacio perfecto para poner en el escaparate toda la calidad que atesora el quinteto. Un paseo por un bosque psicotrópico en el que los hongos mágicos parecen expandir efluvios lisérgicos sobre un acompasado y magnético bajo, el tema mantiene la esencia 70’s para conjugar con ecos más propios del sonido del Seattle de los 90’s e incluso con aditamentos del sonido del desierto. Una combinación efectiva de elementos que hacen que sea el corte más rico en matices de todos el trabajo.
«Blood eagle» combina el proto-metal primitivo con un grueso sonido de bajo entre vibraciones arenosas impregnadas de ácido. La banda crea toda una nebulosa presidida por unos diabólicos tambores entre riffs hirientes que se desangran en una hemorragia de acidez.
El trabajo cierra con «Bite my soul», tema en el que el legado Zeppelin se muestra sin complejos entre riffs que se retuercen bajo un ritmo cadente que se inclina a un escenario más propio de los primeros setenta. Rock salvaje, crudo y primitivo que se cimbrea seductor para invitarnos a un frenesí de puro hard-rock con aroma vintage. Siempre usando las afiladas guitarras en el momento justo para que nuestra atención no decaiga ni un solo instante.
Tras varios meses de sequía de actuaciones en vivo, el pasado sábado llegaba la hora de retomar los conciertos en directo con la cita que desde Southern Metal Fest nos ofrecían en la Sala Gruta77 con su evento Pure Fury Rock night 2, con la presencia de FREE RIDEdesde la estepa alcarreña, RICKY DIAMOND, llegados desde Alicante y los madrileños KRAZARK. Con un cúmulo de sensaciones contrapuestas las dudas nos acechaban a todos. …¿Cómo sería un concierto con tres bandas de la escena pesada con las actuales restricciones sanitarias?…, ¿Cuál sería la actitud del público? ¿Respondería el personal a la llamada a vuelta del rock en vivo o los miedos e incertidumbres harían que el personal se quedara en su casa?, ¿Estábamos en peligro por aventurarnos a hacer lo que más nos gusta? Demasiadas incógnitas que poco a poco se iban desvelando según se iba acercando la hora de inicio del evento. Fijada la apertura de puertas para las 10 de la noche, y con las correspondientes pruebas de sonido solventadas sin ningún problema, poco a poco la puerta de la Sala se iba llenando de personal.
La buena respuesta de un personal ávido de volver a sentir la música en vivo así como el buen talante y respeto a las normas que se observaba según la gente iba accediendo a la Sala hacían presagiar una gran noche de rock and roll. Estar con las mascarillas puestas en el interior y guardando una cierta distancia de seguridad es algo a lo que no estamos acostumbrados; cualquiera que diga lo contrario falta a la verdad, pero con todos esos condicionantes en contra, ninguno queríamos que la fiesta se truncara. Así las cosas, los encargados de abrir la noche eran el trío de El Casar (Guadalajara) FREE RIDE, que ya habían vivido la experiencia de volver a tocar en directo tras el confinamiento hace un par de semanas. Evidentemente no era lo mismo tocar en su casa y en un espacio al aire libre como lo habían hecho, con volver a hacer que «El Gruta» coja la temperatura a la que nos tiene acostumbrados. Una Sala que sigue apostando contra viento y marea por mantener viva la escena de la música en vivo madrileña a pesar de todas las adversidades con las que nos estamos encontrardo para volver a esa “nueva normalidad” de la que tanto nos hablan a todas horas.
Ya sabemos lo que FREE RIDE nos ofrecen en sus shows en vivo, y en esta ocasión a pesar de las circunstancias, confirmaron que siguen evolucionando como una banda que quiere hacerse un hueco en la escena a base de trabajo y horas de ensaño. Repasando parte disco debut y con las miras puestas en seguir trabajo nuevo material que pueda culminar en la pronta publicación de su segundo trabajo, la guitarra de Borja volvía a aullar entre ecos desert rock con influencias garaje a las que ya nos tiene acostumbrados. Un show sobrio y correcto en el que ofrecieron como novedad la ejecución de un nuevo tema como es “Joy”.
Todo un aliciente para poder comprobar el camino que seguirá esa nueva entrega, y lo cierto es que no defraudaron. Los leves problemas de sonido con el micro de Borja que hacían que en muchos momentos no se escuchara su voz, no fueron obstáculo para ofrecer una gran actuación que culminó con la interpretación para cerrar su show de “Nazaré”.
Ese tema que liberaban hace pocas fechas como su nuevo single y en el que se dejan llevar por las vibraciones heavy-psych más ácidas y psicotrópicas. Si claramente su apuesta sonora se acerca y mucho a sus admirados y venerados FU MANCHÚ y NEBULA, cuando la banda se deja llevar por la acidez, su música adquiere cotas descomunales, y así lo dejaban patente al finalizar su show.
Reencuentros comedidos entre un personal que mantenía las distancias y sustituía abrazos por golpes de codos y puños (para desmitificar la mala fama de los rockeros melenudos) en un gesto de responsabilidad absoluta ante los tiempos que nos toca vivir. Estrenándose en un show en vivo en Madrid RICKY DIAMOND venían con muchas ganas de ofrecer una buena impresión ante el público madrileño.
Un público al que la banda alicantina tiene mucho respeto, como pudimos comprobar en la previa en la que a la banda se la veía ilusionada y a la vez algo nerviosa por las ganas de no defraudar. Para ellos era una especie de reto y una motivación tocar en una Sala como Gruta 77’. Si en la prueba de sonido habíamos comprobado cómo se las gastan, (energía bruta a raudales) nada más comenzar su show disipaban todas las dudas que pudieran existir. Hard-rock, metal y en definitiva, sonidos pesados pero divertidos era lo que nos esperaban en los próximos tres cuartos de hora.
Alejados de la ortodoxia, no se encasillan en un solo estilo, y fueron capaces de ofrecer altas dosis de sonidos pesados que acabaron enganchando al personal con una herencia en sus canciones del hard rock más salvaje. Sin andarse con miramientos el trío se metía en el bolsillo a un público que, a pesar las circunstancias, comenzaba a dejarse llevar por las buenas y potentes vibraciones que salían del escenario. La realidad es que tras los “viajes” que nos habían dado FREE RIDE, había mucho personal que necesitaba una buena inyección de energía para quitarse el “mono» de todos estos meses sin conciertos, y RICKY DIAMOND salieron al escenario con el cuchillo entre los dientes para conseguir meterse al personal en el bolsillo, algo, que a la postre consiguieron, siendo reconocido su buen hacer por el público presente que disfrutó a tope de una actuación en la que la banda mediterránea nos ofreció algún tema nuevo perteneciente a su próximo trabajo como «Untalented Ass» con sabor a heavy-rock.
En definitiva, el trío alicantino superó con nota su primera visita a la capital, ofreciendo una actuación llena de vitalidad que fue correspondida con fuertes muestras de cariño por un público que acabó rendido a sus pies.
La noche avanzaba y los madrileños KRAZARK saltaban al escenario. Sin olvidar nunca las recomendaciones de la propia sala, instaban, como habían hecho el resto de bandas, a la responsabilidad del personal guardando las distancia y cumpliendo con todas estas normas que tanto brillo quitan a la fiesta del rock.
Muchas líneas se han escrito sobre rebrotes de este puto virus culpando al ocio nocturno de que la pandemia siga viva, pero lo cierto es que la gente del rock supo cumplir con todos los consejos e indicaciones para hacer que el pasado sábado fuera un gran día de stoner rock vivido con responsabilidad. Esteban, el carismático cantante de KRAZARK, iniciaba su actuación con su ya clásico megáfono en mano para calentar desde el inicio a un público que a esas horas estaba muy predispuesto a seguir la fiesta. Repasando los temas clásicos de su primer trabajo, ante el delirio del personal, la banda nos ofrecía la novedad de escuchar a Joan, su batería haciendo algunos coros al micrófono, algo inédito hasta ahora.
Al igual que las bandas que les habían precedido, KRAZARK también estrenaron un nuevo tema. Esa nueva canción, «Far away from sorrow» había sido precisamente mi elegida paraq registrar en vídeo, pero problemas técnicos no ha sido posible su edición. Al menos los presentes, pudieron degustar una pincelada del material que la banda está preparando para incluir en su segundo trabajo, que está previsto que vea a luz dentro de unos meses. La receta es sencilla, stoner-rock con ese toque sureño que les viene caracterizando desde su nacimiento como banda. Finalmente las casi cien personas que asistieron a esta segunda edición de «PURE ROCK FURY NIGHT 2» se fueron con la sensación de haber vivido algo extraño, pero a la vez gratificante.
La vuelta a un concierto en directo era algo que muchos estábamos deseando y necesitando, pero teniendo en cuenta el delicado estado sanitario en el que nos encontramos, todos supimos contener nuestras emociones y no dejarnos llegar por actitudes que pudieran poner en peligro esa vuelta a la normalidad de una escena en vivo que necesita de conciertos así, para seguir viva. Eventos en los que queda claro que los melenudos tatuados que hacen tanto ruido con su música, son responsables. Desde aquí, no quiero terminar sin agradecer a salas como Gruta’77 y a promotoras como SOUTHERN METAL FEST, que sigan creyendo en lo que hacen contra viento y marea y por muy difíciles que sean las circunstancias. Solo de esta manera conseguiremos que el rock en directo, no muera, a pesar de todas las adversidades con las que le toca lidiar.