Reseña: GIOBIA.- «Plasmatic idol»

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Un álbum vibrante en el que la psicodelia espacial es transitada con la ayuda de la electrónica para recorrer la senda abierta por Pink Floyd o Hawkwind décadas atrás. GIÖBIA logra conjugar sonidos de lo más vanguardista con el legado de la psicodelia de finales de los sesenta y comienzos de los setenta con un eficaz uso de los sintetizadores y buenos momentos de guitaras ácidas. Siempre convincentes, los italianos logran un sonido particular con el que se han labrado su propio espacio en la escena logrando el reconocimiento de la audiencia a pesar de las distintas influencias que toman en sus composiciones, algo que pudiera hacer recelar al oyente.  Seguramente estamos ante una de las apuestas sonoras más particulares dentro del sello Heavy Psych Sounds, que con esta producción, amplía su espectro estilistico. Un álbum en el que los desarrollos progresivos tienen cabida entre vibraciones que parten del pop psicodélico de los sesenta y que no dudan en incorporar el legado electrónico de finales de los años ochenta.  «PLASMATIC IDOL» contiene temas que consiguen fascinarnos  y que a buen seguro supondrán que el cuarteto se asiente en un espacio propio dentro de la escena psicodélica underground europea ya que su sonido tiene una originalidad, que no se encuentra con facilidad dentro de una escena que con demasiada frecuencia toma los mismos elementos. Un recorrido musical que camina a lo largo de los sonidos de tres décadas tomando algo de cada una de ellas y que no duda en usar el legado de Alan Parsons o J. Michel Jarre en los momentos en los que se inclinan por los sonidos electrónicos. 

“Palhelion” transita entre atmósferas espaciales con una épica floydiana que nos lleva a insondables espacios psico-progresivos en los que los teclados y sintetizadores toman el protagonismo. Con un sonido que se modula recogiendo ecos de los ochenta en una propuesta en la que la electrónica tiene mucho peso.

Con un mayor protagonismo de la guitarra, “In the dawn light” se debate entre las vibraciones psicodélicas de los 60’s y sonidos de neo-psicodelia de tintes espaciales. Con dos partes diferenciadas, en la segunda de ellas el corte en espacios de luminosa psicodelia. Las voces ecualizadas le aportan ese toque futurista son que por ello el tema pierda su aura vintage.  El resultado es un collage que se debate entre el siglo XX y el Siglo XXI.

El tema que da nombra al álbum “Plasmatic idol”, es simplemente un interludio de sintetizadores ingravitatorios. Sonidos siderales que exploran lejanas supernovas desde una calmada mirada.

Vistiéndose de los Pink Floyd más acústicos, “Haridwar” es un tema lleno de romanticismo. Los teclados se vuelven más vintage si cabe, mientras sus calmados ritmos toman soleados elementos west-coast. Una Belleza reconfortable que nos ofrece reparadores momentos de quietud. La evidente influencia floydiana se conjuga nuevamente con vibraciones neo-psicodélicas más propias de finales de los noventa o comienzos del siglo XXI.  El tema va oscilando con suavidad con distintos momentos que coinciden con los pasajes en los que aparecen las voces o en los que la banda prescinde de ellas. Esa cálida voz tiene un peso vital en el carácter de un tema que consigue alcanzar cotas sencillamente esplendorosas. En su parte final resurgen esos ecos west-coast en el horizonte. El resultado es una impecable composición, bien producida y fantásticamente ejecutada. ¡Pura magia!

Transitando por esas atmósferas espaciales en “The escape”, la nave nodriza transita guiada por una estela de vientos exóticos en un entorno futurista en el que los sintetizadores comandan la nave. Los incesantes efectos recrean un relato de ciencia ficción en laqs voces ecualizadas me inspiran algún momento Pink Floyd de finales de los setenta, primeros ochenta. Una huida futurista, a modo de alunizaje da un giro al tema una segunda parte en la que los momentos electrónicos más propios de Alan Parson o incluso de J. Michel Jarre coman el control. Aquí se producen un transito por esos espacios futuristas en un viaje hacia el infinito a la velocidad de la luz.

“For behind” sirve de escenario para que los efectos y los ritmos kraut campen a sus anchas. Sus inquietantes pasajes acaban desencadenando una nueva odisea espacial construidos con elementos tanto psych, como progresivos. Toda una banda sonora de un realto de ciencia ficción que trasmuta usando el legado de Pink Floyd para incorporar bellos paisajes sinfónicos sin que pierdan su esencia.

Con extrañas locuciones, “The mirror house”, manteniendo los arcaicos pasajes floydianos, crean un tema psico espacial soportado en pesados riffs. El tema se muestra poderoso e inquietante combinando los sintetizadores para ofrecer un nuevo espacio de exploración sideral.    

GIÓBIA está compuesto por Stefano Basurto (guitarra), Saffo Fontana (teclados), Stefano Betta (batería) y Paolo ‘Detrji’ Basurto (bajo)

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Reseña: VESSEL.- «Vagabond blues»

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«VAGABOND BLUES» es el tercer trabajo de la banda australiana VESSEL. Una formación desconocida para mí hasta este momento, y que me ha sorprendido por la solidez de los temas que contiene su interior. Un claro ejemplo que los ecos desert-rock no tienen fronteras. Aquí encontramos una bocanada de fuzz como pocas veces podemos encontrar. Un sólido trabajo que según va avanzando en sus temas, sin perder su esencia, se modula a momentos más psicodélicos y bluseros.  Fuertes ritmos nos invaden con unas cautivadoras voces y unos virulentos tambores que hacen que el ritmo no cese en ningún momento. Siempre ágiles, sus cegadores riffs no hacen sino aportar  momentos grandiosos.  Pesados pero frescos, sus contagiosos temas encuentran siempre la forma de llegar al oyente. A pesar de esto, su aparente sencillez y efectividad es solo la punta del iceberg de la calidad que sus surcos contienen. Su bajo marcial no baja jamás la guardia en su propósito de golpearnos con sus crujientes riffs. Cegadores, y llenos de épica sus tema se interconectan en un propósito  único. Cadente y misteriosos,  con algún eco Sabbath, el legado de bandas Monster Magnet o Truckfighters está muy presente en sus composiciones. Ésto no supone nada nuevo, ya que son muchas las bandas que siguen esa estela, pero cuando se tiene la capacidad de asumir como propio ese legado para moldearlo a un estilo propio, el respeto lo tiene ganado. «VAGABOND BLUES» es de esos álbumes que tras la primera impresión te invita a nueva exploraciones en la que salen a relucir ricos matices no descubiertos en la primera escucha. De hecho, según uno va escuchando cada uno de los tema ve encontrando que nada es tan lineal como parece, ya que los ecos del desierto se van convirtiendo en temas de psicodelia pesada en los que el blues tiene un gran protagonismo. No dejen que los árboles te impidan ver el bosque, porque tras su apariencia desert-rock se esconde un tesoro de blues psicotrópico de muchos kilates en los que puedes encontrar chamánicos momentos doorsianos o vibraciones de los primeros setenta.

«VAGABOND BLUES» está disponible vía Majestic Mountain Records

«Vagabond blues» -Tema con gran cuerpo y riffs stoner-retro, con registros vocales hard & heavy entre una cortina de fuzz. Cabalgando con frescura y potencia su bajo marcial y los ejercicios estilísticos de la caja de ritmos atraviesan entre sus vibraciones entre su difuso sonido.

Con una cadente batería y la guitarra difusa que ya hemos escuchado en el primer corte, «Twenty twenty» con una autopista de fuzz el camina camina con toda su pesadez bajo pegadizos ritmos. La voz arrastra las ondulaciones de la guitarra. una serpenteante sucesión de subidas y bajadas construyen un corte que no se sale de los límites marcados. Si bien, estos límites son explorados con constantes oscilaciones. Con la mirada al frente, el tema avanza veloz como si nunca fuera a llegar a su destino. 

Con oscuros y misteriosos acordes, «Atacama», en una línea Sabbath, crea una humeante atmósfera a través de un sonido borroso. un tema instrumental que genera un clima de misterio en el que los pasajes lisérgicos son los protagonistas.  En su parte final todo se vuelve más nítidos con pausados y lentos pasajes psicodélicos con efectos revoloteando en una mutación desert-rock hacia los ecos puramente heavy-psych.

Manteníendo la sombría atmósfera del corte anterior, «Red Witch» el blues hace acto de presencia. Medidos pasajes  generan una calma tensa que acaba quebrándose a ritmo de blues-rock stonerizado. Una encrucijada que combina el blues de garito de carretera con los ásperos riffs del desierto siempre bajo nebulosas humeante en las que los efluvios de los pantanos afloran borboteantes.

«Dark the light» nos ofrece otra andanada de fuzz difuso con armonías vocales que se balancean entre el blues y el heavy-rock. Sin dar ningún rodeo el tema tiene claro su objetivo.

Si en los primeros temas nos encontrábamos a una banda netamente desértica, en «The void tempest», con sus casi ocho minutos vemos que los pasajes lisérgicos son predominantes. Aromas pantanosos de los que surge una mesiánica voz a la que suceden magnéticos desarrollos heavy-psych. Intoxicantes y envolventes, nos encontramos una curiosa dualidad entre momentos que me recuerdan a The Doors fusionados con cualquier banda de stoner ortodoxo. Los manglares se exploran con una acertada y hechizante combinación de ese insistente fuzz con el blues. una cadencia que tiende a intensificarse hasta cegarnos por completo.

Cerrando el álbum, «The devil’s backyard» nos ofrece una nueva e interesante propuesta no contemplada hasta ahora.  Incorporando una voz femenina en registros semi-folk, y con unos acordes que me evocan el tema «Bouree» de Jethro Tull, (igual estoy hilando muy fino, pero…) conjugan estos novedosos registros con gruesos riffs presididos por una aura mística. Melancólicos coros y unos acordes en esta ocasión más pausados, consiguen un atractivo resultado. Dando una nueva vuelta de tuerca a su originalidad, generan momentos que rozan el psycho-doom más pausado. unos pasajes que ornamentan con tonos exóticos. El resultado es una bella liturgia con gruesos bordes en la que habitan por igual el folk, el doom y la psicodelia.

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RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)


a2662363935_10Álbum de la semana:

MOUNT HUSH.- «MOUNT HUSH» (Austria) 70’s, heavy-blues, heavy-psych, psychedelic-rock, retro-rock, stoner

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VESSEL.- «VAGABOUND BLUES» (Australia) fuzz, heavy-psych, heavy-blues, desert-rock, stoner, hard-rock

GIÖBIA.- «PLASMATIC IDOL» (Italia) psychedelic-rock, space-rock

JACKIE TREEHORN AVE..- «NERVOUS BREAKDOWN BLUES» (Italia) psychedelic-rock, blues-rock, heavy-blues, stoner, hard-rock, heavy-psych

LEMURIAN FOLK SONGS.- «LOGOS» (Hungría) psychedelic, post-rock, blues, progressive, west-coast, 70’s

NEON PYRE.- «NEON PYRE» (Australia) psychedelic-rock, space-rock, psychedelic, 

RAFAEL DENARDI.-  «TWO HANDSFULS OF ROCK» (Brasil) hard-rock, blues-rock, 70’s, stoner, proto-metal

NOVAKAIN.- «HALLUCIONATION IMAGINATION» (US) hard-rock, rock, 70’s, blues-rock, classic-rock, , stoner, 

ALTOSTRATUS.- «COMPLETE THE CONNECTION» (UK) math-rock, progressive, instrumental, progressive.metal 

PHAMTOM DRUID.- «DEATH & DESTINY» (Holanda) doom, stoner, metal, one man band

THE HELLFREAKS.- «GOD ON THE RUN» (Hungría) alternative, punk-rock, metal, rock

CULT OF DOM KELLER.- «ASCEND!» (UK) psychedelic-rock, alternative, experimental, space, kraut

DEVILLAC.- «MOUNTAINS AS CROWNS» (Finlandia) desert-rock, stoner, fuzz,

BLUSA.- «RESONANCE» (España) alternative, instrumental, eletronic

MOUSE.- «REVERSE: UNIVERSE» (Sudafrica) alternative, indie, psychedelic-rock, fuzz, garage. experimental

AGE OF INDICA.- «THROUGH THE EYES OF THREE» (Sudafrica) psychedelic-rock, stoner

BAARDVADER.- «BARARVADER» (Holanda) psychedelic-rock, stoner, 70’s, 90’s, grunge, heavy-psych 

THIS IS NOWHERE.- «GRIM POP» (Grecia) alternative, neo-psychedelic, noise, experimental 

FIREWOOD.- «HAOMA» (España) post-metal, progressive, instrumental, post-rock

GHOST OF ALTALENA.- «OUT OF TIME» (Israel) metal, hardcore, Ppsychedelic, progressive

MIRZABAH.- «MIRZABAH» (US) heavy-psych, doom, blues, fuzz, 

OZO.- «SATURN» (UK) psychedelic, free-jazz, experimental, space, fusion

LOST PSYCHONAUT.- «LOST PSYCHONAUT» (US) stoner, sludge, metal, fuzz, blues,  

NO SOMOS NOSOTROS.«VOL. 1» (Argentina) psychedelic-rock, stoner, alternative, heavy-psych, 

BLACK HORNS.- «SECOND COMING» (Francia) stoner, sludge, doom

STONE EMPEROR.- «PLANET RUIN»(US) stoner, blues-rock, doom, hard-rock, 

SURF THROUGH DEATH.- «SURF THROUGH DEATH» (US) psychedelic-rock, fuzz, heavy-psych, stoner

PALLAS. «AN ALTERNATIVE ARRIVE ALIVE» (UK) progresive-rock, rock , 70’s

SEVEN PLANETS.- «EXPLORER» (US) psychedelic-rock, stoner, fuzz, heavy-psych, instrumental

 

Reseña: MOUNT HUSH.- «Mount Hush

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Mas de tres años después de que liberaran su jam «Interstellar Smoke», MOUNT HUSH publican su álbum homónimo con la advertencia de que debemos ponernos cómodos, en silencio y escuchar.  Combinando el poder puro de las montañas con su belleza mística y conduciendo el pesado blues psicodélico a un nuevo hogar nos presentan un álbum en el que la mística habita entre atmósferas apacibles para degustar desde la calma,  y es que estos chicos siempre han tenido algo especial. Lleno de guitarras fuzz, profundos sonidos de bajo y un penetrante órgano hammond, cada tema se adereza con unas cálidas voces que lo impulsan emocionalmente. Jams lisérgicas con el blues en sus genes y un cierto aroma a setenta consiguen ofrecer grandes momentos de la mejor psicodelia pesada contemporánea. Entre tormentas que condesan los sonidos para el deleite y relajación del oyente en espacios que a veces se acercan al sonido de The Devil & The Almighty Blues o All Them Witches y otras veces se dejan llevar por el sendero abierto por bandas como Colour Haze o Causa Sui, pero siempre haciendo guiños a los sonidos retro de los años setenta.  Manteniendo el espíritu de grabación en vivo y combinando con la composición no lineal de sus comienzos, aparecen nuevas cimas de montañas más allá del horizonte. Temas sólidos que avanzan con parsimonia envolviéndonos en una mágica burbuja que acaba dejándonos con ganas de más. Sírvete una copa de buen vino, pon la luz baja y disfruta del viaje al interior de los Alpes.

“The ascent” nos ofrece una sombría psicodelia a través de relajados acordes con una reconfortable voz. Desde el sosiego y casi recitando el tema evoluciona sigiloso entre atractivos pasajes de guitarra con un aura similar al de The Devil & the almigthy blues.  Los teclados le aportan ese tono retro tan característico dentro de un elegante envoltorio.

Algo más perturbador, “Black moon” con sus riffs retro acompañados por ese órgano vintage. Un peregrinar por aguas psicotrópicas con oscilaciones de intensidad retro-stoner bajo tenues atmósferas de las que emerge una voz cautivadora e intensa. Sin perder su vocación lisérgica esos riffs de corte retro imprimen fuerza y carácter. El tema se sustenta en una guitarra que, sin ser deslumbrante, es el verdadero gen del que nace todo el corte. Una atmósfera heavy-psych envolvente y por momentos difusa colorea de tonos ocres un tema que adquiere consistencia con una gran intensidad melódica.

Avanzando por atmósferas psico-progresivas, “Shinewater” se va construyendo a través de delicados pasajes en los que la penetrante voz imprime un aura mística al corte. Sumidos en un ambiente introspectivo, la psicodelia más magnetizante va fluyendo de ese manantial inagotable de bellas melodías. Ese innato toque psicodélico persiste sin aspavientos a lo largo del tema.  Sin perder su aura apacible los registros vocales nos traen el legado de los setenta por una senda ya transitada por bandas como All Them Witches.

“Young blood, old mountain», nace de poderosos y oscuros riffs stoner con un aroma añejo para ir dando cuerpo a uno de los cortes más pesados del álbum. Manteniendo los sombríos desarrollos, las melodías vocales se tornan más atractivas y pegadizas por la senda del rock de los setenta. Con una gran efectividad las voces se muestran de lo mas efectivas aportando un grado de fluidez entre los pesados riffs, dotándolo de una gran agilidad. Con un aura lisérgico la guitarra se muestra esplendorosa entre las nebulosas que aporta el sonido del órgano.  

Como tema más largo del álbum, “Summer song” muestra el carácter psicodélico de la banda. Los acordes de guitarra nos masajean con delicadeza mientras la cálida y reconfortante voz mantiene el clima de sosiego mientras la atmósfera en la que se desarrolla va explorando momentos psico-progresivos tomando prestados algún elemento stoner para dotar de cuerpo a los susurrantes pasajes instrumentales. He de destacar el grueso sonido del bajo entre el manto de los teclados en un sonido que se debate entre distintas capas mientras las guitarras se retuercen. Ritmos gruesos y juegos de voces con diferente vocación conviven en tema rico en matices que nunca pierde su carácter heavy-psych.

“Fuenf” nos ofrece otra mirada algo diferente gracias a la incorporación del sonido del saxo. Que aporta matices jazz-progresivo a un corte con cierto carácter kraut en sus ritmos. Modulándose entre atmósferas de neo-psicodelia y una estructura progresiva el tema se contonea moldeando sus formas. Sus lánguidas voces aportan un tono de bucolismo que se ve intensificado por el sonido de ese profundo órgano en segundo plano. La parte final se adentra en espacios siderales para acabar disipándose poco a poco.

Para cerrar el álbum, “Winter song” MOUNT HUSH toma la senda trazada por banda como Causa Sui con floridos y bellos solos de guitarra resplandeciente. Un magnético ritmo soporta los contoneos armónicos en un ritual de seducción que nos introduce en mágicos espacios llenos de belleza. Ecos Colour Haze que se nutren con ramalazos más propios del rock sureño llegado de los años setenta. Lo cierto es que el tema consigue atrapar al oyente por la suma belleza que contienen sus surcos. Un claro ejemplo del sonidos heavy-psych que podemos encontrar. Grandioso.   

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Reseña.- COOGAN’S BLUFF.- «Metronopolis»

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El veterano quinteto de la escena underground alemana continúa reinventándose en cada nueva entrega desde la publicación de su primer álbum en 2.007, lo cual es algo a agradecer. Cuando en un álbum encontramos vibraciones tan distintas como el kraut, el swamp-rock, el rock clásico, la psicodelia, el rock progresivo, el funky, el stoner,  el jazz o los ecos west-coast,  podemos pensar que COOGAN’S BLUFF han querido abarcar mucho, pero si te sumerges en «METRONOPOLIS» comprobarás que aquí todo fluye con la naturalidad que solo unos genios podrían crear este variado arco iris.  Todo un cuadro multicolor de estilos creados con esmero para que nada resulte aburrido. Una trama sonora que nos traslada sin que nos demos cuenta a diferentes estados de ánimo con momentos en los que la voz de Captain Beefheart aparece desde pantanosos espacios u otros en los que vemos reflejados a los Genesis más creativos, y hasta los ecos del sonido Canterbury tienen un espacio en este maravillosos álbum. Sí, evidentemente son estilos dispares, pero cuando se es capaz de conjugarlos de una manera tan efectiva, el resultado es simplemente grandioso. Misteriosos, floridos, relajantes, psicotrópicos, o divertidos, cada  tema nos ofrece una oportunidad para el gozo.  Una innovadora y cautivadora apuesta llena de frescura para el deleite de los paladares gourmet en el que probablemente sea su mejor y más ambicioso álbum.  

“Gadfly” nos ofrece la primera andanada con hipnóticos riffs envueltos en un manto de sonidos de teclados. Una imponente batería y la repetición de la armonía crea un magnético tema en el que las voces aportan un halo de misterio. Sobre riffs pesados la incorporación del saxo colorea un tema intenso y versátil que ondula constantemente hasta descender a espacios psico-progresivos más propios de décadas pasadas.

“Sincerely yours” es simplemente una joya de tema, que parte de campestres sonidos sureños y una acaramelada y cálida voz que nos masajea. Acordes acústicos y un maravilloso tempo se va construyendo un corte que bajo una acolchada instrumentación transcurre por sencillos acordes en un luminosos y esperanzador entorno. Transmitiendo una magia sureña, se añaden elementos sinfónicos que fluyen con naturalidad. La sencillez hecha canción. Si esto no te transmite sentimientos es que estás muerto.

Con vientos de jazz de vocación progresiva, “Zephyr” con ese brillante saxo y un ritmo repetitivo nos recuerda a momentos del sonido Canterbury. Con una gran complejidad compositiva, los alemanes dejan patente toda su calidad y versatilidad.  Con apacibles pasajes cercanos a Genesis entran en una introspección netamente progresiva, para cabalgar vivaces por ese camino. Tras algunos calmados pasajes en los que el sinfonismo toma el protagonismo, el tema nos ofrece un nuevo giro. Volviéndose mucho más ácido los solos de guitarra dan una vuelta de tuerca acompañados de un impactante bajo. El resultado es un corte rebosante de matices y riqueza compositiva.

Instalados en momentos soft-rock, “Hit and run” se adorna de una brisa sureña, y acordes acústicos para construir otro tema que huele a setentas, en una línea que me recuerda a Dave Mason. Rock clásico con sombrero y camperas en el que no faltan esos momentos brass rock de la mano de ese saxo que nos sorprende sin que lo esperemos.

Embutidos en ropajes funky, “Creatures of light”, supone otra vuelta de tuerca en su sonido. Ritmos alegres y voces negroides construyen otro corte de cara vocación setentera en el que las voces negroides y elementos de viento contoneándose entre solos de guitarra en una ceremonia de la seducción funky-brass-rock.

Incisivos teclados envolventes y ritmos neo-kraut van construyendo “Soft ecus”. Un corte en el que se refleja el buen hacer ya que sin darnos cuenta entre los hipnóticos ritmos nos vemos envueltos en un escenario psico-progresivo en el que las cambiantes armonías se tornan más ácidas gracias a el sonido de la guitarra.  Todo hecho con una naturalidad que llama la atención, y en el que dejan patente la calidad de su guitarrista introduciéndonos en una espiral de solos psicotrópicos bajo el manto hipnótico de un imperturbable ritmo. El tema más largo del álbum con sus mas de siete minutos deja claro que por mucho que cambien sus propuesta, la hiriente guitarra es todo un soporte para la banda.

Dividido en dos partes claramente diferenciadas “The turn”, en su parte “I”, describe oscuros y misteriosos entornos por la senda del rock progresivo. Gruesos ritmos, lentos y profundos. Como si estuviéramos ante una banda sonora de un film de suspense los repetidos acordes y el difuso sonido del saxo, van generando un clima de tensión que no concluye descubriéndonos nada. Una especie de interludio que supongo pretende ser la antesala del corte siguiente, «The turn II», en el que blues en una línea Captain Beefheart, aparece cálido y pantanoso. Puro swamp-rock que se eleva fresco y luminoso bajo una cadente instrumentación que deja el protagonismo a una voz llena de garra y fuerza.

El álbum está disponible vía Noisolution

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