Reseña: DUNBARROW.- ‘Dunbarrow III’

Cada álbum de DUNBARROW tiene un sonido inquietantemente clásico y, en palabras de la propia banda, «una crudeza espeluznante». Los noruegos siguen firmes en apostar por sonidos retro herederos del proto-metal de los 70’s de bandas como SIR LORD BALTIMORE, PENTAGRAM y los inevitables SABBATH. Esto es algo que, sin duda, hacen con maestría, pero también tiene la habilidad y destreza para ofrecernos bellos pasajes de hard-progresivo con una cadencia WISHBONE ASH, con su dupla de guitarras. En ‘III’ también encontramos canciones que nos deleitan con sonidos folk más propios de otros tiempos, unas vibraciones que evocan prados y bosques y que beben del progg escandinavo. Pocas bandas saber desarrollar estos sonidos vintage sin caer en lo anodino, pero DUNBARROW supera con creces todas las expectativas que puedas tener de una banda del siglo XXI tocando canciones del siglo pasado. Con relatos oscuros más propios de Edgar Allan Poe, el quinteto noruego nos ofrece un sonido personal, pero que puede enganchar a fans de bandas como Kadavar o Graveyard y sus atmósferas vintage. El álbum se siente como si hubieras descubierto una misteriosa grabación de medio siglo escondida en una decrépita mansión abandonada. Quizás haya una nota adjunta, pidiendo a su mensajero que tenga cuidado. Por desgracia, quien quiera que poseyera la cinta aparentemente nunca sobrevivió. Es decir, parece que hay una historia solemne en este álbum, no solo en la letra, sino en el sonido en sí. . Algunos de los temas guardan una estructura parecida en cuanto a su desarrollo. Una parte que nos introduce ala desarrollo de la trama, un acto central, y un epilogo en el que la dupla de guitarras revolotea en solos que hacen partícipe al oyente de su relato. Así consiguen el equilibrio entre la pesadez y un sonido limpio en el que también cabe la melodía. Seguramente estemos ante su álbum más pesado hasta el momento, aquí las guitarras y sobre todo el medio bajo, suena turbios y difusos entre sus armonías lóbregas y envolventes. Pero no solo eso, DUNBARROW también tiene la capacidad de mostramos paisajes épicos más propios de relatos de cuentos y leyendas del pasado, done los elementos folk y los desarrollos progresivos encuentran un espacio para la magia. ‘III’ se postula como la obra de su discografía hasta el momento, y además un álbum que cualquier amante de los sonidos retro de calidad, no debería de perderse.

‘III’ se grabó en Cederberg Studio en Kristiansand (Noruega). Al igual que con todos sus álbumes anteriores, el vocalista Espen Andersen diseñó en el estudio. Sin embargo, para este largo, enviaron la grabación al destacado productor noruego Christer André Cederberg (Anathema, Shining, Animal Alpha, 22) para finalizar la mezcla. ’III’ está disponible vía Blues For the Red Sun.

DUNBARROW son: Espen Andersen (voces), Sondre Berge (bajo), Kenneth Lønning (guitarra), Eirik Øvregård (guitarra) y Pål Gunnar Dale (batería).

Preparando el ambiente, misteriosos pasajes de bajo nos introducen en ‘Death That Never Dies’. Sin prisa para arrancar el tema eclosiona en una sucesión de riffs de marcado carácter retro. Con esa cadencia Sabbath el tema nos traslada a recónditos espacios de un relato de cuentos y leyendas. Lleno de épica y con una estructura marcada, el corte oscila entre solos de guitarra que su superponen custodiada por una gruesa base rítmica. Cambiando el ritmo con parones y acelerones, los momentos del oscuro hard-progresivo adquieren tintes dramáticos con una voz penetrante y a la vez melodiosa. Lleno de energía, se enzarzan en una espiral sónica que acaba por taladrar nuestros cerebros. Lleno de efectividad, la banda sabe como hacernos partícipes de su narrativa.

‘In My Heart’ se muestra mucho más pesado con su cadente y gruesa línea de bajo. Con un sonido crujiente y unos tambores poderosos van construyendo un tema con sabor añejo. Los oscuros sonidos vintage aflorar con una brillante ejecución. Si, son sonidos del pasado, pero con el poder de ese martillo con cuatro cuerdas, adquieren una dimensión a la altura de cualquier banda Stoner del siglo XXI. Los primeros retazos del legado de bandas como Wishbone Ash hacen acto de presencia. Oscilando entre desgarradores momentos, con otros más acolchados la armonía se balancea. Las guitarras, al igual que en el tema anterior, toman su protagonismo en la parte central. Con tonos que nadan en sonidos más propios del hard-progresivo, las incursiones proto-doom son usadas con acierto en momentos puntuales.

Nuevamente el sonido retro de ‘Worms of Winter’, nos traslada a los 70’s en una fusión SabbathWishbone Ash, con un atrayente resultado. Jugando un papel protagonista la voz de Espen Andersen, seduce al oyente con distintos registros que siempre consiguen su objetivo. Dando una vuelta de tuerca una segunda voz culmina el tema. Este fue uno de los temas que la banda nos había adelantado, y con el que elevó las expectativas de este tercer trabajo de los suecos. El tema trasmite la sensación de estar en un entorno frío y oscuro en el que el vierno polar eclipsa por momentos la luz.

En ‘Turn in Your Grave’ se produce un giro en el sonido de DUNBARROW. Cantos folk evocadores de los prados y bosques, nos llevan a alegres pasajes más propios de progg sueco. Con suavidad el tema avanza sin perder su vocación retro. Elementos de viento y la guitarra acústica hacen que la fuerza de los temas anteriores desaparezca. Jugando con los coros y un sonido tradicional. Casi siete minutos llenos de magia que sirven de bálsamo al derroche de fuerza del comienzo del álbum. Sin renunciar al grave sonido del bajo, lograr atenuar la fuerza de sus tambores para crear una brisa hechizante con elementos progresivos.  recreándose en la misma melodía el tema se difumina con pastoral final de acordes acústicos.

Para despertarnos del sueño del corte anterior ‘When It’s All Over’ retoma la herencia de Sir Lord Baltimore dotando el tema de épico. Con el legado del heavy-rock en el horizonte, el corte consigue conjugar el hard-retro, lo progresivo, y aderezarlo con unas dosis de stoner de tintes proto-doom. Sus pegadizos riffs y los registros más agudos de su vocalista logran crear otra canción con sabor a heavy-rock setentero.

‘Curse’ incide en una fórmula que funciona. Y cuando va bien, ¿Para que tocarlo? Estos chicos tienen muy claro su objetivo, quieren sonar al pasado, pero remodelando la pesadez y ‘gordura’ de su sonido. Nuevos guiños a Pentagram y los ecos proto-doom, crean una canción tenebrosa y oscura, pero de un ritmo trepidante y pesado. Los habituales escarceos con las melodías llenas de magnetismo aparecen para poner la guinda a un corte de retro-rock de alto nivel con sus ritmos pegadizos.

El camino continúa con ‘Lost forever’. Aquí parecen modular la contundencia dejando paso a atmósferas más melódicas. Sin perder un ápice de fuerza el rock añejo en estado puro hace acto de presencia custodiado por esa gruesa línea de bajo y melodías de guitarra que frenan su ímpetu pare dejarse llevar por paisajes más psico-progresivos. Dinamismo y virtuosismo sobre un cadencioso ritmo que parece ir a cámara lenta. Proto-doom primario pero efectivo.

En una atmósfera más inquietante y oscura ‘Turns to dust’ pone el cierre a un álbum brillante y sin fisuras. Con una dualidad de voces van escribiendo un relato sombrío en el que reflejan el espíritu del sonido del hard escandinavo. Momentos de nostalgia aparecen en una canción en la que nuevamente la melodía tiene un papel fundamental. Chamánicos pasajes brumosos nos narcotizan con su poder lisérgico con nuevos guiños a Wishbone Ash en versión más pesada y tosca.

Dunbarrow

BLUES FOR THE RED SUN

Reseña: HIPPIE DEATH CULT.- ‘Circle of days’

Tras el éxito de su aclamado debut, llegaba la hora de corroborar las gratas sensaciones que HIPPIE DEATH CULT nos dejaron. Ahora, tras la publicación del Split ‘DOOM SESSIONS VOL​.​5’ junto a HIGH REEPER la semana pasada, llega ‘CIRCLE OF DAYS’, como puente musical a su debut ‘111’. El cuarteto sigue ofreciéndonos su particular homenaje a los sonidos proto-metal de los 70’s, pero en un tono más sosegado y ampliando su espectro sonoro a bosques psico-progresivos. Con ‘111’ habían dejado el listón muy alto, y ahora puliendo más sus canciones, no defraudan al oyente. Posiblemente haya cedido algo en su crudeza, pero sin duda, han pulido más sus canciones sin que éstas resulten apáticas. Cinco temas que suenan a rock añejo, envuelto en buenas dosis de psicodelia humeante, con melodías susurrantes que equilibran la balanza de sus momentos más ásperos de su potentes riffs. La banda de Oregón extiende su abanico estilístico en un álbum reflexivo, con una nueva visión que refleja la frustración y la esperanza experimentadas a medida que evolucionamos en los confinamientos y la autocomplacencia. Con su propia identidad, el álbum contiene sus habituales guiños a Sabbath, todo un referente para el cuarteto, pero también encontramos más atmósferas lisérgicas. Precisamente aquí, su exploración los lleva a ofrecernos canciones que bien pudieran haber firmado Uriah Heeep en los 70’s, con hechizantes tonos de hard-progresivo con bellas y delicadas melodías. Pero HIPPIE DEATH CULT siguen siendo una banda de hard y heavy-rock a la vieja usanza, pero con un sonido y un espíritu contemporáneo. Sus cabalgadas de riffs impactantes se asoman a momentos Stoner metal, pero no reniegan de los hechizantes pasajes heavy-psych envueltos en humeantes y narcotizantes atmósferas más propias de Colour Haze. Siempre ofreciendo una salida, el álbum fluye en cada una de sus canciones, ondulando su sonido, lo que hace que no resulten una banda predecible. Sin embargo, su familiar sonido, se siente cómodo explorando pasajes hard-progresivo en contraposición a la crudeza de su debut. ‘CIRCLE OF DAYS’ resulta ser un álbum más pulido, más elaborado, pero aun así, su frescura sigue intacta, y encada nueva escucha, nos ofrece un nuevo aliciente con el que disfrutar. ¿Madurez?, ¿Evolución?, llámalo como quieras, pero este álbum es fantástico y el cuarteto sigue labrando su personalidad con gran maestría, logrando que su corte de fans se amplíe hacia nuevos campos sonoros. Cualquier amante del proto-metal, el hard-rock, la psicodelia y el hard-progresivo de los 70’s va a encontrar aquello que añora en una banda del siglo XXI.

‘CIRLCE OF  DAYS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds Records en formatos Vinilo, CD, Digital

HIPPIE DEATH CULT son: Ryan Moore – batería, Ben Jackson – voz / teclas, Eddie Brnabic – guitarra y Laura Phillips – bajo.

‘Red Meat tricks’ abre el álbum con marciales riffs que golpean con fuerza. Una apertura evocadora de lo que podemos encontrar en sus entrañas. Un sonido pesado que toma elementos retro y pinceladas lisérgicas con unas guitarras extenuantes que nos guían a una oscura atmósfera más propia del proto-metal 70’s. Su cadente ritmo se estira y afloja en un entorno magnético entre voces chamánicas. El legado de Sabbath se revisa en una canción sólida y con aditamentos pesados, pero también psicodélicos. Con una melodía ondulante el tema derrocha garra.  El aroma del hard-rock añejo está presente a lo largo de todo el tema haciendo su escucha bastante gratificante. Seductores y misteriosos, logran crear un tema versátil y pesado con el suficiente gancho para seguir explorando el resto del álbum con mucha expectación

En un entorno más misterioso ‘Hornet party’ se desarrolla en una atmósfera nebulosa que explota en una tormenta de riffs Stoner-metal salvajes y poderosos. Un frenesí con un ritmo contagioso y unos tambores más propios de una banda heavy-metal. Una montaña rusa en la que los descensos se producen a praderas heavy-psych. Una dualidad con la que la banda maneja bien, haciendo que la canción resulte atrayente para el oyente. En su parte final las guitarras se desbocan en una huida con solos virtuosos entre una poderosa base rítmica.

Nuevamente los pasajes calmados aparecen en ‘Walk within’. Una introducción con sonido de teclado entre efectos en una atmósfera psico-progresiva en la que la melancolía aflora con inquietantes pero plácidas voces que se rinden a la calma. Sus momentos sinfónicos evocan el legado de bandas como Uriah Heep en su faceta más relajada. Un estado de tristeza se vislumbra en la tenue luz que preside todo el tema. La voz se acompaña de unos coros delicados lo que da otro aspecto al tema respecto de los cortes precedentes. Aquí no hay riffs gruesos ni ritmos pesados, solo un elegante pasaje de guitarra en su parte final.

Tras la pausa del tema anterior, con ‘Circle of days’ regresan las hostilidades 70’s.En esta ocasión mas cercanos a un escenario hard-prog, los tambores golpean con una cadencia rítmica moderada pero contundente. Voces más propias del progresivo acompañan ese cadente ritmo difuso con los acordes muy marcados. El grueso bajo golpea una y otra vez mientras el tema se muestra contenida a pesar de su fuerza. Su sonido añejo se adorna con cálidas melodías vocales que parecen flotar sobre la densidad de la armonía de un tema que se mantiene en un mismo nivel. Sin oscilaciones, la imperturbable base rítmica sirve de guía en esta dupla entre lo progresivo y lo heavy. Con la sensación de que algo va a cambiar, el magnetismo de la canción sigue obteniendo sus frutos en el oyente. Su lineal estructura en lugar de ser un obstáculo supone uno de los alicientes de una canción que también cuenta con algún elemento psicodélico.

Para cerrar este fascinante álbum, los truenos y unos hipnóticos pasajes heavy-psych nos introducen en ‘Eye in the sky’. Si los de Portland se desenvuelven con soltura en los pesados sonidos retro-stoner y hard-rock, cuando descienden a praderas lisérgicas, su magnetismo se eleva en sobremanera. La psicodelia pesada, oscura y hechizante va invitando al oyente a explorar un territorio sonoro más propio de comienzos de los 70’s. Sus efluvios lisérgicos van narcotizando el sonido de HIPPIE DEATH CULT como nunca lo habían hecho.  La calma se rompe a mitad del tema con una explosión de riff pesados entre sus psicotrópicos pasajes. Una voz desgarrada y ahogada parece elevar sus plegarias mostrando todo su desasosiego, junto a unos riffs que no cesan en su batalla rítmica. El pegadizo ritmo te atrapa entre los devaneos vocales y ese trasfondo psico-progresivo que se mantiene en un segundo plano a lo largo de diez minutos completamente cautivadores. Manteniendo la estructura de los temas anteriores, la parte final da libertad a las guitarras para desarrollar sus solos hirientes sin que esto haga cambiar demasiado la dinámica de la canción.  

HIPPIE DEATH CULT :
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: THE WILD CENTURY.- ‘5’

Sin duda las bandas evolucionan, y los holandeses THE WILD CENTURY son un ejemplo. Si en su primer álbum encontrábamos un predominio de aromas orientales en su psicodelia, y en ‘RAW’ de doctoraban en las artes de la psicodelia 60’s, en su tercer álbum ‘5’, los encontramos más difusos en unas canciones que parecen fruto de la improvisación en el estudio. Las cinco canciones aquí contenidas, son un ejercicio libre de fusión de psicodelia pesada con espirales psicotrópicas arropadas por difusos riffs más cercanos al Stoner y de un ejercicio de fascinantes sonidos vintage. Un collage que, al igual en su álbum anterior, sigue mamando de los sonidos de los años 70’s de ambos lados del Atlántico, sin decantarse definitivamente por ninguno de ellos, y manteniendo su propia esencia. Con constantes oscilaciones en el desarrollo de las canciones, consiguen que sus lisérgicos desarrollos fluyan con un ritmo dinámico. Flirteos con el sonido Colour Haze no impiden que las suaves brisas west-coast refresquen sus canciones. Con muchos momentos en las que las bacanales psicotrópicas se apoderan de la parte instrumental de las canciones, pero también con la destreza suficiente para apaciguar nuestros sentidos con delicados pasajes adornados por un órgano hammond. Una voz suave pero habilidosa para transmitir sensaciones completan este cóctel en el que el blues se una a esta fiesta psicodélica. La espontaneidad de las canciones, fruto de sus improvisaciones es completada con la destreza para que todo encaje. Su dupla de guitarras, unos tambores guerreros y un bajo lleno de magnetismo consiguen engancharnos a la escucha de su personal caleidoscopio sonoro. Toda una montaña rusa con múltiples subidas y bajadas en la que nada resulta brusco, pero si, sorprendente y fascinante. Los holandeses continúan empapándose del legado de los setenta, algo que queda patente en vibraciones que pueden resultar familiares para el oyente, pero no se recrean en ellas, sino que las emiten en forma de flash, consiguiendo así la espontaneidad y la frescura en sus canciones. ‘5’ da la sensación de que es un álbum que ha sido creado con toda la espontaneidad con la que un músico toca y crea en el estudio, y a la vez refleja que el quinteto se divierte componiendo y ejecutando sus canciones, algo que consiguen transmitir al oyente. THE WILD CENTURY es una de esas bandas que desde el ostracismo pueden sorprender a los amantes de la psicodelia de tintes vintage, pero también a cualquier amante de la buena música, ya que este nuevo álbum refleja que está creado desde la naturalidad. ‘5’ es un autentico mosaico colorista de la psicodelia, tanto en su faceta más psicotrópica como en su lado más suave y hechizante. Tras su escucha, solo puedo decir: ¡¡¡Quiero más de esto!!!

THE WILD CENTURY son:

Stan Aarts – guitarra eléctrica y voces
Gerton Govers – guitarra acústica, sitar, guitarras y voces
Joris Verbogt – bajo
Butsenzeller – batería
Paola Pica – órgano hammond

Una breve introducción en modo loner-folk abre las hostilidades en ‘Don’t you miss me i the wild’. El tema se sumerge en un entorno de riffs difusos que juegan con elementos 70’s en las voces mientras el tema avanza a caballo de sonido stoner y hard-psych. El colorista órgano aporta el tono vintage a un corte con una instrumentación fluida y nebulosa. Las guitarras imprimen acidez a una canción que se contiene en sus formas con un trasfondo difuso creando un arco iris de vibraciones dispares. Arenoso por momentos, pero reflejando el espíritu de jam que preside las composiciones de los holandeses para acabar reposando en un gratificante espacio psicodélico.

 ‘Maria’ parece evocar el legado de Colour Haze. Sus guitarras flotantes y una densa y magnética línea de bajo da paso a unas melodías vocales que me recuerdan del clásico del canadiense Bonnie Dobson‘Morning Dew’ mil veces versionado por solventes bandas en los años 70’s. Haciendo oscilar su sonido el tema combina elementos heavy-psych con dulces pasajes vintage más propios del florido sonido west-coast. Siempre engarzando las guitarras para que todo cuadre en esta improvisación en la que los instrumentos parecen ir por libre, pero que finalmente consiguen acoplarse con un fascinante resultado. La sutileza del cálido órgano y unos tambores briosos complementan las exploraciones lisérgicas. El tema resulta de lo más sugerente con sus luminosos pasajes y su ritmo oscilante. Un sonido magnetizante que nos envuelve en un plácido sueño balsámico. Un tema muy atrayente y versátil.

El magnético del bajo, marca el camino a seguir por ‘The Long road. Insistiendo en recuperar las vibraciones de los 70’s las guitarras superpuestas en ásperos riffs dan paso a momentos de desarrollos muchos más afilados. Sin duda la creatividad libre de los holandeses hace que los elementos psico-progresivos se unan a esta colorista fiesta vintage. Susurrantes por momentos y con unos registros vocales mucho más ásperos el tema nos ofrece rasgueos de guitarras constantes. Siempre con giros inesperados, consiguen que el viaje sea versátil y placentero. Potentes e insaciables ritmos suben y bajan la intensidad mientras el órgano y las guitarras nos trasladas a atmósferas vintage en las que los sonidos heavy-psych se suceden con gran dinamismo.  El tema concluye con toda una bacanal sónica en la que cada instrumento parece ir por libre en una auténtica locura sónica.

‘Move on’ se construye sobre un armazón de blues ácido. Repitiendo los riffs el tema explota mutando su sonido a un escenario más progresivo sin perder su esencia. Nuevamente el órgano nos envuelve haciendo salir el ambiente colorista. Por momentos pareciera que hemos hecho un viaje en el tiempo al comienzo de los 70, algo que ya nos mostraron en su álbum debut.  La canción posee una gran mordiente y un tono hipnótico que desaparece con los desvaríos controlados de unas guitarras que siguen rezumando acidez en cada riff. Hard-rock vintage de manual con una orgia de sonidos heavy-psych completando un tapiz sonoro de grandes proporciones sonoros. Puede que se premeditado, o simplemente, estos chicos se dejan llevar por sus impulsos, pero, en cualquier caso, lo hacen de manera que enganchan al oyente.

Cerrando el álbum ‘Downfall, se desarrolla en plácidos pasajes de psicodelia apacible que parecen augurar un corte más suave. La belleza de la guitarra contrasta con el hipnótico sonido del bajo y unos tambores chisporroteantes. Su apacible armonía comienza a teñirse de momentos más lisérgicos arropados por el cálido y penetrante sonido del hammond. La jam va desarrollándose sin prisas, elevando su intensidad en una lenta evolución. Salpicado por la dupla de guitarras el tema fluye cada vez más dinámico gracias la fuerza que imprimen los tambores. En su parte central el tema se vuelve alocado, en ese momento, con gran acierto la voz hace acto de presencia mientras los solos se retuercen y revolotean creando una atmósfera hechizante, mágica y envolvente. La larga duración del tema permite disfrutar de las cualidades técnicas y compositivas de THE WILD CENTURY, una banda llamada a ocupar un espacio de mayor protagonismo en la escena heavy-psych, cualidades no les faltan.

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Reseña: JOY GUERRILLA.- ‘The Park Is Closed’

‘THE PARK IS CLOSED’, el nuevo álbum del dúo californiano JOY GUERRILLA, nos trae temas cortos pero que nos ofrecen mil alicientes haciendo que su escucha sea de lo mas gratificante. Elegante, bellos y con los detalles bien cuidados, cada canción explora los terrenos del jazz de una forma distinta. Colorista y dinámico, sus ritmos mutan en mil meandros en cada tema. Un antídoto contra el aburrimiento para los paladares más exquisitos. Seguramente no es un álbum que entre a la primera, pero si es de estos trabajos que te dejan con ganas de volver a darle al play. ‘THE PARK IS CLOSED’, reproduce la banda sonora del viaje de un héroe arquetípico por la Costa Oeste, abarcando la música de ayer, hoy y mañana. La magia reside en la interpretación de la nostalgia de nunca-presente, chocando con visiones clarividentes de un futuro premonitorio. El oyente experimenta este caleidoscopio a través de la lente narrativa de JOY GUERRILLA. Lo desconocido pero familiar, y en el corazón de este viaje se encuentra la historia de la eterna lucha entre la naturaleza y la tecnología. Sin duda un placentero viaje a través de los sonidos de fusión con atractivas canciones que logran funcionar a la perfección. Todo un tesoro de fusión jazz instrumental en el que podemos encontrar diferentes condimentos que realzan su música lenta, cálida y efervescente. 

JOY GUERRILLA son: Magdalena Daniec (Fender Rhodes, Wurlitzer, Hohner Clavinet, Roland Juno, Minimoog) y Adam Grab (Bajos, Moog bajo, percusión y guitarra. En ‘THE PARK IS CLOSED’ estuvieron acompañados por Tim Aristil (batería y percusión) Elijah Zhang (guitarra), Doug Webb (saxo), Les Lovitt (trompeta) Anne Hauter (tronpeta), John Grab (trombón), Mike ‘Maz’ Maher (trompeta en ‘Earthsuit’ y Tony Fulton (voces en ‘The Great Stress’).

’Intro’ nos inicia en este paseo por la experimentación jazz haciendo emerger el álbum. La última luz desaparece detrás del dosel. Pastoral eléctrica.

En un mundo de sintetizadores y teclados, ‘Earthsuit’ se adorna de efectos mostrándonos cálidos pasajes de teclados y una particular percusión que nos acompañará todo el álbum. Elementos electrónicos se fusionan entre los coloristas ritmos y el sonido de los vientos.  Repitiendo su armonía, el corte muta constantemente ofreciendo un caleidoscopio colorista con un cierto aroma vintage.

El crujido de la noche, sin obstáculos por los sonidos de la modernidad, aparentemente revelado todo. Sin embargo, el vuelo silencioso no se ha detectado como nuestro héroe. Con esta premisa ‘Sowa’ parece acariciar la noche, poniendo una agradable banda sonora. Con ese toque de distinción que siempre aporta el saxo, el tema se muestra elegante y atractivo. Toda una fusión jazz-rock en la que los ecos 70’s aparecen como si estuviéramos ante una jam. Un buen trabajo de bajo acompaña la cuidada instrumentación del tema.

’NoLateFees’ juega con ritmos casi Funky y una cuidad producción. Una maravillosa sección de viento acompaña un notable trabajo de percusión. Sin estridencias y comedido, el tema hace aflorar unos buenos solos de guitarra más propio del Santana más jazzero.

¿Ves? Como se dijo, nos cortamos la nostalgia. ¡Tenemos tu espalda! Mientras te mantenemos, aquí tienes una sola vez. Usted. si usted actúa ahora …Así ‘Wes.waived’ con un ritmo más hipnótico va mutando la intensidad de su sonido de fusión hasta diluirse en la lejanía.

‘The great stress’ entre percusiones y órgano Rhodes camina seductor y divertido por ese mundo de fusión en la que tan cómodos se sienten JOY GUERILLA. Siempre midiendo cada nota, cada acorde, logran ofrecernos algún aliciente que nos sorprende y nos saca de estereotipos. Aquí l fina y estilista guitarra lucha por el protagonismo entre una lograda sección de viento y constantes cambios en la base de los teclados. Aquí todo parece controlado a pesar de que habitan en un aparente caos.

Jugando con el wah wah, y los teclados ‘Million dollar neighborhood’ parece borbotear entre pasajes jazz-rock en los que los cambios habituales de la banda vuelven a repetirse. Vientos dulces que se tornan más incisivos con el vibrante sonido del saxo. Pareciera que estamos ante una big band con momentos de free-jazz, en una auténtica jam que nos atrapa con su gran poder magnético. No es necesario que sea un lugar, pero un marco de la mente. Usted puede sentir en cualquier lugar y en todas partes. Éste es el propósito del tema.

Cuando finalmente se las haya arreglado para escapar de la monotonía y abre fuerte de todos los otros ángulos, finalmente golpea su odio. Así ‘The park is closed’ nos lleva a una calmada experimentación casi minimalista. Cálidos y suaves acordes de teclados, una percusión efectiva y dulces vientos se incorporan a un tema de baja fidelidad. Estructurando su sonido en distintos estratos, la canción se moldea una y otra vez cambiando su fisonomía sonora. La fusión y jazz rock imprime carácter al corte en su parte central hasta minimizarlo al silencio entre efectos y susurros. Con momentos en el que el sonido casi desaparece, para resurgir en su parte final a modo de epílogo. Aquí los elementos progresivos se unen a esta fiesta de los sonido de fusión contemporánea.

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DEWOLFF.- Presentación en vivo de su nuevo álbum ‘Wolffpack’ .

El pasado sábado los holandeses DEWOLFF realizaban un show en streaming presentando su nuevo álbum ‘WOLFFPACK’. La situación a la que nos está llevando la pandemia hace que las bandas estén en continuo proceso de buscar alternativas para sobrevivir haciendo su música. En esta ocasión el trio de Utrech, presentaba por todo lo alto su nuevo álbum con una puesta en escena de época y unos invitados de excepción. Ofreciendo un show espectacular en el que nos trasladaban al corazón de los años 70’s a lo largo de casi dos horas intensas y mágicas.

Un álbum que muestra al trío ejecutando temas puramente 70’s con mucho soul, blues, funk y su clásico sonido vintage. Camisas de lentejuelas y bolas de espejos trasladándonos a un escenario retro en el que hasta la mejor música disco tiene su protagonismo en una puesta en escena por todo lo alto. Ejecutado con la habitual maestría de un trio que sigue ganándose nuestros corazones. Todo un viaje al corazón de la época dorada del rock con una magnífica puesta en escena y acompañados de unos magníficos coros e invitados de excepción. ‘WOLFFPACK’ está disponible vía Mascot Records .

¡¡¡¡¡Estos chicos no paran de crecer!!!!

Are you ready for rock and roll?

¡¡¡Sube el volumen y disfruta de la fiesta!!!!

DEWOLFF son: Pablo van de Poel (Guitarra y voces) Luka van de Poel (batería y voces) Robin Piso (órgano hammond y voces), y estuvieron acompañados por: Levi Fish ( bajo), Stefan Wolfs (guitarra) Bas Van Holt (guitarra y coros) Diwa Meijman (coros) Kim Schulte (coros) Arthur Akkermans (voz y armónica) Isaac McCluskey (trombón) Nick Feenstra (saxofón) Joël Botma (trompeta) Marty Zwart ( triángulo) Ernst Jan Hölscher (piano).

Set list:

‘Yes You Do’, ‘Treasure City Moon Child’, ‘Lady J Sweet Loretta’, ‘Do Me’, ​ ‘Half Of Your Love’,​ ‘It Ain’t Easy’, ‘Bona Fide’,​ ‘Roll Up The Rise’,​ ‘Buckshot Baby’,​ ‘R U My Savior?’,​ ‘Outta Step & Ill At Ease’, ​ ‘Made It To 27’, ‘Hope Train’, ​ ‘Live Like You’,​ ‘Nothing’s Changing’.

Aquí el álbum completo:

https://www.facebook.com/dewolfficial