Reseña: CB3.- «Aeons»

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Basados en la improvisación, el trío sueco CB3 nos presenta su nuevo álbum «AEONS». Con su líder Charlotta Andersson recuperando el espíritu de Hendrix para hacerlo navegar por atmósferas siderales en una exploración psico-progresiva en la que los límites no existen. Influenciados por la libre experimentación conjugan la fusión de Mahavishnu Orchestra con desarrollos más propios de King Crimson en una revisión contemporánea en línea Earthless. Utilizando elementos del rock espacial, sus cinco temas instrumentales no dejan indiferente a nadie. Siempre encontrando la chispa para que nada parezca aburrido, nos embarcan en un viaje serpenteante que nos deparará múltiples emociones. Huyendo de la sutilezas, combinan sonidos altos, bajos o medios, utilizando distintas frecuencias para conseguir su objetivo sin renunciar a la pesadez. Alejándose de cualquier estereotipo desarrollan libremente su propósito  tratando siempre de conseguir un sonido orgánico en el que los elementos progresivos tiene un peso fundamental.  Siempre tomando el camino directo, las espirales psicotrópicas están presentes en todos los temas, revoloteando y haciendo todo más borroso y narcótico. Si la melodía juega un papel importante, los momentos pesados llegan a coquetear con el doom, siempre oscilando y sorprendiéndonos.  «AEONS» está disponible vía The Sign Records.

En «Zodiac», un atasco de riffs stoner-retro va poco a poco dejando espacio a desarrollos más progresivos en los que los múltiples efectos de vocación psicodélica aparecen entre un hipnótico persistente bajo. Estamos ante un tema en  el que los sonidos difusos y persistentes van ondulando bajo una armonía que se repite tornándose más pesada y cadenciosa en su parte final. El tema concluye casi por la senda del doom.

Por atmósferas heavy-psych de ambientación espacial «Sonic Blaze» toma forma de jamen la que la guitarra se eleva majestuosa entre efectos narcóticos manteniendo un ritmo grueso. A pesar de su pesadez, el tema se cimbrea antes de despegar hacia insondables escenarios siderales. Creando un relato de suspense y ciencia ficción, el bajo nos golpea con contundencia manteniendo la tensión. Dando un giro al argumento, la jam se colorea de crujientes riffs que engrosan el sonido. Los constantes giros y requiebros hacen que pasemos a un nuevo escenario en el que los afilados solos de la guitarra vuelven a elevarse tensionando más aún el ambiente. Tras una elevación a espacios más pesados en los que el doom nuevamente se otea en el horizonte, el corte desciende a plácidas atmósferas psico-espaciales.

En un entorno netamente psicotrópico «Acid haze» habita entre pasajes envolventes que se suceden dando forma a una nueva jam psico-espacial. con ritmo lento, hipnótico y con reminiscencias kraut, el grueso sonido de la guitarra se desangra nuevamente en hirientes solos para sucumbir a la psicodelia en una espiral de efectos psicotrópicos. Aquí crean un caleidoscopio sonoro que se deja llevar en ese boscoso ambiente heavy-psych, En la segunda parte el corte emprende una huida hacia adelante incrementando su intensidad para después ir agonizando disipándose en el infinito rodeado de una corte de efectos espaciales.

Con un vocación más setetentera, «Warrior queen», sigue la línea marcada por los temas anteriores. Repitiendo su estructura y serpenteando en su avance, poco a poco nos va introduciendo en un túnel psicodélico que acaba abriéndose a la luz por atractivos y bellos pasajes con formas cambiantes sin perder la vocación de jam, innata en la banda. Aquí dejan un espacio para el virtuosismo de la guitarra se desarrolle en todo su explendor hasta llegar a introducirse en espacios más progresivos.

«AEONS» cierra con «Apocalypse», un tema en el que los tonos acústicos toman el protagonismo para ir creando una atmósfera más propia del sonido west-coast» aderezando éste, con pasajes sinfónicos de una belleza superlativa. El resultado es un corte más compacto, mas estructurado y que de alguna manera,  se aleja de las jams anteriores. En medio de un entorno progresivo incorporan bellos pasajes de saxo que evocadores de Mahavishnu Orchestra que enriquecen extremadamente el corte más atractivo de todo el trabajo. Los momentos de coqueteo free-jazz nos sorprenden gratamente en esta fusión. El tema evoluciona y se agita con naturalidad, para concluir con un resultado sobresaliente.

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Reseña: HUMULUS.- «The deep»

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Hasta el pasado otoño no había comprobado «in situ» como se las gastan los italianos en directo, pero esa actuación en el marco del Tabernas Desert-rock Fest me dejó tan buen sabor de boca que ha hecho que me zambulla inmediatamente en su nuevo álbum «THE DEEP».  Un trabajo que lleva semanas dándome momentos de placer con cada escucha y en el que la banda se muestra con una solidez digna de elogio. Construyendo los temas con la precisión de un relojero consiguen transmitir sensaciones y estados de ánimo con una notable habilidad. El álbum parece tener dos partes diferenciadas en sus seis temas; una primera en la que la pesadez stoner tiene una mayor cuota de protagonismo y una segunda en la que se dejan seducir por la psicodelia más aromatizada y atractiva creando paisajes llenos de belleza. Un álbum que fluye con un buen ritmo y en el que cada acorde parece perfectamente diseñado, con unos instrumentos perfectamente ejecutados y unas magnetizantes voces que nos atrapan en hechizo psicotrópico.  Tanto en los numerosos pasajes instrumentales como en los momentos vocales de un mágico Andrea, HUMULUS se gradúa «cum laude». Combinando las melodías con sus crujientes riffs , la vocación retro y el blues están también presentes en unos surcos que rezuman la mejor psicodelia pesada que puedes encontrar actualmente.  Con la transversalidad por bandera saben exploran distintas vibraciones con un acierto digno de elogio, lo que hará que tanto los amantes del stoner más tradicional, como los amantes de la psicodelia encuentren aquí un filón donde explorar.  «THE DEEP» nos invita a un paseo por un oscuro bosque encantado en el que la psylocibina nos intoxica para crearnos un auténtico estado de éxtasis. Primero fue el elefante, luego la morsa, después el rinoceronte, y ahora, el pulpo extiende sus tentáculos para esparcir el elixir psicotrópico de los italianos. 

El álbum está disponible vía Kozmik Artifactz.

Contoneándose bajo pegadizos riffs stoner de vocación retro «Devil’s peak (we eventualy eluded death)» se gesta un corte heredero de los sonidos de los setenta con el blues en sus venas.  Hard, heavy-rock y stoner unidos por una causa común creando gruesos riffs con la suficiente pesadez proto-metal, zimbreandose vacilones antes de que una subida de psilocibina nos haga compañia en un transitar por narcóticos bosques en los que los hongos mágicos nos muestran formas cambiantes. Un colorido espacio en el que una bruma intoxicante nos invade. ¿Retro-rock? ¿Heavy-psych?, ¿stoner? ¡Que más dá! esto es completamente hechizante.

«Gone again»  habita en escenarios más arenosos en los que el humo cannabico frota a toneladas. Lo suficientemente ritmico, y con mucho fuzz, todo un torbellino nos arrasa. un corte cegador y pesado con pasajes crudos y sonidos primitivos que se suavizan con modulaciones en las que las que las melodías se cuidan con esmero.

Partiendo de un introducción ambiental con sintetizadores, «Hajra» comienzo su andadura con un tenebroso bajo y magnéticos acordes con cierto exotismo. La cálida y hechizante voz nos aporta una mística especial en un tema que camina cadencioso por la senda de la psicodelia para elevarse entre brumosas atmósferas. La rabia y la fuerza de unos riffs llenos de épica supone todo un golpe de efecto en la latente oscuridad en la que se desarrolla el corte. Inclinandose por momentos hacia laderas casi doom, el exotismo de alguno de sus momentos supone un contraste maravilloso. Casi en todos arábigos la voz nos susurra envolviéndonos en un hechizo que desemboca en ramalazos de un fuerza tenebrosa.

Envueltos en esa atmósfera de misticismo se va gestando el siguiente tema, «Into the heart of the volcano sun». Con unos coros en la lejanía (o esa sensación me da), los pasajes de profunda psicodelia perfumada nos invaden. La calma con la que los italianos acarician sus instrumentos resulta como un imán para atraernos aun relato lisérgico en el que todo fluye sin prisa. Delicados pasajes adormecedores creando un estado de bienestar al oyente. HUMULUS crean un mundo paralelo en el que las apacibles y reconfortantes sensaciones transmitidas reafirman el poder terapéutico de la música, y estos tres italianos son doctores en la materia.  Siete minutos instrumentales antes que la cálida voz nos sorprenda para mecernos con cada estrofa. Magnetismo en estado antes de una nueva descarga de intensidad en una catarsis sensorial que estimula nuestras endorfinas con gran dominio del ritmo y la melodía.

Si bien la primera parte del álbum estaba dominada por pesados sonidos, en la segunda parte, temas como «Lunar queen» se inclinan por el sosiego. Aquí, la cálida voz, con ese registro tan grave, nos vuelve a susurrar entre acordes acústicos. Una tema que bien pudiéramos definir como una pseudo-balada llena de melancolía. A través de un cierto sinfonismo el tema se arropa con momentos psico-progresivos que se alejan de los cánones del stoner y los sonidos pesados.

El trabajo se cierra con un tema de quince minutos, «Sanctuary III». Susurrantes acordes, psico-sinfónicos nos introducen un una atmósfera de oscuridad en la que el tema brota lentamente. Tras la introducción, una explosión de luz guiada por pausados riffs de vocación retro nos hacen transitar en esa delgada línea que separa la frontera de la psicodelia pesada y stoner. Todo sucediendo de una forma pausada, el trío no tiene ninguna prisa mientras su voluminosos bajo y un cadente ritmo de tambores van soportando el sonido de una guitarra que nos hace de guía entre la neblina lisérgica. Todo una exploración psicodélica de la que surge una voz inquietante con un halo de misterio y oscuridad. Ahora bajo tonos pseudo-ocultistas con una tufillo a Sabbath se suceden entre unos pasajes vocales en los que se vislumbra el blues en el horizonte. Dejandose llevar por bellas armonías que no reniegan de espacios heavy-progresivos nos introducen en un bosque encantado en el que todo se muestra bello. Una brisa nos masajea con sus aterciopelados pasajes para ir construyendo un cuadro de psicodelia aromatizada en la que los embriagadores perfumes nos intoxican. Aquí la banda se olvida de sus ásperos riffs para ofrecernos su lado mas delicado, dejando aparcada la pesadez mostrada en los temas que abrían el álbum.

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Reseña: LOWRIDER.- «Refractions»

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Veinte largos años han pasado desde que los suecos LOWRIDER sorprendieran al mundo con uno de los primeros álbumes de desert-rock hechos en Europa. Si, son demasiados, pero estamos de enhorabuena porque los suecos regresan para sorprender nuevamente al mundo con «REFRACTIONS». El álbum que todo amante del stoner lleva esperando durante tanto tiempo y que hará que muchos desencantos vuelvan  a creer en un estilo que en los últimos tiempos parece que se estaba anquilosando. El álbum que conseguirá que la gente diga: «¡¡¡guay!!! ¡¡¡Buena mierda!!!». Toda una catarata de fuzz arenoso que se deja llevar por su faceta más psicodélica. Ojo, esto no quiere decir que el cuarteto renuncie a los solos cegadores, ni a las sacudidas de los tambores, ni a las vibraciones desert-rock de manual, todo lo contrario, en este álbum esas oscilaciones cobran una nueva dimensión. Con voces melodiosas que me recuerdan a la versión más algodonada de GREENLEAF, y un aura absolutamente cautivadora. Guitarras que se estremecen en solo chirriantes y borrosos para ofrecer la mejor posible de una banda que debe ocupar el puesto reservado a las leyendas del género. La maquinaria sueca se muestra perfectamente engrasada con motor vibrando al ralentí o poniendo las revoluciones al límite,, en cualquiera de las facetas, haciéndolo de una forma sobresaliente.  Con un álbum así, es fácil dejarse llevar por los tópicos, pero aquella frase de… «álbum del año», bien podría hacerle justicia. Y seguro que una vez que escuches completo «REFRACTIONS», esa frase saldrá de tu boca. Si hablo de LOWRIDER como uno de los reyes europeos del stoner rock, aquí también podemos encontrar momentos que nos recuerden a ROTOR, ya que alguno de sus temas, recupera el sonido de los alemanes a través de grandes desarrollos heavy-psych. Incluso para cerrar el círculo de la maestría , los momentos doom y las reverberaciones grunge, también tienen cabida. Si amigos, este es un trabajo redondo, que volará cabezas. Este álbum tiene la particularidad de que no solo enamorará a los fanáticos del stoner y el fuzz, sino que su magnetismo atraerá hacia a él a un publico alejado de este estilo. ¡¡¡»El DISCO»con letras mayúsculas!!!!  

«Red river» abre mostrándonos ese stoner cegador de los suecos con un cadente pero poderoso ritmo. Un corte cuyos riffs llenos de fuzz nos guían hasta llanuras psicodélicas en las que baja su intensidad. Paulatinamente y a ritmo de bajo y batería, el corte explota para transitar por escenarios netamente stoner. El tema viene marcado por una cadenciosa melodía vocal y un inequívoco carácter psych. Todo bajo una solidez imponente en una construcción perfectamente compactada.

Si hay algo que llama la atención es esa compacta batería que apreciamos en «Ode to Ganymede». Grave y firme, acompañada de un sólido bajo y una guitarra fina la voz melodiosa me recuerda a Greenleaf. Estamos ante un corte fresco que juega con las oscilaciones para sortear todas las colinas con la energía que le imprime el uso persistente del fuzz. Turbio pero luminoso a la vez, sus momentos de silencio dejan un espacio para los revoloteos de la guitarra. A base de riffs y con el gran trabajo del bajo, construyen un tema en los elementos heavy-psych tiene un mayor peso que las vibraciones stoner. Aun así, no pierden la vocación desértica. Las altas dosis de psicotrópicos que contiene el tema se vez adornadas por un sonido de órgano ( o al menos, eso me parece) de carácter retro. El resultado es un sólido tema que coquetea con momentos de rock setentero y con la banda sonora del desierto. Constantes meandros en el camino en los que las guitarras se incrustan mostrando su filo, entre los gruesos riffs sin perder el magnetismo de la voz.

Sobre espacio heavy-psych arenosos más propios de Rotor, «Sernanders krog» se construyen con una cálida voz que aplaca la fuerza del corte. Con cadentes y misteriosos pasajes se abren comandados por el bajo, para llevarnos a oscuros espacios donde su palpa la tensión y el misterio. Enigmáticos entornos que son explorados con dinamismo, dejándonos la sensación de que algo va a pasar. Aquí la banda se rinde a los dictados de Colour Haze creando una cortina tupida de psicodelia pesada. Brumosos entornos con una sosegada cadencia en la que los solos de las guitarras consiguen abrirse paso. Efectos wah wah y fuzz humeante dotan de un carácter psicotrópico el bosque en el que los suecos nos han introducido. Un espacio dominado por la psycolina emana de hongos mágicos que nublan nuestros sentidos en un catártico y reconfortante viaje.

«Ol’ mule pepe», con una apertura casi doom, devuelve la pesadez a golpe fuzz intoxicante. Los plomizos riffs desérticos regresan por sus fueros con pinceladas de blues y ecos llegados de los setenta. El tema explora yermos desiertos con la contundencia de un búfalo cansino e implacable en su caminar. Cegador, plomizo y ácido a la vez, el corte se muestra poderoso y majestuoso pavoneándose en su caminar. Las hirientes guitarras acompañan el avance del temeroso ejército que jamás mira hacia hacia atrás. Stoner en estado puro entre vientos de psicodelia pesada que deja un rastro de desolación a su paso.

«Sun devil» con algún eco grunge se ve engrosado en su sonido con vibraciones desert-rock de manual. Fuzz arenoso y una contundente base rítmica nos enseñan el lado más pesado de la banda. Encontramos alguna incursión de las guitarras con solos enmarañados entre aullidos. Tras un parón la línea del bajo nos da un respiro antes de que una nueva embestida nos arrolle con una descarga de fuzz humeante y florido. Unos pasajes que se balancean pero que no pierden jamás el rumbo. Cabe destacar la magnífica producción y la nitidez de cada instrumento, lo que enriquece el sonido, por muy difuso que sea este.

El stoner contagiosso y los solos heavy-psych construyen «Pipe rider», entre la pesadez y la belleza. De nuevo los ecos de Greenleaf mas melodiosos me viene a la mente antes de que se trasvistan de Rotor para explorar espacios entre el stoner y la psicodelia pesada. Unos entornos en los que la voz nos masajea y se quiebra en múltiples lamentos. Todo un bosque lisérgico dotado de una gran riqueza compositiva. Misterioso, pero con una belleza intrínseca gracias a las atractivas melodías de la guitarra, LOWRIDER crea un espacio para desarrollar todo su potencial sin ataduras. Sus casi doce minutos se nos hacen cortos ya que nos deparan un gratificante estado de confort. Con la sensación de haber traspasado una barrera sensorial, los teclados describen mágicos e insondables atmósferas antes de recuperar las vibraciones stoner. Los registros vocales regresan para anunciarnos el nirvana en ese mundo de ensueño en el que se desarrolla el que probablemente sea el mejor tema de todo el álbum.

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Reseña: THE SPACELORDS.- «Spaceflowers»

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Sólo he tenido el placer de ver en directo en una ocasión a THE SPACELORDS, y aquel concierto siempre quedará en mi retina por la cantidad de sensaciones que fueron capaces de transmitirme con su apuesta de psicodelia espacial. Por eso, cada nuevo álbum de la banda supone una oportunidad para el gozo, recibiendo la cantidad de sensaciones que son capaces de trasladar, y en esta ocasión, con «SPACE FLOWERS» los alemanes se han superado. Solo tres largos temas para invitarnos a un viaje a los confines del universo en busca de esa dimensión sensorial capaz de anular nuestros sentidos para dejarnos en un estado de éxtasis. Cerrando la trilogía iniciada con su álbum «LIQUID SUN», y su secuela «WATER PLANET», «SPACE FLOWER» supone la culminación de un viaje en el que los psicotrópicos invaden nuestras neuronas en una catarsis sensorial. Sus tres temas se construyen sin prisas, fluyendo con una grandiosa naturalidad que consigue atraparnos entre sus surcos. Teniendo en cuenta que ninguno de los temas baja de los once minutos, pudiera parecer que la monotonía haría acto de presencia en cualquier momento. Precisamente ahí está el gran poder de la banda, ser capaces de que después de sus largos desarrollos instrumentales no nos hayamos dado cuenta del tiempo. Eso binomio espacio-tiempo es  uno de los avales de la banda, y aquí queda perfectamente reflejado. Aromantizando sus pasajes con exóticas fragancias, o golpeándonos con sus hipnóticos ritmos, saben modular cada desarrollo instrumental para que aflore espontáneamente. Otra de las características, es su capacidad para hacer que cada acorde sea sobre-dimensionado gracias a la multitud de efectos que incorporan. Pocas bandas como ellos son capaces de hacer esto con tanta maestría. Con su psicodelia pesada consiguen trasladarnos mas allá del hábitat de las supernovas, en un entorno casi-post-apocalíptico, en el que la vida vuelve a brotar. Un torrente de sensaciones que nos invade sin renunciar a la pesadez logrando el equilibrio perfecto entre las pasajes mas  contundentes y los aterciopelados entornos que consiguen describir. Este álbum es unna gratificante travesía sobre entornos siderales que hace décadas exploraron bandas como Hawkwind con influencias de los grandes la kosmiche-musik alemana de los setenta, en una actualización en la que los pesados sonidos stoner tienen su parcela de protagonismo.  Nadie con sensibilidad debería renunciar de unos temas que carecen de voces, porque  aquí, el nirvana está garantizado. 

A caballo entre los misteriosos entornos espaciales y la psicodelia más aromática «Spaceflowers», los Señores del Espacio se muestran sólidos y elegantes a la vez. Un corte ejecutado con calma, sin prisa para el despegue, y en el que los siempre prolíficos efectos que tan gustan a la banda hacen que el sonido de la guitarra se retuerza en pasajes psicotrópicos. Sin abandonar su propuesta espacial enriquecen ésta con los hipnóticos ritmos de la batería de Marcus Schnitzler, mientras el sobresaliente bajo de Akee Kazmaier derrocha su habilidad. Llenos de magnetismo, el trío consigue su sonido, situado en tres planos diferentes, se compacte en una causa común, con la guitarra de Hazi Wettstein multiplicando su sonido. Sin perder un ápice de magnetismo da la sensación de que los sintetizadores fueran los protagonistas sobre los elegantes pasajes. el tema se muestra pesado e incisivo en su desarrollo. La influencia de la kosmiche-musik de los setenta, aparece en las entrañas de un corte que transita por potentes pasajes heavy-psych en una combinación de distintos elementos. 

«Frau Kuhnkes Kosmos» se deja llevar más nitidamente por los ritmos kraut más pesados. incrementando a la vez su vocación espacial y su intensidad nos ofrecen una tormentosa odisea. La calidad del trío hace que sean capaces de dotar a su pesadez bellos y magnéticos desarrollos en la parte central del tema con algún eco floydiano. En términos generales el tema se construye sobre una atmósfera fría y poderosa como resultado del entorno mas sideral en el que nos introducen. Esto no resulta ser ningún obstáculo para que la psicodelia emane de cada acorde. 

La magia aparece a lo largo de los casi veinticinco minutos de «Cosmic Trip». Desde una evolutiva introducción sobre ensoñadoras atmósferas van construyendo el tema desde la calma. Transmitiendo el sosiego sobre reconfortantes pasajes rebosantes de belleza en los que el sinfonismo hace acto de presencia. Paulatinamente el corte va adquiriendo tonos más misteriosos en una exploración en la que la guitarra derrocha pasajes realmente bellos. Si bien el bajo, aparentemente  parece dirigir el destino del tema, esa guitarra en un segundo plano modula el tema haciendo que se contonee en bellas formas. Como si estuvieran describiendo un momento post-apocalíptico en el que todo parece cobrar vida nuevamente. Pasando por distintos estados, (obviamente estamos veinticinco minutos de viaje) va incorporando una intensidad con pasajes mas gruesos entre los numerosos efectos espaciales. Todo coloreado con una especie de exóticos cantos orientales que despiden una embriagadoras fragancias. todo un contraste con la misteriosa atmósfera de su comienzo. Pasajes de psicodelia aromatizada  que se construyen con un cadente y persistente ritmo cuyo resultado es una mística que conjuga el infinito vacío sideral con enigmáticas fuerzas alejadas de lo terrenal.  Toda una dimensión sensorial que nos atrapa con su gran magnetismo y delicadeza en la que insondables y exóticas deidades sobrevuelan sobre nuestros sentidos creando un espacio de liberación emocional que nos traslada a un nuevo mundo alejado de lo terrenal. Navegando por místicos entornos en los que todo sucede con una calma gravitatoria en esos entornos siderales. Sin perder ni un momento el hipnótico ritmo la guitarra se torna más ácida y psicotrópica en la parte final. Uno de los grandes activos del tema es que , a pesar de su duración no resulta nada monótono, lo cual dice mucho de la calidad que contiene. ¡Sublime!

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Reseña: JACKIE TREEHORN AVE.- «Nervous breakdown blues»

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Con el comienzo de 2.020 llegaba el primer álbum del trío italiano JACKIE TREEHORN AVE.  una de esas maravillas con las que uno se topa de vez en cuando y que hacen que el amor por la música siga vivo. Seguramente podremos pensar que el contenido de «NERVOUS BREAKDOWN BLUES» no aporte nada nuevo, pero lo cierto que a eso solo se puede de responder una vez que se ha buceado entre sus surcos. Después de haberlo hecho, el hechizo te habrá atrapado y posiblemente no querrás salir de allí nunca. Con dos elementos fundamentales como son el blues y la psicodelia, su música vive entre intoxicantes y narcóticas brumas pantanosas. Con una chamánica y cautivadora voz,  su envolvente y atmosférico sonido cabalga entre efluvios cercanos a The Devil & the Almigthy Blues o los mismísimos All Them Witches en modo blusero. Sus flotantes guitarras revolotean entre toneladas de psicotrópicos sobre pausados desarrollos con algún gen stoner en sus venas. Temas equilibrados que van directamente a las neuronas del oyente generando un placentero estado mental y terapéutico que supone un antídoto al frenético ritmo de vida contemporáneo.  Este debut es una magnífica carta de presentación que espero tenga nuevas secuelas, porque aquí, cualquier amante de la psicodelia disfrutará infinitamente, y esta primera entrega, acaba haciéndose corta. Este álbum es pura magia, ¡¡¡Quiero mas!!! 

La banda está compuesta por Tom Warren (guitarras y voz principal), Selena Wallace (bajo y voz) y Drugo Lebowski (batería).

“Psychonaut” a través de pausados acordes nos introducen en misteriosas atmósferas en las que reina la oscuridad. Acordes repetidos reciben a una batería acompañada de unos riffs de corte retro, mientras la cálida voz de Tom Warren nos arrulla entre ritmos que se repiten con mimo. El tema desciende a espacios netamente psicodélicos introduciéndonos en un brumoso bosque en el que desarrollarán el tema. El blues y la psicodelia unidos en la misma causa bajo un ambiente vintage.  A continuación, pasajes en los que la dupla de voces de Tom y Selena, combinan la sensualidad de las hadas del bosque con calidez todopoderosa en un hechizo asombroso. En ese entorno los bellos pasajes de la guitarra nos adormecen bajo un caleidoscopio psicotrópico en tenues atmósferas meditativas que nos trasmiten mágicas sensaciones. Un reconfortante tema con una estructura perfectamente trabajada.

Entre el blues y la psicodelia “Mind to stay” con un aura retro deja el protagonismo a la aterciopelada y reconfortante voz para desplegar todo su hechizo. Una armonía envolvente nos hechiza bajo pasajes casi recitados. Ondulantes y punzantes pasajes despliegan todo su poder de seducción en una ceremonia cautivadora que nos atrapa en esos brumosos espacios en los que tan bien se sabe mover la banda. Un corte aturdidor y persuasivo.

A golpe de wah wah, “Devil wisper”, libera el lado más ácido del trío. Con tonos setenteros el corte avanza altivo y cadente por pantanosos paisajes. En una incursión en espacios más propios del swamp rock los difusos riffs son coloreados con unos coros resultones.  Cambiando su vocación, el tema desciende a fangosos momentos tornándose más enigmático. Sin dejar de lado el blues, los momentos de tensa calma se rompen entre repetitivos acordes y solos punzantes en una evolución a sonidos más pesados para intensificar el narcotizante hechizo.

El blues-rock más narcótico, aparece en “Ozzy’s game”. Los pegadizos ritmos conviven en narcóticas atmósferas con esa cautivadora voz que en esta ocasión se acompaña de coros atrayentes e hipnóticos. Si bien el tema se muestra más fornido y pesado su aura psicotrópica no desaparece. Siempre dejando espacio para los dos estilos en los que se mueve la banda, aquí algunos elementos stoner aparecen entre los lisérgicos pasajes.

Cambiando algo el estilo, JACKIE TREEHORN AVE se atreven con una versión de un tema que popularizó Johnny Cash, original de Danny Dill y Marijohn Wilkins. “The Long Black Veil” . Dotándole de los suficientes elementos psicodélicos, la susurrante voz navega entre acordes acústicos entre los que aparecen algunos solos ácidos que nos recuerdan los entornos rurales en los que se movía el bueno de Cash, pero adaptándolo a su particular estilo. Siempre me resulta agradable cuando una banda se atreve a hacer suya una versión de otro artista dándole su toque personal.

El blues, ese jodido blues penetrante reaparece más cautivador que nunca en “Nervous breakdown blues”. Siguiendo la estela de bandas como Devil & Alghmity blues, aquí no se desprenden de su capa psicodélica, pero se dejan llevar por los primitivos instintos del blues más pantanoso. Con alguna influencia Stoner en sus surcos, especialmente por esa cadencia rítmica, el blues toma por completo el protagonismo. La voz en baja fidelidad de Tom sigue ejerciendo su ritual seductor.

El álbum cierra con “Lisergic Holliday”, un corte instrumental en el que dejan patente que estos chicos saben lo que es la psicodelia del siglo XX. Casi por espacios más propios de Causa Sui, desarrollan todo su potencial ácido. Narcotizantes pasajes nos envuelven en una reconfortante espiral psicotrópica. Los hongos alucinógenos nublan nuestros sentidos con cada nota, con cada riff. El colofón perfecto a un magnífico trabajo.   

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