Reseña: ROSY FINCH.- ‘Seconda morte’

ROSY FINCH nos deja en shock con su nuevo EP ‘SECONDA MORTE’ Cuatro oscuras canciones que nos presentan al trío alicantino en su faceta mas oscura e intimista. Un viaje musical basado en el poema “La Divina Comedia” donde Dante Alighieri camina a través del infierno, el purgatorio y el paraíso para encontrarse con su difunta amada Beatriz y encontrar la fe en Dios. Con esta inspiración el trío, en su trabajo más diferente y personal, fusiona una mezcla ecléctica de grunge y rock alternativo de los 90 con influencias de metal y sludge en canciones lúgubres en las que las melodías juegan un papel importante. Atmosféricas y con un aura de misterio y sobre tonos trascendentales, las cuatro canciones escarban en tenebrosas simas en las que el doom, el sludge e incluso algún guiño post-rock, nos muestran otra faceta de su esencia alternativa. Porque sin renunciar a sus principios, ROSY FINCH decide explorar otras vías para transmitir su creatividad musical. Seguramente cuando empieces a escuchar ‘SECONDA MORTE’ te sientas sorprendido, pero según avances en su escucha, te sentirán atraído por el magnético poder de sus turbadores canciones. Unos temas introspectivos, llenos de misterio, por momentos depresivos, pero rebosantes de matices. Sin duda un ejemplo mas de que la banda sigue evolucionando y creando música con mayor creatividad. ‘SECONDA MORTE’ puede ser un trabajo distinto a lo que nos tienen acostumbrados, pero no por ello menos fascinante y pesado.A veces meditativa e inquietante y otras llenas de rabia, la banda combina riffs insidiosos y pesados ​​a la perfección. Durante las presentaciones en vivo, crean una pared de sonido a través de elementos de retroalimentación y ruido combinados con gritos sobrenaturales y cánticos atmosféricos.

Formados originalmente en Alicante (España) alrededor de 2013, con miembros de Pyramidal (Lluís Mas) y el acto de doom metal Hela (Mireia Porto) y Elena García. 2019 vio un cambio de formación durante la grabación del álbum anterior, ‘Scarlet’, con Oscar Soler y Juanjo Ufarte asumiendo las funciones de bajo y batería respectivamente.
La nueva formación ha visto a la banda cimentarse a sí mismos y a ser grandes bateadores en la escena del sludge, doom y stoner rock.

La banda nos comenta sobre ‘SECONDA MORTE’: “Este es nuestro álbum más diferente y hemos tratado de capturar la esencia de este excelente pedazo de literatura El título afirma que todas las almas mueren dos veces: la primera por morir físicamente en la tierra y la segunda por estar separados de Dios a causa de sus pecados. Dependiendo de cómo vivieron mientras estaban vivas, las almas infieles experimentan castigo y tortura en el Infierno hasta el final de tiempo, la redención de las almas impuras en el Purgatorio y la salvación de las almas puras en el Paraíso.”

‘SECONDA MORTE’ está disponible vía Lay Bare Recordings, La Rubia Producciones y Discos Macarras.

La larga y atmosférica introducción de ‘Selva oscura’ nos sitúa en la misteriosa atmósfera en la que se va a desarrollar el resto del álbum. En realidad, el tema sirve para ambientar para esta tétrica historia con un tono lúgubre y por momentos casi deprimente. Aquí la banda prescinde de las voces creando la expectación de cuando explotará, algo que finalmente no sucede.  Un tono diferente al que nos tienen acostumbrados, pero que sirve para ponernos en el camino de la narrativa de este álbum conceptual.

Sin perder el tono oscuro, ‘Inferno’ nace lentamente entre suaves y pausados acordes con una bella pero inquietante melodía. En ese oscuro espacio, la voz susurrante aparece entre acordes atmosféricos que van evolucionando a un mundo subterráneo. Golpes doom y un cierto tono casi post-rock, cobijan el resurgir de una terrorífica voz gutural. Tres minutos que dan paso al desarrollo de una canción que habita en profundas simas con paredes alternativas más reconocibles dentro del sonido de la banda. Golpes sludge y un ritmo que se intensifica son los pilares de este inquietante relato. El tema consigue reflejar lo que bien podría ser el infierno, un lugar lúgubre y terrorífico.

‘Purgatgorio’ sin cambiar definitivamente el tono, se muestra más accesible a cualquier oído. Suaves pasajes alternativos mantienen el carácter del relato con una melodía suave y cautivadora. Un hechizo sonoro que nos sume en una narrativa que mantiene la tensión. En la canción se conjugan elementos dark con susurrantes pasajes en los que la psicodelia aparece con sutileza entre acertados desarrollos instrumentales. Cualquier atisbo de la crudeza sludge de ROSY FINCH, se evapora en una canción diferente, pero a su vez reconocible, especialmente en una parte final cruda y poderosa, y no por ello, menos melódica.

Con casi diez minutos, ‘Paradiso’ pone el epílogo a esta epopeya con pasajes intensos y rebosantes de crudeza. Cuidando las melodías sin renunciar a las embestidas de sus poderosos riffs, la canción fluye con soltura mostrando a la banda en pleno esplendor. Pesada, atmosférica, pero también melódica, la canción pasa de momentos de fuerza a una segunda parte en la que la suavidad aparece en fascinantes pasajes instrumentales custodiados por bellas melodías, voces etéreas y coros angelicales. Un contraste que funciona y que la erige en la canción mas destacada del álbum.

Rosy Finch

Lay Bare Recordings

LaRubiaProducciones

Discos Macarras Records

Reseña: LÁGOON.- ‘Bury Me Where I Drop’

Sumidos en cavernas proto-doom, la banda de Portland nos ofrece su particular pócima lisérgica y pesada con su nuevo álbum ‘BURY ME WHERE I DROP’. Seis infecciosas y pesadas canciones que gravitan en un espacio de oscuridad en el que los elementos psicodélicos narcotizan sus monstruosos riffs de vocación doom. Con la sombra de Sabbath cayendo sobre la banda, LÁGOON con su séptimo álbum, ya no tiene que demostrar nada a nadie. Asentados como trio, la banda ejecuta canciones con aroma primitivo y crudo en un cóctel en el que cabe tanto la psicodelia pesada más infecciosa, como el doom tradicional, pero también el heavy-rock y los sucios sonidos proto-punk. Sin duda una amalgama de elementos bien ensamblados con un aroma añejo en el ambiente y unas vibraciones que bien podrían definirse como garage-doom, ya que en el álbum, la contundencia no está reñida con la fiesta. Con el fuzz como elemento principal de sus composiciones, LÁGOON nos arrolla con un trabajo notable, vibrante y sumamente gratificante en el que seguramente encontrarás tu espacio sonoro favorito, porque en ‘BURY ME WHERE I DROP’ la monotonía no existe. ¿Te atreves a comprobarlo?.  

LÁGOON son: Anthony Gaglia (guitarras y voces), Brady Maurer (batería) y Kenny Coombs (bajo).

‘BURY ME WHERE I DROP’ está disponible vía Electric Valley Records.

‘I see the hate’ viene cargado de gruesos riffs que crean una cortina difusa de la que tratan de salir con solos afilados envueltos en sustancias psicotrópicas. Lento en su desarrollo el tema conjuga elementos heavy-psych con una propuesta psycho-doom. La voz ceremonial aporta un carácter litúrgico a un corte oscuro, pesado y psicodélico. Estamos ante una canción tenebrosa y oscura que es ejecutada con completa parsimonia.

Mucho más dinámico en su ritmo, ‘Dead and gone’ parece beber de los sonidos retro en una espiral repetitiva de riffs. Con elementos proto-metal el corte fluye con desparpajo bajo tonos ocultistas. La sombra de Sabbath ya sabemos que es alargada, algo que se refleja en la canción. El tema ofrece una lograda composición con buenos pasajes de guitarra, un ritmo imperturbable y una línea de bajo cálida e hipnótica.

‘Bury me’ cruje en su apertura para despeñarse por un torrente rockero entre constantes distorsiones. Con un espíritu alternativo, la canción ofrece ocroso con falsete en una vuelta de tuerca al sonido de la banda.  Diferente a sus temas precedentes, aquí LAGOON muestran la versatilidad de su sonido.  Esas voces poppies no impiden que el sonido global del corte se turbio y borroso.

Sumidos en ese pozo de oscuridad presente en todo el álbum, ‘Sharpen it’ con sus atrayentes riffs oscila grácil creando una banda sonora para un thriller construido con desgarradores pasajes. El tema nos ofrece una buena descarga de fuzz.

‘Face down’, en un nuevo giro argumental, reposa en suaves acordes que se ven violentados por profundos desarrollos de guitarra en tonos psicodélicos. Con su sonido estratificado en capas, el tema se deja llevar por un espacio heavy-psych en el que la banda baja la intensidad ofreciendo bellos y suaves pasajes instrumentales.

Para cerrar el álbum, ‘Some nerve’ vuelve a mostrar un sonido crujiente y difuso.  Un buen trabajo de guitarra colorea un ritmo dinámico y constante. Ecos proto-punk en la desgarrada voz complementan un corte versátil que parece beber de distintas fuentes estilísticas con resultado bastante logrado.

LáGoon 

Electric Valley Records

Reseña: HOWARD.- ‘Event Horizon’

‘EVENT HORIZON’ es una de esas gratas sorpresas que uno se encuentra cada cierto tiempo. El tercer trabajo de los franceses HOWARD, viene cargado de sonidos vintage marcados por la profundidad de un órgano hammond diabólico, unas voces conmovedoras y la suficiente psicodelia como para no poder resistirse a zambullirte en sus surcos. Hard-progresivo más propio de los 70’s, empapado de fuzz, golpes de stoner y constantes cambios de registro. Con un sonido ampuloso, HOWARD nos sumen en un caleidoscopio sonoro más propio de otros tiempos, pero con los suficientes elementos contemporáneos como para no oler a naftalina. Toda una locura en un ejercicio creativo lleno de alicientes para el oyente. Efectos, atmósferas retro, y un túnel de psicodelia pesada que logrará hacer que tu cabeza explote en un orgasmo de emociones. Divertido y anguloso, ‘EVENT HORIZON’ es de esos álbumes que gana con nuevas escuchas, ofreciéndonos múltiples matices que habían pasado desapercibidos. Un álbum impactante que no se recrea en estereotipos del pasado, sino que abre su coctelera para ofrecernos su personal e intoxicante brebaje. Chamánico por momentos, desgarrador en otros, el álbum nos ofrece ocho canciones que completan un aquelarre reconfortante que se balancea entre la suavidad de sus melodías y sus ampulosos desarrollos instrumentales. Nuevamente la magistral voz con una cierta inclinación doorsiana, hace que cada canción brille como las estrellas, con su propia luz.

HOWARD son: JM Canoville (voz y guitarras), Raphaël Jeandenand (órgano, sintetizadores, bajo y theremin) y Tom Karren (batería, samplers, glockenspiel y flauta)

Emulando al Jim Morrison poeta, ‘Bankable sermon’ abre el álbum con chamánicos pasajes psico-progresivos antes de zambullirse en un entorno hard-prog. Buenas voces, fascinantes estribillos y un impactante órgano vintage, impulsan un corte vibrante que marca el devenir del álbum.

Bajando las revoluciones, ‘Seeds of love’ ofrece una cara más suave y amable. Aquí los sosegados pasajes vocales se adornan con pasajes progresivos que se acercan a los estándares del rock clásico, desde una mirada pausada.  A pesar de su espíritu sosegado el corte contiene momentos desgarradores en los que todo se revoluciona.

‘Need want get’ se deja seducir por una apuesta más ecléctica. Su oscura atmósfera se salpica con voces narrativas y constantes cambios de ritmo. Manteniendo una dualidad entre lo progresivo y lo alternativo, el corte contiene pasajes narrados que contrastan con alguna guitarra insertada con sutileza y un curioso trabajo de teclados. Un corte extraño que mantiene el ritmo en todo momento haciendo que todo resulte más cohesionado.

Evolucionando lentamente ‘Telescope’ parece susurrarnos con sus delicadas melodías. Un plácido espacio que se toma su tiempo para desplegar todos sus encantos con un sonido vintage de manual. Sus suaves pasajes son golpeados por ocasionales subidas de intensidad que no le hacen perder su carácter plácido y reconfortante.  Con el sonido del órgano arrestando los riffs a un entorno de pesadez la canción se muestra contenida y rica en matices hasta su desgarrador final.

 ‘I heart a sound’ chisporroteante efectos psicodélicos con una breve introducción que da paso a su verdadero propósito. Su sonido hard-progresivo del pasado siglo se adorna con elementos contemporáneos en una fusión sumamente apetecible. Rebosante de fuerza la voz y órgano se balancean mutando su forma de presentarse ante el oyente. Una dualidad en la que lo progresivo flirtea con elementos psicodélicos entre alguna embestida más pesada y un final explosivo y dinámico.

La vibra Morrisiana de las melodías de ‘The way’ es el reflejo de parte las canciones del álbum. Bellas y cálidas melodías arropadas por una sutil instrumentación creando un entorno atmosférico de gran belleza. Avanzando con sigilo el corte nos introduce un bosque psicodélico lleno de matices. En este placido y meditativo entorno, la guitarra se asoma al tema proporcionando brillantes momentos que contrastan con el protagonismo del órgano a la mayor parte de las canciones. Una canción con personalidad propia en la que HOWARD parece prescindir de los golpes de pesadez para crean un efecto balsámico sumamente gratificante para el oyente.

‘Heedless’ se precipita entre ritmos hipnótico y efectos por un espacio más turbulento en el que los ecos blues y la psicodelia cósmica se unen a la fiesta. Lleno de fuerza y dinamismo, el corte parece arrollarnos con toda su vitalidad.

Con una propuesta inspirada en el legado floydiano ‘Event horizon’ palpita creando un atmosférico espacio en el que HOWARD albergan los mejores momentos del álbum. La cautivadora voz y su pausada instrumentación son un argumento lo suficiente fascinante como para caer rendido a sus encantos.  Sin duda estos chicos parecen no ponerse barreras en su creatividad. Manteniendo ese carácter que hace que los temas graviten entre los momentos plácidos y suaves con la pesadez y fuerza de sus medidas embestidas pesadas. Brillantes riffs y fuertes ritmos complementan un corte sobrio y bien diseñado para seducir al oyente de mil formas diferentes. Aquí reside precisamente todo su encanto.

Howard – The Band

Reseña: RUBY THE HATCHET.- ‘Fear is a cruel master’

Cinco años después de la publicación de su alabado álbum ‘PLANETARY SPACE CHILD’, la banda de New Jersey está de vuelta con ‘FEAR IS A CRUEL MASTER’. Un thriller desgarrador con el que la banda muestra al mundo toda su crudeza, pero también toda su maestría en el trabajo melódico, con canciones pegadizas y llenas de energía. Sus cuidadas melodías vocales contrarrestan la fuerza de sus ritmos y riffs pesados. Un magnífico compendio de sonido vintage con la suficiente fuerza como contentar a los paladares más exigentes.  Impulsados tanto por guitarras exuberantes y nítdas, que serpentean por el heavy-rock de los 80’s, como por un órgano que emana cuidados pasajes melódicos más propios del rock progresivo. Las canciones parecen diseñadas para el lucimiento de ese portento vocal que es su cantante Jillian Taylor, capaz de arrullarnos con su dulzura, o de zarandearnos con toda virulencia. Un álbum pesado y sinfónico a partes iguales, en el que el rock de siempre adquiere una nueva dimensión. Con un sonido impecable, cada canción nos ofrece un estado de ánimo diferente, algo que enriquece sumamente este nuevo álbum de la banda de Filadelfia. Instalados en vibraciones vintage, RUBY THE HATCHET saben como sacar el máximo partido a cada canción. Sus conmovedoras melodías siempre encuentran la forma perfecta para seducir al oyente en este aquelarre de sonidos de rock clásico, con brillantes momentos psicodélicos y progresivos. ‘FEAR IS A CRUEL MASTER’ personifica el estado de ánimo del período de encierro en el que fue escrito, y como resultado tenemos un álbum ardiente, sensual, emotivo, a la vez que espontáneo y sumamente divertido, que te proporcionará una agradable escucha.  

RUBY THE HATCHET son:

Jillian Taylor – voz
Johnny Scarps – guitarra
Lake Muir – bajo
Owen Stewart – batería, voz
Sean Kahn Hur – teclados, órgano

‘FEAR IS A CRUEL MASTER’ está disponible vía Magnetic Eye Records.

‘The change’ escarba en el legado del heavy-rock de los 80’s entre atractivas y seductoras melodías vocales. El tema se colorea con sutiles pinceladas progresivas enriqueciendo su sonido y dotándole de una gran luminosidad.  Un corte sobrio en el que encontramos algunos momentos de brillante retro rock que transitan por una senda de suavidad. La voz de Jillian se muestra esplendorosa como perfecto contrapunto a la pesadez de un sonido que coquetea con el rock clásico entre estribillos pegadizos. La canción captura esos sentimientos de cambiar de este estilo de vida joven, despreocupado y roquero a envejecer y tratar de ser fiel a ti mismo y a lo que amas desde el lado salvaje… mientras te das cuenta de que no todo te sigue sirviendo. Las cosas que suceden en gira, para bien o para mal, viajar a otros países y la gente está cantando tus canciones, ese crecimiento y camaradería que obtienes en el camino, no hay nada como eso.

Con una aparente mayor contundencia, ‘Deceiver’ sigue la estela del corte anterior. Una poderosa instrumentación y todo el poder melódico de la voz tejen un corte de hard-rock vigoroso y de fácil escucha. Oscilando entre los melódico y la pesadez.

Sin salirse del guion ‘Primitive’ se muestra con más garra, tanto vocal como en sus entrañas. Su dinámico ritmo se balancea entre golpes de rock clásico y hard-rock con un sonido difuso, aclarado por la portentosa voz de su cantante, que en esta ocasión parece dejar de lado su sensualidad para sacar a relucir todo su poderío. Vibrante y enérgico el corte nos regla algunos buenos solos de guitarra amortiguados con una envolvente instrumentación y un hipnótico y poderoso bajo.  

Sucumbiendo a un sonido más sinfónico, ‘1000 years’ explora suaves paisajes sonoros llenos de dulzura. La hermosura de las melodías vocales se adorna con delicados pasajes dotados de una gran belleza. Balsámico y sumamente reconfortante, el corte refleja a una banda rebosante de sensibilidad.

‘Shootsayer’ eclosiona en una atmósfera psico-progresiva de tintes retro mostrando todo el potencial de la banda. Una sutil línea de bajo nos pone en situación antes de desplegar los encantos de una pegadiza armonía adornada con enriquecedores elementos que nos sitúan en un espacio sonoro más propio del hard-rock de los 70’s. Sus suaves y delicadas melodías contrastan con las embestidas de fuerzas auspiciadas por incisivos solos de guitarra y el envolvente sonido del mágico órgano vintage.

Sin salirse de su particular estilo ‘Lasta saga’ explora espacio hard-progresivos desde una mirada amable y suave. Las atractivas melodías de rock clásico son un argumento suficiente para caer rendido a los pies de esta hermosa canción. Combinando voces con gran acierto, RUBY THE HATCHET se muestran como una banda solvente en la ejecución de sonidos más propios del pasado. Casi en ‘modo balada‘ consiguen crear un corte lleno de belleza aportando una especial luminosidad a su sonido. Pero no nos engañemos, porque entre sus delicados pasajes melódicos afloran contundentes solos de guitarra entre unos ritmos sólido como rocas.

Envueltos en la oscuridad, ‘Thruster’ se desarrolla entre riffs inquietantes y melodías ensoñadoras. Nuevamente desplegando todo su arsenal seductor, Jillian muestra su lado más sombrío en un ritual de rock ocultista más propio de otros tiempos. Un equilibrado corte en el que la banda reparte el protagonismo entre el sonido penetrante del órgano con sus riffs melodiosos.

 ‘Amor gravis’ pone el punto final al álbum con golpes de heavy-rock oscuro y pesado. Dinámico y oscilante, el tema cuenta con influencia Sabbathicas en una nueva ceremonia ritual en la que la sensualidad aflora en cada estrofa. Un contraste que resulta prometedor y cautivador a partes iguales.

RUBY THE HATCHET:
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Reseña: GRYFLET.- ‘Petrichor’

Los británicos GRYFLET publican su nuevo EP ‘PETRICHOR’ con tres canciones atmosféricas impregnadas en pasajes psicodélicos en una atmósfera en la que se palapa la tensión. Como si fueran canciones inacabadas, sus desarrollos instrumentales transitan por una oscura senda en la que los sonidos heavy-psych coquetean con momentos de una mayor pesadez. EL trabajo deja una sensación de canciones inacabadas, canciones instrumentales que se desarrollan como si no tuvieran un final claro y nítido. Es una sensación extraña, pero que finalmente resulta agradable una vez que te has sumergido con atención en ellas.  GRYLEFT se inspira en clásicos del rock progresivo como Pink Floyd, Camel o King Crimson, pero también en bandas contemporáneas como All Them witches o King Buffalo, por lo que el sonido de este EP puede resultante sumamente familiar.


‘Petrichor’ nos sume en un espacio tenebroso en el que efectos de lluvia van creando la atmósfera en la que se desarrolla el tema. La pausa inicial, con esos cadentes tambores y notas salteadas nos llevan a un entorno más agreste. Un bajo tremebundo y golpes de riffs ásperos parecen anunciar una deflagración que finalmente no se produce. Con elementos psicodélicos la canción se muestra más como una larga introducción que un tema propiamente dicho. El tema se inspira en el olor de la tierra húmeda tras un largo periodo de sequía.

Sin perder el espíritu psicodélico, ‘Fading smog’ con un sonido difuso y atmosférico encuentra a la banda en un entorno heavy-psych. Envolvente en su desarrollo, el tema cuenta con comedidos golpes de aspereza que contrastan con la melodía envolvente que sirve como base argumental. Cadencioso y casi atascándose, el corte avanza a trompicones en una extraña experimentación sonora que finalmente rinde sus frutos.

‘The ending blues’ Como su propio nombre indica, se soporta en una base blusera sobre la que GRYFLET desarrollan largos desarrollos instrumentales de psicodelia pesada en un misterioso y oscuro entorno sonoro. Marcando los tiempos, el tema explora insondables espacios creando un ambiente de gran tensión. Suave en su ejecución, el corte cuenta con atractivos pasajes de guitarra sin demasiados artificios.

Gryflet