Reseña: ELECTRIC MOON.- «Live At Freak Valley Festival 2.019»

En la primavera de 2019 por fin se alinearon los astros para mí, y además, por partida doble. Desde hacía mucho tiempo estaba entre mis objetivos poder visitar el mítico festival alemán, y también poder ver en directo a ELECTRIC MOON, afortunadamente para mí, en la última edición de Freak Valley Festival, ambos deseos se cumplieron. Teniendo en cuenta que desde hace un tiempo tengo un estrecho contacto con su guitarrista Dave, propietario del sello Sulatron Records, tener la posibilidad de encontrarnos en persona hace que su show y este álbum sean especiales para mí.

En activo desde hace más de una década y con más de 20 álbumes publicados (muchos de ellos en directo), ELECTRIC MOON son todo un referente en la escena psicodélica espacial de tintes kraut. Sus largas jams improvisadas son un escenario para la experimentación más psicotrópica, y en este su nuevo álbum, lo dejan patente. Tras varias horas de festival la media noche había llegado y con un cielo amenazador, la tormenta hasta ese momento nos había respetado, pero otro tipo de tormenta iba a descargar sobre nosotros. Un escenario cubierto de luces azules y el silencio recibían al trío alemán. Sula, Lulu ya habían tomado posiciones en el escenario, y afinaban sus instrumentos antes de que el “viaje” comenzara. Los efectos de Sula y los platillos de la batería de Pablo, con una Lulu arrodillada en el escenario junto a su bajo, nos iniciaban en una odisea lisérgica de tintes espaciales llena de misticismo. Si por algo han destacado siempre ELECTRIC MOON es por su capacidad para las improvisaciones psicodélicas y en esta ocasión no iba a ser para menos. Su show transitó por insondables espacios que hacían que nuestros cerebros despegarán de la tierra para visitar una nueva dimensión como refleja este álbum con un impecable sonido.

LIVE AT FREAK VALLEY FESTIVAL 2019’ está compuesto por tres largas jams que rondan los 20 minutos cada y dos temas que completan los setenta minutos de su duración. Con la formación que los vio nacer con Dave Smith (Sula Bassana) a la guitarra y casio, Lulu Neubeck (Komet Lulú) al bajo y Pablo Carneval a la batería nos ofrecen un trance hacia una dimensión sensorial en la somos estimulados por sus magnéticos desarrollos instrumentales. Reverberaciones, efectos y ritmos kraut herederos de sus paisanos de los 70’s y pioneros del género, completan un álbum mágico. Todo un hechizo sensorial para los allí presentes, pero también para los que disfruten del álbum en el calor de su hogar. ‘LIVE AT FREAK VALLEY FESTIVAL 2019’ es el reflejo de una noche mágica en la que ELECTRIC MOON, dejaron patente el porqué de la reputación que atesoran.

El concierto fue transmitido en vivo por el canal alemán Rockpalast y la masterización y mezcla corrió a cargo del reputado Ranko Snchenidr en un trabajo que refleja a la perfección el sonido que pudimos vivir “in situ”.

«LIVE AT FREAK VALLEY FESTIVAL 2019” está disponible en CD vía Sulatron Records, y será editado en vinilo vía Rock Freak Records.

El álbum abre con ‘Increase’, entre efectos y loops el trance hacia dimensiones desconocidas parte de una forma hipnótica. Sin ningún tipo de prisa van construyendo un espacio gravitario que tarda en comenzar a elevarse. Algunos acordes místicos completan la ceremonia de despegue hacia el interior de esa “luna eléctrica” llena de un magnetismo que nos atrapa irremediablemente. La fase del despegue culmina con unos impactantes solos de guitarra y unos tambores que aportan una fuerza inusitada a la nave nodriza de la banda. Tras siete minutos de larga introducción, ya no hay vuelta atrás. Todo envuelto entre sustancias psicotrópicas el tortuoso viaje hacia los confines del universo ha comenzado. Su apuesta de rock espacial evocadora de los dictados de Hawkwind, robustece el tema entre efectos a mod de estrellas fugaces. Llegados aquí todo se vuelve alucinógeno. Puro rock ácido y pesado sin perder sus genes espaciales que explota en un frenesí implacable que nos golpea con todo su poder entre incesantes efectos hasta el alunizaje final en algún remoto lugar de los confines del universo. Un tema intenso y envolvente que hace las delicias de los presentes como demuestra la ovación registrada.

Con una introducción en una línea más floydiana ’777’ da paso a un torbellino de rock ácido entre incesantes ritmos kraut. Un tema pesado con mucho fuzz que nos envuelve en una orgía ácida llena de hipnotismo. Una arrolladora jam ejecutada a la velocidad de la luz que pasa por encima del oyente dejando un rastro desolador en sus diez primeros minutos. Tras la tempestad llega una aparente calma para tomar fuerza y rearmarse tornándose más espacial sin perder su ímpetu. Tras un cuarto de hora de intensidad el tema reposa flotando en espacios siderales de los que sale con gran intensidad retomando su carácter inicial. En su parte final. Apoteósico y exuberante. 

Sin salirse de los dictados kraut, ‘The picture’ tema incluido en el álbum ‘THEORY OF MIND’ sigue incidiendo en el carácter más espacial del trio. ELECTRIC MOON crean una espiral lisérgica de proporciones descomunales. La faceta más contundente de la banda queda reflejada en los repetitivos ritmos entre los efectos siderales de una de las bandas que mejor domina el género. Una vorágine de efectos con el bajo de Lulu golpeándonos con fuerza en un hechizo implacable que nos traslada a lo desconocido entre robóticos ritmos.  La experimentación en estado con arrancadas endiabladas y parones para reponer energías en una nueva odisea espacial llena de pesadez. Un tema ruidoso y con una energía endiablada.

El álbum continúa con “D-Tune. Un tema de ocho minutos perteneciente a su álbum ‘LUNATIC REVENGE’’. En el que el misticismo regresa gracias a las bellas armonías que exhuma la guitarra de Sula. Un corte con el que no necesitas alucinógenos ni sustancias psicotrópicas ya que en cada acorde puedes encontrar tu dosis. Aquí van más directo por un camino más clásico sin abandonar la constante experimentación innata en la banda. Rock ácido en estado puro sin perder la vocación espacial.

‘Der Mondsenator auf dem Weg zur Erde’ cierra el álbum con tres minutos acústicos llenos de belleza en los que Sula se toma las cosas con calma acompañado de la percusión de Pablo y que fue grabado en una sesión acústica que ofrecieron en el backstage. Un complemento perfecto del que no se pudo disfrutar en el escenario principal.

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Reseña: AMON ACID.- «Paradigm Shift»

Un año y medio les ha bastado al dúo británico AMON ACID para ofrecernos cuatro trabajos en los que dejan patente su amor por la psicodelia espacial sin renunciar a la pesadez. Ahora publican “PARADIGM SHIFT”, un mini-álbum compuesto por cuatro largos temas presentados con una introducción inicial en los que conjugan elementos heavy-psych, con sonidos espaciales herederos de HAWKWIND. Pero no se quedan ahí, ya que entre la multitud de efectos que aparecen en cada corte, incrustan pesados riff Stoner que por momentos se inclinan a abismos doom. Una pequeña colección de pistas más pesadas grabadas recientemente. Si en sus anteriores EP’s se inclinaban hacia un género específico como su anterior EP «LEFT OVER ACID» en el que se inclinaban por la psicodelia Anatolia de los 70’s, el tsiftateli griego (danza del vientre) y el dabke, aquí se dejan llevar por la pesadez. Ofreciendo un hipnótico material en el que la psicodelia toma tintes futuristas en un viaje a insondables confines siderales. Pero aún así, si escuchamos con detenimiento “PARADIGM SHIFT», podremos encontrar el legado de las vanguardistas formaciones de la kosmiche music de mediados de los 70’s con esos incisivos ritmos kraut. Cinco temas de psicodelia espacial contemporánea a través de los cuales nos trasladan a misteriosos espacios siderales, siempre con una gran solidez en su sonido. Abróchate el cinturón y prepárate para el despegue porque estos chicos dejan patente todo su potencial en esta experimentación de hipnóticos y trascendentales vibraciones.

PARADIGM SHIFT” fue grabado íntegramente por Sarantis Charvas y Briony Charvas en el estudio Acid Road en Leeds (su habitación libre). Briony toca el bajo y Sarantis hace la voz y toca la guitarra, tzouras, sintetizadores, programación de batería y finalmente la mezcla y masterización, en constaste con sus shows en vivo en los que normalmente son solo dos, preprogramando la batería, y usando muchos loops en vivo, sintetizadores midi controlados por guitarra y pedales de sintetizador en el bajo y la guitarra.

Desde la breve introducción inicial, «Intro», entre efectos espaciales en la que nos presagian un transito por misteriosas y terroríficas atmósferas, los temas incorporan poderosos riffs de vocación stoner.

Entre hipnóticas voces trascendentales crean cortes rugosos como «Monarch», un tema lleno de fuerza que no pierde ese escenario sideral en contraste con «Alien King». Donde no dudan en aromatizar su apuesta psicodélica con esencias orientales para crear un espacio misterioso y devocional lleno de misticismo, lo cual no significa renunciar a la pesadez. Un contraste efectivo lleno de atractivos.

«Overload» se construye en algún alejado lugar en el universo. Jugando con la experimentación y la repetición de riffs, los británicos nos muestran que el la sombre de HAWKWIND sigue siendo muy alargada. Un corte que toma muchos elementos heavy-psych gracias al buen trabajo de las guitarras entre incesantes efectos espaciales. Aquí consiguen crear una tormenta de meteoritos de la que salen airosos con los monumentales y pesados riffs. Como si se protegieran de su transitar el tema se muestra difuso y nebuloso.

Sin renunciar a nada, «Fear of space» coquetea con los ritmos kraut creando un tema al más puro estilo kosmiche con sus hermanos mayores de los 70’s. Hipnóticos y llenos de ritmo Amon Acid no se encasillan.

Para cerrar el álbum, «Paradig shift», con sus casi trece minutos sirve para dejar patente todo el potencial que atesoran los británicos. Si, estamos ante un nuevo tema de psicodelia pesada espacial, pero también ante un corte que avanza sin mirar atrás y que se nutre de pesados riffs Stoner que se desarrollan con una lentitud y una vocación doom. Nuevamente con Hawkwind en el horizonte (es inevitable hacer referencia a sus paisanos cuando hablamos de este tipo de sonidos) van construyendo sin ninguna prisa ese tránsito hacia lo desconocido. Una ceremonia ritual en la que las voces devocionales nos magnetizan entre riffs que ondulan en su lento caminar. Toda un liturgia sideral que acaba impactando al oyente y en la que no faltan ecos más propios del sonido nacido en los años 70.

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Reseña: ROBOT GOD.- «Silver Buddha Dreaming»

Sin haber escuchado sus singles previos me enfrentaba por primera vez a la música de ROBOT GOD sin ningún tipo de complejos y con la mente abierta y expectante de descubrir el contenido de este sobresaliente debut. Pasados unos minutos de escuchar el primer tema del álbum me dije: “Aquí puede haber algo grande”, y tras su escucha completa, solo puede decir: ¡¡¡Vaya Si lo hay !! ¡¡Este álbum es genial!! Entre la información que pude recopilar de la banda, descubrí que estaba compuesta por Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores y voces, músicos que han tenido conexiones con MOTHER MARS, junto a ellos Raff Lacurto a la guitarra, otro músico experimentado de la escena psicodélica australiana que ya nos mostró su calidad en bandas como THUMLOCK y  ARROWHEAD. Con estos mimbres solo podía salir un buen cesto, y “SILVER BUDDHA DREAMING”, sin duda, lo es. Hablar de obras maestras siempre puede parecer algo pretencioso, pero este debut bien podría estar cerca de esa calificación dentro de la escena heavy-psych.  A lo largo de 74 minutos, y con sus ocho largos temas recorren todas las fronteras de la psicodelia pesada. Espirales en pura vena Earthless en las que la guitarra se desangra en ácidos solos imposibles, pasajes progresivos que crean atmósferas ensoñadoras en línea ELDER con cuidadas melodías, desarrollos en los que el legado de PINK FlOYD hace acto de presencia con un esplendor poco usual, y momentos en los que los crujientes riffs Stoner nos golpean como un crochet de Mike Tyson en plena cara, en un espacio más propios de bandas Stoner doom. Si a esos aditamentos, añadimos ecos Hendrix y momentos Hawkwind con esa innata vocación espacial, la tormenta perfecta está servida en este pozo psicotrópico. Lleno de belleza y con momentos verdaderamente pesados, el trio  nos invita a un viaje alucinógeno y alucinante de proporciones descomunales hacia los más remotos confines del universo de la psicodelia de corte espacial. Belleza y temas bien trabajados hace que la calidad de “SILVER BUDDHA DREAMING” esté fuera de toda duda.

Como ya he dicho en otras ocasiones, estamos ante un álbum adictivo que puede provocar dependencia, por lo que no me hago responsable de los efectos que puede causar en tus neuronas, pero si te sirve mi consejo, no te resistas y zambúllete en él, y a buen seguro que una vez dentro, ¡NO QUERRÁS SALIR! Si eres un auténtico fanático de la psicodelia seria un pecado que no disfrutaras de estos 74 intenso minutos.

Locuciones y efectos nos introducen a “Silver Buddha”. Una canción de atmósferas psico-espaciales que fluyen en un lento génesis entre ritmos de una cierta vocación kraut. En ese espacio, una lánguida voz aflora en unos desarrollos que lentamente se engrosan poniendo su punto de mira en un terreno más pesado sin perder un ápice su carácter psicodélico. Modulando las melodías, van construyendo un entorno apacible con un carácter fornido. Escuchando este tema es inevitable acordarnos del último trabajo de ELDER en una versión más sideral. Los buenos solos de guitarras colorean una instrumentación que según avanza sigue y sigue tornándose más pesada. La banda consigue un efectivo equilibrio entre lo melódico y las vibraciones heavy-psych en este complejo relato, pero bien ensamblado. La guitarra se redobla en una orgía psicotrópica con la que nos envuelven evocando por momentos a EARTHLESS. Volviendo al origen cierran el tema entre locuciones tal y como comenzó. 

Con una impactante línea de bajo “Sky fire” va desarrollándose por entornos espaciales entre efectos y riffs stoner soportados por atronadores tambores. Esos insondables espacios siderales son explorados manteniendo un aura de misterio tan habitual cuando nos encontramos ante lo desconocido. En ese entorno los ecos floydianos brotan de las cuerdas de una guitarra llena de magia envueltos en lisérgicos pasajes de sintetizadores y efectos. Convirtiéndose en una jam el tema se desarrolla entre solos de guitarra y un grandioso bajo. Entre esa densa bruma los vestigios de los 70’s aparecen con riffs ondulantes que nos golpean con fuerza antes de sumergirse en una atmósfera psico-progresiva rebosantes de acidez. El resultado es un monumental tema sin fisuras.

“Peyote sunrise”, un nombre bastante evidente que nos indica por donde va a transitar. Destapando la marmita de los alucinógenos un amanecer luminoso se muestra ante nosotros Estamos ante un narcótico tema que incide en ensoñadores pasajes construidos por las elegantes y ácidas guitarras. Un placentero tema que se eleva lentamente con el sol en el horizonte con desarrollos que nos masajean creando un efecto terapéutico sobre nuestros sentidos gracias a sus genes heavy-psych. Un narcótico espacio que mira de reojo al desierto gracias a su trasfondo Stoner entre los aromáticos solos. Seduciendo y contoneándose con gracia custodiado por un crujiente e imponente bajo. Todo un hechizo para los sentidos.

Entre efectos y fuzz “Unfield field”, el crujiente bajo abre el transitar por un tortuoso territorio en el que los riffs Stoner se confunden con la psico delia en esa fina línea que muchas les separa El contraste entre el pesado nebuloso y plomizo bajo y el afilado sonido de la guitarra nos abre un mundo rugoso y áspero para intoxicarnos en un notable trabajo compositivo.

“Meaninful life” nos devuelve a los entornos siderales con susurrantes atmósferas entre vientos espaciales. Un espacio ingravitatorio ideal para un viaje psicodelico hacia los confines de lo desconocido. Masajeante y prescindiendo de los riffs pesados, sus efluvios narcotizantes nos envuelven en un caleidoscopio de colores y formas que nos hipnotizan irremediablemente. Psicodelia de muchos kilates construida con destreza para gozo de los que amamos el género. Como todos los temas del álbum, los australianos necesitan más de diez minutos para enseñarnos todas sus credenciales, algo que estas alturas y habiendo escuchado los temas anteriores no deja lugar a dudas de la calidad que atesoran.

Entre desarrollos de psicodelia espacial y ecos proto-metal de carácter Stoner, “Volcano Bleeds” cobija el regreso de los registros vocales que nos mostraron en “Silver Buddha”. Aquí encuentro distintas vibraciones que van desde pinceladas Hawkwind, tonos Pink Floyd y ecos de puro hard-rock setentero. Siempre ofreciendo su versión más psicotrópica cada acorde, cada solo nos embadurna de sustancias narcóticas, aquí con ritmos más dinámicos. El virtuosismo de la guitarra no deja lugar a dudas, enseñando su lado más estimulante. El contraste entre ese lucimiento y el arduo trabajo del bajo por construir un grandioso muro de sonido a sus espaldas resulta de lo más estimulante.

“Pilgrimage to stoned henge”  nace con tormentosos y difusos riff de vocación doom para envolvernos nuevamente en los intoxicantes efluvios del sonido de ROBOT GOT.

Esa guitarra retorciéndose entre la bruma narcótica y humeante del tema ya me resulta familiar a estas alturas. El legado de Hendrix parece brotar de los dedos de su guitarrista, (el cual no puedo nombrar ya que no encontré información sobre los miembros de la banda) pero en cualquier caso me quito el sombrero ante su técnica y destreza. Inevitablemente me viene a la mente una especie de Pink Foyd en versión Stoner hasta arriba de sustancias estupefactas. Corrosivos en sus solos, y amansándonos con el envoltorio nos llevan a un nuevo viaje en el que la razón y lo terrenal no tiene cabida. Una especie de mundo paralelo en que nos acogen con hospitalidad para hacernos sentirnos cómodos.

Un viaje por siderales espacios con sus momentos de calma somnolienta y narcótica. Trippy, sideral y mágico.

Este extenso trabajo cierra con “Return of the Red Yedi”. Stoner y psicodelia pesada embarcados en la misma causa entre pesados ritmos en línea Earthless. Un tema más contundente que jamás pierde su esencia ácida y que va tornándose más hacia una especie de jam ácida y pesada.

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Reseña: ANDROMEDA SPACE RITUAL.- «All Shades Of Perception»

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Los polacos ANDROMEDA SPACE RITUAL tratan de poner en nuestros oídos un pedazo del universo con su álbum debut «ALL SHADES OF PERCEPTION». Si, nuevamente otra banda nacida en Polonia dominando los confines de la psicodelia pesada con maestría. No se trata de obsesión personal con este país, pero cada día nos vuelve a sorprender una nueva formación de la escena underground polaca con un álbum magnífico. Un caso probablemente digno de estudio, pero de cualquier manera, me gratifica enormemente. Llevamos tiempo comprobando como se manejan estas bandas con el psycho-doom, pero ANDROMEDA SPACE RITUAL parece querer ir mas allá, y explorar los límites del espacio exterior embarcados en una nave que toma su energía de la  ayuhuasca o de dietilamida, para crear verdaderos espacios psicotrópicos que invitan a dejarte llevar por su magnetismo. Su vocación espacial queda de manifiesto en cinco largos temas en los que las atmósferas narcóticas carentes de gravidez, se exploran con gran acierto. Pasajes que se construyen con calma, sin dejar nada al azar, y que a la postre suponen un apetecible plato gourmet para los amantes más puristas de la psicodelia del Siglo XXI. Heavy-psych a veces ortodoxa, pero en otras ocasiones, que toman rasgos de ciencia ficción, en una narrativa cinematográfica que consigue hacer partícipe al oyente del trance sensorial al que nos invitan cada uno de sus temas. Con algunos pasajes floydianos contrastando con otros más pesados, el cuarteto no reniega de la electrónica, si bien en pequeñas dosis. La guitarra emanando efluvios lisérgicos arropada por el sutil sonido de unos sintetizadores que cumplen su papel con el soporte de un poderoso y cadente bajo.  «ALL SHADES OF PERCEPTION» contiene algunos de los mejores pasajes de psicodelia espacial que he escuchado en mucho tiempo, por lo que invito a cualquier amante del género a que se una a este viaje sensorial a través de los confines del universo. 

ANDROMEDA SPACE RITUAL son: Marcin Bis (guitarra), Mariusz Łyżwa (batería), Dominik Spasówka (sintetizador) y Kamil Lasonczyk (bajo).

“Signs of the unseen” pone la nave espacial polaca en funcionamiento entre efectos siderales. Acordes netamente lisérgicos van creando una atmósfera que nos invita a todo un viaje sensorial. Ensamblando con esmero las notas más graves con una guitarra que gusta del uso de los pedales nos sumergen en un mundo mágico en el que todo sucede con una gratificante calma. Bellos pasajes que invitan a un trance en el que lo terrenal no parece tener cabida. Flotando entre narcóticas nubes los pasajes drone aportan esa mística atrayente que enriquece su psicodelia. Lo espiritual y lo sensorial dominando un entorno en el que los asteroides son los invitados en esa nueva dimensión. Aquí encontramos gratificantes efluvios que nos reconfortan y atrapan en un tema para escuchar bajo luz tenue en un ambiente relajado. El corte poco a poco se va tornando más aturdidor entre una tormenta de efectos y sintetizadores envuelto en el sonido de la galaxia embarcados en la nave psicotrópica de los polacos. El tema contiene alguno de los mejores pasajes de psicodelia espacial que he escuchado en tiempos. Quince minutos magnéticos y hechizantes que dan cuenta de la calidad de esta fantástica banda.
El sonido de los sintetizadores abre “Lazarus”. Inmersos en ese escenario espacial, a diferencia del corte anterior, la guitarra desaparece en su tarea de aportar la acidez a los temas para dejar el espacio en el que la propuesta electrónica adquiere el protagonismo con los sintetizadores como únicos actores.  
“Relay” trascurre bajo pasajes heavy-psych de manual añadiendo elementos exóticos al sonido de la guitarra. Una guitarra que nos invade con solos psicotrópicos de los que de cada nota emanan sustancias lisérgicas que van directas a nuestras neuronas. Generando un clima hipnótico el bajo y una cadente batería hacen el resto en un tema pesado que no pierde esa estela espacial en la tan bien se mueven. Tras los tres primeros minutos, la canción gravita hacia espacios desconocidos en lo más profundo de la galaxia con una narrativa casi cinematográfica describiendo el inquietante transitar por esos entornos intergalácticos.  La banda consigue absorber al oyente haciéndole partícipe de un relato que pasa por distintas tres fases diferenciadas para acabar diluyéndose en un entorno clónico del que partió. Toda una odisea psico-espacial de dimensiones descomunales construida desde la pausa y la calma.
Con una apertura de tintes floydianos, “Bulletcluster!” nos sumerge en nuevo espacio sonoro con insondables y atrayentes pasajes en los que cada nota se percibe con completa nitidez. Abriendo nuestros sentidos el tema nos atrapa en un entorno más hostil en el que nuevamente el hipnótico bajo nos hechiza para sumirnos en otra bacanal sensorial. Sustituyendo a una ingesta de ayahuasca, el carácter sanador del tema nos redime de las malas vibraciones para ofrecernos un mundo irreal con nueves de colores sobrevolando entre una pesadez subliminal en el que nos hacen caer atrapados. Como epilogo, un majestuoso y épico órgano pastoral pone el cierre al tema.
“Telepath” nos reitera la invitación a los enigmáticos espacios siderales en los que el silencio es el amo. Casi a hurtadillas, cada nota aflora en un génesis particular. Rock espacial en estado puro, en el que los vestigios de Pink Floyd vuelven a aparecer en una lenta pero implacable evolución adornada con bellas melodías de ensueño. Todo un despertar a un nuevo mundo regido por ecos post….. Entre una bruma espacial y sus efectos, la banda se inclina por pasajes que flirtean con los estándares post-rock antes de engrosar sus riffs a un territorio más propio del stoner instrumental. Estos chicos parecen conocer bien todas las fronteras de la psicodelia, explorando todos sus confines hasta fusionarlo con otras reverberaciones afines.

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Reseña.- VESTJYSK ØRKEN.- «Full Dark No Stars»

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«FULL DARK NO STARS» es el segundo álbum del trío danes VESTJYSK ØRKEN. Si en su debut «COSMIC DESERT FUZZ», publicado hace un par de años, ya nos mostraron sus credenciales, aquí encontramos a la banda más compacta, más pesada y mucho más  espacial y psicodélica si cabe. Tomando como referente las películas de ciencia ficción de los años 60’s y 70’s nos embarcan en un auténtico viaje cósmico en el que las guitarras del desierto  polvoriento navegan por espacios siderales en una nave que como combustible, utiliza fuzz de alto voltaje. Con un poderoso y grueso sonido de bajo, acompañado de unos tambores funky, rompen la tierra en una catarsis hipnótica explorando las fronteras de la psicodelia pesada. Toda una ópera espacial de rock desértico de proporciones realmente épicas con drones y sintetizadores.  Cuarenta y cinco minutos en cuatro largos temas que consiguen atraparte como si de un agujero negro se tratara. Un álbum que hará las delicias de los mas fieles seguidores de la psicodelia pesada más psicotrópica, pero que también gustará a los fans del desert-rock así como a los amantes del rock espacial. Siempre bajo una narrativa cinematográfica, consiguen crear la banda sonora para una ceremonia de sonidos pesados y pasajes narcóticos siempre con muchas dosis de fuzz intoxicante y nebuloso como bandera. Una conjunción cósmica entre los sonidos del desierto y las atmósferas siderales de la que fluyen las chamánicas voces rituales. La banda participará en la próxima edición del festival Esbjerg Fuzztival del cual su guitarra Bo, es el promotor. Inicialmente previsto para desarrollarse la próxima semana, ha sido pospuesto para el primer fin de semana de agosto, fecha en la que esperemos que la situación actual haya cambiado. 

El álbum estará disponible el próximo 8 de mayo a través de Interstellar Smoke Records en una edición limitada de vinilo negro de 250 copias.

VESTJYSK ØRKEN son: Bo Sejer (voz y guiatarra), Thomas Bonde Sørensen (batería)
y Søren Middelkoop Nielsen (bajo), con la colaboración de Lasse Loklindt Christensen en el tema “A boy and his dog”.
Con una enigmática introducción evolutiva en una atmósfera psico-espacial “Forbidden planet”, tras una breve locución se adentra en un espacio en el que el fuzz toma el mando de la nave danesa. El crujiente bajo avanza irreductible en una hipnótica catarsis creando un torrente turbio a su alrededor. Los crujientes sonidos se complementan con la sutileza de los acordes de la guitarra en un segundo plano. Un ambiente brumoso del que emanan extrañas locuciones siderales mientras el tema adquiere intensidad sobre esos letárgicos acordes del bajo. Inmersos en un espacio en el que los alucinógenos nos intoxican con una tormenta lisérgica que trata de atrapar nuestros sentidos. El tema se toma un respiro en su densidad sónica para descender a mágicos espacios de los que surge una chamánica voz ritual. Bajo tonos ceremoniales los conjuros acaban haciendo que el tema explote para recuperar toda su pesadez sin perder un ápice su magnetismo. Aquí la guitarra de Bo Sejer, colorea con su guitarra un tema que muta en sus formas, sobre el turbio ambiente doom generado por el implacable bajo. Heavy-psych en estado puro durante 15 intensos minutos de gruesos sonidos y efectos lisérgicos. Como si de un manantial de psicotrópicos se tratara, el tema borbotea desprendiendo intoxicantes vapores en una combinación de plomizos momentos doom y hechizantes voces reverenciales. El poder de oculto parece brotar en un oscuro ritual de un tema intenso y penetrante que nos atrapa como las arenas movedizas.

Tras el impactante viaje del tema anterior, “Kurt Russel” con ritmos mucho más dinámicos y repetitivos nos golpea entre extrañas locuciones. Como si el tema se hubiera atestado, tarda dos minutos en arrancar para guiarnos hacia atmósferas siderales entre el punzante y repetitivo ritmo. Los efectos nos sacan del hipnótico trance para invadir el entorno con una bruma narcótica. Un estado que el trío danés sabe manejar a la perfección. Una vez pasado el ecuador del corte, el frenético ritmo parece haberse agotado, disipándose entre efectos siderales. En realidad, se trata de un espejismo, ya que revive del letargo para tomar una senda más psicotrópica si cabe. Con efectos espaciales sobrevolando entre locuciones convierten el corte en una perfecta banda sonora para un film futurista de mediados de los setenta.

Con un comienzo algo inquietante, “A boy and his dog” toma ritmos kraut para dirigirse por una senda cósmica. Incesantes locuciones en lo parece la antesala de un nuevo despegue de la nave danesa. Aturdidores pasajes de los que emerge una guitarra que repite una y otra vez sus acordes. Una conjunción cósmica entre los sonidos del desierto y las atmósferas siderales de la que fluyen las chamánicas voces. Retomando el ritual, como si estuvieran invocando a alguna misteriosa divinidad el cortejo continúa. Traspasando la frontera de una nueva dimensión la ceremonia continúa en nuevo escenario en el que los pasajes heavy-psych se desarrollan entre humeantes ye intoxicantes atmósferas. Una bruma que se ve asediada por los vientos generados por los múltiples efectos. Si bien el tema pasa por distintas oscilaciones mantiene siempre su pesadez arrastrando una voluminosa estela de fuzz.

“Journey”, un nombre quizás demasiado obvio para lo que nos espera.  Un auténtico paseo cósmico por desolados desiertos siderales en un mantra sonoro que nos cautiva como un agujero negro. La nave espacial tiene sus deposito cargado de fuzz para desarrollar ese trance catártico por insondables espacios siderales. Sonidos gruesos llenos de un gran magnetismo con un ritmo hipnótico que nos golpea una y otra vez. Un cierto tono doorsiano en la chamánica voz crea una conjunción en la que el desert-rock coquetea con el rock espacial. El vacío intergaláctico se describe bajo misteriosos pasajes psicodélicos de una gran belleza. Envueltos en una narrativa lisérgica y cósmica el corte gravita baja la calma infinita del espacio sideral. Nuevas locuciones nos advierten de una nueva embestida casi doom, para dejarse llevar entre los incesantes platillos por una exploración psicotrópica   descomunal hasta desvanecerse en el infinito. Después de su escusa, solo puedo decir, ¡wow!    

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