Reseña: KRYPTOGRAF.- ‘The Eldorado spell’

Instalados en los sonidos retro de los 70’s el cuarteto noruego KRYPTOGRAF, se gradúa con su segundo álbum ‘EL DORADO SPELL’. Retomando su música donde lo dejaron en su primer álbum, nos ofrecen 10 canciones llenas de energía que gravitan en los sonidos hard & heavy-rock de los 70’s, aderezando éstos, con momentos de psicodelia y hechizantes pasajes progresivos. Sus abrasadores solos de guitarra, unidos al triplete de voces, hace que cada canción nos seduzca con ese sonido vintage más propio de bandas como Witchcraft o Graveyard. Sumidos en oscuras atmósferas, sus canciones revolotean en la órbita de los pioneros del proto-metal, pero también contienen momentos más propios de Uriah Heep, con elementos acústicos y ciertos tonos progresivos, así como plácidas composiciones herederas del legado de Wishbone Ash que nos muestran un mundo irreal en el que la psicodelia también tiene cabida.  Con un tono característico, KRYPTOGRAF consigue que sus composiciones avancen guiadas por ritmos galopantes, guitarras profundas bajo una atmósfera retro muy apetecible. Evidentemente la piedra filosofal del sonido de los noruegos está en los omnipresentes Sabbath, a cuyo legado le incrustan esos momentos de flirteo con vibraciones folk, y por supuesto, un claro carácter progresivo, algo que les hace escapar de algunas propuestas demasiado estereotipadas. ‘THE ELDORADO SPELL’ es la confirmación de que KRYPTOGRAF tienen claro cual es su sonido, unas vibraciones retro altamente recuperadas por muchas bandas contemporáneas, pero no siempre con el acierto con el que estos chicos lo hacen.

KRYPTOGRAF son: Vegard Strand – Guitarra / Voz, Odd Erlend Mikkelsen – Guitarra / Voz, Eirik Arntsen – Batería / Voz, Eivind Standal Moen – Bajo

‘THE DORADO SPELL’ está disponible vía Apollon Records.

Como si de un viaje al corazón de los 70’s se tratara, ‘Asphodel’ con sus oscuros riffs proto-doom nos devuelve a las vibraciones del pasado. Su cadente ritmo y una melodía oscilante que avanza a trompicones va creando una canción oscura con momentos de sosiego, pero también con ganchos llenos de rafia y fuerza.

‘Cosmic suicide’ golpea con riffs más contundentes. Hard-rock crudo en una atmósfera vintage al más puro estilo 70’s. su implacable ritmo se colorea con melodías rabiosas y solos de guitarra insertados con mesura, sin estridencias. Aquí los noruegos no se andan con atajos y crean un tema que va directo al grano.

En tonos más sosegados y con una notable influencia Sabbath, ‘Lucifer’s hand’ se desarrolla en una oscura atmósfera en la que los tonos ocultistas afloran entre su base de rock clásico. Dinámico, y sustentado en un riff, la canción cabalga lentamente sobre brumosos paisajes, para verse asediada con embestidas más pesadas y turbias. Con estos elementos logran crear un clima inquietante.  

Con momentos más propios de URIAH HEEP, con elementos acústicos y ciertos tonos progresivos, ‘Across the creek’ se erige en un bálsamo que contrasta con los cortes precedentes. Arpegios de guitarra acústica se suceden en algo menos de dos minutos que marcan el descanso del guerrero.

‘The Eldorado spell’, la canción que da nombre a este notable álbum nace de una introducción psicodélica antes de eclosionar en logrados momentos de hard-progresivo. A diferencia de las primeras canciones, aquí la banda parece inclinarse a un sonido en el que una sutil estructura de blues se fusiona en un sonido envolvente más propio de Wishbone Ash.  Ese carácter psico-progresivo se adorna con efectos, elementos de viento y unas inquietantes voces más propias de la narración de un relato de misterio. De esta manera, KRYPTOGRAF ensancha su espectro sonoro hacia un territorio más lisérgico y misterioso.

Con casi siete minutos, ‘’The spiral’ se erige como el tema más largo del álbum. Su apertura retro rock, sucumbe a los ecos proto-doomDe nuevo, el legado de Sabbath, aparece como un ave fénix 50 años después. Parsimonioso y oscurosu hipnótico ritmo nos sume en una espiral ocultista más propia de los albores de los años 70’s. todo un aliciente para esos viejos rockeros que mecían sus melenas al viento en el siglo pasado portando sus chupas de cuero y los pantalones de campana. El corte cambia su carácter en su parte central, para lanzarse a una espiral diabólica de heavy-rock lleno de gancho y un aura casi ceremonial. El tema vuelve al lugar en el que nació en su parte final, cerrando así el circulo, y a pesar de ser un tema sencillo, erigirse en uno de los más logrados del álbum.

‘When the witches’ juega con el fuzz y un ritmo impactante de puro proto-doom. Golpeando una y otra vez con sus plomizos riffs, las chamánicas voces aportan una estela lisérgica su contundente y pesada base rítmica. Constantes subidas y bajadas de intensidad nos sumen en un trance en el que los sonidos pesados nos aturden entre efectivas melodías. Nebulosos pasajes de blues psicodélico afloran entre la densidad de sus riffs, logrando un efecto fascinante para el oyente. A modo de ruptura, consiguen dotar de brillo y creatividad un corte que parecía lineal y que finalmente se torna mucho más versátil y atractivo.

‘Wormwood’ es un nuevo interludio acústico de poco más de minuto y medio a través de sinfónicos pasajes dotados de un cierto romanticismo.

El álbum cierra con ‘The well’. Una nueva canción que avanza lentamente con un aire misterioso y que rápidamente eclosiona en una espiral de riffs retro-rock tradicionalesAquí los ecos Wishbone Ash aparecen para desarrollar una nueva canción hard-progresiva con melodías balsámicas. Menos pesada que la mayoría de las canciones incluidas en el álbum, sus elementos florales aportan esas gotitas de psicodelia que aparecen en alguna de sus canciones. Conteniendo solos punzantes, los noruegos completan un álbum correcto, que corrobora que su álbum debut no fue obra de la casualidad.

Kryptograf

Apollon Records

Reseña: NAXATRAS ‘IV’

Una historia de fantasía de paisajes extraños y misiones valientes. Una saga de transformación, sorprendente, impactante e innovadora que nos ofrece un mutante sonido en el que la banda no se pone barreras a la hora de experimentar con nuevas vibraciones. ‘IV’ es un punto de inflexión en una banda que lleva labrándose su reputación durante una década. Yendo mas allá y reconvertidos de trio a cuarteto con la incorporación de Pantelis Kargas a los teclados, NAXATRAS emprende un nuevo camino con un álbum más directo que contiene canciones ricas en matices, con una orquestación más poderosa estratificada en distintos planos sonoros. La inclinación floydiana en esta ocasión emprende una ruta transitada por bandas como Elder, el mismísimo Steve Wilson o los propios Hawkwind. Un viaje de ida y vuelta a los 70’s, con brillantes momentos de soft-rock ornamentados con pasajes de fusión y una neta vocación psico-progesiva. Esto no hace que la banda pierda frescura, sino que, por el contrario, realza la maestría de la banda a la hora componer y ejecutar. Si en sus canciones encontramos a los NAXATRAS más reconocibles, el enfoque hacia otros territorios sonoros, hacen que ‘IV’ resulta un álbum fascinante para el oyente. Estos cuatro cirujanos de los sonidos psico-progresivos no tiene reparos en incorporar elementos de fusión a una apuesta esotérica, en la que las voces que encontramos en algunas de sus canciones, aportan brillo a sus canciones. Balsámicos, pero también pesados, elevan a NAXATRAS a un nuevo universo sonoro que hace girar su creatividad en este ejemplo de madurez. Como si se tratara de un reloj suizo, la precisión de sus composiciones hace de ‘IV’, un álbum llamado a ocupar los puestos de honor en las listas de mejores álbumes del 2022. Expresividad, creatividad y exquisitez, para salir de convencionalismos, en una banda que sigue creciendo con cada nuevo álbum con unas canciones embriagadoras, bellas con los habituales tonos astrales y psicodélicos, pero con una vocación mucho más progresiva, sin perder un ápice de pesadez.

Su bajista John Vagenas nos daba hace unos días todas las claves del álbum en la siguiente entrevista: (entrevista NAXATRAS

NAXATRAS son: John Delias – Guitarra, voz, John Vagenas – Bajo, voz, Kostas Charizanis – Batería y percusión y Pantelis Kargas – Teclados y sintetizadores

‘Reflexion (birth)’ abre el álbum con un génesis florido y colorista en el que bellos pasajes de psicodelia aromática a modo de introducción nos llevan a un espacio más propio del rock sureño.  Riffs de vocación 70’s y sutiles teclados evocan prados floridos de las campiñas sureñas. Un sonido poco habitual en la banda que marca este punto de inflexión que supone ‘IV’. Vestidos con un sonido más propio de bandas como Marshall Tucker Band, la suavidad de sus melodías crean un tema balsámico en que aparecen diferentes matices sonoros. Una nueva forma de expandir su vocación psicodélica con la incorporación de unos teclados que ensanchan su espectro sonoro.

En una atmósfera más progresiva, ‘Omega madness’ se envuelve entre efectos y sintetizadores para mostrar un entorno cósmico. Largos desarrollos de guitarras sobrevuelan el dinámico ritmo. Un cierto tono hipnótico se percibe entre la variedad de elementos que lo conforman. Sin voces, el lado más sideral de los griegos queda fielmente reflejado aquí.  Reconocibles, pero a la vez innovadores, consiguen crean un corte lleno de magnetismo que define el actual sonido de NAXATRAS. No cabe duda que la incorporación de los teclados aporta una riqueza progresiva a una composición en la que todos los aspectos aparecen cuidados al máximo.

Con leves pinceladas blues como punto de partida ‘The answer’ se desarrolla en una atmósfera onírica. Suaves y balsámicos acordes de guitarra son arropados por el cálido sonido de unos teclados que consiguen crean un reconfortante entorno sonoro.  Dulces melodías vocales nos trasladan al corazón de los 70’s en un hermoso corte lleno de magia. Elegantes, lo griegos expanden todo su poder de seducción en una apacible canción. ¿Soft rock?, puede, pero sin duda lo que no tiene discusión es que estamos ante una maravillosa canción llena de encanto. Nuevamente la guitarra muestra todo su poder de seducción con sus sofisticados acordes.

‘Ride with me’ se soportan en tenues pasajes progresivos de los que afloran aterciopeladas voces desplegando todo su poder de seducciónOtro claro ejemplo del nuevo rumbo que toma NAXATRAS para expandir su nueva apuesta sonoraCon un aroma a 70’s el tema destila clase en cada acorde mostrando un sonido algo novedoso respecto a sus álbumes anteriores.  

Partiendo de un sonido de fusiónun halo vintage invade ‘Radiant stars’. Con los teclados y un ritmo alegre, la guitarra explora momentos floydianos en una fascinante combinación que resulta completamente atrayente. Rebosante de frescura el tema nos deja con ganas de más.

En un nuevo giro argumental, ‘Horizon’ retoma los espacios calmadosDelicados acordes y un seductor registro vocal reposan en un tema de soft-rock con elementos psicodélicos. Con sutileza el tema nos ofrece una combinación de voces sobre su delicada instrumentación. Una nueva faceta que marca este giro en el sonido de los griegos.

Con casi nueve minutos, ‘The battle of cristal fields’ es una suite en la que la psicodelia balsámica nos invita a un viaje sensorial por atractivos espacios sonoros. Ritmos de vocación kraut se fusionan con elementos psico-progresivos. Unos logrados trabajos de guitarra custodiado por el hipnótico bajo de John se ven complementados con el sonido atmosférico de los teclados. Con la sensación de que la banda ofrece su sonido más pesado, la canción conjuga distintos elementos que hace que sus acordes se muestren versátiles en este fascinante viaje sonoro. No faltan los solos ácidos para resaltar un sonido envolvente y completamente cautivador. En esta ocasión, NAXATRAS crea el tema más elaborado del álbum. Las brisas orientales no faltan a la cita para dotar de exotismo a determinados pasajes de una canción que se balance en distintos escenarios sonoros.  Rock oscuro con matices cósmicos y devaneos que coquetean hasta con el post-rock. Un neto carácter progresivo nos invita a un viaje atemporal en el que los vestigios del pasado se fusionan con una apuesta más contemporánea. Un derroche compositivo que funciona a las mil maravillas y en el que los griegos dejan patente que no son una banda al uso. Sin dormirse en los laureles consiguen innovar su sonido con un resultado cautivador,  
‘Reflection (death & rebirth)’ es dominada por el sonido del órgano pastoral y embestidas de riffs que sumen al oyente en un entorno enigmático en el que la oscuridad toma las riendas a lo largo de poco más de dos minutos.

Cerrando este innovador trabajo ‘Shape of the evening’ refleja la melancolía con una combinación de susurrantes acordes acústicos repletos de elegancia. Aquí los ecos bucólicos del desierto aparecen con unos profundo acordes de guitarra evocadores de la soledad de las lunas.

Naxatras 

Reseña SOUND OF SMOKE.- ‘Tales’

‘TALES’ es un humeante relato de blues, psicodelia, soul y pesadas vibraciones vintage, unidas en un relato onírico en el que el espíritu hippie se reencarna en canciones del siglo XXI. Una mezcla mágica de riffs pesados y borrosos, con bucólicas y suaves melodías. Todo un viaje espiritual marcado por la sensualidad y fuerza de la voz de Isabelle Bapté. Con reminiscencias del sonido west-coast de bandas como Jefferson Airplane (especialmente por una voz querecuerda a Grace Slick), ‘Tales’ te lleva a lo mas profundo de la tierra con pasajes llenos de espiritualidad, pero también con canciones frescas que te enganchan con facilidad. Toda una fiesta de canciones mas propias del pasado siglo con una envolvente ambientación y una ácida guitarra que siempre nos ofrece buenos solos apareciendo en el momento justo. Un sonido distintivo que bebe del soul, en un trance espiritual en el que las sorpresas están garantizadas.Misterioso y embriagador, la intensidad de sus armonías consigue proporcionar al oyente un placentero viaje a los dominios de la psicodelia más profunda. En activo desde 2016 y con un Ep publicado en 2017, SOUND OF SMOKE y su álbum ‘TALES’, es una de esas agradables sorpresas que uno se encuentra de vez en cuando. Su efectiva mezcla de blues, soul, psicodelia, Stoner, kraut y hard rock 70’s consigue que cada canción función, proporcionando una agradable escucha en este, conmovedor, onírico y a su vez tormentoso viaje, a lo más profundo de la psicodelia vintage.  El cuarteto alemán exhala ese humo narcótico que adormece nuestros sentidos en un verdadero trance sensorial sin caer en la monotonía. Un interesante álbum que bien merece una escucha.

SOUND OF SMOKE son: Isabelle Bapté (voz, teclados) Jens Stöver (guitarra) Florian Kiefer  (bajo) Johannes Braunstein (batería).

TALES’ está disponible vía Tonzonen Records.

‘Strange Fruit’ gravitan entre delicados sonidos psicodélicos empapados de blues y un cierto aroma a west-coast. La cálida y sugerente voz de Isabelle Bapté marca el carácter del tema, como lo hace con el resto de las canciones del álbum. Un sonido potente que se amortigua con la sensualidad de su cantante con un resultado ciertamente fascinante. Oscilando entre humeantes atmósferas psicodélicas los acordes de blues toman elementos Stoner en una combinación que funciona a la perfección. 

A ritmo de boogie-blues,’ Witch Boogie’ nos contagia su fantástico groovy. Una cadencia más pausada, nos lleva en volandas por escenarios sureños contoneándose seductor entre una instrumentación sencilla y sugerente.

Indian Summer’ nos susurra con suaves melodías en una cálida atmósferapsicodélica. Ciertos tonos exóticos se perciben entre una voz que se balancea entre lo devocional y el blues.Con retazos del sonido de la west-coast y algunos vestigios de Grace Slick en los registros vocales, la guitarra muestra con sutileza su acidez. Sin terminar de explotar, el tema se mantiene en un nivel que combina la tensión con el relax de su melodía, una melodía que me sugiere momentos de los Stones más caleidoscópicos y psicodélicos.  

La dinámica y fresca Dreamin´ se mueve en un escenario de rock vintage en el que el soul y la psicodelia tienen un papel protagonista. Con riffs difusos, los genes blues de la banda surfean entre vibraciones más pesadas que se mestizar con buenos momentos hard-rock en una fascinante combinación de elementos.Aquí encontramos las guitarras más contundentes de todo el álbum.

‘Soft Soape’r es una cabalgata de rock vintage al uso. Sustentada nuevamente en el blues, la canción mantiene el nivel de psicodelia presenta en el resto del álbum. Con extraños cambios y momentos de rabia, el tema se presenta como fragmentado, no llegando a conseguir la cohesión necesaria de sus distintas vibraciones. Aún así, su escusa es bastante sugerente.

Entre ritmos casi kraut hard-rock, soul y blues, Devils Voice te invita al baile entre borrosas reverberaciones pesadas. Rítmico, y oscilante, el tema mantiene el nivel psicodélico del resto de canciones, mostrando un espacio más oscuro y stonerizado.

Con epilogo a este notable trabajo, Human Salvation con sus diez minutos y convirtiéndose en la canción más larga del álbum nos trae más psicodelia nebulosa. Con una apertura recitado, los tambores kraut nos van guiando a un viaje sensorial en el que la psicodelia se muestra en distintas formas. Borrosos pasajes con riffs difusos y exóticas y bellas melodías en otro estrado sonoro van guiándonos por un bosque lisérgico. Todo un cóctel de estilos que se unen en una locura psicotrópica de grandes dimensiones. Coros devocionales, efectos, fuertes tambores, y constantes giros, hacen que la canción nos sorprenda. Si, el blues y el soul no faltan a su cita, pero el espíritu de la canción es innegablemente psicodélico, algo, que a estas alturas no me sorprende.

Sound of Smoke

Tonzonen

Reseña: FUZZ SAGRADO.- ‘A new dimension’

Si los fans de SAMSARA BLUES EXPERIMENT se llevaron una decepción cuando la banda anunció su disolución, hoy pueden estar de enhorabuena, ya que ‘A NEW DIMENSION’, el primer Lp del proyecto en solitario de su líder Christian Peters, FUZZ SAGRADO, puede ser la versión 2.0 de SBE. Una vuelta a los orígenes para dejar que su creatividad fluya en los sonidos que le vieron nacer como músico. A diferencia de los dos EP’s previos, este álbum incorpora magnéticas voces que a todos nos sonarán familiares. Así mismo, y añorando lo que ha hecho durante tanto tiempo, retoma la pasión por los pesados sonidos psico-progresivos con los que tantos éxitos cosechó en el pasado. El giro que dio su vida con su traslado a Brasil, ha sido toda una fuente de inspiración, para dejar fluir su arte y creatividad, en nueve fantásticas canciones con su personal estilo. Si en su proyecto en solitario sucumbió a los sintetizadores y las vibraciones electrónicas, aquí, las pesadas y ácidas guitarras, la contundencia de bajo y tambores, así como los devaneos de teclados, retoman densas y nebulosas atmósferas vintage, más propias de los 70’s y de bandas como JETHRO TULL, URIAH HEEP o incluso SANTANA.  Sin duda, tras la escucha del álbum, cualquiera puede comprobar que las canciones salen del alma. El propio Christian me comentaba que se sentía nervioso, extraño, como si fuera el primer álbum que publicaba en su vida. Esa afirmación, para alguien que lleva en esto desde hace casi dos décadas, es algo sorprendente y a la vez estimulante, que da aún más valor a su trabajo. Tocando todos los instrumentos y cantando, Christian Peters se siente libre a la hora de componer unas canciones que serpentean por nebulosos bosques hard-progresivos entre los efluvios de setas mágicas y pinceladas de folk. También se percibe en alguno de los temas, la influencia de ciertos sonidos y ritmos latinos, con los que consigue enriquecer estas fascinantes canciones con puro aroma a SAMSARA BLUES EXPERIMENT. Gracias Christian, por devolvernos algo que echábamos muchos de menos.  

El álbum abre con ‘A new dimension’. Un corte de hard-progresivo con reminiscencias de los 70’s y una vibración cercana a Jethro tull (especialmente en las voces. Solos asesinos y una base rítmica realmente poderosa componen una canción pesada e impactante en la que se perciben los genes de la década prodigiosa. Construido sobre un riff que se repite, el corte ondula por un escenario sonoro que rápidamente atrapará a los fieles de SBE.

Con una apertura acústica en tonos chamánicos, ‘Lunix IX’ gravita en una atmósfera psicodélica con un aroma místico. Envuelto en manto lisérgico, el tema mantiene la tensión en sus desarrollos lisérgicos. Oscuro y penetrante la canción nos ofrece fascinantes momentos de la mejor psicodelia pesada creada por Christian. Pesado y denso, el corte escomo un elemento hipnótico que nos absorbe a las entrañas del relato.

Cambiando la dinámica, ‘Baby bee’ es un placentero bálsamo de delicados acordes de guitarra a lo largo de tres minutos. Con una instrumentación envolvente en su plano consigue dotara al corte de su propia aura lisérgica. La parte final se torna más acústica con una voz que relata más que canta.

‘In her garden’ nos devuelve a las vibraciones de los 70’s. Hard-rock con tonos psico-progresivos y una instrumentación repartida en distintos estratos. Como si se hubieran unidos los instrumentos casi aleatoriamente, el corte se ensambla poco a poco. De nuevo me viene a la memoria la banda de Ian Anderson en alguno de sus pasajes. Lo cierto es que, a pesar de tener su propia seña de identidad, la canción evoca sonido que pueden serle familiares al oyente.

Nuevamente en tonos acústicos, ‘The mushroom park’ bebe de la fuente del folk para crear un rio psico-progresivo en tonos grises. Con reminiscencias de Uriah Heep en alguna de sus melodías campestres, el tema se desarrolla libremente. Modulando su sonido, pero sin perder su esencia, la pausa trae sonidos del pasado. Tonos vintage que se incrementan con los pasajes de órgano y ese espíritu progresivo. Otra canción que bien pudiera haber compuesto en los 70’s.

erigiéndose en la canción más larga del álbum con sus once minutos, ‘Furthur’, nace de una percusión ritual, antes de sumirnos en un trance psicodélico. Aquí la guitarra expande su poder lisérgico con acorces profundos, que ponen banda sonora al silencio, en una mutación de Santana sumido en una atmósfera humeante. Una profunda exploración de sonidos hábilmente cohesionada para construir una canción mutante. Con sonidos electrónicos en la parte central, el tema cambia su fisonomía para entrar en estado sensorial diferente. Efectos, sintetizadores tomando el timón, se van diluyendo por el empuje de una guitarra que no cese en su empeño psicodélico.  La dualidad sonora puede parecer extraña en un principio, pero está construida con la habilidad suficiente para llevar nuestra atención a cada uno de los niveles en los que se desarrolla. El tema se diluye con tonos espaciales hasta su ocaso.

Efectos de tormenta y una línea de bajo de gran magnetismo, abre ‘Tropical rain’. Una melodía melancólica se describe bajo el mando de ese cálido sonido del bajo. Suave en su presencia, la percusión intensifica un desarrollo que se inclina a espacios de hard-progresivo con sutileza.  Un sonido que se engrosa y se torna mas turbio según se acerca la parte final.

‘Need for simplicity’ regresa en tonos acústicos a un espacio campestre entre un zumbido constante. Tomando la senda sinfónica, el folk y los sonidos psico-progresivos se unen en una causa común. Relajante y con cierto bucolismo, en un tono oscuro y relajante.

Para cerrar este sorprendente trabajo, la fusión de elementos electrónicos con vibraciones de rock vintage de ‘Crashing cascade’ se adorna con sonidos de viento creando un sonido denso. Tornándose cada vez mas progresivo, los desarrollos se van complicando en retorcidos pasajes bajo un relato hechizante que recuerda los mejores momentos de SBE. Una fusión de lo tradicional con lo modernista en este nuevo mestizaje de sonidos de distintos siglos.

Fuzz Sagrado

Reseña: BIG SCENIC NOWHERE.- ‘The long morrow’

‘THE LONG MORROW’ el segundo álbum del supergrupo formado por Bob Balch (Fu Manchu), Tony Reed (Mos Generator), Gary Arce y Bill Stinson (Yawning Man) profundiza en los reinos progresivos que la banda exploró en el EP ‘LAVENDER BLUES’, alejándose de alguna manera del rock del desierto y los paisajes sonoros psicodélicos de los inicios. Este es su trabajo más complejo hasta la fecha, los cuatro maestros entregando cinco canciones poderosas y prismáticas que encantarán a los fanáticos del rock atemporal. Estos cuatro pioneros del sonido del desierto se convierten en una fuerza creativa de la naturaleza, un torbellino que sabe transitar tanto por el rock del desierto como por el rock clásico, la psicodelia y especialmente por los sonidos progresivos. Un trabajo sumamente edificante y fascinante que marca el punto álgido en la creatividad de estos talentosos músicos. En el álbum cuenta como invitados como Reeves Gabrels (The Cure) y Per Wiberg (Opeth

El propio BOB BALCH nos da las claves del álbum:

Lanzamos el EP «Lavender Blues» en octubre de 2020. «Lavender Blues» y «The Long Morrow» son el resultado de una jam session de tres días en noviembre de 2019. Los músicos éramos, yo mismo, Gary Arce (Yawning Man), Bill Stinson (Yawning Man) y Tony Reed (Mos Generador). Dejamos esa sesión con horas de cosas para elegir. ¡Todavía tenemos toneladas por lanzar!.
Una vez que llegó el 2020, comenzamos a investigar lo que se convertiría en «Lavender Blues» con la intención de convertirlo en un EP y guardar la parte principal del material para el LP que se convertiría en «The Long Morrow». 
Todas las canciones fueron improvisaciones al principio, solo dos o tres partes y mucha improvisación. Tony comenzó a dividirlos en canciones arregladas y agregó letras y algunos cambios. Ahí es donde tenemos canciones como «Murder Klipp», «Defector», «LeDu» y «Lavender Bleu». También hice algunas sobre-grabaciones de guitarra para desarrollar las partes, pero en su mayor parte son tomas en vivo. Me sorprende que «Murder Klipp» se juntara tan fácilmente tan temprano en la mañana. Esa marca de tiempo es una locura, Bill Stinson no tuvo problemas para encontrar un ritmo que lo complementara. 

Tuve que tomar notas y aumentar mi ingesta de cafeína para eso. «Lavender Bleu» es una segunda toma de «Lavender Blues», de ahí la similitud del título. Ambos eran mermeladas pero «Lavender Bleu» se convirtió en una canción estructurada y la segunda mitad se convirtió en «Labyrinths Fade» del EP. Pude tocar el bajo en «Defector» y Tony cambió a la guitarra. «LeDu» está inspirado en Husker Du y Led ZeppelinGary Arce (Yawning Man) plantó las principales ideas de riffs para todas esas canciones en la cara A. El tipo es una máquina de riffs.

The Long Morrow” ocupa el segundo lado. Con poco menos de 20 minutos, “The Long Morrow” fue la primera jam que hicimos durante la sesión. Nos tomó unos 30 segundos para caer en un surco y no salimos a la superficie durante 30 minutos. Me fui a casa y volví a grabar todas mis partes de guitarra a lo largo de 2020. Mantuve las ideas originales en su lugar, pero las embellecí un poco. Después de editarlo y cambiar las partes de guitarra, se envió a Reeves Gabrels (THE CURE/DAVID BOWIE) y Per Wiberg (OPETH, SPIRITUAL BEGGARS) para agregar guitarras y sintetizadores. Luego fue enviado a Tony Reed (MOS GENERATOR) para voces, overdubs y cambios de estructura.

Mezclado y masterizado por el talentoso Tony Reed. No podría pedir una mejor producción. Suena justo como quería escucharlo.

Estamos muy orgullosos de este álbum y miramos hacia el futuro, ya que esto es solo el comienzo. Si podemos crear cosas como esta la primera vez que improvisamos juntos, ¡solo podemos imaginar que será cada vez mejor! ¡Más pronto!

BIG SCENIC NOWHERE son:
Tony Reed (Mos Generator) – voz, bajo, sintetizador,Bob Balch (Fu Manchu) – guitarra, Gary Arce (Yawning Man) – guitarra y Bill Stinson (Yawning Man) – batería 

THE LONG MORROW‘ está disponible vía Heavy Psych Sound Records.

‘Defector (of the future days)’ abre el álbum con riffs desérticos de notable influencia hard rock 70’s. Un sonido expansivo en el que la voz de Tony sirve de bálsamo. Con una vibra progresiva la banda evoca el sonido de algunos dinosaurios de los 70’s en una combinación de sonidos turbios y elaborados desarrollos. Los ecos de la ya clásica guitarra de Gary aportan el tono desértico a una canción en la que no faltan incisivos solos de guitarra y un bajo protector. La banda inserta con gran acierto coros y estribillos, para que su aspecto sea aún más atractivo.

Los sonidos pesados herederos de los 90’s aparecen en ‘Murder Klipp’. Una extraña combinación de ecos Stoner atmosféricos y hard rock de los 80’s. Su grueso sonido contrasta con delicados pasajes de guitarra que parecen salpicar un corte denso que no pierde su carácter atmosférico. Incluso incorporan estribillos mas propios de arena rock antes de sumirnos en un apacible paseo en el que psicodelia aflora con bellos y suaves pasajes. Omo si el tema hubiera cambiado completamente sus formas, la delicadeza gana la batalla a los ásperos y turbios sonidos stoner. Dotando el corte de un cierto sinfonismo, nos reglana bellos pasajes de guitarra entre sus densos sonidos, unas vibraciones que toman la senda emprendida en los últimos tiempos por bandas como Elder.

‘Lavander blue’ es una plácida canción con calmadas melodías que llevan el espíritu del desierto en sus surcos. Psicodélica y atmosférica, consigue crear una ensoñadora atmósfera que cálidas voces que parecen susurrarnos. Arpegios repetidos y coros aterciopelados van construyendo un corte que se eleva por una senda heavy-psych con monumentales desarrollos que se salpican de cuando en cuando. Esto no hace que la canción pierda su alma protectora. Múltiples arreglos consiguen que la canción esté dotada de una elegancia digna de disfrute.  

Con algo menos de tres minutos ‘Ledú’ nos muestra voces en capas y una ambientación atmosférica que se eleva sobre los vestigios del desert-rock con el que los músicos iniciaron su carrera. Elevándose rabioso el corte define el sonido de la banda.

Para cerrar el álbum ‘The long morrow’ con sus casi veinte minutos, permite la expansión del sonido de la banda a un espacio más progresivo. Desarrollos de teclados y una cálida voz nos van introduciendo en un calmado espacio sonoro en el que la banda inserta distintos ornamentos en modo de efectos envolventes. Sutil y pausado, el tema contiene buenos solos de guitarra que inciden en el legado de los 70’s para crear el tema mas impresionante de todo el álbum. Sin duda, aquí se percibe a cuatro músicos dejándose llevar por sus instintos en busca de una causa común. Dulces melodías vocales contrastan con los poderosos tambores y una instrumentación estratificada que transita por distintos escenarios sonoros sin perder el rumbo. El tema fluye en todas sus partes con una precisión que eleva la categoría de la banda, creando su propia identidad. Sin duda el álbum merece la pena solo por esta fascinante canción en la que la guitarra se retuerce en solos infinitos con gran precisión, mostrando una cohesión impresionante. Sin duda estamos ante una canción llena de épica que conjuga todos los elementos que BIG SCENIC NOWHERE toma para crear sus canciones.

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