Reseña: RED SPEKTOR.- ‘3’

Mas de dos años después de su último y salvaje álbum ‘HEART OF THE RENEWED SUN‘ (reseña aquí), los británicos RED SPEKTOR, renacen de sus cenizas para impregnarnos de sonidos pesados vintage. ‘3’, su nuevo álbum, mantiene esa fusión de los elementos clave más atractivos del rock psicodélico con el blues más ácido y primitivo. Escupiendo sus riffs de forma cruda, y vomitando sus canciones, RED SPEKTOR nos cargan las pilas desde el comienzo del año. Como si fueran conscientes de lo que nos puede venir, recogen el legado de los 70’s, para crear un álbum honesto y rebosante de vitalidad rockera de siempre. Distorsionando las guitarras y subiendo el volumen de los amplificadores, consiguen un sonido crudo y orgánico, clave en su personalidad. Poderosos en su propuesta, la banda insufla buenas dosis de blues humeante a su sonido desértico en una combinación que funciona. Sabiendo como sumir al oyente, ‘3’, contiene los genes que cualquier viejo rockero amaría. Rock crudo y primitivo, blues mezclado con psicotrópicos, son una fórmula que siempre ha funcionado, y en esta ocasión, y teniendo en cuenta la calidad de estos chicos, el éxito está garantizado.  Sin andarse con contemplaciones, sus canciones (todas, entre tres y cuatro minutos) no pierden el tiempo en prólogos y van directas al grano. Con un groovy magnético y pegadizo, bien sea en la forma más pesada y desértica, o en su parte más chamánica y blusera RED SPEKTOR contrala la situación. Lo cierto es que aquí las palabras sobran, y lo menor es zambullirse en unos surcos ácidos y corrosivos, que mantienen los sonidos pesados vintage, en un lugar muy, muy alto.

‘Dust’, el tema que abre el álbum, no se anda con contemplaciones y nos nuestras las cartas del álbum en la primera jugada. Un sonido sucio y primitivo de rock pesado nos invade trayéndonos el espíritu de los 70’s al siglo XXI.

Tomando elementos de blues ‘Hot wired’ es un paquidermo que nos aplasta a paso lento. ¿Proto-metal, Hard-rock, Stoner…?, Llámalo como quieras, pero esto suena tremendo. Una oscura canción con un tempo parsimonioso y unas entrañas fornidas. Lleno de garra, el corte es un lamento profundo impregnado en sustancias ácidas y corrosivas.

Mucho más vibrante y enérgico, ‘Heavy reign’ nos invita a una fiesta de hard blues salvaje. Un manto vintage nos envuelve entre la densa neblina que el corte expande. Turbio y con un sonido primitivo, el corte reboza vitalidad y descaro sobre una armonía sencilla pero sumamente efectiva. Esto el puro rock de la vieja escuela.

Con un sonido absolutamente reconocible a 70’s, ‘Absolution’ índice en una fórmula que funciona. El blues como punto de partida para caminar por segadores escenarios desérticos. Difuso, turbio y con un aroma vintage, el corte avanza sin remisión a un precipicio de vibraciones pesadas en pura línea Stoner. Otro corte intenso y vibrante que se nutre de elementos psicodélicos para acabar convirtiéndose en una estampida arrolladoras de riffs empapados en fuzz.

Sin salir de esa atmósfera ‘Aeroplanes’ evoca al rock del 70’s sin ningún rubor. Intenso y frenético por momentos el tema está lleno de riffs con un gancho indudable para seducir al oyente. Un desenfreno de los que pone a prueba la resistencia de las cervicales del oyente. Serpenteando en su empuje, el tema decae en la parte central a un espacio psicotrópico en el que todo se torna más calmado. Pero solo es un espejismo ya que el corte se rehace para convertirse por momentos en una locura. Un frenesí breve que nos devuelve a chamánicos pasajes envueltos en sustancias lisérgicas.

‘Apple tree’ bebe del legado de los 70’s en otra combinación de blues y psicodelia. Suave y melódico, el corte contiene los suficientes elementos pesados como para seducir a los más aguerridos seguidores, pero también a los más ‘viajeros’. Sin duda un viaje a tiempos gloriosos en los que el rock vivía entre humo cannabico y un espíritu rebelde.

Tomando la línea recta, ‘Progressive toke’ es otro artefacto nacido de los sonidos más crudos del pasado siglo. Blues, porto-metal y un aroma vintage que nos narcotiza en un placentero y explosivo viaje a la década dorada del rock en la que los solos de guitarra atravesaban nuestra alma.

‘Misery’ se nutre de un sencillo riff para desarrollarse dinámico y vital. Un sonido orgánico que coquetea con el blues para mostrarse muy digerible para el oyente. Una canción con un efecto hipnótico para el oyente sin faltar a la cita con algo de psicodelia que hemos visto en las anteriores canciones.

Sin ningún tipo de máscara el blues ácido más ortodoxo se muestra en ‘The batiphs’. Una canción que parece beber del siempre fluyente manantial de The Doors en su faceta más blusera. Con una chamánica voz el corte se torna desgarrador en algunos momentos. Manteniendo una calma tensa, las explosiones de intensidad lo hacen una imprescindible en un álbum repleto de buenas canciones. Sin duda el heavy-blues es un territorio en el que RED SPEKTOR se mueve a las mil maravillas, y eso queda patente en esta canción.

‘Tired’ pone el cierre de la mejor manera posible. De nuevo el blues como argumento para un viaje narcótico a través de insondables bosques rebosantes de hongos mágicos. Con ritmo lento y pausado pone el ambiente perfecto para otra canción con elementos familiares, pero siempre gratificantes. Contrarrestando la finura de una guitarra afilada, el bajo cruje majestosos creando el soporte perfecto para este trance chamánico.

Red Spektor

Reseña: DESERT WAVES.- ‘Deafening Silence’

Sin renunciar a las vibraciones stoner de su anterior álbum ‘LOST IN DUNES’, publicado hace cinco años, en ‘DEAFENING SILENCE’, el nuevo álbum del trio italiano DESERT WAVE, encontramos una inclinación mucho más certera hacia la psicodelia, en canciones que se desarrollan sobre un escenario más puramente heavy-psych. Con un bajo hipnótico y poderoso, una batería precisa, y una guitarra de ensueño, junto a una voz cautivadora y algún efecto de sintetizador, estos chicos de conquistarán. Canciones inversivas con las que consiguen expandir la mente del oyente conjugando con destreza los ecos del desierto en una travesía, en las que los paisajes sonoros con dunas cósmicas, se nutren del legado de bandas como COLOUR HAZE. Pero no solo eso, ya que el carácter psicodélico e hipnótico de KING BUFFALO o los ensoñadores pasajes atmosféricos de YAWNING MAN, también contribuyen a la creación de hermosas canciones. Ciertamente DESERT WAVE no crean nada nuevo, pero como tantas otras bandas, sus composiciones rebosan honestidad y están repletas de emocionantes momentos. Una atractiva interpretación y una excelente producción, hace que el sonido del álbum cale hondo en la sensibilidad del oyente. El álbum fluye proporcionando una placentera escucha con su conjunción de sonidos desérticos y de vibraciones psicodélicas de alto nivel. Balsámicos y ensoñadores por momentos, los italianos también saber mostrarse estruendosos, con deflagraciones controladas que hacen que sus temas pongan con acierto, la banda sonora perfecta a la soledad de sus dunas cósmicas. ‘DEFENING SILENCE’ es una grata sorpresa para cualquier amante de la psicodelia pesada, ya que es un álbum que destila y transmite, una sensación de suavidad y relajación, sin caer en convencionalismos ni ñoñerías.  Sus cautivadores paisajes sonoros son un bálsamo reconfortante que buscarás una y otra vez, ya que estamos ante un álbum que te deja con ganas de más. Su solvente narrativa cinematográfica sustentada en cortes prioritariamente instrumentales, consigue atrapar al oyente en su relato con suma facilidad, algo que, desgraciadamente no todas las bandas consiguen.

DESERT WAVE son:
Enrico ‘Burton’ DALLA POZZA: guitarra
Luca ‘Logan’ ADAMATI’: bajo, sintetizador y voz
Andrea ‘Drugo’ VETRI: batería.

‘Outside pt. 1’ aflora con una lenta introducción impulsada por sintetizadores para situarnos en un escenario heavy-psych. Un cadente y preciso ritmo de batería y un magnético bajo nos ponen en el punto de ebullición. Con lisérgicos devaneos de guitarra el tema se muestra como una introducción para la segunda parte.  

Como continuación del tema anterior, ‘Outside pt. 2’ ya nos muestra a la banda en su verdadero entorno. Creando una insondable atmósfera, el hipnotismo de bandas como King Buffalo se siente encada acorde de guitarra. Su flujo constante se ve asediado por una voz llena de magnetismo, limpia y precisa. Un plácido paseo por desolados desiertos en los que la garra de los riffs stoner, dotan de cuerpo a esta psicodelia ensoñadora y chamánica. Con efectos de matiz cósmico el tema explora los confines de la psicodelia pesada con gran acierto.

Tras este brillante prólogo dividido en dos partes, ‘Deafening silence’, el corte que da nombre al álbum se nutre de fuertes tambores y delicados pero profundos pasajes psicodélicos. Un espacio para que la guitarra muestre sus cartas con una buena jugada ganadora. Golpes de stoner rugosos aparecen con una cierta vocación doom en este espacio que atraviesa las fronteras del desert-rock y la psicodelia pesada creando un estado reflexivo y sumamente envolvente.  Efectos, sintetizadores y una pulsante línea de bajo completan un corte al que se suman brisas exóticas para realzarlo mas aún. Una canción que prescinde de las voces para sumirnos en una espiral de psicodelia pesada de alto nivel.  

‘Above’ parece cobijarse en la alargada sombra de COLOUR HAZE. Una poderosa base rítmica soporta la hechizante voz y los pasajes psicotrópicos de guitarra para construir una canción llena de belleza y sentimiento. Cálido, prieto pero lo suficientemente psicodélico como para seducir al más ortodoxo de los fans del género. La hermosura de su melodía, contrasta con un zumbido persistente en un segundo plano. El tema serpentea por un espacio en el que los ecos del desierto en su versión más atmosférica, nos seducen con sumo cuidado y delicadeza.  El tema mantiene un cierto carácter cósmico al atravesar sus arenosas dunas.

Manteniendo presente el legado de COLOUR HAZE, ‘Vortex’ hace rugir la guitarra para llevarnos a un entorno balsámico y gratificante. Una mirada hacia adentro que contagia al oyente de una paz interior sumamente gratificante y lograda. El corte contiene algún elemento más propio de YAWNING MAN, sin perder un ápice de fuerza. Una combinación sumamente atractiva que sin duda te conquistará hasta llevarte a un clímax sonoro donde todo se engrandece.  Una vez allí, la magnética y penetrante línea de bajo describirá un auténtico Jardín del E´dén en el que las comparaciones con el trio de Munich son evidentes.

‘Venus chains’ nos impulsa al espacio exterior con sus tonos cósmicos. Con un gran trabajo en la línea de bajo, el ritmo se torna más espacial, en este viaje a los bordes del espacio exterior. Un entorno en el que los sonidos del desierto adquieren un matiz sideral gracias a una guitarra siempre absorbente y efectiva. Fuerza y delicadeza con la mirada siempre puesta al frente, para ir sorteando los obstáculos del camino de esta peregrinación en busca de lo desconocido. El tema guarda el equilibrio entre la rugosidad de algunos momentos de stoner ortodoxo, y su vocación psico-espacial. Sin duda el tema funciona, logrando su objetivo, el de sumir al oyente en una odisea sideral de tintes arenosos.

‘Endless night’ pone el broche final a este itinerario por espacios en los que la psicodelia pesada explora entornos desérticos. Con una voz sintetizada los devaneos lisérgicos parecen recorrer el vacío de las dunas en un mundo lejano y misterioso. Creando una sensación de inquietud, el registro vocal, con este tono de oscuridad, consigue poneros en un punto de incertidumbre con sus repetidas armonías y los efectos envolventes alentados por un ritmo potente, lento, pero completamente hipnótico.

Desert Wave

Reseña: DEAD MEADOW.- ‘Force Form Free’

El trío compuesto por el guitarrista/vocalista Jason Simon, el bajista Steve Kille y el baterista Mark Laughlin ofrecen su primera grabación de estudio desde ‘THE NOTHING THEY NEED’ de 2018, una obra de arte única que fue escrita y grabada de forma remota y ve al trío sumergirse en otra forma más de experimentación sin límites. ‘FORCE FORM ME’ es un álbum que se deleita en los paisajes oníricos construidos sobre nebulosas ensoñadoras sobre las que construyen un particular viaje astral. Recopilando una serie de canciones sobre las que llevaban tiempo trabajando, consiguen cohesionarlas para ofrecer un trabajo versátil y único, que mantiene la esencia de la banda. Tenues vibraciones psicotrópicas que se insertan en un espacio turbio y aturdidor para el oyente, del que sacan su particular tarro de las esencias en forma de bellas melodías. Una combinación de elementos e ideas, que acaba por funcionar para proporcionar al oyente algo mas de media hora intensa. Porque en este nuevo álbum, encontramos referencias a la psicodelia aterciopelada de los 60’s, pero sobre todo canciones que inciden en crear un estado mental, a veces aturdidor, a veces ensoñador, lo que a la postre, resulta ser un gran acierto. Si bien con la primera escucha, el álbum me dejo un poco desconcertado, una vez puesto en faena, sus surcos contienen los alicientes suficientes, como para escarbar en ellos, una y otra vez con un resultado fantástico. Si bien se percibe que las canciones tienen bastante de improvisación, el ejercicio compositivo para que éstas se muestren cohesionadas, se realiza con gran acierto. Porque DEAD MEADOW son uno de los estandartes de la psicodelia del nuevo milenio, y así, lo reflejan una vez mas en este gratificante trabajo. Cósmicos, y profundamente introspectivos, los temas borbotean en una atmósfera sideral que nos aleja de la vida cotidiana y nos sitúan directamente al otro lado del espejo. Un mundo, en el que todo puede suceder y en el que parecen poner banda sonora a un ‘viaje’ de ayahuasca, salpimentándolo con ecos tan dispares como el jazz, o el spaguetti western, pero sobre todo con la psicodelia más profunda. DEAD MEADOW continúan mirando hacia adelante con este nuevo álbum creado para la serie Post-Wax del sello Blues Funeral Recordings.

DEAD MEADOW son: Jason Simon (voz, guitarras), Steve Kille (bajo, sitar) y Mark Laughlin (batería).

Un zumbido latiente nos introduce en ‘The Left Hand Path’. Un corte que de alguna manera marca el espíritu de este particular viaje astral. Aturdidor, difuso y sumamente hipnótico, el corte crea una atmósfera psicotrópica con la que engulle al oyente. Un ritmo lento y cansino y los efectos de una guitarra turbia y borrosa van construyendo una canción que lleva los genes de la banda en cada surco. Con ausencia de voces en esta ocasión, DEAD MEADOW pone al oyente justo en lugar deseado, un espacio para disfrutar de esta aventura lisérgica más propia de una ingesta de ayahuasca. La banda consigue crear esas imágenes figuradas de esta ingesta narcótica.

 ‘The Lure Of The Next Peak’, en un tono más pausado, borbotea con calma en una atmósfera vintage sumamente penetrante. Su ritmo casi tribal y los elementos a caballo entre el jazz y los ritmos exóticos van tejiendo un bello tapiz sonoro. Un fragante y gratificante entorno en el que las melodías se suceden bajo el cobijo de un hipnótico ritmo incesante pero suave. Casi con un aspecto de jam, los instrumentos acaban ensamblándose en busca de un fin común. Todo un paseo por un jardín del Edén al otro lado del espejo.

Tras la relajación del corte anterior ‘Valmont’s Pad’ vibra entre vibraciones más propias de un espagueti western, en una mutación de la versión de una canción de la banda sonora compuesta por Ennio Morricone para la película Danger Diabolik. Esta película ha sido una de las favoritas de la banda durante mucho tiempo y llevan años jugando con la idea de cubrir esto durante años. Una exploración contemporánea que mantiene el tono de la versión original empapada de psicotrópicos.

Envuelta en un manto de melancolía ‘To Let The Time Go By’, se soporta en acústicas melodías heredera de la psicodelia mas azucarada y melosa de los 60’s. Dulce, delicada, pero por supuesto, impregnada en la psicodelia particular de la banda, la canción nos ofrece un placido espacio para la relajación. Una suave brisa que acaba por narcotizarnos en un placentero sueño

‘Force form free’ se torna más difuso en su sonido. Ese persistente zumbido y unos fuertes tambores van armando otro corte impregnado en psicotrópicos. Un ritmo lento y algo anárquico sustenta los devaneos ensoñadores en un segundo plano. Envuelto en una densa neblina, la canción consigue socavar los sentidos del oyente con sus turbadoras reverberaciones y a la vez logra masajearnos con delicadas melodías escondidas entre su brumosa atmósfera.

Como cierre, ‘Binah’ nos enseña un entorno de calma de gran magnetismo. Delicadas melodías combinadas con golpes de pesadez en un ambiente heavy-psych de manual. Algo que la banda sabe crear con suma destreza y que en esta ocasión repite como lleva haciendo durante años. Sus tonos melancólicos se nutren de oscuras vibraciones psicodélicas de los 60’s en un viaje a nuevos universos sin explorar. Conteniendo magníficos pasajes de guitarra, la canción se contonea con sutileza sobre un ritmo constante y mantenido.

Dead Meadow (Official)

Blues Funeral Recordings

Reseña: TEMPLE FANG.- ‘Jerusalem​/​The Bridge’

A estas alturas debemos de tener pocas dudas de quienes son TEMPLE FANG, y que pueden ofrecernos en cada disco, porque son una garantía de calidad y de ‘viaje’ con cada una de sus libres canciones. Con su nuevo EP ‘JERUSALEM/THE BRIDGE’ lo corroboran una vez más. Si durante el último año TEMPLE FANG han sido una de las bandas que mas he visto, y que mas me han aportado, ahora vuelven a enamorarme con estas dos bellas canciones que llevan su seña de identidad grabada a fuego. Los holandeses son una de las mejores bandas del momento para embarcar con sus canciones a sus fieles en un siempre, gratificante viaje. Teniendo en todo momento presente que para ellos, lo sagrado es la música y su momento. Tras la entrada de su batería Egon el año pasado, decidieron continuar mirando hacia adelante en busca de nuevos caminos para expandir su creatividad musical. No anclándose en temas hechos, sus jams fluyen como el agua de un arroyo en primavera ladera abajo. Un flujo constante que se robustece con hipnóticos ritmos de vocación kraut, un espíritu espacial, y toneladas de psicotrópicos emanando de cada nota, de cada acorde, de esa maravillosa dupla de guitarras. Sin ningún genero de dudas, el cuarteto holandés, con cada nuevo álbum, con cada nuevo EP, sigue evolucionando hacia el infinito, porque cada una de sus nuevas canciones o jams, siempre mantienen el nivel de la anterior, o lo superan, como es este caso. Porque cada vez que componen una canción, ni ellos mismos saben por donde a discurrir, pero siempre, al final, el camino es el correcto. Esta frescura, hace que su música suene honesta, real, magnética, fluida, algo que se traduce en la belleza de unas canciones absolutamente magnéticas. Si eres amante de las vibraciones heavy-psych y no conoces a TEMPLE FANG, o estás muerto, o vives en el borde exterior de la Vía Láctea. Si eres de esos, corrige tu error, y ¡¡¡disfruta!!!

‘JERUSALEM/THE BRIDGE se lanza en una edición de 500 en vinilo negro, 300 a través de Electric Spark y 200 a través de Right on Mountain. Digital a través de Stickman. Habiendo sido producido, diseñado y mezclado por Sebastiaan Van Bijlevelt en Galloway Studio, Nijmegen, con Niek Manders como asistente. Masterizado por Alex McCollaugh en True East Mastering, Nashville con un arte de portada y diseño obra de Right On Mountain.
TEMPLE FANG son:
Dennis Duijnhouwer: voz, bajo
Jevin de Groot: voz, guitarra
Ivy van der Veer: guitarra, piano
Egon Loosveldt: batería

‘Jerusalem’ nos sume en una marmita mágica en la que acordes borbotean en una larga introducción. Impulsado por ritmos kraut el corte eclosiona con poderosos riffs heavy-psych construyendo una densa atmósfera. Un sonido incisivo y perturbador que nos taladra el cerebro antes de que la voz de Dennis aporte a la canción sonidos más propios de los 70’s. Una canción contundente y pesada, pero con las habituales dosis de psicodelia que la banda nos tiene acostumbrados. Un ritmo ondulante que explora una densa atmósfera humeante con ramalazos de hard-psych de alto nivel. Una canción de alto voltaje psicotrópico, pero con unas entrañas robustas y sólidas. Entre líneas se puede entrever retazos floydianos cuando el corte relaja su intensidad. Aquí una dulce y magnética línea de bajo se apodera de nosotros con sigilo. La banda consigue llevar el tempo de la canción en volandas haciendo que los desniveles no sean apreciables para el oyente, un oyente que a buen seguro se sentirá plácido en su poltrona auditiva. Los diez minutos de la canción permiten que ésta pase por distintas etapas y escenario, con una primera parte más contundente, una parte central más suave y un epílogo en el que retoma casi el punto de partida. Eso sí, siempre con un poder hipnótico mayúsculo. Nacida casi de la improvisación, la canción fue grabada en una toma

En contraposición y poniéndose del lado justo para equilibrar la balanza, ‘The bridge’, muestra al cuarteto más experimental y lisérgico si cabe. Repitiendo los acordes una y otra vez, el tema se desarrolla en plácidos pasajes de guitarra que aportan sosiego. Casi susurrando, la canción ve manar la angelical voz de Jevin acariciando nuestros oídos entre lentos y delicados acordes. Así nos vemos envueltos en un celestial escenario en la que podemos relajarlos y dejar que nuestra mente se expanda. Intensos y profundos, los pasajes vocales van elevándose para mostrarse más desgarradores. Esto es el espacio en el que TEMPLE FANG se siente como pez en el agua, para poder ofrecer lo mejor de si mismos. Hermosas melodías sobrevuelan en un baile liviano y y gratificante. A estas alturas debemos de tener pocas dudas de quienes son TEMPLE FANG, y que pueden ofrecernos en cada disco, porque son una garantía de calidad y de ‘viaje’ con cada una de sus libres canciones. ‘The brige’ es una canción que se cocina a fuego lento, como hacían nuestras abuelas con sus sabrosos guisos tiempos atrás. En esta ocasión no estamos ante un plato culinario, y no es un gozo para nuestro gusto, sino que es el oído, el sentido que disfruta, ya que la canción mantiene en todo momento la tensión. Se trata de una canción que la banda había estado dando vueltas hace tiempo, procedente de la época de su álbum ‘TEMPLE FANG’, y que ahora a sido terminada con suma maestría.

Temple Fang

Electric Spark

Right On Mountain