Reseña: FREEDOM HAWK.- ‘Take all you can’

El cuarteto de Virginia Beach regresa con más confianza que nunca y ofrece su esfuerzo más sincero hasta la fecha, derramando sus corazones en cada latido y nota de las nueve canciones de su nuevo álbum ‘TAKE ALL YOU CAN’. La promo que recibí decía: ‘Imagina a Ozzy Osbourne estrellándose en una fiesta de generadores con Fu Manchu en la costa de Virginia Beach. Lo tienes: un álbum proto-pesado divertido y de sonido cálido con suficiente combustible para que dure años’. Palabras sumamente acertadas que bien definen su espíritu, pero son muchos más los alicientes para sumergirte en su escucha. Alejados de propuestas estereotipadas, FREEDOM HAWK, dejan patente su talento en un álbum con un gran cariz melódico, pero con un corazón primitivo. Sus vibraciones de proto-metal herederas de los primeros Sabbath, están marcadas por el registro vocal de su cantante T.R. Morton y su similitud con Ozzy Osbourne, pero no se quedan ahí. Las atmósferas retro se enriquecen con golpes de hard-rock acido de los 70’s y con arrebatos de heavy-rock 80’s. Un cóctel único, pero sumamente apetecible en el que la psicodelia tiene su parcela de protagonismo. Sin duda, un trabajo fresco que hace que cada canción ondule constantemente entre subidas y bajadas de intensidad, haciendo que nada resulte monótono.  Sin duda un álbum oscuro, pero sumamente refrescante en su presentación que recoge todos elementos que un verdadero amante de los sonidos pesados de inspiración retro puede esperar. Una forma única de crear canciones inspirándose en sus experiencias que solo podían provenir de vivir cerca del océano, hablando de ese estilo de vida y evocando imágenes del cálido sol, cabalgando las olas, navegando con la capota abierta y festejando en la playa. 

‘TAKE ALL YOU CAN’ está disponible a través de Ripple Music

FREEDOM HAWK son:

TR Morton : voz y guitarra  Lenny
Hines : batería
Mark Cave : bajo
Brendan O’Neill : guitarra

‘Age Of The Idiot’ rezuma riffs de alto octanaje adornados con una conmovedora voz etérea destilando atractivas melodías. Estribillos pegadizos que no te podrás sacar de la cabeza. Heavy-rock con reminiscencias Sabbathicas especialmente en el registro vocal. El tema ondula entre distintas influencias estilísticas sin perder su verdadera esencia.

Por la senda del proto-metal de los primeros 70’s, ‘Take All You Can’ recupera esos vestigios Sabbath para componer una canción llena de gancho. Riffs oscuros que golpean constantemente entre ondulantes ritmos de vocación retro. Su sonido heavy-rock se enriquece con las cuidadas melodías voces y un ritmo trepidante del que afloran solos asesinos.  Toda una cabalgata de rock ocultista lleno de vitalidad.

En un tono más pausado ‘We All Need Rock N’ Roll’ parece beber del manantial del blues y el rock clásico de los 70’s en otro brillante episodio sonoro. Con una roma campestre, la banda construye un tema contenido en el que no faltan buenos solos de guitarra bajo una sencilla melodía. Eso no impide que la cabra tire al monte y los riffs retro se vuelvan más turbios y contundentes a medida que la canción avanza.

Seize The Day’ parte de susurrantes pasajes en los que la psicodelia hace acto de presencia. El lado más calmado de FREEDOM HAWK refleja a una banda que sabe manejarse bien en diferentes registros. El corte ondula con bajas y subidas de intensidad con un resultado brillante.

Con energías renovadas ‘Never To Return’ arde entre riffs difusos y poderoso tambores bajo un escenario heavy-rock y voces evocadoras del legado de Ozzy, algo presente en gran parte de las canciones. Nuevamente construyendo el corte a partir de un riff, se sencilla estructura se desarrolla con el suficiente atractivo como para caer rendido a sus pies.

Sin salirse del guion From The Inside Out’ navega entre aguas retro con ecos de Kadavar y su canción ‘The old man’ en su riff principal. Coros y estribillos pegadizos, completan otra canción divertida y llena de dinamismo con un inequívoco sabor a proto-metal 70’s y con la sombra de Sabbath en el horizonte.  

‘Skies So Blue’ se mantiene explorando esos sonidos más propios de los 70’s. Con una guitarra afilada y una armonía difusa y pesada, la canción ondula a toda velocidad por territorios hard & heavy sin complejos, pero también es capaz de poner la pausa con pasajes atractivos y contagiosos para el oyente. El tema se adorna con unas pinceladas blues.  

En una atmósfera humeante el blues lisérgico hace acto de presencia en la entrada de ‘Comin’ Home’. Pero estos chicos tienen muchas inquietudes y en lugar de ceñirse al guion, insertan golpes de heavy-rock en un corte que se sustenta en pasados pasajes de plácida psicodelia con reminiscencias de blues ye incluso algún elemento progresivo. Uno de los cortes más narcóticos del álbum, que demuestra que FREEDOM HAWK saben cambiar el registro, y hacerlo con solvencia. El tema se encabrita en su parte final, con diabólicos pasajes de tintes retros ejecutados a un frenético ritmo. Aquí, los ecos Sabbath vuelven a aparecer en la voz.

Como broche final ‘Desert song’, mantiene las revoluciones bajas entre el envolvente sonido del órgano vintage y hermosos pasajes psico-progresivos más propios de los 70’s. Un corte de gran magnetismo en el que la banda de Virginia mira más que nunca al pasado con un sonido retro auspiciado por una magnífica melodía.  

FREEDOM HAWK:
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RIPPLE MUSIC:
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Reseña: ELEKTRIC MISTRESS.- ‘Chapter 99 EP’

Los canadienses ELEKTRIC MISTRESS, presentan una auténtica explosión sónica con su nuevo EP ‘CHAPTER 99’. Ecos proto-metal, blues, psicodelia, riffs arenosos y un inequívoco aroma vintage, componen el conglomerado que nos traen estos cuatro rabiosos temas de rock crudo e impactante. Estamos ante un nuevo viaje de ida y vuelta a los 70’s en el que la banda deja patente que aman las vibraciones de los pioneros del rock de comienzos de esa época dorada, pero que también miran de reojo al rock del desierto más crudo y contundente. El groovy con el que desarrolla cada una de las cuatro bacanales, se enriquece con elementos psicodélicos y una voz desgarrada que sabe modularse lo suficiente, como caer rendido ante ella. Temas capaces de resucitar a un muerto e invitarle a una fiesta de rock arcaico y rudo en el que las chupas de cuero, los vaqueros raídos y las melenas, se mecen al viento. Capaz de provocar esguinces cervicales, la fuerza que contiene cada canción es algo completamente incuestionable. Las letras se inspiran en acontecimientos, personas, recuerdos, sentimientos o cierta energía ocultista. Contar con un segundo guitarrista ha aumentado la complejidad de la banda, aunque su evolución, se ha mantenido bastante estable en los últimos dos años. Han empezado a incorporar armonías de guitarra para complementar su estilo de stoner rock, pero siguen dejando espacio para ser únicos y creativos y resonar con los oyentes. ELEKTRIC MISTRESS no pretenden reinventar la rueda, sino que ofrecen un rock n’ roll directo para los buenos y malos momentos. ‘CHAPTER 69’ es un trabajo que te volará la cabeza y que conseguirá que digas:. ¡Quiero mas de esto!

ELEKTRIC MISTRESS son: Maxwell Poole (voz), Kyle Cantfell (guitarra), Jason Cantfell (guitarra), Kieran Richardson (bajo), Riley MacDonald (teclados) y
Valencia Canales (batería).


‘Magic dust’ nos sumerge en este EP a base de fornidos riffs proto-metal con una ambientación vintage gracias a ese impactante órgano retro. Desgarrador, el tema tiene el blues en sus venas, pero no solo eso, pinceladas psicodélicas y una vocación stoner se encuentran entre sus intoxicantes surcos. Qué duda cabe que la canción te abofetea con descaro entre sus ecos 70’s, Sus riffs difusos y pesados tienden el puente de ida y vuelta al siglo pasado y sus vibraciones más descaradas y crudas.  Toda una espiral sónica con la que la banda arrolla al oyente poniendo a prueba la consistencia de sus cervicales. Solo asesinos, unos tambores explosivos y voz quebradiza llena de rabia son los argumentos con los que ELEKTRIC MISTRESS nos zarandean.

Exhaustos del corte anterior, ‘Radio’ no baja la intensidad, sino todo lo contrario. Un frenesí sónico nos arrolla a toda velocidad con un órgano impactante y una estructura de hard-rock vibrante y contagioso que nos invita al baile. Toda una fiesta de vibraciones vintage ejecutada con herramientas nacidas del rock del desierto. Riffs turbios, melodías y estribillos pegadizos y una fantástico groovy nos llevan en volandas en este aquelarre de rock primitivo y pesado.  En esta vorágine sónica, la banda sabe cómo utilizar las armonías para que la canción no resulte anodina, sino todo lo contrario. Ese órgano asesino te derretirá la cara con toda seguridad, pero si no es así, sus turbios riffs te embadurnarán de vibraciones arenosas, por lo que no hay escapatoria posible. Por si fuera poco, algunos desarrollos de guitarra nos llevan a los momentos de más esplendor del heavy-rock.

‘Cocaine Johnny’ es otro corte de rock ácido y pesado que bebe del manantial del blues y el proto-metal setenteroGolpeando una y otra vez con impactantes riffs, la banda modula su armonía a ritmo de blues para conseguir un tema contagioso. Energía pura, sin refinar, que te entra en vena para hacer que tu cabeza explote. Instalados en esas vibraciones vintage, los canadienses no se andan con tonterías para mostrarnos un corte con grandes atractivos. Toda una explosión de pesadez que te va a volar la cabeza y en la que no faltan pasajes ácidos para que el resultado resulte más efectivo.  

Con solo cuatro temas formando parte del Ep, ELEKTRIC MISTRESS, no pierden el tiempo y van directos al grano. Así lo atestigua ‘Chapter 99’, el tema que pone cierre al Ep, y en el que los ecos blues se contonean entre golpes de proto-metal y arenosas vibraciones psicotrópicas.  El tema repite su armonía una y otra vez, pero lo hace dotándola de elementos lo suficientemente atractivos como para que el tema contenga interesantes matices sonoros. Su parte final se despeña por un precipicio rocoso de stoner-doom con un entorno psicodélico que hace que nada resulte impostado. Nuevamente las murallas de sonido creadas por sus riffs se colorean con ese magnético sonido de órgano y unas voces quebradas llenas de gancho.

ELEKTRIC MISTRESS son: Maxwell Poole (voz), Kyle Cantfell (guitarra), Jason Cantfell (guitarra), Kieran Richardson (bajo), Riley MacDonald (teclados) y
Valencia Canales (batería).

Elektric Mistress

Reseña: ECSTATIC VISION.- ‘Elusive Mojo’

El cuarto álbum de ECSTATIC VISION viene cargado de un sonido difuso y aturdidor ejecutado a la velocidad de la luz manteniendo algunos cánones de los sonidos pesados de los 70’s. Estos nuevos psiconautas del espacio dirigen su nave a los confines del cosmos sin importarles las tortuosas adversidades del camino. Retroalimentado por toneladas de sustancias psicotrópicas, su sonido consigue penetrar en las terminaciones nerviosas del oyente, produciendo un efecto perturbador sobre el mismo. Todo un frenesí sónico en el que el rock espacial se mestiza con las vibraciones más crudas de los 70’s en un matrimonio que funciona. Su mezcla de proto-punk de Detroit, y de histriónica psicodelia, gravita a toda máquina por insondables espacios sonoros entre ritmo cavernícolas que sacudirían los dientes restantes de los cráneos de los hermanos Asheton, saxofones abrasadores que harían que Nik Turner se sintiera alto y líneas de bajo lo suficientemente calientes como para derretir la estatua de Lemmy. La fuerte influencia del legado de Hawkwind se introduce en una batidora para crear un cóctel explosivo e impactante en el que todo es posible. ECSTATIC VISION son una locura de banda y en sus locos álbumes caben, tanto los ecos de pioneros del kraut lisérgico como Amon Duul con el robusto sonido Mothorhead, pero también algunos momentos chamánicos mas propios de The Doors,. Sin duda un trabajo atrevido, experimental, pero lleno de magnetismo y atractivos para los oyentes más intrépidos. ECSTATIC VISION ha aprovechado algo que expande el vocabulario del rock pesado y se traslada a una lejana galaxia sónica donde hay música en las esferas, pero las esferas vibran en frecuencias nunca antes contadas.  Así consiguen un álbum espacial, trippy y vanguardista, en el que el rock and roll adquiere una nueva dimensión. Abróchate el cinturón y prepárate para el despegue.

ELUSIVE MOJO’ fue grabado en vivo en una cinta de 2” en su amada ciudad natal de Filadelfia por Joe Boldizar (Sonic Praise) con Bob Pantella (Monster Magnet) y masterizado por su viejo compañero de copas Tim Green (Melvins).  Lo que surgió fue un disco de sonido corpulento, atemporal y único que es difícil saber si se grabó en 1971 o en 2022. El álbum está disponible en varios formatos de vinilo, CD y digital a través de Heavy Psych Sounds.



Sin contemplaciones, el álbum abre con ‘March of the troglodytes’. Un torbellino sonoro a modo de introducción de un minuto en el que ECSTATIC VISION pone las cartas sobre la mesa con su aturdidora apuesta de psicodelia espacial en línea HAWKWIND.

‘Elusive mojo’, el tema que da nombre al álbum, es una canción directa en la que los pedales y los efectos nos arrollan en una embestida sin freno. Buenos pasajes psicodélicos de vocación 70’s, recrean el frenético viaje sideral que nos proponen los de Filadelfia. Custodiado por la acidez de sus solos, la cadencia de la línea de bajo y los atronadores tambores nos llevan en volandas a algún remoto lugar en los confines del cosmos. La incorporación del sonido del saxo aporta un carácter más terrenal a esta apuesta que parece llegada del espacio exterior. Una tortuosa travesía que acaba por dejarnos exhaustos. Su chirriante sonido, junto con las constantes oscilaciones de su ritmo, consiguen crean un corte excelso y exuberante.  

Impulsado por hipnóticos ritmos kraut herederos de la kosmiche music de los 70’s, ‘Times up’ es otra canción psicodélica que se desarrolla entre pesadas vibraciones que miran de reojo al legado de bandas como MOTORHEAD, travestidas de trajes de astronautas. Turbio, difuso y envolvente, el corte es una bacanal psicotrópica en la que ECSTATIC VISION dejan patente su vocación de navegantes del espacio del siglo XXI. Una jam con reminiscencias de los más crudos sonidos del siglo pasado impregnados de altas dosis de dietilamida. La ruda voz ondulante va mutando su intensidad y registro a lo largo de otro tema aderezado con pasajes progresivos con ese mágico sonido de viento que la banda incorpora con acierto a sus canciones. Podríamos decir que la canción es el resultado de una unión bastarda de MOTORHEAD y AMON DUUL con un cierto espíritu doorsiano.

El transitar por los tortuosos espacios sideral prosigue con ‘The kenzo shake’. Otro corte acido de psicodelia espacial con las aristas rugosas y un sonido completamente turbio y difuso. Un espíritu 70’s predomina en unas melodías que tratan de hacerse hueco en la frondosidad de un sonido impactante y frenético. A pesar de la inmensa cortina sónica que genera cada una de las canciones del álbum.  

Está claro que en este nuevo trabajo hay pocas sutilezas, ya que todas las canciones se precipitan en un torrente diabólico- Pero canciones como ‘Venom’ sin terminar de bajar la intensidad, explora otros territorios sonoros. Con un registro vocal lleno de magnetismo, los efectos sobrevuelan los hipnóticos ritmos creando un insondable entorno lisérgico. Entre golpes de blues y boogie, las hostilidades se desatan en una nueva orgía sónica. Estratificando su sonido, la banda crea un tema algo más comedido y con un innegable sabor a 70’s y rebosante de wah wah y sonidos distópicos.  Otra canción superlativa y arrolladora.

Lentamente ‘The comedown’ se arma a partir de suaves acordes repetitivos que poco a poco nos van introduciendo en un particular espacio psicodélicoUnos logrados pasajes de guitarra nos incitan a sumergirnos en un gratificante entorno sensorial rebosante de magnetismo. Teniendo claro su objetivo, los efectos psicotrópicos van adueñándose de ese calmado mundo sensorial. La crudeza de la voz contrasta con sus inquietantes pasajes hasta dejarnos a nuestra suerte en este escenario donde las sensaciones brotan en cada nota. Todo un descanso tras los tortuosos viajes siderales de las canciones previas.

 ‘Deathwish 1970’ pone el broche final a este superlativo y exuberante álbum. Distorsiones, tambores retumbantes, un saxo hilarante y un frenesí rítmico, son los argumentos para un corte vanguardista en el que la psicodelia con genes 70’s, se encuentra de bruces con una narrativa futurista. Indudablemente los cimientos sobre los que se soporta el tema fueron creados por los pioneros de los 70’s, y eso queda patente en sus pesados y dinámicos riffs. La nota corista coquetea con el jazz gracias al predomino de ese saxo que se retuerce en cada nota. Un corte terrorífico que pone el cierre a una hora de intensidad máxima en la que la psicodelia adquiere una nueva dimensión.

ECSTATIC VISION:
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: KALEIDOBOLT.- ‘This one simple trick’

Los fineses KALEIDOBOLT llevan tiempo labrándose su reputación como una de las bandas pujantes de la escena pesada de los últimos años. Su conjunción de sonido primitivos herederos del proto-metal de los 70’s, con elementos stoner y sus desarrollos progresivos, les hacen ser una banda particular y a la vez única. Así queda reflejado en su nuevo álbum ‘THIS ONE SIMPLE TRICK’.  En este nuevo trabajo nada es como parece ser, ya que cada canción nos ofrece giros infinitos en su desarrollo, lo que convierte estas en un gancho fundamental para tener atrapado al oyente. Su proto-metal frenético hierve a fuego lento hasta conseguir un manjar de hard-progresivo, psicodelia, e incluso blues, pero ante todo estamos ante canciones elaboradas en las que nada parece dejado al azar. KALEIDOBOLT son un trio letal, capaz de aturdirte con riffs tóxicos y pesados, con bacanales de tambores estruendosos, y con hipnóticas líneas de bajo. Sonando más feroces que nunca, componer canciones euforizantes con las que de inmediato contagian al oyente con certeras andanas de riffs y melodías, en las que las voces juegas un papel importe y decisivo. Sus explosivas canciones no son únicamente la confirmación de la pesadez de la banda, sino que revelan que la composición de las mismas se realiza con cuidado y esmero, como reflejan las hechizantes voces coros y estribillos en ellas contenidas. En definitiva, estamos ante un apasionante e incendiario álbum, en el que cada una de canciones nos ofrece mil salidas diferentes, como si se tratara de una impostada improvisación en la que cada nota está milimétricamente medida, pero logrando que nada resulte fuera de sitio en este álbum de rock atemporal, compuesto por una banda inspirada. ‘THIS ONE SIMPLE TRICK’ reverencia a los crudos y primitivos sonidos de los 70’s, pero también a los dinosaurios del rock progresivo, lo que no impide que se muestre como un álbum innovador y lleno de fuerza y frescura. Un trabajo que hará despegar aún más a una banda infravalorada por un sector de la escena, y que, sin arrogancia, da un puñetazo en la mesa diciendo: ¡Aquí estamos!
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El propio Marco Menestrina define así ‘THIS ONE SIMPLE TRICK’:  «Describiría este álbum como la batalla definitiva entre AC/DC y los dinosaurios del rock progresivo de antaño, o los primeros Metallica tocando canciones de Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band».

‘THIS ONE SIMPLE TRICK’ está disponible a través de Svart Records.

KALEIDOBOLT son: Sampo Kääriäinen en guitarras, voz principal y teclados y Marco Menestrina en bajo, voz, teclados y percusiones son revitalizados por el nuevo miembro de la banda, el baterista Mårten Gustafsson .

‘THIS ONE SIMPLE TRICK’” se grabó principalmente en E-Studio (un estudio grande y muy elegante en el sur de Finlandia) en agosto de 2021 y un montón de sobre-grabaciones y sesiones vocales en Wastement en septiembre/octubre (un lugar de ensayo muy usado en Tampere que ha sido el lugar de nacimiento de algunas de las mejores músicas rock psicodélicas finlandesas de la última década).
 
Todas las sesiones fueron supervisadas por Niko Lehdontie (mejor conocido por Oranssi Pazuzu & Kairon:IRSE! ) quien produjo y mezcló este álbum abrasador de blues de la edad de piedra y riffs aplastantes.

‘Fantastic corps’ abre el álbum de forma arrolladora. Sus turbios riffs de vocación retro parecen beber del legado de los 70’s para ser modulados con elementos contemporáneos. Hard rock rabiosos y crudo con buenas voces y coros. Amortiguando la fuerza de sus riffs con esas voces melodiosas, consiguen un corte equilibrado. Toda una espiral de sonidos pesados con un aroma vintage llenos de vitalidad.  El tema muestra dos facetas diferentes del trio finlandés, ya que si bien la primera mitad, escarba en el hard-rock primitivo, la segunda parte de la canción se desarrolla entre atmósferas psico-progresivas. Esto no quiere decir que la banda renuncie a sus embestidas de fuerza.

Si en la canción de apertura la banda se muestra ruda ‘I should be running’ comienza con suaves pasajes que se van tornando hacia un escenario más cercano al garaje rock y al rock de finales de los 60’s. el blues y elementos psicodélicos van tejiendo la particular tela de araña de la banda. Melodías aterciopeladas y una instrumentación cambiante van haciendo evolucionar la canción a un terremoto sonoro.  Solos infinitos, un bajo machacón y unos tambores inquebrantables, dan forma a un corte que indudablemente bebe del garaje rock, pero que no se queda ahí, ofreciéndonos momentos de gran intensidad. Para completar el círculo, el corte pasa por pausados momentos psicodélicos antes de retomar su desbocado caminar.

‘Merja-Liisa’ nace con un aire de romanticismo ofreciéndonos melodías florales como preludio de coloristas pasajes progresivos empapados de blues. Un claro ejemplo de que estos chicos no se ponen barreras a la hora de tomar diferentes elementos estilísticos para crear sus canciones. Entre atmósferas vintage, el tema se muestra más comedido en su intensidad que las canciones precedentes, algo que no le hace perder su atractivo.  

Manteniendo esos sutiles tonos garageros, ‘Weekend warrior’ es impulsado por una impactante línea de bajo sobre la que se colorean remolinos de guitarras y un zumbido persistente. De difícil calificación, la canción contiene elementos progresivos sobre una base psicodélica. Dinámico en su ritmo, el corte fluye incansable en un crisol de referencias sonoras con continuos cambios de intensidad y aspecto que hacen que resulte algo inconexo. Pero no nos engañemos, estas variaciones parecen ser algo completamente premeditado, lo que representa a la perfección la vocación de una banda sin complejos a la hora de ejecutar sus canciones.  

Tomándose su tiempo para despegar, ‘Border control’ nace de una introducción atmosférica embutida en un traje lisérgico. Toda cambia tras el primer minuto, desatándose una auténtica locura. Con el legado de los 70’s muy presente, la canción parece avanzar a trompicones entre ecos hard-prog y voces melodiosas. Combinando pasajes grandilocuentes con turbios momentos en los que los sonidos difusos parecen apoderase del tema en una auténtica montaña rusa de emociones.  

El crujiente sonido de la apertura de ‘Ultraviolent chimpanzee’ evoca momentos más propios del siglo pasado. Pero al igual que el resto de canciones contenidas en el álbum, la fusión de estilos, persiste en este tema que se sumerge en un espacio hard-progresivo enriquecido con vibraciones stoner y ecos proto-metal. Contrastando los momentos épicos con pasajes más acolchados, la canción acaba siendo seducida por un logrado espacio psico-progresivo en el que la melodía juega un importante papel.  

‘Walk on grapes’ pone el cierre a un interesantísimo trabajo en el que queda reflejado la calidad y creatividad de KALEIDOBOLT, una banda que continúa afianzándose en la escena como un referente de creatividad y calidad compositiva. Honestas vibraciones vintage envueltas en una turba de sonidos difusos que también dejan espacio a momentos de psicodelia chamánica.

KALEIDOBOLT 

Svart Records 

Reseña: WO FAT.- ‘Singularity’

Seis años después de su último álbum, las leyendas del blues psicodélico de Dallas regresan con su nuevo álbum ‘THE SINGULARITY’. Lo cierto que es que la espera ha merecido la pena, porque el séptimo álbum de los titanes WO FAT es un álbum aventurero y exploratorio, un álbum en el que los riffs pantanosos empapados de blues y fuzz, vuelven a narcotizarnos con sus pesados momentos lisérgicos. Con un sonido influenciado por los ecos más pesados de los 70’s, el sonido primitivo de sus canciones, llega cargado de distorsiones e impactantes momentos heavy-psych. WO FAT son unos veteranos en estas lides, y comprobar que se mantienen en forma, es todo un regalo para sus fans. Manejando con destreza las vibraciones proto-metal de los 70’s, impregnan éstas en un brebaje psicotrópico envuelto en humeantes atmósferas pantanosas. ’THE SINGULARITY’ llega con una magnífica producción y un tratamiento de las voces más enfocado si cabe, lo que a la postre, hace que estemos ante un trabajo notable y fascinante. Esta séptima entrega de los texanos cubre un amplio espectro sonoro, por lo que será satisfactorio, tanto para los fans de los sonidos más pesados, como para los amantes de la psicodelia cannabica. Con canciones que fluyen con un groovy que te atrapa, el trio golpea con contundencia con tambores vudú y ondas de riffs de guitarra templados por blues fundido, continuando con la tradición WO FAT  de mantener las cosas pesadas y difusas, pero también con ritmo, que con demasiada frecuencia, es un elemento que falta en gran parte de la música pesada moderna.

Puede escuchar los ecos de los gritos de campo y ese «funk de allá atrás» a menudo olvidado que alimenta el fuego que arde en lo profundo del pantano a la hora de las brujas. Puedes sentir la emoción de vivir al límite y vislumbrar un Coltrane fantasmal en tu visión periférica mientras se precipitan a través de jams improvisadas. Y todo esto con una implacable pesadez de metal que subraya letras apocalípticas que evocan visiones del fin de una era, y tratos negros de medianoche y las consecuencias cosechadas. Mientras WO FAT esté hablando un lenguaje familiar a los apóstoles del riff, no hay nadie que suene como ellos.


THE SINGULARITY’ está disponible en varias ediciones 2xLP, CD y digital a través de Ripple Music.

Su título puede referirse a un punto de inflexión ambiental más allá del cual son inevitables los bucles irreversibles de retroalimentación en cascada de la destrucción del clima; también puede referirse a un punto en la evolución de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático después del cual todo cambia y va más allá de lo que podemos controlar, lo que podría conducir a la destrucción de la humanidad. Estas ideas apocalípticas y basadas en la ciencia ficción también sirven como metáforas de la lucha por la verdad y la realidad frente a la desinformación, los hechos fabricados y el pensamiento sectario. En esencia, la batalla por el futuro de nuestro planeta y civilización. Fue grabado, mezclado y masterizado por Kent Stump en Crystal Clear Sound, Dallas, TX. La obra de arte fue creada por Eli Quinn.
WO FAT son:
Kent Stump – guitarra, voz
Zack Busby – bajo
Michael Walter – batería, percusión, armonía voz

‘Orphans of the singe’ abre el álbum con catorce minutos de WO FAT en su faceta más psicodélica. Tras una introducción atmosférica la canción se desarrolla en una atmosfera humeante. La banda se toma su tiempo para hacer despegar un tema con notables elementos psicodélicos. Con riffs poderosos relatando una cierta épica, el corte cuenta con una magnética línea de bajo que marca su devenir. Los ecos 70’s se asoman entre sus riffs stoner creando un entorno con mucho gancho para el oyente. Ondulante y cambiante, el dinamismo contenido en sus surcos, se adorna con elementos lisérgicos para crear un excelso paseo por sendas narcóticas custodiadas por la fuerza de sus riffs. Su acertada cadencia rítmica, muestra a la banda manejándose a la perfección en esos territorios rugosos en los que la estela de fuzz arenoso crea un efecto cegador. Sin duda, WO FAT tienen la maestría suficiente como para desenvolverse a la perfección en ambos escenarios, el pesado y el psicotrópico, y que sus solos de guitarra ácida empapada de fuzz son una herramienta para impregnarnos de sus genes psicodélicos sin renunciar a la pesadez de sus riffs. Una tortuosa travesía que concluye en un entorno pausado y contenido en el que no faltan los golpes de fuerza.

Las hostilidades se desatan en ‘The snows of banquo’. Aquí el sonido de la banda se decanta por golpear con sus riffs plomizos. Áspero, pero un fantástico groovy, el corte vuelve a tomar elementos proto-metal y hard rock llegados del siglo pasado. Pero innegablemente WO FAT son una banda cuya contundencia está contrastada, y eso se refleja en el carácter pesado de su base rítmica. Aderezando esta con buenas dosis de fuzz, los registros vocales oscilan en constantes subidas y bajadas de intensidad.  Este sonido turbio, es aderezado con buenos momentos heavy-psych en los que la guitarra se desgañita en largos desarrollos custodiados por hipnóticos y vibrantes ritmos. Un sonido propio y personal exento de monotonía.

‘Overworlder’ parece amontonar riffs en su apertura, antes de iniciar una nueva exploración de vibraciones lisérgicas. Ritmos casi funky y buenas dosis de wah wah, la guitarra se desdobla creando un sonido estratificado bajo la intensa mirada de un a línea de bajo inquebrantable. Siempre con ese tono 70’s, los contagiosos riffs consiguen crean un tema atractivo y sólido en el que la fuerza se conjuga con un buen groovy y la suficiente contundencia. Sus doce minutos de duración dejan el suficiente espacio para que la banda ejecute distintos estilos sin renunciar a su verdadera esencia arenosa. Esto es uno de los elementos diferenciadores de WO FAT con otras bandas pesadas, ellos no se encasillan y saben colorear su sonido de distintas vibraciones, con el fin de enriquecerlo notablemente.

Con toda la fuerza stoner, ‘The unravelin’ es de esas canciones que te arrolla con la fuerza de unos riffs arenosos empapados de fuzz. Con reminiscencias heavy-rock, el riff principal golpea una y otra vez entre ecos de blues y vibraciones crudas y directas. Sin duda una de esas canciones que define el sonido de WO FAT se han venido labrando desde hace años. Un corte cegador que pasa por distintas fases sin perder en ningún momento su impactante ritmo. Toda una apisonadora para recorrer las rectas del desierto entre polvo sudoroso y ásperos riffs. En la parte central encontramos diabólicos riffs que ponen el contrapunto a las embestidas de su turbio y rugoso sonido.

En una atmósfera más oscura y narcótica ‘The Witching.’ Nos sume en un perturbador espacio chamánico. Naciendo de un zumbido perenne, la vocación psicodélica de los texanos aflora entre turbios pasajes de psicodelia pesada.  Transitando por la fina línea que separa el territorio del stoner del de las vibraciones heavy-psych, la banda se desenvuelve con desparpajo en un entorno que coquetea con el blues, pero que también lo hace con el doom por momentos.  Como contrapunto una melodía vocal más suave, colorea la embestida de sus plomizos riffs. WO FAT saben mantener el groovy de sus canciones, bien sean más pesadas o más psicotrópicas, algo que queda aquí de manifiesto. El fuzz intoxicante no falta a su cita, al igual que esos solos afilados que siempre aparecen en algún momento de unas canciones que son cualquier cosa, menos monótonas.

‘The singularit’ no baja el pistón en este paseo por territorios desérticos. Con elementos blues entre sus surcos, el tema es todo un rompe cuellos que pone a prueba las cervicales del oyente. Si eres capaz de mantener tu cuerpo en reposo es que estas muerto. Siempre versátiles en su propuesta, el enriquecimiento de sus canciones con distintas referencias estilísticas y giros en la trama, hace que cada una de ellas resulte atractiva para el oyente. Ritmos vigorosos, riffs poderosos, y las dosis adecuadas de fuzz cegador, componen la trilogía mágica de WO FAT, pero no solo eso, porque estos chicos tienen claro su propósito, ofrecer canciones sólidas, pesadas, y llenas de gancho.

Poniendo el cierre a este notable álbum, ‘The oracle’, con sus más de dieciséis minutos de psicodelia pesada es el broche perfecto. Ejecutado en forma de jam y con un vibrante ritmo, los devaneos ácidos de las guitarras, así como ese poderoso y magnético bajo conforman una canción con muchos alicientes para degustar entre humo cannabico. El frenesí de los tambores solo cede cuando el corte desciende a explorar espacios impregnados de thc. Narcóticos pasajes heavy-psych en los que los efectos y cambios de ritmo se suceden en una tortuosa travesía por los reinos de la psicodelia pesada. Siempre con un sonido difuso y perturbador, el corte pasa por distintas etapas superponiendo su sonido para hacer mutar el espíritu del corte.

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