Reseña: MAGIC BUS.- «The Earth Years»

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Manteniendo ese espíritu hippie de finales de los 60’s, los británicos MAGIC BUS liberan «THE EARTH YEARS». Un álbum bañado en colorista cuadro vintage en el que los ecos del rock progresivo y el sonido Cantenbury están muy presentes conjugándose con vientos llegado del verano del amor y el sonido west-coast. Un pequeño viaje a través de un particular túnel del tiempo en el que las melodiosas voces herederas de The Beatles nos iluminan en un trance espiritual con una visión hippie del mundo más propia de bandas como Grateful Dead.  Si en sus anteriores trabajos ya dejaron clara cual es su propuesta musical, ahora continúan por esa senda en la que la campiña británica está muy presente en muchos de sus temas. Una particular versión del rock progresivo experimental nacido a principios de los años 70’s y que en pleno siglo XXI sigue vigente con apuestas como ésta. Sus acarameladas melodías en ese ambiente rural hace que cada tema sea una terapia contra el estrés de los tiempos modernos. Fuertemente influenciados por ese pilar que es el sonido Canterbury, «THE EARTH YEARS» es un álbum que hará las delicias de los amantes tanto del rock progresivo, como de la psicodelia más floral gracias a esos vientos folk que aparecen con sutileza en estos atractivos temas vintage llenos de bucolicos pasajes entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

Cuatro álbumes en diez años probablemente no se una gran producción, pero desde luego, ese detalle deja patente que estos chicos no tiene prisa y se toman las cosas con calma, lo que se refleja en un nuevo álbum en el que todos los detalles están perfectamente cuidados para que surja la magia.  

“Easy on” abre el paseo por campiña con tonos progresivos y una voz heredera del la psicodelia freak de finales de los sesenta. Las acarameladas melodías pop se van modulando hasta llevarnos a un escenario progresivo más propio del entorno de Canterbury. Con ecos freak y pop colorista los sonidos vintage se apoderan de un tema con subidas y bajas en las que se fusionan elementos hard-progresivo con la psicodelia beat más colorista.

Con ramalazos Zappa “Inca trail» nos devuelve a esos espacios vintage a través de un tema con una cuidad composición en las que las melodías adquieran gran protagonismo. Ese legado a caballo entre Zappa y Gong se conjuga con elementos más propios de la west coast.  Tejiendo su propio tapiz, el folk se une a esta fiesta de colores con olor a frutos silvestres. Alguna guitarra de aspecto elegante aparece entre brisas con aroma sureño para dar otra vuelta de tuerca al tema. Un corte optimista con sus momentos más tenues que acaba trasladándonos a un entorno psico-progresivo con aromas exóticos.

“Settin sun” evocando la campiña británica con reminiscencias Jethro Tull en su faceta más campestre, salpican de bellas y masajeantes melodías otro apacible y bucólico tema. Acariciando cada nota con suavidad, todo fluye con la naturalidad con la que la primavera eclosiona en una explosión de colores. Un entorno amable y rural en el que parecen sentirse cómodos y que de alguna manera es su hábitat natural. El tema concluye por armonías más propias de Poco en su faceta más melódica.    

Un sonido de órgano pastoral envuelve la apertura de “The road to Mezquita”. El sonido Canterbury se muestra en toda su plenitud bajo la cálida y ahogada voz que nos susurra con coros angelicales. La banda experimenta con los sonidos llevando el tema a una evolución en su intensidad. Insuflando energía a cada acorde giran en el camino para modular la armonía sin perder el rumbo en este intento.  Mas fornido y crujiente en sus riffs, el corte no pierde su objetivo.

Con acordes acústicos “New day” nos traslada a la West Coast. Su sonido folk entre una explosión de color transmite ese aroma a flores frescas.   En un segundo plano el órgano nos envuelve con su sonido vintage entre juegos malabares y unas gotas de reconfortante psicodelia. Nubes de algodón dulcifican la una atmósfera que va tornándose más hacia los sonidos hard-progresivos herederos de bandas como Camel. Serpenteando con armonías seductoras van creando una ceremonia colorista para retomar la bucólica estampa campestre gracias a los acordes sureños que fluyen de un guitarra dulce y delicada. Una muestra de la versatilidad de los británicos, una banda que no se encorseta en sus composiciones.

Un sonido mucho más ampuloso e inquietante no sorprende en “Barleycorn”. Una atmósfera más oscura y psicodélica sestea entre inquietantes efectos y una acústica pseudo-ocultista, bajo acordes acústicos que beben del néctar de unos hongos mágicos el ambiente en una atractiva combinación que a buen seguro puede hacer las delicias de de los amantes de hard y el folk-progresivo. Siempre bajo pinceladas sinfónicas y gotas de euforizante psicodelia. Un clímax de relax que toma muchos elementos psico-progresivos herederos del sonido Canterbury.

“Squirrel” me evoca a Camel en su faceta más campestre. Con sutiles elemento jazz se acercan a ese sonido ofreciendo una faceta más sencilla, pero no por ello menos brillante. Como sucede en muchos de los temas del álbum, unos inicios progresivos acaban convirtiéndose en espacios donde la psicodelia se mueve como pez en el agua.  Aportando aires místicos, el tema parece dividirse en tres partes diferenciadas. La canción va cambiando de aspecto y de propuesta musical. Los reflejos de las delicadas guitarras palpitan entre acordes de un bajo con un profundo e impactante sonido entre platillos chispeantes.  Con sus siete minutos y siendo el corte de mayor duración del álbum, acaba convirtiéndose en una oda psico-progresiva de grandes dimensiones. Su gran belleza nos sirve de efecto terapéutico prescindiendo de los arrullos de la voz para dejar todo el protagonismo a unos instrumentos bien interpretados.

Cerrando el álbum “We are one” retoma la campiña con delicadas melodías vocales sobre una atmósfera de folk progresivo entre el manto del órgano protector. Bucolismo entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

 

Reseña: MOTHERS OF THE LAND.- «Hunting grounds»

a0278634590_10Nacidos en 2.012, y con su alabado debut «TEMPLE WITHOUT WALLS» publicado en 2.016, el cuarteto instrumental austriaco MOTHERS OF THE LAND publica su segundo álbum «HUNTING GROUNDS». Disipando cualquier sombra de duda sobre si su debut fue solo una casualidad., el cuarteto de Viena corrobora toda la calidad que atesoran crean un trabajo cautivador y emocionante, arrastrándote en sus ondas de sonido y llevándote en el viaje junto a ellos a través de su mundo surrealista. Una travesía en la que sus guitarras flotantes prescinden de la palabra para contar sus historias, pero logrando practicar una oratoria ágil y atractiva, llena de virtuosismo y sensibilidad.  Un álbum rebosante de adrenalina pero también de dopamina, en el que su épicos pasajes instrumentales se adornan de múltiples ornamentos para crean un marco de gran belleza en unas canciones tejidas sobre una sólida base rítmica y con sus dos guitarristas derrochando técnica y sensibilidad. Rock vintage con mucha psicodelia, y logradas atmósferas progresivas pero con un alma heavy-rock con mucho peso en cada tema. «HUNTING GROUNDS» es el álbum perfecto para que aquellos que reniegan de los trabajos instrumentales tengan su oportunidad y en el que cualquier resquicio de monotonía desaparece, sin que se eche de menos la ausencia de voces. ¿Sería lo mismo si esta banda tuviera un cantante? La respuesta es incierta, pero con su exuberancia y elegancia son capaces de hacer olvidar que no tienen vocalista, simplemente no lo necesitan. Ya desde sus inicios mostraron la influencia que una banda como Wishbone Ash tiene en su sonido, ahora esa sensación es corroborada en esta versión contemporánea de la banda  liderada por Martin Turner. Al margen de esos bellos espacios de psicodelia progresiva, en cada canción aparecen esos tonos vintage que por momentos se alían con el sonido de Siena Root o incluso yendo más allá, de los mismísimos Purple. Un sonido aderezado con crujientes y afiladas guitarras herederas del heavy-rock de los años 80’s que hacen que el camino se bifurque para rencontrarse en una encrucijada sónica. Sus pasajes llenos de melancolía contrastan con la euforizante fuerza de sus riffs hirientes y de su poderosa base rítmica, que en un segundo plano, aporta una gran solidez a los temas. Pero si hay por lo que verdaderamente destacar este álbum, es por esas maravillosas espirales que sus dos guitarristas Georg Pluschkowitz y Jack Jindra nos ofrecen en cada canción, simplemente SUBLIMES!!!. Tras la escucha de «HUNTING GROUNDS» ardo en deseos de poder ver en directo a esta fantástica banda nacida en el corazón de Austria y que tras cuatro años de laborioso trabajo ha creado un magnífico álbum. 

Grabado y mezclado por Nino Del Carlo, masterizado por Lukas Wiltschko (LW Sonics) y con obras de arte del Dr. Knoche, Hunting Grounds es el segundo álbum de la banda, y está disponible vía StoneFree Records.

MOTHERS OF THE LAND se fundó en Viena en 2012 por Georg Pluschkowitz (bajísta de PASTOR) en la guitarra, Johannes «Jon» Zeininger en el bajo y Jakob Haug en la batería. Después de probar diferentes alineaciones, encontraron su constelación ideal en 2015 con Jack Jindra (Locracy) en la guitarra adicional. No mucho después, en junio de 2016, se lanzó su álbum debut debut «TEMPLE WITHOUT WALLS»  obteniendo un gran reconocimiento internacional, lo que resultó en fructíferas colaboraciones en todo el mundo. 

“Harvest” emerge con pausa desde un manantial de delicados acordes que fluyen entre ecos casi folk-progresivo. Tras la breve introducción el tema se embarca en una dinámica travesía a caballos de una composición propia del stoner instrumental, pero en la que ya vislumbramos las elegantes melodías herederas de Wishbone Ash. Cadente y evolutivo el corte va adquiriendo intensidad para situarnos en el centro del ruedo en el que la banda austriaca ejecuta sus mejores faenas.

Partiendo de un escenario más psicodélico “Hunting grounds”, el tema que da nombre al álbum se desangra en los lamentos de unas guitarras que juegan con los trastes antes de eclosionar en una bofetada de heavy-rock. Ritmos pegadizos y solos llenos de virtuosismo son una constante que vamos a encontrar en todo el álbum y que aquí brilla con luz propia. Sus momentos de fuerza majestuosos ceden ante el encanto de las bellas melodías estratificadas. Un intercambio de roles y protagonismo entre sus dos guitarristas que, desdoblándose, culminan en una orgía de fuzz y estruendosos ritmos. Todo un ardiente y seductor serpenteo en el que los desarrollos se superponen enredándose entre sí,  pero con un sonido cristalino. Infatigables los austriacos derrochan energía sin renunciar a la belleza de sus barrocos, pero atrayentes desarrollos demostrando la gran técnica que atesoran a las seis cuerdas. El tema tras su andadura heavy-rock culmina en espacios más progresivos.

Evocándome irremediablemente a “Rocking in a free world” de Neil Young, la introducción de “The beast”, con ese sonido fuerte que nos golpea es solo el preludio por un paseo por entornos psico-progresivos herederos de Wishbone Ash ornamentados con ecos más contemporáneos. Pasajes heavy-prog bajo tenebrosos bosques con sombras sabbhaticas.  Una plácido pero a la vez misterioso caminar entre luces y sombras conjugando distintas con gran acierto en incendiarios ritmos coloreados por un sinfín de riffs asesinos y crujientes. Amortiguando la fuerza de su poderoso bajo con delicadas armonías entre platillos chirriantes y poderosos tambores los elásticos riffs se estiran y encogen con gran habilidad. El resultado es uno de los temas más pesados del álbum.

Tras la eclosión del tema anterior, “Queen of the den” se deleita en pasajes llenos de mística. Los mejores pasajes heavy-psych afloran en una explosión de luz y frescura con atrayentes riffs. Siempre ofreciendo un buen argumento la banda va tomando distintas sendas en este paseo por la psicodelia más aromática. Un tema cristalino que no evita que encontremos un manto de sonidos difusos arropando las delicadas melodías. Toda una serpiente multicolor que ondula pero que no quita la vista de su presa. La banda aquí consigue crea un aura mágica de belleza sin igual para acaba disolviéndose en pausados y bucólicos acordes acústicos.

Construido sobre una armonía más sobria “Sanctuary” adopta tintes progresivos para transmitir una paz sensorial de lo mas gratificante. Delicados acordes ejecutados con una gran sensibilidad son asaltados por una explosión de riffs más propios del heavy-rock en una lucha de tú a tú. Estamos ante una banda de dualidades, si la primera es clara entre sus dos guitarristas, existen otras dualidades a destacar. Junto a la citada dupla de guitarras, encontramos un debate entre decantarse por un escenario pesado con sus solos asesinos o por la psicodelia apacible. Lo cierto es que los austriacos no parecen renunciar a nada, haciendo que consigan un resultado sobresaliente. Con momentos sinfónicos a mondo de respiro, dejan al descubierto bellos pasajes llenos de épica con la mirada puesta en el pasado. Balanceándose grácilmente sobre nubes algodonadas surcan la atmósfera surfeando con energía y vitalidad. El tema da un giro para salir de su espiral armónica y deleitarse en delicadas melodías sin perder su aroma vintage.   

El cierre llega con “Showdown», un arrollador tema con pegadizos riffs hard-rock. Por la vía directa, sin atajos van construyendo un clima de gran expectación que nos hace preguntarnos por donde irán ahora los tiros. La respuesta son esos ondulantes riffs en línea Siena Root con una subida de revoluciones. Ácidos pasajes ensoñadores se conjugan con una orgía psicotrópica bajo su contagioso ritmo. Los solos se suceden sin desfallecer creando siempre dos estratos sónicos que por momentos se fusionan en uno solo con gran habilidad. Bien ensamblado, el tema deja la suficiente libertad para que las guitarras vuelen buscando su propio destino. Todo un cóctel explosivo en el que cada detonación está perfectamente estudiada. Su sonido parece salir de un híbrido entre los Purple más brillantes y sus venerados Wishbone Ash. Una gran combinación que fusiona esas sangrías de riffs coloristas con buen heavy-rock de cuna ochentera con todo el virtuosísimo de esas guitarras asesinas.

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Reseña.- KRYPTOGRAF.- «Kryptofraf

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Parece que estos chicos van en serio, sin dejarse llevar por una simple moda. El éxito de los singles liberados previamente, auguran que el debut de los noruegos KRYPTOGRAF esté llamado a ser uno de los álbumes destacados de este año. Inspirados en el proto-metal de comienzos de los 70’s y teniendo a Black Sabbath como su Santo Grial, el cuarteto de Bergen nos presenta un variado cóctel de sonidos hard-rock añejos en los que el aroma psicodélico sobrevuela unos cuidados desarrollos progresivos. El hecho de que los registros vocales no recaigan en solo cantante, sino en tres, hace que el foco del oyente (especialmente en directo), se centre en la banda como conjunto, sin protagonismos personales. Sin tópicos, y sintiéndose libres para componer sus canciones, no tratan de ser una copia de nadie, sino que reflejan el espíritu del pasado para recrear temas con tonos vintage, pero siendo fieles a su propia personalidad. Podría parecer que estamos ante una nueva banda nórdica que practica retro-rock, pero en las entrañas de este debut hay mucho mas. Toda una invitación a la exploración de un sonido atemporal  que  si bien mama de clásicos como Sabbath, Pentagram o Boulbous Creation, por citar algunos, también tiene ofrece vobraciones de bandas contemporáneas como Kadavar, Witchcraft, Uncle Acid & THe Deadbeats o sus paisanos Motorpsycho, de los cuales parecen inspirarse para crear esas magnéticas atmósferas progresivas. Viviendo en la oscuridad en la mayoría de sus temas, no faltan los luminosos momentos auspiciados por unos tambores atronadores y unas guitarras difusas que se tornan afiladas y punzantes para que el oyente caiga atrapado en sus pegadizos temas. Esos riffs que serpentean como una anaconda cruzando el Amazonas, son una de sus señas de identidad de la banda,  para que nada resulte aburrido.  Un debut lleno de gratificantes sensaciones en este puente de ida y vuelta entre los gloriosos 70’s y el siglo XXI en toda una liturgia que juega tanto con espacios ocultistas como con melodiosos pasajes del folk-progresivo. Pero también encontramos atmósferas psicotrópicas más propias de un bosque repleto de hongo mágicos esparciendo sus emanaciones lisérgicas alcanzando nuestras neuronas para narcotizarnos entre sensuales y gratificantes pasajes.  Sin duda, estamos ante uno de los mejores debut de los últimos tiempos. Sólo tienes que dejarte llevar por esos temas crudos de puro rock and roll sin etiquetas que te cogen por la pechera para invitarte al baile con sus guitarras rugientes para entenderlo.

El mejor antídoto para que vayamos olvidando estos difíciles tiempos que nos ha tocar vivir, y pensar que….. ¡¡HAY ESPERANZA!!!

KRYPTOGRAF son : Vegard Strand (guitarra y voces), Odd Erlend Mikkelsen (guitarra y voces), Eirik Arntsen (batería y voces) y Eivind Standal Moen (bajo). La portada es obra del amigo de la banda Lars Bigum Kvernberg y está disponible vía Apollon Records.  

Sin contemplaciones, «The veil» no se anda con tonterías y va directo al grano.  Sus riffs hard retro enseguida enamoran al oyente. La voz en tonos Graveyard parece recordarnos que estos chicos son escandinavos. Entre las vibraciones del proto-metal de los 70’s y algunos de los sonidos de Kadavar, el tema nos arrolla sin remisión. Sus potentes tambores esos ritmos contagiosos, y sus solos afilados son una tentación de la que es difícil poder escapar. Un tema vintage de solidez a prueba de bombas que también es capaz de seducirnos con sus pegadizas melodías. 

Con una oscura introducción bajo un ambiente de misterioso «Omen», me evoca al sonido que Kadavar nos ofrecía en su último álbum. Oscuro, doomy, y algo progresivo la alargada sombra de Black Sabbath también está presente. Cadente y repitiendo el riff sobre el que está construido, el juego de voces con «falsetes» y sus rugientes riffs serpentean en primer plano custodiado por una estructura hard-progresiva. Entre las sombras, el tema avanza parsimonioso con una cierta épica subyacente para acabar enredándose en una espiral de solos bajo una atmósfera tenebrosa. a pesar de tener una estructura sencilla el corte se muestra de lo más efectivo. 

Inmersos en un escenario más psicodélico, y con brillantes solos de guitarra, «Seven» se deja llevar por los dictados del rock psico-progresivo de finales de los 70’s. El sonido arcaico de la guitarra y esos fornidos tambores se salpican de coros aromatizados en una nube psicotrópica. Armonías aromatizadas que parecen cambiar el tono de los pegadizos temas anteriores para ofrecernos una nueva faceta de la banda. Ecos chamánicos entre efectos y pedales que suponen un placentero viaje de LSD. Con una ambientación sinfónica para cubrir una bacanal lisérgica de grandes proporciones. Personalmente es el tema que mas me gusta de todo el álbum, y en el que dejan patente que el éxito de sus singles no ha sido una mera casualidad. Los apacibles pasajes toman influencias dispares para desarrollar un tema mágico en el que la mística se une con un caleidoscopio de solos ácidos en los que la dietilamida escapa en cada acorde. Siempre he dicho que en los temas de larga duración con los nueve minutos de éste, es donde se ve la calidad de una banda. Las bandas mediocres harían que esos nueve minutos se hicieran eternos, pero aquí, acabas pidiendo mas. 

«Crimson horizon» emana de extraños efectos antes de adentrarse en una selva proto-metal en pura línea Sabbath. Su Santo Grial como me decían en la entrevista que les hice hace un par de semanas. Sus reconocibles riffs se acompañan de una voces más melodiosas para engancharnos de inmediato al tema. Contundente y pesado pero perfectamente equilibrado, no faltan sus pinceladas lisergicas a pesar que el tema se desarrolla más sobre un escenario que acaba inclinándose a laderas heavy-rock bajo una parente sencillez. 

Una apertura con lánguidos acordes acústicos desata la furia en «Sleeper». De nuevo Kadavar en el horizonte bajo un corte de hard-progresivo con cuidadas melodías flotantes sobre una instrumentación más cruda y turbia. Un grandísimo trabajo de bajo lleva el tema en volandas entre coros angelicales en esa atmósfera gris y con sabor añejo. 

Instalados en los acordes acústicos, «Ocean» se recuesta en el folk-progresivo. Con multitud de arpegios y una ambientación sinfónica se apartan de los cánones del retro-rock ofreciendo una cara mucha más sobria y profunda. Delicadas armonías construyendo un tema de gran belleza con ciertas notas de melancolía.  

Tras el relax, nos despiertan en «New Colossus» con altas dosis de proto-metal. Con Pentagram en el punto de mira en esta ocasión, los riffs envolventes y reiterativos se van matizando en oscilaciones rítmicas de gran calado. Las voces pseudo-ocultistas aportan ese tono de oscuridad que la banda incorpora a casi todas sus canciones. Tras la explosión de oscuridad inicial, el corte va evolucionando a un espacio más progresivo en una línea que se acerca a Elder. Una gran combinación de hard rock primitivo y vintage con otras vibraciones más elaboradas sobrevolando la sencillez inicial de la canción. 

A modo de epílogo, «Infinite» en un minuto y medio, crea una atmósfera psicodélica con solos de guitarra y efectos para poner el cierre a un magnífico debut, que augura un gran futuro a la banda, El tiempo nos dirá…. 

Lee aquí la entrevista con  Vegard Strand (español)

https://denpafuzz.wordpress.com/2020/05/31/entrevista-a-kryptograf-y-premiere-de-su-nuevo-single-sleeper/

Lee aquí la entrevista con  Vegard Strand (english)

https://denpafuzz.wordpress.com/2020/05/31/interview-kryptograf-and-song-premiere-sleeper/

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Reseña: ABSTRACCIÓN.- «Abstracción»

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«ABSTRACCIÓN» es la ópera prima de esta joven banda que explora los sonidos de la psicodelia de finales de los años 60 y principios de los 70. El rock, el folk y las influencias de la música progresiva así como pinceladas soul o jazz se entrelazan bajo la capa lisérgica que domina estas composiciones llenas de color y un aroma místico lleno de exotismo. El álbum es un collage de emociones, pensamientos y recuerdos, un vórtice de colores y sonidos que se van tejiendo con delicadeza y maestría para convertirse en la esencia de la banda. Sus temas son toda una invitación a la estimulación de los sentidos y sensaciones con dulces y mágicas melodías sobre sencillas y apacibles estructuras que inciden en los dictados de la psicodelia más aromática y el rock progresivo más reconfortante. Las siete canciones que contiene el álbum son una oportunidad para sacar nuestros demonios y dejar que aflore en nosotros nuestro lado más sensual y humano. Un mundo de ensueño donde todo fluye con la calma necesaria para entrar en ese mundo paralelo alejado de lo cotidiano, y sumergirte en el mantra que cada tema nos ofrece. Estimulante, sensorial, dulce y placentero, este debut nos ofrece veinticinco minutos mágicos en los que los aromas orientales se funden con el folk medieval, en flotantes atmósferas de psicodelia en las que los elementos jazz, soul, west-coast y fundamentalmente el rock progresvivo están muy presentes.  

Existe un viaje cuyo punto de partida es el «ahora» y el «aquí» y puede llevar al  individuo hasta la mismísima singularidad de la existencia. Un viaje que redefine la concepción que las personas tenemos del universo, que va más allá de lo que las leyes físicas, nuestros sentidos y nuestro raciocinio nos pueden mostrar.
A este viaje la banda lo llama «ABSTRACCIÓN». 

ABSTRACCIÓN cobra vida en 2018 de la mano del guitarrista madrileño Luis Monge y la vocalista argentina Catalina Requena, residente en Mallorca. La formación la completan el teclista y productor onubense Pablo Bermejo, el multiinstrumentista madrileño Pablo Abarca a la flauta travesera, y los músicos cordobeses José Gálvez, al sitar, la guitarra acústica y la percusión; Rafa «Chico Jr.» Paredes, al bajo y Paco García, a la batería y percusión.

«Abstracción» dando nombre al álbum, es solo un breve tema instrumental con místicos pasajes de psicodelia en tonos exóticos bajo un aura vintage que nos indica por donde va el contenido del resto del álbum. 

Sin apartarse ni un momento de ese deambular por atmósferas psicodélicas, «Asinergia» conjuga vibraciones progresivas en las que el penetrante sonido del órgano se  complementa con la dulce y seductora voz de Catalina. A caballo entre el folk y el sonido west-coast. La flauta toma sus cotas de protagonismo en este tema lleno de matices y estilos incrustados en sus surcos. Todo un apacible y gratificante paseo psico-progresivo por reconfortables espacios que toman elementos del Siglo XX para mostrarse con un sonido contemporáneo y alternativo a pesar de su cuerpo «vintage».

«Sueños de colores» nos acaricia con el mágico y místico sonido del sitar  para embarcarnos en un gratificante viaje a un mundo de ensueño sobre atmosféricas de psicodelia aromática y gratificante. Todo un calidoscopio de sonidos con delicadas melodías que nos arrullan para hacernos flotar en un mundo lleno de color. Distintas texturas con la flauta levitando entre brillantes y reconfortantes solos de guitarra ácida que convien entre el penetrante sonido de los teclados. Una canción plácida y fresca, en la que la banda experimenta con distintos sonidos para crear un tapiz multicolor. Llena de sensualidad, el tema podría resumir el mestizaje de estilos al que la banda no parece querer renunciar. Seis minutos mágicos que por sí mismos hacen que este álbum merezca la pena. 

En unos tonos más lánguidos, «Nudos ciegos», sin abandonar los escenarios psico-progresivos se apartar de los coloridos temas anteriores para transitar por estancias algo más lúgubres. Con una vocación más progresiva los elementos étnicos aparecen entre sonidos de sitar y flauta en una conjunción de lo más atractiva. Con esta ocasión con unos ritmos algo más inquietantes,el tema habita en oscuros espacios en los que el órgano vintage revolotea entre enigmáticos pasajes vocales. 

Con suaves y delicados acordes a modo de introducción en «Sendero de vuelta» encontramos otro apacible paseo sonoro con acarameladas melodías que juegan con elementos progresivos en otro serpenteante  caminar entre distintas influencias en un contraste entre lo liviano y susurrante con momentos más intensos.  

Con las guitarras como protagonistas «Caleidoscopio» combina los acordes acústicos con solos eléctricos entre la bruma de esos hechizantes teclados de la que aflora el dulce sonido de la flauta.  Mas instalados en un espacio más propio del folk progresivo la banda alcanza altas cotas de calidad con esa flauta de tonos medievales y su órgano pastoral.

El álbum cierra con un tema sin nombre en el que el misticismo reconfortante recibe el sonido del sitar para hacernos flotar junto a esa voces angelicales que sobrevuelan nuestras almas como si de espectros se trataran para arrullarnos con sus mágicos cantos creando todo un karma sensorial. 

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Reseña SHAMAN ELEPHANT.- “Wide Awake but Still Asleep”

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SHAMAN ELEPHANT ha sido siempre una banda que ha despertado mi curiosidad, desde «CRYSTALS» su debut en 2.016. Tras verles sobre el escenario, las buenas sensaciones que me ha trasmitido su música se ha visto incrementada. Quizás en sus somienzos su sonido que pecaba de ser algo contenido, ahora con su segundo álbum aquellas pequeñas carencias de una banda jóven desaparecen, ¡¡Y de que manera!!!. Los SHAMAN ELEPHANT que encontramos en 2020 son una banda mucho mas madura y con las ideas  muy claras del camino que quieren que tome su sonido. Cada vez más afianzados en el legado de sus paisanos Motorpsycho, todo un referente en la escena underground noruega, «WIDE AWAKE BUT STILL ASLEEP» muestra a la banda en plenitud creativa e interpretativa.  Su fusión de psicodelia de finales de los 60’s con las complejas estructuras herederas del hard-progresivo de los 70’s es sencillamente brillante. La definición de la propia banda respecto al sonido de su nuevo álbum hace que sobren las palabras cuando manifiestan lo siguiente: «Es nuestro intento de hacer que las melodías se muevan como mariposas mientras los surcos pican como abejas asesinas «. Y puedo dar fe, de que esto es así, sin matices. Sin encasillarse en ningún momento en ningún concepto compositivo consiguen que los temas suene compactos y versátiles gracias a la gran cantidad de elementos con los que consiguen que este puzzle, encajen todas piezas a la perfección. Los siete temas fluyen con frescura y naturalidad entre el legado de Camel, Genesis o la complejidad de King Crimson añadiendo siempre un aura psicodélica que engrandece su rico y versátil sonido. Este álbum supone todo un regalo para los que amamos a esta banda y una gran oportunidad para que aquellos que no les conocen, disfruten de álbum magistral que gana con cada nueva escucha. 

El álbum fue grabado en Solslottet Studio con producción de Iver Sandøy (quien ha trabajado con Enslaved, Krakow y Seven Impale) y con diseño de portada de Maja Markegård y fotografía de Tom Wøbbekind, «WIDE AWAKE BUT STILL ASLEEP» está disponible vía Karisma Records.

SHAMAN ELEPHANT son: Eirik Sejersted Vognstølen (guitarra y voz) Jard Hole (batería y percusión) Ole-Andreas Sæbø Jensen (bajo) y Jonas Særsten (teclados).

Wide awake but still asleep” abre el trabajo con acordes que evolucionan hacia espacios psico-progresivos para ir creando poco a poco un corte perturbador con una sólida estructura. Con esos moldes van coloreando el tema con pasajes de guitarra ácida bajo constantes oscilaciones y modulaciones de intensidad sobre este ambiente psicodélico. Ese mestizaje entre los teclados netamente progresivos y una impactante base rítmica, se ve sorprendido por la acaramelada coz heredera del hard progresivo de los setenta. Aquí se palapa que la admiración de SHAMAN ELEPHANT por sus paisanos Motorpsycho es evidente. Un complejo tema dotado de mil matices ornamentales que confluyen en una dualidad entre algunos momentos desgarradores y otros que parecen sacados de un sueño mágico. La psicodelia floreada es solo uno de los factores que acreditan que estos chicos crean sus temas sin ataduras demostrando la gran creatividad que atesoran. Con una gran libertad creativa con éste segundo álbum se forjan una reputación que les elevará a ocupar un sitio en la prolífica escena noruega y europea como una de las bandas más sólidas y creativas de la escena psico-progresiva. La modernidad de su rock sabe tomar elementos de las bandas más aclamadas de la escena progresiva de los 70’s como Génesis o Yes, para fusionarlos con la creatividad y experimentación que Motorpsycho lleva ofreciéndonos durante años los convierte en sus discípulos más aventajados. 

Con un sonido más pesado “H.M.S. death, rattle and roll”, nos golpea con fuerza con su estructura heavy-prog para atraparnos entre sus riffs. Aquí la fusión de elementos toma un aspecto vintage entre explosivos tambores y contundentes riffs.  Sólidos, prietos y espesos, los noruegos se embarcan en una lucha entre los teclados y la guitarra que se trunca bruscamente. Cambiando el tono del tema la fuerza inicial deja paso a susurrantes y calmados espacios psicotrópicos con una magnético bajo como protagonista. Desde esa calma unas brillantes guitarras emergen derrocando dosis de psicodelia ácida entre unos efectos y una instrumentación que se resiste a abandonar los espacios progresivos. Aquí nos ofrecen crudos pasajes llenos de pesadez con esa dualidad entre teclados y guitarra con la que comenzaba el tema.

La perfecta conjunción de guitarras crujientes entre adornos sinfónicos y voces melodiosas hacen de “Steely Dan” un tema fresco y pegadizo. Tras una aparente simplicidad se esconden complejas estructuras herederas de bandas como Génesis o Yes en un mundo lleno de color. En el tema aparecen vestigios del sonido de sus paisanos Motorpsycho en una versión algo más contenida. El resultado es una fusión entre el pasado más gloriosos del hard-progresivo y la modernidad experimental noruega.

Sobre tonos acústicos se construye “Easy of mind”. Apareciendo como una lánguida canción casi folk, las delicadas melodías evocan momentos del pasado, sobre un soporte rítmico que poco a poco, en un segundo plano saca al tema de la aparente monotonía.  De nuevo la vocación progresiva aparece de manera brillante en una perfecta ejecución sobre ese apacible ambiente rural. una canción con mucha carga de profundidad. 

La grandiosidad de las estructuras compositivas regresa cono “Magnets”. Con la guitarra como protagonista, la experimentación en línea Motorpsycho, conjuga los acolchados pasajes vocales con un cuerpo armónico lleno de matices y fuerza. Espacios psico-progresivos que mantiene al oyente enganchado a la narrativa con momentos de elevación de intensidad y voces que se modulan entre pasajes llenos de psicodelia con el sonido de la guitarra copando el protagonismo.

Con sus mas de once minutos “Traveller” se sustenta en pesados ritmos hard-rock que son coloreados de mil colores para construir un arco iris en el que caben tanto elemento de puro rock como de rock progresivo más ortodoxo. Siempre con ese esmero en que las melodías se presenten de lo mas atrayentes, la estratificación del sonido creo dos atmósferas distintas en las que la pesadez aflora en buenos desarrollos de guitarras bajo ritmos hipnóticos que toman prestados algún elemento kraut.  Lleno de fuerza el tema se eleva por sus complejas estructuras cambiantes creando una estela multicolor a su paso.   Con una parte central más progresiva, el tema es el fiel reflejo de la madurez y evolución que estos chicos han adquirido en poco tiempo. Pasando de ser una banda con un sonido “flojo” a mostrarse en la actualidad como un conjunto sólido e inquebrantable. El sinfonismo es aderezado con efectos que crean un aura psicodélica de gran calado entre ese dinamismo hipnótico de una batería más propia de bandas como Minami Deutch.

El álbum cierra con “Strange illusions”, reflejando la faceta más sosegada de los noruegos en esta aventura por los espacios de psicodelia colorista y lo opaco de algunos de sus pasajes progresivos. Incorporando punzantes riffs, dan un giro al tema con esos parones que contrastan con las voces melodiosas entre pasajes sinfónicos. Es tal la riqueza compositiva que no es posible apreciarla en una sola escucha. La rabia aparece sobre un escenario más rockero entre la neblina lisérgica que siempre aparece en cada uno de sus temas. Es curioso que a pesar de las elevaciones de intensidad los temas no distorsionan completamente, sino que se mantienen como en un limitador de intensidad que hace que su escucha sea toda una experiencia sensitiva y gratificante.  

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