WINDHAND.- «Eternal return»

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Teniendo en cuenta que mis orígenes musicales no parten del metal, sino de la psicodelia más primitiva, y teniendo en cuenta que las formaciones que gustan del doom, generalmente lo hacen también del metal, cada día me resulta más placentero encontrarme con apuestas musicales que combinan el doom con la psicodelia, y el caso de WINDHAND es un ejemplo perfecto de lo que digo. Una combinación de lentos sonidos pesados que se suavizan con la maravillosa voz de Dorthia Cottrell

Si bien estamos ante un disco de riffs espesos y pesados, cuyo caminar es cansino y plomizo, «ETERNAL RETURN» está comandado por su vocalista, aportando la fragilidad , la exquisitez y la belleza entre la contundencia. 

Esa combinación de fuerza a través de gruesos riffs que encontramos en «Halcyon» con una robustez indudable, es contrarrestada, incluso contenida diría yo, por la sutileza y sensualidad de Dorthia. Salpicado en todo momento de una lisergia pegajosa y humeante que se transmite a través especialmente a cargo de las guitarras que crean unas nebulosas de las que la voz parece sacarnos. Una belleza que sale de los abismos más abyectos.

A pesar de su contundencia, los temas aparecen como contenidos, mostrando todo su poderío, pero sin llegar a deflagrar. 

La bella voz sobre esa base doom, hace que la intensidad baje a terrenos en los que los susurros se adueñan de la escena. La estructura de los temas tiene puntos en común, atractivos y elegantes pasajes preceden a la intensidad que suele venir acompañada de una guitarra humeante que derrocha fuzz, para que el bajo y la batería den rienda suelta a su poderío, sin llegar nunca al exceso.

Bajo el constante y humeante manto de la oscuridad los momentos de belleza que nos regala «Grey garden», hacen que este trabajo ya merezca la pena. Uno de los temas más destacados de «ETERNAL RETURN». Un corte mágico, atractivo, cautivador, bello; todo eso sin perder el punto de partida de donde nace la banda.  

Vistiéndose con traje largo, los de Virginia dan paso a un refinado tema. «Pilgrim’s rest» es todo un arrullo confortable, donde la voz no pierde la sensualidad dentro del tono de melancolía en el que se desarrolla. Un tema que huye de las estructuras pesadas para darle todo el protagonismo a unas melodías enormemente bellas en las que Dorthia luce en todo su esplendor. Evidentemente sería pretencioso por mi parte decir que el poder del disco está en su vocalista, pero, desde luego su papel, es muy, muy importante. 

«First to die» retoma sus orígenes doom de una manera más nítida. La cadencia del bajo portentoso, y una voz, más intensa; perdiendo esa dulzura que demuestra en otros temas, el compacto caminar por los terrenos más ortodoxos del doom queda patente. Solo cuestionados por algún riffs ácido que renace desde un segundo plano para llenar de humo intoxicante el corte. Las tinieblas más difusas aparecen en los surcos del tema.

Prescindiendo de los registros vocales, «Light into dark» se muestra como un corte intrascendente de efectos difusos y psicotrópicos.

Recuperando la pesadez, «Red cloud» ondula con poderío sobre fornidos riffs en los que flota la voz, surfeando en el tsunami sonoro en el que nos introducen.

Retomando la senda más tradicional del doom, las voces con tonos ocultistas y los desdobles de guitarras nos guían a través de catorce minutos de tránsito entre tinieblas amenazantes en «Eyeshine». Toda una ceremonia ritual en los confines más tenebrosos.

Con un mayor dinamismo, WINDHAND, sin abandonar el camino trazado siguen insertando acidez y fuzz en esa contundente base rítmica. Otro psicotrópico magnetizante y trastornador corte como «Diablerie» incide en las sombras. 

La magia de una aterciopelada y seductora voz pone fin en tono acústico a otra pista oscura, susurrante e hipnótica como es «Feather». Once minutos que sirven para un paseo por la calma psicodélica salpicada de efectos envolventes antes de retomar la pesadez de los ritmos doom.

Todo un paquete grueso y compacto con un envoltorio atractivo y cautivador, en el que la sutileza de la voz femenina tiene un peso fundamental para hacer un disco sólido y perfectamente estructurado. Sin perder de vista en ningún momento que el doom es lo suyo, pero siempre yendo un poco más allá. en un trabajo más estudiado.    

«ETERNAL RETURN» estará disponible el próximo día 5 a través de Relapse Records.

https://www.facebook.com/WindhandVA/

https://www.facebook.com/RelapseRecords/

 

Killer Moon – Nocturne en Nebula

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Desde aquel TUNNEL VISION de 2013 que me sorprendió gratamente he seguido la pista a esta banda de Chicago. Desde el día 28 de septiembre podemos disfrutar en formato físico de su álbum NOCTURNE INTO NEBULA  via Kozmik Artifacts 

Como dijo el difunto gran Timothy Leary: «enciéndete, sintonízate y déjalo caer « Este es el manifiesto de KILLER MOON, expandiendo la conciencia a través de su propia experiencia musical. Empujando los límites de realidad en una visión entre lo que es y lo que no es. Invocando los sentimientos y canalizando como conductores hacia ese abismo entre mundos, convirtiéndose en un faro que nos guía al borde de la realidad. 

Con un sonido que  mezcla la belleza melancólica con la contundencia a través de melodías y arreglos en los que la banda se deja el alma en cada nota de sus temas..
A través de una psicodelia pseudo-espacial en la que una guitarra fuzz supone el combustible que hace que esta Luna Asesina que nos llega desde Illinois, nos lleve en su viaje a través de ese espacio entre lo natural y lo que se escapa a la razón de la mente.
Tras el primer relato («Temple of son»), «Live fast die young» nos descubre todo el poderío real de la banda. Riffs ácidos desbordantes de fuzz, voces con tonos proto-metal, distorsiones diabólicas, y batería arrolladora y al algún aroma de blues rudo. Seguramente este tema podría definir el estilo de la banda, pero no, KILLER MOON es mucho más. solo tenemos que escuchar «Dazed», un tema en el que registros vocales evocadores del Jim Morrison más macarra, aparecen entre oscuros e inquietantes pasajes de psicodelia sideral a lo largo de sus catorce minutos. Un tema ácido, corrosivo, que fusiona de alguna forma los legados de Hendrix y Morrison, convirtiéndolos en algo pesado y salvaje después del tránsito humeante por territorios de oscura psicodelia.  

Si las guitarras de Jesse Garza puede ser lo que mas nos llame la atención (aparte de su peculiar registro vocal), la forma de tocar el bajo de Amaris Aviles no se le anda a la zaga.

Otro corte de catorce minutos, «African From space» son un fiel reflejo de lo que digo. Partiendo casi de la recitación, el corte evoluciona gracias a ese bajo que pone orden en los desvaríos de ese omnipresente guitarra hiriente. Un transito desde hipnóticos territorios kraut a espacios desérticos a través de grandes desarrollos instrumentales.

Las voces chamánicas aparecen de las nebulosas en pistas como «Death trip» o «Blind». Unas brumas salpicadas de una acidez extrema en dos cortes profundos e intensos. Las desgarradores e intensas voces y el derroche de los efectos fuzz se clavan en el alma. Penetrantes lamentos que son modulados con garra en escenarios cercanos a Black Angels.

«Transmitting» se presenta como uno de cortes más frescos con sus melodías mas cercanas a las propuestas de los noventa, dejando un poco de lado esos profundos abismos psicodélicos, pero solo un poco, que conste.

KILLER MOON se mueven como pez en el agua en las calmadas aguas de la psicodelia más apacible. Con suaves pasajes vocales nos arrullan en un canto reconfortante con efluvios bluseros en «Broken blues» o en «As above as below», en la que encontramos momentos evocadores de los mismísimos Pink Floyd

Una formación que transmite energía positiva iluminándonos con su música en un mundo sombrío, tratando de que nuestras vidas sean más placenteras con discos como  éste NOCTURNE INTO NEBULA.

ELECTRIC CITIZEN.- «Helltown»

a1653305629_16Inyección de acero de heavy-rock con canciones van estallando según la aguja pasa por sus surcos..

La experimentación de su anterior trabajo, se convierte ahora en temas más directos y enérgicos. Sonido sucio y directo. ELECTRIC CITIZEN son otra banda de las que no hacen prisioneros. 

«Heart Attack» abre el álbum con un furioso ritmo galopante, guitarra crujiente con un tono de rango medio monolítico y el gemido característico de Laura, para crear un efecto inquietante. Desde los primeros 10 segundos, estarás colgado de las cabezas ferozmente, en una vuelta a lo básico. Riffs heavy que se van modulando a intensidades menores en pos de la melodía.

Se vislumbran ciertos tonos Sabbath en cortes como «Hide in the night», un tema netamente hard & heavy o en «Blooded Blue», en el que combinan esa energía heavy-rock con esa herencia, pero sacándola de alguna manera de la oscuridad.

Los efectos y las armonías su suavizan de alguna manera en «Father time». Usando la el registro más sensual de su vocalista,  componen una pseudo-balada de ambientación lisérgica. el lado más sutil y dulce se complementa por sus característicos y pegadizos riffs.

«Ripper» es el polo contrario. Una frenética trituradora que lo convierte todo en migajas. Sin hacer prisioneros y acercándose a territorios stoner, potentes y vertiginosos riffs son aderezados con una voz que tiende a recostarse levemente en una almohada blues.

Si lo que predomina es un sonido clásico heavy-rock,  en HELLTOWN hay pequeños recovecos para que se acomoden otros estilos. Estribillos pegadizos introducidos en unas melodías contundentes describen «The Pawn».

«New Earth» muestra por qué la banda continúa cosechando grandes elogios para la voz dramática de Laura y la habilidad de la banda para escribir canciones genuinas, en lugar únicamente una colección de riffs.

El cautivador lugar estelar de Laura, el tono y los riffs de Ross, los ritmos pugilísticos y contundentes de Nate, acompañados por las líneas de bajo deslizantes de Nick, (que regresa a la banda) distingue a ELECTRIC CITIZEN de otras de las apuestas que nos encontramos en la escena pesada.

«HELLTOWN» en muchos sentidos, un regreso al hogar. Si bien el título puede parecer adecuadamente metálico (si no excesivamente), en realidad tiene una relevancia real. Helltown (una sola palabra), aunque también multidimensional, lleva el nombre del vecindario de Cincinnati, Ohio, en el que la banda vive, practica y donde el álbum fue escrito, grabado y mezclado. Ahora conocida más prosaicamente como Northside, Helltown se ganó su nombre en el siglo XIX debido a su reputación de tabernas ruidosas frecuentadas por el vecindario de trabajadores de fábricas e inmigrantes. 

Ua oda al hogar de la banda y su pasado sepultado, también representa un regreso al sonido más fuerte de su debut en 2014, «SATEEN»

HELLTOWN estará disponible en LP, CD y descarga el 28 de septiembre de 2018 a través de RidingEasy Records.

https://www.facebook.com/ElectricCitizen/

 

 

PSYCHIC DOSE.- «Maleficium Volume 1: Death of the Sorcerer»

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PSYCHIC DOSE nos presenta un álbum conceptual en el que la brujería y la magia negra están presenten en todos su cortes.

Lento y tenebroso abre una caminar por oscuros bosques éste «MALEFICIUM VOLUME 1: DEATH OF THE SORCERER» con sus suaves y humeantes acordes de tinte ocultista. Un brebaje preparado a fuego lento. Con gotas de guitarra ácida en la marmita para crear una poción en la que el doom borbotea por la orilla más psicodélica.

Siempre enigmático, el tránsito por «Cementery road» transcurre por espacios de magia negra en la que la seductora e inquietante voz de Amanda, su hechicera principal, nos seduce con su cautivador registro, para transformarse y dejar ver todo su maléfico poder. Los riffs y la cadencia doom protegen ese tránsito. Los aullidos de la bruja generan una intensidad en esa batería lenta que camina ralentizada previamente. Los alaridos hechizantes se van combinando con una sensuales y seductoras plegarias. Todo a paso lento como un gran álbum de doom. La aceleración del bajo junto con la transformación de la sensualidad en algo diabólico hace el resto.

Encontramos brillantes desarrollos de guitarra fuzz sobre esa base doom que practican los de Florida. Voces suavizando una intensidad instrumental siempre bajo un prisma de ocultismo. los tensos pasajes se combinan con voces armoniosas con una nebulosa de guitarra difusa en desarrollos brillantes a la vez que contenidos. Destaca en «Satyr’s sees», algo que está presente en todo el álbum, el gran uso de los platillos de la batería, le da un toque particular a las composiciones.

No solo aparece la voz de Amanda, en «Curse of the Withunter» extrañas voces masculinas se escuchan en la lejanía en un calmado pero tenso entorno. nuevamente la guitarra rebosante de humarasca ácida borbotea dándonos muestra de que la poción va cogiendo cuerpo. Una guitarra que se abre paso entre la bruma doom de una forma sutil. Es el preludio de las plegarias de una hechicera disfrazada de sacerdotisa.

Si la mayor del trabajo camina a paso lento pero firme por los senderos del doom más clásico, en «The wizard council» encontramos el corte más acelerado. Un tema de tintes Sabbath, con un ritmo más repetitivo, los tonos retros son salpicados de diabólicas con una punzante guitarra que apoya la cabalgada del bajo y la batería. El ocultismo en estado puro.

PSYCHIC DOSE,  se mueve con libertad en los terrenos del psycho-doom, ofreciendo su propia visión del estilo. No se duele en prendas alejarse de la pesadez introduciendo ritmos más cadentes. Con temas que oscilan y que cambian su dirección manteniendo esa tensión. Moviéndose en terrenos más retro «Bound to the bog» combinando riffs más propios del stoner con voces que se van alternando. Subidas y bajadas en las que el fuzz envolvente sigue presente, más psicodélicos, pero sin huir de las tinieblas. Tampoco tienen ningún problema en adherir algún momento más heavy.  Esta tendencia aparece también en «Death of the sorcerer», en que pierden la acidez para introducir más elementos enérgicos, con la diabólica voz amenazante, hasta el aquelarre final en el caos se desata en territorios más metálicos.

Seguramente los nueve minutos de «The banishing» pueden resumir el sonido de PSYCHIC DOSE. Doom lento, grueso, pesado, pero a su vez lleno de humeante psicodelia, Pasajes calmados y susurrantes en los que la intriga se palpa.  El registro diabólico de Amana Howell hace el resto, así como la peculiar batería de Jeff Lenard y su uso de los platillos.   Andrew Costantino, sigue desparramando con acierto fuzz de su guitarra.

«MALEFICIUM VOLUME 1: DEATH OF THE SORCERER» suponetoda una historia de magia negra en la que el maleficio acaba con el hechicero a base de psicodelia pesada de alto voltaje.

https://www.facebook.com/psychicdose

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SHERPA.- «Tigris & Euphrates»

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Por todos es conocido el espectro sonoro en el que se suele mover el sello Sulatron Records, así que no nos extraña que una banda como SHERPA se haya incorporado a trabajar con ellos para la publicación de esta joya llamada «TIGRIS & EUPHRATES«.

La formación italiana nos presenta un maravilloso álbum en el que ejecutan heavy-psych de muchos kilates. Si por algo destacan SHERPA, es por su gran capacidad para generar y describir ensoñadoras atmósferas que reconfortan el alma. Si lo que deseas es que tu cuerpo sea zarandeado por la música, este no es tu disco. Sin embargo la expansión de la mente  será intensa si te adentras en sus surcos. 

Con reconfortantes pasajes de tintes atmosféricos, y bellas melodías, la banda va desgranando sus meditativos temas.  Algunas estructuras repetitivas con uso de drones, nos arrullan y acunan en un morfínico y placentero sueño. El sosiego, bajo refinados acordes que derrochan dulzura es su principal arma. Unas susurrantes y placenteras narraciones en las que la calma más narcotizarte que puedas encontrar,  nos describen susurrantes estados de bienestar mental y anímico. Cortes como «Kim (((o)))»  van adquiriendo intensidad gracias a unas guitarras que me recuerdan a los desarrollos a los que nos tienen acostumbrados Causa Sui.

TIGRIS & EUPHRATES es un disco para degustar desde el sosiego y la calma de un espacio tranquilo. Acomódate en tu sofá y disfruta, permitiendo que tu alma traspase la barrera tántrica que parece protegernos. Como si nos arroparan y mecieran a la vez, las pausadas notas rezuman ternura.

Existen momentos de oscuridad, como no podía ser de otra forma, pero se trata de una neblina que es resuelta a cargo de dulces melodías y arpegios que brotan de su guitarra.

Sería difícil destacar alguno de sus temas, ya que todos siguen una línea en común, en la que incorporar puntualmente violines, sitar, sintetizadores…. Pero desde luego, las cálidas voces que salen en «Abscent to the mother languaje», hace que nos recostemos aún más sobre nuestro lecho para un mayor deleite de su música. Con tonos nostálgicos, una lenta línea de bajo, crea la atmósfera apropiada para que la sutileza de los acordes de la guitarra vayan guiándonos a misteriosos e intrigantes espacios. Con ecos de Pink Floyd en alguno de sus pasajes la banda logra un auténtico vacío mental que facilita la percepción de todo su sonido.

Siempre susurrantes y mántricos, sus temas sirven de bálsamo en un mundo donde el estrés está siempre presente. Todo un antídoto muy de agradecer para esa búsqueda interior que todos necesitamos en algún momento. Una joya de disco para poner banda sonora a un paseo por cualquier jardín del edén. Un sosiego y quietud muy, pero que muy apetecibles.

«TIGRIS & EUPHRATES» supone un suave fragancia en la que no faltan los momentos espaciales, con una esencia aromatizada por una lenta y liviana instrumentación de guitarra levitando suavemente sobre los sentidos. Todo bajo una excelente producción que hace que el resultado final sea completamente brillante.

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