Reseña.- MANTRA MACHINE.- «Heliosphere»

a2373748400_10Los álbumes instrumentales no son del agrado de todo el mundo, pero los viajeros espaciales holandeses MANTRA MACHINE, pueden hacerte cambiar de opinión. Hace casi cuatro años despertaron la admiración de muchos con «NITROGEN» ahora regresan para devolvernos a los confines del universo con «HELIOSPHERE». Tomando como base  prietos riffs stoner y altas dosis psicodelia espacial el trío de Amsterdam nos embarca en una nueva odisea mas allá de los confines explorados por el hombre. La heliosfera, esa región situada a años luz de la tierra y en donde los vientos solares provocan una burbuja magnética en la cual se encuentran los planetas del sistema solar, incluida la tierra. Un complejo sistema de capas que se ve reflejado a la perfección con los cuatro largos temas de este álbum.  Un magnetismo no exento de ecos desérticos soportados en una pulsante línea de bajo en una apuesta instrumental en la que la mística interplanetaria se describe son acierto en cada nota. La duración de los temas hace que puedan desarrollar y plasmar todas sus inquietudes musicales sin ningún tipo de ataduras. El resultado es un brillante trabajo para dejarse llevar por la lisérgia intrínsica en sus surcos.  «HELIOSPHERE» es un álbum sin aristas, un disco que va más allá de los estándares de la psicodelia pesada para ofrecernos un auténtico mantra completamente lleno de fascinantes pasajes instrumentales para deleite de los amantes del género. Uno de los mejores álbumes del género de lo que llevamos de año. La maquinaria holandesa demuestra estar engrasada a la perfección para su singladura intergaláctica.

Una introducción reveladora nos señala el camino de por donde va el camino del álbum en  «Hydrogen».  Partiendo desde el sosiego y describiendo una calma tensa nos embarcan en un viaje mesiánico a través de desarrollos de una psicodelia pesada bien construida sobre los pilares de una potente base rítmica que soporta las ondulaciones de las guitarras. Elementos stoner que son envueltos por los desarrollos psicotrópicos y sus efectos para evolucionar poco a poco en su intensidad. Según vamos avanzando en la travesía las dosis lisérgicas van surtiendo efectos hasta lograr dimensiones épicas.

Mas inmersos si cabe en el territorio del rock espacial, «Atmos» se desarrolla en insondables espacios por los que la maquinaria mántrica holandesa queda mas definida. Entornos de ingravidez con polvo estelar poco a poco nos mas metiendo en ese agujero negro que nos traslada a una dimensión desconocida. Mostrándose más sosegados y apacibles, los efectos custodian la cadente y profunda línea de bajo, lo cual es una constante a los largo de todos los temas. Una mística interplanetaria de proporciones descomunales que supone una exploración de la psicodelia espacial realizada con auténtica maestría.

Teniendo en cuenta el tipo de propuesta musical que nos ofrece MANTRA MACHINE, no es de extrañar que necesiten de temas de larga duración para poder desarrollar toda su creatividad. De esta manera la descripción de las odiseas espaciales les permite dotar a los temas de numerosos matices, intensificando o calmando las armonías. de sus temas.

Algo más melodiosos, «Delta-v», utiliza con mayor profusión los sintetizadores en un nuevo transito psico-espacial. Poco a poco, como ya hemos percibido en los temas precedentes, van dotando de intensidad sus estructuras. Seguramente estamos ante el tema menos ácido, y en el que los ritmos stoner conviven con momentos más progresivos. Así se desarrolla la mayor parte del tema hasta que que en su parte final las guitarras nos devuelven a esos estados de inconsciencia psicotrópica. la sensación de estar en entornos alejados de la razón es conseguida con gran destreza y efectividad en un nuevo mantra sónico.  

Mucho más fornido, y con evidente vocación stoner, «Heliosphere», con sus catorce minutos, se manifiesta sucumbiendo a hipnóticos ritmos que nos envuelven atrapándonos en un caleidoscopico y hechizante laberinto sonoro. Como si pasara por distintas fases, un nuevo empujón hace que el corte serpentee pasando por distintos estados. Una tortuosa travesía salpicada de riffs desérticos y polvo galáctico que culmina en nuevo mantra sensorial donde la calma se adueña del entorno. Conviviendo con misteriosos pasajes más propios de una banda sonora de una película de ciencia ficción MANTRA MACHINE no acaban de salirse del los parámetros de la psicodelia pesada, para recuperar los tonos espaciales a través de envolventes efectos. Las profunda guitarras acarician unos surcos que acaban perdiéndose en la inmensidad del cosmos.

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Reseña.- STONEKIND.- «Stonekind – EP»

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Originarios de Carolina del Norte, y sin haber encontrado información al respecto de la banda me topo de bruces con STONEKIND y lo que parece ser su primer «EP». Una maravilla de esas que te sorprende de cuando en cuando y de la que no puedes despegarte en un tiempo. Cuatro adictivos temas heavy-psych y heavy-blues stonerizados en una linea que inevitablemente me recuerda a mis amados Devil & the Almighty Blues. Es muy fácil hacer una reseña del último disco de Sleep o de Kadavar, pero siempre he pensado que, sin olvidarnos de las grandes bandas, el objetivo de DenpaFuzz es precisamente dar a conocer este tipo de propuestas desconocidas para la gran mayoría de la gente. Estamos ante un Ep que rebosa calidad a raudales en cuatro temas con un magnetismo y pesadez que te enganchan desde la primera escucha. Unas cálidas y hechizantes voces que navegan entre las aguas psicodelicas de las guitarras con tonos hard-retro que surgen por sorpresa y se mezclan con momentos stoner. Todo ello sobre ádormecedores efluvios lisergicos que emanan de manantiales blues. Temas construidos con una cadencia ondulante, sin estridencias y que acaban convirtiéndose en un gratificante hechizo para los sentidos. Un derroche de fuzz sobre un sólida base rítmica con una apabullante batería que sirven de  cimientos a la magia de las voces y las guitarras. Todo un brillante debut en el que el trío  serpentea en cada tema con maestría logrando trasmitir distintas sensaciones y estados de ánimo, siempre con el objetivo de hipnotizarnos en cada acorde, en cada riff y en cada tema. Absolutamente recomendable para fanáticos de The Devil & The Alghmity Blues, pero no solo para ellos…. ¿Te vas a perder el viaje?

Lo primero que escuchamos son unos acordes acústicos en modo de arpegios para inciar la exploración con «Ember». Algo menos de dos minutos hipnóticos en los que las guitarras crean una introducción en la que los efectos espaciales planean aportando un hipnotismo que sigue la estela de los noruegos The Devil & The Alghmity Blues. Un brillante comienzo que simplemente sirve de preludio para lo que nos viene encima.

Una vez extasiados por la introducción, los poderosos riffs humeantes de «Talk to Fire» desde la pesadez, nos señalan el camino de espacios heavy-psych de altos vuelos. Con cambios de ritmos en los que se enredan en territorios propiamente stoner, derrochan energía.  una intensidad y un dinamismo que va ondulando entre momentos retro y otros más lisergicos. Ya aquí podemos comprobar que lo de las guitarras de Davis Templeton es algo serio. Mientras, las baquetas de Jeff Ayers Jr. dirigen el ritual por espacios stonerizanos cercanos a Greenleaf intercambiándose los roles con pasajes mucho más ácidos en los que la guitarra se desangra en sus solos. En la trastienda el blues más corrosivo subyace en cada nota.

Es difícil abstraerse  escuchando al trio de Wisconsin y no quitarte de la cabeza a Devil & the Alghmity Blues.»Black Molasses», de nuevo con unos magnetizantes acordes y esa voz chamánica de su batería Jeff, siguen en espacios lisérgicos que van describiendo atmósferas nebulosas bajo medios tiempos. Con aroma a cannabinoides el ritual chamanico que nos ofrecen, no está exento de poderosos riffs. Un tema que guarda el equilibrio entre lo plomizo, lo psicodélico y la esencia blues. Espacios enigmáticos pero gratificantes que se desarrollan entre los vapores adormecedores que fluyen de cada nota y que se ornamentan con riffs stoner-blues consiguen que la magia aparezca. Bosques oscuros en los que cualquier extraño pero amistoso ser puede aparecer ante nosotros en esas nubes de psicotrópicos. Estamos ante un tema de psicodelia pesada de libro, un corte para ser laureado por su perfecta construcción y ritmo. mas de siete minutos de intenso viaje por espacios insondables que acaban conquistándome completamente.

A ritmo lento, la pausa de los acordes psych de «It’s alive», se ve envuelta en una eficaz combinación de envolventes efectos antes de golpearnos con fuerza con pesados riffs hard que parecen llegados de otras décadas. pegadizos y contagiosos, el hard blues se presenta vestido de gala. Está calro que STONEKIND no es una banda aburrida, y que gusta de hacer serpentear sus temas con distintos momentos que transmiten variados estados de ánimo que van a concluir en cannabinoides entornos. y por si algo faltara, la cálida voz que nos susurra hace el resto ante de descender a cavernas plenamente lisergicas en las que desarrollan un hechizo hipnótico que logra nublar nuestros sentidos, para que solo abierto a su música.

 

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Reseña.- SACRI MONTI.- «Waiting room for the magic hour»

772462-500x500Cuatro años después de su álbum debut, SACRI MONTI están de vuelta con su segundo álbum «WAITING ROOM FOR THE MAGIC HOUR». Sin perder su espíritu caleidoscopico y lisérgico, el quinteto de San Diego continúa ofreciéndonos esas jams en las que las guitarras se superponen en diferentes estratos. Profundizando mucho más en los elementos progresivos y con melodías más cuidadas, siendo un caso particular dentro de la prolífica escena de su San Diego natal. Si abrimos el envoltorio heavy-psych, encontramos temas con una clara vocación progresiva. Hace ahora un año, ya pude intuir esta evolución en su actuación en el dunajam, en el que nos regalaron el que posiblemente fue el mejor show de todo el evento. Aquellas sospechas se ven claramente confirmadas en un álbum de una riqueza compositiva atrevida y que no se queda en el escenario psicodélico con el que se presentaron en su primer álbum.  Todo un salto entre lo espontáneo y lo musicalmente calculado.  Tomando prestados tanto ecos proto-metal más propios de Blue Cheer, como complejas estructuras cercanas a los dictados de King Crimson, sus ocho temas son todo un estímulo para los sentidos. Muchos momentos de melancolía que se ven reflejados en todos ocres a través de los teclados de Evan Wenskay, siempre custodiados por la pulsante línea de bajo de Anthony Meier y los ritmos de la batería de Thomas Dibenedetto . Un bajo que no se ve ensombrecido por los riffs psicotrópicos de las guitarras de  Brenden Dellar y Dylan Donovan. Manteniéndose en los sonidos de los setenta que les sirvieron de inspiración pero ejecutados desde una mirada más sosegada y madura. Otro punto a tener en cuenta son unos registros registros vocales que se contonean entre la ternura y la rabia, aunque predominando la calidez sobre lo desgarrado. En ««WAITING ROOM FOR THE MAGIC HOUR» encontramos guiños a los sonidos de la west-coast de finales de los sesenta y especialmente alguna influencia Quicksilver Mesenger Service. Uno de los factores en los que se sustenta es la capacidad para no perder la frescura de sus exuberantes jams dentro de unas estructuras compositivas mucho más complejas y medidas. Prueba de ello es que SACRI MONTI parecen sentirse más cómodos construyendo largos y embriagadores temas, lo que no supone un obstáculo para mostrarse efectivos en cortes más sencillos. Si a esta evolución unimos que no han perdido toda la fuerza de su primer álbum, estamos ante uno de los trabajos que se acercará al podio de los mejores discos del año. Si, ya sé que esto puede ser un tópico, pero déjate llevar por sus surcos y comprobarás que no es una afirmación tan osada.

«Waiting room for the magic hour» el tema que da nombre al álbum y que abre el mismo, parte de de una espiral de poderosos riffs característicos del sonido San Diego para ir poco a poco mutando a escenarios progresivos en los que vislumbro elementos que me recuerdan a los californianos Quicksilver messenger Service. Voces que oscilan y se balancean entre cálidos susurros melancólicos y desgarros llenos de fuerza. Ritmos y riffs de una intensidad a prueba de bombas, impenetrables, que se ven arropados por unos magníficos teclados de tinte vintage. con constantes giros en la trama,  el tema está lleno de profundas guitarras, dispuestas en distintos estratos, lo cual es una constante en todo el álbum.  

En un álbum que nos sorprende constantemente, los suaves y sinfónicos acordes de «Fear and fire» son como el terciopelo sobre el que recostarse.  Poco a poco el tema se va elevando para llevarnos a un Jardín del Edén con nostálgicos momentos creados por los teclados retro y los lamentos vocales. toda una oda psico-progresiva que según avanza se van volviendo más complicada gracias a la espiral de solos que aúllan en una espiral de efectos revoloteando y haciendo que el tema ondule por distintos escenarios sonoros. Mucha riqueza compositiva se esconde en unos surcos que suponen una nueva dimensión sensorial que se debate entre la psicodelia y lo progresivo sin terminar de decantarse por ninguno de los dos estilos. Como si su creatividad fuera tan grande que no quisieran renunciar a nada. Habrá quien piense que esto le supera con tantos cambios en la trama, pero personalmente me parece todo un acierto.

Nuevamente nos rompen los esquemas con el siguiente tema. «Armistice» a diferencia de los temas que le preceden, y como si una continuación de «Fear of Fire» se tratara,  una base rítmica poderosa sirve para la repetición de riffs de las guitarras así como los acordes de ese órgano retro tan omnipresente. A pesar de esa estructura repetitiva los solos se desangran hasta la extenuación.

Retomando esas atmósferas psico-progresivas, «Starlight» cuida las melodías para fortalecer el sentimiento que se transmite desde las voces. Creando un caleidoscopio sonoro de dimensiones descomunales el tema recupera brillantes momentos progresivos de origen setentero. Un tema ampuloso y monumental que escapa de los estereotipos con un impactante bajo en la sombra. Mostrando a Antony Meier en todo su esplendor la fuerza de dos guitarras y un órgano no consigue ensombrecerle ni un solo momento. Hard-progresivo de altos vuelos con guitarras ácidas que van y vienen en un aquelarre mesiánico de gran belleza en el que no faltan los momentos de esquizofrenia y locura lisérgica. En palabras de Brendan Deller: «La inspiración vino de una época en la que mezclé hongos con LSD y observé el cielo nocturno en el desierto y sentí que estaba volando las estrellas como cometas con mis ojos, años más tarde, recordé esa experiencia e incorporé una especie de elemento de canción de amor sobre una mujer en el cielo que intenta comunicarse con alguien en la Tierra a través de rayos de luz intentando dar instrucciones sobre cómo pueden estar juntas».

«Afirmation» supone la confirmación de la deriva que toman los californianos. Un camino que está mas cerca de King Crimson o Pink Floyd que de Earthless. Sutiles y elegantes sus armonías y sus susurrantes voces van creando un tema que se inclina hacia laderas sinfónicas. unas guitarras que parecen estar mas cerca del Mediterráneo que del Pacífico. Pasajes llenos de nostalgia y melancolía que a su vez transitan por escenarios sureños en sus momentos acústicos. Un pequeño giro pero que no se aleja del camino marcado. A diferencia de otros temas, aquí parece que se mantiene el rumbo desde el principio sin saltos mortales, todo más sosegado y lineal para construir un tema bien ensamblado y sin fisuras.

«Gone from grace» nos devuelve el protagonismo de las guitarras, con momentos más psych. Serpenteos de guitarras sobre una densa instrumentación, lo cual es una constante repetida, pero no por ello aburrida, sino llena de riqueza compositiva. Un torrente que se precipita sobre pesados ritmos. El propio Brendan dice del tema:  «Es una especie de cómo es el deber de todos compartir sus mentes y talentos con el mundo porque la bondad está dentro de ellos. Muchas personas confían en Dios u otras cosas para su bondad, pero así es como el mundo siempre termina en la mierda y las mentes hermosas se destruyen». Toda una declaración de intenciones para un tema lleno de fuerza.

Nuevamente nos encontramos con tema corto, como si de un interludio se tratara. «Wading in malcesine» es crea atmósferas ensoñadoras de tintes espaciales a través de efectos y sintetizadores bajo el sintonismo de unos teclados que recrean un ambiente celestial a modo de bálsamo para los sentidos.

El álbum cierra con «You beautiful demon». Aquí la guitarra acústica toma el protagonismo acercándose a sonidos west-.coast de corte pseudo-folk con un aura psico-progresiva revoloteando sobre su notas. Basado en acordes acústicos el sentimiento aflora con vocación «americana» sin perder el sintonismo que subyace en todos los temas, esta vez prescindiendo de la batería.

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Reseña.- THE WILD CENTURY.- «Raw»

robingnista_thewildcentury_rawUn primer trabajo en tonos de psicodelia indie y aires raga-rock fue su carta de presentación a primeros de 2.018, ahora los holandeses THE WILD CENTURY se doctoran en las artes de la psicodelia de corte sesentero con su nueva entrega «RAW». Un álbum mucho más solido que su debut y que me ha llegado como la lluvia en el desierto. Un soplo de frescura lisérgica con influencias de ambos lados del Atlántico. Cinco magníficos temas que suponen un derroche de buen hacer compositivo e interpretativo. Aquí el cuarteto se muestra mucho más solido en su sonido con potentes riffs difusos combinados con sutiles elementos de psicodelia post-beat manteniendo cierto tono indie. Un tono que se va disipando en armonías robustas que son acariciadas por sutiles y suaves melodías vocales y la acidez de unas guitarras que revolotean entre firmes ritmos. Con fuertes influencias hendrixianas que se entrelazan con floridos momentos west-coast que se reclinan a espacios más sureños en los que el blues asoman levemente. Por otro lado tenemos esa faceta que nace más de la psicodelia sesentera más vibrante. El conjunto es uno de esos disco que pones una y otra vez y que con cada escucha lo disfrutas más.  Seguramente cada oyente puede percibir distintas influencias en cada uno de los temas, pero una de las grandezas que tiene «RAW» es que si bien, sus temas se construyen partiendo de una armonía o un riff que se repite constantemente, sabes desarrollar los mismos dotándolos de una variedad que nos va trasladando de banda en banda y de un continente a otro. Estamos ante uno de esos álbumes hechos por una banda bastante desconocida, pero que si lo hubiera firmado alguna de las prestigiosas bandas que forman el podio de la psicodelia, estaríamos hablando de una obra maestra. Esto me hace recomendar una vez más dejar los complejos a un lado y zambullirse en unos surcos llenos de vida y de color que a buen seguro te regalarán placenteros momentos que te harán llegar al éxtasis. Un disco hecho sin superproducciones que trata de centrar su atención en la música en estado puro, y doy fe de que lo consigue.

Bajo un riff cadente rebosante de fuzz, que nos hace intuir que estamos ante algo grande, THE WILD CENTURY  nos introduce en «Done Lost Your Good Thing Now». Ecos Hendrix con una chamánica voz que se va modelando en fantásticas melodías nos confirman las sospechas.  Un par de minutos y el tema ya me ha enganchado. Siempre me ha perecido muy atrayente la combinación de ritmos potentes con la sensualidad vocal o los momentos de calma y aquí podemos encontrar eso y más. Cabe señalar que si bien las guitarras lucen con luz propia, el tema se sustenta en la impecable linea de bajo de Joris Verbogt. El cuarteto tras la introducción y una vez marcado el camino se sumerge en un lago lleno de psicotrópicos para desarrollar pasajes de un altísimo nivel en el campo de la psicodelia. Al margen de las nebulosas rítmicas y de la acidez de los solos de guitarra se palpa  mucho aroma a fin de los sesenta. Coma antes decía, la composición es sencilla, pero precisamente de esa sencillez nace su valor. Nueve minutos intensos y llenos de belleza que por sí solos harían que el álbum mereciera la pena.

Nitidamente influenciados por Hendrix y por los sonidos west-coast, «Helpless Thing» nos sussurra con esa cálida y sensual voz bajo armonías acústicas para introducirnos en campo de amapolas lleno de color. Una plantación de psicotrópicos de la que emanan vapores que nos adormecen embarcándonos en un viaje ácido sobre calmados pasajes de psicodelia sobre los que las guitarras se ejercitan en esa pócima alucinógena. En estos momentos momentos los holandeses están instaurados en la California del LSD reflejando ese ambiente en el tema. Diez minutos en los que el olor a colinas y prados se puede sentirse entre sus surcos.

De alguna manera retomando el sonido que les vio nacer, «One​-​Time Event» parte del hipnótico bajo para que las guitarras de Stan Aarts y Gerton Govers nos insufla vientos orientales antes de introducirnos en oscuros pasajes en los que los riffs se repiten, lo que es una nota común en todo el álbum. Aquí encontramos un elemento nuevo que evoluciona desde los acordes acústicos,. Una voz ecualizada en una línea que rescata la psicodelia inglesa más florida de los sesenta sabe navegar entre momentos más experimentales en los que que las guitarras entrelazan los sonidos orientales con la acidez más pura. Aquí nadie podrá decirnos que nos nos han engañado. El producto es de máxima calidad, y las melodías no desaparecen, como tampoco lo hacen esos hipnóticos e incisivos pasajes. todo un cuadro sonoro lleno de matices y en el que encontramos  desde elementos progresivos a psicodélicos, con toques orientales, magnetismo y pesadez en una brillante combinación.

«Can’t find the words» nos devuelve con sus bucólicos acordes al sonido west-coast que practicaban bandas como Love o Moby Grape. Una melosa y melodiosa voz entre floridos pasajes con unas bellas melodías sobre las cuales incorporan momentos más arenosos que se transmutan en espacios heavy-psych.

Mucho más poderosos se muestran en «Going down». Potentes riffs soportan pasajes de garage-psych sobre toneladas de fuzz humeante. La sombra de Hendrix vuelve a ser alargada en alguno de sus pasajes, lo cual no impide que volvamos a encontrar aires exóticos e incluso algún ramalazo doorsiano en un fornido tema que jamás pierde el ritmo por mucho ondulen sus acordes. Auténticas nebulosos psicodelicas hechas con maestrías que ponen el broche de oro a uno de los discos más refrescantes publicados en los que va de año.

THE WILD CENTURY son: Stan Aarts (voz y guitarras), Gerton Govers (voz, guitarras y percusión) Joris Verbogt (bajo) y Ernst Dunnewind (batería).

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Reseña.- FROZEN PLANET…. 1969.- «Meltdown On The Horizon»

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Hablar de un nuevo álbum del trío australiano FROZEN PLANET…. 1969 es hablar de una nueva locura lisérgica. Menos de un año ha pasado desde su anterior álbum «THE HEAVY MEDICINAL GRAND EXPOSITION», y tan solo cinco meses de la publicación de su tema de 25 minutos «THE MISTERY WHEEL». Estamos ante la  séptima entrega en seis años, lo cual es una satisfactoria producción. Pero no debemos olvidar que FROZEN PLAnet….1969 no es una banda al uso. Estamos ante una banda paralela de por Frank y Paul Attard de MOTHERS MARS junto a Lachlan Paine. Son varios los proyectos en los que participan y éste es el que les permite más libertad. Temas creados sin ataduras en puras improvisaciones psicotrópicas que nunca sabes a donde te van a llevar. Lo que si está claro es que el viaje va a ser intenso y placentero, y así es «MELTDOWN ON THE HORIZON». Cuatro largos temas en los que la banda australiana se deja llevar por sus instintos más primarios, que no son otros que la psicodelia en estado puro. sustentados por la siempre implacable base rítmica que Frank imprime a su batería, el resto son desarrollos interminables de la guitarra de Paul. 

Los casi 23 minutos de «Rollback» suponen un viaje en el que los efectos de los psicotrópicos son descritos a través de una guitarra ácida evocadora de Hendrix, con múltiples efectos de wah-wah. Aulladores lamentos con toques funky que se van moldeando y retorciendo bajo los firmes ritmos de Frank y el cadente bajo de Lachlan. Una fase de efectos va coloreando los ritmos incesantes e intensos con momentos genuinamente heavy-psych. Una autenticidad plasmada en esta jam en la que cada músico parece expresarse libremente a su aire. Tras diez minutos los pasajes pierden frescura para introducirnos en atmósferas mas densas en las que la penumbra adquiere protagonismo. Efectos y efectos que se suceden en espacios psicotrópicos. Inquietantes momentos histrionicos se presentan ante nosotros retorciéndose en cada acorde. Es difícil para el oyente llegar a percibir cual es el sentido que los músicos dan a estos momentos, por lo que solo nos queda dejarnos llevar. Una sensación de desasosiego se apodera del tema en estructuras exuberantes antes de bajar la intensidad y hacernos flotar en espacios psicodelicos más gratificantes que culminan en tonos espaciales. Un autentico viaje.

Con una menor duración, «Belshop shinding» es una nueva jam que explora sonidos que jugutean con el blues sobre la habitual espiral de solos. vivaces ritmos sin una momento para la pausa se complementan con el hipnótico sonido del bajo. Atropellados desarrollos de guitarras que no tienen fin se muestras en una ejecución incisiva e hiriente. Paul acaba enredándose  en distorsiones y juegos de pedales, sin que Frank cese un instante en su ritmo. Cambiándose el rol en la parte final el bajo toma un mayor portagonismo ente esos juegos de efectos. Auténticos aullidos que complementan otro ejercicio de libre composición.

Alguna vez lo he comentado, pero sería un placer poder disfrutar de estas ejecuciones en directo para poder sentirte verdaderamente atrapado en ellas.

Mucho más divertido, «Dandy chai» para ser el escenario para que la guitarra cese en sus espirales diabólicas en las que parece estar poseída, para entrar en momentos más vacilones,. slide y blues mucho más presentes sobre la eterna base psicodélica.  

el álbum parece ir de mas a menos en su intensidad y locura. «Sunset variations» son dieciséis minutos en los que los australianos se sosiegan describiendo pasajes más calmados. Muchos más reconfortantes en sus pasajes, el tono de la batería de Frank adquiere algo de influencia jazz, mientras Paul continua sacando lamentos de su guitarra bajo la calma de un bajo mas reconfortante. Esto no quiere decir que estén renunciando al virtuosismo y a las florituras, sino que el carácter del tema es otro. Delicados y narcotizantes pasajes que navegan por el lado mas placentero de todo el álbum. Aquí encontramos los momentos más espaciales de esta nueva entrega. Seguramente el corte más digerible y de fácil digestión de los cuatro que componen esta nueva jam dividida en cuatro partes independientes y con vida propia. 

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