Reseña: CANYYN.- ‘Canyyn’

Con la madurez de una banda consolidada, CANYYN compone un álbum que no parece ser el debut de una banda, ya que la calidad y maestría en la composición de los temas, y una correcta ejecución, hace pensar que estemos ante un álbum de una banda veterena. Conjuntados, sus tres miembros, desgranan canciones de heavy-blues crudo y primitivo, a las que enriquecen con torrentes de riffs Stoner-doom. Su inequívoco aroma a 70’s, no impide que la banda abofetee al oyente con el descaro y la fuerza de sus riffs. Impregnando sus canciones con sustancias psicotrópicas, las mismas se desarrollan casi a modo de jam, pero CANYYN consigue ensamblarlas con destreza con infinitas texturas y rangos dinámicos, para hacerlas fascinantes. Buenas voces derrochando garra, solos asesinos y un poderoso y pesado ritmo, son el tridente que les da la gloria. Sonidos de la vieja escuela difuminados por embestidas stoner de suma virulencia se codean con momentos de puro heavy rock sudoroso en los que el trio inserta infinitas texturas y rangos dinámicos, reflejando sus influencias. Un magnífico debut que esperemos sea solo el preludio de una brillante carrera, talento, no les falta. El trío se siente cómodo componiendo temas largos, ahí es donde se deja llevar por sus instintos, para sacar todo el talento que atesoran.  Aquí el rock ácido se viste con harapos Stoner para celebrar una fiesta de rock directo, porque sus temas son crudos y narcóticos, pero también divertidos. Este debut es de esos álbumes que te atrapa, derrochando sentimientos y golpeando tus neuronas provocando un trance narcótico, del que no querrás escapar

CANYYN son:

Dan Rovak – Voz y bajo
Mike Fetzer – Guitarras, coros
Dan Schergen – Batería

El álbum ha sido producido por CANYYN y Paul Aluculesei, mezclado por Paul Aluculesei y Mike Fetzer, masterizado por Carl Saff, con un arte de portada obra de Jocelyn Wayer y un logo de  Steven Yoyada.

‘Bring me down’ nos deja claro a las primeras de cambio por donde camina el sonido del trio de Illinois. Fuertes ganchos de heavy-blues y hard rock suben la temperatura envueltos en un manto Stoner. Aquí, los potentes riffs y sus atronadores tambores nos ofrecen momentos llenos de crudeza que beben del inagotable manantial de los 70’s. Con la fuerza de una banda Stoner contemporánea, CANYYN crean un corte vintage con elementos modernos de la escena pesada, pero con unas entrañas de hard-blues primitivo. En la primera impresión el trabajo de las voces golpea mis neuronas. Crudo, pero efectivo, el tema me invita a seguir explorando. No faltan los guiños lisérgicos en un tema que en sus siete minutos nos ofrece distintos alicientes sonoros.

Tras la aplastante apertura del corte anterior, ‘Wages of sin’ nos invita a explorar insondables espacios de blues psicodélico. Una atmósfera viscosa y con aroma a pantano, sirve de espacio para desarrollar el amor por el blues que se percibe en la mayoría de las canciones. Con ese espíritu 70’s, el trio, salpica de solos ácidos y tema con unas entrañas impregnadas de psicotrópicos. Narcótico, pero pesado, la canción se desarrolla entre pasajes vocales llenos de sentimiento y fuerza. Sólido y envolvente, sus ganchos heavy-blues, te abofetearán con la garra y fuerza que contiene cada acorde y cada riff.

Con un sonido más contemporáneo, ‘Crush your bones’ golpea con sus rifss Stoner para, como su propio nombre señala, aplastar tus huesos. Mostrando su lado más pesado, su base Stoner-doom, se adereza con buenos solos asesinos, creando un tema arrollador.

La apertura heavy-rock de ‘In Deep water’ noes solo un espejismo de lo que nos encontraremos en sus surcos. Con un carácter hipnótico, CANNYYN golpea una y otra vez repitiendo el mismo riff. Estribillos pegadizos y embestidas de fuerza, van construyendo un corte Stoner de alto octanaje. Uno de esos temas capaces de provocar esguinces cervicales y que deja exhausto al oyente. Turbio y difuso, aquí el sonido de la banda se aleja del blues y la psicodelia para golpear con contundencia.

Los nueve minutos de ‘Through the leaves’ retoman los genes psicodélicos de los de Illinois. Envolvente y con una neblina difusa, el tema se construye sin prisas. Buenas voces nos llevan a un espacio sonoro crudo y primitivo. Aquí la banda se siente cómoda siguiendo los estándares de los pioneros del heavy-blues de los 70’s. Tosco, pero con el suficiente poder de seducción como para atraparte en unos surcos llenos de psicodelia pesada y hard-rock. Su pegadiza armonía es otro de los avales de uno de los cortes más fascinantes de un debut impactante.

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Reseña: NEON BURTON.- ‘Mighty mondeo’

Es una lástima que la horrorosa portada sea la carta de presentación de un álbum sobresaliente de psicodelia pesada. Dicho esto, ‘MIGHTY MONDEO’ es una grata sorpresa de una banda desconocida para mí, y que de inmediato me ha cautivado con sus mágicos temas. Seis canciones llenas de magnetismo que rápidamente te atrapan entre sus narcóticas atmósferas proporcionando al oyente un asombroso mundo sensorial. Delicados y sin prisa para hacer eclosionar las canciones, los alemanes dotas a sus canciones de bellas y seductoras melodías entre notas de blues y riffs pesados. Destacando dentro del conjunto el magnífico trabajo de la guitarra, NEON BURTON sigue la estela de bandas como Colour Haze o My Sleeping Karma, ofreciendo al oyente un éxtasis sonoro con el que dejarse llevar. Un álbum chamánico que utiliza algunos estándares de la psicodelia pesada, pero que no reniega del legado de los sonidos vintage de los 70’s con un resultado cautivador. El álbum contiene momentos hipnóticos, pero sobre todo tiene canciones bien construidas, que nos susurran haciendo que atravesemos esa dimensión sensorial que hace que nuestra mente reciba gratificantes sensaciones. Finas texturas que no dudan en explorar territorios cercanos a la frontera del post-rock, pero que a su vez vez de la inagotable fuente del hard-rock de los 70’s en su vertiente más lisérgica. NEON BURTON crea un álbum conceptual que explora los límites de la naturaleza en el Mighty Mondeo, su ángel de la guarda en aguamarina. A través de la tundra intacta, pasan la noche eterna con lobos aulladores en Siberia y dejan que las montañas y los mares les muestren cómo ser. Además, se sumergen profundamente en lo desconocido en una batisfera y dan forma al sonido de una naturaleza hostil al borde del ahogamiento. Después de un viaje a través de la conciencia humana donde uno prueba la luna, nada a través de la aurora boreal y es arrastrado por la gravedad cero, regresan a los acantilados de Grecia y finalmente se recuestan al sol, contando las nubes.

El álbum fue grabado NEON BURTON and Chris Brenk en Sofa Records Studios, Mezclado por NEON BURTON. Masterizado por Fabian Plaetlin. El arte de portada es obra de Canvas painting y Thumpah Lee

NEON BURTON son: Henning (voz/ guitarra), Simon (bajo) y Emil (batería)

 Dew Drops’ directamente nos sumerge en un bosque plagado de hongos mágicos que con sutileza van llenando la atmósfera de sustancias psicotrópicas. Pausado y marcando sin prisa cada acorde, consiguen mostrarnos un asombroso mundo sensorial que nos acaricia proporcionándonos un estado de relax. En un lento génesis el tema parece transitar por un plácido Jardín del Eden que nos proporciona gratificantes sensaciones. Una evolución lenta que va engrosando su sonido sin perder sus bellas melodías. Sin duda, una canción repleta de balsámicas sensaciones para el oyente.

En ese escenario psicotrópico, ‘Sundazed’ se adorna con ritmos de vocación kraut sin perder su espíritu psicodélico. Gratificantes pasajes de guitarra se superponen junto a una pulsante línea de bajo. Mas dinámico que el corte anterior, pero con una intensidad contenida, los alemanes a persisten en la exploración de atmósferas heavy-psych con gran destreza. La lenta mutación del sonido a un escenario más pesado se realiza con una transición acertada para llevar al oyente en volandas al sitio que NEON BURTON quieren. Susurrante y chamánicas voces afloran a lo largo de ocho minutos sumamente gratificantes. Sus cuidadas melodías de carácter 70’s encajan a la perfección en la trama argumental de un corte que modulándose con suma destreza ofreciendo fascinantes ritmos. Sin duda, un tema que muestra toda calidad de los alemanes en esto de los sonidos heavy-psych.

‘Neon Sleep’ con la participación de Thumpah Lee nos devuelve a esos insondables entornos psicodélicos. Ensoñadores pasajes de sumo magnetismo nos proporcionan un estado de bienestar ejerciendo de bálsamo para el oyente. Dejando patente de nuevo la calidad de la base rítmica, el tema nos acaricia protegiéndonos con el grueso, pero profundo sonido del bajo y voces aterciopeladas. Casi en un entorno que coquetea con el post-rock NEON BURTON siguen la estela de bandas como MY SLEEPING KARMA para llevarnos a un mundo mágico rebosante de belleza. Un cierto misticismo entre sus surcos hace que caigamos rendidos a su propuesta sonora. Chamánico pero monumental en sus riffs en tema fluye entre pedales y efectos impregnándonos de sustancia narcóticas que proporcionan un placentero estado de relajación. Aromático y colorista, el tema funciona con soltura como si de un mantra se tratara. De nuevo, la calidad de su guitarrista queda patente.

Un crujiente bajo abre ‘Trans Siberian Express’. Un tema que nos golpea con un sonido difuso y pesado que contrasta con los cortes anteriores. Siguiendo los dictados del Stoner instrumental, las voces melodiosas amortiguan la fuerza de sus sólidas entrañas. Manejándose a la perfección en las aguas de la psicodelia pesada, NEON BURTON ofrecen su lado más turbio y plomizo en contraste con sus melodías sosegadas. En una bajada de intensidad, el tema explora ensoñadores entornos sonoros con calmados desarrollos heavy-psych que traspasan esa dimensión sensorial que hace que nuestra consciencia viaje a mundo paralelo en el que todo fluye plácidamente.  Tras momentos instrumentales, las voces parecen desatar la furia con la llegada de difusos y pesados riffs en una atractiva combinación instrumental-vocal.

Un ritmo casi Funky sirve para introducirnos en ‘Mighty Mondeo’, otra nueva etapa en esta exploración de vibraciones psicodélicas. Aquí las guitarras se desdoblan con magnéticos pasajes que sirven de gancho para sumergirnos en un nuevo estado narcótico. Viajando a los 70’s la cadencia rítmica llena de color un tema con cierto aroma vintage. Colorista y con contagiosos ritmos, el wah wah nos seduce antes de embadurnarnos con ácidos solos de guitarra para activarnos en esos ritmos retro llenos de gancho. La voz más desgarrada oscila entre la calma y la rabia por momentos. De nuevo el descenso a los abismos lisérgicos con pasajes chamánicos con tonos de blues pantanoso.

Bathysphere’ cierra el álbum con un torrente de riffs pesados que van mutando a un escenario más ensoñador. Potentes ritmos dejan paso a ensoñadores pasajes en los que la psicodelia nos envuelve con tonos chamánicos en una especie de jam. Ondulante y rítmico su guitarra rezuma sustancias ácidas entre una base rítmica sólida que sustenta el tema. Tras una parte central en la que la psicodelia se adueña del tema, éste, retoma la rugosidad de sus riffs, ofreciendo un aspecto más rudo sin perder su vocación psicotrópica.

Neon Burton

Reseña: MARAGDA.- ‘Maragda’

Sin saber claro ni ellos mismos como definir realmente su sonido, el trío barcelonés MARAGDA grababa su álbum debut, ahora ese bebé llega al mundo para fascinarnos con su versatilidad y creatividad. Todo un arco iris sonoro que abarca momento verdaderos momentos psicotrópicos envueltos en boscosas neblinas progresivas. Son muchas las vibraciones que contienen unas canciones en las que las algodonadas melodías contrastan con embestidas de riffs que nacen de la cantera del stoner- metal.   No tenemos muchas bandas en España que experimenten con sonidos más propios de Motorpsycho y a su vez nos ofrezcan espirales lisérgicas en línea Earthless o Slift. Su eclecticismo llega a retomar momentos más propios del rock de los 70’s para mestizarlo con vibraciones neo-psicodélicas. El trio sin duda, se maneja bien en estas lides, ya que, desde el magnetismo de su bajista, los poderosos e infatigables ritmos de su batería, hasta las bacanales psicotrópicas de su guitarrista, consiguen que el oyente disfrute de un fascinante viaje. Si a esto unimos, las cuidadas melodías de sus canciones, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que estamos ante uno de los trabajos españoles más fascinantes de los últimos tiempos.  Teniendo en cuenta que MARAGDA son una banda novel, su irrupción en la escena no podía hacerse de mejor manera. En este álbum no encontrar canciones lineales, por el contrario, los giros en la trama de cada una de ellas, es precisamente su mayor aval. Si quieres salir de los convencionalismos y explorar nuevas rutas sonoras, no deberías perderte este magnífico álbum.

El álbum debut del trío cuenta la historia de Maragda, una antigua civilización que tras el Gran Desastre se vio forzada a buscar refugio en el subsuelo… Con el transcurrir de los años, los recuerdos de la vida en superficie eran eso, solo vagos recuerdos. El pueblo finalmente se acostumbró a vivir bajo la opresión de un gobierno totalitario conocido como The Core. Sin embargo, todo cambió el día en que la gente comenzó a escuchar la llamada de sus voces interiores… Un grupo de rebeldes armados de valor comenzaron una expedición por La Oscuridad, dispuestos a descubrir todos los secretos que escondía Maragda.»
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Para este debut han contado con Edgard Beltri (La Atlántida Estudio) en la producción, grabación y mezcla; y Peter Deimel (Black Box Studio) en la masterización; además de Error! Design en el apartado gráfico. ‘MARAGDA’, estará disponible el 15 de octubre en formatos digital, streaming y compact disc, además de una edición en vinilo ultra-limitada a 300 copias exclusivamente gracias a una co-edición hispano-americana entre Spinda Records, Nafra Records y Necio Records.

MARAGDA son:
Marçal Itarte: bajo y voces
Guilem Tora: guitarra
Xavi Pasqual: bateria

‘The core as the whole’ abre golpeando directo a la yugular con poderoso riffs para ir moldeándose para ofrecernos un sonido colorista. Esta impactante apertura deja paso a desarrollos progresivos con melódicos pasajes y un aroma psicodélico más propio de los 70’s. Describiendo un entorno mágico sus acordes nos susurran proporcionándonos un estado balsámico. Hipnótico y repetitivo en su armonía, pero con el suficiente gancho para atraparnos en su narrativa. El tema cuenta con un magnífico trabajo de guitarra y una composición ciertamente creativa. Todo un viaje de ida y vuelta con un trayecto fascinante que acaba apagándose lentamente.

Sumidos en ese espacio de experimentación, ‘The calling’ se muestra plácido en sus melodías desarrollándose en una atmósfera psico-progresiva con atractivos ornamentos sonoros. Ritmos acelerados y voces melódicas cohabitan con solos asesinos junto a una cadente y magnética línea de bajo. Si bien su base rítmica es implacable, el corte serpentea en un apacible escenario sonoro sin perder por un momento su dinamismo. La riqueza compositiva y un sonido cristalino hacen el resto en otro tema con unas entrañas robustas.

La pulsante línea de bajo de ‘Orb of delusion’ da paso a lánguidas voces que nos sumergen en un caleidoscopio lisérgico con un sonido estratificado pero que logran entrelazar en una narrativa única. Nuevamente encontramos esos solos de guitarra que se estiran hasta el infinito custodiados por el poderoso y cadente bajo. Siempre retorciendo sus temas, MARAGDA se aleja de los convencionalismos para ofrecer alicientes al oyente con su sonido.

Oscuro y lento, ‘Crystal pasage’ toma prestados elementos místicos para seducirnos a un meditativo entorno lleno de magia.  Relajante y magnético, el corte prescinde de las voces para invitarnos a expandir nuestros sentidos con su cálido y reconfortante sonido.

En la apertura de ‘Beyond the ruins,’ MARAGDA nos enseña su lado más pesado. Frenéticos riffs pesados nos sitúan en un nuevo escenario sonoro. Custodiados por ese monolítico y penetrante bajo la banda juega con distintos elementos creando un espiral diabólica de sonidos que nunca sabes a donde te van a llevar, ahí, precisamente reside su encanto. El lado más Stoner de la banda hace acto de presencia en contraposición con atmosféricos pasajes psico-progresivos. Una frenética escapada hacia adelante en una exploración de insondables y versátiles escenarios sonoros que por momentos miran al pasado.

Sin darnos cuenta, llegamos al último corte del álbum. ‘The blue ceiling’ retoma la narrativa psico-progresiva con ecos de los 70’s en otro tema con multitud de matices sonoros. Dinámico y siempre con la vista puesta al frente, la canción no reniega de distintas influencias sonoras, a pesar de su espíritu progresivo. Incorporando sintetizadores consiguen crear una atmósfera ensoñadora a modo de pentagrama sobre el que van insertando sus notas en un impostado caos que finalmente resulta con sentido. Ecos sureños incluso afloran entre sus armonías, lo que nos da muestra de que estos chicos tiene un amplio abanico de influencias. Nuevamente la guitarra se extenúa en solos infinitos hasta desaparecer en la lejanía en lo que parece más una jam, o un tema cuyo final no está aún escrito.

Maragda

Spinda Records

Nafra Records

Necio Records

Reseña: SLOWSHINE.- ‘Living light’

En los últimos tiempos he tenido la ocasión de ver en vivo a las dos bandas comandadas por Jan Oberg. GRIN con su crudeza sludge y EARTH SHIP con sus viajes espaciales. En ambas ocasiones la experiencia ha sido gratificante, pero ahora con su nuevo proyecto SLOWSHINE y su álbum debut ‘LIVING LIGHT’, conquista profundamente mi corazón psicodélico. En esta ocasión la banda formada por los miembros de EARTH SHIP, Jan Oberg, Sabine Oberg y André Klein crean canciones empapadas de filtros y fuzz, combinando la calidez y la neblina de la psicodelia británica de los setenta, con los riffs expansivos del stoner. Consiguiendo un equilibrio perfecto entre las melodiosas voces shoegaze y con un cierto talente post-punk, con los riffs difusos, crean un álbum de psicodelia pesada de muchos kilates. Sus caleidoscópicas atmósferas más propias de los pioneros de la psicodelia, pegan con un sonido difuso, que a veces de inclina a un escenario más propio del noise. Aquí, los golpes sludge, aparecen con mesura entre hipnóticos ritmos y voces conmovedoras. Estamos ante el proyecto más psicotrópico de los berlineses, y en el que, al igual que los trabajos como EARTH SHIP, no dudan en embarcarnos en una nave sideral que cruza el cosmos recuperando las turbulencias de los maestros Hawkwind, pero también tomando prestados algunos calmados momentos de Pink Floyd. Esta afirmación pudiera inducir al oyente al error, porque las canciones también contienen buenas dosis de fuzz y una espesa cortina de reverberaciones pesadas que acaban por aturdir al oyente. Nunca habíamos visto a Jan cuidando tanto las melodías, pero ese gran trabajo compositivo, es uno de los grandes alicientes de un álbum fascinante y lleno de magnetismo. ‘LIVING LIGHT’ es un magnífico álbum que tiende un puente entre los vestigios del pasado psicodélico del siglo XX y las nuevas tendencias dentro de la música pesada contemporánea. ‘LIVING LIGHT’ consigue sumergir al oyente en un campo magnético en el que la psicodelia consigue expandir la mente del oyente, acariciándolo, seduciendo y narcotizándolo. Una celda de la que cualquier amante de la psicodelia no querrá jamás escapar.  

Otro regalo más que nos ha dejado la pandemia, ya que, según las palabras de la propia banda, el álbum nace durante el cierre de la pandemia en 2020/2021, donde no era posible reunirse fácilmente con los amigos o familiares en la víspera de Año Nuevo y Semana Santa. En este escenario, la banda decidió aislarse esos días en el estudio con un buen vino de calidad siciliana y una clásica pizza margherita. Mientras pasaban un buen rato mientras grabaron algunas pistas solo por diversión, sin una idea clara de cómo sonaría cada canción y si funcionarían correctamente entre sí. Esas sesiones en vivo realmente diferían de sus otros proyectos, tanto musical como en cuanto a grabación, y terminaron con material de unos 43 minutos en total que era demasiado bueno para no compartirlo con todos nosotros.



SLOWSHINE son:

Sabine Oberg – Bajo

Jan Oberg – Guitarras, Voz

André Klein – Batería

Músicos adicionales:

Jan Korbach: Guitarra de 12 cuerdas en ‘Trails’.

‘LIVING LIGHT’ fue grabado y producido por J.Oberg en Hidden Planet Studio, Berlín. El arte de portada es obra de Benedikt Demmer / Druckwelle Design y está disponible vía  The Lasting Dose Records.

‘Trails’ abre el álbum en una atmósfera de neo-psicodelia empapada de fuzz narcótico. Con un claro acento marcado por los ecos de la psicodelia de los 60’s el corte se sustenta en un riff que se repite a lo largo de sus mas de 5 minutos. Voces conmovedoras y un ritmo hipnótico conforman una canción con sabor añejo que se desarrolla envuelta en una neblina psicotrópica. No faltan difusos riffs de vocación Stoner entre sus flotantes melodías shoegaze, lo que hace que el tema tenga cuerpo.

Menos ensoñador y más pesada, ‘Brittle bones’ nos hace vislumbrar los genessludge de los alemanes en una efectiva combinación con momentos más propios de la psicodelia contemporánea. _Un sonido crudo y rugosos que encaja a la perfección con los estribillos ensoñadores para crear un colorido caleidoscopio cósmico, que por momentos se recuesta en una propuesta noise.

Embutidos en un traje espacial más propio de Hawkwind, ‘Heights’ gravita en una órbita cósmica entre melodías aterciopeladas. Lento y cadente, pero con un ritmo contagioso, el tema ondula entre asteroides y polvo galáctico de gran densidad. Los juegos vocales de Jan y Sabine parecen salidos de una propuesta post-punk en una conjunción astral con la psicodelia más narcótica. La descarga de fuzz hace que el trasfondo del tema se vuelva turbio y borroso.

‘Wanderer’ se muestra como el tema más calmado de un álbum con una apertura que navega entre la psicodelia de finales de los 60’s y las apuestas psicodélicas más contemporáneas. Siempre desde la suavidad melódica, las voces contrastan con la intensidad de su penetrante sonido. Buenos solos de guitarra construyen una canción hermosa y balsámica que parece susurrarnos en un trance redentor. Estamos ante una canción de ocho minutos, y para unos músicos tan creativos, este tiempo es suficiente para poder desarrollar otras vibraciones más turbias y pesadas. Toda una cortina difusa se crea entre el arco iris melódico del tema.

Con un sonido más pesado y a la vez contemporáneo, ‘Mother moon’ se despeña entre vibraciones noise impulsado por una estela de fuzz que lleva en volandas sus lánguidas. Pesado, turbio, pero sin perder el espíritu psicotrópico de todo el álbum. 

‘Dunes of time’, sin perder sus genes psicodélicos va evolucionando desde su etérea y lenta apertura a un escenario más turbulento. Manteniendo las buenas melodías, aquí la banda crea una dualidad de suavidad y rugosidad que poco a poco se va tornando más pesada y turbulenta.

Las hordas de fuzz de ‘Living light’ consiguen crean una atmósfera de gran poder magnético. Menos ensoñadores, y algo más turbios, los alemanes nos aturden con densos sonidos psicodélicos. Sin renunciar a las voces etéreas, consiguen crear un entorno inquietante e hipnótico que acaba por atraparnos entre pesados riffs que crean un campo magnético alrededor del tema. Una vez dentro, te será difícil salir. 

Los suaves acordes de la apertura de ‘A quiet place’, ponen el broche de oro a un álbum dinámico y magnético en el que estos músicos amantes de los sonidos turbios y pesados ofrecen su lado más melodioso. Suaves melodías y un espíritu drone, van puliendo un tema en el que la psicodelia más aterciopelada se muestra esplendorosa ante nosotros. La belleza de su guitarra susurrante, unido a esas cálidas voces herederas del legado de Pink Floyd, construyen lentamente una bella canción llena de matices. La segunda parte del tema explora insondables entornos cósmicos en una narrativa casi cinematográfica.

Slowshine

The Lasting Dose Records