Reseña: DEAD SHRINE.- ‘The Eightfold Path’

Una de las figuras más reputadas de la escena underground de Nueva Zelanda, el multi-Instrumentista CRAIG WILLIANSON, artífice de bandas como DATURA, ARC OF ASCENT o LAMP OF THE UNIVERSE, regresa con su nuevo proyecto DEAD SHRINE. En esta ocasión, apartado de los sonidos transcendentales de sus últimos trabajos, con ‘THE EIGHTFOLD PATH’ nos trae una tormenta de rock pesado a semejanza de los pioneros de los 70’s. Un rock crudo y primitivo, en el que las embestidas de rabia se contrarrestan con atmósferas lisérgicas en canciones turbias impregnadas en fuzz. Rock ácido sin demasiados aditivos, que cabalga a lomos de un corcel proto-metal sobre caminos labrados por riffs Stoner, y una atmósfera evocadora del sonido de los primeros años 70’s. Renunciando parcialmente a sus canciones devocionales y a ese misticismo que aparece en los trabajos bajo el nombre de LAMP OF THE UNIVERSE, Craig retoma los impulsos pesados de sus comienzos en DATURA. Sin duda Craig es un músico talentoso e inquieto que no puede quedarse anclado y con DEAD SHRINE revitaliza sus composiciones para que se muestren monumentales. Narcóticas y aturdidoras, la contundencia de sus riffs, los tambores estruendosos y una línea de bajo impactante, consigue crear un agujero negro en el que no se atisba el final. Todo un coctel explosivo en el que caben los ecos proto-metal de antaño, la psicodelia más acida y corrosiva, el blues, por su puesto la psicodelia más impactante que puede llegarnos de las antípodas. ‘THE EIGHTFOLD PATH‘ es una espiral sónica con zumbidos constantes, sus habituales voces místicas, y un sinfín de vibraciones reconocibles, que se inclina a un precipicio angosto, en el que la pesadez es la protagonista. Toda una ceremonia catártica en la que las vibraciones heavy-psych se nutren de plomizos riffs ejecutados a cámara lenta, creando un espacio ensordecedor, presidido por canciones que parecen sacadas de un laboratorio de drogas alucinógenas. 


The formless’ nos presenta un espacio de hard-rock stonerizado con un innegable sabor a 70’s. Su crudo y turbio sonido evoca momentos de rock primitivo. Con una poderosa línea de bajo el corte cruje nutriéndose de una pesadez inusitada. Los vestigios de bandas como los primeros WHITESNAKE aparecen en una canción potente.

Manteniendo ese sonido crujiente ‘Kingdome come’ transita entre hordas de heavy-rock y riffs stoner a un paso cansino y plomizo. Incorporando embestidas de rabia, y un aroma a blues humeante, el corte sale de la monotonía sin perder un ápice de fuerza y rabia.  Aquí encontramos toda una cortina sónica que hace que la canción se muestre turbia y borrosa. Su fuzz narcótico le dota de un aire diferente que nos lleva a una combinación bastante solvente y efectiva.

‘As pharaohs rise’ nos sitúa en un espacio a caballo entre el proto-metal y las vibraciones stoner. Con riffs distorsionados y un aroma a 70’s, el corte transcurre con un tempo cansino para inclinarse a un espacio más psicodélico. EL uso de voces ecualizadas le dota de ese espíritu lisérgico que se ve complementado por pedales fuzz en la guitarra. Mientras el soporte del tema se muestra turbio y aturdidor.

Con casi ocho minutos, ‘Enshrined’ es otro tema pesado que habita en una atmosfera psicotrópica auspiciada por una gran guitarra. Tratando de buscar el equilibrio entre el hard-rock de antaño y las modernas vibraciones heavy-psych, la canción retumba entre pausadas estrofas vocales. Alejado de cualquier atisbo del misticismo predominante en los trabajos anteriores de Craig, los elementos blues y hard-rock crudo y primitivo afloran entre efectos envolventes y pasajes ácidos. Como decimos en España ‘la cabra tira al monte’, y la canción se siente seducida por un entorno sonoro netamente psicodélico en una evolución bien manejada.

‘Rainbow child’ insiste en esos rudos sonidos vintage. Aquí se destapa el tarro de las sustancias psicotrópicas para impregnar una canción de hard-rock con un envoltorio pesado y lisérgico. Un elemento común en gran parte del álbum, ya que esa mirada al pasado se dota de fuertes pasajes narcóticos más propios de un poderoso viaje de ácido. Con esto se consigue un sonido pesado, pero sumamente narcótico en una atmósfera retro, perfectamente diseñada.  Toda una espiral aturdidora de la que es difícil escapar en la que los solos de guitarra se estiran hasta el infinito.

Con un cadente y turbio ritmo, las vibraciones retro afloran en ‘Through the constell’. Desgarrador a la vez que ácido, el corte controla su intensidad empapada de psicodelia pesada y vibraciones proto-metal de los 70’s. con cada riff y cada acorde ejecutado lentamente, el corte avanza como un enorme y cansino paquidermo, arrasando con todo a su paso. Sutiles pinceladas de blues entre sus entrañas hacen que la canción adquiera un tono peculiar. La desagarrada voz pone el resto para que el corte se muestre tosco, crudo y pesado.

Jugando con los efectos, ‘The blackest sun’ crea otra bacanal lisérgica entre poderosos tambores y guitarras que se desdoblan. Su carácter chamánico hace que el ímpetu frene por momentos. Esto contrasta con los crujientes riffs de vocación doom.  Su sencilla armonía sirve de sustento a los distintos devaneos en los que se mueve. Otra curiosa y fascinante mezcla de sonidos de antaño con los ecos más pesados del momento.

‘Incantations’ parece recuperar el sonido que lleva caracterizando a LAMP OF THE UNIVERSE durante años. Borroso y con un carácter devocional, la canción gravita entre múltiples efectos y un ritmo atronador y lento. La voz retoma ese carácter místico en contraste con la monumentalidad de un corte aturdidor y balsámico a partes iguales. Un cierto tono hipnótico se palpa entre coros celestiales y plomizos riff de un marcado carácter doom. Personalmente, se trata de mi canción favorita de un álbum rugoso y sumamente psicodélico. En esta ocasión (como en otras muchas canciones) DEAD SHRINE consigue crear un espectro cegador que envuelve al oyente entre embestidas de efectos atmosféricos que revolotean constante mente. El corte contiene buenos pasajes de guitarra impregnada en sustancias ácidas.  

Dead Shrine

Shiny Beast

Reseña: PELEGRIN.- ‘Ways Of Avicenna’

Con la voluntad de tocar la música que les gustaría escuchar, para llenar un pequeño espacio que parecía vacío en la galaxia en constante expansión de la música distorsionada, los franceses PELEGRIN publican su segundo álbum ‘WAYS OF AVICENNA’. Creando ensoñadoras atmosferas, sus etéreas canciones discurren en un espacio sonoro en el que una balsámica calma nos invade. Delicadas melodías, soportadas por una sólida base rítmica y una sensación placentera que se transmite en cada canción. Si bien el álbum transita por un sendero de psicodelia pesada, la banda construye sus canciones ofreciendo un relato con constantes oscilaciones rítmicas. Con elementos progresivos perfectamente insertados, y con golpes de riffs de vocación stoner, consiguen hacer que cada canción se muestre esplendorosa ante el oyente. Ecos del pasado, guiños floydianos, y un espíritu innovador, completan un álbum sorprendente y fascinante a partes iguales. El álbum se inspira en una historia que tiene lugar durante la Reconquista española del siglo XV: a un joven estudiante de una escuela coránica se le confía un texto místico del filósofo y médico persa Avicena, para salvarlo de ser destruido por los españoles. A través de su canto progresivo, melódico y muy sugerente, el trío evoca el poder del viaje y el deambular en el álbum, a la vez que aborda la búsqueda de la sabiduría, las guerras religiosas, la intolerancia hacia los refugiados, así como la contribución de la civilización árabe a la historia humana. Sin duda un buen argumento al que poden una perfecta banda sonora en la que encontramos pasajes épicos y un halo de melancolía. Música expansiva adornada con exóticos ornamentos sonoros, que aportan la magia a canciones psicodélicas perfectamente construidas. Esperemos que este nuevo álbum haga salir a la banda de local de ensayo para subirse a un escenario a interpretar sus hermosas canciones, ya que hasta el momento, y tras ocho años metidos en su particular burbuja, la banda no ha ofrecido ninguna actuación en vivo. Pero esto va a cambiar en 2023 porque estos chicos, atesoran calidad y clase suficiente como para enamorar cualquier amante de la psicodelia más aromatizada.

PELEGRIN son:
François Roze – guitarra, voz
Jason Recoing – bajo
Antoine Ebel – batería, percusiones

La magistral ‘Madrassa’ abre el álbum construyendo una mágica atmósfera meditativa. Un gratificante bálsamo sonoro que hará expandir la mente del oyente. Un viaje mesiánico a un mundo meditativo repleto de relajantes sensaciones. Psicodelia aromatizada con bellas melodías y la suficiente pesadez como volar tu cabeza. Su sólida base rítmica contrasta con unos pasajes melódicos que parecen recostarse con delicadeza sobre acolchados prados llenos de belleza. elevándose de menos a más en una suave oscilación, la canción pasa por momentos pausados que contrastan con la intensidad de ciertos pasajes de corte progresivo.

Tras la impactante canción de apertura, ‘Thunderstorm’ nos susurra con delicados pasajes acompañados de una cálida voz. Suaves fragancias sonoras que nos perfuman la mente en un placido y reconfortante sueño. Sus tonos de melancolía parecen seguir el camino de banda como ELDER. Un paso hacia un nuevo mundo en el que los elementos progresivos adquieren un mayor protagonismo. Complejas estructuras instrumentales, acompañadas de estribillos rebosantes de sentimiento. El tema se nutre de una exótica brisa que suaviza la virulencia de sus riffs pesados. Con cambios constantes, el corte serpentea lentamente entre golpes de Stoner contenido y voces melodiosas. Una hermosa canción que acaba convirtiéndose en épica.

‘Reach for the sun’ parece coquetear con el doom en su lenta y plomiza apertura antes de explorar espacios netamente heavy-psych. Con elementos floydianos, la personal visión de la psicodelia pesada contemporánea de los franceses queda reflejada en otra fascinante canción. Magníficas y etéreas voces compiten el protagonismo con una impactante base rítmica y una guitarra ensoñadora. Repitiendo la estructura oscilante, el corte baja a bañarse en plácidas aguas psico-progresivas para ofrecer sus momentos más suaves. Eso no es un obstáculo para que desgarradores pasajes eleven la intensidad con armonías más complejas y premeditadas. Un acierto supremo con el que consiguen mantener al oyente siempre atento a cada giro argumental.

En un álbum rico en matices, no faltan canciones acústicas como ‘Disgrace’. Sin mas argumento que los acordes de guitarra y la hechizante voz, PELEGRIN se las apañan para envolvernos en un manto de melancolía a través de una bella y relajante canción.

Enlazado del tema anterior, ‘Mystical appeal’ mantiene el perfil bajo. Suaves acordes de guitarra y una voz cautivadora nos sitúan en un espacio de reconfortante calma. A diferencia de muchas bandas, los franceses tienen un diestro manejo de la melodía, lo que hace que sus desarrollos instrumentales se enriquezcan con los pasajes vocales. Pausados, pero con gran fuerza interior, el corte se enriquece en su ritmo., haciendo que los riffs se muestren más rugosos y pesados. Un equilibrio que funciona entre paisajes sonoros de ensueño. La psicodelia más atractiva, aparece como sello de identidad de una canción que contiene muchos matices y ornamentos. inclinándose a un entorno más progresivo, el corte borbotea con suavidad ofreciendo bellos desarrollos salidos de una guitarra bien manejada. El resultado son siete minutos de psicodelia pesada de suma belleza.

Sin salirse de las atmósferas psico-progresivas, ‘Forsaken Land’ fluye lentamente con sus tonos melancólicos. Desde la sencillez, PELEGRIN sabe como componer canciones hermosas con las que conquistar al oyente. Fresco, lo suficientemente pesado, y sumamente bello, el corte parece evocar los sonidos propios de los dinosaurios progresivos de los 70’s.

Pelegrin

Reseña: ROTOR.- ‘Sieben’

Con casi 25 años de carrera y tras cinco años de sequía compositiva, ROTOR regresan a lo grande con su séptimo álbum ‘SIEBEN’. La banda continúa usando la numeración para titular sus álbumes y en esta ocasión cierran el círculo con siete cautivadoras canciones en las que reflejan todo su potencial como banda, ¿Será una premonición? ROTOR son un ‘verso suelto’ en la escena, una banda que se aleja de convencionalismos y modas, manteniendo su creatividad intacta. Con un sonido relajado, los berlineses nos presentan canciones que se balancean entre los ecos arenosos del desierto y su habitual psicodelia pesada, género este, en los que son unos maestros. Puede que la ausencia de voces en sus composiciones sean un problema para algún fan, pero qué duda cabe, que casi tres lustros después de su nacimiento como banda, son uno de los buques insignia del género. Manteniendo un groovy pegadizo, cautivan al oyente en un espacio en el que la monumentalidad de sus riffs, convive con mágicos pasajes lisérgicos que son enriquecidos con golpes de metal, ritmos de inclinación kraut y sutiles a la vez que casi imperceptibles, pinceladas de post-rock. Todo eso manteniendo su esencia como banda intacta. Porque este nuevo álbum suena a ROTOR, y esto ya es decir bastante, porque su numerosa legión de incondicionales lo recibirán como un auténtico regalo auditivo. Solo es necesario escuchar unos segundos de cada canción para identificar a una banda discreta, pero sublime. Si a eso añadimos la magnífica producción de Charlie Paschen (COOGANS BLUFF), la ecuación se resuelve con una nota muy alta, porque la maquinara de ROTOR sigue dando vueltas a un sonido instrumental con la maquinaria bien engrasada y mostrando a unos músicos compenetrados, sabiendo asumir su propio rol. En ‘SIEBEN’ podemos encontrar todos esos puntos fuertes que han hecho de ROTOR una banda solvente y reputada, porque si su sonido evoca el desierto, también desentierra un mundo mágico lleno de una belleza sin igual. Haciendo que cada canción oscile entre versátiles vibraciones, los berlineses mantienen la frescura y la experimentación en busca de nuevas rutas que siempre nos acaban llevándonos al lugar en el que mejor saben brillar. Delicados, pesados, brillantes, y no sé cuántas más, los berlineses siguen sin bajar el alto nivel de todos sus álbumes con un nuevo trabajo, del que se pueden sacar innumerables sensaciones. Porque cada nueva escucha, nos hace descubrir detalles y matices que están ahí, aunque la monumentalidad de su sonido, no nos haya permitido descubrirlos en la primera audición. La fiabilidad alemana sigue dando sus frutos con otro gran álbum instrumental que hará la delicia de sus incondicionales seguidores.

‘SIEBEN’ está disponible vía Noisolution.

Desde los primeros acordes ‘Reibach’ suena a ROTOR en estado puro. Con el sonido estratificado en una capa difusa y los devaneos de esa guitarra mágica, la pista mantiene el groovy habitual de la banda. Con un fascinante balanceo que se trasmite al oyente con pasmosa facilidad, el corte avanza inexorablemente hasta llevarnos a un insondable espacio en el que las rugosas vibraciones stoner se fusionan con su psicodelia pesada y algunos guiños de metal. Sus ritmos cambiantes se retroalimentan en una composición sólida y poderosa con la que mantienen su particular magia.  

‘Auf Grund’ cambia de alguna manera el registro del corte anterior. Mostrándose aparentemente más livianos hacen que la canción se impulse sobre una poderosa línea de bajo sobre la que van dando pinceladas. Un constante ir y venir que nos sitúa en una atmósfera psico-progresiva de la que salen con solvencia para ofrecernos pasajes de gran belleza, marcados por su seña de identidad. Aromas exóticos impregnan el corte para realzar su suprema belleza. El trabajo de guitarra se muestra esplendoroso en una canción al puro estilo ROTOR, en la que la banda se recrea con su particular sonido.

Yendo todavía más allá la ensoñadora ‘Aller Tage Abend’ sirve de bálsamo para las embestidas de las dos canciones precedentes. En un tono más relajado y manteniendo su habitual groovy el tema explora un auténtico Jardín del Edén sonoro. La dupla de guitarra crea un hermoso tapiz sonoro que nos invita a mirar al interior para dejarnos llevar en un gratificante viaje a través de espacio heavy-psych de belleza suprema. Sacando sus mejores armas, el cuarteto nos lleva por narcóticos escenarios presididos por una calma subyacente. Pero la banda sabe cómo sacar al oyente del trance, y los arreglos de la canción la hacen uno de los puntos destacados de un magnífico álbum. En esta ocasión las guitarras arremolinadas consiguen sumirnos en la trama con suma facilidad.

‘Schabracke’ con sus amenazantes riffs parece cambiar la dinámica con un sonido más denso y pesado, sin salirse de su propio guion. Rescatando las vibraciones del desierto nos embadurnan de una estela arenosa que acaba por cegarnos. Pero ROTOR son una banda diferente que sabe cómo hacer suyas las vibraciones que otros ejecutan siguiendo un patrón preconcebido. En un tono más inquietante, la canción se empapa de riffs difusos de los que afloran esos mágicos pasajes de guitarra. Las idas y venidas del tema hacen que la banda cambie constantemente el espíritu de la canción sin que esta pierda su verdadera esencia.  El lado más denso de la banda se refleja en una canción turbia y oscura, manteniendo al oyente enganchado, ya que siempre, en el momento justo, aflora esa magia que atesoran los berlineses.  

Fluyendo lentamente en un cautivador entorno sonoro ‘Mäander’ se desarrolla en una calma balsámica que acaba por empaparnos en un estado de relax. Sus delicadas y cálidas melodías son ejecutadas desde un fascinante sosiego que hace aflorar su lado más sensual. Su tono melancólico se sustenta en un ritmo inquebrantable y comedido sobre el que colorean un tapiz sonoro de increíble belleza. Con ese punto de partida, la banda engrandece su sonido son una dualidad armónica que se muestra contenida, pero que incide en la belleza. La canción se nutre de hermosas fragancias impulsadas por una suave brilla exótica que recuerda alguna de sus más legendarias canciones. El resultado son siete perfumados minutos en los que la magia nos invade con un alto poder terapéutico. Un hechizo en forma de canción con un amplio abanico de sensaciones para el oyente que merecen una escucha relajada y profunda.

En la inquietante ‘Kahlschlag’ todo parece volverse más pesado y oscuro. En esta canción la banda consigue crear un hibrido de ecos Black Sabbath con el kraut rock más lisérgico. Experimentando sin límites el corte se muestra grandioso y con un sonido grave que golpea tus neuronas sin remisión. Esparciendo algunos efluvios psicotrópicos, logran ensamblar las piezas para crear un relato lleno de misterio y pesadez.

‘Sieben’, la canción que nombre al álbum nos susurra a través de acordes acústicos en su hermosa apertura. La canción baja la intensidad de un álbum sólido con pasajes melódicos que consiguen relajarnos en un mundo mágico lleno de una belleza sin igual. La canción eleva la intensidad en su parte final como epílogo a otro gran trabajo de una de las mejores bandas de la escena psicodelia y stoner del viejo continente.

Rotor

Noisolution

Reseña: DEER LORD.- ‘Dark Matter Pt. 1’

Con canciones directas que mantienen una producción limitada en detrimento de su fuerza intrínseca, los californianos DEER LORD publican su segundo Lp dividido en dos entregas, ‘DARK MATTER PT. 1,’, y una segunda parte que se publicará a lo largo de 2023. En esta primera entrega nos presentan seis canciones repletas de riffs de guitarra estruendosos, atmósferas de ciencia ficción masivas y baterías poderosas repletas de ritmos contagiosos. Rudas y poco ortodoxas, pero con los suficientes elementos como para que su versatilidad no las haga caer en convencionalismos. Si en su anterior entrega el rock and roll se erigía en protagonista en esta nueva entrega, ofrecen un sonido más crudo y primitivo. Sus atronadores golpes graves y sus densas atmósferas lisérgicas se sustentan en unos ruidosos tambores y riffs masivos así como ciertos guiños al blues más salvaje y arcaico. Rememorando esos salvajes sonidos de los pioneros del hard rock y el proto-metal de los 70’s, DEER LORD golpean con fuerza poniendo a prueba la capacidad neural del oyente con canciones ácidas en las que encontramos descargas de fuzz intoxicante, solos abrasivos, y una rugosidad que abofeteará tu cara. El álbum fluye con facilidad entre oscuros pasajes doom,  impulsados por un sensacional groovy, que gratificará a cualquier amante de las rugosos vibraciones arenosas, pero también a esos viejos rockeros habituales de garitos de mala muerte en los que el alcohol y el humo de la hierba campan a sus anchas. No se cual será el contenido de esa segunda parte que nos espera, pero este primer capítulo de ‘DARK MATTER’, es capaz de proporcionarnos una experiencia inmersiva ya que sus surcos, son sumamente atractivos y están llenos de garra. Una fórmula que la banda cree que permitirá mas tiempo para saborear cada nota de sus canciones.

Las semillas de ‘DARK MATTER’, se plantaron hace casi cinco años cuando McOmber aún estaba aprendiendo sobre el proceso de grabación y prestando mucha atención a escribir canciones que fueran simples y divertidas versus complejas y perfectas. En lugar de buscar heroicidades de rock progresivo-difíciles, la banda se esforzó por crear canciones que los músicos jóvenes disfrutarían tocar y los maestros de riffs experimentados,  disfrutarían tocando la cabeza en la máquina de discos.

DEER LORD son: Sheafer McOmber (guitarra/voz), Jared Marill (bajo) y Ryan Alderman (batería).

Ambas partes de ‘DARK MATTER’ fueron grabadas y mezcladas por McOmber y el baterista Ryan Alderman en Northern Buffalo Studios en Santa Rosa, CA. El proyecto fue masterizado de manera experta por Hamish Simpson en Silly Scotsman Studios en Windsor, CA, y la carátula del álbum fue ejecutada magistralmente por Mirkow Gastow en Berlín, Alemania La grabación y mezcla correspondió a  Sheafer McOmber y Ryan Alderman, con una masterización a cargo de Hamish Simpson (Silly Scotsman Studios) y una obra de arte de Mirkow Gastow.

‘Ego’ es un corte pesado en el que los riffs stoner de vocación doom se alternan con algunos elementos lisérgicos impulsados por una fuerte presencia de fuzz. Su diabólico ritmo se desboca en una espiral desértica de grandes proporciones. El resultado es un corte crudo y turbio con un sonido difuso y primitivo con alguna reminiscencia de los ecos proto-metal de los 70’s.

‘’Hippie girl’ se construye sobre una sólida base de una línea de bajo excelsa. Voces salvajes se unen a una fiesta de sonidos desérticos con un cierto tono vintage. Una combinación de hard-rock potente y vibraciones stoner con una presencia bastante interesante. La canción pasa por momentos de intensidad, pero también contiene pasajes atmosféricos en los que la psicodelia aflora entre las grietas de su potente sonido. En su parte final, el tema se torna más dinámico y pegadizo.

Envueltos en una orgía sónica, ‘Planet earth’ se empapa de ritmos contagiosos y un aura psicotrópica. Con estribillos que se superponen entre nebulosas arenosas, la canción gravita en un ondulante espacio desértico.  El corte toma algún elemento proto-metal en su narcótico deambular entre dunas y cactus, sin perder su tono cósmico.

‘Psychedelic roadkill’ palpita entre fuertes tambores y golpes de riffs ásperos. Con un indudable espíritu más propio del hard rock primitivo, la gruñona voz parece vomitar una canción llena de fuerza. Cruda y con las dosis suficientes de fuzz, el corte contiene algunos de los elementos más ortodoxos del género, ejecutados con un groovy sumamente contagioso. La canción se basa en la historia de terror de un accidente de motocicleta a alta velocidad mientras (lo adivinaste) bajo fuertes drogas psicodélicas.

Si las huestes stoners pueden sentirse identificadas con ‘Ride away’, los amantes del rock más macarra y pesado encontraran su espacio aquí también. Turbio, pero lleno de ritmo, los estribillos y unos riffs crujientes conforman este mole sonora. Un tema que invita al baile y a poner a prueba tus cervicales.  Denso y pesado, a la vez que narcótico en alguno de sus pasajes, el corte es una estampida arenosa que cegará tu mente para permitir que tu cuerpo se manifieste.  La parte final es una invitación al desenfreno y a pogos descontrolados.

‘Witches brew’ con sus más de siete minutos, cambia la dinámica del resto de canciones. Inspirado en la historia de un vagabundo en las montañas que se encuentra bajo el hechizo de una bruja psicodélica, después de besar sus labios cubiertos de LSD en la cima de la montaña, el corte cambia de alguna manera la dinámica del álbum. Si en el resto de las canciones DEER LORD toman la vía recta, en esta ocasión la banda se toma su tiempo para perfilar la esencia del tema. Una introducción atmosférica nos llena de sustancias lisérgicas para evolucionar a un entorno que coquetea con el doom. Lento en su avance, el corte se nutre de efectos y crujientes riffs de los que afloran pasajes vocales mucho más sosegados y chamánicos.  Con esta dualidad consiguen un equilibrio satisfactorio y muestran la capacidad compositiva dejando fluir sus ideas en un espacio humeante.  La última parte contiene unas melodías más digeribles con las que logran transmitir el ritmo entre borrosos riffs empapados en psicotrópicos.

Deer Lord

Reseña: MATHEW’S HIDDEN MUSEUM «Mathew’s Hidden Museum’

MATHEW’S HIDDEN MUSSEUM es la oferta musical de la mente abierta de Mathew Bethancourt. El veterano cantante y guitarra de JOSIAH, CHERRY CHOKE o KING OF FROG ISLAND busca la inspiración creativa en los espacios entre espacios, evocando una sensación de fornicación todo el tiempo. En su nuevo álbum, mantiene el amor por los sonidos mas primitivos de los 70’s, dotándolos de una capa de psicodelia envolvente y experimental. Con canciones que parecen salidas de la marmita de un druida, golpea la mente del oyente para sumirle en una catarsis liberadora. Un álbum lleno de sensaciones en el que abundan los ritmos tribales, las voces chamánicas las atmósferas lisérgicas, pero también los riffs difusos. Usando la repetición como elemento motivador, construye canciones impregnadas en sustancias psicotrópicas con un zumbido aturdidor que gravita en un espacio de rock ácido, que por momentos se torna espacial. Usando voces chamánicas construye su propio ceremonial redentor, un rito que no tiene reparos en trasladarse a la California mas soleada para empaparse tanto de sonidos coloristas, como de un cierto bucolismo. Quizás estemos ante un álbum con momentos extraños, en los que el músico se deja llevar por la experimentación, pero también ante fantásticas canciones construidas bajo atmósferas vintage, presididas por una psicodelia auténtica y sumamente ácida.  Este es uno de esos álbumes que te taladra las neuronas para conseguir expandir tu mente y entrar en un mundo sensorial, en el que todo puede suceder. ¿Quieres un billete para viajar al otro lado del espejo? MATHEW’S HIDDEN MUSSEUM te lo facilita.

MATHEW’S HIDDEN MUSSEUM está disponible vía Interstellar Smoke Records.

‘The Resurrectionist’ abre el álbum entre risas fantasmales y monolíticos riffs entre tambores ceremoniales. Una presentación a la altura de los reyes a modo de introducción al álbum en la que no faltan los efectos.

Naciendo de efetos inquietantes y asediado por riffs que golpean una y otra vez ‘Naked & Rolled In That Rotten Dirt’ nos aturde con su difuso sonido y su ritmo tribal. Con esa base, la guitarra se retuerce en solos imposibles duplicando su sonido hasta crear una atmósfera narcótica. Ecos de sonidos vintage parecen resucitar para salir de su tumba y mostrarse al mundo con toda su crudeza. Me resulta difícil poder describir en que estadio estamos, pero la avalancha de elementos que aparecen, crean un corte denso, magnético y muy muy psicodélico, envuelto en una nebulosa mas propia de otros tiempos.

Escarbando en polvorientos sonidos psicodélicos mas propios de los 60’s ‘Golden’, gravita en una armonía repetitiva y difusa enriquecida con una voz chamánica. Un corte que vuelve a aturdirnos con un sonido turbio y sucio así como un ritmo penetrante y repetitivo. Ese es precisamente su principal aval, la capacidad de narcotizar al oyente a base de una repetición sonora que acaba por aturdirte. Un ritmo incesante que se nutre de un efecto vintage con un sonido de órgano pastoral, oscuro y penetrante. Toda una cortina sonora en la que los instrumentos se agolpan en un estado de aparente anarquía y descontrol que nos precipita a un estado Histriónico y esquizoide.

Parece que las canciones del álbum se nutren de esa vocación aturdidora, y ‘The Voyage Of Psyche’ no iba a ser menos. Golpes de platillos, un órgano vintage da la bienvenida a brillantes solos de guitarra de vocación floydiana para crear un corte hermoso y psicotrópico. Una misteriosa vocación espacial habita en un escenario sonoro presidido por la oscuridad y los elementos pastorales. Un tapiz sonoro que parece pintado a brochazos inconexos, pero que acaba por tener sentido. Así transcurren siete minutos brillantes de psicodelia narcótica llena de encanto y misterio.

‘Echoes Flow’ se soporta en un zumbido perenne y voces etéreas que crean un celestial corte que flota sobre nosotros con su carácter angelical. Un suave masaje para los sentidos a través de bellas y discretas melodías balsámicas.

El siguiente tema, ‘Sinphony’, es un breve interludio sin nada que aportar.

Mucho más intenso y pesado que el corte anterior ‘Born On The 3rd Of July’ explora espacios heavy-psych con un cierto tono retro. Solos asesinos y unos turbadores tambores van tejiendo el tapiz en el que el corte de desarrolla. Su carácter hipnótico y aturdidor se conjuga con logrados desarrollos de guitarra y giros inesperados que nos sitúan en el corazón de los 70’s. Estamos ante un corte ácido y psicotrópico que juega con distintos elementos mostrándose aparentemente caótico.

‘Summer Rain (Will Fall)’ desprende color con un contenido que se sustenta en el sonido de raíces americanas. Un bucólico corte en el que se puede sentir el aroma campestre.

Instalado en las vibraciones de los 70’s, ‘All Of The Saints Will Sin Again’, coquetea con elementos folk en una atmósfera de apacible psicodelia floral. Dulces melodías fluyen con solvencia en ese ambiente de sosiego.

Emergiendo lentamente con una introducción atmosférica, ‘(Golden) Kiss Divine’, mantiene el carácter psicodélico del álbum. En esta ocasión entre efectos envolventes el corte adquiere un tono sinfónico auspiciado por el sonido de sintetizadores y drones. Ausente de voces, la canción es un nuevo bálsamo para el oyente con su reconfortarle sonido. Un corte extraño pero a su vez efectivo y meditativo.

Josiah

Interstellar Smoke Records