Reseña: STONED JESUS.- ‘Father light’

El quinto álbum del trio ucraniano STONED JESUS bien cargado de canciones que navegan en diferentes aguas, siendo manejadas con la maestría del mejor Lobo de Mar. ‘FATHER LIGHT’ es una álbum maduro, y en palabras de su líder, cantante y guitarra Igor Sydorenko, su mejor álbum hasta el momento. Lo cierto es que, para alguien como yo, que no he profundizado en exceso en sus trabajos previos, me parece un álbum exquisito y sobresaliente. Si a STONED JESUS se les conoce por su pesadez, por sus riffs difusos, y por esas líneas de bajo magnético, en esta ocasión, esos ingredientes adoptan un carácter progresivo como no habíamos visto antes. Unas cautivadoras canciones que van mutando en si mismas con una facilidad pasmosa, para situarnos en un estilo complemente diferente en cada giro de sí mismas. Por que sí, esos riffs monolíticos tan habituales en la banda siguen estando aquí, pero los pasajes contenidos de carácter psico-progresivo, y unas cuidadas melodías vocales, toman un mayor protagonismo. Esto hace que el conjunto del álbum resulte un tapiz multicolor en el que caben distintos estilos y en el que las melodías se expanden y mutan. Desde pasajes acústicos hasta madrigueras de conejo empapadas en sustancias psicotrópicas, todo se ejecuta con unas transiciones que pasan casi desapercibidas para el oyente, lo que nos lleva a cambiar de escenario, sin que nos demos cuenta. Esto es el punto fuerte de un álbum emotivo y pausado, cuyo interior es sólido como una roca.  He de coincidir con el propio Igor, y afirmar que estamos ante el mejor álbum hasta la fecha de STONED JESUS, un álbum intenso y que supone la primera parte del ambicioso proyecto de la banda de un ciclo de cinco años en desarrollo, y el preludio del siguiente álbum , que se llamará ‘MOTHER DARK’, que nos traerá canciones mas relajadas, mas hipnóticas y tendrá un carácter todavía mas introvertido. Estaremos atentos, pero de momento, disfrutemos de esta maravilla llamada ‘FATHER LIGHT’, disponible vía Season of Mist.

El álbum comienza con los acordes acústicos de ‘Father Light’, una canción sencilla llena de sentimiento en la que la voz de Igor es acompañada por campestres pasajes como si de un canto de esperanza se tratara. La antítesis de los pesados riffs de los ucranianos en una hermosa pista que nos sorprende a las primeras de cambio.

En un tono completamente diferente los riffs monolíticos nos introducen en ‘Season of the Witch’. Una larga canción con casi doce minutos en los que los dictados Stoner-doom se cubren de un manto de oscuridad entre voces melancólicas y pinceladas psicodélicas. En un giro inesperado el corte parece renunciar a la pesadez para atravesar un agujero de conejo que nos traslada a un mundo hipnótico en el que los elementos psicodélicos se suceden. En otro nuevo cambio de aspecto se produce una mutación a un espacio progresivo con unos desarrollos comedidos y un tempo pausado. La canción es todo un catalogo de los territorios por los que transita el trio ucraniano, con distintos estilos enlazados en un circulo que culmina en el punto de partida con esos riffs rugosos de vocación netamente doom. Impresionante.

‘Thoughts and Prayers’ se desarrolla en un espacio progresivo más propio de los 70’s. Como si un relato de cuentos y leyendas se tratara, la canción cabalga suavemente sobre una melodía retro y una atmósfera gris. La sencillez de la canción es precisamente su mayor aval para seducir al oyente bajo tonos de melancolía a los que los ucranianos incorporan pasajes más propios del proto-metal.  

Una magnética línea de bajo nos introduce en ‘Porcelain’. Una canción oscura que describe tensión en una atmósfera psico-progresiva alejada en su apertura de la pesadez a la que los ucranianos nos tenían acostumbrados. Pero estamos ante STONED JESUS y los riffs monolíticos no tardan en hacer acto de presencia. Con desgarradores golpes de fuerza transmiten la tensión, antes de que desaparezcan y nos suman en una exploración psicodélica en la que la tensión e palpa. Un corte que mantiene la línea argumental en bellos pero inquietantes psicodélicos a los que se les asesta pinceladas de riffs más rugosos sin que el corte pierda su esencia psicotrópica e hipnótica.  


La dinámica ‘Con’ galopa briosa auspiciada por unos inquebrantables tambores. Su pegadizo riff principal cala en el oyente tanto como los juegos de voces y coros. Nuevamente los espacios psico-progresivos son el escenario en el que desarrollan un corte fresco y fluido. Su divertida melodía aflora de una espesa cortina de sonidos difusos que se diluyen en detrimento de los estribillos.  El corte contiene algunos elementos más propios del math-rock.



Difuso e impregnado en fuzz, ‘Get What You Deserve’ refleja la pesadez de los ucranianos en su introducción. Salvada esta, la canción desciende a un bello entorno psico-progresivo custodiado por crujientes riffs y una turbia atmósfera. Sabiendo como jugar con los ornamentos, la canción ofrece claros y oscuros siguiendo la estela de las hermosas melodías. Esto hace que sus formas vayan mutando en ese espacio gris en el que la melancolía aparece. Otro claro ejemplo de que la banda sabe cómo manejar la melodía para contrarresta la pesadez de sus portentosos riffs. Pasajes palaciegos de fuerte inspiración progresiva construyen un relato monumental en el que la guitarra juega un papel fundamental. Equilibrado en su ejecución, el corte trasmite un estado casi depresivo con alguna ventana abierta a la esperanza.  

Stoned Jesus

Season of Mist

Reseña.- WOLVES OF SATURN.- ‘The deserts echo and the peyote delusion’

Durante la pandemia, los tres miembros de WOLVES OF SATURN cortaron cualquier conexión con el mundo y se encontraron juntos en un búnker de la Segunda Guerra Mundial en un pequeño pueblo alemán. Muy por debajo de la superficie, entre el silencio masivo del underground, crearon y auto-grabaron las canciones de su primer LP, que ahora ve la luz bajo el nombre de ‘THE DESERT ECHO AND THE PEYOTE DELUSION‘. Como estas canciones aspiraban a abrirse paso hasta el suelo y desplegarse, un desierto podría ser el lugar adecuado para sumergirse profundamente en ellas. Seis largos cortes en los que los ecos del desierto se impregnan de peyote para caminar por un viaje sensorial a través de desoladas dunas arenosas. Un álbum inspirador con el que consiguen abrir la mente del oyente a gratificantes y psicotrópicas sensaciones. Pesado, y sumamente psicodélico, sus impactantes riffs se amortiguan con pasajes ensoñadores que hacen explotar tu cabeza. Sin bajar el listón, en el álbum no hay una canción mala, ya que todas ellas transmiten una innumerable cantidad de sensaciones. Sin prisa para ejecutar cada canción, WOLVES OF SATURN se dejan llevar por la creatividad de su encierro abstrayéndose del mundo, para crear su propio espacio sonoro. Un mundo narcótico que logra penetrar en las neuronas del oyente para proporcionarle un estado sensorial sumamente fascinante. Guitarras pesadas, tambores atronadores, y una sensación lisérgica, son suficientes argumentos como para caer rendido a sus pies. Si a eso añadimos una ejecución pausada y una atmósfera vintage, y esos tonos chamánicos de inspiración doorsiana, y algún guiño a NEBULA,  el circulo se cierra con un resultado cautivador. Prepara tus sustancias psicotrópicas favoritas, relájate, y déjate llevar por este maravilloso viaje a una nueva dimensión sensorial. No te arrepentirás. A partir de aquí, solo queda esperar nuevas entregas de una banda joven con un potencial superlativo.

‘THE DESERT ECHO AND THE PEYOTE DELUSION está disponible en vinilo a través de Clostridium Records.

Una inquietante locución nos introduce a ‘Wolves Of Saturn’. Profundos riffs heavy-psych impulsan la canción a un territorio en el que los ecos del desierto se empapan de sustancias psicotrópicas en un auténtico viaje sensorial. Narcótico y chamánico, el corte contiene elementos stoner en su pausado gravitar por dunas cósmicas. Con un tempo pausado, la canción se recrea en insondables espacios lisérgicos con brillantes desarrollos de guitarra. Con visiones de peyote en sus surcos el corte evoca un viaje tras la ingesta de sustancias psicotrópicas

‘Eye Of The Buffalo’ nos trae el blues ácido con un carácter 70’sEse espíritu vintage se manifiesta entre ritmos vivaces y guitarra distorsionas. Ondulando en su intensidad el corte es una montaña rusa de riffs que oscilan constantemente. Poco a poco la canción se sumerge en aguas lisérgicas con solos empapados de fuzz. Ralentizando todo, la banda prosigue su transitar por esos espacios más propios de otros tiempos con un groovy más contenido y vacilón.

En una atmósfera envolvente auspiciada por el sonido del órgano y los efectos, ‘Escape To Mars’ explora un espacio psicodélicoen el que podemos encontrar algún elemento progresivo. Todo un trance psicotrópico presidido por la calma en el que las sustancias narcóticas nublan la mente del oyente haciéndole partícipe del ‘viaje’. Explorando insondables espacios a través de los teclados, WOLVES OF SATURN crea otro corte de innegable carácter vintage prescindiendo de las voces en esta ocasión. Siempre con elementos cambiantes, la canción mantiene la tensión y proporciona una agradable escucha.

Chile’ nos ilumina con sus sonidos campestres demostrando que la banda no se circunscribe a un estilo únicamente. Tomando un tono sureño la guitarra aflora entre un ritmo de tiempos medios más propio del rock clásico de los 70’s. nueve minutos dan para mucho esto hace que la canción explore distintos escenarios sonoros. Refrescante y rebosante de luminosidad, el corte se torna más experimental dejando fluir toda la creatividad. En la parte central los elementos psicodélicos hacen acto de presencia ´custodiados por una magnética línea de bajo que es complementada con bellas melodías. Con pasajes recitados en español con un particular acento la banda hace eclosionar el corte por un sendero más propio del rock desértico. La canción es un magnífico termómetro para medir el potencial de una banda, cuando menos, prometedora.

En este versátil trabajo también encontramos canciones como ‘Fragile’, un corte lleno de fuerza alternativa más propio de bandas como Nebula. Un torrente de fuzz y una dinámica más intensa. Ecos de los 90’s se conjugan entre golpes de distorsiones y riffs ásperos, en una pista cegadora que recupera la rabia y que nos empapada de vibraciones arenosas con un contagioso tono macarra.  Al igual que la mayoría de las canciones del álbum, a lo largo de su desarrollo, va mutando su aspecto para explorar diferentes vibraciones inspiradas en el sol abrasador que ilumina las dunas. En su parte final la canción se torna más psicodélica y chamánica con pasajes recitados y una guitarra que exhuma acidez, en lo que parece un guiño doorsiano.

‘Enceladu’ nos devuelve a la calma lisérgicaInsondables desarrollos instrumentales con el protagonismo de la guitarra y un sobresaliente trabajo de bajo nos sumen en un trance en el que la psicodelia pesada más luminosa se une a la fiestaAportando alguna pincelada progresiva, sus pasajes psicotrópicos nos invaden mostrando de lo que son capaces estos chicos. Una canción solvente y sólida llena de alicientes y en la que no aparecen las voces, algo que se mantiene en todo el trabajo. Una alternancia que hace que cada canción se muestre con su propia identidad ante el oyente.

Wolves Of Saturn

clostridiumrecords

Reseña: WESTING.- ‘Future’

SLOW SEASON pulsaban el botón de reinicio a finales de 2021 para dar un nuevo comienzo a la banda. Así tras el cambio de nombre a WESTING, e incorporando a la banda al guitarra de ALL THEM WITCHES, Ben McLeod publican su primer álbum ‘FUTURE’. Un álbum inspirado en la imprudencia de la raza humana en el mundo distópico en el que vivimos, y con canciones que suenan a la música que a la banda le gustaría escuchar.  Si hace unos años SLOW SEASON nos sorprendían con un sonido inspirado en LED ZEPPELIN, ahora, sin renunciar a ese estilo nacido a comienzos de los 70’s, encontramos a la banda mucho mas madura. Sus ocho emocionantes canciones rezuman rock clásico, boogie-rock, blues ácido y hard-rock atemporal. Siempre con una calidez reconfortante, sus canciones se construyen sobre tonos cálidos dulces melodías y un groovy infeccioso con el que de inmediato logran atrapar al oyente. Impregnado esas vibraciones del rock clásico de los 70’s con buenas dosis de fuzz, hacen que sus canciones proporcionen al oyente una escucha divertida. Porque a veces nos olvidamos que el rock es algo lúdico, y en este álbum eso resulta evidente. Las canciones del álbum nos ofrecen un amplio repertorio de brillantes guitarra, cuidadas melodías y un sinfín de matices con el que consiguen que las mismas resulten cautivadoras y llenas de ritmo. Ese groovy se complementa con pinceladas de rock progresivo, psicodelia y por supuesto el blues y el boogie para que la fiesta sea monumental. Con un agradable aroma sureño, cada pista se presenta como un regalo para cualquier amante del rock de siempre, un rock que con bandas como WESTING, sigue vivo y con un ‘futuro’ esperanzador. La escena necesita más bandas así, porque estos chicos son el hard-rock en estado puro.

WESTING son: Daniel Story Rice (voz, guitarra, teclados), Ben McLeod (guitarra) Hayden Doyel  (bajo) Cody Tarbell (batería).

‘FUTURE’ esta disponible Riding Easy Records.

‘Back in the twenties’ es un claro ejemplo del sonido que SLOW SEASON nos presentaron hace años. Teniendo muy presente el legado de LED ZEPPELIN, la canción gravita entre vibraciones de la banda británica, momentos sureños y psicodelia. Guitarras que llenan de luz la atmósfera se van sucediendo en una dualidad sumamente atractiva. Con parones y arrancadas, la canción adquiere un cierto tono doorsiano en su faceta más cálida y sugerente. Un claro ejemplo de la evolución de una banda que no se ciñe al legado de Robert Plant y sus huestes exclusivamente, sino que muestra sus cartas sin rubor. Y la jugada es ganadora sin ningún género de dudas.

A golpe de blues ácido y hard-rock crudo ‘Nothing new’ parece embarcarnos en un viaje con destino a los primeros años de la década de los 70’s. Melodías seductoras, guitarras empapadas de fuzz y un tono colorista, van ensamblando las piezas de una canción brillante y repleta de matices.  Si en el corte de apertura pudimos intuirlo, en esta ocasión queda mucho más palpable que las guitarras son uno de los mejores argumentos de la banda, pero también el uso de los registros vocales le sacan de cualquier encasillamiento. Los momentos de ortodoxia blusera contrastan con unos riffs que se vuelven turbios y difusos en un juego instrumental ciertamente fascinante.

En tonos atmosféricos ‘Lost riders intro’ es un interludio psicodélico instrumental que sirve de introducción al siguiente tema.

‘Lost riders’ palpita en un espacio de rock clásico con una cierta inclinación progresiva. Aquí la banda se muestra más contenida en una canción con las aristas pulidas y un sonido suave. Sustentado en atractivas melodías vocales las guitarras aparecen con cautela mostrando su lado más seductor. En un tono más cercano al ‘arena-rock’, WESTING optan por alejarse de estridencias en una canción colorista y una composición bien cuidada.

Los ecos Zeppelin aparecen en los primeros riffs de ‘Big trouble (in the city of love)’. Una nueva canción que recupera el registro vocal que popularizó Robert Plant en los 70’s. Un perfecto ejemplo del sonido de una banda que no tiene complejos en seguir la estela de su referente sonoro. Combinando estribillos y coros, el corte se muestra con un gancho efectivo para atrapar al oyente. Un claro ejemplo de rock atemporal que reivindica un sonido sin complejos ni florituras excesivas. Desde la sencillez, componen otra buena canción.  

Empapada por el bucolismo, la suavidad de la melodía de ‘Artemisa coming down’ nos ofrece un gratificante espacio sonoro en el que la dulzura aflora entre luminosas estrofas y delicados pasajes electro-acústicos. En ese ambiente campestre el corte se muestra como un gratificante bálsamo sonoro ideal para poder la pausa en un álbum que no se ciñe a un único estilo. Una hermosa canción en la que no faltan a la cita los brillantes desarrollos de guitarra

Instados en ese calmado escenario, ‘’Silent shout’ mantiene su tono acústico para empaparlo con embriagadoras pinceladas psicodélicas. En esta ocasión la banda incorpora un tono sinfónico en detrimento de riffs más ruidosos.

Sacando nuevamente del cajón el legado de Zeppelin ‘Stanley wu’ se empapa de blues y rock clásico en una atmósfera más propia de los 70’s. El tema se desarrolla en un escenario en el que los aromas del sur aparecen para llenar de luz una canción equilibrada y de fácil digestión.

‘Coming back to me’ cierra el álbum a ritmo de rock and roll, boogie-rock y blues. Sin estridencias, y con una armonía sencilla WESTING muestran que el rock de siempre sigue estando vivo y coleando. 

Westing

RidingEasy Records

Reseña: DEAD SHRINE.- ‘The Eightfold Path’

Una de las figuras más reputadas de la escena underground de Nueva Zelanda, el multi-Instrumentista CRAIG WILLIANSON, artífice de bandas como DATURA, ARC OF ASCENT o LAMP OF THE UNIVERSE, regresa con su nuevo proyecto DEAD SHRINE. En esta ocasión, apartado de los sonidos transcendentales de sus últimos trabajos, con ‘THE EIGHTFOLD PATH’ nos trae una tormenta de rock pesado a semejanza de los pioneros de los 70’s. Un rock crudo y primitivo, en el que las embestidas de rabia se contrarrestan con atmósferas lisérgicas en canciones turbias impregnadas en fuzz. Rock ácido sin demasiados aditivos, que cabalga a lomos de un corcel proto-metal sobre caminos labrados por riffs Stoner, y una atmósfera evocadora del sonido de los primeros años 70’s. Renunciando parcialmente a sus canciones devocionales y a ese misticismo que aparece en los trabajos bajo el nombre de LAMP OF THE UNIVERSE, Craig retoma los impulsos pesados de sus comienzos en DATURA. Sin duda Craig es un músico talentoso e inquieto que no puede quedarse anclado y con DEAD SHRINE revitaliza sus composiciones para que se muestren monumentales. Narcóticas y aturdidoras, la contundencia de sus riffs, los tambores estruendosos y una línea de bajo impactante, consigue crear un agujero negro en el que no se atisba el final. Todo un coctel explosivo en el que caben los ecos proto-metal de antaño, la psicodelia más acida y corrosiva, el blues, por su puesto la psicodelia más impactante que puede llegarnos de las antípodas. ‘THE EIGHTFOLD PATH‘ es una espiral sónica con zumbidos constantes, sus habituales voces místicas, y un sinfín de vibraciones reconocibles, que se inclina a un precipicio angosto, en el que la pesadez es la protagonista. Toda una ceremonia catártica en la que las vibraciones heavy-psych se nutren de plomizos riffs ejecutados a cámara lenta, creando un espacio ensordecedor, presidido por canciones que parecen sacadas de un laboratorio de drogas alucinógenas. 


The formless’ nos presenta un espacio de hard-rock stonerizado con un innegable sabor a 70’s. Su crudo y turbio sonido evoca momentos de rock primitivo. Con una poderosa línea de bajo el corte cruje nutriéndose de una pesadez inusitada. Los vestigios de bandas como los primeros WHITESNAKE aparecen en una canción potente.

Manteniendo ese sonido crujiente ‘Kingdome come’ transita entre hordas de heavy-rock y riffs stoner a un paso cansino y plomizo. Incorporando embestidas de rabia, y un aroma a blues humeante, el corte sale de la monotonía sin perder un ápice de fuerza y rabia.  Aquí encontramos toda una cortina sónica que hace que la canción se muestre turbia y borrosa. Su fuzz narcótico le dota de un aire diferente que nos lleva a una combinación bastante solvente y efectiva.

‘As pharaohs rise’ nos sitúa en un espacio a caballo entre el proto-metal y las vibraciones stoner. Con riffs distorsionados y un aroma a 70’s, el corte transcurre con un tempo cansino para inclinarse a un espacio más psicodélico. EL uso de voces ecualizadas le dota de ese espíritu lisérgico que se ve complementado por pedales fuzz en la guitarra. Mientras el soporte del tema se muestra turbio y aturdidor.

Con casi ocho minutos, ‘Enshrined’ es otro tema pesado que habita en una atmosfera psicotrópica auspiciada por una gran guitarra. Tratando de buscar el equilibrio entre el hard-rock de antaño y las modernas vibraciones heavy-psych, la canción retumba entre pausadas estrofas vocales. Alejado de cualquier atisbo del misticismo predominante en los trabajos anteriores de Craig, los elementos blues y hard-rock crudo y primitivo afloran entre efectos envolventes y pasajes ácidos. Como decimos en España ‘la cabra tira al monte’, y la canción se siente seducida por un entorno sonoro netamente psicodélico en una evolución bien manejada.

‘Rainbow child’ insiste en esos rudos sonidos vintage. Aquí se destapa el tarro de las sustancias psicotrópicas para impregnar una canción de hard-rock con un envoltorio pesado y lisérgico. Un elemento común en gran parte del álbum, ya que esa mirada al pasado se dota de fuertes pasajes narcóticos más propios de un poderoso viaje de ácido. Con esto se consigue un sonido pesado, pero sumamente narcótico en una atmósfera retro, perfectamente diseñada.  Toda una espiral aturdidora de la que es difícil escapar en la que los solos de guitarra se estiran hasta el infinito.

Con un cadente y turbio ritmo, las vibraciones retro afloran en ‘Through the constell’. Desgarrador a la vez que ácido, el corte controla su intensidad empapada de psicodelia pesada y vibraciones proto-metal de los 70’s. con cada riff y cada acorde ejecutado lentamente, el corte avanza como un enorme y cansino paquidermo, arrasando con todo a su paso. Sutiles pinceladas de blues entre sus entrañas hacen que la canción adquiera un tono peculiar. La desagarrada voz pone el resto para que el corte se muestre tosco, crudo y pesado.

Jugando con los efectos, ‘The blackest sun’ crea otra bacanal lisérgica entre poderosos tambores y guitarras que se desdoblan. Su carácter chamánico hace que el ímpetu frene por momentos. Esto contrasta con los crujientes riffs de vocación doom.  Su sencilla armonía sirve de sustento a los distintos devaneos en los que se mueve. Otra curiosa y fascinante mezcla de sonidos de antaño con los ecos más pesados del momento.

‘Incantations’ parece recuperar el sonido que lleva caracterizando a LAMP OF THE UNIVERSE durante años. Borroso y con un carácter devocional, la canción gravita entre múltiples efectos y un ritmo atronador y lento. La voz retoma ese carácter místico en contraste con la monumentalidad de un corte aturdidor y balsámico a partes iguales. Un cierto tono hipnótico se palpa entre coros celestiales y plomizos riff de un marcado carácter doom. Personalmente, se trata de mi canción favorita de un álbum rugoso y sumamente psicodélico. En esta ocasión (como en otras muchas canciones) DEAD SHRINE consigue crear un espectro cegador que envuelve al oyente entre embestidas de efectos atmosféricos que revolotean constante mente. El corte contiene buenos pasajes de guitarra impregnada en sustancias ácidas.  

Dead Shrine

Shiny Beast

Reseña: PELEGRIN.- ‘Ways Of Avicenna’

Con la voluntad de tocar la música que les gustaría escuchar, para llenar un pequeño espacio que parecía vacío en la galaxia en constante expansión de la música distorsionada, los franceses PELEGRIN publican su segundo álbum ‘WAYS OF AVICENNA’. Creando ensoñadoras atmosferas, sus etéreas canciones discurren en un espacio sonoro en el que una balsámica calma nos invade. Delicadas melodías, soportadas por una sólida base rítmica y una sensación placentera que se transmite en cada canción. Si bien el álbum transita por un sendero de psicodelia pesada, la banda construye sus canciones ofreciendo un relato con constantes oscilaciones rítmicas. Con elementos progresivos perfectamente insertados, y con golpes de riffs de vocación stoner, consiguen hacer que cada canción se muestre esplendorosa ante el oyente. Ecos del pasado, guiños floydianos, y un espíritu innovador, completan un álbum sorprendente y fascinante a partes iguales. El álbum se inspira en una historia que tiene lugar durante la Reconquista española del siglo XV: a un joven estudiante de una escuela coránica se le confía un texto místico del filósofo y médico persa Avicena, para salvarlo de ser destruido por los españoles. A través de su canto progresivo, melódico y muy sugerente, el trío evoca el poder del viaje y el deambular en el álbum, a la vez que aborda la búsqueda de la sabiduría, las guerras religiosas, la intolerancia hacia los refugiados, así como la contribución de la civilización árabe a la historia humana. Sin duda un buen argumento al que poden una perfecta banda sonora en la que encontramos pasajes épicos y un halo de melancolía. Música expansiva adornada con exóticos ornamentos sonoros, que aportan la magia a canciones psicodélicas perfectamente construidas. Esperemos que este nuevo álbum haga salir a la banda de local de ensayo para subirse a un escenario a interpretar sus hermosas canciones, ya que hasta el momento, y tras ocho años metidos en su particular burbuja, la banda no ha ofrecido ninguna actuación en vivo. Pero esto va a cambiar en 2023 porque estos chicos, atesoran calidad y clase suficiente como para enamorar cualquier amante de la psicodelia más aromatizada.

PELEGRIN son:
François Roze – guitarra, voz
Jason Recoing – bajo
Antoine Ebel – batería, percusiones

La magistral ‘Madrassa’ abre el álbum construyendo una mágica atmósfera meditativa. Un gratificante bálsamo sonoro que hará expandir la mente del oyente. Un viaje mesiánico a un mundo meditativo repleto de relajantes sensaciones. Psicodelia aromatizada con bellas melodías y la suficiente pesadez como volar tu cabeza. Su sólida base rítmica contrasta con unos pasajes melódicos que parecen recostarse con delicadeza sobre acolchados prados llenos de belleza. elevándose de menos a más en una suave oscilación, la canción pasa por momentos pausados que contrastan con la intensidad de ciertos pasajes de corte progresivo.

Tras la impactante canción de apertura, ‘Thunderstorm’ nos susurra con delicados pasajes acompañados de una cálida voz. Suaves fragancias sonoras que nos perfuman la mente en un placido y reconfortante sueño. Sus tonos de melancolía parecen seguir el camino de banda como ELDER. Un paso hacia un nuevo mundo en el que los elementos progresivos adquieren un mayor protagonismo. Complejas estructuras instrumentales, acompañadas de estribillos rebosantes de sentimiento. El tema se nutre de una exótica brisa que suaviza la virulencia de sus riffs pesados. Con cambios constantes, el corte serpentea lentamente entre golpes de Stoner contenido y voces melodiosas. Una hermosa canción que acaba convirtiéndose en épica.

‘Reach for the sun’ parece coquetear con el doom en su lenta y plomiza apertura antes de explorar espacios netamente heavy-psych. Con elementos floydianos, la personal visión de la psicodelia pesada contemporánea de los franceses queda reflejada en otra fascinante canción. Magníficas y etéreas voces compiten el protagonismo con una impactante base rítmica y una guitarra ensoñadora. Repitiendo la estructura oscilante, el corte baja a bañarse en plácidas aguas psico-progresivas para ofrecer sus momentos más suaves. Eso no es un obstáculo para que desgarradores pasajes eleven la intensidad con armonías más complejas y premeditadas. Un acierto supremo con el que consiguen mantener al oyente siempre atento a cada giro argumental.

En un álbum rico en matices, no faltan canciones acústicas como ‘Disgrace’. Sin mas argumento que los acordes de guitarra y la hechizante voz, PELEGRIN se las apañan para envolvernos en un manto de melancolía a través de una bella y relajante canción.

Enlazado del tema anterior, ‘Mystical appeal’ mantiene el perfil bajo. Suaves acordes de guitarra y una voz cautivadora nos sitúan en un espacio de reconfortante calma. A diferencia de muchas bandas, los franceses tienen un diestro manejo de la melodía, lo que hace que sus desarrollos instrumentales se enriquezcan con los pasajes vocales. Pausados, pero con gran fuerza interior, el corte se enriquece en su ritmo., haciendo que los riffs se muestren más rugosos y pesados. Un equilibrio que funciona entre paisajes sonoros de ensueño. La psicodelia más atractiva, aparece como sello de identidad de una canción que contiene muchos matices y ornamentos. inclinándose a un entorno más progresivo, el corte borbotea con suavidad ofreciendo bellos desarrollos salidos de una guitarra bien manejada. El resultado son siete minutos de psicodelia pesada de suma belleza.

Sin salirse de las atmósferas psico-progresivas, ‘Forsaken Land’ fluye lentamente con sus tonos melancólicos. Desde la sencillez, PELEGRIN sabe como componer canciones hermosas con las que conquistar al oyente. Fresco, lo suficientemente pesado, y sumamente bello, el corte parece evocar los sonidos propios de los dinosaurios progresivos de los 70’s.

Pelegrin