PSILOCIBINA.-

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LLegados desde Brasil, otra a las prolíficas canteras de bandas con gran calidad nos llega el debút de PSILOCIBINA. Distribuido en Europa por Electric Magic Records, y por Abraxas Records en el continente americano, el trío de Rio de Janeiro nos trae siete temas en los que el frenesí heavy-psych pertubará nuestros sentidos. Una experimentación psicotrópica que hace honor a su nombre. Contenida en determinados hongos la psilocibina es un alcaloide que produce efectos alucinógenos. Esto es lo que trata la banda con sus jams. Una liberación más allá de la razón humana que hará las delicias de los amantes de los sonidos «viajeros» que tanto nos gustan.

«2069» nos trae el primer ejercicio de solos de guitarra con un sonido hueco de batería y bajo. PSILOCIBINA ejecutan a modo de jam una creación libre de esquemas y ataduras. Todo un caos premeditado que sirve de lucimiento para su guitarrista Alex Sheeny.

Los efectos y distorsiones inician un paseo por territorios heavy-psych en los que los pedales humean durante «Galho». Describiendo enigmáticos entornos persiste el protagonismo y la libertad de unos solos de guitarra incisivos e hirientes. Tras un lento caminar algo caótico, el tema se torna más tradicional en su esquema, llegando a incorporar elementos de jazz. El peso del bajo de Rodrigo Toscano se ve incrementado, poniendo cordura a la libre composición.   

La banda se decanta por el blues en «Supernova 3333». Ácido y narcotizante, los largos recorridos a lo largo de los trastes, la banda baja su la frenética intensidad de su enajenación interpretativa dotando al tema de una mayor cadencia y sosiego. como si de un masaje se tratara, el corte resulta aliviante.

El punto tropical de «Na selva densa», gracias a los ritmos de percusión, colorea el tórrido ambiente describiendo el espíritu de las espesuras amazónicas. Todo un viaje a través de densas y agrestes espesuras con luces y claros en esa incursión selvática a la que nos guía la guitarra. 

Todo el poderío del alcaloide que da nombre a la banda, aparece en el corte del mismo nombre. «Psilocibina» adormece de una manera mesiánica. Gratificante en sus suaves y estéticos pasajes de guitarra mostrando los efectos más gratificantes de la alucinación a la que nos somete este debut. Las melodías con acentos de rock sureños nos arropan calidamente en este periplo estupefaciente. 

Con una base hard rock con elementos hendrixianos, «Trópicos» nos ofrece los riffs más primitivos y rudos de ese cabalgar al que nos somete el trio.

Con «L.S.D.», los brasileños, nos someten a la lisergia en estado puro. A través de multitud de efectos fuzz la locura gorgotea de sus notas turbándonos y sometiéndonos a sus dictados.   Surcos impregandos de dietilamida 25 que cierran un brillante ejercicio de psicodelia poor momentos paranoica.

El album fue grabado en directo en el Estudio MATA por Matheus Ullmann, mezclado por su guitarrista Alex Sheeny y masterizado en Alemania en  Tonmeisterei Oldenburg, correspondiendo la portada al propio Sheeny

PSILOCIBINA son: Alex Sheeny (guitarra y sintetizador), Lucas Loureiro (batería y percusión) y Rodrigo Toscano (bajo)

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GRASS.- “Get In The Van”

Esperado disco de la formación de Pensilvania GRASS que con su debut “GET IN THE VAIN” nos ofrecen uno de los mejores discos publicados en lo que va de año. Una catarata  de guitarra fuzz que recorre nuestros sentidos  con el espíritu de Hendrix revoloteando sobre el mástil de la guitarra y en el interior de […]

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Esperado disco de la formación de Pensilvania GRASS que con su debut «GET IN THE VAN» nos ofrecen uno de los mejores discos publicados en lo que va de año. Una catarata  de guitarra fuzz que recorre nuestros sentidos  con el espíritu de Hendrix revoloteando sobre el mástil de la guitarra y en el interior de la garganta de Andrew Bloodink .

Un tremendo groovy que nos traslada a los momentos más brillantes del acid rock. Tratando de transmitir las vibraciones que la banda consigue en directo, su ejercicio de blues psicodelico, con ramalazos funky, sin dejar de lado retazos de boogie-rock, «GET IN THE VAN» supone una bofetada de aire fresco sobre el inmovilismo de algunas de las propuestas que nos encontramos en la escena contemporánea. Rítmico, contagioso en sus vibraciones, e incisivo y lascivo. Impresionante y sublime.

Si el punto que más puede llamarnos la atención es su guitarra asesina, la sección rítmica no se ve ensombrecida. La vigorosa batería  de Chet y la nitidez y contundencia que Salty le imprime al bajo hacen un conjunto que se aproxima a la perfección. si a eso unimos, los momentos en la segunda parte del álbum, en los que la banda incorpora los sonidos de saxo de Sam, la ecuación queda resuelta milimétricamente.

«Lay it on me brotha» abre un disco en forma de arenas movedizas, que te atrapan en un su interior y del que no puedes huir. Siguiendo los dictado de Hendrix, estamos ante un dinámico tema en el que destaca una definida instrumentación, percibiéndose nitidamente todos los instrumentos. Un versión contemporánea del héroe de Seattle en la que se conjuga aquella esencia con retazos cercanos al stoner más psicotrópico. intensidad absoluta en un alegre corte.

Creando un clima evocador de los mejores momentos de la historia del rock, la línea de bajo de «Shaggy Dog»  así como el tono y la cadencia de los registros vocales, unido a una vertiginosa interpretación inspirada en momentos boogie -rock, los riffs de guitarra brillan ondulantes. Retorciéndose constantemente en ese deambular, los tonos negroides se empiezan a vislumbrar.

La versatilidad de unos temas que recogen los frutos cosechados anteriromente, logran que «Get in the van», aunque con la misma base, se contonee lasciva y sugerentemente. Con porte provocador, atesora una cierta sensualidad en sus chulescas formas.

Si el disco destaca desde la primera nota por su ejercicio de fuzz, en «Right on» el derroche es apabullante. Borboteando, GRASS trata de estirar los riffs hasta el infinito. La sección rítmica, incesante y frenética en su roll, serpentea en subidas y bajadas de intensidad, tornándose hacia espacios en los cercanas al funky, generando un abanico de sonidos mucho más amplio. la repetición de los riffs contribuye a la frescura y vivacidad del corte.

El saxo hace su aparición en «Leadfoot», con el ritmo  se fusionando con sus notas. Intercalándose con un bajo agitador y el cambio en la cadencia de la bateria, hace que el corte ya si, sin contemplaciones se adentre en los territorios funky que el tema anterior había explorado tímidamente. Este tema impide que los cuerpos se queden estáticos, torneandose atraidos a un baile ritual.

Un nuevo elemento sonoro aparece en «Where are you Sam?». Ya inmersos en la atractiva y lasciva vorágine funky,  elementos de jazz hacen acto de presencia en una combinación que recuerda a RARE EARTH compitiendo con JIMI HENDRIX en una pista de baile. Ritmo y swing conjugados con incendiarios solos de guitarra heavy-psych. Una arrolladora espiral sonora que llega a adquirir tintes diabólicos en un ejercicio redentor para ahuyentar malos espíritus. Todo un ritual liberador.  

En este punto, ya comienzan a faltar los calificativos para definir lo que «GET IN THE VAIN» nos ofrece, cuando un nuevo giro de tuerca se ejecuta en «Whale». Un cambio de estado de ánimo que nos traslada a los momentos más ácidos de la banda. Con una herencia de sonidos west-coast a lo largo de poco más de minuto y medio.

Ahora sin voces, «Gastronaut» explora territorios más puramente retro-rock manteniendo esos riffs efectivos y afilados, con una fluida cadencia.

«Big bad Sam», el tema más largo del disco se desarrolla bajo ritmos de boogie-rock que GRASS colorea gracias al saxo. Vacilón e incitando al contoneo y al baile, un contoneante aquelarre con mucho groovy, se desvanece suavemente para volver a la intensidad con la guitarra de Andrew. Un aparecente desmayo producido por voces y coros blues-rock elevan la ondulante trayectoria el tema hasta que este se transofrma en la parte final usando elementos lisérgicos que salen a la luz guiados por el oscilante saxo. Las sugerentes reverberaciones de fuzz siguen presentes como sello de identidad.

El tema que cierra el disco, «Back from space», utiliza mimbres típicos del hard rock setentero aderezandolos con la esencia Hendrix. Tras la fuerza inicial, va decayendo a momentos en los que el thc parece impregnarlo, para resurgir en momentos de de aparente histrionismo.

Brillante, muy brillante trabajo, que en cada nueva escucha muestra más y más matices que tras el apabullamiento de la primera audición van saliendo a la luz. 

https://www.facebook.com/GrassbandPA/

BRONSTONE INC..- «Mind tricks»

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Publicado hace un par de meses, «MIND TRICKS» el debut de los austriacos BROWNSTONE INC. es un refrescante trabajo en el que el blues-rock con matices retro, se colorea de elementos west-coast a través de la glamurosa voz de Julia Schubatzky.

Cortes como «Ghost (in the machine)» cabalgan a lomos de un firme bajo y una guitarra fuzz por estancias heavy-blues stonerizadas. Ondulando por majestuosas colinas desciende a sutiles valles en los que la prodigiosa voz cede el protagonismo a vigorosos riffs que desatan vientos humeantes. El amenazante bajo de Benjamin Capéran nos recuerda que la banda tiene genes hard-rock en su versátil y dinámico discurso.

«Blues» sigue los dictados de Janis. Solos de guitara que se clavan en nuestros corazones bombeando ritmo en un heavy-blues incandescente.

Conteniendo temas en los que los ritmos desérticos se manifiestan borboteantes, en los que se intercalan torneadas voces, con resultado muy versátil. 

El protagonismo del heavy-blues que mira hacia epocas pasadas, con una visión contemporánea de viejos ritmos con personalidad es evidente en cortes como «Stumble fall, realign» o «Some scars». Ramalazos lisérgicos combinados con sonidos retro stonerizados consiguen que los temas vibren y se contornean.

No dudan en coquetear con el jazz y el soul en «Let’s Play with Open», el corte final de «MIND TRICKS».  sin perder un ápice de energía exploran territorios ondulantes que serpentean con vivacidad.

https://www.facebook.com/brownstoneincband/

OLDER SUN.- «Older Sun»

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Desde San Francisco nos llega un nuevo aldabonazo de hard-rock con inclinación setentera de la mano de OLDER SUN. Publicado por Anchorite Records, El debut de la banda contine una fusión de sonidos Sabbath con clásicos del hard rock de los setenta, desde un prisma que nace del blues mas pesado.

Una vigorosa base rítmica se completa con espirales de guitarra diabólica como en «Sometimes»

Con momentos de heavy-rock hercúleo, «Tresspass» o «Pocket full of ones», a base de estribillos y buenos riffs con altas dosis de oscuridad, se acercan a momentos de metal de los primeros ochenta.

Una implicita vocación doom se vislumbra en «Womankind». En el queregistros vocales más propios del soul rock se usan para  apaciguar y a su vez para dar via libre a riffs hard & heavy con tonos vintage. 

El trabajo se cierra con «You come here often». Un grueso y fornido tema que nos intoxica y reactiva manteniendo ciertos genes bluseros en su interior. Con cambios de ritmos que dotan de dinamismo a un versatil corte de gran pesoadez.

OLDER SUN son Chris Wagner, (voz y percusión), Chris Mulhauser, guitarra y coros) Bryan Coons, (bajo y coros) y Patrick Crawford, (batería).

BLACK ELEPHANT.- «Cosmic blues»

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El cuarteto italiano BLACK ELEPHANT acaba de publicar «COSMIC BLUES», via Small Stone Records.

Un trabajo energico, rítmico, en que se reflejan ecos blues-rock de los setenta con una clara inspiración Hendrix en una revisión contemporanea y stonerizada. 

Una inmersión en una espesura de surcos ácidos sobre cánones de psicodelia pesada entre los que la banda se abre paso a golpe de guitarra fuzz. El aroma de «Cosmic Soul», no deja dudas de por donde van los dictados de los italianos. Psicotrópico corte con voces ecualizadas que realzan un viaje lisérgico. Toda una nebulosa sonora con ecos hendrixianos.

«Helter Skelter» parece recuperar los vastos territorios desérticos a través de una contundente linea de bajo. Una voz cruda y primitiva de procedencia cavernícola se confunde entre la nebulosa humeantes de sus surcos. Cegadores riffs salen de un elefante que deja un rasto de desolación a su paso. El tema se inclina a territorios heavy-psych a base de wah-wah.

A continuación la banda hace un ejercicio de fuzz con un groovy lisergico en «Chase me». Un corte de dos minutos que se convierte en un borboteante brebaje diabólico.

BLACK ELEPHANT lo componen Alessio Caravelli (voz y guitarra), Massimiliano Giacosa (guitarra rítmica) Marcello Destefanis (bajo) y Simone Brunzu (batería).

Creando un relato de estampida de elefantes, «Walking dead» se muestra salvaje e indómito en sus surcos. Ecos del siglo pasado se entrelazan con sonidod arenosos de gran densidad con un regusto blues en sus entrañas.  

«Baby eroina» es un ejercicio de heavy- blues con una robusta base rítmica, pegadizos riffs. Un corte ácido, contundente, donde la lisergia del blues stonerizado se sumerge en una poción de thc. Ondulando por laderas que se coronan a base de riffs stoner para descender a enigmáticos valles en los que los intoxicantes fluidos calman el vigor del tema. 

Las distorsiones y efectos contenidos en «Cosmic blues for solitary moose» se clavan en nuestras neuronas sensoriales. Envuelto en un manto ácido, el blues se funde con la psicodelia más hiriente a través de efectos fuzz.

El álbum concluye con «Inno«, en el que tras una apertura de riffs stoner con poderosas voces desgarradas y rudas, se desarrolla por escenas stoner polvorientas. Un aura retro subyace en unos surcos que se inclinan a terrenos de psicodelia pesada. 

«COSMIC BLUES», supone un nuevo nivel de calidad en la creación de la banda con un resultado contundente y arrasador.

El envoltorio del disco corresponde a Robin Gnista

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