Reseña: THE DRY MOUTHS.- «Lo​-​Fi Sounds For Hi​-​Fi People»

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Segundo álbum de los almerienses en 2.019, tal y como habían prometido. Estamos ante unas grabaciones efectuadas con el malogrado Andrés (bajo y coros), con Josh Morales (batería y coros) , así como Chris O. Rodríguez (guitarra, sintetizadores y voz), habiéndose grabado la batería, bajo y guitarras rítmicas en directo en las mismas sesiones que su anterior álbum «MEMORIES FROM PINES BRIDGE», incorporando posteriormente los arreglos y voces. De hecho, la idea inicial de la banda era la publicación de un álbum doble, con dos caras de su música, pero finalmente las circunstancias han hecho que vean la luz por separado, convirtiéndose en el séptimo trabajo de la banda. Mostrando toda su madurez y esplendor así como su culmen compositivo, ofreciendo todo el abanico creativo de los almerienses. Los sonidos desérticos siguen siendo el leitmotiv de THE DRY MOUTHS y aquí siguen están muy presentes esas vibraciones. Hace ahora un mes, tuve la oportunidad de verlos por primera vez en su Almería natal, en el marco del Tabernas Desert Rock Fest, y si algo me sorprendió, es la capacidad y la fuerza para transmitir que tienen cada una de sus composiciones, y «LO​-​FI SOUNDS FOR HI​-​FI PEOPLE» refleja de alguna manera aquella experiencia vivida in situ. Con el punto de mira puesto en bandas como Yawning Man especialmente, logran conjugar todo el romanticismo y belleza de las bucólicas puestas de sol en el desierto, con toda su magia; así como los ecos más ásperos de los sonidos alternativos de los noventa sin renunciar a una cierta pesadez. 

Finos y misterios acordes nos introducen a «L.P. Lie too», la marcada linea de bajo y la sutileza hechizante de la guitarra de Chris evocan vastos territorios donde la soledad se describe con un sonido pesado innato en la banda y entre la fina instrumentación que coquetea con el post-rock mas atrayente.   

Sin sutilezas «Limoncello» nos golpea con potentes riffs, en una nueva estructura envolvente en la que el fuzz desértico esta presente. Ecos grunge de los noventa conviven con los áridos sonidos stoner. Un tema recio y dinámico con pinceladas y brochazos de guitarras a modo ornamental que acaban puliendo la aspereza de sus riffs.

«Los pollos hermanos» es el single que los almerienses nos adelantaban hace días. otro tema en la herencia de los noventa se percibe en cada acorde. Hard, grunge y tonos stoner unidos por una causa alternativa común.   Ondulante y pegadizo el fuzz fluye de sus venas en una hemorragia de riffs contagiosos. 

Aún habiendo sido grabado en las mismas sesiones que «MEMORIES FROM PINES BRIDGE» indudablemente en este álbum encontramos mayoritariamente un enfoque distinto. Eso si, escuchando temas como «Ellis Lahm» podemos encontrar el nexo que une ambos registros. Momentos de psicodelia con melancólica que explotan en desarrollos monumentales elevándose a un estado superior. 

«Psychomental V Code: Rosaura» nos devuelve a la faceta mas atmosférica de THE DRY MOUTHS. Bellas y susurrantes melodías en esa línea tan cercana a Wawning Man que flirtea con escenarios post-rock desde su ubicación entre los cactus. pausados desarrollos instrumentales que avanzan con lentitud en una evolución constante. Incisivos pero reconfortantes, en un canto que vive de la melancolía y se dota de momentos de desesperanza. Una tristeza que se viste de belleza pausadamente. 

El stoner desértico de «La mascotta» me evoca aquella mágica noche de hace unas semanas en el desierto de Tabernas. Una banda sólida y con unos vigorosos riffs pesados que sabe construir canciones con armonías sin renunciar a las melodías vocales. Otro tema que toma prestados elementos alternativos mas propios de fin del siglo XX para vestirles con ornamentos del siglo XXI.

«Toe motion» refleja el lado mas alternativo. tonos oscuros y siempre atmosféricos, se van tornando hacía espacios psicodélicos en un camino lleno de meandros en los que las aguas del tema van incrementando su fuerza para reposar en calmados remansos antes de precipitarse nuevamente. 

La psicodelia más enigmática y oscura hace acto de presencia en «A Farewell For The Princess». Otro oscuro tema instrumental que sigue la línea de su anterior álbum. Susurrante y atmosférico nos ofrece un estado de introspección adornado con efectos.

Con la intención de captar la naturalidad y dinámicas de la banda en vivo, se grabaron en directo tanto la batería como el bajo y guitarras rítmicas en el estudio Sonobalance (Granada). Posteriormente en los Desert City Studios (Almería), la banda grabó overdubs, arreglos, sintetizadores y las voces. El encargado del mastering ha sido su habitual Brad Boatright en Audiosiege (Oregon, USA).

«LO​-​FI SOUNDS FOR HI​-​FI PEOPLE» se co-edita por los sellos Spinda Records, Gato Encerrado Records, Desorden Sonoro, Odio Sonoro, Zona Rock Productions, Fuzz T-Shirts, Violence in The Veins , Bandera Negra Records y Aneurisma Records.

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Reseña: GRIM COMET.- «Afterlife»

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«AFTERLIFE» supone un giro en el sonido de los madrileños GRIM COMET. Un álbum salido de la casualidad, ya que la intención primera de la banda era sacar un disco mucho más oscuro.  El resultado son nueve temas directos que viajan en un trayecto de ida y vuelta entre los setenta y el grunge de los noventa. Alejados del metal y del doom que les vio nacer, crean canciones que manan con naturalidad, sin forzar. Aquí no encontramos largos desarrollos de guitarra y viajes psicotrópicos de tintes metálicos, sino que todo resulta más sosegado, mas centrado en un rock alegre y sin ataduras. Cinco años de vida y dos álbumes anteriores, al margen de algún EP son un aval suficiente para entender que la formación está consolidada y de ahí, que estemos ante un disco al que le sobran etiquetas. GRIM COMET no suelen publicar discos de mucha duración, de hecho «AFTERLIFE» bien podría ser un EP. Algo menos de media hora que sirve para que comprobemos que estamos ante una gran banda que ya había demostrado todo su potencial ejecutando sonidos mas pesados, y que ahora es capaz de brillar con luz propia sobre melodías mas asequibles. Siempre usando la linea recta, sin rodeos, cada tema tiene una identidad propia, yendo al grano. Esto hace que entre sus surcos podamos vislumbrar ecos de ZZ Top, Thin Lizzy, y sobre todo Alice in Chains, especialmente en algunos registros vocales de Willy de Moya, su cantante y guitarra. Por otro lado, aún transitando por sendas poco virulentas, la fuerza que Juanma Cayuela imprime a su batería hace que no podamos bajar la guardia en ningún momento, mientras Raúl Cabañas hace que su bajo realice su papel, sin estridencias. Aún navegando entre distintas aguas, el timón que les marca el rumbo sigue siendo el grunge con el que crecieron, que ocupa un mayor protagonismo en sus genes musicales.  El álbum es publicado por Art Gate Records. y fue grabado en Goldfish Estudios (Torrelodones)

La primera sorpresa nos la da «Dig up her bones». Como si nos hubieramos teletransportado a un local de Texas, el boogie-rock en pura línea ZZ Top, nos sorprende con la energía sureña de la que podemos encontrar en esos garitos con olor a humo y bourbon. Con unas buenas dosis de efluvios pantanosos que intoxican un tema que no pierde nunca el ritmo. la parte mas lúdica del rock and roll queda plasmada con precisión. 

Sin terminar de abandonar el medio-oeste, la potente batería un cambio de registro vocal, describen «Dead or alive». Guiños metálicos que parecen un toque de nostalgia, caminan mas cerca de los desiertos stoner para golpearnos con fuerza. Uno de esos temas que te abofetean sin remisión. Riffs que se repiten como un martillo y de los que no puedes escapar sano y salvo. 

El grunge de los noventa asoma en «Over you». Ondulando las melodías vocales, el ritmo parece ir cansino, como a trompicones, mientras Willy nos susurra y seduce con sutileza entre una fornida base rítmica. Una contraposición que culmina con un bello solo de guitarra que parece describir la nostalgia con sus notas antes de devolvernos la rabia.

En una linea similar y con un ritmo que se inicia con una cadencia que bien podrían haber firmado The Police, «All on me». Dulces melodías sobre medios tiempos que avanzan impasibles  en un sencillo tema. 

Rugosos riffs dan el pistolezado de salida a «Born to die». Una vuelta de tuerca al grunge primitivo pero con la mirada puesta en el hard setentero mientras los adornos son mas propios de los sonidos desérticos. El resultado es un corte vivaz y pegadizo que transcurre sin concesiones y en el que aparecen esas guitarras más afiladas que habíamos escuchado en sus anteriores trabajos.  

No podía faltar (afortunadamente), su guiño a las vibraciones más psicodélicas. «In the dark» es un oscuro pero apacible y gratificante paseo por amigables bosques   que no dejan pasar la luz. Para salir de esa atmósfera, los susurros de la cálida voz de Willy nos hacen compañía y nos apaciguan entre la umbría para emerger como un canto bucólico que acaricia nuestra piel hasta ponernos los vellos de punta.

«On & on» nuevamente traspasa la barrera del tiempo para partir de los setenta y vestirse de vibraciones mas contemporáneas. Difusos riffs que acompañan a la melodía en un tortuosos camino en el que  GRIM COMET dan muestra de que su pesadez no ha quedado en el baúl de los recuerdos, sino que la rescatan cuando les viene en gana, aunque sea con una intención distinta y medida. 

«A million sun» es un tema que sufrió una metamorfosis desde su nacimiento. Con la intención de hacer un tema acústico poco a poco fue transformándose  hasta convertirse en un alegre corte hard-rock en el que el legado de Thin Lizzy está muy presente. Una subida de revoluciones que confirma que la cabra tira al monte. Un pegadizo y divertido tema de esos que te engancha desde la primera escucha y que podría escucharse en mediados de los setenta en cualquier garito cañero. 

«AFTERLIFE» cierra de una forma sorprendente. sobre los bellos acordes de la guitarra española, «Azabache» refleja la esencia del sur, del flamenco y del clasicismo. Un bello tema que se sale completamente del camino del resto de temas del álbum pero que en cada nota transmite sentimientos. 

GRIM COMET estarán presentando «AFTERLIFE», mañana, 31 de octubre en la Sala Honky Tonk de Madrid, una gran oportunidad para comprobar como se trasladan estas composiciones al directo.

 

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Reseña.- THOSE FURIOUS FLAMES.- «Heart»

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La banda Suiza con quince años de carrera a sus espaldas nos ofrece su quinto álbum «HEART». Instalados en el rock clásico, el hard-rock, la psicodelia y el blues rock, ocupan y utilizan todos los estilos que reinaron en la década de los setenta para conseguir un sólido álbum. Siete atractivos temas con guitarras solventes, y una poderosa base rítmica que se ven marcados por el hipnótico órgano vintage que los envuelve. Frescura atrayente y una cadencia psicodélica en una personal apuesta que no solo es un viaje en el tiempo , sino que vive en la modernidad del siglo XXI. Poco conocidos por estos lares, este trabajo es una buena oportunidad para descubrir a una interesante banda que sorprenderá a mas de uno. Sonidos que resultan familiares y que contienen una fuerza sobrenatural en sus sus surcos.

«Children of the moon», parte con un groovy rural en el que el blues-rock evoluciona a escenarios retro-rock. Ritmos y estribillos pegadizos con constantes cambios. Entre el hard-rock y el rock clásico al uso contiene un aroma lisérgico en su interior que se ve fortalecido por una buena voz. Ecos de stoner noventero y un órgano retro completan un tema divertido y de ritmos contagiosos al que difícilmente puedes resistirte. 

Un órgano heredero de John Lord y unos coros negroides de vocación funky marcan «Voodoo (the rythm of the ritual». Un nombre obvio para un tema que podría haber compuesto Arthur Brown. Sólidos riffs que contrastan con ese sonido añejo que nos devuelve a los momentos mas bizarros de la década de los setenta. Elementos de viento que entablan una batalla con el órgano y la ardiente guitarra. El vodoo aparece sobre magnéticos pasajes que reflejan un auténtico ritual de magia negra que toma prestado algunos elementos afro-rock.

«Escape» sigue la senda del hard-rock stonerizado. Una cadencia vocal pausada sobre dinámicos y ondulantes ritmos crean un cuadro que es toda una huida hacia adelante en su sonido.  Una canción con un groovy contagioso que serpentea constantemente y que solo cede su ímpetu ante los dictados de su vocalista.

Cambiando el registro, los susurrante acordes de «Unknow song» crean una calmada atmósfera psicotrópica. un apacible tema en que el misterio se palpa. Hipnótico y envolvente parece ser un alto en el camino para retomar fuerzas antes de una nueva embestida.

Una introducción de órgano en «Under your spell» y una batería que desata las hostilidades nos llevan a un ejercicio de  hard-progresivo  con una voces que van transmitiendo distintos estado de ánimo. Siempre bajo un contagioso ritmo ondula en luminosos espacios retro que acaban oscureciéndose en simas psyco-blues.

«Hallucinogen Persisting Perception Disorder» toma el rock, el blues y el funk para meterlos en una coctelera a mezclarlos a toda velocidad. Un envoltorio cercano al stoner completa un resultado de corte retro-rock lleno de matices. Logrado tema psicodélico que se construye por la habilidad que tienen lo suizos en ensamblar todos esos elementos obteniendo un contagiosos y dinámico tema cuyo sonido resulta bastante familiar.

Naciendo de enérgicos riffs retro-rock, «Visions» nos ofrece otra faceta de THOSE FURIOUS FLAMES. La psicodelia oscilante y serpenteante se adorna con tonos orientales para dejarse llevar en un viaje lisérgico. Un paseo en el que el blues nos acompaña y cuyo destino final es una estación retro teñida de acidez.

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Reseña: KADAVAR.- «For the dead travel fast»

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Con diez años de carrera y multitud de seguidores a sus espaldas, los alabados y queridos KADAVAR a estas alturas son capaces de hacer lo que quieran sin tener en cuenta nada ni nadie. Así es como ha nacido su sexto álbum «FOR THE DEAD TRAVEL FAST». Un disco compuesto sin complejos y nacido desde la relajación de no tener que demostrar nada (como me comentaba Lupus en la entrevista que hicimos el pasado mes de Agosto). Un álbum que en una primera escucha me pareció sencillo y simple, dejándome un poco frío. Seguramente no era el trabajo que esperaba de ellos (como muchos de sus fans), pero tras sumergirme en sus surcos encuentro su atractivo a pesar de las notables diferencias respecto a sus trabajos anteriores, y alguna de ellas son bastante interesantes. Con atmósferas sombrías que bien podrían recrear la banda sonora de una vieja película y con un notable cambio en cuanto a los registros vocales, brillan con la presencia de mucha mas melodía y coros, con voces que juegan con «falsetes» con gran destreza. «FOR THE DEAD TRAVEL FAST» no es el álbum que retrata a los KADAVAR más crudos, sino a una banda que juega y explora escenarios mas progresivos. Como resultado, obtenemos el álbum más atmosférico del trío berlinés. La portada del álbum, así como las fotos promocionales muestran a unos tipos ataviados con ropajes más propios de otra época y eso se nota en unos temas lúgubres y oscuros. Premeditados sonidos vintage  con canciones sencillas que no acaban de explotar en esa deflagración pesada a la que nos tiene acostumbrados. Haciendo de la sencillez una virtud, las tinieblas cubren sus nueve temas con sonidos juegan con el heavy-rock, el hard y los ecos progresivos de finales de los setenta y primeros ochenta. Guiños sinfónicos más propios de los dinosaurios del rock progresivo se entrometen entre la inequívoca herencia Sabbath que de alguna manera siempre estuvo presente. No hay grandes alardes, ni grandes canciones, pero el disco puede ofrecernos agradables momentos. Incluso me atrevo pensar que con el tiempo será mucho más apreciado y valorado.

Una introducción atmosférica y misteriosa con suaves y tétricos acordes nos enseña el camino de la oscuridad en «The end». Voces llevadas del mas allá nos enlazan con el siguiente tema, «The devil’s master». Pasajes casi progresivos van elevándose entre la voz de Lupus y el cadente bajo de Simon, para iniciar el camino con riffs hard de tonalidad retro. Nebulosas vintage. El tema, como la mayoría de los del álbum, viene marcado por el particular registro vocal. Unas voces lánguidas que relatan episodios de nostalgia en un relato épico mas propio de otros tiempos. Un especial protagonismo de la base rítmica de Tiger y la guitarra nos recuerda momentos del heavy-rock de los años ochenta.  lo cierto es que por momento el tema tiene un «tempo» especial.

El hard-rock setentero más dinámico aparece en «Evil forces». Riff que se repetien con una cierta herencia Sabbath y elemento puramente heavy-rock añejo, así como la voz y coros con «falsetes» preceden a momentos de guitarras que aullan. Es como si estuvieramos a una versión «light» del heavy-rock más tenebroso. La implacable batería mantiene el tipo en todo el tema. Me llama la atención esos «grititos» en vena diabólica.

Las atmósferas oscuras y tétricas son el escenario natural en el que se desarrolla la trama del álbum, y así lo refleja «Children of the night». Tonos vintage en entornos pseudo-progresivos en el marco de la latente oscuridad  que tratan de obtener la luz con unos estribillos pegadizos que van modulando su tonalidad hacia una mayor calidez sobre los vivaces y repetitivos ritmos. La banda sonora de una película de misterio que poco a poco sucumbe a la melancolía con ramalazos de tétricas penumbras. Una especie de Sabbath progresivos con solos de fuzz desbordante que vuelven a elevar el tema antes del regreso a la penumbra. 

En esa linea progresiva en la que parecen instalados, «Dancing with the dead»  con voces más cálidas y reconfortantes, sucumbe a un sinfonismo en tonos melancólicos que acarícian las melodías bajo un soporte rítmico contenido. Un relato del pasado en el que destaca la cadente batería de Tiger mientras los solos de guitarra ondulan apacibles sobre un gran trabajo de bajo  para construir el tema más melódico. 

«Poison» muestra a la banda mas contundente y tenebrosa. Lúgubres pasajes bajo una implacable batería acercándose a Rush (en versión light) con las tinieblas como testigo. Voces desgarradoras y cambios de ritmos elevan el tema como si de un canto de esperanza se tratara. constantes parones y arrancadas. Lamentos entre luces y sombras y atmósferas psico-progresivas completan el corte. 

Con mucho mas fuzz y guitarras psicodélicas, «Demons in my mind» da lugar a una espiral diabólica que poco a poco se transforma con melodías hard & heavy de aspecto vintage. Un trasfondo sólido en el que los efectos y pedales se sosiegan cayendo en las tinieblas con la sombra de Sabbath en el horizonte. Oscuros y misteriosos bosques, mucho fuzz y la sensación de que cada instrumento va a su libre albedrío para acabar cohesionándose entre la espesura rítmica. Un corte, a pesar de todo que contiene gran dinamismo. 

«Saturnales» es una pseudo-balada en la que los efectos y los sintetizadores describen oscuros paisajes de una forma calmada e inquietante. 

El álbum se cierra con el tema mas largo y elaborado. «Long forgotten song» avanza por los mismos territorios que se desarrolla el resto del álbum. Lento pero a su vez pesado y grueso, la senda del hard-progresivo es transitada con amago de elevarse en su intensidad. Un simple espejismo que nos devuelve la sombríos pasajes con melodiosas voces que describen bellos y tristes pasajes. Susurrantes y magnéticos KADAVAR  acaban construyendo un tema que en otros tiempos pudiera convertirse en un himno.

Solo nos queda esperar como se desarrollan estos temas en directo en la próxima visita que nos harán el próximo mes junto a Hällas (con los que este trabajo tiene bastantes similitudes) y Mars Red Sky.

 

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Reseña.- STEW «People»

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Ampliamente alabados con su Ep «HOT», publicado en junio del pasado año, el trío sueco STEW nos presenta «PEOPLE», su puesta de largo con el aval del prestigioso sello Ripple Music.  No podía de ser de otra manera y los mimbres que contenía «HOT» eran de absoluta calidad como demuestra el sólido cesto que supone este debut. Fuertemente influenciados por el blues-rock y al hard rock setentero (como buenos suecos), la joven banda construye once temas directos, sin artificios, que recuperan los momentos mas brillantes de la década de los años setenta. Irreverentes y sin complejos ejecutan los temas como si fueran unos veteranos. Fogosos y amantes del rock clásico construyen un trabajo sin rendijas, un álbum completo que recupera la esencia del mejor blues-rock hecho en los setenta. Influenciados por bandas como Led Zeppelin, Bad Company o los primeros Whitesnake, se visten claramente de Free cuando se sumergen en temas de puro heavy-blues. Una garra vocal que acompaña a una base rítmica inquebrantable que se ve enriquecida por unas guitarras ácidas que harían palidecer a algún músico con renombre. Toda una bofetada en la cara para aquellos que siguen manteniendo que ya no se hace música como antes, STEW les quitan la razón. El álbum fue grabado en vivo en el estudio Oktober Karlskoga en nueve días   con el ingeniero Jonas Ljungkvist.  lo que le da un toque de autenticidad y crudeza. Si, ya sabemos que Suecia es una fuente inagotable de bandas retro-rock, pero cuando te encuentras algo así, solo hay que pararse y disfrutar, sin complejos. Lo suficientemente versátiles para tocar todos los subgéneros, desde el boogie-rock, el blues-rock más ortodoxo el hard o incluso el rock sureño, siempre desde una mirada contemporánea en la que no falta algún guiño stoner. El resultado final del luminoso «PEOPLE», es  mas, el que podría hacer una banda veterana que el de un debut, lo que le da un mayor mérito al gran gran trabajo hecho por estos jóvenes músicos.

El álbum se abre con una «Intro» de medio minuto con extraños efectos, para arremeter inmediatamente con en «Right on time» con riffs que irremediablemente hacen que Zeppelin venga a nuestra cabeza. Una cadencia retro y una voz áspera con unas cuerdas vocales paridas por el blues hacen que el tema fluya con naturalidad y efectividad.

«People», avanza cadenciosos y potente sobre riffs retro-rock. Uno de esos temas con olor a whisky que vive del blues de garito de carretera. Ondulando en su estructura sirve de desarrollo para efectivos riffs hirientes y penetrantes que se sustentan en la poderosa batería de Nicklas Dahlgren. Si bien el tema nace de los sonidos blues-rock de los setenta mantiene una esencia actual, especialmente en esa base rítmica.

Instalados en el blues-rock mas rocoso, «Newborn» se balancea entre voces que serpentean entre el David Coverdale de los comienzos de Whitesnake y el Paul Rodgers mas desgarrado de Free. Una constante que se repite en muchos de los temas.

Sobre tonos sureños de indudable vocación zeppeliniana y momentos Bad Company, «Endless journey» parte del hard-rock clásico para descender a espacios mas grises y calmados. sus potentes y pegadizos riffs y la garra vocal tiran del tema hacia arriba. Un ir y venir entre la fuerza y el sosiego. La luminosidad que se nubla por momentos para recuperar soleados momentos con aires sureños con constantes cambios de intensidad en su desarrollo.

Directos a la yugular van los suecos en «Play the fool». Vigorosos y descargando adrenalina, no se olvidan de mantener las melodías mientras la guitarra de Nicklas Jansson juega aquí un papel estelar. Nuevamente hard y boogie-rock con aroma stoner retro, manteniendo el groovy. Un corte que contagia buenas vibraciones y activa las articulaciones. por otro lado se vislumbra algún momento Purple en la manera de combinar los registros vocales. Como casi siempre el blues esta presente, aunque en esta ocasión de una manera más oculta.

El blues más ácido del álbum aparece en «Goddess», en el que suaves melodías luchan por el protagonismo con solos psych en los que el wah-wah va construyendo un relato lisergicos entre una linea de bajo realmente poderosa. Seguramente el gran trabajo de Markus Åsland a las cuatro cuerdas tenga su origen en menores momentos vocales que puedan distraer todo su potencial. El corte acaba convirtiéndose en una jam que hace destacar el tema sobre el resto en cuanto a la capacidad técnica del trío.

La herencia Free vuelve a dar señales de vida en «Afraid gettin nowhere». un tema de pantalones de campa que transmite sentimientos profundo. Por la senda del blues mas ortodoxo, la fuerza de las cuerdas vocales de Markus quedan de manifiesto en su faceta mas sensual, otro de los temas destacados de «PEOPLE».

La fiesta y los ritmos contagiosas regresan con «Sweet and true». instalados en el medio oeste, el boogie-blues mas pegadizo fluye luminoso con un fantástico tempo rítmico que invitan a un armoniosa danza.  Una batería en línea Bonham, guitarras que se desdoblan en solos hirientes y afilados. y la desgarrada voz acaban construyendo un sólido tema que mantiene el alto nivel de calidad presente en todo el álbum.

Menos salvajes y algo mas contenidos, «Fruits» deja paso a la melodía por encima de la fuerza salvaje.  Aún así, estos chicos saben como hacen retro rock sin que sus temas resulten anodinos. Aquí una estructura sencilla se colorea de guitarra más lisérgicas que juegan constantemente con el blues. Acostumbrados en los últimos tiempos a discos oscuros, «PEOPLE» esta instala en una luminosidad calurosa y borboteante como demuestra este corte.

Mucho mas seductores y tonos de balada campestre, los acordes acústicos de «Morning again», y sus melodías campestres son un soplo de aire fresco con cantos de aves en un segundo plano mientras la guitarra sosiega toda la fuerza y rabia que derrochan en el resto de los temas. Un claro ejemplo de que lo de STEW no es casualidad y que la banda tiene mimbres para asentarse en la escena como una formación sólida y solvente.

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