Reseña: LEATHER FRANK.- «Dark forest»

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DARK FOREST” es una joya que nos llega de oriente en forma de EP de la mano de los turcos LEATHER FRANK. Un joven quinteto de Izmir, en la costa oeste de Turquía. Una magnífica gema con las aristas psicodélicas bien talladas y enriquecida con ornamentos psycho-blues y ritmos kraut. Explorando distintas vibraciones que van desde los cálidos sonidos shoegaze con unas magníficas voces, hasta elegantes pasajes post-rock, los cuatro temas contenidos en su interior son todo un estimulante para aquellos que estamos siempre intentando descubrir bandas que nos sorprendan y que aporten algo en un mundo en el que casi todo está inventado. Un soplo de aire fresco que es capaz de conjugar momentos con vocación Sabbathica con finos pasajes más propios de All Them Witches, siempre teniendo en su punto mira la composición de temas basados en apacibles y bellos espacios de psicodelia aromatizada. Con la suficiente mesura para no caer en lo empalagoso, sus coqueteos post-rock no hacen sino enriquecer este diamante en bruto que supone una magnífica carta de presentación para la joven banda turca. Me sorprende especialmente la gran naturalidad como la banda ensambla distintas vibraciones estilísticas sin que por ellos se resientan los temas, sino todo lo contrario. Así mismo cabe destacar que a pesar de aparecen esporádicamente las voces son de un atractivo mayúsculo lo que hace que me sienta completamente atrapado por unos temas  bien construidos y ejecutados que son capaces de transmitir reconfortantes estados de ánimo.

LEATHER FRANK nacieron en el año 2.017 y está formado por Bora Şentürk en guitarra y voz, Orkun Demirtay en guitarra, Batu Divrik en bajo y Hakan Saraç en batería.

“Combortably violent” a lo largo de sus nueve minutos y partiendo de calmados pasajes de psicodelia con alma de blues, va introduciéndonos en sombrías atmósferas con sus narcóticos acordes. Un oscuro bosque en el que espectros con el nombre de Sabbath tatuado a fuego, se presentan ante nosotros ante la atenta mirada de hongos junto a los hogares de los duendes. Un bosque apacible y cálido que reconforta los sentidos con la belleza de su interior. Con dulces melodías florales entre bellos desarrollos instrumentales envueltos en un mágico manto de psicodelia aromatizada. Cálidas y reconfortantes voces con una cierta herencia shoegaze nos arrullan con mimo. Fluyendo cada acorde con una naturalidad de una banda veterana van tejiendo un sedoso tapiz con una atrayente belleza.

En su parte final incorporan ritmos stoner entre estructuras más propias del post-rock en una efectiva combinación de pesadez y dulzura.

Cambiando la dinámica, y con un tema de una duración de solo tres minutos, “Celeste” se sustenta en hipnóticos ritmos kraut que sirven de base a ensoñadores atmósferas más propias del post.rock. Un ambiente de tonos grises y melancólicos que poco a poco va abriéndose a la luz con un elegante caminar.

Sin abandonar esa dinámica rítmica “Out of rain” nos da un giro hacía espacios hard-rock stonerizados. Las magnéticas voces se hacen hueco entre densos desarrollos con una vocación mucho más setentera. Algunos efectos en las voces ecualizadas crean una atmósfera de misterio con distintos planos tanto vocales como instrumentales. Un sonido gratificante que nos saca del adormecimiento de los temas anteriores para desarrollar estructuras psicodélicas que poco a poco socavan nuestros sentidos con su gran magnetismo. El tema se rinde a esos sugestivos ritmos golpeando las neuronas con una batería autómata más propia de los reyes del kraut y unos finos y punzantes recorridos por los trastes de la guitarra.   

El EP cierra con el tema que le da nombre, “Dark Forest” evoluciona en la umbría boscosa entre angelicales voces con alguna herencia blues. Una conjunción de psicodelia y shoegaze que se acerca a momentos All Them Wicthes con elegantes y hermosos pasajes que se engrosan en un avance hacia sonidos más pesados en los que los riffs con vocación retro revolotean entre la aterciopelada psicodelia de los turcos. Un gran tema que conjuga todos los elementos necesarios para que una canción llegue al oyente; buenas voces, buenos ritmos y una cuidada composición.  Su psicodelia aromatizada adquiere una cotan de calidad por encima de muchas de las propuestas que nos encontramos cada día. ¡Sensacional tema!

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Reseña: MOCAMAS.- «Frantic wings light bulb»

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El joven trío de Recife publica su tercer trabajo sin perder un ápice de frescura respecto a sus anteriores entregas. Un cóctel de sonidos retros con el blues en el horizonte que es construido con habilidad y destreza. Poderosos, dinámicos y refrescantes, sus temas nos evocan las vibraciones de los setenta con un toque añadido de exóticos sonidos tropicales en su sección rítmica. Sumergiéndonos en las profundidades psicodélicas la banda se mueve con una soltura admirable, nadando en esas aguas con precisión y siempre aportando altas dosis de heavy-blues a sus temas.  Estamos ante una banda desconocida para la mayoría, lo cual es to un aliciente para aquellos buscadores de tesoros entre la numerosa oferta de álbumes que se publican cada día. Ciertamente es una gran pena que la producción del disco no esté a la altura de la calidad de los temas que lo componen, pero esto es algo ya habitual cuando uno da sus primeros pasos en esto del rock and roll. De cualquier manera, ésto no debe de ser un obstáculo para tener grandes momentos con su escucha. Si te gustan los sonidos retro, el heavy-blues y la psicodelia seguro que encuentran espacio para disfrutar de  los magnéticos efluvios que contienen los surcos de  «FRANTIC WINGS LIGHT BULB» y su montaña rusa de sensaciones. 

Caminando por la senda del blues-rock con tintes retro,  «Monk waltz» serpentea entre vibraciones más propias de los setenta. Rítmico, atrayente, sus guitarras ácidas y su pulsante bajo lo van guiando entre momentos de puro hard-rock hacia espacios en los que el blues se apodera definitivamente el tema gracias a una ahogada pero atractiva voz.

Un cadente bajo sirve de presentación a «Please the senses». Los característicos solos fuzzeantes de la banda entre una ahogada voz entre arrancadas y parones con tirabuzones de serpenteantes sonidos retro. Recostándose en momentos de cierta oscuridad con ese penetrante bajo la guitarra trata de cortar con su afilado sonido la densidad de las cuatro cuerdas, auténticas protagonistas del tema antes de que éste retome la senda del blues más humeante. Una compleja espiral psicotrópica aparece de una forma caótica para conseguir el efecto alucinógeno deseado en el tema más largo del álbum.

Un giro inesperado me sorprende en el siguiente tema.«Mariposa», con una introducción con acordes acústicos se desarrolla entre aromáticos espacios de psicodelia. Una portentosa y cadente batería se contrapone entre una acústica llena de luz. dos minutos que dan paso a hirientes solos de guitarra que juguetean en un ir y venir que poco a poco va llevando el tema a escenarios más pesados. Una especie de jam instrumental en la que la batería es en esta ocasión la que soporta el peso de un tema que no falta a la cita con las guitarras ácidas. Efluvios psicotrópicos que aturden los sentidos del oyente con su blues-psych. 

«Molten stones» recupera el heavy-blues más arcaico y primitivo. Su cadencia rítmica eleva la intensidad lisérgica del tema anterior bajo una estructura sencilla pero bien trabajada que ondula constantemente repitiendo su ritmo. Rock y blues-rock añejo con aspecto poco pulido pero lleno de efectividad. Como en la mayoría de los temas del álbum, el corte cambia su vocación en la segunda parte del mismo hacia escenarios mucho más psicodélicos en los que los solos de guitarra tienen un gran protagonismo. Una especie de pausa para retomar en la parte final la misma estructura instrumental con la que comenzó.   

Mas heavy-blues encontramos en «Rest you know». Difuso por la mejorable producción y por su propio sonido, evoluciona hacia espacios hard-rock sin perder sus raíces blues. Un ritmo repetido sirve de escenario para la representación de la psicodelia pesada de la banda.   Un tema rico en matices al combinar distintos estilos de una manera tan efectiva que pareciera que solo se ciñen a una estructura lineal.

Susurrante y retomando elementos nuevamente los acordes acústicos, «Said the cow» nos acaricia con sus notas. Unos acordes que son acompañados de efectos para reforzar su carácter alucinógeno. El sosiego nos eleva a estados de relajación que van describiendo caleidoscópicos entornos de pura psicodelia. Intrigantes pero fascinantes atmósferas que invitan a la expansión de la mente en un viaje astral en el que lo material pierde el sentido en beneficio de la exploración de otras dimensiones sensoriales.  

«I do believe» cierra el trabajo de una forma directa con sus riffs hard-rock. el retro-rock de origen setentero en estado puro. Un tema de pantalón de campana y melenas al viento. Directos, ácidos y llenos de blues suben las revoluciones tras el trance del corte anterior. 

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Reseña: TOMBSTONE EYES.- «Land in the sky»

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Rock psicodélico de aspecto freak y vibraciones heavy progresivas son los componentes principales del debut de TOMBSTONE EYES. Todo un plato gourmet para los amantes de las vibraciones de los setenta, pero que también gustan de los sonidos contemporáneos. Sin mucha información de la banda, lo que si percibo es un innato interés por las resonancias más freak de finales de los sesenta y los primeros setenta. Un órgano penetrante comanda los laberintos heavy-psych en los que nos introducen cada tema. Una herencia Atomic Rooster, con sutiles aditivos Blue Oyster Cult y una voz  perspicaz, que recuerda a Arthur Brown, así como la acidez de una guitarra afilada e incisiva construyen  temas extraños pero efectivos. Un magnetismo hipnótico que va minando nuestros sentidos y nos hace sumergir en esas logradas atmósferas vintage construidas en cada canción. Con el blues en sus genes apareciendo con sutileza en algunas notas y registros, el hard rock retro de vocación progresiva construyen éste debut en el que encontramos temas desiguales pero efectivos. Desde la paranoia de alguno de sus  temas,  más cortos, hasta los largos pasajes en los que la banda deja reflejo de todo su potencial. «LAND IN THE SKY» es un álbum que permite que cada uno de nosotros encontremos influencias de lo mas dispares en sus surcos, y precisamente ahí reside su grandeza. La capacidad de crear con la mirada puesta en el siglo pasado, y ser capaces de reírse de si mismos para ejecutar los temas de una manera aparentemente anárquica, dando pábulo a distintos estados de ánimo.

El profundo sonido del órgano hace de introducción en el minuto y medio de «Hydrogen fog». Tras él las hostilidades se desatan con los dieciséis minutos de «Solar Barge». Una marmita en la los psicotrópicos solos de guitarra conviven con un la contundencia de una base rítmica precisa. Aderezados con ese clásico sonido del órgano retro, las voces ecualizadas generan el ambiente lisérgico en el el que se desarrolla el tema. Un magnetismo envuelto en efectos corrosivos. El sonido más ácido de los setenta se desata con virulencia en un hipnótico tema con unos sólidos cimientos. Un gran trabajo de guitarra que serpentea y se estira hasta el infinito en unos magnéticos solos que se clavan en nuestra alma.  Aturdidores espacios de psicodelia pesada que son auténticos ecos de las vibraciones más narcóticas del pasado siglo. Esto suena a setenta sin remisión. Estamos ante un tema en el que los músicos de Chicago se dejan llevar en una bacanal de solos y efectos a modo de jam que acaba siendo ensamblada con total naturalidad.  Un caleidoscopio sonoro que ataca nuestras neuronas activando las partes mas aletargadas de nuestro cerebro. Tras la locura, un bajo que golpea como una maza en su yunque, en su pesado caminar. ritmo cadente y espacios cercanos al doom, entre efectos y efectos en un giro inesperado en la trama ácida propuesta por el cuarteto. La locura regresa en la parte final con riffs retro que se repiten mientras las cuerdas del bajo siguen siendo violentadas de una manera feroz. Tras esta embestida, cualquier cosa puede suceder. 

El órgano litúrgico de «Precession of The Sun» toma prestados elementos de John Lord o Vincent Crane para invitarnos a un viaje por las tinieblas. Primitivas resonancias guiadas por la magnética voz, bajo un repetitivo ritmo que ataca nuestras neuronas.   Un corte que camina cansino que deja espacio para el lucimiento de su poderoso bajista entre un aura auténticamente vintage. 

Con ecos proto-metal «Hungry ghost» imprime ritmos contagiosos y enigmáticos en atmósferas freak mas propias de otras décadas.  Un tema oscuro pero de ritmo contagioso y magnético. 

«Black knight satellite» entre espirales de teclados y sintetizadores regla efectos de vocación espacial. extrañas locuciones y elementos electrónicos anticipan una nueva embestida de riffs psicotrópicos en una nueva bacanal ácida. Una locura oscilante y extraña que no resulta desagradable a pesar de su compleja estructura de ciencia ficción. 

Otro tema de larga duración como «Walking shadows» recupera brillantes momentos de psicodelia progresiva en los que el saxo hace acto de presencia con un brillante protagonismo. Algunos momentos más propios del heavy-progresivo se entremezclan con pasajes hard-rock audaz. Los momentos freak vuelven a hacer acto de presencia en esa estructura vintage que está presenta en todo el álbum. Resulta curioso que conteniendo momentos tan bizarros, todo sea conjugado con la maestría con la que lo hacen los de Chicago.  

El cierre del álbum corresponde a otro escueto tema de menos de dos minutos. «Shadow’s rest» es una ida de cabeza en la que el dial se mueve, entre pasajes sinfónicos más propios de la música clásica. Siempre me resulta difícil entender este tipo de cortes y su significado, pero ahí están. 

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Reseña: TARABAN.- «“How The East Was Lost” 

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Cuatro años y medio han pasado desde los polacos TARABAN me sorprendieran con su EP homónimo con su fuerza heavy-blues y proto-metal. Ahora, reconvertido en trío la banda se inclina más hacia escenarios heavy-psych con su álbum «HOW THE EAST WAS LOST«. Su nombre (extraido de un tambor de guerra ucraniano) nos da pistas de que estamos ante una formación rocosa y guerrera, que en esta ocasión combina largos temas con cortes más directos bajo un denominador común, la psicodelia mas atractiva que los puristas pueden encontrar. Esto no significa que estos chicos no se hayan trabajando este album, sino todo lo contrario. Si bien los escenarios heavy-psych parecen ser su leif-motiv, las primeras vibraciones proto-metal y el blues más ácido están muy presentes. Cuidadas melodias combinadas con sólidos pasajes en los que el ritmo no decrece en esa exploración expansiva de su música. otra muestra más de la solidez de la escena polaca que no deja de darnos alegrias con bandas y albumes como este. Pesados, pero cuidando cada tema sin perder un ápice de autenticidad, lo cual, teniendo en cuenta la cantidad de propuestas faltas de originalidad, es todo un regalo. Un soplo de aire fresco a una escena que da ciertas muestras de estancamiento, pero TARABAN nos hacen seguir creyendo en la creatividad lo que supone un empujón y una motivación para seguir disfrutando de la música que nos gusta. Psicodelia de muchos kilates  con afilados riffs penetrantes, voces agudas llenas de garra que mutan a una calidez reconfortante para los sentidos en siete cautivadores temas. Estamos ante uno de esos álbumes para disfrutar desde la calma del sofá con una buena copa de vino de nuestras manos. Todo un plato gourmet para los paladares mas esquisitos de la psicodelia pesada.  

Los pausados acordes de la introducción de «Last laugh» así como el grito y las ritas iniciales nos introducen en un misterioso entorno con una cierta querencia Sabbath que se diluye elevándose por escenario nitidamente heavy-psych sin perder esa herencia sabbathica. oscuros espacios sonoros en los que la hechizante voz pseudo blues de Daniel Suder, nos seduce entre ondulantes riffs. Sólidos y lisérgicos, el uso de efectos nos va llevando a distintos escenarios y estados de ánimo. Bajando a cavernas psico-progresivas mas propias de las bandas británicas de los primeros setentas. Un aroma en el que los tonos acústicos embriagan los psicotrópicos momentos que consiguen crear los polacos.  Pasajes retro, con relajantes momentos con sutiles acordes de guitarra y un magnético bajo. Una sucesión de subidas y bajadas de intensidad que culmina en una espiral de efectos y solos con una melodía repetida que acaba por abducirnos en su parte final. Un tema de once minutos llenos de épica  con un resultado simplemente ¡¡¡brutal!!

El heavy blues y la psicodelia pesada se conjugan en «Backseat driver». Voces llenas de garra y sentimiento que consiguen transmitir bajo cadentes pasajes en los que el blues parece tomar el protagonismo. todo un espejismo que se resuelve con un torrente de riffs proto-metal. Una combinación de dinamismo y fuerza que se precipita como una estampida de búfalos bien guiada. Una estampida que no concluye en un caos, sino que aparece perfectamente controlada por una guitarra ácida que impide que se despeñe por el precipicio con sus solos lisérgicos. Una vez puesto el freno, el rebaño sonoro del tema reposa en apacibles prados en los que los tonos Sabbath colorean con sutiles pinceladas un corte que definitivamente sucumbe ante el blues y la psicodelia. Versátiles y efectivos resuelven a la perfección un tema que parecía haber encabritado. 

«The plague» parte de plácidos acordes psych con un cierto misticismo como preludio de una fornida linea de bajo. Sobre esta sólida base, la cutivadora voz se abre paso entre espesas neblinas en las que las guitarras ácidas se blanden. En una nueva mutación los registros vocales evolucionan a momentos llenos de garra proto-metal. Un contundente bajo y una diabólica base rítmica soportan esa evolución ondulante que acaba diluyendose a mágicos pasajes en los que una magnética calma se diluye pausadamente.

Instalados en esas atmósferas psicodelicas, «21st century deluge» se desarrolla entre reconfortantes brumas bajo reparadores pasajes de de guitarra duales envueltas en la neblina.  Aquí encontramos los momentos más sosegados del álbum en un tema que parece ser una especie de interludio instrumental.

El album se va construyendo con temas con una combinación de temas de larga duración en los que los polacos desarrollan todo su potencial y cortes más cortos y directos.  Así «White lies» nos trae melodías psicodélicas más propias de los primeros setenta, con agudas voces que se elevan desde la melancólica calma. El sosiego no significa fragilidad, y la potente batería no ceja en su empeño y virulencia en ese ambiente triste. Una contención que genera un viaje místico en tonos vintage, un transito sin estridencias con pasajes fuzz con guitarras afiladas. Voces duales replicándose y cambios de ritmo, wah wah entre nebulosas psicotrópicas llenas de una épica oscura que pule un tema narcótico y aturdidor.

Retomando el heavy-blues de su EP debut, «Wizard’s man», con la sombra de Sabbath en el horizonte, ondula explendoroso entre espacios proto-metal y ese blues psych en el que los efectos fuzz y wah wah conviven en dos planos distintos con un resultado brillante. Blues psicodelia y proto-metal unidos en una causa común bajo efectivos tonos retro en otra de las joyas de este gran ábum.

Cerrando el círculo, los nueve minutos de «Liberty frat» recuperan el misterio a través de pasajes de psicodelia susurrante en la que los elementos progresivos están presentes. La ruta de vuelta  a las bellas melodías bluseras llenas de calmada magia. Un sonido limpio y reconfortante nos masajea en cada acorde. Alejados de estereotipos el trio se desmarca de todos esos trabajos que parecen cortados por el mismo patrón. Coros ensoñadores aderezan la vocación mística y oscura que la banda parece mostrar en este trabajo que supone todo un regalo para los amantes del género.

 

https://www.facebook.com/listentoTARABAN/

 

Reseña. LUNA CRUISE.- «Luna cruise»

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Copando el primer puesto de nuestras recomendaciones semanales como álbum de la semana, el debut de la banda de Jacksonville, (Florida) LUNA CRUISE supone una de esas maravillosas sorpresas que uno se encuentra de vez en cuando.  De las tierras pantanosas en las que habitan numerosos reptiles, aparece una nueva re-encarnación del «Rey Lagarto» en la garganta de Kris Heironimus, su vocalista. Una joven banda que nace a finales de 2018, con un Ep previo y que rescata con su propia personalidad el peculiar y auténtico sonido de THE DOORS en su faceta más chamánica incorporando altas dosis de fuzz salidas de la guitarra de Sean Harris. Ningún amante de la banda liderada por Jim Morrison debería de perderse un álbum como este. Pocas veces una banda ha conseguido captar con tal naturalidad aquellos sonidos y sensaciones que a tantos y tantos melómanos nos llevan acompañando durante décadas. La psicodelia más nebolusoa y humeante como punto de inspiración de trece temas que suponen un tesoro en pleno siglo XXI. Cortes que serpentean sensualmente para trasmitir un conjuro que nos aturdirá y hará que bajemos la guardia para atacarnos con una virulenta fuerza.

Coloreados por el órgano retro de Marcus Herdon, en pura vena Manzarek, nos trasladan a finales de la década de los sesenta con un sonido envolvente y hechizante. Aún así, no estamos ante una pura copia ya que la banda toma elementos contemporáneos para hacer que el legado doorsiano brille mucho más.  Un debut completamente adictivo y lleno de matices a pesar de su aparente presencia lineal. 

Envolventes y oscuras atmósferas con el hechizo del gran chamán y una cadencia sosegada pero impactante y llena de rabia nos da la bienvenida en «Snake in the grass».  si el registro vocal nos puede sorprender por el parecido al de Morrison, el desarrollo de fuzz de la guitarra junto a la firma base rítmica que aporta el bajo de  Jerry Mansell, y la batería de Zach Vannoy nos atrapa rápidamente. 

Las brumas pantanosas de «Xerxas» nos describen un misterioso relato en el que la psicodelia nos adormece con todo su poder. Un hipnotismo en el que la guitarra brilla con luz propia.  

La sólida base del hammond soporta los arranques de rabia de Sean Harris en «66». Un tema más colorido a pesar de los tonos vintage de los teclados. ritmos más dinámicos y solos hirientes que van serpenteando entre solos y voces que pasan de la calidez a la garra en alaridos inquietantes. Altas dosis de fuzz completan el tema. 

En poco mas de un minuto y medio «Mirage» sirve de interludio bajo acordes acústicos que se repiten en tonos sureños. A continuación «Cellar door» y su solo inicial deja paso a un nuevo relato en el que el Rey Lagarto aparece mas sensual que nunca.  Seductor, el tema sigue manteniendo cierto aroma a pantano en un tema que sobre medios tiempos se inclina hacia espacios melódicos, sin perder un ápice de garra. La sutileza de la guitarra sobre estructuras de apacible psicodelia va evolucionando con calma pero sin pausa, elevándose y arrastrando al resto de instrumentos. Incluso frases que nos recuerdan THE DOORS aparecen de soslayo, algo que repite en varios de los temas. 

Un alarido demencial y un inquietante bajo introducen «Entropy», un corte hard-rock con mucha fuzz en el que la banda ofrece una faceta diferente mostrando su versatilidad. Vertiginosos momentos boogie-rock nebulosos que coquetean con el blues mas hilarante y ácido. 

Con una vuelta a los escenarios lisérgicos con momentos funky, «Highway of the moon» utiliza distintos elementos, que adaptan con solvencia a su propuesta musical. 

Oscuros y con un tono de nostalgia, «Exhale» es una espacio para la calma sobre una estructura lisérgica. La calidad de producción hace que el tema no brille todo lo que en su interior tiene. 

«Desolation» resulta ser el camino para un desarrollo de piano clásico sobre una atmósfera con efectos de lluvia en tonos de melancolía y misterio, convirtiéndose en un tema que genera tensión, en esta ocasión sin voces. Intrascendente.

Si la gran parte de los temas tiene una duración de tres o cuatro minuto, nos encontramos con alguna excepción como «Magic square of sun» o «Redemeer» con sus ocho minutos. En el primero de ellos, los de Florida desarrollan una suite, llena de melancolía sobre esos espacios psicodélicos en los que tan bien se mueven. La voz, casi recitando de dota de un aura especial, mientras las guitarras vuelven a afilarse en solos con mucho fuzz en su oscuridad latente. Desgarradores pasajes  que nos demuestran todo el potencial que tiene LUNA CRUISE.  La sombra del Morrison mas oscuro, sigue apareciendo muy alargada.   

Un nuevo interludio instrumental en tonos de misterio aparece en «Lunacy», esta vez con una cierta vocación espacial. Extraño.

A lo largo del trabajo, la banda toca distintos palos que previamente habíamos visto en THE DOORS. «Shadow people» es un nuevo ejemplo, reflejando un cierto aire cabaretero gracias a los teclados y al registro que toma la voz. De alguna manera es como su quisieran reflejar todos los giros de la banda en la que se miran, en temas propios, sin hacer una versión. No se trata de que copien los acordes, sino la extructura de algunos temas y la vocación de los mismos.     

El Rey Lagarto regresa en todo su esplendor en «Redemmer». ochos minutos llenos de magia, en los que la calma se violenta con esa voz llena de garra y seducción. Lentos ritmos en tonos jazz y blues, que se van violentando amenazadores para susurrarnos sensualmente.  Todo un ejercicio de psicodelia coloreada de mil tonos dentro de una gama de colores fríos.  Un espacio para la experimentación en el que la banda se deja llevar por sus instintos casi a modo de extraña y peculiar jam que acaba con un interminable y fantástico solo de guitarra sobre el que se soportan el resto de los miembros de la banda.