Reseña: LIQUID MAZE.- ‘Snake Jazz’

Cinco años después de la publicación de su debut, la banda austriaca LIQUID MAZE, publica su segundo ‘SNAKE JAZZ’. Cinco amigos apasionados por todo tipo de música que funden sus influencias en canciones pesadas, melódicas y originales llenas de detalles y el deseo de escribir la mejor música que puedan escribir … Encerrados durante una semana en un viejo cine de Allentsteig para dejar fluir sus jugos creativos crearon este fantástico álbum . Grabando sus pistas en vivo, con un mínimo de overdubs, han plasmado todo su amor por la música con sangre, sudor y lágrimas. Sin conocer previamente a la banda, me sumerjo en su escucha complemente virgen, sin saber muy bien que me voy a encontrar, pero, tras escuchar los primeros acordes de la primera canción, sabía que este era un álbum para mí. Un álbum para mí y para todos los amantes de la psicodelia, el rock progresivo de los 70’s y el hard-rock stonerizado. Así deambulan sus canciones, en atmósferas cambiantes en las que la intensidad y pesadez van oscilando con constantes cambios. Un álbum tan versátil que en élpuedes encontrar momentos mas propios de The Black Keys, pasajes The Doors, desarrollos en pura vena King Crimson, así como fascinantes riffs retro con narcóticas descargas de fuzz arenoso. Sus canciones se desarrollan entre fascinantes arreglos que hacen que cada una de ellas tenga vida propia, ofreciendo siempre un aliciente que sorprende al oyente. Se nota que aquí se han cuidados los detalles, lo que hace que sus composiciones resulten muy atrayentes. Con un predominante aroma vintage, los temas derrochan fuerza, pero también ofrecen buenas melodías, así como lisergicos pasajes de guitarra. Sus cinco temas finalmente saben a poco, porque la calidad que tienen, nos dejan con ganas de mas, algo, que siempre confirma su gran calidad.

LIQUID MAZE son: Gerald Gimpl (bajo), Sebastian Hödlmoser (batería), Domenic Schleinzer (voz solista y guitarra), Oliver Hacker (teclados y voces) y
Lukas Sukal (bajo y coros). ‘SNAKE JAZZ’ fue mezclado por Sebastian Hödlmoser en  bassteaaudio.com, y masterizado por Alexander Lausch  listencareful.com

‘Mother’s Pie’ abre el álbum a golpe de riff retro con ritmos stonerizados. . El penetrante sonido del órgano en segundo plano aporta la nota vintage a un vigoroso tema. Espirales de fuzz que decaen en narcóticos pasajes psicodélicos con un cierto aroma doorsiano. En menos de dos minutos la banda nos muestra dos registros diferentes lo cual ya es toda una sorpresa. El tema prosigue manteniendo una estructura ondulante, con momentos de hard rock vibrante y otros en los que el blues ácido llena de humo intoxicante la atmósfera. Una voz atormentada y llena de garra arrastra la canción a un escenario más tempestuoso. Los constantes cambios de ritmo, entre parones y arrancadas, la canción sigue desarrollándose en un ambiento netamente 70’s.

Nuevamente los riffs retro sirven para introducir el siguiente tema, ‘Working men’. La canción relata lo que sucede cuando su amplificador de guitarra se apaga durante la grabación y su cantante y guitarrista, Domenic Schleinzer, tiene que conducir por toda la Baja Austria para conseguir uno para reemplazarlo. Bajo un registro más propio de The Black Keys, la psicodelia y el blues salen de las entrañas de los austriacos. Incluso con alguna leve incursión progresiva, la calma tensa evita que la canción se desmelene en exceso. Un estribillo impactante y unos coros pegadizos ponen la nota de color bajo un aura lisérgica. Pasajes de guitarra llenos de acidez conviviendo con el cálido sonido del órgano logran llevar al tema a los momentos de gran esplendor. Una canción bien trabajada que finalmente obtiene los resultados.

‘Dancehall’ se erige como el tema mas largo del álbum con sus cerca de ocho minutos. Cadentes acordes heavy-psych nos sumergen en una atmósfera narcótica entre estimulantes desarrollos instrumentales. Evolucionando en su intensidad, el corte conjuga su innato carácter psicodélico con pinceladas de hard- progresivo. En la parte central la peculiar voz cambia la fisonomía del corte haciendo que explote en una locura de percusión, sintetizadores vocales. Capturando la esencia de los riffs Stoner, el tema combina con acierto distintos estilos para crear un ‘todo’ fascinante. Tras una bacanal de abrumadores sonidos, el corte decae en una pradera psico-progresiva con suaves acordes y un ritmo cadente y susurrante. Melodías de gran belleza aparecen en este nuevo meandro del camino para ofrecer su faceta más sensual con silbidos haciendo de aterciopelados coros que terminan por disiparse en la lejanía. Sublime.

Si alguna vez necesitas una banda sonora para secuestrar un barco, los austriacos nos proponen ‘Pirates of the Amphibia’. Partiendo de una atmósfera misteriosa, el tema borbotea sigilosamente entre efectos y tambores que se aceleran. Con su motor rítmico a toda maquina, el tema conjuga un espacio progresivo con riffs hard algo que parece advertir un corte pesado. Nuevamente la banda nos sorprende cambiando el registro y descendiendo a un espacio más propio de King Crimson para seducirnos con bellas y suaves melodías. Voz y teclados como protagonistas de corte lleno de sentimiento y cierta melancolía. Con un sonido que bien podría llegar de los 70’s dan el salto al siglo XXI con sus atronadores tambores y una guitarra que stoneriza en su sonido. Las incesantes oscilaciones que LIQUID MAZE dotan a sus canciones, hace que cada una de ellas tenga vida propia. Siempre ofreciendo un aliciente al oyente para sorprenderle en todo momento. La conjunción de rock progresivo, hrd, Stoner y esos sonidos vintage, cobra una nueva dimensión en esta canción.

El álbum cierra en una atmosfera tenue con pausados acordes de piano y una sugerente y cálida voz como introducción a ‘Reincarnation’. Otro tema oscuro en el que se refleja un gran trabajo compositivo. Su vaporoso y misterioso sonido usa esos momentos progresivos que contenían los temas precedentes. Efectos, teclados y guitarras afiladas tratan de aflorar en una nebulosa sónica en la que todo parece volverse borroso. Voces que emulan a Herman Hess, armonías en distintos planos y una percusión que augura el paso a un nuevo espacio sonoro. Un corte más temperamental que se recuesta en pasajes más psicodélicos manteniendo la tensión con destreza. Seguramente el corte mas experimental de todo el álbum.

Liquid Maze

Reseña: THE VINTAGE CARAVAN.- ‘Monuments’

Con cinco álbumes a sus espaldas, THE VINTAGE CARAVAN se consolida como una banda madura en su nuevo álbum ‘MONUMENTS’. Su apuesta por el hard-rock clásico y sus excursiones stoner se acompaña de devaneos progresivos y unas fascinantes melodías. Sus canciones, con riqueza compositiva, no se quedan ancladas en un único estilo, para ofrecer un fascinante arco iris sonoro de tintes retro. Se nota que el trio islandés se ha tomado en serio el trabajo compositivo para ofrecernos un fascinante álbum de rock atemporal, pero con un aspecto completamente contemporáneo. Todo un collage compositivo lleno de matices, en el que todos los detalles parecen cuidados para ofrecer fascinantes canciones.   El universo musical del trio islandés, sustentado en una fornida base rítmica se complementa a la perfección con la cada vez mejor voz de Óscar, así como de sus virtuosos pasajes de guitarra. Sus cavilaciones tanto psicodélicas como sobre todo progresivas, adornan canciones sólidas y atrayentes para el oyente. El álbum es una perfecta banda sonora para los amantes del rock clásico, pero también para las nuevas generaciones. Sus temas pasan por distintos estados, ofreciendo la pesadez stoner con mesura, pero sobre todo con un trabajo lírico no visto antes. ‘MONUMENTS’ se consolida como el trabajo más brillante hasta la fecha. Aquellas gratas sensaciones que tuvimos con su primer álbum, allá por el año 2.009, se confirman más de una década después con un álbum sobresaliente. La capacidad para llevarnos a suaves atmósferas en las que la nostalgia aparece con un sonido vintage, contrasta con la fuerza de unos ritmos trepidantes. Sus canciones conectan rápidamente con el oyente proporcionando un gratificante viaje al rock de los 70’s, pero también abriendo un nuevo paisaje sonoro con devaneos blues, prog y psicodélicos y bellas melodías llenas de lírica. Con un fascinante resultado en sus canciones más líricas, así como en sus temas más pesados, THE VINTAGE CARAVAN se consolida como una banda a seguir teniendo en cuenta para el futuro, los 60 minutos de ‘MONUMENTS’, así lo atestiguan.

‘MONUMENTS’ está disponible vía Napalm Records

La canción de apertura, ‘Whispers’ refleja todo el potencial de una banda que sigue evolucionando. Su sonido vintage de puro hard-rock con buenas melodías vocales y un aire stoner moderno conjugan un tema arrollador. Buenas guitarras, fuertes tambores y un ritmo trepidante hacen que caigamos rendidos a sus pies.

‘Crystalllized’ se desarrolla bajo tonos blues y ritmos pegadizos con cierto aroma progresivo. Sin salirse de su esencia retro sus ondulantes melodías esconden una sólida composición que hace que el tema resulte atractivo. Con fuertes embestidas, la canción conjuga los sosegados ecos vintage con virtuosos pasajes de guitarra mientras la maquinaria rítmica no cede en su propósito.

La fuerza e intensidad de la banda queda patente en temas como ‘Can’t get you off my mind’. Aquí las guitarras y los fuertes tambores dejan hábilmente espacio a dulces melodías. Sus pegadizos estribillos ofrecen un soplo de frescura sobre un sonido añejo, pero bien elaborado. Los solos afilados no faltan a su cita, siempre con solventes guitarras, el trio crea un corte grueso, pero de aspecto amigable.

Sobre las cenizas del rock clásico de los 70’s, ‘Dark times’, con su implacable ritmo, supone otro claro ejemplo del sonido de THE VINTAGE CARAVAN. Con buenas voces, y una poderosa embestida sónica de tinte retro, construyen un nuevo tema arrollador sin renunciar a la melodía, algo que saben hacer con verdadera maestría.  Lleno de texturas, el tema no duda en acercarse al rock progresivo sin perder un ápice de fuerza.

La ternura de la voz de Óscar en ‘This one’s for you’ es todo un arrullo sonoro para el oyente. Si ya hemos comprobado que el trio sabe ofrecer buenas dosis de energía, también tiene la capacidad para construir una balada. En un entorno bucólico, la canción nos acaricia con dulzura con sus reconfortantes pasajes ofreciendo el lado más melodioso de los islandeses.

Tras el bálsamo de la canción anterior, ‘Forgotten’ retoma la pesadez de una banda que cuida las voces, lo que hace que sus temas resulten seductores para el oyente. Sus atractivas melodías parecen flotar entre el torrente sónico de un tema fornido que nuevamente sabe encajar los sonidos retro con vibraciones más contemporáneas. Hard-progresivo por momentos, rock clásico en otros, y sobre todo mucha riqueza compositiva. Pinceladas psicodélicas adosadas a pasajes más sinfónicos con elementos stoner. Todo un collage compositivo de puro rock contemporáneo con sabor añejo.  8 minutos intensos que suponen el mejor escaparate para una banda solvente y madura.

‘Sharp teeth’ con su poderosa línea de bajo y sus fuertes tambores retoman el rock retro con solvencia. Con una voz más propia de una banda progresiva, la canción golpea con un sonido grueso entre delicadas melodías. Un tema que se vuelve más pegadizo según avanza sin perder un ápice de frescura.

Los momentos más psicodélicos del álbum los encontramos en ‘Hell’. Un tema que sabe usar tanto elementos progresivos, como el rock clásico presente en todo el álbum. Sus bellas melodías flotan entre pasajes progresivos de gran calidad. Rock atemporal, sugerente y seductor con sus habituales riffs pesados y una nítida herencia 70’s. Todo un reconfortante paseo psico-progresivo con luminosos solos de guitarra y agradables voces.  

‘Torn in two’ se viste de tonos retro con sus coloristas riffs. Un tema pegadizo que hace ondular sus armonías bajo el soporte de poderosos tambores. El tema tiene un sonido crudo que es pulido con acierto ofreciendo distintos alicientes al oyente. Pasajes de puro hard rock, espacios progresivos y momentos stoner.

‘Said & done’ incide en la fórmula que tan bien les funciona a los islandeses. Gruesos riffs de vocación stoner y una estructura de rock atemporal con momentos más sosegados. La perfecta combinación con la que la banda funciona a la perfección. El tema parte brioso para reposar en un valle en su parte central descansando en praderas progresivas antes de retomar la senda ruidosa.

Después de habernos dejados exhaustos, el álbum cierra con ‘Clarity’. Sus suaves paisajes atmosféricos llenos de lírica evocan la belleza de la naturaleza de su Islandia natal. Estribillos algodonados y acordes acústicos nos presentan un ensoñador espacio sonoro que sirve de reconfortarle bálsamo para el oyente. Una maravilla de canción lírica que vuelve a corroborar toda la calidad que cada día van atesorando THE VINTAGE CARAVAN a lo largo de ocho minutos llenos de belleza. Los islandeses son una banda maravillosa que sabe hacer canciones maravillosas.

The Vintage Caravan

Napalm Records

Reseña: 1968.- ‘Salvation, If You Need …’

Después de las fantásticas sensaciones que nos dejó su álbum debut ‘BALLAD OF THE GODLESS‘ en el verano de 2018, esperaba con impaciencia el nuevo álbum de los británicos 1968, ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, y sin ninguna duda, la espera ha merecido la pena. Un BOMBAZO de blues psicodélico pesado, viscoso, humeante y salvaje. Sus crudos y primitivos sonidos evocan la intensidad de bandas como con Captain Beyond, Budgie, Toad, Bolder Down, Hendrix, Sabbath o Josefus, por citar solo algunas, porque la lista podría ser interminable. Aquellas bandas rudimentarias que hacían que los amplificadores echaran humo y que sonaban con toda su crudeza, ofreciendo un sonido primitivo, brutal, pero completamente impactante y maravilloso. Estos 10 temas te aplastan, introduciendo al oyente en un soporífico ambiente narcótico, denso y pesado, pero con el gancho suficiente para que cada canción te atrape por sí misma. Un álbum creado en pleno siglo XX, pero con toda la esencia del rock más explosivo de los 70’s, algo que ya nos mostraron en su impactante debut, pero aquí 1968, se superan. Con un estilo y propuesta sonora definida, son capaces de sorprendernos en cada canción, con giros sorprendentes que hacen que cada tema sea moldeado usando distintas influencias estilísticas. Así consiguen que todos los elementos encajen, el blues, la psicodelia, el proto-metal, el hard-rock y la pesadez Stoner. Si alguno de los viejos rockeros que se quedaron en el camino, y sus almas reposan en el infierno, esos tipos rudos de pelo largo, barbas fornidas, chupas de cuero y una bolsa llena de sustancias psicotrópicas en la zamarra, levantaran la cabeza y volvieran a este mundo, sentirían que el camino de vuelta al mundo de los vivos, habría merecido la pena al escuchar este poderoso brebaje sonoro. Los temas de ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, a pesar de tener una identidad propia, suelen guardar una estructura similar. Una primera parte arrolladora, pesada, cruda y contundente, y una parte central o final en la que 1968 se dejan seducir por los efluvios psicotrópicos y el blues, creando verdaderas bacanales de sonidos narcóticos y humeantes. Thc en vena, para unas canciones turbias, desgarradoras y llenas de fuerza. Este segundo Lp, supera la potencia y fuerza que mostraron en su primer álbum, sus nuevos temas te arrancarán el corazón a base de riffs turbios, narcotizándote con sus fuertes dosis lisérgicas. Estamos ante un álbum creado a la vieja usanza y manteniendo ese espíritu añejo adaptándolo a los nuevos tiempos de la música pesada. Afortunadamente como en tantas ocasiones, las palabras sobran, así que, prepara tu bong, sube el volumen y disfruta de este impactante ‘viaje’ con olor a marihuana y a rock en estado puro. Hay que tener en cuenta que la publicación el 4/20, no es algo casual. ¡No te arrepentirás!

Este álbum fue grabado en vivo en el estudio como en los viejos tiempos. Durante los inicios de la pandemia mundial, se dirigieron durante la cuarentena al estudio para grabar durante un período de dos meses. Los resultados son como esperábamos, ruidosos, gratuitos y de salvación de un mundo plagado en el que terminaron todos los shows en vivo en 2020. El álbum está disponible vía No Profit Recordings en un disco plegable exclusivo de edición limitada en formatos coloreados.

‘A ritmo de blues-rock abre el álbum con ‘Railroad boogie’. Entre wah wah y platillos antes de explotar por un camino heavy-blues ácido y con aroma a 70’s.  Rock crudo y primitivo más propio del comienzo de la década dorada del rock. Unos impertérritos tambores acompañan a los británicos en este particular viaje al pasado. Adornado con solo asesinos, el tema golpea con fuerza en un espacio entre los tonos retro y el stoner más aguerrido. Desbocándose con ritmos endiablados en la parte final, el tema va de menos a más en su intensidad, hasta el agotamiento final con el que concluye.

Ritmos pegadizos y una atmósfera psicodélica nos introducen en ‘Trail of dogs’. Una canción mucho más ácida y ‘viajera’ que mantiene un aroma blues en sus riffs. Un crudo sonido 70’s empapado en humo narcótico con cautivadoras voces. En una montaña rusa de intensidad el tema se eleva vertiginoso con pesados riffs ácidos, con guitarras desangrándose entre una tormenta de tambores y un bajo que exhuma una espesa neblina. El corte se atasca en una explosión final hasta disolverse.

Los pegajosos riffs de ‘Blackwing’ preceden otro blues lisérgico lleno de garra. En este espacio en el que mejor se desenvuelve la banda. Sus incursiones en en pantanoso mundo del blues psicodélico es el lugar en que dejan patente toda su calidad y creatividad. Si nos ofrecen ‘viaje’ también nos ofrecen un sonido poderoso y pesado. El Stoner está presente en una apuesta que bien podríamos definir como ‘retro’, como proto-metal incluso, pero que suena glorioso.

‘Here is life’ suena añejo, pero sin duda sus riffs, su plomizo sonido, suena a siglo XXI, también. La mejor forma de saber rendir tributo a los pioneros sin alejarse de los dictados del género stoner mas ortodoxo. Nuevamente en una atmósfera difusa y cargada, la banda golpea con toda su fuerza en la primera parte de la canción. Casi tres minutos arrolladores que giran su aspecto para descender a pasajes de pura psicodelia susurrante y narcótica. Un espejismo de un minuto que nos devuelve a las turbulencias psicotrópicas en un bosque heavy-psych con follaje de blues.

Los sonidos primitivos siguen presentes en ‘Guts’. Hard-blues denso y poderoso con voces ahogadas y desgarradas que se desgañitan por esa senda blues. Toda una apisonadora que nos deja exhaustos. Su ritmo implacable se apodera del tema original de BUDGIE con un aroma a cannabis y haciéndolo todavía más denso y pesado. Sabiendo conjugar el protagonismo entre la desgarrada voz con los momentos mas intensos y la acidez de una guitarra que siempre acaba llevándonos a un mundo mágico en el que el L.S.D. y las sustancias psicotrópicas se apoderar de cada riff, de cada acorde. Una versión intensa, intoxicante y espesa hecha a la medida de 1968. Cuando una banda se atreve con Budgie y consigue un resultado así, solo hay que quitarse el sombrero.

‘Expressway’ nos atrapa con una contagiosa línea de bajo y un ritmo atractivo que va elevándose, infectando al oyente con su esencia psicotrópica en un interludio de escasos dos minutos.

A ritmo de hard rock clásico y abrasador ‘Eastern wind’ combina momentos Sabbath, con el rock más salvaje de los 70’s. Sin duda su sonido espeso hace que cada riff se mastique. Como el resto de los temas del álbum, las nebulosos y su turbio sonido es precisamente el nexo con el oyente. Haciendo que el sonido resulte pegajoso como el alquitrán, con fuerte aroma y un carácter fornido. Así son las canciones de 1968, espesa, pegajosas y crudas. Otro torbellino de fuerza desgarradora que nos aplasta con toda su fuerza, pero que también nos deleite con momentos más chamánicos y magnéticos.  

Susurrantes acordes de blues psicodelico, se suceden lentamente en un bosque más propio de The Doors. ‘Small victories’. Tras ese guiño al Rey Lagarto, el tema se impregna de sustancias psicotrópicas en su desgarrador relato. Incitándonos a un trance místico y alucinógeno. Absorbiendo al oyente con su poder narcótico, la banda despliega todo su arsenal de heavy-blues ácido entre poderosos riffs primitivos. Siendo el tema más largo, con sus casi siete minutos, permite a la banda explayarse en los sonidos heavy-psych. Aquí es donde demuestran todavía mas destreza si cabe. Atrapándonos en su ritual chamánico, los británicos se desenvuelven con soltura en estos pantanos pasajes a caballo entre la psilocibina y una fuerte ingesta de LSD.

Sorprendentemente más melodiosos, ‘Night Hornet’ se convierte el el tema más suave de un álbum, pero lleno de garra y poder de seducción. Sin dejar de lado el blues psicodélico, el tema va armándose lentamente, pero sin llegar a eclosionar como las canciones precedentes. Con un tempo lento, evoluciona sin prisa, marcando bien los pasos. Pero como decimos en España, ‘la cabra tira al monte’, y la banda termina imprimiendo más garra al tema para retomar los pasajes heavy-psych llenos de acidez entre unos tambores poderosos y fornidos. Por una senda aparentemente más ortodoxa, ‘God bless’ se recuesta sin rubor en el blues más acido y pantanoso. Sus narcóticos pasajes y su cálida voz menos desgarradora, muestra ahora su perfil más seductor. Con un tempo lento, los solos de guitarra se suceden en una atmósfera de blues humeante. Incorporando el sonido del órgano el tema se siente cómodo en el perfil más ortodoxo del género.

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No Profit Recordings

Reseña: GRETA VAN FLEET.- ‘The Battle at Garden’s Gate’

El joven cuarteto de Michigan publicaban el pasado viernes su nuevo álbum ‘THE BATTLE AT GARDEN’S GATE’. Desde que sorprendieran al mundo del rock en 2017 con su frescura recuperando el legado de Led Zeppelin y haciendo correr ríos de tinta alabándolos o criticándoles, ahora parecen seguir a la suyo. Hacer canciones de hard-rock clásico, canciones vibrantes, que no se quedan en estereotipos, sino que son capaces que explorar nuevos mundos sonoros. Contundentes, pesados, melódicos, pegadizos, progresivos. En este nuevo álbum nos ofrecen doce gratificantes canciones que hablan de libertad, de esperanza, de espiritualidad, de sueños, de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Su visión serena y comprometida con encontrar un mundo mejor, se refleja en temas llenos de sensibilidad, potencia, garra. Su salto a la fama hizo que muchos pseudo-puristas del underground les miraran con recelo, pero todos ellos, deberían escuchar sin complejos este nuevo álbum y comprenderán que la realidad es otra. Una magnífica banda que sabe a canciones y que no debemos ignorar, ya que nos perderemos una hora de buen rock. Milimétricamente producido, pero sin que ello haga que suene artificial. Sus atronadores tambores, sus guitarras hirientes, y las oscilaciones que dan a sus composiciones hacen que estemos ante un magnífico álbum de rock clásico, que suena a setenta, pero que también suena completamente contemporáneo. Con canciones suaves que exploran un universo progresivo, con tonos melancólicos.

Canciones que suenan a glam rock, con una cadencia mas propia de Slade, y sobre todo esos temas en los que Led Zeppelin parece haberse rencarnado en ellos. GRETA VAN FLEET suenan compactos, con cada uno de sus miembros aportando a la banda. Así logran crean un ‘todo’ majestuoso. Estribillos pegadizos y canciones que te tocan el alma, transmitiendo tristeza y melancolía, pero también cortes que te golpean con fuerza y te hacen activarte porque si algo tienen estos chicos al margen de la parafernalia que les rodea es calidad. GRETA VAN FLEET, alejados de las criticas caminan por un camino firme, lo que sigue aupándoles como una de las bandas mas frescas de la escena hard-rock. Los de Michigan están llamados a un ocupar un lugar el el olimpo del rock contemporáneo, pese a quien pese. Todo un guiño al rock clásico magistralmente presentado.

Greta Van Fleet

Reseña: MOTORPSYCHO.- ‘Kingdom of Oblivion’

Si hay una banda en la escena contemporánea capaz de crear albúmes fascinantes, esos son los noruegos MOTORPSYCHO. Tras el fin de la trilogía que supuso la publicación de ‘THE TOWER’, ‘THE CRUCIBLE’ y ‘THE ALL IS ONE’ y en activo desde los 90’s, el trio noruego no se duerme en los laureles, y como tantas bandas, suple la ausencia de actuaciones en directo para publicar un nuevo álbum doble. ‘KINGDOM OF OBLIVION’ fue grabado en parte en las mismas sesiones que ‘THE ALL IS ONE’ en Black Box Studio en Francia y en parte en un estudio local en Trondheim. Surgiendo de material que no encajaba en su último álbum, han tratado de crear un álbum pesado en que la psicodelia y lo progresivo tiene un peso importante. Coloreando sus riffs de distintas influencias a las que ya nos tienen acostumbrados nos sacan de la rutina. Si la banda nació de guitarras crujientes, bajos rugientes y el puro caos de los tambores desquiciados, con su experiencia y maestría, consiguen construir un trabajo creativo, como solo ellos saben hacer. Melodías de ensueño junto a riffs que te rebanan el alma porque son, una banda increíble que compone álbumes increíbles. ‘KINGDOM OF OBLIVION’ se suma a la interminable lista de discos de los de Tromheim con los que deleitarnos una y otra vez. Escribir sobre un álbum de MOTORPSYCHO puede ser la tarea más fácil del mundo, ellos siempre ofrecen suficientes alicientes para que cada una de sus canciones se llene de texturas que hacen que tengamos como un regalo para los sentidos. Sus improvisaciones por muy primarias que parezcan, son aparcadas hasta encontrar el momento de pulirlas para que tengan sentido. Con la habilidad para hacer que la oyente nunca sepa el camino que va a llevar cada canción, la riqueza compositiva de sus temas hace que cada uno de ellos, ofrezca distintas alternativas. Eso queda patente en la distribución de las canciones en el álbum, con unos primeros temas más crudos, y una segunda parte del álbum, más elaborada y melódica. Esto no significa que pierdan un ápice de pesadez y fuerza, en esta nueva entrega, no existen artificios. Una vez más, MOTORPSYCHO, siguen dejando patente que están en un estrato superior a la mayoría de las bandas contemporáneas, los noruegos juegan en otra división, solo apta para los elegidos. ¡Disfruta!.

Un ritmo pegadizo, y vibraciones llegadas de los 70’s nos invitan a sumergirnos en ‘The Waning Pt.1 & 2’. La canción se sustenta en unos tambores poderosos y una voz melodiosa que parece mirar al pasado, pero aportando un tono de optimismo. El equilibrio perfecto entre pesadez y buenas melodías con elementos de hard-progresivo en sus genes en la primera parte. La segunda parte del tema nos lleva a un escenario más psicodélico en el que los noruegos saben meter sus ácidas guitarras en el momento justo.

Instalados en esas reverberaciones progresivas, ‘Kingdom Of Oblivion’ se muestra turbio y oscilante. Con un carácter más áspero la canción vuelve a ofrecernos pasajes melódicos flotando entre la pesadez de sus riffs. El legado de Yes aparece de soslayo para ofrecer un corte, que sin ser espectacular brilla por si mismo.  

‘Lady May 1’ se presenta con una aspecto más folk y oscuro. La pusa de sus acordes nos relaja tras la embestida de las dos primeras canciones del álbum. El lado más dulce de la banda aflora aquí con gran encanto.

En un escenario más propio de Sabbath los primeros riffs de ‘The United Debased’ hacen presagiar que veremos la versión más pesada deMOTORPSYCHO. Y si bien, vuelven a ofrecer un sonido plomizo y grave, las celestiales voces nos van introduciendo en una atmósfera psico-progresiva que muta constantemente. Nunca sabes por donde transcurrirá el camino de la canción y aquí no iba a ser de otra forma. Nueve minutos suelen dar de mucho a cualquier banda, pero para el trio, es todo un filón temporal en el que ofrecer todo su potencial. Con momentos Jethro Tull, melodías progresivas, y riff de puro hard rock crudo y oscuro el tema ofrece su versión más pesada.

Una lenta y silenciosa introducción ambientalnos rompe los esquemas en ‘The Watcher (featuring The Crimson Eye). Un misterioso tema con ecos floydianoscon múltiples efectos, que no parece explotar nunca. La verdad, en el fondo es el corte que menos me aporta de todo el álbum, prescindible.

‘Dreamkiller’ parte de una introducción experimental, para introducirnos en el lado más experimental de la banda. Riffs crudos y persistentes arropados por una densa y nebulosa instrumentación psico-progresiva que evoluciona a momentos de gran épica. Tras los habituales solos incisivos en tema se diluye lentamente.

A modo de interludio, los acordes acústicos de ‘Atet’ son como una breve parada en el camino.

‘At Empire’s End’ nos devuelve al escenario en el que mejor se desenvuelven. Hard progresivo contemporáneo con muchos ecos del pasado, pero con su seña de identidad intacta. Con pasajes suaves y melodiosos que se inclinan a una atmósfera más psicodélica, el tema conjuga acordes acústicos con guitarras afiladas y profundas en un ejercicio compositivo monumental pero lo suficientemente atractivo para engancharnos a su sonido. Un placido paseo por un gratificante espacio sonoro que solo bandas así son capaces de crear. Una de las mejores canciones del álbum.

Nuevamente retomando pasajes folk acústicos, ‘The Hunt’ se nutre de sinfonismo con la característica voz de inclinación YES, que hace que parezca que hemos vuelvo al rock sinfónico de los 70’s. Sinfonismo reconfortante lleno de buenas armonías y un carácter oscilante.

‘After The Fair’ es un nuevo interludio acústico de breve duración.

‘The Transmutation Of Cosmoctopus Lurker’ se erige como la canción más larga del álbum con sus diez épicos minutos. Naciendo de una atmósfera oscura y pesada, el tema retumba entre efluvios lisérgicos, para precipitarse en un brioso torrente sónico. Melodioso en lo vocal, pero salvaje e indómito en su instrumentación, el tema surca mil colinas con una vegetación varia en su desarrollo. Guitarras que se desangran, tambores atronadores y la suficiente habilidad para acoplar sonidos psico-progresivos, hacen que el tema se convierta en una orgía de sonidos que nos aturden y gratifican por igual. La experimentación al poder. No cabe duda, de que diez minutos de MOTORPSYCHO dan para mucho.

‘Cormorant’ cierra esta versátil y brillante álbum con un epílogo suave y progresivo que supone todo un bálsamo al torrente de emociones del resto de las canciones. El lado más sensual vuelve a aflorar en el tema que pone el cierre a otro gran trabajo de una banda, que no deja de sorprendernos nunca.

Motorpsycho

Stickman Records