Reseña: PEDRO PETRO.- ‘Dreams Of San Francisco’

Chris Peters, el artífice de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, continúa dando rienda suelta a su creatividad con un nuevo proyecto llamado PEDRO PETRO. Su primer álbum ‘THE STREET OF SAN FRANCISCO’ nace inspirado en las series de detectives de los 70’s y sus directas y concisas canciones, navegan por espacios más propios del rock progresivo de los 70’s alineándose ocasionalmente con el Sonido de Canterbury. Este sonido algo diferente a sus producciones habituales fue el motivo de elegir un nuevo nombre para diferenciarlo del resto de proyectos como FUZZ SAGRADO. En esta ocasión incorporando elementos de viento y pasajes sinfónicos, el álbum hace habitar sus canciones en un entorno psico-progresivo instrumental que evoca las bandas sonoras de Serie B de la escena italiana, pero que también se encuentra arraigado en el ese inspirador rock progresivo de hace cinco décadas. Con canciones cortas que dejan la sensación de mostrarse tal cual, sin arreglos adicionales y con las aristas sin pulir, pero que recrean fielmente ese entorno vintage en el que los telefilmes eran visto por millones de personas. Si a esto le añades una base rítmica poderosa y difusa y fuertes pinceladas psicodélicas, más sus habituales solos de guitarra, el resultado es un álbum vintage de manual que nos proporciona una divertida escucha. Igualmente también afloran elementos del rock desértico haciendo que alguna de las pista alternen su sinfonismo con una atmósfera más difusa y áspera. Porque estamos ante música hecha por diversión, una sensación lúdica que el bueno de Chris consigue transmitir a sus oyentes.  

‘Chasing the dream’ recrea con acierto esa escena televisiva de tintes vintage con una sucesión de guitarras, teclados y ritmos oscilantes en una atmósfera con un nítido espíritu progresivo. Una especie de Serie B dentro de las composiciones de Peter en la que todavía se puede intuir su destreza con la guitarra mientras se adentra con el resto de los instrumentos en una espiral que va mutando y dejándose su espacio propio.

Los tonos sosegados de ‘Twin Peaks jubilation’ describen una estancia gira en la que la melancolía se presenta en una compleja instrumentación presidida por un órgano pastoral a semejanza de la escena italiana del género. Sin duda un regalo de rock progresivo setentero en su faceta instrumental en un coqueteo con el sonido Canterbury.

‘Instalado en ese ambiente progresivo ‘Ain’t no jivin’ aporta bellas incrustaciones psicodélicas entre sus pasajes sinfónicos. Impulsada por un bajo y un ritmo poderoso, la pista se recrea en solos de guitarra que nos llevan más allá. El final nos sugiere de una composición en su estado embrionario y de la que se podría sacar más partido con una duración mas larga.

La guitarra vuelve a brillar esplendorosa en ‘Mission shakedown’. Con un sonido más turbio y difuso los ecos desérticos aparecen en escena como si de una generator-fest se tratara. La vena Stoner hace acto de presencia en una pista gruesa y cegadora en la que no falta un cierto tono cósmico y algunos elementos exóticos.  

‘Buena vista’ combina elementos hipnóticos en una atmósfera de psicodelia vintage en la que la guitarra colorea la densa atmósfera progresiva en un deambular por magnéticos entornos siderales.

En modo ensoñadora, los sintetizadores van construyendo ‘Land oh hope’. Una pista que gravita livianamente en un entorno mágico y mas cercano a la electrónica progresiva.

Combinando elementos de hard-progresivo y psicodelia ácida ‘North beach refugee’ es un caleidoscopio multicolor con sabor añejo e imágenes en blanco y negro. Otra pista en la que la narrativa de banda sonora se fusiona con un carácter psico-progresivo y un tempo pausado.

‘Old Golden west’ se desarrolla entre excursiones controladas a la escena progresiva. Un sinfonismo que Chris enriquece con sus maravillosos solos de guitarra para crear una evocadora pista dual. Con dos visiones diferentes los instrumentos se entrelazan con sutileza hasta conseguir una hermosa y plácida canción.

Fuzz Sagrado & Surya Kris Peters

Reseña: FUZZ SAGRADO.- ‘Cold Remains’

Desde el fin de la actividad de SAMSARA BLUES EXPERIMENT y tras la publicación de su último álbum ‘END OF FOREVER’ (reseña aquí), su líder, Christian Peters cambió de continente estableciéndose en Brasil, dejando parte de su pasado en Alemania, pero no dejó atrás toda su esencia musical. Allí creo su proyecto personal con el nombre de FUZZ SAGRADO en el que poder reflejar su inquietudes musicales en esta nueva etapa vital. En el verano de 2021 publicaba su ep ‘FUZZ SAGRADO’ (reseña aquí). Unos meses después, en febrero de 2022 veía la luz su primer álbum completo ‘A NEW DIMENSION’ (reseña aquí). Un año después era publicado ‘LUZ E SOMBRA’ (reseña aquí). En todos estos álbumes el musico alemán he ido regresando a su pasado musical dando una nueva visión a sus canciones. Ahora el inquieto músico, recupera varias ideas incompletas de diferentes periodos de su carrera, para plasmarlas en las cuatro canciones que contiene su nuevo EP ‘COLD REMAINS’.  Con un tono más pesado y entre ecos del rock psico-progresivos de finales de los 60’s y primeros 70’s, las cuatro contundentes pistas se balancean entre constantes cambios de ritmos en una atmósfera en la predomina la oscuridad. El reconocible sonido de SAMSARA BLUES EXPERIMENT supondrá una nueva inyección de vida para los amantes de la ya extinta banda, ya que la esencia de sus canciones se mantiene en esta nueva etapa en la que la guitarra ha vuelto a tomar el control acompañada de una base ritma asombrosamente poderosa. Así crea canciones que conjugan los momentos de pausa y melancolía con la crudeza del rock de siempre, ese rock auténtico que no se reclina ante modas ni estilos. Si esta nuevo Ep será bien recibdo por los que aman el rock vintage, también tiene sorpresas para los que adoran el Stoner porque, también ellos pueden aquí sacar su tajada.

La única canción nueva aquí es ‘Snowchild’. La pista fue compuesta en unos días a principios de 2024, y en ella aparecen los sonidos lisérgicos del rock de los 60’s envueltos en fuzz con constantes cambios de registro y la cautivadora voz en completa línea SBE. Su grueso sonido se ejecuta sin estridencias hasta caer una sima en la que la psicodelia el rock más fornido conviven en perfecta armonía. La pista alterna momentos luminosos contrastando con otros en los que la melancolía se asoma por ventana manteniendo un sonido difuso, cambiante ácido por momentos, pero, sobre todo, poderoso.

Recuperando una canción sobrante del periodo en que se compuso el último álbum de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, ‘Cold remains’ habita en un escenario de rock crudo con inspiración 70’s combinando vibraciones hard-progresivas con ecos psicodélicos y contundentes ritmos pesados. Con una vibra que por momentos me evoca a JETHRO TULL, la pista contiene brillantes pasajes de música contemporánea insertados con destreza entre las armonías de rock vintage. La pista es uno de esos gratificantes viajes de ida y vuelta al pasado.

Nacida de una grabación de video en blanco y negro de 2011, ‘Morphine prayer’ se inspira en una estancia de Christian en un hospital en Holanda cuando SAMSARA iban a tocar en el Festival Roadbourn. Oscura, y teñida por la melancolía, la pista refleja bajo su desarrollo sinfónico esa angustia y dolor. Entre acordes acústicos y una turbia instrumentación consigue una atmósfera borrosa con la que transmitir la frustración y el desasosiego.

Cerrando este escueto trabajo ‘Neurotic Nirvana’ es recurada como una de las primeras ideas con las que se gestó FUZZ SAGRADO. A modo de despedida a antiguos amigos, el tono gris de sus melodías y la voz atormentada traspasan al oyente un estado emocional con grueso riffs y un tempo cansino, pero sumamente pesado. Oscura en su desarrollo, la canción abre una ventana a la esperanza con delicados solos de guitarra. Un breve halo que rápidamente sucumbe a la contundencia de su ritmo y estribillo.

Fuzz Sagrado & Surya Kris Peters

Reseña: GJENFERD.- ‘Gjenferd’

GJENFERD, la novel banda de Bergen nacida de miembros de KRYPTOGRAF, METUSALEM o SKAAR, publica su prometedor álbum debut. Teniendo en cuenta que estamos hablando de una banda noruega y que el álbum aparece publicado por el sello Apollon Records, los amantes de los sonidos hard-progresivos de inspiración 70’s pueden estar de enhorabuena. El álbum es toda una explosión de riffs chirriantes acompañados de innumerables elementos psicodélicos con los que consiguen emocionantes canciones desarrolladas en una atmósfera vintage. Sus elaboradas y por momentos complejas canciones ,son presentadas al oyente con un aspecto amigable y seductor. Teniendo en cuenta que tres sus miembros aportan voces, cada serpenteante canción logra seducir al oyente con mágicas melodías que no interfieren en su musicalidad, sino que por el contrario, la dotan de una amplia gama de texturas con mucho atractivo. Con el marcado sonido del órgano vintage construyendo la atmósfera perfecta, y una guitarra chirriantes, GJENFERD se postulan como una banda a considerar en el futuro ya que este debut es un álbum solvente, bien trabajado, y con alicientes suficiente para despertar la curiosidad de cualquier melómanos de estas vibraciones psico-progresivas nacidas del corazón de los 70’s. no debería sorprendernos cosas así de una banda noruega, ya que el país nórdico es todo un filón para este tipo de apuesta musicales. Sin duda un tapiz sonoro impresionante digno de acopar un espacio de privilegio en las estanterías de cualquier melómano.  Los tiempos del hammond no son cosa del pasado, y GJENFERD nos los recuerdan con este sobresaliente debut. Piensa en bandas como DEEP PURPLE, RAINBOW, WISHBONE ASH, URIAH HEEP.… con un sonido amasado hacia un espacio hard-progresivo y psicodélico.

GJENFERD son: Jakob Særvoll (Teclados y voz), Vegard Bachmann Strand (Guitarra y voz), Samuel Robson Gardner (Bajo) y Sivert Kleiven Larsen (Batería y voz).

GJENFERD está disponible vía Apollon Records

Con un potente sonido de inclinación 70’s ‘High Octane’ se postula como una canción rocosa y contundente que nos puede dar la medida de lo que podemos encontrarnos en el resto del álbum. Hard-rock crudo con modulaciones progresivas impulsadas por un teclado vintage de manual. La banda Juega con la melodía con una notable destreza en coqueteos con la guitarra mientras el órgano se vuelve más denso y prominente. En una evolución a un territorio más progresivo la pista muestra, como su propio nombre sugiere, su alto octanaje.

Las cosas parecen ponerse serias en ‘Starless’. Desde su lenta y plomiza apertura de carácter Stoner doom, pasa a un estado relajado en donde las hechizantes melodías vocales se abren paso entre pasajes psico-progresivos más propios de los dinosaurios de los 70’s Con una vibra cercana a Wishbone Ash, fusionan elementos progresivos con el siempre fascinante sonido del órgano retro. Con un diseño preconcebido y bien elaborado, van modulando la intensidad en una alternancia de pasajes suaves, con arrebatos de furia. Un apacible y agradable paseo sonoro en el que la variedad brilla con luz propia entre golpes Stoner-doom psicodelia, y rock progresivo de alto nivel con una guitarra que se viene arriba en solos fascinantes.  La pista es un antídoto contra la monotonía gracias a la versatilidad de sus pasajes instrumentales en una nueva huida hacia adelante en esto de los sonidos hard-progresivos

En un ambiente más epistolar la progresiva ‘Burning soil’ transita por un espacio hard-prog aderezado con momentos de heavy-rock más propios de otros tiempos. Con una paso firme y seguro la canción avanza como a trompicones sin perder su hilo argumentar. Una canción sencilla pero efectiva.

Musicalmente más exuberante, ‘Restless night’, me recuerda por momentos al sonido de bandas del pasado como Rainbow. Todo un espejismo inicial que acaba sacando a luz el verdadero leit-motiv, hard-progresivo de manual. Piensa en bandas como Camel, en una versión más pesada y en la que los elementos contemporáneos se instalan como perfectos ornamentos para que la pista no suena añeja y aburrida. Con coros más propios de Deep Purple, la pista oscila contoneándose briosa por ese espacio rockero en el que los límites parecen no existir. Un buen trabajo de bajo , un órgano conmovedor y una guitarra incisiva son alicientes añadidos para una canción solvente y con unos arreglos brillantes.

Naciendo de una atmósfera brumosa en el que la psicodelia parece presidir la escena, Beneath the Wave’ va elevándose majestuosa con un sonido retro marcado por el penetrante órgano en una montaña rusa de emociones. Envolvente y nebulosa, la canción hace oscilar su intensidad en un sube y baja con un ritmo de marcado carácter 70’s. Un corte psico-progresivo con identidad propia y algunos momentos innovadores.

El sinfonismo inicial de ‘All That Remains is Haze’ marca el cierre de un notable álbum. La canción se recrea en pasajes hard-progresivos aparentemente controlados. Sin estridencias, pero con arrebatos de furia la canción va tejiendo sus hilos hasta conseguir una pieza cohesionada en la que los arreglos parecen cuidados hasta el extremo. Manteniendo el carácter vintage la pista contiene variados elementos que van desde impactantes pasajes psicodélicos a la cruda del rock de los 70’s. Sus casi ocho minutos permiten a los noruegos desarrollar todo su potencial sonoro, que es mucho.

Gjenferd

Apollon Records 

Reseña: MOS EISLEY SPACEPORT.- ‘Further’

El agujero de gusano que ya usaron en ‘THE BEST OF THEIR EARLY YEAR’ (reseña aquí) sigue siendo utilizado por los alemanes MOS EISLEY SPACEPORT en su nuevo álbum ‘FURTHER’. Con algún cambio en su formación, el proyecto mantiene el espíritu vintage que mostraron en su debut. Estos chicos llegados del planeta de Tatooine saben cómo cocinar las vibraciones hard-progresivas de los 70’s en canciones resultonas y con mucho gancho. Una magnífica colección compuesta por nueva fascinantes canciones que nos recuerdan el legado del pasado modulándolo a los nuevos tiempos. Un sonido reconocible en el que los ecos de Deep Purple se asoman en pistas guiadas por un impactante órgano retro y melodías con mucho gancho. Pero no solo de ello vive el cuarteto, sino que el blues, la psicodelia y el hard rock son ingredientes siempre apetecibles para unirse a esta fiesta retro. Una visión aventurera con un estilo único en canciones de fácil escucha y con las que rápidamente conquistarán nuevos fieles. Porque el rock de siempre sigue vivió, y si lo hace con ingredientes más contemporáneos, el resultado puede ser completamente motivador. La fácil escucha de ‘FURTHER’ esconde en su interior los suficientes elementos como para que nada resulte superfluo, esto hace del álbum un plato muy apetecible para los fans de los sonidos vintage llegados de los 70’s. Esa imaginaria ciudad futurista que da nombre a la banda, mantiene la vida intacta, lo cual es muy de agradecer para aquellos (entre los que me encuentro) que nos vimos sorprendidos por su propuesta sonora hace tres años, cuando vió la luz su primer trabajo. La aventura continúa.

En un entorno psico-progresivo de manual ‘Ashes to Ashes’ gravita en una orbita vintage en la que alguna pincelada blues aparece entre su propuesta de rock añejo. Ejecutado con suavidad, el corte camina lentamente en busca de un entorno más contundente. Con elaborados desarrollos progresivos la banda alemana nos recuerda esas vibraciones setenteras tan apetecibles. Funcionando como un conjunto, destacan especialmente los pasajes en los que el órgano retro evoca momentos mas propios de bandas como DEEP PURPLE sin que su sonido en conjunto sea similar. Aquí encontramos constante meandros que enriquecen una canción larga pero con mucho atractivo.

‘Drop Out’ contrasta del corte anterior por el dinamismo de unos riffs y unas melodías que sin rubor se zambullen en las aguas del rock retro de los 70’s. Manteniendo ese espíritu intacto, la canción es guiada por el efectivo sonido del órgano custodiado por buenas melodías vocales y un ritmo efectivo y solvente. La fiesta de sonidos vintage se desata sin complejos una vez mas.

Retomando las canciones de diez minutos, ‘Space Shift’a pesar de tener más elementos experimentales, nos presenta una bacanal de vibraciones retro. El poder de ese órgano diabólico vuela mi cabeza una vez más.  Purpleliano en sus entrañas, el vibrante corte parece escorarse a sonidos más contemporáneos en una combinación siempre agradable y resultona. En la segunda mitad la canción desciende a un fascinante entorno psico-progresivo en el que el sonido de la guitarra pone el perfecto contrapunto a los pasajes del órgano, auténtico motor de la banda.

En un tono más oscuro y pesado ‘Raised by a Lioness’ coquetea con el blues y el boogie rock con una propuesta atractiva y cautivadora que rápidamente invitará al oyente al desenfreno y el baile. Alejado de convencionalismo, estos chicos tienen su propia fórmula para cautivarnos sin caer en los convencionalismos de las bandas retro.

‘Cocaine Blues’ mantiene el tipo a base de golpes de riffs solventes y un ritmo divertido en el que el blues-rock se fusiona con el hard progresivo de los 70’s. Su pegadiza melodía y una fornida instrumentación hacen el resto en otro corte de innato carácter vintage.

Casi como continuación de la canción anterior ‘Laika’ mantiene la esencia hard-prog de los alemanes con golpes de Stoner y constantes guiños a las vibraciones vintage del siglo pasado. Una pista divertida que es ejecutada con un frenesí aturdidor. El juego de los estribillos hace que la pista resulte fluida en su transitar por este escenario psico-prog en el que poco a poco van sumiéndose cada una de las canciones.

Sin cambiar sustancialmente el guion en ‘Scattle Cat’ parece que la banda se deja llevar por el fuzz y los vibrantes sonidos proto-stoner. Turbio dinámico y con el suficiente gancho como para rendirse a sus pies, la canción se sale de alguna manera del resto de cortes con un sonido más contemporáneo. A pesar de ello sus entrañas contiene ese elixir mágico que hace que las canciones de MOS EISLEY AIRPORT suenen como compuestas décadas atrás. Aquí los elementos cósmicos brotan más nítidamente hasta sumirnos en un caos sónico aturdidor.

Si la mayor parte del álbum está compuesto por canciones de larga duración, ‘Laika II’ supone el contrapunto con sus tres minutos. Un suspiro de sonidos casi devocionales que contrastan con la mayor parte de las canciones. Coros celestiales y una instrumentación atmosférica son los argumentos en esta ocasión en un corte que de alguna manera, se decanta por el sinfonismo.

‘ I’m a Robot Dancer’ pone la calma a un álbum vibrante y divertido con tonos más coloristas y florales. Un tempo suave y una melodía vocal que va aumentando el tono, construyen otra canción vintage que supone un soplo de aire fresco a un álbum notable.

Mos Eisley Spaceport

Reseña: LUCID SINS.- ‘Dancing in the dark’

Los orfebres escoceses del ocult-rock de los años 70’s regresan con un hermoso álbum de sonidos vintage que te arrastran a lo mas profundo del bosque, donde los espíritus de los ancestros y los relatos de cuentos y leyendas más oscuros tiene su morada. Sustentados por su talento compositivo y por su prodigioso dominio de los instrumentos, crean bellas canciones de rock progresivo envueltas en una sutil psicodelia y aromas tradicionales. Una amalgama de estilos que van desde el rock hasta el folk, pasado por la psicodelia, lo progresivo e incluso hasta el jazz. Piensa en una marmita en la que se cuecen a fuego lento los sonidos de bandas como JETHRO TULL, BLACK SABBATH, WISHBONE ASH, CAMEL, FAIRPORT CONVENTION, BLACK WIDOW o CAMEL, aderezados por conjuros ocultistas en un ritual pagano adornado con bellas melodías, y elementos de bandas contemporáneas como DUNBARROW, WITCHCRAFT o UNCLE ACID & THE DEADBEATS,  y encontrarás un esquisto manjar llamado ‘DANCING IN THE DARK’. Un álbum oscuro que hará las delicias de los amantes del progresivo del 70’s con sus dosis de proto-doom y sus coloristas momentos campestres. Aquí no hay espacio para el aburrimiento ya que cada canción contiene elementos diferenciadores sin renunciar a la esencia propia de la banda. Bello, sutil, elegante, oscuro y completamente cautivador, su fluida narrativa acaba por hacer que su escucha sepa a poco, dejándote con ganas de más. Estamos ante un trabajo sobresaliente que se convierte en una gratificante aventura para el oyente en la que magia aflora en cada uno de sus surcos. Si nunca has escuchado a LUCID SINS y te atraen los oscuros sonidos nacidos de las entrañas de los 70’s, ponte cómodo, bebe una buena copa de vino, y disfruta.

La historia de ‘DANCING IN THE DARK’ es la siguiente… Tropiezas por el bosque. Solo y lejos de casa. Todos los caminos os han devuelto a este lugar. Perdido en un mundo verde. Escondido en la oscuridad. A medida que la luz se desvanece, se vislumbran llamas parpadeantes y se percibe el olor del humo. En un pequeño claro, las sombras proyectadas por un fuego moribundo toman formas humanas. Inclinándose en busca de calidez, comparten diez historias de esperanza y traición, magia y locura, amor y muerte. Las palabras susurradas se mezclan con recuerdos lejanos y, a medida que el fuego crece, tu sentido de identidad se quema y quema. Una a una, las figuras comienzan a bailar y girar mientras sonidos psicodélicos ocultos flotan entre los árboles. Atrapado en la vorágine, suspendido en lo alto de una red arremolinada de hojas y percepción, liberas tu control sobre el espacio y el tiempo… En el suelo del bosque, agitado por el amanecer, intentas darle sentido a la niebla dentro de tu mente. Para recordar dónde has estado. Para saber quién fuiste alguna vez. Alrededor de un fuego resplandeciente, en lo profundo del bosque,  están Dancing In The Dark… ¿Bailarás con ellos? 

LUCID SINS son: Andreas Jonsson – Voz, guitarra, bajo, órgano, sintetizador, Ruaraidh Sanachan – Batería, bajo, percusión, órgano, mellotron, flauta dulce, coros.

Invitados en el álbum: Espen Andersen, Stuart Coleman, Hanna Tuulikki, Alex Ward
Arte de portada obra de David V. D’Andrea.

‘DANCING IN THE DARK’ está disponible vía Totem Cat Records.

‘Jack Of Diamonds’ recupera la esencia del hard-progresivo de los 70’s con una cálida atmósfera más propia de un relato de cuentos y leyendas. La cautivadora voz y una suave melodía, junto a un ritmo cadente nos llevan al corazón de la década dorada, con una vibra evocadora de Wishbone Ash o AMAZING BLONDEL, y cuidados arreglos. Buenos pasajes de una suave guitarra nos sumen en una cautivadora oscuridad. Esos tonos ocultistas más propios del proto-doom, son tratados con un esmerado trabajo en unos arreglos que facilitan la escucha al oyente.

Siguiendo una senda similar al corte de apertura, ‘In The Woods (The Drifter)’ incide más en los desarrollos progresivos. En esta ocasión me viene a la cabeza el sonido de los álbumes de JETHRO TULL de mediados de los 70’s. Dulces y contenidos, los escoceses crean otra mágica canción en la que todo fluye con soltura en una senda de ensueño asediada por momentos de melancolía. Con esos tonos ocultistas muy presentes, estos chicos nunca cruzan la barrera hacia un mundo más pesado, sino que amortiguan sus riffs mas gruesos con un trabajo compositivo absolutamente fascinante. Una oda a un pasado lejano en el que la épica lo cubría todo.

‘The Dance’ sigue coloreando sus armonías de un aroma vintage en el que el rock exploraba espacios progresivos sin rubor. Dulces y tenues, LUCID SINS saben como conquistar al oyente con una sutileza y elegancia propia de otros tiempos. Una melancólica atmósfera preside la escena entre dulces melodías vocales que siempre ofrecen su versión más placida.

Con un swing alegre y contagioso ‘Take Me With You’ se nutre de elementos jazz y cuenta como invitado con Espen Andersen, de los maestros noruegos del proto-doom DUNBARROW. Esto supone el primer dueto en una canción en la que el sonido del órgano hammond aporta un gran carácter vintage. Aquí nada es lo que parece, pero el resultado es fantástico. Los pasajes de guitarra siguen brillando a un nivel superior, lo que, unido una esmerada composición, hacen de la pista una verdadera joya en la que los ecos WISHBONE ASH afloran de nuevo.

Sanctuary Stone’ se sumerge en un espacio folk, más propio de bandas como FAIRPORT CONVENTION.  La mágica y cautivadora voz de Hanna Tuulikki, y el uso de algún instrumento tradicional, marcan el devenir del corte. Folk progresivo evocador de tiempos pasados como guiño a la música tradicional.

Devolviéndonos a las atmósferas ocultistas, ‘A Call In The Dark’ es un sortilegio en álbum oscuro y remoto lugar en lo profundo del bosque. Su amenazante línea de bajo y un tempo constante unido a algunos quiños Sabbath, son la guía de este inquietante relato más propio de bandas como BLACK WIDOW y mas concretamente su ‘Come to the Sabbath’, esta vez adornado con alguna melodía progresiva.

 ‘The Toll’ transcurre en un espacio vintage presidido por el majestuosos sonido del órgano. El relato ocultista persiste en otra canción oscura que se ejecuta con un sonido contenido que va elevándose entre riffs rugosos y un ambiente humeante.

El relato prosigue con ‘From The Bough’, en donde las suaves melodías vocales, miran al legado de los 70’s para construir otra canción de hard-progresivo a la vieja usanza. Piensa en un hibrido entre Wishbone Ash y Camel.

Retomando las vibraciones folk, ‘The Raven’s eye’ nos sususrra en un canto seductor evocador de la tradición. Verdes pastos y un bucólico entorno con olor a hierba se adornan con dulces voces en una nueva colaboración de Hanna Tuulikki. Un ejercicio de melancolía en el que podemos encontrar ecos de Jethro Tull en sus años más campestres.

‘Catch the wild’ cierra el álbum con brillantes momentos psico-progresivos en los que el legado de Ian Anderson también parece venerarse. Algo más alejados de los postulados ocultistas, los elementos folks, aparecen en otra bella canción progresiva. Esmerados en los arreglos, el corte contiene toda la esencia de LUCID SINS, un atributo con un intenso olor a perfume de alto standing. La parte final el sonido del clarinete de Alex Ward lleva la canción a un espacio mas propio de Pink Floyd tocando jazz.

Lucid Sins

Totem Cat Records