Reseña: FREE RIDE.- ‘Ácido y puto’

ACIDO Y PUTO’ el nuevo álbum del trio madrileño FREE RIDE es una exploración sonora de la psique humana y las profundidades de lo desconocido. Este álbum se adentra en los aspectos misteriosos y a menudo inquietantes de la existencia, invitando a los oyentes a enfrentar sus miedos y abrazar la oscuridad interior. En este segundo trabajo esto hijos bastados de las generator-party de los desiertos californianos presentan nueve canciones que no te dejarán indiferente.  He visto a estos chicos crecer musicalmente desde sus inicios, he visto como han ido evolucionando desde aquellos momentos en los que nos íbamos al campo con los generadores y las jams invadían el silencio de la Alcarria con sus ácidos y difusos riffs. Con el fuzz como principal ingrediente, aunque no el único, sus canciones se muestran más sólidas e impactantes cada día que pasa. Una evolución y madurez que queda reflejada en este particular viaje al interior de la mente, o mas bien, en este vehículo sonoro ideal para expandirla.  De aquellas aguas viene estos lodos, y si, la cosecha que llevan cultivando desde sus inicios, lo que llevan trabajando desde hace casi una década, tiene sus frutos ahora en una cosecha excepcional, ‘ÁCIDO y PUTO’, un álbum del que se va a hablar y mucho en los próximos tiempos. ¿Y puede que te preguntes por qué?, pero cuando escuches sus canciones, encontrarás la respuesta. Porque ‘ÁCIDO y PUTO’ conjuga a la perfección el legado de los pioneros del Stoner roc,k con la psicodelia ácida de finales de  los 60’s y primeros 70’s,  en una encrucijada en la que se unen el sonido de EARTHLES, FU MANCHÚ y NEBULA. Sus brumosas canciones, a veces salidas de la psilocibina de los hongos mágicos, y otras de las arenas mas cegadoras del desierto, son todo un regalo tanto para los amantes del Stoner rock más auténtico, como aquellos que prefieren las orgías psicotrópicas en las que expandir la mente. Aquí lo tenemos todo, un brebaje sonoro que aplacará tus sentidos para invitarte a una larga fiesta nocturna en medio del desierto. Atronadoras, melódicas, rítmicas, pesadas, narcóticas, sus canciones conseguirán que sigas creyendo en un género que empieza a estar algo denostado por la monotonía de muchas bandas que repiten una y otra vez la misma fórmula sin mucho que aportar a la misma. En esta ocasión, la frescura, la madurez y sobre todo la autenticidad, quitan la razón a aquellos que afirman que el Stoner o desert-rock actual es aburrido y sin nada que aportar. En este álbum FREE RIDE logran capturar toda esa energía y crudeza que la banda muestra en su local de ensayo y lo hace, teniendo muy presente el legado de los 70’s, el legado de músicos como JIMI HENDRIX en su faceta más ácida y psicodélica, pero también recuperando la crudeza de THE STOOGES y por supuesto todo lo que aportaron bandas como KYUSS, FU MANCHÚ o NEBULA. Armados con nada más que sus instrumentos, algunos micrófonos y un deseo insaciable de crear, se propusieron capturar la esencia de su sonido en su forma más pura. Producido por el propio Borja y mezclado y masterizado por Matt Dougherty en Chicago, el espíritu DIY de la banda impregna cada aspecto del proceso de grabación, desde la ingeniería de sus propias sesiones hasta la experimentación con diferentes ubicaciones de micrófonos y técnicas de grabación. El resultado es un álbum que brilla con una intensidad cruda y energía cósmica, donde cada tema es un testimonio de la inquebrantable dedicación de la banda a su arte en un balanceo controlado que nunca se desmorona.

FREE RIDE son:

Borja Fresno – Guitarras, voces, percusión y sintetizadores
Victor Bedmar – Bajo
Carlos Bedmar – Batería

ÁCIDO Y PUTO’ cuenta con ilustraciones de Borja Fresno Benítez y Carlos Bedmar, y está disponible en CD y formatos digitales a través de Small Stone Recordings y en vinilo azul opaco (limitado a 250) a través de Kozmik Artifactz.

En un álbum que alterna canciones largas con otras mas cortas, su corte de apertura ‘Space Nomad’ con más ocho minutos, transita por espacio invadido por los efluvios de hongos mágicos. Aderezado con un alma de blues la pista me recuerda a los momentos mas psicotrópicos de TEN YEARS AFTER. Su atmósfera vintage empapada de wah-wah y un colorista ritmo Funky va tornando el corte a un espacio más pesado sin terminar de renunciar a la esencia heavy-psych. Lo liviano tornándose plomizo a través de gruesos riffs y una guitarra que en cada acorde irradia psicodelia de alto nivel.  Presidido por la clama, el serpenteante deambular lleva la canción a transitar por otros estilos sin perder su esencia chamánica. Impactante y lisérgica hasta las trancas. Si FREE RIDE combina el legado del desierto con la psicodelia más ácida, es en esta ladera en la que su sonido me resulta más cautivador, como tantas veces les he dicho a ellos. Con temas así podemos entender la primera palabra del título del álbum: ÁCIDO.

Evocando el legado de los pioneros del desierto ‘Outsider’ nos empapa con su groovy desvelando la pasión del trio por el sonido de bandas como NEBULA. Fuzz, y un tono macarra empujan un corte ganador, de esos que rompen cervicales. La fiesta arenosa está aquí mostrando toda la garra de la banda en ese columpio que se eleva desde el rocoso suelo a la psicodelia pesada. La pista viene marcada por la implacable base rítmica y el contundente bajo de Victor, mostrando a Borja en registro diferente en su voz.

Retomamos las canciones de larga duración conlos casi diez minutos de ‘Kosmic Swell’. Otro viaje sensorial impulsado por la psicodelia meditativa prescindiendo de la voz. La pista es una especie de jam en la que las ondas psicotrópicas crean una atmósfera narcótica que sume al oyente en un placentero viaje sensorial. Expande tu mente y déjate llevar por estos mágicos sonidos empapados de la mejor psicodelia pesada que puedes escuchar en el siglo XXI. El ondulante desarrollo del que FREE RIDE dotan a sus canciones queda patente una vez mas en la parte central, en la que todo se vuelve mas turbio y pesado. L parte final combina la fuerza con la acidez en un entorno aturdidor con el que consiguen meter al oyente un auténtico agujero negro de sonidos lisérgicos.

‘Vice’ nos devuelve a la banda a un sonido setentero en el que los efectos cósmicos acompañan los gruesos riffs arenosos. De nuevo el legado de FU MANCHU (uno de los referentes del trio) aflora sin rubor. Con un ritmo dinámico envuelto en una turbia atmósfera, la pista se muestra sólida y contundente sin perder su tono psicodélico.  

La joya de la corona es una canción compuesta en 2020 y que resume otra de las pasiones del trio. ‘Nazaré’ rinde tributo a esas grandes olas que hacen las delicias de los surfistas en la conocida playa portuguesa. Surfeando entre efectos y distorsiones el corte se toma su tiempo para eclosionar en una bacanal de vibraciones más propias de los 70’s. Rítmica pero también narcótica, la pista se erige como el legado más valioso de FREE RIDE hasta el momento.  Impulsada por unos tambores diabólicos la guitarra hace contonearse la armonía en otra orgía sónica de proporciones descomunales. Un pulsante y grueso bajo custodia los devaneos psicotrópicos de una guitarra que se multiplica en su sonido. La encrucijada en la que se encuentran el sonido de EARTHLESS con el de NEBULA y FU MANCHU. Y aunque creas tenerlo controlado, ‘Nazaré’ te llevará por paisajes sonoros que nunca hubieras imaginado en un mismo viaje. Una canción en la que encontraras muchos sonidos que te resultarán familiares pero que a la la vez te hará descubrir nuevos territorios sonoros.

La energía descarada de ‘Steamroller’ llega envuelta en un sonido turbio y difuso sobre el que se ejecutan momentos de Stoner ortodoxo, pero también dejando la huella punk que calzaban aquellos pioneros del desierto.

‘ Joy’ es una canción clásica en los directos de FREE RIDE desde hace un tiempo. Con una composición sencilla y un riff con mucho gancho, solo faltan los pasajes vocales de Borja poniendo la nota indómita a otra canción que se balance entre los 70’s y los 90’s pero que acaba por decantarse por el headbanging. ¿Te puede resistir a su groovy?

Continuando con la exploración Stoner ‘Blackout ‘ golpea con fuerza sirviendo como banda sonora perfecta para conducir por las largas rectas del desierto. Con algunos momentos setenteros y un cierto desorden consiguen que todo se torne más alocado y psicotrópico gracias a una guitarra que se desdoblan en mis sonidos lisérgicos.

Como epílogo ‘Living For Today’ con su colorista apertura acústica nos lleva a evocar nuevamente el legado de los pioneros del desierto. Una pista sencilla en la que el groovy marca su devenir y en la que encontramos giros inesperados con una proyección algo más comercial en sus melodías vocales de inspiración STOOGES. Pero no permitas que los árboles no te dejen ver el bosque, porque FREE RIDE tienen un gran respeto por el legado de las bandas con las que crecieron y otra vez nos brindan una canción que enamorará a los amantes de los sonidos más crudos del desierto.

Free Ride

Small Stone Records

Kozmik Artifactz

Reseña: SOUL KITCHEN BAND.- ‘Round one’

Aquellos que me conocen, saben que soy un ávido buscador de bandas desconocidas con apuestas sonoras interesantes. En esa búsqueda de nuevas propuestas para ofreceros a todos los seguidores de DenpaFuzz, la siempre infinita y sorprendente plataforma de bandcamp, me permitió toparme con el trio israelita SOUL KITCHEN BAND, y su álbum debut ‘ROUND ONE’. Sin mucha información sobre la banda, el trio parece estar en activo desde hace alrededor de 3 años, pero no ha sido hasta ahora, cuando ha visto la luz su material musical en forma de un álbum curioso, con unos surcos que rebosan mucha calidad y frescura. Una vez mas una banda nos invita a viajar al corazón de los 70’s a través de canciones que combinan el blues, la psicodelia, y el rock más crudo y auténtico. Así encontramos cortes evocadores del Jim Morrison más chamánico, guitarras herederas de Ten Years After y Allman Brothers, así como ritmos que coquetean con el legado del primer Santana. Un álbum sorprendente y repleto de alicientes para cualquier amante de las vibraciones vintage. Sus ondulantes canciones rescatan esos sonidos vintage que tantas y tantas veces hemos escuchado, y lo hacen manteniendo la esencia de aquellos sonidos, pero aportando su propio toque personal al combinarlos en mezcolanzas a veces imposibles, pero siempre efectivas. Con un espíritu de jam, las composiciones serpentean en su desarrollo haciendo que cada una de ellas, nos presente diferentes ritmos y estilos que son hábilmente enlazados para ser presentados al oyente como un ‘todo’ con sentido. Toda una sorpresa de un año que acaba y que seguramente ya ha ofrecido todo lo que tenía que darnos en cuanto a creaciones musicales de nivel, aunque, nunca se sabe, todavía estamos a tiempo de encontrarnos con alguna otra maravillosa sorpresa como esta.

SOUL KITCHEN BAND son: Ehud Danan (guitarra/voz), Tal Dekel (bajo) y Nachman Baruch (batería).

‘Mud on love’ se desarrolla con un ritmo cadencioso y un espíritu 70’s en el que el blues y el rock clásico se unen en una bacanal sónica de grandes proporciones. La canción oscila entre incisivos pasajes en contraste con parones en los que la intensidad remite. La guitarra ácida refleja el amor de estos chicos por los sonidos vintage en los que el blues tiene bastante protagonismo. Erigiendo por momentos como un alter ego de Alvin Lee, los ritmos de garage aparecen entre su diabólica armonía blusera.

El rock sin complejos de ‘Brain Forest (jungle)’ se adorna con vibrantes ritmos coloristas y un espíritu a caballo entre la psicodelia y el garage rock. El corte es impulsado por una pulsante línea de bajo que nos empuja a una densa atmósfera lisérgica. Allí los pasajes chamánicos de inspiración doorsiana se fusiona con ritmos tropicales y una psicodelia envolvente y corrosiva. La pista no pierde su alma vintage en ningún momento.

En un tono mas ortodoxo de rock clásico setentero ‘Sun’ se cubre de fuertes ritmos y guitarras sólidas en una nueva espiral de vibraciones retro, esta vez en un tono más comedido. Contundente pero no estruendosa, la pista se contonea con ese ritmo dinámico que los israelitas aportan a sus canciones. Esos tambores llevan la voz cantante en otra pista elaborada y cambiante, en la que la psicodelia tiene su dosis de protagonismo.

‘Spin’ vuelve a fusionar ese ritmo colorista con pasajes de blues y psicodelia mas propia de otros tiempos. Una larga introducción psicotrópica realzada por penetrantes solos de guitarra contrasta con un ritmo alegre que poco a poco va calando en el oyente entre nebulosos pasajes atmosféricos con unas gotas de blues ácido. El resultado es una cautivadora jam en la que el wah wah pone el groovy hasta llevarnos a un éxtasis caleidoscópico.

Por la vía directa el garage rock sin complejos evoca laureados momentos de finales de los 60’s en ‘Free’. Una declaración de intenciones en la que las melodías pop con una instrumentación sucia de puro rock and roll, nos invita a la fiesta en otra pista fresca repleta de contagiosos retro.

En menos de un minuto ‘Dalan’ es un breve interludio presidido por el ritmo de tambores.

En este catálogo de sonidos vintage, ‘The road’ se empapa de ritmos sureños y voces chamánicas en una pista que combina luz y sombras, y que acaba abriéndose a una luminosidad, así como una alegría contagiosa. Pero como el resto de las canciones del álbum, la fusión aparece con pasajes psicodélicos superpuestos a esa guitarra más propia de los estados del sur con guiños a los mismísimos Allman Brothers. ¡Una jam por todo lo alto!

Cerrando el álbum, el trio pone la pausa con ‘Deep’. Un balsámico corte ejecutado lentamente con el que los israelitas se dejan llevar por efluvios psicodélicos en un trance sensorial que ayuda a expandir nuestra mente en un boscoso espacio blusero en el que las emisiones lisérgicas son las protagonistas. Sin duda, un magnífico broche final a un álbum versátil, colorista y rebosante de frescura.

Soul Kitchen Band

Reseña: THE WILD CENTURY.- ‘Organic’

‘ORGANIC’ el cuarto álbum de los holandeses THE WILD CENTURY, viene cargado de vibraciones psicodelias llegadas de los finales de los 60’s. Sin dejar de hacer evolucionar su sonido desde álbumes como ‘RAW’ (reseña aquí) o ‘5’ (reseña aquí), la banda holandesa crea canciones manteniendo una reverberación repetitiva para sustentarlas. Unas canciones que huelen añejas gracias a la sutileza de su órgano hammond y a unas melodías florales que coquetean con la west-coast, pero también con el garage más primitivo de bandas como THE VELVET UNDERGROUND o THE STOOGES. Sin haber perdido ese espíritu doorsiano que nos mostraron en sus anteriores álbumes, la banda construye canciones de psicodelia colorista y vibrante, pero también intimista. Alejándose de estereotipos de las bandas retro, THE WILD CENTURY crea una casi imperceptible cortina nebulosa sobre la que refleja tántricos y susurrantes sonidos. Ahí radica uno de los principales valores de este nuevo álbum, la capacidad para ofrecer un sonido turbio, sucio por momentos, pero sumamente penetrante en el oyente. Sus pasajes meditativos se aromatizan con incienso aportando un tono exótico y espiritual a alguna de sus canciones. Pero no se quedan en ese estado narcótico, sino que a su vez consiguen impregnar al oyente de unas vibraciones luminosas y calidoscópicas rebosantes de buenas energías. Un fascinante viaje a lo largo de dimensiones cósmicas afinadas con sitar, donde los bajos armónicos y los ritmos mántricos, bombean mientras los astrales proyectan sus ritmos etéreos en la lucidez de todos.

THE WILD CENTURY son:
Stan Aarts – voz, guitarras, acústica de doce cuerdas en ‘Carry On’
Joris Verbogt – voz, bajo, guitarra en ‘Lowdown Dog’
Gerton Govers – voz, sitar, guitarras
Butsenzeller – batería /percusión
Paola Pica – voz, órgano hammond

‘ORGANIC’ está disponible vía Tonzonen Records.

‘Lowdown Dog’ nos trae una apetecible fusión de elementos garage con psicodelia 60’s . Con una vibra que me recuerda un híbrido entre THE VELVET UNDERGROUND y THE STOOGES, el tema borbotea en una atmósfera difusa y psicotrópica entre ritmos ardientes. Un sonido sucio y vitalista que invita al baile a lo largo de sus seis minutos.

Con un gorovy más pegadizo, el wah wah de ‘Oh Yeah’ los holandeses se sumergen en un espacio vintage en el que las rugientes guitarras y el órgano retro nos invitan a la fiesta. Su desenfrenado ritmo hará que tus articulaciones no puedan resistirse. Contagioso y vibrante, el corte parece hechizarnos entre pasajes psicotrópicos sin renunciar a su colorista armonía. Si no bailas con esto es que estás muerto.

Poniendo la pausa ‘Carry On’ nos narcotiza entre acordes de sitar aportando una atmósfera meditativa. Suaves acordes de guitarra mas propios de otra época dan paso a una cálida y sugerente voz. Un aterciopelado corte que toma la senda acolchada para transmitir todo su potencial. Una canción floral en la que se pueden sentir los ecos de la west coast. Una bella canción que se eleva en su parte central para sucumbir a delicadas melodías.

‘Beautiful Queen’ con sus mas de nueve minutosretoma los espacios lisérgicos con lentos y susurrantes acordes. Desde la calma, THE WILD CENTURY va tejiendo la canción con lentitud. Un exotismo intrínseco y momentos más propios del Rey Lagarto nos van sumiendo en un trance chamánico. Psicodelia en esta puro con pasajes recitados y un aura meditativa. Sumidos en una neblina narcótica el corte va impregnado nuestros sentidos proporcionando un gratificante y espiritual trance.    

Sin salirse del guion, ‘Grey Blue Eyes’ vuelve a escarbar en el legado psicodélico de finales de los 60’s. su cadente ritmo y el cálido sonido del órgano se adorna con una bella melodía vocal. De nuevo los ecos west-coast se fusionan con pasajes vintage creando un sonido borroso del que la luz aflora gracias a las sugerentes melodías vocales.

Mother’s Grace cierra el cuarto trabajo de la banda holandesa con un sonido pastoral. Emulando The Animals, las vibraciones psicodélicas de los 60’s aparecen entre unos surcos con suaves melodías. Sin llevarse el protagonismo, el sonido del órgano en un segundo plano crea la atmósfera perfecta para el desarrollo de la canción. Una suave brisa que nos mece con delicadeza sacando el lado más sensual de THE WILD CENTURY, una banda del siglo XXI con unos genes creativos, nacidos hace 50 años.

The Wild Century

Tonzonen

Reseña: TENTACULA.- ‘Estrella destruida’

‘ESTRELLA DESTRUIDA’, es el segundo álbum del quinteto austriaco TENTÁCULA. Con un nombre inspirado en la serie Star Wars, así como en los spaguetti western italianos de finales de los 60’s, la banda refleja en sus canciones su pasión por la psicodelia vintage. Con momentos de surf-rock, garage, blues o soul, los temas se actualizan con ganchos Stoner con los que son dotados de un aspecto mas contemporáneo. El álbum bien pudiera ser una especie de revival de sonidos clásicos, pero cada canción, tiene su propia esencia.  Melodías oscuras, empapadas de reverberación y riffs inquietantes crean una mezcla refrescante, en algún lugar entre la psicodelia ensoñadora, el sucio garage-rock y las vibraciones pesadas del siglo XXI. Un álbum ecléctico, que funciona con canciones sencillas, pero con gran atractivo, ya que sus composiciones no se ponen límites. El trabajo viene marcado por la seductora voz de su cantante Penny, con un registro poderoso y sensual a la vez.  Desde el pop de confitería hasta los ásperos riffs Stoner, cada canción ofrece al oyente un estado diferente, lo que hace que el álbum en su conjunto este dotado de un gran atractivo. Sacudidas contagiosas y atmósferas oscuras con un inequívoco tono vintage, hacen de ‘ESTRELLA DESTRUIDA’ un álbum que escapa a los estereotipos.

‘ESTRELLA DESTRUIDA’ está disponible vía StoneFree Records.

TENTACULA son:

Markus Kapeller (guitarras)
Penny Slick Perry (voces)
Michael Falkner (batería)
Paul Eidenberger (guitarras)
Arthur Darnhofer-Demàr (bajo)

Delicado y elegante, ‘Shadows’ se construye sobre unos sencillos acordes que eclosionan con rugientes riffs difusos y una voz impulsada por el blues. Una dualidad sónica que conjuga el rock retro con turbios sonidos Stoner, para crear una canción de rock clásico con un aspecto contemporáneo. Un sonido del siglo XXI, pero que emana del legado del pasado. Su magnetismo y su aroma psicodélico hacen que el corte resulte atractivo y con gancho, aún estando alejado de estándares estilísticos.

Con un nombre tan obvio como ‘Garage’, podemos hacernos una idea de su contenido. Ritmos garage con incrustaciones de blues componen los pilares de este áspero tema. Aportando dosis Stoner el tema camina brioso entre sutiles elementos psicodélicos ejecutados en un segundo plano.

‘Estrella destruida’ deja al descubierto la sensualidad de su vocalista. Aterciopeladas melodías vocales, y una oscilante base rítmica escarban en el blues con desgarradores momentos ejecutados a ritmo lento pero firme. Enfundado en un cuerpo vintage, la canción contiene algún riff grueso que nos saca de la ambientación 60’s. Su construcción se fundamenta en elementos del siglo pasado, pero también contiene vibraciones más contemporáneas. Aderezado con ganchos pegadizos el tema acaba por atraparnos sutilmente.

Bajando las revoluciones, los delicados pasajes psicodélicos de ‘Trip patterns’ son el espacio para el derroche de sensualidad de una voz con mucho hechizo y dulzura. Sus suaves pasajes se desarrollan en un ambiente de melancólica psicodelia.  Casi susurrante, el tema es el espacio perfecto para mostrar todos sus atributos vocales, que son muchos. Oscuro pero reconfortante, la canción ejerce de bálsamo para el oyente.

‘Birds whispering’ parte desde momentos ‘a capella’ de su vocalista antes de dejarse llevar por vibraciones psicodélicas que lentamente nos acercan a territorios heavy-psych cercanos a la frontera con el Stoner. Manteniendo el espíritu blues y soul, el tema suena a 70’s, pero su composición resulta nuevamente fascinante, gracias a los elementos contemporáneos aportando las dosis de pesadez en momentos concretos del corte. 

Con un sonido ecléctico, ‘No place for ponies’ se desarrolla en una tenebrosa atmósfera, con cierto carácter misterioso y oscuro. Sus tonos casi ocultistas, contrastan con la luminosidad del resto de canciones del álbum.

‘Warning signs’ muestra el lado más sofisticado de los austriacos. Pinceladas blues y soul se fusionan en un corte pausado en el que no faltas sutiles momentos de pesadez insertados ocasionalmente entre su plácida melodía. Su lento groovy se adorna con elementos exóticos con un satisfactorio resultado.

El álbum cierra con ‘Creator’, una canción que mantiene la esencia predominante en todo el álbum. Cadente, pesado y con aroma de blues, el corte sigue una senda de oscuridad con ocasionales golpes de fuerza dentro de su espíritu psicodélico. Las voces casi teatrales logran transmitir el desasosiego de este corte cadencioso.

TENTACULA

StoneFree Records

Reseña: HYPNOTIC FLOOR.- ‘Odd conjectures’

El segundo álbum de los austriacos HYPNOTIC FLOOR nos ofrece ocho brillantes canciones que cambian sus formas con gran habilidad. El crisol de estilos que confluyen en cada una de ellas, hace que ‘ODD CONJECTURES’ se postule como un álbum ecléctico pero lleno de riqueza. Todo un tesoro por descubrir en el que encontramos vibraciones progresivas mas propias de los 70’s, ecos west-coast, ritmos hard-rock y momentos de psicodelia exótica herederos del anatolian-rock. Canciones efervescentes que rescatan el legado de los 60’s con toques de garage-rock entre ritmos de vocación kraut y buenas dosis de psicodelia. Estamos ante una auténtica bacanal de vibraciones vintage que crean un caleidoscopio sonoro inquieto a la vez que lisérgico.  El álbum me llego sin hacer ruido, pero cada vez que lo escucho, me parece un álbum mejor, a pesar de que la primera vez no me transmitió todo el potencial que tienen sus canciones. Unas canciones camaleónicas que se van transformando internamente para mostrarse resplandecientes y frescas para el oyente. Ecos Jethro Tull, guiños ZZ Top se unen a este espectáculo vintage repleto de ritmos contagiosos y con el espíritu de Syd Barret en el horizonte. Rectificar es de sabios, así que, mi enmienda llega con esta reseña que espero haga justicia a un trabajo notable que es todo un soplo de aire fresco.

ODD CONJECTURES’ está disponible vía Stonefree Records.

El álbum abre con un tema monumental. ‘Toxo’ recoge las vibraciones progresivas de los 70’s para remodelarlas y hacer de la canción un tema que sabe beber de la fuente del Stoner contemporáneo, así como de la psicodelia. Escapadas psicotrópicas de una gran densidad habitan en el mismo entorno que sus atractivas melodías. Con una atmósfera vintage y ecos de los Jethro Tull de finales de los 70’s.

‘Feed the optopus’ juega con un sonido más campestre que oscila entre distintas vibraciones y con sus magníficas armonías vocales. Fuertes tambores, buenas guitarras y unas cuidadas voces y coros crean un tema colorista y fresco alejado de convencionalismos y en el que los ecos west-coast aparecen con sutileza. Momentos retro, psicodelia y algún elemento progresivo conforman una canción que suena muy americana.  Con una bacanal sónica, el tema se encabrita en una locura de ritmos y riffs.

Tomando elementos exóticos, ‘Mi go’ con su pegadizo ritmo parece explorar los sonidos orientales para incorporarlos a su esencia psico-progresiva. Una melodía usada como base, hace que el tema gravite en un entorno luminoso en el que no faltan momentos de intensidad y pesadez. La influencia del ‘anatolian-rock’ está muy presente en una canción versátil y llena de ganchos.

Emulando a ZZ TOP, ‘Plastic children’ nace de una combinación de ritmos boogie-blues, y una atmósfera psicodelia de tintes vintage. Arrolladoras vibraciones que se balancean para contagiar al oyente de su narrativa se conjugan con un irreverente espíritu garagero. Sin duda todo un estimulante para los sentidos.

Asentados en sonidos más propios del medio-oeste ‘Highway man’ gravita entre estas vibraciones y la psicodelia pop de los 60’s. Una perfecta conjunción entre la frescura y lo añejo a ritmo de blues bañado con unas gotitas de psicodelia.  Y ecos West-Coast.

Dando un giro a su sonido, ‘Snail’ nos hipnotiza con sus ritmos kraut. Sin salir de la atmósfera vintage, el tema se visto látex entre efectos espaciales. Evocando a una banda sonora de serie B de los 60’s la canción contiene pegadizos estribillos.

‘Tagaloa’ con casi diez minutos se convierte en el tema mas largo del álbum. Usando la atmosfera vintage para con un bajo magnético y una guitarra bailarina ofrecernos melodías del pasado. Una canción mutante que va tornando su aspecto entre vibraciones progresivas hacia una psicodelia impregnada de fragancias narcóticas y un halo lisérgico más propio de Syd Barret. Incluso en los momentos mas pausados, el corte no pierde el ritmo en ningún momento.

Retomando los hipnóticos ritmos kraut ‘Beinwärds’ cierra al álbum con un trance robótico de psicodelia aromatizada. Elementos kosmiche de nítida vocación espacial, aparecen aportando una intensidad sideral. Toda una tormenta de meteoritos que contrasta con calmados pasajes en los que todo parece gravitar nos llevan a corte futurista, intenso y aturdidor. Surcos imantados para el oyente caiga en su interior caleidoscópico.

HYPNOTIC FLOOR

StoneFree Records