Reseña: PURPLE DAWN.- ‘Peace & Doom Session Vol. II’

Manteniendo la esencia de su primer álbum, ‘PEACE & DOOM SESSIONS VOL. II’ es un trabajo equilibrado en el que los ecos del stoner-doom contemporáneo habitan entre narcóticos pasajes heavy-psych que miran de reojo al legado de los 70’s. Con devoción en el sonido de bandas como Pentagram, Sabbath o incluso Led Zeppelin, sus ganchos de hard-rock primitivo se desarrollan en chamánicos espacios desérticos. Una fascinante combinación que funciona a la perfección y que el trio de Colonia también bebe de la fuente de bandas contemporáneas como MastodonWindhand. Con sumo desparpajo la ruda voz de su bajista y cantante Patrick Rose sabe destilar las influencias del heavy-blues con los primitivos hard-rock de la década dorada. Toda una montaña rusa de sensaciones y ritmos, en canciones que siempre te ofrecen una salida para escapar de la monotonía y que difieren unas de otras. Habiendo sido grabado en vivo en su sala de ensayo, ‘PEACE & DOOM SESSIONS VOL. II’ nos ofrece una caraA, más cruda y virulenta, en contraste con la cara B, (grabada en el estudio), donde las canciones se muestran más pulida sin que esto signifique que PURPLE DAWN renuncie a su fuerza. Riffs masivos, voces poderosas y una atmósfera lisérgica muy propia, abren un circulo con la canción de apertura de ‘Bonganchamun’, que cierran con el tema ‘Bonganchamun part 2’. De esta forma consiguen un ‘todo’ cohesionado y creíble, dejando en su parte central espacio para cinco canciones intermedias en las que relatan rituales nómadas en el desierto, hasta la opresión de las profundidades del mar: la revolución, las mentes equivocadas y la maldad intrínseca de los seres humanos. Un notable álbum que sabe recrear momentos de proto-doom, con psicodelia pesada y altas dosis de energía hard-rock de la vieja escuela.

PURPLE DAWN son:
Timo Fritz: guitarras
Patrick Rose: bajo y voz
Florian Geiling: batería



Todas las canciones escritas e interpretadas por PURPLE DAWN. Grabado en vivo por Goldie en dialogstudios. Mezclado por Timo Fritz en Peace & Estudios Doom. Masterizado por Thomas Ölscher en Railroad Tracks Studios.

El álbum abre con los cadentes ritmos hard de vocación 70’s de ‘Bonganchamun’. De inmediato el sonido se despeña por un torrente doom arropado por atmosféricos pasajes psicodélicos. Riffs duros y contundentes golpean al oyente en este aturdidor espacio en el que la psicodelia aromatizada reuma narcóticas fragancias que contrastan con las aristas de sus pesados riffs. Un sonido difuso con aroma a los pioneros del proto-doom que se diluye lentamente en la inmensidad.

El crujiente bajo de apertura de ‘100 years a day’ se acompaña de rudas voces Stoner-doom con un carácter vigoroso. Una estructura de heavy-metal contrasta con un precipicio doom y las pinceladas de psicodelia. Un lento pero plomizo transitar por una senda tortuosa impulsada por el fuzz y voces más propias del heavy-rock de los 80’s. Atractivas melodías lisérgicas colorean un corte sólido que no duda en contonearse seductor en alguno de sus pasajes, hasta tornarse ácido y penetrante.

‘Old Fashioned Black Madness’ escarba en el legado de los 70’s para desarrollar sus riffs masivos entre voces conmovedoras. Avanzando a trompicones, los riffs parecen atascarse en un turbulento transitar que sortea los meandros del camino. Los solos hirientes aparecen sin que su base rítmica baje el pistón ni un solo instante. La quebrada voz adopta elementos de heavy-blues con un nítido sabor a los primitivos sonidos del siglo pasado. Un sonido crujiente y pesado que se vuelve monumental gracias a los monolíticos riffs presentes en todo el álbum. Todo un reto para las cervicales de un oyente, al que le será difícil no sucumbir a la magnética y pesada apuesta sonora.

Seduciéndonos con un groovy contagioso ‘Power to the people’ toma elementos de blues para crear un relato arenoso lleno de fuerza. Los constantes cambios de intensidad hacen que la canción funcione sin problemas, tanto en sus momentos más suaves, como en sus deflagraciones pesadas. Toda una montaña rusa de emociones con la que consiguen atraparnos en su particular neblina de fuzz intoxicante y narcótico. Aún así, el tema tiene momentos de fuerza y vibrantes ritmos contagiosos.

‘The moon song’ baja la intensidad para explorar un bosque humeante en el que la psicodelia envuelve todo. Cadentes acordes de la dupla de bajo y guitarra muestran su cara más amable del trío, para ir construyendo el tema más largo de todo el álbum. Cerca de diez hechizantes minutos heavy-psych que se adornan con magnéticas vibraciones desérticas y un sabor a rock clásico. Sus recurrentes armonías transitan por un espacio 70’s lleno de atractivo. Melodioso por momentos, los conmovedores registros vocales oscilan entre un espacio de calma y la virulencia de un sonido empapado de fuzz narcótico. Pincelas de heavy rock y un ritmo implacable hacen que la canción se muestre esplendorosa. Todo un peregrinar entre picos escarpados y acolchados prados con los que consiguen sumirnos en un reconfortante espacio sonoro lleno de magia. La parte central del tema se recrea en chamánicos pasajes rituales en los que los ecos del desierto nos envuelven en un gratificante trance. La parte final eleva el sonido de los alemanes hasta llevarnos a fascinantes entornos desert-rock con esas hordas de fuzz que tan bien saben manejar estos tipos.

El ritual de reverberaciones pesadas continúa con ‘Death To A Dying World’. Un corte vigoroso y fornido que golpea con fuerza la capacidad neuronal del oyente con una explosiva mezcla de psicodelia pesada y stoner-doom, heredero de Sabbath. Tras los intensos tres minutos iniciales, la canción reposa en plácidos y mágicos desarrollos heavy-psych en los que la guitarra brilla con luz propia ofreciéndonos solos llenos de encanto. El trabajo del magnético bajo en un segundo plano, da brillo a un corte que acaba encabritándose con una bacanal de solos ácidos que reafirman el amor de estos chicos por la psicodelia pesada de vocación 70’s. Siempre ofreciendo una salida a sus atascos, la banda se desmelena en turbios pasajes Stoner-doom sin salirse de su contundente apuesta psicodélica.

La banda cierra el círculo con la segunda parte de su tema de apertura. ‘Bonganchamun Part II’ ofrece un sonido difuso, contundente y a la vez psicotrópico en el que los golpes de doom de manual, socaban nuestra resistencia neuronal. Con la suficiente destreza como no caer en convencionalismos, las aristas sin pulir de sus riffs, golpean una y otra vez.

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Reseña: LAMMPING.- ‘Stars we lost’

‘STARS WE LOST’, el nuevo EP de los canadienses LAMMPING, contiene seis canciones empapadas de fuzz en las que el legado de los 70’s se conjuga con elementos de psicodelia, blues, rock clásico, indie, kraut, incluso pinceladas pop de confitería, para lograr un sonido personal y fuera de convencionalismos. Logrando expandir su sonido hacia nuevos territorios sonoros, su apuesta alternativa logra el objetivo, proporcionando al oyente media hora fantástica, divertida y llena de alicientes. Todo un arco iris multicolor en el que todo vale y en el que cada oyente encontrará sus propias referencias sonoras. Puede que a priori parezca difícil insertan influencias tan dispares en un mismo trabajo, pero cada una de las pistas, se presenta cohesionada y con los suficientes alicientes como para hacerte permanecer enganchado a su escucha. La variedad estilística que encontramos en sus temas no resulta nada forzada, sino que por el contrario, el resultado de una magnífica ejecución. Estamos ante un nuevo soplo de aire fresco en una escena que no deja de sorprendernos. ¿Atrevidos?, si, por supuesto, pero el resultado resulta sumamente satisfactorio. En el álbum encontramos canciones campestres, en contraste con los sonidos futuristas de otros cortes en los que la psicodelia y los ritmos hipnóticos se balancean en un puente que nos lleva a los 60’s. Un tránsito en el LAMMPING se recrean en el paisaje de este viaje sonoro, recolectando aquellas vibraciones que pueden serle útiles para enriquecer sus canciones. Eclécticos, pero resultones, los canadienses consiguen un trabajo solvente con muchos alicientes, en unos surcos con fascinantes líneas vocales asentadas sobre guitarras atmosféricas e hipnóticos ritmos de vocación kraut. 

LAMMPING fue fundada por el cantante y compositor Mikhail Galkin y el baterista Jay Anderson. Al reunirse en un concierto donde las bandas anteriores de Jay y Mikhail compartían cartel, conectaron rápidamente sobre sus gustos musicales, aprovechando su amor por todo, desde el boom-bap de mediados de los 90 hasta Tropicalia y la música de biblioteca. Completan la formación Matt Aldred a la guitarra y Scott Hannigan al bajo. La banda se inició como un intento de unir varias influencias e ideas musicales bajo un paraguas de psych-rock, expandiendo las posibilidades de la música pesada. Reflexionando sobre el nombre de la banda, Galkin reconoce: “Lammping vino de «Cold Lamping With Flavor», una canción de Public Enemy. Supongo que era nuestra forma de decir que el hip hop es una influencia para nosotros. Añadimos una “m” extra para darle un toque original. Un amigo mío dijo que sonaba como una banda de garaje de la era de los Nuggets, así que funcionó, supongo”.

STARS WE LOST’ está disponible vía We Are Busy Bodies. 

Con suaves melodías ‘Everlasting moor’ camina por un escenario de rock clásico entre pinceladas blues.  Con una combinación de sonidos difusos y un alma más pesada, el tema no pasa la frontera de la estridencia en su sonido. Una estela de fuzz parece imprimir fuerza a una canción en la que las voces mantienen el control.

Con aura casi de vodevil ‘Never Phoenix’ navega en un escenario alternativo en el que un recurrente ritmo contiene la contundencia. Un extraño sustentado en los registros vocales, pero en el que no faltan elementos psicodélicos hábilmente salpicados. La parte final ofrece buenos pasajes de guitarra que se ven seducidos por el blues en una mezcla que funciona.

Con tonos más propios de música ‘americana’ ‘Home of shadows’ es como un susurro del viento en vastas praderas. Suave, pero conteniendo guitarras afiladas, los canadienses crean una canción colorista con distintos elementos florales y golpes de fuzz y wah wah con los que logran salir de esos pasajes más propios del rock de confitería.

‘’21 interlude’ es un extraño interludio voces con fuertes golpes de bajo y leves acordes de guitarra entre cadentes ritmos.

Usando un sonido denso en el que los graves golpean con contundencia, ‘Beyond the veil’ contiene aterciopeladas voces herederas de la psicodelia pop de finales de los 60’s.La versatilidad de su sonido admite buenos pasajes de guitarra salpicados con prudencia y una acaramelada melodía. De nuevo, la poderosa línea de bajo nos empapa con cada nota. Una curiosa conjunción de pop con pinceladas de sonidos más contemporáneos en un mestizaje, cuando menos original.

‘Golem of garbage hill’ se muestra como uno de los temas más pesados. Siempre con atractivas y originales voces, el tema incorpora una densa capa de fuzz que le sirve como impulso para su desarrollo. Un nítido aroma vintage impregna la divertida melodía mientras su difuso sonido muestra un carácter más contundente. Difícilmente clasificable, este epílogo se erige como una de las canciones más atractivas de todo el EP, ya que la canción contiene logrados pasajes de psicodelia colorista llena de aromas intensos.

Lammping

We Are Busy Bodies

Reseña: ROBOT GOD.- ‘Valley of Primordia’

Si en su álbum debut ‘SILVER BUDDHA DREAMING’ (reseña aquí) los australianos ROBOT GOD dejaban claro que el trio se sabe desenvolver en nebulosos territorios heavy-psych, ahora dejan fluir su creatividad en dos largas jams de diez minutos cada una. En esta ocasión mostrando un sonido más pesado y difuso, nos sumergen en un mundo psicotrópico con muchas aristas Stoner. Contundentes en su base rítmica, los ácidos desarrollos de guitarra crean una bacanal de sonidos lisérgicos. Los golpes de su poderoso bajo ponen a prueba nuestra capacidad neural, haciendo que nuestra cabeza explote con cada nota. Cuidando también las melodías, las canciones, en esta ocasión con ausencia de voces, se muestran con un gran atractivo para el oyente. Paisajes oníricos en los que hacen bajar la intensidad de sus riffs para transportarnos a un gratificante mundo lleno de sensaciones. Sus narcóticos desarrollos siempre acaban buscando el lado hipnótico para atraparnos en unos surcos que rezuman psicodelia pesada de alto nivel. Veinte minutos que pasan sin que nos hayamos dado cuenta y que nos dejan con ganan de más.

ROBOT GOD son: Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores, y Raff Lacurto a la guitarra.

‘Valleys of primordia’ abre con una excelsa línea de bajo que nos sumerge en un hipnótico escenario psicotrópico. Fuertes tambores y poderosos riffs van armando la canción por la senda stoner.  Los australianos saben desenvolverse bien en esa línea frontera en la psicodelia pesada y los sonidos desérticos. Aquí los solos aportan la magia a la pesada base rítmica en la que se sustenta el tema. Fuzz narcótico y una atmósfera humeante son el timón que guía el desarrollo de la jam. Con un tempo cadencioso y aparente monótono, el tema se enriquece con los devaneos de ese gran trabajo a las seis cuerdas. Ese sonido difuso nos empapa con toda su crudeza para inocularnos la acidez intrínseca en las entrañas del corte. La parte central se desarrolla en oníricos pasajes de una psicodelia aromatizada impregnada por bellas fragancias. Un espacio de calma con efectos balsámicos para el oyente que explota en su parte final con momentos de gran fuerza.

La segunda jam ‘Burn the sun’, parte de un entorno netamente psicodélico. Con esa atractiva combinación de guitarra ensoñadora y los magnéticos golpes del bajo, se sumergen en un viaje astral en el que aparecen elementos espaciales para enriquecer sus brillantes vibraciones heavy-psych. Menos pesado que el tema anterior, aquí los australianos se dejan llevar por sus instintos más lisérgicos. Esto no impide encontrar ganchos portentosos en los que reflejan que también se manejan a la percepción con los pesados sonidos difusos.  Un plácido paseo por bosques humeantes en los que los efluvios de las setas mágicas nos sumen en un gratificante trance sonoro. Para marcar más esta línea, unas chamánicas voces se unen a esta fiesta de la psicodelia pesada. Al igual que en el corte anterior, la parte final se torna algo más virulenta, sin perder su espíritu ácido.

Robot God

Reseña: BIG SCENIC NOWHERE.- ‘The long morrow’

‘THE LONG MORROW’ el segundo álbum del supergrupo formado por Bob Balch (Fu Manchu), Tony Reed (Mos Generator), Gary Arce y Bill Stinson (Yawning Man) profundiza en los reinos progresivos que la banda exploró en el EP ‘LAVENDER BLUES’, alejándose de alguna manera del rock del desierto y los paisajes sonoros psicodélicos de los inicios. Este es su trabajo más complejo hasta la fecha, los cuatro maestros entregando cinco canciones poderosas y prismáticas que encantarán a los fanáticos del rock atemporal. Estos cuatro pioneros del sonido del desierto se convierten en una fuerza creativa de la naturaleza, un torbellino que sabe transitar tanto por el rock del desierto como por el rock clásico, la psicodelia y especialmente por los sonidos progresivos. Un trabajo sumamente edificante y fascinante que marca el punto álgido en la creatividad de estos talentosos músicos. En el álbum cuenta como invitados como Reeves Gabrels (The Cure) y Per Wiberg (Opeth

El propio BOB BALCH nos da las claves del álbum:

Lanzamos el EP «Lavender Blues» en octubre de 2020. «Lavender Blues» y «The Long Morrow» son el resultado de una jam session de tres días en noviembre de 2019. Los músicos éramos, yo mismo, Gary Arce (Yawning Man), Bill Stinson (Yawning Man) y Tony Reed (Mos Generador). Dejamos esa sesión con horas de cosas para elegir. ¡Todavía tenemos toneladas por lanzar!.
Una vez que llegó el 2020, comenzamos a investigar lo que se convertiría en «Lavender Blues» con la intención de convertirlo en un EP y guardar la parte principal del material para el LP que se convertiría en «The Long Morrow». 
Todas las canciones fueron improvisaciones al principio, solo dos o tres partes y mucha improvisación. Tony comenzó a dividirlos en canciones arregladas y agregó letras y algunos cambios. Ahí es donde tenemos canciones como «Murder Klipp», «Defector», «LeDu» y «Lavender Bleu». También hice algunas sobre-grabaciones de guitarra para desarrollar las partes, pero en su mayor parte son tomas en vivo. Me sorprende que «Murder Klipp» se juntara tan fácilmente tan temprano en la mañana. Esa marca de tiempo es una locura, Bill Stinson no tuvo problemas para encontrar un ritmo que lo complementara. 

Tuve que tomar notas y aumentar mi ingesta de cafeína para eso. «Lavender Bleu» es una segunda toma de «Lavender Blues», de ahí la similitud del título. Ambos eran mermeladas pero «Lavender Bleu» se convirtió en una canción estructurada y la segunda mitad se convirtió en «Labyrinths Fade» del EP. Pude tocar el bajo en «Defector» y Tony cambió a la guitarra. «LeDu» está inspirado en Husker Du y Led ZeppelinGary Arce (Yawning Man) plantó las principales ideas de riffs para todas esas canciones en la cara A. El tipo es una máquina de riffs.

The Long Morrow” ocupa el segundo lado. Con poco menos de 20 minutos, “The Long Morrow” fue la primera jam que hicimos durante la sesión. Nos tomó unos 30 segundos para caer en un surco y no salimos a la superficie durante 30 minutos. Me fui a casa y volví a grabar todas mis partes de guitarra a lo largo de 2020. Mantuve las ideas originales en su lugar, pero las embellecí un poco. Después de editarlo y cambiar las partes de guitarra, se envió a Reeves Gabrels (THE CURE/DAVID BOWIE) y Per Wiberg (OPETH, SPIRITUAL BEGGARS) para agregar guitarras y sintetizadores. Luego fue enviado a Tony Reed (MOS GENERATOR) para voces, overdubs y cambios de estructura.

Mezclado y masterizado por el talentoso Tony Reed. No podría pedir una mejor producción. Suena justo como quería escucharlo.

Estamos muy orgullosos de este álbum y miramos hacia el futuro, ya que esto es solo el comienzo. Si podemos crear cosas como esta la primera vez que improvisamos juntos, ¡solo podemos imaginar que será cada vez mejor! ¡Más pronto!

BIG SCENIC NOWHERE son:
Tony Reed (Mos Generator) – voz, bajo, sintetizador,Bob Balch (Fu Manchu) – guitarra, Gary Arce (Yawning Man) – guitarra y Bill Stinson (Yawning Man) – batería 

THE LONG MORROW‘ está disponible vía Heavy Psych Sound Records.

‘Defector (of the future days)’ abre el álbum con riffs desérticos de notable influencia hard rock 70’s. Un sonido expansivo en el que la voz de Tony sirve de bálsamo. Con una vibra progresiva la banda evoca el sonido de algunos dinosaurios de los 70’s en una combinación de sonidos turbios y elaborados desarrollos. Los ecos de la ya clásica guitarra de Gary aportan el tono desértico a una canción en la que no faltan incisivos solos de guitarra y un bajo protector. La banda inserta con gran acierto coros y estribillos, para que su aspecto sea aún más atractivo.

Los sonidos pesados herederos de los 90’s aparecen en ‘Murder Klipp’. Una extraña combinación de ecos Stoner atmosféricos y hard rock de los 80’s. Su grueso sonido contrasta con delicados pasajes de guitarra que parecen salpicar un corte denso que no pierde su carácter atmosférico. Incluso incorporan estribillos mas propios de arena rock antes de sumirnos en un apacible paseo en el que psicodelia aflora con bellos y suaves pasajes. Omo si el tema hubiera cambiado completamente sus formas, la delicadeza gana la batalla a los ásperos y turbios sonidos stoner. Dotando el corte de un cierto sinfonismo, nos reglana bellos pasajes de guitarra entre sus densos sonidos, unas vibraciones que toman la senda emprendida en los últimos tiempos por bandas como Elder.

‘Lavander blue’ es una plácida canción con calmadas melodías que llevan el espíritu del desierto en sus surcos. Psicodélica y atmosférica, consigue crear una ensoñadora atmósfera que cálidas voces que parecen susurrarnos. Arpegios repetidos y coros aterciopelados van construyendo un corte que se eleva por una senda heavy-psych con monumentales desarrollos que se salpican de cuando en cuando. Esto no hace que la canción pierda su alma protectora. Múltiples arreglos consiguen que la canción esté dotada de una elegancia digna de disfrute.  

Con algo menos de tres minutos ‘Ledú’ nos muestra voces en capas y una ambientación atmosférica que se eleva sobre los vestigios del desert-rock con el que los músicos iniciaron su carrera. Elevándose rabioso el corte define el sonido de la banda.

Para cerrar el álbum ‘The long morrow’ con sus casi veinte minutos, permite la expansión del sonido de la banda a un espacio más progresivo. Desarrollos de teclados y una cálida voz nos van introduciendo en un calmado espacio sonoro en el que la banda inserta distintos ornamentos en modo de efectos envolventes. Sutil y pausado, el tema contiene buenos solos de guitarra que inciden en el legado de los 70’s para crear el tema mas impresionante de todo el álbum. Sin duda, aquí se percibe a cuatro músicos dejándose llevar por sus instintos en busca de una causa común. Dulces melodías vocales contrastan con los poderosos tambores y una instrumentación estratificada que transita por distintos escenarios sonoros sin perder el rumbo. El tema fluye en todas sus partes con una precisión que eleva la categoría de la banda, creando su propia identidad. Sin duda el álbum merece la pena solo por esta fascinante canción en la que la guitarra se retuerce en solos infinitos con gran precisión, mostrando una cohesión impresionante. Sin duda estamos ante una canción llena de épica que conjuga todos los elementos que BIG SCENIC NOWHERE toma para crear sus canciones.

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