Reseña: DUNBARROW.- ‘Dunbarrow III’

Cada álbum de DUNBARROW tiene un sonido inquietantemente clásico y, en palabras de la propia banda, «una crudeza espeluznante». Los noruegos siguen firmes en apostar por sonidos retro herederos del proto-metal de los 70’s de bandas como SIR LORD BALTIMORE, PENTAGRAM y los inevitables SABBATH. Esto es algo que, sin duda, hacen con maestría, pero también tiene la habilidad y destreza para ofrecernos bellos pasajes de hard-progresivo con una cadencia WISHBONE ASH, con su dupla de guitarras. En ‘III’ también encontramos canciones que nos deleitan con sonidos folk más propios de otros tiempos, unas vibraciones que evocan prados y bosques y que beben del progg escandinavo. Pocas bandas saber desarrollar estos sonidos vintage sin caer en lo anodino, pero DUNBARROW supera con creces todas las expectativas que puedas tener de una banda del siglo XXI tocando canciones del siglo pasado. Con relatos oscuros más propios de Edgar Allan Poe, el quinteto noruego nos ofrece un sonido personal, pero que puede enganchar a fans de bandas como Kadavar o Graveyard y sus atmósferas vintage. El álbum se siente como si hubieras descubierto una misteriosa grabación de medio siglo escondida en una decrépita mansión abandonada. Quizás haya una nota adjunta, pidiendo a su mensajero que tenga cuidado. Por desgracia, quien quiera que poseyera la cinta aparentemente nunca sobrevivió. Es decir, parece que hay una historia solemne en este álbum, no solo en la letra, sino en el sonido en sí. . Algunos de los temas guardan una estructura parecida en cuanto a su desarrollo. Una parte que nos introduce ala desarrollo de la trama, un acto central, y un epilogo en el que la dupla de guitarras revolotea en solos que hacen partícipe al oyente de su relato. Así consiguen el equilibrio entre la pesadez y un sonido limpio en el que también cabe la melodía. Seguramente estemos ante su álbum más pesado hasta el momento, aquí las guitarras y sobre todo el medio bajo, suena turbios y difusos entre sus armonías lóbregas y envolventes. Pero no solo eso, DUNBARROW también tiene la capacidad de mostramos paisajes épicos más propios de relatos de cuentos y leyendas del pasado, done los elementos folk y los desarrollos progresivos encuentran un espacio para la magia. ‘III’ se postula como la obra de su discografía hasta el momento, y además un álbum que cualquier amante de los sonidos retro de calidad, no debería de perderse.

‘III’ se grabó en Cederberg Studio en Kristiansand (Noruega). Al igual que con todos sus álbumes anteriores, el vocalista Espen Andersen diseñó en el estudio. Sin embargo, para este largo, enviaron la grabación al destacado productor noruego Christer André Cederberg (Anathema, Shining, Animal Alpha, 22) para finalizar la mezcla. ’III’ está disponible vía Blues For the Red Sun.

DUNBARROW son: Espen Andersen (voces), Sondre Berge (bajo), Kenneth Lønning (guitarra), Eirik Øvregård (guitarra) y Pål Gunnar Dale (batería).

Preparando el ambiente, misteriosos pasajes de bajo nos introducen en ‘Death That Never Dies’. Sin prisa para arrancar el tema eclosiona en una sucesión de riffs de marcado carácter retro. Con esa cadencia Sabbath el tema nos traslada a recónditos espacios de un relato de cuentos y leyendas. Lleno de épica y con una estructura marcada, el corte oscila entre solos de guitarra que su superponen custodiada por una gruesa base rítmica. Cambiando el ritmo con parones y acelerones, los momentos del oscuro hard-progresivo adquieren tintes dramáticos con una voz penetrante y a la vez melodiosa. Lleno de energía, se enzarzan en una espiral sónica que acaba por taladrar nuestros cerebros. Lleno de efectividad, la banda sabe como hacernos partícipes de su narrativa.

‘In My Heart’ se muestra mucho más pesado con su cadente y gruesa línea de bajo. Con un sonido crujiente y unos tambores poderosos van construyendo un tema con sabor añejo. Los oscuros sonidos vintage aflorar con una brillante ejecución. Si, son sonidos del pasado, pero con el poder de ese martillo con cuatro cuerdas, adquieren una dimensión a la altura de cualquier banda Stoner del siglo XXI. Los primeros retazos del legado de bandas como Wishbone Ash hacen acto de presencia. Oscilando entre desgarradores momentos, con otros más acolchados la armonía se balancea. Las guitarras, al igual que en el tema anterior, toman su protagonismo en la parte central. Con tonos que nadan en sonidos más propios del hard-progresivo, las incursiones proto-doom son usadas con acierto en momentos puntuales.

Nuevamente el sonido retro de ‘Worms of Winter’, nos traslada a los 70’s en una fusión SabbathWishbone Ash, con un atrayente resultado. Jugando un papel protagonista la voz de Espen Andersen, seduce al oyente con distintos registros que siempre consiguen su objetivo. Dando una vuelta de tuerca una segunda voz culmina el tema. Este fue uno de los temas que la banda nos había adelantado, y con el que elevó las expectativas de este tercer trabajo de los suecos. El tema trasmite la sensación de estar en un entorno frío y oscuro en el que el vierno polar eclipsa por momentos la luz.

En ‘Turn in Your Grave’ se produce un giro en el sonido de DUNBARROW. Cantos folk evocadores de los prados y bosques, nos llevan a alegres pasajes más propios de progg sueco. Con suavidad el tema avanza sin perder su vocación retro. Elementos de viento y la guitarra acústica hacen que la fuerza de los temas anteriores desaparezca. Jugando con los coros y un sonido tradicional. Casi siete minutos llenos de magia que sirven de bálsamo al derroche de fuerza del comienzo del álbum. Sin renunciar al grave sonido del bajo, lograr atenuar la fuerza de sus tambores para crear una brisa hechizante con elementos progresivos.  recreándose en la misma melodía el tema se difumina con pastoral final de acordes acústicos.

Para despertarnos del sueño del corte anterior ‘When It’s All Over’ retoma la herencia de Sir Lord Baltimore dotando el tema de épico. Con el legado del heavy-rock en el horizonte, el corte consigue conjugar el hard-retro, lo progresivo, y aderezarlo con unas dosis de stoner de tintes proto-doom. Sus pegadizos riffs y los registros más agudos de su vocalista logran crear otra canción con sabor a heavy-rock setentero.

‘Curse’ incide en una fórmula que funciona. Y cuando va bien, ¿Para que tocarlo? Estos chicos tienen muy claro su objetivo, quieren sonar al pasado, pero remodelando la pesadez y ‘gordura’ de su sonido. Nuevos guiños a Pentagram y los ecos proto-doom, crean una canción tenebrosa y oscura, pero de un ritmo trepidante y pesado. Los habituales escarceos con las melodías llenas de magnetismo aparecen para poner la guinda a un corte de retro-rock de alto nivel con sus ritmos pegadizos.

El camino continúa con ‘Lost forever’. Aquí parecen modular la contundencia dejando paso a atmósferas más melódicas. Sin perder un ápice de fuerza el rock añejo en estado puro hace acto de presencia custodiado por esa gruesa línea de bajo y melodías de guitarra que frenan su ímpetu pare dejarse llevar por paisajes más psico-progresivos. Dinamismo y virtuosismo sobre un cadencioso ritmo que parece ir a cámara lenta. Proto-doom primario pero efectivo.

En una atmósfera más inquietante y oscura ‘Turns to dust’ pone el cierre a un álbum brillante y sin fisuras. Con una dualidad de voces van escribiendo un relato sombrío en el que reflejan el espíritu del sonido del hard escandinavo. Momentos de nostalgia aparecen en una canción en la que nuevamente la melodía tiene un papel fundamental. Chamánicos pasajes brumosos nos narcotizan con su poder lisérgico con nuevos guiños a Wishbone Ash en versión más pesada y tosca.

Dunbarrow

BLUES FOR THE RED SUN

Reseña: DOCTOR SAX.- ‘Vol. IV’

TXUS, el cantante de ARENNA publica ‘VOL. IV’, bajo su proyecto personal DOCTOR SAX. Un álbum que contiene 3 + 1 canciones robadas al viento en las que deja patente su particular y maravilloso estilo de componer. El propio Txus dice que «fueron robadas al viento (porque las canciones vienen del viento y al viento vuelven)». Lo que está claro que Txus se divierte haciendo música con su experimentación de distintos géneros, y deja patente una vez más, que lo importante no es el destino, sino el recorrido que hacemos hasta él. En este su nuevo álbum nos presenta tres largos temas en los que no solo nos ofrece su faceta de trovador del siglo XX, sino que inspecciona en los sonidos del folk progresivo. Ofreciendo canciones eléctricas y vibrantes con fuerte inspiración en el sonido de Neil Young, sin renunciar a su última andadura como loner-folk contemporáneo. Con bellas melodías acústicas arropadas por instrumentos de viento, explora los sonidos del folk progresivo de inspiración tradicional, ofreciendo su lado más florar, dotándolo de un sinfonismo hechizante. Siempre aportando su propio estilo, incluso nos ofrece un tema cantado en castellano, algo no demasiado habitual. Mas de media hora en la que la magia revolotea con una brisa cargada de bellas melodías susurrantes sobre la que flotan sus sentimientos, logrando transmitir variadas y gratificantes sensaciones al oyente. Este no es un álbum pesado, pero sí es un álbum fantástico y lleno de belleza.

Para ello se rodea de los de siempre: Koldo & Jabolo de Sagasound Studios , en la producción, grabación, mezcla y masterización; David Bad Karma en el artwork; Jesús Cortés en la fotografía; y una lista de infarto en las colaboraciones musicales: Andoni Ortiz: batería en ‘Ellis’, David Sagastume: cello en ‘Carroll’, ‘González’ & ‘Porchia’; Asier Fernández: guitarra eléctrica en ‘Ellis’; Joseba B. Lenoir: guitarra eléctrica en ‘Ellis’; Illán Arribas: guitarra eléctrica en ‘Ellis’; Imanol Martínez Hervias: viola, percussion en ‘Carroll’ y ‘González’ & ‘Porchia’; DOCTOR SAX: bajo y voces ; Coro Deast Ahotsak en ‘Carroll’

‘VOL. IV’ está disponible en formatos digital, compact disc y en una triple edición en vinilo limitada a 300 copias de la mano de Spinda Records y Cosmic Tentacles (quienes ya estuvieron detrás de sus dos últimos trabajos) junto a La Familia RevoluciónBandera Records y Monasterio de Cultura (solo en vinilo); Quebranta Records (solo en compact disc); y el propio Txus, a través de su sello Olarizu Records.

Spinda Fest

‘Ellis’ abre el álbum con sonidos atmosféricos que de inmediato se embarcan en un espiral de rock atemporal en línea Neil Young. Cadentes tambores y una protectora línea de bajo arropan largos desarrollos de guitarra ácida. Aportando ciertas dosis lisérgicas la espiral de las seis cuerdas se enmaraña en un sonido potente tomándose su tiempo para entrar de lleno en tema. Si en los últimos tiempos se había inclinado por los sonidos acústicos, aquí no pierde su esencia de trovador, pero electrifica su sonido creando un tema profundo y sólido. Midiendo los compases, el tema ondula sobre su armonía principal evocando los sonidos de la América de los 70’s. Rock en estado puro con un aroma psico-progresivo incorporado con sutileza aportando distintos matices que dotan la canción de una gran frescura. Sin duda se nota que Mr. Young es una fuente de inspiración para Txus, algo que queda reflejado en esta magnífica canción. Los ecos y la cadencia rítmica del mítico ‘Rocking in a Free World’ se perciben en cada acorde, adoptándolos a su propio estilo de juglar del siglo XXI. La canción contrasta con el resto del álbum ofreciendo la faceta más eléctrica de un músico talentosos y versátil.

Cambiando por completo su propuesta sonora, los ecos folk de ‘Carroll’ nos devuelven a un escenario campestre. Percusiones y elementos acústicos soportan un tema plácido en el que refleja sus sentimientos desde la sencillez. Recuperando ese espíritu de loner-folk, consiguen crear una atmósfera acogedora. Aquí los elementos progresivos aparecen para acariciarnos con bellas melodías. Con un trasfondo sinfónico el tema se ve invadido por el sonido de la viola y el violonchelo para crear una estampa bucólica con connotaciones del sonido de la campiña británica. Coros celestiales y el susurro de su armonía nos sumerge en un entorno de gratificante dulzura. La canción se empapa de espiritualidad.

‘González….Porchia’ vuelve a contar con el cálido sonido del violonchelo y la viola. Aquí la guitarra acústica acompaña las estrofas en castellano de Txus. El folk progresivo en estado puro nos traslada a un entorno medieval en el que este juglar de los nuevos tiempos narra sus historias. Los ecos de la música tradicional sirven de inspiración para este relato que se divide en dos partes divididas por una pausa en el que la ausencia de notas puede descolocarnos. La segunda parte del tema, ‘Porchia’ refleja la melancolía a través de la guitarra acústica y cantos ensoñadores. Una nueva estampa bucólica con el trinar de los pájaros al fondo va construyendo ese + 1 tan particular. El folk y lo sinfónico unidos en una brisa sonora que nos acaricia suavemente. Cantando en inglés como suele ser habitual Txus, retoma lo campestre para relajar nuestros sentidos desde la sencillez. Una sencilla melodía que se adorna de los elementos sinfónicos nuevamente para arrullarnos. El lado más florido y hippie vuelve a mostrarnos su esencia dejando que las notas de sus canciones regresen al viento que las vio nacer. Un tema de sentimiento que varía su intensidad para volverse más incisivo en su sonido. Jugando con la experimentación vocal y tomando un formato más teatral la atmosférica instrumentación que acompaña los acordes de su guitarra hace que el tema se enriquezca su folk-progresivo lleno de color.

Spinda Records

Quebranta Records

Cosmic Tentacles

La Familia Revolución

Monasterio De Cultura

Reseña: JORDSJØ.- ‘Pastoralia’

Siguiendo la tradición de algunas de las mejores bandas del rock nórdico del siglo pasado, JORDSJØ logra fusionar el rock progresivo de los 70’s con fantásticas melodías y un toque folk adornado con elementos jazz. Un viaje musical que va desde pasajes minimalistas de mellotrón hasta una tempestad de rock completa. El uso de elementos clásicos le aporta nuevos matices a un álbum basado en los sueños, el anhelo de libertad y el lugar ficticio ‘PASTORALIA’, donde todos los días son como noches tropicales en el norte de Noruega, donde la gente del bosque baila alrededor de fogatas. La sensación de melancolía preside unas canciones hermanadas con la naturaleza y lo ancestral. Como juglares del pasado narran sus cuentos y leyendas en unas atmósferas grises que dejan paso a la luz en su variopinto abanico de influencias estilísticas. Instrumentos tradicionales de cuerda y viento, y el penetrante y cálido del mellotrón, conviven con elegantes guitarras ofreciendo pinceladas de gran belleza.  Misteriosos y eclécticos JORDSJØ consiguen crean un álbum con mil texturas con las que pintan un cuadro sonoro de gran clasicismo. La elegancia cortesana conviviendo con una narrativa casi juglaresca evocando a bandas como Jethro Tull, Camel, incluso por momentos a King Crimson vestidos de sonidos folk. Un estimulante sensorial con canciones que te enganchan en su fluida narrativa en la que reflejan el legado de los bosques de su Noruega natal.   

El álbum fue grabado y producido en su totalidad entre marzo y noviembre de 2020 en el sótano de Bjørnerød Gård en Våler, Østfold por los mismos  JORDSJØ, ‘PASTORALIA’ cuenta con invitados, incluidos Ola Mile Bruland (Actionfredag), Håkon Knutzen, Vilde Mortensen Storesund, Mats Lemjan, Christian Meaas Svendsen y Åsa Ree (MeerTusmørkeWobbler).

Con ilustraciones de Sindre Foss Skancke, el álbum está disponible vía Karisma Records en CD, formatos de vinilo digital y negro, así como en una versión de vinilo azul que estará limitada a 600 copias. El álbum se puede reservar aquí.

‘Prolog’ nos introduce el álbum entre suaves acordes jazz y un aura de progresivo romántico. La combinación de su penetrante órgano, y la sutileza de los elementos de viento, sirve como aliciente para lo que nos espera en su interior. Pasajes de progresivo ortodoxo más propio de los 70’s con aires folk de lo mas sugerente y elegante.

A continuación, el hammond y una cálida línea de bajo nos presentan ‘Skumring i Karesuando’ uno de los singles que la banda había presentado previamente. Los mejores momentos del progresivo aparecen en sus melodías. Hard y folk en línea Jethro Tull aportando color a unos surcos en los que encontramos pasajes más propios de bandas como CAMEL. Momentos calmados con distintos ornamentos un aire de melancolía en un aterciopelado escenario tradicional. Sabiendo mantener los tiempos y subiendo la intensas puntualmente, el tema pasa por distintas fases. Como un cuento medieval que nos arrulla con cariño. Un relato de otros tiempos que refleja la maestría compositiva con la que cuenta el dúo noruego. Castillos y campos de cultivo con estandartes medievales coloreando un relato gris, pero sugerente y lleno de sensibilidad. Su armonía conecta rápidamente con sus pegadizas ondulaciones.

‘Mellom Mjødurt, Marisko og Søstermarihånd’ índice en los sonidos medievales, con una flauta alegre entre sus sugerentes voces. Sonidos cortesanos más propios de siglos pasados son usados como un legado para su creatividad. El mellotrón, y los constantes giros en su narrativa nos llevan a pasajes jazz-rock más propios del sonido Cantenbury. Misteriosos pasajes que avanzan sigilosamente como presagio de algún acontecimiento de alto postín. Flauta y teclados evocando el legado Camel y el propio sonido ofrecido por TURSMOKE o WOBBLER en sus trabajos anteriores.  Sus desarrollos progresivos engrosan el sonido de los nórdicos para ofrecer una atmósfera más densa y pesada.  A través de la música, basados en dos temas principales que están conectados entre sí por tres intermezzo musicales diferentes, tratan de capturar una especie de instantánea lírica de cada uno de los tres lugares que son muy queridos para Håkon Oftung. Åsa Ree contribuye con la duplicación de la voz principal y con hermosas armonías de acompañamiento

‘Pastoralia’ el tema que da nombre al álbum mantiene la esencia de la banda. Esta vez con pinceladas jazz en su sonido clásico. Vientos, teclados y sonidos de cuerda, soportan el peso de su narrativa. Instalados en la melancolía, el tema va caminando por distintos escenarios sonoro. Todo fluye con una naturalidad pasmosa. Sin darnos cuenta el aspecto del tema varía constantemente ofreciendo siempre un capítulo distinto de un libro con mucha letra. Como si pasaran páginas de un relato ancestral, la canción avanza sin mirar atrás.  

El sonido de cuerda de ‘Fuglehviskeren’ nos mantiene en el clasicismo. Aquí la guitarra acústica nos guí durante dos minutos repitiendo sus acordes prescindiendo de las voces. Sus pasajes juglarescos se engrosan con el sonido de la tuba en un breve, pero curioso tema.

‘Beitemark’ uno de los singles adelantados hace semanas, es dotado de un toque cósmico a sus plácidos pasajes de folk progresivo. Un sonido vintage, con incrustaciones jazzísticas y unos pasajes de guitarra más prominentes, pero llenos de elegancia y belleza. Los vientos y coros de su parte final se adornan con melodías clasicistas. Sus tonos grises, presentes en la mayoría de las canciones logran crean una atmósfera cálida y acolchada sin caer en ñoñerías.

Pasajes de guitarra clásica abren ‘Veterans, otro tema instrumental de solo dos minutos que parece servir de interludio. La canción se desarrolla en una atmósfera folk entre sonidos tradicionales.  

Cerrando este sugerente trabajo, ‘Jord II’, el tema más largo del álbum con sus diez minutos se convierte en una suite. Partiendo del piano clásico, sus acordes oscuros van describiendo una estancia llena de melancolía en tonos grises. Sumidos en el sinfonismo, los noruegos crean un tema suave que evoluciona hacia un sonido progresivo de manual lleno de belleza. Pasajes narrados entre desarrollos de guitarra y constantes cambios que en ningún caso resultan agresivos para el oyente. Aquí todo fluye de una forma natural. Puede parecer sencillos, pero el tema ofrece un amplio abanico de resonancias al oyente sin perder su propia esencia. Un tema reflexivo que transita como un rio sobre suaves valles encontrándose algún meandro en el camino. Estos chicos saben como hacer atrayente una canción sin renunciar a un estilo, con la suficiente personalidad como para que nada resulte aburrido.

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Reseña: ESTHER ANN GOVE.- ‘Oh Creation’

No es demasiado habitual que me aventure a reseñar álbumes de estas características, pero el debut de ESTHER ANN GOVE, lo merece. ’OH CREATION’ es su álbum debut de la californiana, y en él nos ofrece siete bellas canciones de dark-folk llenas de sentimiento, tristeza y melancolía. Su portentosa y mágica voz, hace que nos sintamos partícipes de las experiencias que narra. Canciones que ponen la piel de gallina al oyente, con sus versos y los suaves acordes de su guitarra.  A través del cautivador arte de sus canciones y la inclinación por los giros dramáticos, así como la escasa instrumentación, consigue atrapar al oyente en un relato descriptivo de sus vivencias y emociones. Los pequeños pueblos y los bosques entre los que se crio en su infancia sirven de inspiración para componer los temas de ‘OH CREATION’. A través de sencillos acústicos marca un camino de regreso a la naturaleza para ésta, nos acaricie con su suave brisa. Su inspiración como compositora bebe de nombres como Gillian Welch, Jason Molina o Townes Van Zandt. Su voz caoba con su cálido registro, retumba en nuestros corazones con sus paisajes salvajemente evocadores de un estado de ánimo. El folk tenue y sus tonos desérticos, son un aliciente para el oyente se olvide de todo durante cerca de cuarenta minutos llenos de magia, sentimiento y melancolía.

Con ilustraciones de Miguel Mesa (Mountaineer), en ‘OH CREATION’ cuenta con  colaboración de Isaac Rigler (DAXMAMountaineer) en la guitarra eléctrica, Clayton Bartholomew (Mountaineer) en la guitarra acústica y Jessica Tung (DAXMA) en el violín.

‘Oh creation’ abre el álbum con un sosegado ambiente de oscuridad. Sencillos acordes de guitarra acompañan pasajes vocales llenos de sentimiento entre la melancolía y la tristeza. Ann consigue transmitir sus sentimientos con gran facilidad y su cálida y mágica voz. 

Con ‘Ghost’ parece describir la soledad del desierto y las montañas que inspiran sus canciones. En esta ocasión se acompaña de suaves coros líricos que arropan su aterciopelada voz con algún acompañamiento más sinfónico. Un tema gris que nos sume en la añoranza.

Con un sonido más country, ‘Buried’ se llena de lírica. Como un susurro la brisa tórrida nos acaricia con dulzura en una atmósfera de soledad con algún claro-oscuro en su desarrollo. Usando una armonía que repite, su voz flota sobre cada acorde creando una emotiva atmósfera.

‘The Gilded Table’ nos sume en la melancolía con sus bucólicos pasajes. Un tema minimalista en que vuelve a dejar patente que su portentosa voz sabe trasmitir el olor del ambiente rural que inspira sus canciones. El tema aumenta su intensión desde su sigiloso comienzo hasta una parte final más atormentada.

Los siete minutos de ‘Fate’ son un compendio de melodías serpenteantes con algodonados pasajes. Si en todos los temas sabe conjugar el protagonismo de su voz con la guitarra, aquí los acordes quedan en un segundo plano, sin perder por completo su función.

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Reseña: PLANKTON WAT.- ‘Future times’

La canciones del músico de Portland Dewey Mahood habitan en constante comunión con la naturaleza. Desde álbumes aclamados con una de las bandas pilares de la psicodelia pesada como son ETERNAL TAPESTRY, hasta sus prolíficas excursiones en solitario, el trabajo de Mahood siempre se ha definido por su espíritu explorador inquieto y reverencia por el medio ambiente. Como PLANKTON WAT, sus composiciones expresionistas exudan una gracia y una paciencia sobrenaturales, reflejando la belleza resplandeciente y la energía mítica de los lugares salvajes de la Costa Oeste. La pieza florece desde un ambiente poco iluminado junto al porche hacia poderosos viajes de cabeza, conduciendo al oyente a través de barrancos de retroalimentación y a lo largo de cálidas corrientes de sintetizador que se desplazan hacia picos de felicidad lisérgica. El magistral y distintivo trabajo de guitarra de Mahood difumina consistentemente los confines del instrumento, a la vez que es rico en texturas y melódicas. Combinando pasajes de psicodelia ensoñadora y a la vez desagarrada y melancólica, con una vocación progresiva, ‘FUTURE TIMES’ eleva los instrumentos lisérgicos de Mahood a nuevos planos. Escrito con el telón de fondo de los disturbios sociales y los incendios provocados por el cambio climático, Mahood presenta un extenso estudio cinematográfico y psicodélico de un planeta en crisis que teje un camino de esperanza a través de la oscuridad.

Grabado en la primavera de 2020, con la mayor parte de los Estados Unidos refugiándose en su lugar, ‘FUTURE TIMES’ comenzó como una meditación sobre los tiempos. Con el optimismo de la primavera y la promesa del verano reemplazada por la ansiedad por el futuro, la música se convirtió en un medio importante para procesar emociones difíciles y conectarse con el mundo exterior. Mahood desarrolló piezas creadas con su socio musical Dustin Dybvig y el ingeniero/productor Victor Nash, transmutando la energía expansiva de las improvisaciones en vivo en composiciones esbeltas para guitarra, bajo y teclados. Luego, las piezas pasaron a Dybvig y Nash, quienes desarrollaron las composiciones iniciales de Mahood con capas brillantes de sintetizador y sutiles efectos de estudio. ‘FUTURE TIMES’ transforma PLANKTON WAT de un proyecto puramente en solitario en un conjunto virtual, en sí mismo un testimonio del poder del arte para trascender las fronteras físicas y sociales.

Los dos lados elípticos del álbum trazan el viaje interior de Mahood desde la ansiedad al optimismo. El lado A emerge de las brasas aún encendidas de los incendios forestales de la costa oeste en «The Burning World». Zumbidos de sintetizador humeantes cargados con el aroma de pino quemado, un vivo retrato de la experiencia del artista de los incendios forestales generalizados, solo para luego usar el fuego como símbolo de renacimiento espiritual. Con un sonido envolvente los acordes psicodélicos nos envuelven en un escenario desolador que refleja la calma del paisaje. Efectos constantes y guitarras crean una oscura atmósfera psicotrópica a modo de introducción.

 «Nightfall», parece recoger las cenizas mostrándonos un horizonte nuevo. Calmados pasajes entre persistentes zumbidos van construyendo un tema con el sonido estratificado en capas. Una dualidad de la que parece salir airoso con un sonido esperanzador que parece abrirse a la luz sin perder su carácter hipnótico. Todo un génesis redentor en un inquietante pero gratificante ambiente en el que la psicodelia va adquiriendo distintas formas sonoras sin perder la esencia del músico de Portland.

Con extraños efectos en su apertura, «Modern Ruins» explora insondables espacios bajo un aura sinfónica. Plácido y relajante el tema tiene un tono melancólico entre bellas melodías con mil texturas. La guitarra como protagonista de un tema sencillo pero enriquecido con distintos ornamentos sonoros que se recuestan en pasajes progresivos que reflejan una atmósfera ensoñadora.

Mahood marca el comienzo de la cima agresiva del álbum en «Dark Cities», con agudas puñaladas de Casio mostrando su faceta electrónica las guitarras engrosan el sonido del tema. Una crítica a la violencia policial y la injusticia racial. Tomando elementos espaciales construye un relato que bien pudiera adornar una banda sonora de ciencia ficción.

Retomando un ambiente más terrenal ‘Teenage daydream’ repite sus acordes una y otra vez para llevarnos a un inquietante escenario sonoro que va transformándose poco a poco. Solos hirientes entre el hipnotismo de unos teclados hacen que el tema se muestre más pesado entre sus efluvios lisérgicos.

 ‘Sanctuary’ nos traslada a un insondable espacio de calmacon guitarras más propias de Pink Floyd en una atmósfera con tonos perturbadores. Sintetizadores flotantes y pausados acordes construyen otro tema plácido y relajante en el que los elementos turbulentos se conjugan con una belleza inquietante.

El tema que da nombra al álbum, ’Future times’ mantiene ese tono de misterio con sus teclados zumbando entre sonidos espaciales e incursiones de guitarra que asedian los hipnóticos pasajes acústicos. Un espacio para la confusión en el que la suavidad de la guitarra se vuelve inquietante arropada por la experimentación constante de unos sintetizadores que no cejan en su perturbadora ambientación. El tema se apaga entre agresivos y profundos solos de guitarra.  

‘Defund The Police’ nos devuelve al sinfonismo espacial entre suaves zumbidos y efectos. Un nuevo escenario para la experimentación incorporando elementos de viento en un desolador paisaje casi drone.

El álbum cierra con «Wind Mountain», un espacio para la reflexión en una hábil combinación de acordes acústicos y elementos eléctricos creados por los sintetizadores que evoca a un lugar sagrado de los nativos americanos, así como un popular lugar de senderismo en Washington cerca de la casa de Mahood en Portland. Relajante y susurrante el tema supone un bálsamo gratificante con el aroma del medio oeste reflejado en sus surcos que cantan a los cuatro vientos que hay esperanza.

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