Cuatro años y medio después de su último álbum, el cuarteto ocultista australiano DEVIL ELECTRIC regresa a la actualidad con su nuevo álbum ‘THALIA’, Un tango entre el doom metal clásico y el heavy rock moderno salpicado con alguna pincelada psicodélica y el aroma del rock pesado de los 70’s. Sus oscuras canciones de puro ocult-rock cuentan con la emotividad de su cantante Pierina O’Brien ejerciendo de suma sacerdotisa de este inquietante y conmovedor ritual ocultista. Riffs potentes en unas canciones pesadas en la línea de bandas como ELECTRIC WIZARD, BLOOD CEREMONY, o LUCIFER en un ajuste de cuentas que ahora queda resuelto en una atractiva fusión de doom y hard rock crudo y añejo. ‘THALIA’ es un álbum que versa sobre la fractura y la supervivencia, el dolor, la frustración y las relaciones que se rompen bajo presión, algo que se plasma nitidamente en sus pistas. Sorprendentemente, sus temas reflejan los años posteriores a su grabación, lo que intensifica aún más el trasfondo emotivo de ‘THALIA’. Todo ello plasmado en voces potentes, estribillos inolvidables y riffs contundentes. Un relato cohesionado y personal que te sumirá en la melancolía en un relato con el poder de las tinieblas como protagonista. Heavy-rock y doom ejecutados de una forma particular sin renunciar a la esencia y roles del género con una narrativa fluida en la que las oscilaciones de intensidad se ejecutan de una forma cohesionada. Enciende las velas para disfrutar de este ritual de doom vintage y sus emotivas y desgarradoras canciones en las que la tensión deja paso a liberación.
‘THALIA’ está disponible vía Kozmik Artifatcz
DEVIL ELECTRIC son:
Pierina O’Brien (Voz)
Christos Athanasias (Guitarras)
Nicolas Dumont (Bajo y Voz)
Mark Van De Beek (Batería)
‘Tahlia’ la canción que abre el álbum es un regreso contundente al sonido clásico de la banda. Tonos proto-doom y una épica heavy-rock se nutren de una atmósfera ocultista con la melancolía omnipresente. Sus pegadizos estribillos contrastan con la oscuridad de su envolvente base rítmica. Una enigmática y enérgica pista que narra un descenso visceral desde el fondo del abismo a la redención. Tahlia es un homenaje a la frase latina “lo que me nutre, me destruye”. Un perfecto termómetro para medir la temperatura de este trabajo. Un regreso contundente al sonido clásico de la banda. Narra un descenso visceral desde el fondo del abismo hasta la redención. Un tango entre el doom metal clásico y el heavy rock moderno., contada a través de una mezcla de versos enérgicos, estribillos pegadizos y riffs melancólicos. Todo diseñado para dejar al oyente en un estado mental enigmático
Cambiando de alguna manera el ritmo y con elementos retro rock ‘Jill and jack shit”. Con una fornida base rítmica la pista se balancea entre momentos proto-doom y una épica aplastante. La canción rinde homenaje con orgullo a la crudeza y el carácter de su ciudad natal, Melbourne incorporando algunos enigmáticos pasajes psicodélicos que eclosionan en una huida hacia delante de riffs contundentes y un sonido pesado.
Con un carácter más alternativo las melodías se alternan con momentos de hard rock contundente en ‘Weirdos’, una pista con un sonido más reconocible que no reniega de las las simas ocultistas en un tortuoso viaje a través de pesadas simas.
Mucho más psicodélica ‘ … When We Talk About Nothing’ cuenta con la alternancia de voces en un espacio más calmado. Lírica y melódica la pista se presta a unos arreglos más experimentales que las canciones precedentes. Sus suaves pasajes centrales mantienen el tipo con un carácter sosegado aportando brillo al sonido de los australianos.
Con la presencia de Lex Waterreus (SEEDY JEZUS), Acid Bath va construyendo un muro sónico entre solos ácidos acompañados de una inquietante y oscura base rítmica. Sus más de siete minutos ofrecen los mejores solos de guitarra en turbios e inquietantes pasajes psicodélicos en ese entorno nebuloso y lúgubre que estos chicos construyen sus canciones. Disonante y desquiciante, la pista contiene elementos doom, heavy-rock entre sus entrañas psicodélicas. Una pista perturbadora en la que DEVIL ELECTRIC prescinde de las voces dejando aflorar su faceta más experimental. Un auténtico cenagal humeante.
El cierre llega con ‘This Hereafter’. Con sus nueve minutos y erigiéndose en la canción más larga del álbum. Todo una maratón de tensión y liberación a través de momentos épicos y momentos de profunda tristeza, como empujar una roca por las arenas del desierto antes de alcanzar un oasis. Esta dualidad funciona combinando voces logradas llenas de sentimiento y la vocación proto-doom de la banda. Crudeza y emoción unidas en una causa común junto a su pesadez y oscuridad. Con un ritmo cadente en su parte final la voz de Pierina se quiebra visiblemente en los versos finales, dejando al oyente con un frágil pero innegable destello de esperanza. Uno de los momentos más emotivos y álgidos de este álbum ocultista y pesado.