Reseña: DEAD FEATHERS.- ‘Full circle’

Desde Chicago, DEAD FEATHERS nos embarcan en un viaje conmovedor y convincente con el que el deslumbrante quinteto, invocan brillantemente el rock de los años 60’s y 70’s a través de su canto multifacético finamente cincelado, el recipiente perfecto para la poderosa voz de Marissa Welu, auténtico motor de esta fantástica banda. La sensualidad puesta al servicio de la psicodelia y el blues más cautivador. Nueve hermosas canciones de pura felicidad auditiva, con riffs heavy-psych y ritmos seductores que nunca sueltan al oyente. Sensual, rebosante de frescura, y sumamente psicodélico, pero también con elementos folk marcados por esa voz a caballo entre Inga Rumpf (FRUMPY) o Linda Hoyle (AFFINITY). Un álbum en el que los latidos psicodélicos y esa fascinante voz etérea impulsan unas canciones lo suficientemente versátiles como atrapar al oyente en un mundo colorista e introspectivo. Un álbum en el que las estimulantes melodías se nutren de buenos riffs para sacarnos de la monotonía. Sedosas canciones con unas entrañas robustas empapadas de wah wah y reverberaciones, para reglarnos momentos esplendorosos.  Si bien su anterior trabajo me gustó, en esta ocasión estos chicos han hecho que caiga rendido a su música. Con unas armonías celestiales que habitan en atmósferas vintage al estilo de bandas como Blood Ceremony, Graveyard, Purson, pero que contiene igualmente la garra de Blues Pills. Siempre sorprendiendo al oyente, las canciones gravitan en un espacio blusero en el que la lírica y ese impactante sonido orgánico logran su objetivo. Álbumes como este son los responsables de que uno siga creyendo en el poder terapéutico de la música que se hace en la actualidad. Porque el amplio espectro sonoro en el que se mueven DEAD FEATHER, hace que tanto los amantes de la psicodelia contemporánea, como los viejos rockeros, encuentren aquí su espacio para el gozo. Una voz superlativa, unas guitarras perfectamente complementadas, un ritmo siempre cautivador, y unas hermosas melodías, hacen de ‘FULL CIRCLE’ un álbum para disfrutar, y aúpan a DEAD FEATHERS, como una banda a tener muy en cuenta, ya que sus canciones siempre acaban en una bacanal psicotrópica en la que el espíritu del blues y la psicodelia de los 70’s están muy presentes. Olvídate de los prejuicios, ponte cómodo y disfruta de esta maravilla sonora, porque el viaje, merece la pena.

‘FULL CIRCLE’ está disponible vía Ripple Music.

DEAD FEATHERS son:

Marissa Welu – Voces
Tony Wold – Guitarra
Rob Rodak – Bajo
Tim Snyder – Guitarra rítmica
Joel Castanon – Batería y percusión 

Bajo los vientos de la neo-psicodelia ‘Full Circle’ se desarrolla entre cautivadoras melodías con las que rápidamente la banda atrapa al oyente. De inmediato esa fascinante voz nos hechiza desplegando todo su potencial. Dinámico y lisérgico, el corte juega con los elementos para mostrarse atractivo ante el oyente. Los ecos de cantantes como Inga Rumpf o Linda Hoyle, nos trasladan a corazón de los 70’s. el tema cuenta con buenas guitarras y ritmos poderosos, pero sobre con un groovy del que no podrás escapar. En su parte final, la canción se sumerge en aguas psicodélicas con un gran poder de persuasión.

Sin dejar de la psicodelia ‘Lightning’ parece abajar las revoluciones momentáneamente. Con reminiscencias folk, la psicodelia de los 70’s nos ofrece su cara más amable entre golpes de blues pesado. Delicado por momentos, el tema oscila entre momentos de pausa y golpes de rabia en los que todo se alborota. La canción evoluciona desde su inicio a la impactante bacanal final

En una oscura atmósfera lisérgica la apacible ‘Daughters’ es otro escaparate para comprobar la portentosa y emotiva voz de Marisa. Sin estridencias la canción parece susurrarnos mientras nos introduce en un misterio espacio en el que la psicodelia encuentra su hábitat perfecto.

‘One Year Before The Sand’ se erige como un suave interludio de poco menos de dos minutos sobre acordes psicodélicos que se repiten creando una envolvente atmósfera.

Con acordes que se superponen la balsámica ‘The Swell’ define el sonido de una banda que ama la psicodelia balsámica. Con un tempo lento pero lisérgico, la canción cuenta con el registro cálido y susurrante de la voz para sumirnos en un espacio de relajación que no tardará en verse alterado por riff heavy-psych de alto nivel. Un espejismo que no tarda en disiparse para seguir con las dulces melodías. Estas subidas de intensidad insertadas en el momento junto hacen que la canción vea alterada levemente su suavidad. La banda describe con su música un bello mundo en el que expandir nuestra mente para dejarnos llevar por gratificantes sensaciones. El corte cuenta con pasajes recitados que le dan un aire mas místico si cabe.

Con sus diez minutos de duración, ‘Robbery’ es una montaña rusa de emociones. Desde la hipnótica apertura coloreada de cautivadoras melodías vocales, a la intensidad de unos riffs que arrastran a esa prodigiosa voz a un espacio más tormentoso, la canción contiene fantásticos momentos con los que sorprender y a su vez, atrapar al oyente. Dinámica y fluida, la lírica vocal encaja a la perfección entre unos riffs difusos que deambulan en habitual entorno lisérgico en el que se mueve la banda. Guardando el equilibrio entre lo delicado y lo abrupto, ‘Robbery’ es una magnífica canción que se toma su tiempo para describir todo su legado.

Cerrando el álbum ‘Galapagos’ nos ofrece la delicadeza a través de acordes acústicos y un marcado carácter folk. Las seductoras melodías vocales nos recuerda que la música tiene su lado sensual y delicado. Así DEAD FEATHERS, ponen el broche de oro a un álbum cautivador en el que la psicodelia es enriquecida con bellas fragancias sonoras provocando un gratificante efecto balsámico en el oyente. Sensacional.

DEAD FEATHERS :
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RIPPLE MUSIC:
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Reseña: CENTER OF THE EARTH.- ‘Mars’

‘MARS’ el nuevo álbum de los daneses CENTER OF THE EARTH, nos trae 36 minutos de locura de dunas rojas, mientras te llevan a dar un paseo por el mar de las arenas rojas. Con tres elementos fundamentales, la banda nos presenta tres largas canciones en las que la psicodelia pesada, el blues y los elementos Stoner son los protagonistas. Canciones narcóticas de entre 9 y 17 minutos que se ejecutan con la pausa suficiente para poder degustarlas en su máxima expresión. Un brebaje diabólico que mira al pasado y al legado de los pioneros del proto-doom, pero que también presta atención al desierto y al poder de la desolación de las dunas. Si a esto unes al alma de blues en las melodías vocales, el resultado es un álbum crudo, impactante, pesado y con un poder magnético superlativo. Completamente lisérgico, el álbum contiene cautivadores momentos chamánicos con los que el cuarteto consigue expandir la mente del oyente en un viaje más propio de una ingesta de peyote. ‘MARS’ es el segundo álbum de la joven banda danesa, y fue grabado en directo en el estudio para captar toda la fuerza de una banda prometedora, que sabe rendir culto a los sonidos primitivos del pasado, pero que también venera a las deidades cósmicas del desierto.

CENTER OF THE EARTH son: Frederik Holm (guitarra y voz), Jesper Laugmann (guitarra y coros), Aksel Brammer (batería) y Sebastian Wilsleff (bajo).

‘MARS’ fue grabado en vivo en Elværket Helsingør, contando como ingeniero de grabación a Enok Bjerkstad, habiéndose mezclado y masterizado por Jesper Laugmann, y tendrá una edición en vinilo a través de Majestic Mountain Records.

‘Old Fang’, nace entre sintonizaciones de radio y una enigmática atmósfera entre efectos y distorsiones para surfear por dunas cósmicas. Lentamente el corte avanza a golpes de pycho-doom parsimonioso y plomizo. La quebrada y aguardentosa voz hace acto de presencia con una lenta cadencia con alma de blues. Solo han sido tres minutos y el corte nos aplasta con un alma proto-doom y toneladas de psicotrópicos en el ambiente. Su rugoso sonido de aroma vintage evoca noches salvajes en garitos de dudosa reputación entre humo y alcohol. Desgarradores momentos llenos de fuerza suceden entre un ritmo insistente y sumamente absorbente. Una perfecta combinación de rock del desierto en un espacio sideral. Evidentemente casi 18 minutos de canción permite a la banda desarrollar variadas vibraciones sin salirse del guión. Así la pista se enloquece entre guitarras ácidas para traspasar el umbral a un mundo mágico. Haciendo que todo se ralentice, magnéticos pasajes lisérgicos se ejecutan con una calma narcótica mas propia de un viaje de LSD. Un escenario chamánico en el que las visiones del peyote parecen expandir nuestra mente con un cambió ceremonial en los pasajes vocales. Una ceremonia liberadora nos masajea invitándonos a dejarnos llevar por esa psicodelia meditativa. La pista cierra el circulo aumentando su pesadez en la parte final, para regresar a su génesis.

Si la canción anterior ocupa una de las caras del álbum, la cara B está compuesta por dos canciones de 9 minutos. La inquietante Witchqueen’, con ese bajo crujiente y penetrante y sus riffs de evidente carácter doom. Pero la combinación funciona con esos momentos de blues tormentoso y desgarrador. Los lastimeros pasajes vocales se envuelven en una densa neblina custodiada por riffs monolíticos y fuzz intoxicante. Como un gran paquidermo inyectado en psicotrópicos con momentos de proto-metal y blues narcótico, la canción prosigue su camino lentamente.  Al igual que el corte anterior, la parte final nos presenta momentos de desert-rock crudos y chirriantes con verdaderos ganchos en forma de riffs.

Los últimos diez minutos del álbum están reservados al blues psicodélico de ‘HC Mechadevil’. Otra pista psicotrópica que combina a partes iguales elementos de blues, de Stoner y de rock de los 70’s en una fórmula que funciona a la perfección. Tomándose su tiempo para llegar a rampa de salida, el corte se toma su tiempo para despegar en esta travesía cósmica al Planeta Rojo. Una atmósfera vintage con elementos Stoner y pasajes heavy-psych de alto poder narcótico son los argumentos sobre los que se desarrolla esta nueva trama. Pasando de la calma inicial a momentos desgarradores en los que el blues ácido toma los mandos en una bacanal lisérgica de grandes proporciones.

Center Of The Earth

Reseña: MORASS OF MOLASSES.- ‘End all we know

END ALL WE KNOW’, el impactante nuevo álbum de los británicos MORASS OF MOLASSES, es un álbum que nos saca de la monotonía, y en el que a pesar de usar elementos desert-rock y heavy-psych ortodoxos, tiene su propia identidad, mostrándonos una vez más que el género puede tener muchas ramificaciones, sin renunciar a su esencia y autenticidad. Los británicos construyen sus canciones siguiendo un patrón común, equilibrando la suavidad y la intensidad, lo que hace que cada corte contenga elementos balsámicos y embestidas de pesadez en un juego compositivo absolutamente fascinante. ‘END ALL WE KNOW’ contiene 8 pistas pantanosas, sinceras y que inducen a pisar fuerte, rebosantes de maestría y profundidad de una banda que no tiene miedo de amplificar su blues con un poco de peso carnoso y difuso. El ´álbum nace tanto de las cenizas fértiles de la frustración como de la luz iluminadora de la esperanza, y refleja una banda totalmente inmersa en su propia transición hacia algo nuevo. La experimentación, que siempre ha sido su alma, se ha convertido ahora en el factor más definitorio. No en vano el álbum fue creado de forma remota, lo que propicio una mayor experimentación y valentía en sus composiciones. Manteniendo en algunas de sus canciones el ritmo desértico de Brant Bjork, los británicos meten en la coctelera el hard-rock crudo y primitivo aderezándolo con unas gotas de blues, oleadas de fuzz turbio y arenoso y atmósferas de psicodelia aromatizada. El resultado es un trabajo monumental que rescata el espíritu del desierto para mostrárselo al mundo en un envoltorio sumamente apetecible.  
 
MORASS OF MOLASSES son: Bones Huse (Voz y guitarra barítono) , Phil Williams (Guitarra solista) y Raj Puni (Batería y voz).

‘END ALL WE KNOW’ está disponible vía Ripple Music.


Con un ritmo contagioso ‘The origin of no’ nos da el nivel del álbum. Hard-rock sencillo y elementos stoner se fusionan en un tema caliente con un groovy pegadizo. La pista cumple la máxima de ‘menos es más’, ya que precisamente en su sencillez, radica su atractivo. Con un súbito parón, el corte desciende a un espacio psicodélico en el que todo se ralentiza creando una atmósfera inquietante con voces más agresivas y amenazantes y un guiño sludge.  

‘Hellfayre’ cabalga a lomos de una montura de fuzz desértico en una nueva conjunción de hard-rock áspero y stoner-rock ortodoxo. La canción tiene el suficiente gancho como para atraparnos entre sus difusos sonidos auspiciados por voces rabiosas. Un corte vibrante que pondrá a prueba tus cervicales.

Partiendo con una locución, ‘Sinkhole’ nos devuelve el groovy contagioso con un aroma añejo. Una canción divertida que contiene elementos arenosos y un ritmo vibrante. Solos asesinos y un tempo controlado hacen que el corte se contonee seductor. Una canción muy en línea Brant Bjork que mantiene la esencia del sonido del desierto intacta y en la que los ecos blues hacen acto de presencia con sutileza.

‘Naysayer’ se desarrolla en un ambiente psicodélico que contrasta con la rugosidad de los cortes anteriores. Un espacio heavy-psych de manual asediado por voces rabiosas en un contraste curioso pero que finalmente resulta efectivo. Su cautivadora melodía se soporta en una estructura que se repite con ondulaciones constantes.
 
La suave melodía principal de ‘Slingshot around’ nos sugiere un entorno de ensueño en contraposición con la garra de los otros cortes. De nuevo los dictados de la psicodelia pesad se reflejan en una canción solvente, sólida pero un gran poder de seducción. Dulcificando su sonido la banda nos ofrece un paseo por un Jardín del Edén con floridos pasajes lisérgicos que aromatizan un álbum versátil. Una magnífica producción acompaña unos surcos llenos calidad que se ejecutan con suma solvencia. Los balsámicos pasajes dan brillo a unas hermosas y cautivadoras melodías.

Instalados en un propuesta heavy-psych ‘Terra nova’ eclosiona desde su floral apertura a un espacio más rugoso en constantes idas y venidas en la que los riffs monolíticos se disipan por el poder seductor de unas hermosas melodías. La incorporación de algunos pasajes de flauta dota la canción de un tono suave y dulce que amortigua la fuerza de sus pesados riffs.

En esa fina frontera entre los límites de la psicodelia pesada y los abrasivos territorios stoner ‘Prima materia’ se contonea en un espacio apacible impulsada por rugosos riffs que ondulan entre bellos pasajes y golpes de fuerza. Un entorno borroso que siempre da una oportunidad a la luz y en el que las voces juegan un importante papel acompañando buenos solos de guitarra.
 
Para que no falte de nada, ‘Reverie’ se nutre del blues lisérgico para proporcionar al oyente el epilogo perfecto para cerrar un álbum sorprendente y maravilloso a partes igualesAl igual que en el resto de las canciones, los riffs monolíticos no faltan a su cita con los desarrollos psicotrópicos en este paseo por un bosque mágico con una atmósfera ensoñadora y narcótica a partes iguales. Dulce y susurrante, la canción sube y baja en una montaña rusa de gratificantes sensaciones.  

Morass Of Molasses 

Ripple Music

Reseña: RAY TEMPLE.- ‘II’

Si con su primer álbum homónimo (reseña aquí) los alemanes RAY TEMPLE ya me sorprendieron, con su nuevo trabajo ‘II’, corroboran las buenas sensaciones de su debut. Con su álbum debut, plantaron unas semillas que ahora dan sus frutos en seis canciones lisérgicas empapadas de blues pantanoso. Porque RAY TEMPLE saben construir canciones con cautivadoras atmósferas, a las que dotan de pesadez con golpes de Stoner-doom y un divertido tono de garage-rock. Siempre con mesura y sin estridencias, los cortes fluyen entre boscosos caminos que nos llevan a un mar de psicodelia pesada vigilado por altas dunas construidas a base de arenosos riffs stoner. Un antídoto contra la monotonía, ya que los alemanes siempre se las apañan para dotar a sus canciones de pinceladas de una amplia gama cromática, lo que hace que las mismas, resulten siempre divertidas y de fácil digestión. Manejándose a la perfección en atmósferas psicotrópicas, pero también en tormentosas sendas en las que la contundencia de sus riffs arenosos es nublada por buenas dosis de fuzz; parece que RAY TEMPLE no quieren etiquetarse ni caer en convencionalismos, o más bien, tratan de reflejar en estas seis fascinantes pistas, todas sus influencias musicales, que son variadas. Porque si unes el rock del desierto, el blues, la psicodelia, el garage rock, y el hard rock de aroma vintage, probablemente el resultado sea algo parecido a este álbum. Por poner una pega al mismo, la media hora de duración de ‘II’, sin duda sabe a poco. Pondremos esto en el ‘debe’ de la banda, para que nos compense en su próxima entrega.

Los pesados riffs de vocación doom de ‘Wave The Grave’ nos ponen en una senda que tendrá una fisonomía cambiante a lo largo del álbum. Tras la apertura los efluvios lisérgicos del blues más pantanoso toman los mandos de la canción. Fuzz difuso sobre desarrollos heavy-psych llevan a la canción a un bosque humeante en el que la neblina y una cautivadora y cálida voz nos seducen bajo un grovvy cadencioso. Hipnóticos pasajes que se ven asediados por golpes de pesadez van guiando al corte a una atmósfera chamánica llena de magnetismo. Allí, la guitarra ácida va alternando el protagonismo con un bajo contundente y seco y un ritmo lleno de gancho.

Con un tono más setentero el hard-rock y los dictados del Stoner se fusionan en ‘No. 2 is doing well’. Una canción con sabor a desierto con guiños skifle y voces garageras poniendo la nota de color. Una atmósfera añeja con unas entrañas de fuzz y divertidos pasajes más propios de finales de los 60’s, en una atrevida combinación que acaba por funcionar yendo directos al grano en algo menos de tres minutos.  

‘Naked B’ bebe del legado de los 70’s entre ritmos contagiosos y una combinación de garage rock macarra y atmósferas psicodélicas. Mas pronto que tarde, los riffs desérticos aparecen en escena para llevar la canción a una especie de caos en el que se amontonan las vibraciones estilísticas. Con momentos más propios de Nebula, la canción serpentea tanto por espacios desérticos como por laderas pantanosas en las que la psicodelia encuentra su mejor lugar.  

Dejándose llevar por los dictados del Stoner y la psicodelia pesada, ‘Golden hanju’ recupera esa combinación de entornos chamánicos con las arenas de las dunas del desierto más caluroso y estéril. Los cautivadores pasajes vocales se adornan de una fluida narrativa que sube y baja constantemente su intensidad. Como siempre, en la misma canción cada oyente encontrará pinceladas de su estilo favorito, porque RAY TEMPLE se las apañan siempre para sus cortes no resulten monótonos. Embestidas de riffs rugosos, con un frenético ritmo que contrasta con los riffs headbanding que volarán tu cabeza. Pero también el corte contiene pasajes psicotrópicos más propios de un placentero viaje de peyote.

‘Sidemen’ vuelve a mirar al pasado con su crudo y cautivador sonido. Pero de reojo, RAY TEMPLE también mira a los 90’s y a esos pioneros del desert-rock. Desgarradores pasajes que transmiten un tormento a semejanza de como lo hacía Jim Morrison. Fuzz y un trepidante ritmo,  acelera el corte dejando una espesa polvareda. De nuevo consiguen que todo fluya y se desparrame por un amplio espacio de vibraciones, tanto Stoner como hard-rock, y sobre todo psicodélicas.

Con un nombre como ‘Dark Forest’, no es difícil intuir el contenido de sus surcos. Un corte que navega entre remansos psicodélicos, torrentes Stoner y meandros de blues. Con un flujo constante, desde su cautivadora apertura de blues lisérgico, la canción parece contonearse por momentos en un baile seductor, gracias a la calidez vocal, para desmelenarse entre riffs rugosos y de inequívoca vocación desértica en un frenesí rítmico. Una montaña rusa llena de pasajes chamánicos pero también de partes agrestes en las que todo se vuelve más pesado. Es destacable el buen uso de unas voces que saben transmutar para transmitir variadas sensaciones en otra canción que no se limita en su entorno estilístico y en la que nuevamente podemos encontrar distintas referencias sonoras.

Ray Temple

Reseña: ZALOMON GRASS.- ‘Space opera’

Tras la publicación de dos prometedores EP’s, ZALOMON GRASS publican su primer LP ‘SPACE OPERA’. Culminando un ciclo, el trio abre las puertas a un universo lleno de posibilidades sonoras con un disco conceptual, rico en matices analógicos y repleto de velados y sutiles guiños a obras clásicas del género, tanto en lo lírico como en lo musical. Así consolidan su estilo personal y navegando a través de un sonido único, abordan sin miedo todo el espectro del Rock and Roll con mayúsculas, desde las notas más clásicas a los matices más vanguardistas. La banda sabe ejecutar a la perfección las atmósferas vintage que tuvieron su esplendor en la década de los 70’s con canciones vibrantes que rezuman auténtico rock. Con cuidadas melodías e intercambio de registros vocales, el trio consigue que sus canciones tengan el suficiente gancho como para seducir al mas exigente de los fans de los sonidos vintage. Descargado altas dosis de adrenalina consiguen equilibrar los pasajes más suaves en los que el blues y la psicodelia se unen al particular viaje en el tiempo de los gallegos. Este trabajo supone la confirmación de una banda que lleva labrando su reputación desde hace ya un tiempo, y que merece un mayor protagonismo en la escena del rock retro español, porque de calidad andan sobrados. Alegorías aeronáuticas en un disco de sonido y estética atemporales que os transportará a través del cosmos, un viaje intergaláctico por las emociones humanas más intensas. Naves en llamas, tormentas de plasma y tripulaciones al borde del motín, éste es el escenario que Zålomon Grass han escogido para hablar de temas universales como la frustración, el abuso de poder o cómo liberarnos de las cadenas de una ansiedad que se expande más rápido que cualquier virus

ZALOMON GRASS son:

G. Mckenzie: voces, guitarras
David Rodd: bajo , sintetizadores y coros
Mauro Comesaña: batería, percusión y coros.
Hendrik Röver aparece como invitado a los mandos de la guitarra, Fender Rhodes & percusión.

’SPACE OPERA’ abre al ritmo de rock and roll y rythm & blues con ‘Cosmic relief’. Instalados en un ambiente vintage, los gallegos componen una corte vibrante y divertido con un aroma a rock auténtico y añejo.

Las cosas cambian de alguna manera en ‘The drill’. Sin perder la esencia rockera, aquí las guitarras se tornan más ácidas y afiladas. Una atmósfera psicodélica y uno tambores inquebrantables marcan el ritmo en un corte más lisérgico y rabioso. Unas pinceladitas de blues ponen color a esta lograda canción.

Con desarrollos más elaborados y pausados, ‘All hands on deck’ baja las revoluciones para acariciarnos con sus bellas y profundas melodías susurrantes. Con la voz como protagonista el corte transita por caminos de rock clásico suave y penetrante. La canción se eleva en su parte central con un flujo de ritmos funk, y efectivos juegos de voces y coros.

A caballo entre el rock clásico atemporal y un espacio casi progresivo ‘Harder to rise’ pone la emotividad. Desgarradora por momentos, la canción mantiene el ritmo pausado esparciendo atractivas melodías vocales entre un ritmo contenido y sólido a partes iguales. Un perfecto escenario lírico que se enriquece con pasajes bien construidos y rebosantes de matices.

El rythm & blues y el hard rock más auténtico se desfogan en ‘Hear i ton the news’. Otro corte de rock atemporal sin aditivos y con el suficiente gancho como para conquistar a cualquier amante del rock de los 70’s. Referencias Zeppelin y melodías atractivas, componen una canción solvente y de fácil escucha.

‘Too late now’ borbotea sutilmente en un estado en el que el blues y el soul complementan un espíritu de rock retro, en su forma mas calmada. Delicados y profundos acordes nos recuerdan que el blues es la esencia del rock, y aquí los gallegos ponen el alma.

Si algo encontramos en el álbum y la versatilidad y no ceñirse a un solo estilo. Así ‘Groove to prove’ vuelve a incidir en el hard-rock de siempre con acordes más propios de Zeppelin y melodías vocales llenas de fuerza. Blues de ojos azules adornado con profundos y afilados solos de guitarra y una voz que va sacando toda su garra en desgarradores pasajes que se aplacan con tonos melódicos. Sin duda, la fórmula funciona.

Para el final, ZALOMON GRASS nos dejan el corte más logrado de un álbum interesante. En ‘Don’t let me go down (space opera) el trio nos ofrece una mayor experimentación. Desde su suave apertura la banda se deja llevar por delicados y cálidos pasajes y una aterciopelada melodía. Sin guitarras estridentes, los gallegos componen una canción llena de emoción, sobre una base firma y sólida, Algunos solos de guitarra complementan ese espacio casi psicodélico en el que se desarrolla el corte.

Aquí os dejamos las fechas que la banda ha anunciado para la presentación de ‘SPACE OPERA’:

-Sábado 8 de abril, Teatro Corroios, Lisboa
-Jueves 13 de abril. Sala Azkena, Bilbao
-Viernes 14 de abril. Sohho, Burgos
-Sábado 15 de abril. TBD
-Viernes 21 de abril. Fun House, Madrid
-Sábado 22 de abril. Babylon, León
-Viernes 5 de mayo. Masterclub, Vigo
-Viernes 12 de mayo. Cofradía Cultural, Vilanova
-Viernes 19 de mayo. Auriense, Ourense
-Sábado 20 de mayo. La Alquitara, Béjar
-Domingo 21 de mayo. El Zagal, Valladolid
-Viernes 26 de mayo. Mardi Gras, A Coruña
-Sábado 27 de mayo. Sala Jagger, Lugo
-Sábado 2 de septiembre. TBA-Sábado 9 de septiembre, La Guarida del Ángel, Jerez de la Frontera
-Domingo 1 de octubre, Krazzy Kray, Cambados

Zålomon Grass