Reseña: COSMIC MARAUDER.- ‘Venus Ryder’

Sin descubrir nada nuevo, el trio alemán nos embadurna en una viscosa gama de riffs que coquetean con el doom, ofreciéndonos una versión stoner cruda y primitiva, pero a su vez en la que encontramos ecos de blues y de proto-metal 70’s. Un interesante debut en el que encontramos distintos aditamentos para degustar un Ep bien construido y que resulta de lo mas atractivo. COSMIC MARAUDER sabe combinar la psicodelia más chamánica y hechizante con la aspereza de un sonido pesado. Sin esconder su vocación por los riffs crujientes y plomizos, los temas gravitan entre esa dualidad de pesadez y sosiego para ofrecernos algo mas de veinte minutos prometedores. La calidad con la que afloran los pasajes de guitarra se mestiza con una poderosa línea de bajo que nos golpea con fuerza con sus crujientes y monumentales desarrollos. Ofreciendo siempre una faceta psicodélica a su sonido, obtienen un trabajo prieto y solvente que me hace tener al trio en mi punto de mira en espera de nuevas entregas. Si, estamos ante una de tantas bandas noveles y su técnica es mejorable, pero desde luego parecen tener buenos mimbres para construir un gran cesto. El hecho de que en algún momento las canciones recuperan ese espíritu setentero que tantas veces hemos visto, es otro gran aliciente para dejarnos llevar por su propuesta. Blues, Stoner y puro hard rock, en un cóctel embriagador y equilibrado que nos permite una buena digestión tras su ingesta. ¡Estos chicos saben lo que quieren!

COSMIC MARAUDER son: Daniel (guitarras / voz); Daney (batería) y Dominik (bajo).

‘Venus ryder’ gravita entre pausados acordes en una insondable atmósfera de tonos pseudo-espaciales ofreciendo un dulce paseo por reconfortantes espacios psicodélicos que se engrosan con poderosos riffs de vocación doom. Una constante que se repite en el resto de los temas de este EP debut. Dando todo el protagonismo a los susurrantes pasajes casi drone, juegan con la pesadez usándola con mesura para obtener un corte de lo mas atractivo.

Por la senda del hard rock stonerizado ‘Dynamite’ deflagra en un corte que me evoca el ‘Come Together‘ de The Beatles en una versión cruda en la que los riffs golpean entre ritmos y estribillos pegadizos. Áspero y cadente el corte avanza entre una estela de fuzz humeante como un verdadero trueno impulsado por el blues.

Atractivos y ondulantes riffs retro van construyendo ‘Green ether’. Lento y pesado la canción se inclina por la ladera del doom sin perder esa vocación 70’s que aparece en cada una de las canciones. Aplastador, el corte deja al descubierto toda la crudeza que atesoran los alemanes con un groovy contagioso que acaba por atraparnos en una tupida tela de araña sonora de la que no querremos salir. Stoner primitivo con connotaciones doomies y ecos proto-metal.

Tras la descarga del tema anterior ‘Too closet o the sun’ nos devuelve la calma lisérgica a través de lentos y penetrantes acordes. El cadente ritmo de la materia y el hechizante bajo custodian unos riffs ácidos y pesados. Heavy-psych poderoso y cegador con una densidad arenosa considerable.  Toda una conjunción de Stoner ortodoxo con momentos de psicodelia narcótica entre ritmos pegadizos.

‘Cosmonaut’ parece quebrar los amplificadores con su crujiente sonido antes de emprender una huida hacia adelante con dinámicos y arrolladores riffs nebulosos de los que parece aflorar el legado de Motorhead. Manteniendo ese tono típico del mejor hard rock 70’s el corte se precipita en un torrente de riffs con buenos y pegadizos estribillos.

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Reseña: STONE DEAD CROOKS.- ‘In ruins’

Desde Viena, el trío austriaco STONE DEAD CROOKS presentan su nuevo EP ‘IN RUINS’. Un trabajo totalmente grabado y producido por la banda en el que dejan patente su amor por el blues y la psicodelia. Uno de esos descubrimientos que de vez en cuando llegan a mis oídos y que bien merece sea promocionado por la calidad que atesoran sus cuatro temas. Sin noticias previas del trío, los austriacos han ido publicando singles y jams previamente a esta entrega. Enraizados en el heavy-blues de los primeros 70’s y adornándolo con crujientes riffs stoner hacen que sus canciones nos envuelvan en un halo de psicodelia ácida en la que el blues esta muy presente. Con muchos momentos en los que el legado de The Doors aparece, especialmente en el registro vocal de su cantante, pero que también los momentos de bandas como The Black Keys o sus paisanos The Heavy Minds vienen a mi cabeza. Su sonido primitivo es otro de los alicientes que encontramos en un trabajo oscuro y chamánico que sabe conjugar la calma con su innato sonido difuso. Esa crujiente línea de bajo es uno de los soportes principales del EP, pero la habilidad para insertar esos solos afilados y ácidos hacen que las canciones se enriquezcan para ofrecernos la mejor de una banda a la que debemos seguir para poder comprobar su evolución en futuras entregas.

STONE DEAD CROOKS son: Max Gärtner, Adrian Stelzl y Thomas Tobias.

‘Nothing of all’ parte con una cadencia lenta y pesada para llevarnos a un espacio en el que el crujiente bajo es seducido por pasajes de psicodelia chamánica en el que la voz juega un papel primordial. Con el blues en sus genes, el corte camina entre ecos más propios de los 70’s en una conjunción de lo viejo y lo nuevo de lo mas apetecible. Con un cierto tufillo Morrisiano en los registros vocales, su oscuridad latente se conjuga con un espacio de neo-psicodelia muy atractivo. La aparente pereza con la que se desarrolla el tema es precisamente uno de sus alicientes; el saber conjugar esos ritmos lentos con la pesadez sin caer en lo monótono resulta ser todo un aval.

Dando más vitalidad a su sonido, ‘Falling down’ sube las revoluciones entre vibrantes tambores y difusos rasgueos sin perder esa carencia doorsiana de su vocalista. En un escenario más propio de sus paisanos The Heavy Minds, el corte se desarrolla entre medios tiempos y guitarreos más propios de una banda de garage-blues impregnando sus notas en un halo lisérgico. Entre el humo cannabico el corte va oscilando sin perder su ritmo en ningún momento ni esa vocación retro que los austriacos dejan patente en su sonido.

If You Could Only See’ el tema más largo de todo el EP, hace crujir sus riffs en una cadencia lenta y mística. Los ecos de The Black Keys y la vocación doorsiana van creando un corte que apunta con explotar pero que se asienta en un espacio heavy-blues narcótico entre crujientes riffs combinados con solos afilados y una buena melodía. El corte combina los sonidos de finales de los sesenta con los ecos desérticos creando un espacio multidisciplinar en el que la psicodelia pesada se desarrolla en su hábitat. Sus tonos trascendentales nos llevan en volandas en una narrativa que va cambiando pero que siempre acaba regresando a su origen. Si bien el corte se desarrolla sobre una armonía que sirve de soporte, los austriacos tienen la habilidad de colorearlo con distintos giros que hacen que todo fluya.

Cerrando el trabajo ‘In ruins’ el tema que le da nombre vuelve a relatar un escenario en el que la noche parece ser la protagonista de una historia oscura. Creando ese sonido difuso con un bajo que parece vaya a quebrarse las plegarias chamánicas nos envuelven en un manto psicodélico. Pasajes netamente heavy-psych combinados con ecos desert-rock construyen un tema menos rítmico que no pierde el espíritu del trio a la ahora de construir sus canciones.

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Reseña: MOS EISLEY SPACEPORT.- ‘The Best of their Early Year’

‘THE BEST OF THEIR EARLY YEAR’ es el EP debut del trio alemán MOS EISLEY SPACEPORT. Un proyecto que nace a finales de 2019 o principios de 2020 cuando tres tipos de Bremen que se metieron en una habitación en un viejo búnker de la Segunda Guerra Mundial, en el frío norte de la ciudad para dar rienda suelta a su creatividad. Pronto descubrieron algo extraño: cada vez que atraviesan la puerta de la habitación, entran en un agujero de gusano que los lleva directamente al año 1972 en un pequeño planeta desértico circumbinario en los bordes exteriores de una galaxia lejana. Así se convierten en un grupo de hippies de pelo largo y pantalones acampanados, obligados a tocar rock y psicodelia pesada impulsados por el blues durante horas y horas. Un sinfín de solos de guitarra, lámparas de lava resplandecientes y tonos de fuzz pesados ​​se apoderan de MOS EISLEY SPACEPORT hasta que finalmente son lanzados y enviados de regreso a la actualidad con la sensación de que en ese retorno, encontraron su propio sonido. El resultado de esa experiencia es un puñado de temas poderosos con aroma a 70’s en los que el blues juega un importante papel Pero también la psicodelia el boogie-rock y el hard-rock más auténtico. En caso como este siempre me surge la misma pregunta: ¿Retro rock?, ¿Copia? Pero tras escuchar los poco mas de veinte minutos de este EP, lo único que puede decir es que estos chicos hacen las cosas con honestidad y sintiendo ese feeling del rock crudo de los años 70’s. Se nota que aquí no hay poses y que los temas salen del su amor a la música No parece haber poses, sino temas que salen de las entrañas con toda su vitalidad. Con el legado de Peter Green (Fleetwood Mac) muy presente crean canciones directas que mantienen un groovy vibrante y divertido. Ese túnel del tiempo que los llevó a 1972 los trajo de regreso con la lección bien aprendida, y eso se nota en este prometedor debut, que espero solo sea el comienzo de nuevas prometedoras entregas. Los amantes del rock clásico tienen aquí un nuevo filón donde explorar. Un trabajo en el que encontramos buenas guitarras en línea Hendrix, alguna pincelada progresiva, ecos del medio oeste en cortes coloristas evocadores del sonido West-Coast y mucha psicodelia impregnada en unos surcos que cuentan con la magnífica voz de Daniel, consiguiendo transmitir esas sensaciones multicolor, tanto en los momentos más íntimos y sugerentes, como en los momentos de rabia.

MOS EISLEY SPACEPORT lo componen: Daniel (voz y guitarra), Sebastian (bajo y sintetizadores) y Guido (batería).

‘Further when i’m far’ se desarrolla bajo atmósferas psicodélicas entre efectos envolventes y pausados acordes adornados con tonos exóticos para ir evolucionando con un cristalino sonido hasta situarse en un escenario pesado y unas armonías que me recuerda el clásico de Peter Green ‘Oh Well’. Tambores vivaces, gruesos riffs stoner, y blues setentero van construyendo el corte para situarlo en un collage retro en el que el imperturbable ritmo y la fornida línea de bajo   dan cobijo a solo ácidos salidos de la guitarra. La banda modula y hace contonearse la canción sin dejar de avanzar dinámicamente. Heavy-psych y hard rock de muchos quilates en el que el trabajo de las cuatro cuerdas resulta fundamental encadenándonos a su pegadizo ritmo gracias a un fantástico groovy que juega con el tiempo del tema.
Instalados en un ambiente heavy-blues más propio de los primeros 70’s ‘Mojo filter’. El fantástico groovy se adorna con estribillos pegadizos. Pesados ritmos golpean con fuerza dotando de cuerpo a un corte que es una invitación al baile y al desenfreno. En su parte final los alemanes se dejan llevar por la psicodelia ácida entre verdaderas descargas de un bajo poderoso y expansivo.
Una locución retro nos introduce en ‘Space shift’, en el que el órgano vintage nos confirma las sospechas del amor por los sonidos de los 70’s de la banda. Con el blues como leit-motiv, y con riffs de pura esencia retro, el legado de los primeros Fleetwood Mac sigue aflorando en cada acorde. Creando una descomunal cortina de sonido con sus monolíticos riffs logran conjugar vibraciones del pasado con un sonido mucho más contemporáneo en una conjunción de lo más efectiva y atrayente.   La versatilidad del sonido hace que cada tema sea una oportunidad para el gozo, ahora con tonos que incluso se acercan al funk, sin perder su espíritu rockero.
‘Drop out’   a ritmo de boogie-rock cabalga brioso con sus ritmos bailables y el blues en las venas. Sonando crudo y primitivo, el tema parece haber sido compuesto décadas atrás, lo que demuestra el espíritu vintage del trio. Su sonido grueso pasa por encima de algún eco proto-metal. Si ya en los temas anteriores había quedado claro, aquí se demuestra nuevamente que los tres músicos saben sacar el mayor rendimiento posible a sus instrumentos en pos de un fin común. Así el tema se muestra sin fisuras incluso cuando se separan del camino para explorar otras vibraciones, consiguiendo acoplar el sonido para que todo parezca compacto. Estas modulaciones solo hacen que enriquecer la canción.
En unos tonos más rurales, y combinando acordes acústicos con eléctricos, ‘My bicicle won’t fly’ se desarrolla entre atmósferas sureñas con aires festivos. Sin mostrar la pesadez de los cortes anteriores van construyendo un tema de rock clásico en el que el espíritu folk aparece con coloristas coros y estribillos casi en modo country. En una especie de combinación entre Neil Young y un espíritu más propio de la west-coast el tema es un soplo de aire fresco en el que las melodías son cuidadas huyendo de las estridencias.

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Reseña: L’UOMO NERO.- ‘Andiamo Nel Deserto’

Sorprendente banda de Alburquerque desconocida para mí hasta que recibí una promo de la agencia Purple Sage Pr. y tras la primera escucha dije ¡¡wow!! ¡¡esto es genial! Este debut en forma de EP es la primera parte de la trilogía sónica de THE BOOGEYMAN, (nombre con el que también se hacen llamar el trio L’UOMO NERO, Los tres capítulos son: ‘ANDIAMO NEL DESERTO‘, ‘DEL LA MER‘ y ‘VODA ATEBO OHEN‘. y en ellos la banda de Nuevo Mexico siguen las aventuras de los detectives ocultistas Nico L’Oscuro, Quello Bello y Sentire, y sus prácticas sobrenaturales y mágicas para descubrir el misterio detrás de la desaparición de una mujer de Nuevo México. Creados sobre una base de suspense fantástico e inspirados en hechos reales y por el autor estadounidense HP Lovecraft, los tres EP llevan al protagonista a través de las etapas de dolor, negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Los tres registros juntos forman el marco de una lúgubre investigación de un crimen oculto ilustrada por una obra de arte especial y diseños que revelan algunas pistas faltantes. Esta ópera rock melódica y melancólica está impulsada por las ardientes voces y riffs del líder Dominic Cagliostro. Algo más de un cuarto de hora de blues oscuro y cegador evocador del aire del desierto en un cóctel que incluye voces más propias de David Clayton Thomas, riffs con el groovy de Bo Didley y la fuerza de MONSTER MAGNET, todo envuelto en el caluroso aroma sureño y unas melodías de lo mas sugerentes que afloran entre tambores que retumban y guitarras ácidas. Marcando bien los tiempos, ese groovy contagioso hace que nos sentamos partícipes del derroche de garra y sentimiento que sus cuatro temas contiene. Jugando a la perfección con voces y coros los temas parecen compactos en su relato, tomando prestados momentos 70’s para adaptarlos a los nuevos tiempos en el que stoner brilla y se reproduce de una forma tan prolífica. Arenoso, rockero, blusero y con las suficientes dosis de psicodelia como para llegar un amplio espectro de público. Su breve duración hace que espere con ansia las nuevas entregas de la trilogía que llegarán en los próximos meses.

ANDIAMO NEL DESERTO‘ está disponible vía Desert Records a partir del 6 de noviembre.

L’UOMO NERO son: Dominic Cagliostro (Domenico L’obscure) (Voz y guitarra , Robson Guy (The Handsome One) (bajo) y Luke Seelau (Hear) (batería).

Desde la calma entre magnéticos acordes y una profunda voz fluye ‘Andiamo’. Un tema colorista que se engrosa poso a poco con un espíritu 70’s. Rock clásico adornado de riffs Stoner sin perder su vocación hard-blues con un cantante que me recuerda a David Clayton Thomas en modo stoner. Un profundo vozarrón bien custodiado por atractivos ritmos que marcan un tempo vivaz. Implacable en su ritmo el tema nos evoca luminosos y soleados espacios. Una perfecta combinación de elementos en los que no faltan los solos asesinos rebosantes de acidez y unos coros de lo mas pegadizos. Todo un amanecer en el desierto que se eleva entre las dunas y los cactus con gran brillantez.

Recuperando el legado de Bo Didley y añadiéndole unos tambores atronadores y nbuenas dosis de fuzz ‘Afterman’ camina por senda del blues-rock lleno de ritmos boogie y grandes coros. Arrancadas de furia que se conjugan con un ritmo absorbente y pegadizo que nos lleva en volandas a activar nuestras articulaciones. Rock a la vieja usanza, contagioso y arrollador. Otro luminoso tema lleno de vitalidad y un ambiente optimista y dicharachero.

Mas oscuro y con vestigios de banda sonora de spaghetti western, ‘Nel deserto’ refleja el sol sobre las dunas y las dunas de los cactus. Atmósfera chamánicamente psicodélica y sentimiento que aflora de las estrofas de esa voz portentosa y aguardentosa de su cantante Dominic. Un tempo más calmado que los cortes anteriores nos sumerge en un ambiente oscuro de blues lisérgico que nos narcotiza con su poderoso influjo chamánico. Un desgarrador relato que nos invade entre un brumoso espacio en el que los instrumentos resuenan grandiosos. La prueba palpable de que estos chicos van en serio y saber hacer bien las cosas.  Lo solos ácidos no faltan a una cita en medio del desierto en este canto liberador que va alumbrándose según avanza llenándose de garra.

‘Walk away’ cierra esta breve entrega dejándonos con ganas de más. Un cadencioso ritmo blues rock con aroma sureño y buenas guitarras vuelve a construir un relato más propio del lejano oeste. Su fantástico groovy nos penetra hasta las vísceras con todo su gancho. Ritmos contagiosos que caminan sin prisa, pero sin pausa, pero sobre con paso firme. Otra vez encontramos esos juegos vocales tan atractivos y coloristas lo que hace que el grueso del sonido del tema adquiera una dimensión superlativa. Las fantásticas melodías ondulan en ese peregrinar por el desierto con el blues como sintonía.

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Reseña: NARLA.- ‘Till The Weather Changes’

Si miramos hacia atrás y nos remontamos al año 2.014 en el que los australianos NARLA publicaron su ardiente EP homónimo y lo comparamos con este nuevo álbum, podemos encontrar una gran evolución. Dese entonces han ido dosificando sus entregas con varios singles y un EP, ahora publican su álbum debut con todos los honores y por la puerta grande. Algo más de una hora hechizante y cautivadora dividida en nueve temas que son el fruto de horas y horas de exploración en los confines de la psicodelia, el rock progresivo y el blues. Grabado en vivo, el álbum transmite toda la crudeza a través de delicados y profundos acordes salidos de las orillas del rio en el que fue grabado. El trio, tras diez años tocando juntos reflejan su conexión en algo mas de media hora de música llena de sentimiento. A pesar de la ausencia de bajo, la dupla de guitarra juega con las melodías creando una nube narcótica de sonidos que nos arrullan entre acordes de blues pantanoso en un ambiente humeante y lisérgico bajo unos penetrantes tambores. Sin miedo a explorar espacios más progresivos, la versatilidad de los temas hace que este debut sea un álbum rico en matices. Aquí encontraremos momentos doorsianos con un registro vocal a semejanza de jim Morrison pero también paseos psicodélicos en línea Colour Haze, y sobre todo ese blues pantanoso húmedo y lleno de sentimiento.  ‘TILL THE WEATHER CHANGES’ fue grabado en una sola toma en vivo en Sound Recording Studios en Castlemaine, Victoria. Los temas fueron compuestos en largas sesiones a la orilla del rio Hawkesbury entre cervezas a la luz de la hoguera, algo que queda reflejado en un álbum que transmite ese ambiente intimo.

‘Till the weather changes’ el tema que da nombre al álbum, nos hace presagiar todo un trance chamánico. Con una cadente introducción y una voz evocadora de los registros más hechizantes del mismísimo Jim Morrison, el tema va creando una estela humeante entre tambores que chistean y un bajo lleno de magnetismo. Una construcción que inevitablemente me recuerda al clásico ‘L.A. Woman’ de The Doors, va evolucionando hacia un espacio de fuerza y frenesí contenido bajo los desgarradores y profundos registros vocales. Solo un par de minutos y ya me han conquistado. Un aroma sureño evocador de la soleada California se vislumbra en sus crudos acordes.

Con un carácter más hipnóticos, los ritmos pseudo-kraut de ‘Mountain’ nos sugieren un escenario más lisérgico que mantiene el carácter setentero. Creando un sonido ondulante pero siempre vivaz en sus ritmos, van coloreando de matices y armonías un corte que posee cierta pesadez sin perder su aura psicodélica.

Con suaves acordes y delicados acordes susurrante ‘Bedside’ parece describir el rumor del agua en un escenario plácido en el que la psicodelia nos arrulla con momento pseudo-progresivos. Todo un remanso de paz en tonos melancólicos con una melodía lánguida pero hechizante. Sus tonos grises mantienen una calma introspectiva a lo largo de todo el tema con un leve aumento de intensidad en su parte final con una guitarra más incisiva, aunque sin perder la belleza a pesar de su aspecto más inquietante.
Sin perder esos tonos grises del corte anterior, los delicados acordes se suceden entre una línea de bajo repetitiva y envolvente en ‘Detroit’. Otro corte marcado por la característica voz que vuelve a evocar a Morrison en sus tonos melancólicos. Cadente y pausado ese tono chamánico y triste se mantiene entre una neblina con aura psicodélica. Con un carácter bluesero en sus entrañas psicodélicas, el tema es una caricia apacible y placentera en la que podemos encontrar algún vestigio del rock de los setenta junto a momentos más propios de Colour Haze en su faceta más suave.
‘The way’ se desarrolla sobre tonos blues y rock más propios de los 70’s. Entre un ambiente psicodélico, su dinámico ritmo y un groovy de lo más atrayente se combina con la languidez de sus paisajes psicodélicos que se van tornando más progresivos. Destellantes acordes sustentan suaves pasajes entre una voz trascendental que ondula constantemente en una combinación de elementos. Dando la sensación de que va a explotar, el tema se queda en un nivel de tensión que no acaba de eclosionar a pesar de su potente línea de bajo que consigue darle cuerpo a un tema que en su conjunto se establece en ese espacio psico-progresivo tan particular de los australianos.

Delicados acordes abren ‘Think like that’, un silencioso blues pantanoso lleno de sentimiento que nos susurra desde el minimalismo en un ambiente húmedo y nebuloso. Así transcurre la primera parte del tema, describiendo una calma pasmosa que acaba explotando en la segunda mitad del corte.  El tema parece reflejar el entorno en el que fue grabado a la luz de la hoguera junto al rio.

‘Am i sane’ sigue una estela similar al tema anterior, pero incrementando la intensidad. Su cadente ritmo y los acordes de guitarra nos impregnan de blues sobre cálidos registros vocales. Buenos pasajes de guitarras con un groovy contagioso mantienen la calma entre registros chamánicos que acaban llevándote al espacio que los australianos quieren. Jugando con las armonías la dupla de guitarras crean una caótica maraña de sonidos que te atrapan en su interior haciéndote partícipe del tema. Líricamente, la pista se centra en un fatídico encuentro con la pantera que, según el folclore, escapó del circo hace décadas y ahora deambula por los arbustos que rodean el río Hawkesbury

Retomando los aires progresivos ‘Before i do’ nos envuelve entre plácidos momentos de calma atmosférica. Sin prisa para avanzar, el tema ofrece un espacio de relax de gran magnetismo en el tras el zumbido de fondo la guitarra suena con acordes sutiles y fascinantes.

El álbum cierra con ‘Clifftonville’ tema no disponible en su página de bandcamp y en el que a los largo de mas de un cuarto de hora inciden en la exploración introspectiva de la psicodelia y el blues con tonos pseudo progresivos. Una especie de jam de alto voltaje por la calidad de su contenido. Susurrante, chamánico y con sonidos penetrantes, nos invitan a un plácido paseo por humerales narcóticos en los que las guitarras esparcen solos llenos de belleza en un ambiente de calidad.

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