RAINBOW BRIDGE.- «Lama»

a1971372226_16«LAMA», supone el primer larga duración de la formación italiana RAINBOW BRIDGE, después de haber lanzado un EP con material propio. Previamente existen publicaciones en las que la banda ejecuta versiones de su admirado JIMI HENDRIX. El nombre de la banda no parece ser casual.

Esta devoción por el músico de Seattle queda patente en el presente disco. Curioso que hoy cuando se cumple el aniversario de su muerte, se edita este trabajo. 

Seis temas en los que los ecos del blues ácido setentero se reflejan con maestría. Cadencia y ritmo que transitan por escenarios setenteros en los que los tonos lisérgicos ocupan gran protagonismo. Si dentro de sus composiciones destacan los desarrollos y solos de guitarra, la guardia pretoriana de un bajo cadente sirve de preludio a los citados solos. Así, «Lama«, es corte que da título al álbum, es un ondulante viaje que recupera la esencia de la costa oeste en sus momentos más brillantes. Los solos se suceden sin demasiadas estridencias, creando un tema de tonos vintage. pero que se resuelve por si mismo. Dentro de la apuesta de los italianos, el blues añejo y psicotrópico tiene cabida en «Storm». Aquí la contundencia hard-rock está más presente sin perder de vista los genes hendrixianos. A buen ritmo se van sucediendo unos riffs apoyados en unas voces con un groovy completamente sacado de la época dorada del rock. ¿Retro-rock? Agunos lo definirían así, pero cuando hay una admiración y una cierta identidad propia, quizás elk término no sea apropiado. Si bien el punto de partida está claro, «Day after day» nos ofrece otra visión mucho más lisérgica y calmada. Repetición de arpegios bajo bellas melodías con voces sugerentes, consiguen ambientar el sosegado tema. La furia y el músculo vienen de parte de esa guitarra que alarga sus solos más punzantes hasta el infinito pero sin estridencias. Melancólico y por momentos tenebrosos, los efluvios lisérgicos flotan en sus notas de forma reconfortante.     El dinamismo de «Words» mantiene el regusto añejo de esos blues impregnados de thc típicos de los inicios de los setenta. Con registros vocales más desgarrados, la banda sigue anclada en aquellos momentos de gloria sin ningún pudor.

A continuación nos encontramos una jam que sirve de esparcimiento para que cada miembro desarrolle sus riffs cargados de fuzz en el caso de la guitarra, la línea de bajo sigue su propio camino en una estructura de ejecución libre.

El corte final, «No more i’ll be back» con sus doce minutos genera la libertad suficiente para que, partiendo del slide guitar en un blues pantanosos donde los efluvios intoxicantes del delta, con acordes acústicos se van impregnando de psicotrópico a paso lento.  sus tonos sureños son salpicado de un fuzz netamente humeante, para completar la composición más creativa de RAINBOW BRIDGE. blues con medios tiempos que juega con la psicodelia y los sonidos swamp. Una vuelta al delta del Mississippi bien ejecutada. 

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THE VINTAGE CARAVAN.-«Gateways»

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Nada más escuchar las primeras notas del nuevo álbum de THE VINTAGE CARAVAN, se advierte que los islandeses han vuelto a sus orígenes tras el endurecimiento de  en su anterior disco «ARRIVAL». En el momento de su salida parecía haber influido su fichaje por un sello como Nuclear Blast, dando un cierto giro a sonidos más pesados, pero en «GATEWAYS» nos hacen desechar esa teoría.

Mucho más protagonismo a las melodías sin que esto suponga una pérdida de energía. Basando su sonido en el hard-rock setenteros, la banda transita con soltura por escenarios de rock clásico. Los coros y estribillos ayudan a esta concepción resultona en sus temas. Potentes riffs de hard con tonos melódicos se van combinando con temas llenos de fuerza como «The way». Una frescura compositiva que parece salirles del alma, como diciendo, «¡estos somos nosotros!.  Ritmos infernales de su batería y ese bajo denso se salpican de armonías cercanas a los cánones del hard-progresivo. si algo por lo que felicitarles, es por su buen hacer en esa combinación de sonidos añejos, con su propia puesta en escena contemporánea. Riffs que caminan por territorios más cercanos al stoner o al mísmísimo proto-metal, se combinan con ensoñadoras melodías. «Reflections» o «Reset» son claro ejemplo de ello. Tapando la pesadez con bellas melodías y las melodías con la pesadez consiguen un resultado brillante. 

En ocasiones partiendo de bellos acordes acústicos llenos de romanticismo, que es coloreado con notables momentos sinfónicos que nos recuerdan a Wishbone Ash «On the run» o la impresionante «Nebula». Una pista en la que registros que por momentos evocan a Jethro Tull o Rush, consiguen que no podamos diferenciar si se trata de un tema contemporáneo o un corte de cualquier banda progresiva de la década de los setenta. El resultado es una atemporalidad de su música.

«GATEWAY» no está exento de riffs difusos, con densas atmósferas humeantes exploradas por voces que recuerdan a Ian Anderson o a Mick Abrahams, así como cortes con groovy blues-rock herederos de FREE como «All this time», o «Set your sights», donde las guitarras se desangran para ofrecernos lo mejor de si mismas. Una sangría salvaje y divertida a la vez, a la que no es posible poner ningún reparo.

Y si de lo que se trata es de versatilidad, ¿Por Qué no incluir temas más melódicos, como «Tune out»? Sobre tiempos medios construyen otro corte de rock clásico, en esta ocasión volviendo a usar el sentimiento romántico con agradables y estéticos acordes retro.  

Para el final del disco dejan un tema que me sorprendió nada más escuchar las primeras notas. La inclusión de una versión de «The Chain», tema de los británicos FLEETWOOD MAC pone la guinda a un enorme trabajo. A veces no hay que ir más allá, la respuesta puede estar en homenajear a una gran banda. No solo de riffs pesado vive la escena alternativa, a veces es una magnífico ejercicio rescatar otros registros más sutiles, y eso no quiere decir que la energía se evapore, y esta versión es prueba de ello. 

Más que notable, la tercera entrega de THE VINTAGE CARAVAN, en mi modesta opinión es una especie de vuelta a los orígenes, tras haber experimentado sonidos más pesados, que en el fondo no cuadraban del todo con su filosofía. Su cuarto disco me dará la razón, o no, ¿quién sabe?, pero hasta que eso llegue, todavía podemos disfrutar de muy buenas escuchas de «GATEWAYS», empapándonos de sus melodías o zambuyendonos en sus vibrantes riffs. 

 

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GRUSOM.- «II»

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Tres largos años hemos tenido que esperar para tener nuevo material de los daneses GRUSOM, pero la espera ha merecido completamente la pena. GRUSOM «II» ya está aquí  via Kozmik Artifactz, para deleite de los que nos vimos sorprendidos y maravillados con su aclamado debut. 

A modo de secuela, siguen estando presentes los sonidos hard-rock setenteros de tintes progresivos,  así como la oscuridad lisérgica con tonos grises en sus voces y órgano. A través de sus letras oscuras, GRUSOM crea un universo de sonido, donde la vida y la muerte se exploran a través de cuentos sombríos. Las guitarras en duelo, la suavidad del órgano y la ejecución musical consumada crearán el escenario para que tu mente divague.

Los acentos vintage mostrados en su debut, aparecen intactos en temas como «Don’t be afraid». El órgano señalando el camino a seguir, como un bajo de tinte stoner retro, y esa voz, que voz!!! Nicolaj Hoffmann Jul posee un privilegiado registro con el que logra transmitir la complejidad y oscuridad que relatan las letras de la banda. Muerte y miedo que están presentes. Por momentos, cercano a uno de mis cantantes favoritos, que no es otro que Jim Morrison, pero a la vez dotando a los temas de una melancolía contagiosa. Sobre una base rítmica que se repite con aciertoe, GRUSOM va modulando un tema de hard progresivo que  podría recordarnos a los mejores GRAVEYARD, con órgano incorporado. 

La verdad es que no termino de entender que catalogen su música como heavy-rock, o como metal, pero bueno, eso de las etiquetas es otra historia. La versatilidad de la banda hace que roce esos ecos hard & heavy.

La evocación de pasados tiempos de gloria y la añoranza y tristeza descrita en «Peace of Mind» resultan reconfortantes. El sexteto, desde el sosiego, pero sobre todo desde la intensidad y el desgarro, con esa dualidad de órgano y guitarra, consigue crear una pieza de proporciones majestuosas.  Hard-progresivo de una magnitud y profundidad grandiosa. Uno de los temas mas destacados de un disco en el que es difícil elegir.

Con un inicio en el que caben los acordes arábigos arropando la melancolía, «Skeletons» consigue unir la vocación oriental de su guitarra con lo pastoral de su órgano. Generando una densidad que es quebrada por momentos de oscuridad en la que los ecos psico-progresivos se apoderan del tema, haciéndose que se disipen los sonidos del este. ¿Te imaginas a Deep Purple haciendo rock andaluz?. Una desorbitada fuerza vocal, con los desgarros habituales en los que no faltan los ecos Sabbathicos.

Lúgubres momentos que parten de la melancolía encontramos en «Vagn Op». Partiendo de sosegados acordes acústicos el tema va adquiriendo intensidad. Una evolución desgarradora y oscura  que mantiene la tónica del resto de los temas. GRUSOM hace del desasosiego su bandera, en esta ocasión prescindiendo del inglés para usar su lengua materna, el danés. el hipnótico órgano de Peter Portner hace el resto.

Siguiendo esquemas más tradicionales de hard & heavy,  «Embers» es el corte más dinámico de esta segunda entrega GRUSOM

El cadente ritmo de «Dead end valley» nos devuelve a territorios a los setenta. Un tema equilibrado a la vez que oscila entre sus acordes, En esta ocasión, sin grandes artificios consiguen otro corte efectivo.

LLegados a este punto y solo con un tema por delante, la conclusión de que GRUSOM está en la cima de las bandas danesas de la actualidad no tiene mucho margen de duda. Una banda que consigue transmitir sensaciones y sentimientos con esta facilidad siempre es gratificante.

«Cursed from birth» cierra esta maravilla llegada desde la parte mas meridional de Dinamarca, Con la sensación de que el mar está cerca, su guitarra y el omnipresente órgano se abren a las luces entre la niebla. Otro desgarrado corte que se va intensificando en su navegar por las aguas del retro-rock más brillante.  Una maravilla mas de este «II».

GRUSOM está compuesto por Nicolaj Hoffmann Jul (voces), Jakob Kaae (batería), Dennis Warburg (guitarra), Thomas Ulrik (guitarra) Søren Olesen (bajo) Peter Portner (teclados).

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PSILOCIBINA.-

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LLegados desde Brasil, otra a las prolíficas canteras de bandas con gran calidad nos llega el debút de PSILOCIBINA. Distribuido en Europa por Electric Magic Records, y por Abraxas Records en el continente americano, el trío de Rio de Janeiro nos trae siete temas en los que el frenesí heavy-psych pertubará nuestros sentidos. Una experimentación psicotrópica que hace honor a su nombre. Contenida en determinados hongos la psilocibina es un alcaloide que produce efectos alucinógenos. Esto es lo que trata la banda con sus jams. Una liberación más allá de la razón humana que hará las delicias de los amantes de los sonidos «viajeros» que tanto nos gustan.

«2069» nos trae el primer ejercicio de solos de guitarra con un sonido hueco de batería y bajo. PSILOCIBINA ejecutan a modo de jam una creación libre de esquemas y ataduras. Todo un caos premeditado que sirve de lucimiento para su guitarrista Alex Sheeny.

Los efectos y distorsiones inician un paseo por territorios heavy-psych en los que los pedales humean durante «Galho». Describiendo enigmáticos entornos persiste el protagonismo y la libertad de unos solos de guitarra incisivos e hirientes. Tras un lento caminar algo caótico, el tema se torna más tradicional en su esquema, llegando a incorporar elementos de jazz. El peso del bajo de Rodrigo Toscano se ve incrementado, poniendo cordura a la libre composición.   

La banda se decanta por el blues en «Supernova 3333». Ácido y narcotizante, los largos recorridos a lo largo de los trastes, la banda baja su la frenética intensidad de su enajenación interpretativa dotando al tema de una mayor cadencia y sosiego. como si de un masaje se tratara, el corte resulta aliviante.

El punto tropical de «Na selva densa», gracias a los ritmos de percusión, colorea el tórrido ambiente describiendo el espíritu de las espesuras amazónicas. Todo un viaje a través de densas y agrestes espesuras con luces y claros en esa incursión selvática a la que nos guía la guitarra. 

Todo el poderío del alcaloide que da nombre a la banda, aparece en el corte del mismo nombre. «Psilocibina» adormece de una manera mesiánica. Gratificante en sus suaves y estéticos pasajes de guitarra mostrando los efectos más gratificantes de la alucinación a la que nos somete este debut. Las melodías con acentos de rock sureños nos arropan calidamente en este periplo estupefaciente. 

Con una base hard rock con elementos hendrixianos, «Trópicos» nos ofrece los riffs más primitivos y rudos de ese cabalgar al que nos somete el trio.

Con «L.S.D.», los brasileños, nos someten a la lisergia en estado puro. A través de multitud de efectos fuzz la locura gorgotea de sus notas turbándonos y sometiéndonos a sus dictados.   Surcos impregandos de dietilamida 25 que cierran un brillante ejercicio de psicodelia poor momentos paranoica.

El album fue grabado en directo en el Estudio MATA por Matheus Ullmann, mezclado por su guitarrista Alex Sheeny y masterizado en Alemania en  Tonmeisterei Oldenburg, correspondiendo la portada al propio Sheeny

PSILOCIBINA son: Alex Sheeny (guitarra y sintetizador), Lucas Loureiro (batería y percusión) y Rodrigo Toscano (bajo)

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RING VAN MÖBIUS.- «Past The Evening Sun»

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RING VAN MÖBIUS y su trabajo «PAST THE EVENIGN SUN», suponen una oportunidad para abrir la mente de los puristas del progresivo llegada desde Noruega por un trio que prescinde de la guitarra, y que recrea episodios que bien pudieran estar fechados en la escena progresiva pionera de los primeros setenta.

Con órgano hammond, bajo y batería y una buena dosis de nostalgia y mucha influencia de Van der Graaf Generator, sus tres cortes derrochan ritmos punzantes sobre melodías de órgano bien trabajadas que son coloreadas de tonos jazz a través del saxo.

Una épica que fluye en temas como «Past The Evening Sun» de veinte minutos y «Chasing The Horizon» de once minutos en los que rescatan la esencia de ELP o Atomic Rooster, así como un corte como «End Of Greatness» a lo largo de 5 minutos en plena vena King Crimson. Puede parecer increíble pero 40 años después el sonido no difiere del que hacían los pioneros del progresivo más ortodoxo.

El hecho de que no puedas encontrar un guitarrista en la banda probablemente te sorprenda, pero al mismo tiempo se esfuerzan por crear su propio sonido, un tanto alejado de lo tradicional, que abarca desde lo más delicado y cómodo hasta la locura total y los paisajes sonoros abstractos. 

Con un fuerte enfoque en instrumentos originales, grabación de cinta analógica y técnicas de estudio de la vieja escuela, usan su espacio de creación en Spectral Tape Studios, como un instrumento para crear su propio universo musical extraño y maravilloso.

RING VAN MÖBIUS son: Thor Erik Helgesen (Voces, Hammond Organ L100, Fender Rhodes, Clavinet D6, Moog Satellite y Korg MS20),  Håvard Rasmussen (Fender Bass VI y efectos) y Dag Olav Husås; (batería, timbales, percusión y efectos).

Músico invitado: Karl Christian Grønhaug (saxofón).

 

 

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