Crónica: DESERTFEST BERLIN (Warm-up e impresiones generales)

Muchas eran las incógnitas sobre lo que nos depararía la última edición de Desertfest Berlin, el cambio de ubicación desde el Arena, donde se habían celebrado las últimas ediciones del festival, has el Columbiahalle. A su vez los horarios de las actuaciones de las banda,s con solapes entre el escenario principal y el segundo escenario, hacían que afrontara de una manera diferente la ya habitual visita a Berlín.

La organización había programado en la jornada del jueves un warm-up con un line-up muy interesante. Dos de mis bandas favoritas, TEMPLE FANG y THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES, eran los encargados de calentar motores para un fin de semana que se presentaba muy intenso.

Habiendo llegado a Berlín a media mañana, y una vez ubicado en mi hotel, decidí pasear hasta la Sala Cassiopea, donde iba a celebrarse esta jornada previa. Si hay cosas por las que me enamora Berlín es por la gran cantidad de espacios culturales que existen como Cassiopea. Unas antiguas naves ferroviarias reconvertidas en un lugar para la diversión, la cultura y el esparcimiento. Un lugar con las fachadas coloreadas con habituales y llamativos grafitis, entre los que destacaban carteles avisando de que estamos en un espacio libre de conductas racistas, sexistas, homófobas e intolerantes. Sin duda, un ejemplo a seguir.

En la sala había quedado con mis amigos de TEMPLE FANG, que llegaban directos de una actuación la noche anterior junto a King Buffalo. A su llegada, la ceremonia del traslado y montaje del equipo e instrumentos fue el pistoletazo de salida del festival. El espacio donde iban a actuaran se situaba en la planta baja, con un pequeño laberinto interior que comunicaba distintas estancias. En esos momentos me pareció un espacio demasiado pequeño, y no terminaba de vislumbrar como se desarrollaría allí la noche. Durante la prueba de sonido pude comprobar que la estancia allí sin tapones para los oídos iba a ser imposible. Con un volumen elevado de decibelios las bandas hacían su correspondiente check-sound, y sin darnos cuenta, las puertas se abrían para recibir a un numeroso grupo de rockeros con ganas de música pesada a alto volumen. La actuación de TEMPLE FANG tenía un tono especial para mí, ya que iba a ser la última vez que vería a su batería Egon junto a TEMPLE FANG, ya que este dejaba la banda al final de la gira de primavera en la que están inmersos. Esto me hacía centrarme mas si cabe en su actuación. Un show en el sus largas jams eran ejecutadas en un escenario cubierto por el humo y una penetrante luz roja que ponía el tono místico a un show mágico. Los holandeses son una banda especial, con dos guitarras zurdos, tres cantantes intercambiándose los pocos momentos no instrumentales de sus temas, y sobre todo, una capacidad para expandir la mente del público con su mágica psicodelia. Consiguiendo el equilibrio entre la pesadez y los desarrollos ensoñadores, TEMPLE FANG, lo habían vuelto a hacer. Nos habían regalado una actuación increíble, que se vio correspondida por una enorme ovación de un público que estaba disfrutando de la velada. ¡Larga vida a TEMPLE FANG!.

Era el momento de intercambiar saludos con multitud de amigos y conocidos que no se habían querido perder esta jornada previa. Algo siempre agradable y sumamente gratificante, porque, los habituales de este tipo de eventos, acabamos convirtiéndonos en una pequeña familia.

Los noruegos salían al escenario con su habitual puesta en escena, presidida por el su atuendo negro. Mientras, su cantante Arnt Andersen, lucía su ya clásica túnica negra, en esta ocasión ornamentada con varios collares tribales. La banda era recibida con una monumental ovación de bienvenida. Un parabién que era correspondido por la banda ofreciendo un sonido pesado y contundente. Manteniendo la pleitesía a Robert Johnson, THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES comenzaban a vender su alma al diablo a base de blues humeantes llenos de sentimiento. Sus voces melancólicas a la vez que rabiosas ponían el contrapunto a rugosos riffs Stoner que llegaban en oleadas en una actuación en la que la psicodelia y el blues eran los auténticos protagonistas. El ambiente sudoroso de una sala abarrotada y en la que era muy difícil moverse acompañaba la propuesta sonora de los escandinavos de la mejor manera posible. La jornada llegaba a su fin, habiéndonos dejado dos magníficas actuaciones que bien podían ser el preludio de lo que en el fin de semana nos esperaban fuertes emociones.

A la finalización del concierto algunos decidían continuar la fiesta en uno de los múltiples locales que ofrecía la noche berlinesa, mientras un servidor, tras estar en pie desde las 4.30 de la mañana, decidía que lo mejor era ir al hotel a descansar. Así podría afrontar la primera jornada del festival con las fuerzas suficientes, porque un evento así, es una carrera de fondo.

IMPRESIONES GENERALES

El tiempo berlines parecía congraciarse con nosotros, brindándonos una magnífica temperatura a pesar de su cielo cubierto. Después de una pequeña confusión con los horarios, llegaba temprano a la zona del festival. Allí el personal de la organización ajustaba los últimos detalles para que todo estuviera perfecto a la llegada de los asistentes. EL Recinto se encontraba en una zona bastante tranquila que contrastaba con el habitual bullicio de Berlín. Por lo que, con tiempo por delante, decidí explorar las calles cercanas en busca de algún lugar para comer. A pocos metros de allí me sorprendió un mercado con números y variados puestos donde poder comer diferentes manjares. Si bien el festival cuenta con un a oferta variada de comida y bebida en su interior, siempre es mejor, aprovechar ocasiones como la que me encontré, que, aunque no recuerdo su nombre, es sumamente recomendable. Una vez superado el trámite de acreditación y colación de la correspondiente pulsera, ingresaba en el recinto donde íbamos a pasar los siguientes tres días. Con una fuerte sensación de estar desubicado, trataba de familiarizarme con los distintos espacios que contenía el recinto y sus instalaciones. La primera sensación era la de estar en un espacio más pequeño que el de los años anteriores. Algo que, por otro lado, es habitual cuando ves una estancia por primera vez. Desde la puerta de entrada se accedía a una zona central con multitud de bancos cubiertos en su mayor parte, y los puestos de comida y merch a su alrededor. También con un pequeño escenario en el que había constantes actividades a lo largo de jornada, con dj’s, proyecciones, actuaciones y diferentes  performances. El recinto iba recibiendo poco a poca a un personal que en primera instancia reflejaba en su rostro esa sensación de estar un poco perdido en aquel lugar. A esas horas el recinto era atravesado por los equipos de las bandas, ya que la zona de acceso al backstage se encontraba al final, en un rincón. El lugar presentaba el inconveniente de que los accesos a las dos salas daban la sensación de ser demasiado estrechos, pero lo cierto, es que durante el desarrollo del festival, todo sucedía con corrección y orden, sin ningún incidente. Si a veces los festivales pueden ser algo caóticos, la buena predisposición y respeto de los asistentes, hacen que siempre, se desarrollen con corrección . En mi primera toma de contacto en el segundo escenario, tuve la sensación de que, con las bandas mas destacadas que allí tocaba, podría a ver ciertos problemas para acceder., algo que en algunos momentos puntuales, lógicamente, sucedió. Era agradable visitar una pequeño jardín con mesas y sillas que había en el lateral de la Sala, que unido a otro espacio similar junto al escenario principal, permitía que el publico, se repartiera durante los conciertos. Porque si lo principal es la música, un evento como Desertfest Berlin, es una fiesta, y mucha gente que pasa gran parte de tiempo en estos espacios exteriores. La Sala principal tenía un aspecto imponente, amplia, y con una capacidad de mas de 3.000 personas, permitía disfrutar con comodidad de los conciertos que allí se iban a desarrollar. La Sala contaba con unas gradas superiores, que permitían otra visión diferente del escenario, y una mayor comodidad. Afortunadamente, la sala de prensa, situada en la primera planta, tenía un acceso a una zona reservada de las gradas, algo, que facilitó en sobremanera mi trabajo con las fotos y videos. Asimismo, la zona reservada, contaba con cómodos sofás, que eran ideales para esos momentos de descanso entre actuación y actuación. En la zona central de restauración había situados varios urinarios, que resultaban insuficientes, y no sobrevivieron al segundo día. Al menos, dentro de ambas salas, había espacio suficiente como que no se crearan esas grandes colas que suceden a veces en festivales de este tipo. En cuanto a la calidad del sonido y de las luces, el resultado era sumamente satisfactorio, y sobrevolaba la idea entre los presentes, de que en general, el sonido era mejor que en la anterior ubicación. La iluminación y proyecciones que acompañaban las actuaciones, corrían a cargo una vez más, de los chicos de Sector 7G Visual, que como es habitual nos ofrecieron un magnífico repertorio de visuales con las que realzaban las actuaciones de las bandas. Sin duda las primeras impresiones y los temores se iban disipando según se iba desarrollando el festival. Con el público disfrutando sin demasiados agobios, con unas bandas increíbles y una organización sobresaliente, como es habitual. Si bien sería deseable que los accesos a las dos salas fueran más asequibles, la buena predisposición del público hizo, que salvo en contados momentos en el escenario pequeño, todo fluyera con naturalidad. Allí, en alguno de los shows, se producían tapones para entrar, algo que el personal de seguridad trataba de solucionar, con una puerta de salida y otra de entrada, mediante las cuales iban organizando el flujo de lasa cuando esta estaba llena. En algunos de estos shows, era ciertamente complicado acercarse al pie del escenario, y la movilidad dentro de la sala era complicada, esto me impidió poder acceder a ver a un par de bandas, imposible. Supongo que todos tenemos nuestros favoritos y en un festival así prescindimos de algunas bandas, pero cuando tu banda favorita toca en el escenario principal y unos minutos antes de que acabe, empieza en el segundo escenario otra de tus favoritas, la cosa se complica. Esta era la principal queja de la gente ya que, en otras ocasiones, lo ‘solapes’ no se habían producido. Evidentemente es una ardua tarea para la organización ofrecer un cartel impresionante de bandas y ajustar sus actuaciones al tiempo y espacio disponible. Pero si, sería recomendable que esto no sucediera, tal y pasaba en la anterior ubicación. Aparte de esta adversidad, el cambio de recinto no resultó tan traumático como pudiera parecer en un principio, y los pogos, el crowdsurfing y un headbanging constante, fueron la tónica en un festival que abarcaba con su line-up un amplio espectro de la escena, con apuestas variadas y versátiles, que acabarían por contentar a todos. Otra cosa que cambió respecto a anteriores ediciones fue el pago en los puestos de bebidas y comidas, en esta ocasión solo estaba permitido pagar en efectivo, algo que al final, no fue ningún problema, ya que las colas en los puestos avanzaban con fluidez, y no era complicado reabastecerse de unas buenas cervezas a un precio razonable.

Bien podríamos decir que la edición 2023 del mítico festival berlinés cumplió las expectativas en un entorno nuevo y agradable, que esperemos tenga continuidad en próximas ediciones, puliendo los detalles después de haber detectado los puntos a mejorar en este nuevo entorno.

El desarrollo y las valoraciones de lo acontecido en las actuaciones de las bandas, llegará en próximos capítulos de esta crónica.

Crónica: DESERTFEST BERLIN 2023 (Día 1-Viernes)

Crónica: DESERTFEST BERLIN 2023 (Día 2-Sábado)

Desertfest Berlin

Temple Fang 

The Devil And The Almighty Blues

Crónica: KRISTONFEST 2023

Todavía con la resaca de lo vivido en DesertFest Berlín, y sin darnos un respiro, llegaba una de las citas mas importantes del año en Madrid. El pasado sábado se celebraba la 10ª edición del festival Kristonfest, organizado por la promotora Noise on Tour. A diferencia de la última edición, dividida en dos jornadas, en esta ocasión el festival de celebró un único día en la madrileña Sala La Paqui (antigua Sala But, para los nostálgicos). Con un apetecible line-up en el que cabían diferentes estilos, todo auguraba que sería una gran noche, y, ¡vaya si lo fue!.

La presencia de una de las bandas nacionales mas en forma como son los alicantinos ROSY FINCH, la presencia de la psicodelia espacial de vocación doom de los franceses MARS RED SKY, las leyendas del doom THE OBSESSED por fin tocando en España, con el legendario Wino a la cabeza, y los puntales escandinavos del blues psicodélico de inspiración vintage GRAVEYARD, era una apuesta ganadora.

La maratoniana jornada comenzaba para mí alrededor de las cinco de la tarde. A esa hora puede asistir a la prueba de sonido de mis queridos ROSY FINCH, y me bastaron unos segundos para comprobar que el trio venía cargado con todo arsenal. Pasadas las seis de la tarde ya se podía comprobar como los aledaños de Tribunal se iban llenando de melenudos tatuados ávidos de una buena descarga de rock pesado.

Con la Sala recibiendo los primeros grupos de gente, ROSY FINCH salían al escenario. Ya sabemos lo remolones que somos en estas ocasiones, ya que mucha gente no llega a tiempo a ver a la primera banda, pero desde luego los que madrugaron se llevaron una gran sorpresa. El trio tenía clara su apuesta. Así lo corroboraba la loma que custodiaba la espalda de la batería de Juanjo. Con el tenebroso logo de banda, y el escenario envuelto en las tinieblas del infierno con un rojo penetrante, creaban la atmósfera perfecta para su ritual pagano. Un ritmo ceremonial de tambores, daba el pistoletazo de salida al salvaje aqueelarre que nos esperaba.  ‘Oxblood’ era la canción elegida para desatar una tormenta de crujientes y rudos sonidos sludge, con un claro espíritu alternativo de inspiración 90’s.  

La banda sonaba sucia, cruda lo que ensalzaba su aguerrida apuesta sonora. Estaba claro que tras la numerosa presencia de la banda en afamados festivales europeos, su madurez y saber hacer, son innegables.  Si la fuerza y el desasosiego del tema de su álbum ‘SCARLET’ había revolucionado la Sala, sin salir de la oscuridad, la banda interpretaba ‘Inferno’ una canción de su último EP ‘Seconda Morte’. En un tono más atmosférico, seguían su particular sortilegio entre tinieblas y terroríficas vos salidas de la garganta de Mireia. La banda sorteaba algunos problemas de sonido que no les permitían sentirse cómodos sobre el escenario, pero, aun así, se metían al público en el bolsillo con su crudo y pesado sonido desbordante de rabia. Dos nuevas canciones de ‘Scarlet’ hacían avanzar su actuación, ‘Amaranto’ y ‘Lava’ activaban la palanca del headbanging entre los presentes. En una fusión de sorpresa y de satisfacción, las caras del personal reflejaban que estaban muy satisfechos con lo que estaban viendo sobre el escenario. Los ecos grunge hacían mutar el sonido a un escenario más alternativo, pero la atención del público no cedía, sino todo lo contrario. La descarga de energía y rabia culminaba con ‘Alizarina’, con la que ponían fin a una actuación impactante y con la que la banda sigue poniendo muescas en su revolver. ¡Grandes! Sin duda, la organización no habrá echado en falta a INTER ARMA, banda en principio programada para tocar en Kristonfest.

Con la Sala recibiendo mas gente, el breve descanso entre bandas servía para reponer fuerzas e intercambiar saludos e impresiones con muchos conocidos. Mientras, MARS RED SKY preparaban sus instrumentos antes de invitarnos a uno de sus particulares viajes cósmicos.

Si gran parte de la audiencia se había sorprendido con el buen hacer de ROSY FINCH, con los franceses la cosa estaba algo más complicada. Sus voces armoniosas y sus paisajes sonoros ensoñadores pueden resultar algo aburridos para una parte de la audiencia, y a lo largo de su actuación, así me lo corroboraba algún conocido. Sustentando el sonido de la banda en la múltiple variedad de resonancias que salen del arsenal de pedales que habitualmente utiliza Julien (probablemente sea el guitarrista de la escena que más pedales usa) la banda iba desgranando un repertorio que recoría gran parte de su discografía con canciones como ‘Apex III’,  con la que abrían una actuación empapada en psicodelia sideral empaquetada entre gruesos riffs doom. Canciones como ‘Collector’ o ‘Crazy Heart’, mostraban el lado más sosegado de la banda con la anémica voz de Julien susurrando nuestros corazones. ‘Maps Of Inferno’ ‘Marble Sky’ y ‘Strong Reflection’ completaban una actuación que tampoco había estado exenta de algún problema de sonido, que martirizaba al inquieto Julien. Desde luego, es lo que se puede esperar de una banda así, solidez, y psicodelia pesada, empapada de polvo cósmico y melodías celestiales. Aun así, habiendo ofrecido un show solvente, los franceses no convencieron a todos.

Llegaba uno de los momentos esperados por todos. Ya con una sala luciendo una entrada cercana al lleno, el escenario se preparaba para recibir al legendario Wino y sus THE OBSESSED. La banda de Maryland era un sueño para muchos, pero también una cierta incógnita.  A veces cuando ves a una banda dos veces en la misma semana, tratas comparar las dos actuaciones, pero con THE OBSESSED yo sabía que la apuesta era segura. Sin ser una gran fan de la banda, y habiéndoles visto por primera vez en el Desertfest Berlin, allí me dejaron claro que son una banda que sabe de esto.

Dejando patente que no son unos principiantes, y sin demasiados alardes THE OBSESSED van al grano y a lo importante. Seguramente Wino ya no sea tan irreverente como lo fue años atrás, que ahora sea un tío más maduro, pero nadie puede discutir que su carisma y buen hacer, siempre van a ser su mejor aval. Acompañado a la batería por Brian Constantino y con Chris Angleberger al bajo y Jason Taylor en la segunda guitarra, THE OBSESSED hicieron cumplir la frase de ‘menos es mas’. Sin alardes de puesta en escena y ataviados como se puede esperar de unos viejos rockeros, el cuarteto dejaba patente porque son considerados unos de los pioneros del doom metal. Canciones crudas, pesadas, ejecutadas lentamente se iban sucediendo mientras la temperatura en el recinto iba subiendo cada vez más. Con repertorio que miraba al pasado, pero que también lo hacía al presente canciones como ‘Sodden Jackal’, ‘Sacred’, ’Punk crussed’,‘Brother Blue Steel’,‘Streetside’, o ‘Tombstone Highway’ hacían que los presentes cayéramos rendidos ante una actuación solvente y de puro rock and roll a la vieja usanza, sin artificios. La banda fue despedida con una sonora ovación que reconocía el buen trabajo que habían hecho. Porque, aunque en Berlín habían sonado más potentes, (ya decía antes que era difícil no hacer comparaciones), la esencia de su actuación había sido similar, un show de alto voltaje.

La noche iba llegando a su fin, pero todavía quedaba la actuación de la banda probablemente mas deseada, y a la vez cuestionada. GRAVEYARD visitaban de nuevo a Madrid, y la mayor incógnita era saber si su actuación iba a ser como siempre, o íbamos a ver a los suecos destapando su tarro de las esencias. Siempre que he visto en directo a GRAVEYARD, me he quedado con un sabor de boca agridulce. En todas las ocasiones, aún habiendo realizado buenas actuaciones, me he quedado con la sensación de que su potencial es mucho mayor del que suelen ofrecer. Bien sea por los problemas vocales de Joakim o no sé porque o por la frialdad sueca, pero cada vez que vuelvo a concierto suyo me digo ¿Será este?

Esta sensación coincide con la que me transmiten numerosos amigos y conocidos, ellos también se han quedado en ocasiones con un mal sabor de boca. Pero, en la pasada edición de KRISTONFEST, los suecos brillaron como nunca, y dejaron patente lo magnífica banda que son, y no solo en disco, sino con un impresionante directo. Dando un repaso a numerosos de sus clásicos como ‘Hisigen blues’ o ‘Pease don’t , el cuarteto destilaba su blues psicodélico entre riffs profundos y una sensación de que la banda lo estaba dando todo. En una actuación para enmarcar, bajaban las revoluciones con temas como ‘Uncomfortably Numb’, para retomar ritmos mas rockeros y hacer que el público tarareara gran parte de sus canciones. En la Sala almas con cara de satisfacción, otros entregados al baile, y todas las cabezas balanceándose al son de los suecos. Algo mas de una hora que se pasó a la velocidad de la luz, porque GRAVEYARD nos hicieron olvidar todos aquellos conciertos en los que no habían estado a este nivel. La espiral concluía con ‘The siren’. Un clásico que era coreado por todo el público y que siempre aparece en sus actuaciones. Con él, ponían el punto y final a una actuación soberbia y emotiva, con la que conquistaron los corazones de los presentes.

La fiel legión de seguidores españoles pudo quedarse congraciada por haber visto a una de sus bandas favoritas derrochando todo su potencial, que es mucho. Pero estaba claro que la noche no podía terminar así, y aunque la banda se retiraba recibiendo una sonora ovación, nadie se movía de allí. Todos esperábamos que salieran de nuevo al escenario para poner el broche de oro a una jornada fantástica. Así tras unos minutos haciéndose los remolones, regresaban al escenario siendo recibidos con una enorme algarabía, y a su vez, agradeciendo el cariño recibido y ofreciéndonos dos canciones mas, ‘Walk on’ y ‘Aoin’t fit t olive here’, Y ya sí, definitivamente se despedían de Madrid, y usando un término taurino, ‘saliendo por la Puerta Grande’. Sin duda habíamos vivido un momento de esos que quedan para siempre en el lado mas dulce de nuestra memoria.

Si durante mas de cuatro horas habíamos vividos un ritual diabólico, las fuerzas de la naturaleza parece que quisieron unirse a la fiesta, descargando un aguacero de grandes dimensiones. Una tormenta primaveral en toda regla que impidió que las conversaciones post concierto se pudieran producir ya que el personal se refugiaba bajo las marquesinas para no ser engullido por el diluvio que inundaba la noche madrileña.

Sin duda, la organización, a pesar de todas las adversidades, había conseguido casi colgar el sold-out en lo que fue una jornada perfecta, una, en la que todo había salido de la mejor manera posible, y que solo se vio empañado por esos pequeños problemas de sonido que afloraron en algunos instantes de cada banda. Desde aquí mando mis felicitaciones a NOISE ON TOUR por el buen trabajo hecho y por todas las facilidades que me dieron para poder contaros de la mejor forma posible todo lo sucedido. Ya solo nos queda esperar a la próxima edición de un festival que aguanta como los galos defendiendo su aldea, en estos tiempos convulsos para la organización de eventos. Ya queda menos para KRISTONFEST 2023.

Kristonfest

Rosy Finch

Mars Red Sky

The Obsessed

Graveyard

RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

THE MACHINE.- ‘WAVE CANNON‘ (Holanda) fuzz, heavy-psych, psychedelic-rock, stoner, space, neo-psychedelic (reseña aquí)

DUSKWOOD.- ‘THE LAST VOYAGE’ (UK) desert-rock, Stoner, heavy-psych, fuzz, psychedelic-rock

I CAPTAIN.- ‘KEMISK VÄLFÄRD’ (Finlandia) heavy-psych, space, Stoner, psychedelic-rock, doom

HEX A. D.-  ‘DELIGHTFUL SHARP EDGES’ (Noruega) heavy-rock, hard-rock, doom, stoner, psychedelic-rock, 70’s

ASTRODEATH.- ‘VOL.2’ (Australia) Stoner, sludge, metal, doom

DEMON & ELEVEN CHILDREN.- ‘DEMON DEMO’ (China) hard-rock, acid-rock, 70’s, rock, psychedelic-rock, proto-doom, heavy-psych

ASHINOA.- ‘L’OREE’  (Francia) psychedelic, experimental, progressive, kraut, electronic

DE FORBANDEDE.- ‘MENNESKE’ (Dinamarca) psychedelic-rock, hard-rock, stoner

THE SHATTERED MIND MACHINE.- ‘TECHNOKRAT’ (Suiza) psychedelic-rock, rock, heavy-rock

INHALE.- ‘EASY WAY OUT’ (Rusia) Stoner-doom, doom,

THEY WATCH US FROM THE MOON.- ‘COSMIC CHRONICLES, ACT I: THE ASCENSION’ (US) Stoner, hard-rock, psychedelic-rock

THE BIG RIP.- ‘THE BIG RIP EP’ (Noruega) stoner, fuzz, rock, heavy-rock

LAKES OF WADA.- ‘THREE’ (Alemania) heavy-psych, instrumental, post-rock, Stoner, psychedelic-rock

PSYCHIC MASS.- ‘ARRIVAL OF THE CHURCH OF PSYCHIC MASS’ (Australia) psychedelic-rock, ocult-rock, 70’s, hard-rock

LEAFBLOWER.- ‘LEAFBLOWER’ (US) doom, sludge, metal

THE MOONDIG.- ‘VANADIUM’ (Belgica) psychedelic-rock, kraut, experimental , jam, jazz

OLYMPUS MONS.- ‘SOUTHERN ROCK‘ (US) psychedelic-rock, stoner, garage, punk, doom

BRING THE HOAX.- ‘SINGLE COIL CANDY‘ (Suecia) alternative, rock, fuzz, Stoner, indie

RUSTY BONEZ.- ‘BRAINWORM’ (Grecia) heavy-rock, Stoner, fuzz, hard-rock

LAST RIZZLA.- ‘NOISE WITHOUT DECAY’ (Grecia) sludge, noise, punk metal

PLANESTRIDER.- ‘THREE DAYS’ TIME‘ (US) psychedelic-rock, Stoner, alternative, rock

CERVUS.- ‘SHITING SANDS’ (Holanda) psychedelic-rock, rock, 70’s, hard-rock

DEATH OF GIANTS.- ‘VENTESORG’ (Finlandia) doom, doom-metal, sludge

UPLAND BAND.- ‘LIVING IN PARADISE’ (Canada) alternative, rock, progressive, psychedelic

ALCONAUT.-‘ ENDLESS SKIES’ (Francia) stoner, psychedelic-rock, progressive, hard-rock, metal, heavy-rock

SLEEP OF MONSTERS.- ‘III’ (Finlandia) psychedelic-rock, alternative, ocult-rock, ghotic-rock

Reseña: THE MACHINE.- ‘Wave cannon’

Alejándose de la influencia centrada en el rock ruidoso de su álbum ‘FACESHIFT’ de 2018, THE MACHINE exploran los lados más pesados ​​​​del shoegaze, el rock  progresivo y la psicodelia en su nuevo y lisérgico nuevo álbum ‘WAVE CANNON’. En su séptimo registro, regresan a la forma de sus inicios con un enfoque mas moderno. Con canciones ambientadas en un entorno mas suave, exploran sus fuertes raíces psicodélicas en una hora intensa dividida en seis canciones inmersivas que, con su eclecticismo, indicen en un sonido completamente difuso. El trio consigue el equilibrio alternado pistas más pesadas, con otras muchos más volátiles en las que las vibraciones espaciales y las melodías shoegaze copan el protagonismo. Tras los cambios en su formación, (el álbum está grabado con su anterior batería Davy Boogaard), THE MACHINE renuevan sus propósitos en el séptimo álbum de su carrera. Un álbum empapado en reverberaciones, fuzz y sonidos atmosféricos, en el que THE MACHINE se reivindican con una apuesta versátil con la que conquistar nuevos fans, pero también con la que se congracian con algunos de sus viejos seguidores. Cuidando la melodía, el trio crea canciones cautivadoras que esconden una vocación pop, ocultada sobre las descargas de distorsiones. De esta manera, sin renunciar a su esencia, ofrecen una versión renovada de si mismos, con una retroalimentación que les hace mas fuertes. Si bien no estamos ante un álbum que te conquiste a la primera escucha, cada nueva audición, resulta mucho más enriquecedora para el oyente. La duración de sus canciones (la mayoría de ellas de 15 minutos), permiten a los holandeses dejarse llevar por sus instintos. Explorando diferentes vibraciones nos meten en un agujero de gusano, que transita por el cosmos impulsado por riffs pesados y melodías neo-psicodélicas, algo que a mi me atrapa, pero que no estoy seguro de que toda la audiencia entenderá.  Lo mejor, es que cada uno de vosotros saque sus conlusiones.

‘WAVE CANNON’ fue grabado por: David Eering – guitarra/voz, Chris Both – bajo y Davy Boogaard – batería, habiendo sido reemplazo  en la actualidad en los tambores por Klaas Dijkstra, y está disponible vía Majestic Mountain Records.

Sonicblast Fest

Con un sonido grueso y plomizo ‘Reversion’ nos recuerda que los holandeses son una banda Stoner que gusta de impregnar sus canciones con altas dosis de fuzz, pero que también les gusta viajar por escenarios psicodélicos. Con un tono shoegaze, la pista gravita en una atmósfera lisérgica enriquecida con golpes de pesadez. Por momentos coqueteando con una atmósfera espacial, crean un espacio inmersivo bajo un aura neo-psicodélica.

Una extraña introducción abre ‘Genau or Never’. Aquí el hipnotismo del trio se manifiesta en un ritmo kraut y una instrumentación atmosférica que recuerda a la cara más sosegada de la banda. Impulsada por una fuerza sideral, la canción avanza en una exploración cósmica con intensos momentos de psicodelia expansiva y un sonido denso, difuso e incluso minimalista.

Los rugidos de ‘Glider’ nos recuerdan quienes son estos chicos. Unos magos del Stoner que ha pesar de experimentar mantienen esa esencia indemne.  Extremadamente lisérgico, el corte se impulsa por un sonido denso y plomizo que se contrarresta con las voces lánguidas y un espíritu cósmico. La banda se retroalimenta dejando patente que siguen mirando al futuro a través de su particular agujero de gusano. Un camino de ida y vuelta desde el desierto a algún insondable espacio sideral. El trio pone la maquinara a máximas revoluciones para surcar los confines de la galaxia entre efectos y distorsiones acompañados de un ritmo pesado que suavizan con melodías que se inclinan al pop por momentos.

Estamos ante un álbum algo ecléctico y el descaro alternativo de ‘Ride on Crash Kick’ así lo corrobora. Una atmosfera difusa nos intoxica con sustancias psicotrópicas y un desenfado que bebe del shoegaze pero sobre todo del Stoner rock. Algo que puede desconcertar a algunos, pero que otros, seguramente lo agradecerán.

La joya de la corona del álbum la encontramos en ‘Return to Sphere (Kneiter II)’. Sus veintidós minutos son un espacio suficiente amplio como para desarrollar todas sus inquietudes creativas sin complejos. Sumiéndonos en pozo heavy-psych, THE MACHINE recrea un sonido lisérgico sumamente penetrante. Su atmósfera volátil se complementa con una poderosa base rítmica y una espesa neblina que hace que todo sea turbio y difuso. Tras cinco intensos minutos de despegue, poco a poco las cosas cambian. Las vibraciones siderales fluyen entre efectos y distorsiones creando un espacio aturdidor. Con algunos ganchos ortodoxos en forma de riffs arenosos, pasamos a un entorno cósmico. En este espacio los sonidos repetitivos e hipnótico asoman a un mundo oscuro e inquietante, pero a la vez sumamente balsámico y lisérgico.

‘Wave Cannon’ nos empapa de melodías shoegaze y elementos neo-psicodélicos. Impulsando por si mismos, el corte atraviesa un espacio en el que todo se muestra borroso, algo que se repite en la mayoría de las canciones. Fuertes tambores, efectos y pedales, y un ritmo tosco e inquebrantable van armando las piezas de este turbio corte. En la parte central la pista coquetea con pasajes noise creando una atmosfera aturdidora que parece agotarse disipándose como un cortocircuito que deja sin energía la maquinaria. Un extraño parón central nos devuelve a un escenario de pesadez y fuzz en el que las melodías almibaradas aparecen para poner el contrapunto a la contundencia y aspereza anterior. En la parte final, la pista se vuelve más espacial, impulsada por un sonido cósmico y cegador a partes iguales.

The Machine

Majestic Mountain Records

Reseña: SMOKEY MIRROR.- ‘Smokey Mirror’

WOW!! ¡Esto es pura dinamita! La pandemia impidió que pudiéramos degustar antes el álbum debut del cuarteto tejano SMOKEY MIRROR, pero ahora ya no hay escusas. ¿Estas preparado para una auténtica orgía de heavy-blues, psicodelia ácida y hard-rock rugoso al estilo de Texas? Sube el volumen y dale al play, porque este puto álbum lo merece. Estos ‘hijos bastardos’ de bandas como SEOMPI, JOSEFUS, WILDFIRE, MARIANI o JPT SCARE BAND, conjugan la crudeza de los pioneros texanos de los 70’s, con el psicotrópico sonido de bandas contemporáneas como EARTHLESS, TIA CARRERA o especialmente RADIO MOSCOW Asícrean una erupción volcánica de explosivas vibraciones acidas impregnadas en blues y boogie. Crudo, ruidoso, enérgico y espontaneo, este debut hace que los amplificadores chirríen, los platillos resuenen y los cuerpos se dejen llevar por sus ritmos provocadores. Una banda sonora perfecta para un local humeante con cerveza derramada, vidrios rotos y gente enardecida dejándose llevar por sus instintos mas primarios. Todo un caleidoscopio ácido con un sonido y corrosivo que te dejará indiferente. Originalmente programado para ser grabado a principios de 2020, el debut de SMOKEY MIRROR se enfrentó a los mismos retrasos que arruinaron los mejores planes de todos en ese maldito año, junto con más obstáculos imprevistos con los que lidiar. No obstante, el rock ‘n’ roll simplemente se niega a ser detenido y ahora está aquí para poner la escena ‘patas arriba’. Los texanos difunden un evangelio de adoración de riffs de tierra quemada y abandono, con canciones salvajes y psicotrópicas con un espíritu indomable y un sonido orgánico del que no querrás escapar. Estamos ante un trabajo impactante, caótico y adictivo, uno de esos álbumes que te hacen seguir creyendo en el poder de la música, y que cautivará al rudo amante de los sonidos pesados de los 70’s pero también a las nuevas generaciones amantes de las vibraciones heavy-psych.

SMOKEY MIRROR son: Mario Rodríguez (voz y guitarra), Tyler Davis (bajo), Caleb Hollowed (guitarra) y Cam Martin (batería).

‘SMOKEY MIRROR’ está disponible vía Rise Above Records.

Sin contemplaciones, ‘Invisible Hand’ nos da muestra del salvaje contenido del álbum. Sin ningún tipo de miramiento, los tejanos crean una bacanal ácida de proporciones descomunales. Solos asesinos, tambores estruendosos y un frenesí inagotable son los argumentos de esta primera pista. Mostrando toda la crudeza del proto-metal de antaño, el corte se despeña por una senda tortuosa en la que el heavy-blues, la psicodelia ácida y el hard-rock se mestizan en una auténtica orgía sónica en línea RADIO MOSCOW.

‘Pathless Forest’ incide en la fórmula con un sonido sucio y pesado al que incorporan momentos de blues desgarrador. Con los ecos del proto-metal muy presentes, estos chicos crean otra pista arrolladora que no deja títere con cabeza. Su innegable aroma a 70’s aflora entre un espeso humo cannabico a semejanza de algún garito de mala reputación de aquellos años. Los solos interminables de guitarra recuerdan a momentos mas propios de TIA CARRERA en otro frenesí sónico.

En una atmósfera vintage, ‘Magick Circle’ con un sonido turbio, se despeña por un torrente heavy-psych con un flujo constante de riffs corrosivos. El corte se retroalimenta en una atmosfera vintage mas propia de los 70’s pero en él encontramos desarrollos mas propios de bandas como EARTHLESS. Sin duda estos chicos dejaron caer sus instrumentos en el pozo de los psicotrópicos, ya que cada nota, cada acorde rezuma una acidez corrosiva que solo se frena a base de golpes de blues sutilmente integrados.

Dando un pequeños giro ‘Alpha-State Dissociative Trance’ se impulsa por pasajes psico-progresivos mas propios de una jam . Los texanos en esta ocasión amortiguan su embestida con unas voces ecualizadas que tratan de hacerse paso entre la espesa y caótica neblina lisérgica. Un corte anárquico y caótico que índice en una psicodelia más expansiva.

En una vuelta de tuerca más, ‘Fried Vanilla Spider Trapeze’ es un blues rural con guitarra acústica y armónica ejecutado a la vieja usanza. Un respiro en este enardecido álbum.

Abriendo de forma monumental ‘Sacrificial Altar’, con sus mas de siete minutos, ofrece un sonido más apaciguado con el blues y la psicodelia como argumentos. Usando un sonido más acolchado en su apertura, el hard rock crudo de antaño aparece en una turbia estancia. La pista desciende a una exploración de sonidos psicodélicos con elementos que coquetean incluso con el jazz. Largos desarrollos de guitarras y un ritmo contenido impulsan la pista a un espacio atmosférico en gran parte de la canción hasta la orgía final en la que todo se vuelve alocado. En todo caso el corte no pierde la esencia vintage que contiene sus corrosivos surcos.  

‘A Thousand Days in the Desert’ vuelve a poner la pausa a ritmo de blues y boogie ácido. Marcando mas los tiempos la banda consigue crear otra canción a semejanza de RADIO MOSCOW. De nuevo, demuestran que les gusta hacer las cosas sencillas, y a pesar de su controlada estructura la pista tiene mil matices que enriquecen su sonido base. Con una mayor presencia del bajo, el corte avanza firmemente en su serpenteante camino psicotrópico. Otro corte lleno de garra y solos imposibles, con un innegable poder para absorber al oyente. La pista se complementa con coros y estribillos no vistos hasta ahora.

Instalados en el blues psicodélico, ‘Who’s To Say’ nos ofrece hermosos pasajes instrumentales con un ritmo acolchado. Pero ya sabemos cómo se las gastan estos chicos, la canción no tarda en elevar su intensidad con solos profundos. Un continuo transitar entre constantes ondulaciones que acompañan las notas de blues. Marcando el tempo con destreza, el bajo comanda la pista entre solos que van y vienen haciendo que el tema suba y baje constantemente. En la parte final aparecen melodías llenas de fuerza con un sonido más asequible y reconocible para cualquier amante del rock mas crudo de los 70’s.

‘Recurring Nightmare’ pone el cierre a modo epílogo acústico con acordes de guitarra que miran al clasicismo.

Smokey Mirror

Rise Above Records