KRACH AM BACH

KRACH AM BACH

El guitarrista de SPACELORD, Rich Root, nos presenta su proyecto en solitario con el nombre de ABOUT WIZARDS. Un álbum de laboratorio en el que magnetizantes atmósferas caleidoscopicas exploran distintos espacios psicodélicos. Con una gran influencia del sonido ALL THEM WITCHES, el guitarista incorpora tanto pesados y oscuros elementos Sabbath, como momentos shoegaze, siempre con una vocación de stoner psicotrópico. Siete temas que ondulan y sobrevuelan sobre nosotros en los que las cálidas texturas vocales se fusionan en un tejido sonoro en el que la pesadez de riffs stoner se combina con altas dosis de atractiva psicodelia. Un extasiante brebaje sonoro de gran intensidad y belleza que sirve de terapia. Un álbum (como dice la propia banda) para degustar frente a la chimenea, con una copa de buen vino y una bolsita de hierba y dejarte llevar por sus efluvios alucinógenos. Un trabajo que apreciarán los fans de KING BUFFALO o de los citados ALL THEM WITCHES.
«Black obelisk» nos enseña la nueva aventura de Rich con envolventes acordes de una guitarra que se expande en sus armonías para contraerse en solos afilados. Siempre bajo la atenta mirada de unas acarameladas y magnetizantes voces en pura vena shoegaze. Susurrante y lleno de efectos, las probetas del laboratorio del músico de Buffalo van obteniendo la fórmula perfecta. Una oscuridad latente y humeante y las susurrantes voces nos hipnotizan con sus melodías.
Una pulsante linea de bajo hipnótico y penetrante nos abre la puerta a aturdidores espacios psicotrócicos en «The stranger». Las hechizantes y cautivadoras voces y la mágia de la guitarra nos eleva entre los interminables solos virtuosos y barrocos; desangrándose sobre los narcóticos e implacables ritmos que sirven de soporte mecánico a los virtuosismos y giros que Rich consigue con su guitarra.
Si al principio hablaba de la herencia sabbathica de «WIZARD ABOUT», solo queda escuchar los primeros riffs de «The battle of Tollense Valley», para darse cuenta de que no era descabellada la afirmación. Sin embargo el peso de las reverberaciones shoegaze en linea ALL THEM WITCHES o KING BUFFALO son mas que evidentes. Los tonos de hard rock o proto metal setentero son aderezados con la mágica formula que el músico de Buffalo saca de sus probetas. Efectos y solos se suceden en otro cálido y apacible corte que toma prestados distintos elementos para llegar a un resultado cercano a los sonidos heavy-psych más heterodosos. Stoner vs. shoegaze desde una mirada sosegada y cautivadora en una sobresaliente ejecución y creatividad.
En los tiempos que corren seguramente ya todo está inventado, pero aún así, afortunadamente hay albumes que nos siguen sorprendiendo y emocionando, y éste es uno de ellos.
Nuevamente los riffs pesados de «Impresions for sorcery (The thoughts of Hen Draper)» con su vestimenta retro y colorido setentero se complementan de ornamentos shoegaze. Una cadencia vocal perezosa y cansida, pero magnetizante ofrece un corte asequible en el que los estados de ánimo mutan..
Cambiando el registro pero no la esencia, «Letter home from a sniper» nos presenta otra faceta del trabajo de Rich Root. El lado acústico hace acto de presencia con un dulce tema melancólico con ciertas reminiscencias noventeras.
La sensibilidad con que con tratados todos los temas, se pone de manifiesto en los casi ocho minutos de «The great destroyer». Con una inequívoca vocación doom, pero a bajas revoluciones, la calidez, unida a ciertos genes bluseros y con sangre de los setenta en sus venas, demuestra que incluso con las resonancias más plomizas puede haber ternura y delicadeza.
Un sólido torbellino de nebulosos riffs pone fin al disco con «Intergalactic». Repartiendo fuzz humeante con la energía propia de stoner, el vigoroso ritmo así como los puntantes solos que lo atraviesan, hacen el corte que rompe de alguna manera la linea de «WIZARD ABOUT». Obviando la dulzura mostrada en los temas anteriores como si quisiera despertarte del trance en el que puedes haber quedado.
DUNAJAM


Potentes vibraciones Stoner desde el país vasco con una banda que en su segundo disco ha trabajado las melodías vocales incorporándolas a un sonido oscuro y directo. Sin renunciar a atmósferas post-rock fusionándolas con sus nebulosas arenosas, el cuarteto sigue desparramando fuzz en sus desérticos riffs. Con el aliciente de unas potentes voces en euskera poniendo el tono reivindicativo, y saliéndose de los estereotipos del género, no dudan en ofrecernos pasajes espaciales incluso algún elemento folk. Una docena de temas que van moldeándose con distintas influencias, sabiéndolas acoplar con maestría a sus plomizos ritmos. Un trabajo de trazo grueso sin renunciar a finas pincelas melódicas entre su maquinaria pesada para crean un lienzo multicolor. «DILMUN» comienza en sus primeros cortes con temas directos y pesados para ir transformándose con más presencia de sonidos psicodélico sen los que la experimentación está presente.
«DILMUN», el paraíso de los antiguos sumerios, tierra por donde sale el sol, una tierra virgen y limpia, donde los leones no matan ni los lobos se llevan a los corderos. Dilmun, antiguo enclave comercial del golfo pérsico, primeros pasos de la fosilización de las relaciones humanas. Dilmun, paraíso democrático de los derechos humanos que vivimos hoy en día, creado sobre los pilares de la guerra, la miseria y la mercantilización de las capacidades humanos.
Temas como «Hegan», lleno de riffs desérticos con una absoluta contundencia y una cierta inclinación a resonancias heavy-rock, o «Karkemish», un breve interludio de un minuto por la misma senda, preceden a «Rodeo». Tema en el que los riffs arenosos van decayendo ante la seducción de tonos orientales apartándose del camino para teñir sus notas de psicodelia pesada. Resulta curioso el contraste de unas voces que recuperan momentos de la escena del rock vasco más reivindicativo.
Si el cuidado de las voces es constante en la gran parte de los temas del disco, en «Ikasu eta ukatu» son todavía más evidentes. Partiendo de ortodoxos ritmos stoner que llegan a coquetear con momentos doom, acaban decayendo en espacios de psicodelia pesada en la que el fuzz se vuelve más sutil completando un corte más apacible en su parte final. Una versatilidad que siempre es de agradecer. RODEO moldea los ritmos arenosos constantemente para partir o finalizar en su esencia desértica. «Tiamat» sigue esa premisa, en esta ocasión partiendo de atmósferas pseudo-espaciales.
En éste su segundo trabajo las composiciones difusas son una constante. Solo tenemos que escuchar «Dilmun», el tema que da nombre al disco para comprobar de que estoy hablando. Efectos, efectos, fuzz, fuzz…
Incluso encontramos un corte en el que las peculiares voces se inclinan a territorios punk, recordando la escena del rock radical vasco. «Borrokaren hatsa» conjuga la psicodelia pesada llena de distorsiones con misteriosos espacios sonoros que se van elevando, en una especie de himno reivindicativo.
RODEO intenta plasmar en sus letras lo que tienen delante de sus ojos y las inquietudes que el mundo actual les crea. Las guerras exprimidas por el capital, la explotación sistemática de la mujer, el veneno continuo de las serpientes que intentar determinar la conciencia de la gente o la necesidad de vender nuestra vida a la circulación del sistema para sobrevivir. Una cruda realidad que logran plasmar en sus composiciones con un notable acierto.
DUNAJAM
