27 de abril de 1951, nace ACE FREHLEY, guitarra de KISS.
27 de abril de 1951, nace ACE FREHLEY, guitarra de KISS.

Gabriele Fiori, el líder de BLACK RAINBOWS, KILLER BOOGIE y gurú del sello Heavy Psych Sounds, se pone el traje de loner-folk en su intimista proyecto en solitario llamado THE PILGRIM. Con la vocación de hacer algo distinto a los sonidos pesados y las distorsiones. «WALKING INTO THE FOREST» ofrece una visión personal en la que el músico se muestra sin ataduras ejecutando diez temas acústicos llenos de bucolismo y melancolía. El punto de partida lo encontramos en enero del año pasado, cuando empezó a perfilar unos temas, que desde la sencillez lograr transmitir una gran variedad de sentimientos.
El anticipo que nos presentó hace semanas, puede llevarnos a alguna confusión, ya que si bien es un tema básicamente acústico, su parte final incluye unas magnetizantes guitarras electrificadas que hacen que adquiera una dimensión mucho mayor. Todo un acierto que hecho de menos en el resto de las composiciones. Con la escueta compañía de su compañero de fatigas en BLACK RAINBOWS en la batería, Fiori se lo guisa y se come el solito. Y lo cierto es que el resultado no defrauda. La portada del disco nos hace intuir un maravilloso contenido. ¡Todo un acierto!!
«Peace of mind» nos enseña alguna pista de por donde va el resto del disco. Sonidos californianos evocadores de los mejores Crosby StillS & Nash, en los que los acordes de su guitarra llenan de colorido floral los sentimientos que transmite el italiano. Un tema en el que el folk predomina pero al que se le intensifica con algún momento rock. Esa parte final el la que la guitarra eléctrica interviene es simplemente apoteósica.
Otro de los aspectos a destacar en el disco es el intercambio de registros vocales que escuchamos en sus temas. Solo hace falta oir «The time you wait«, en la que el bucolísmo de su voz sobre los finos acordes de su guitarra. El tema se ve arropado por leves pasajes de un órgano silencioso y susurrante que crea el clima perfecto.
La melancolía y las resonancias de los sonidos west-coast más aterciopelados aparecen en «Sailor». Aquí Fiori saca su lado más sensible con una voz melosa sobre una sencillez compositiva que por otro lado , resulta de lo más atrayente. Una magia flotando entre coros con sabor a miel.
Desde la pausa y el sosiego, «Dragonfly», nos pinta una nueva estampa bucólica. Desde el porque y con el horizonte ante su guitarra baja todavía más la intensidad para crear un dulce cuadro lleno de romanticismo y cierta tristeza. Jugando con las voces, y con unos sutiles coros en un segundo plano aprovecha el sonido de una segunda guitarra y leve apoyo de la batería para crean otra bella estampa sonora.
Volviendo a los sonidos de Crosby Stills & Nash, en «Sunset the desert» crea un interludio de poco más de un minuto, apoyado por la percusión, como si fuera una oda al álbum acústico que Kyuss nunca hicieron..
«Brainstorm» es en realidad un corte de rock. Desenchufado, y con algún efecto revoloteando imprime carácter. Es como si estuviéramos ante un corte de proto-metal entre Sabbath y Jethro Tull, pero en modo acústico. Aquí se apoya en algún elemento y efecto al margen de su guitarra, que esta vez suena mucho más intensa. Otro de los temas más destacados de «WALKING INTO THE FOREST».
Los arpegios que dominan «Pendulum», y la cálida voz vuelven a crear otro tema en el que la tristeza es envuelta en un sutil manto en el que aparece algún tono psych.
Evocando a Neil Young, crea un tema campestre en el que las montañas se otean en el horizonte en «When i call your name».
El músico italiano consigue crean una estampa perfectamente diseñada en la que se deja llevar por su sensibilidad, en los diez temas incluidos en este trabajo. No sé si esto es un paréntesis y algo que le apetecía hacer o si se trata de un proyecto con visos de continuidad, pero, de vez en cuando, está bien hacer un parón y cambiar tus registros dando rienda suelta a tu creatividad.
El disco cierra de una forma parecida a como comenzó. «Suite nº 2», vuelve a partir de acordes acústicos a los que se añade algún sonido de órgano para dotarle de un mayor empaque y darle una pincelada vintage a otro corte en el que los sentimientos salen a flor de piel.
Al completar los arreglos, Fiori atrajo al batería Filippo Ragazzoni de Black Rainbows, y como él dice, «Las canciones salieron tan espontáneamente y fáciles. Siempre toqué la guitarra acústica y quería seguir avanzando en este camino. La composición de las canciones, los ensayos y el enfoque de grabación fueron muy diferentes del estilo habitual de Rainbows o Boogie, tanto para mí como para Filippo para batería, porque todos los instrumentos debían tocarse de manera suave y sin problemas «.
Con «WALKING INTO THE FOREST», Fiori evoca un sonido clásico y fresco, melódicamente rico y de construcción creativa. Es una nueva salida que exige un compromiso espiritual y auditivo, y un contexto sonoro permisible que solo se puede esperar que THE PILGRIM tenga continuidad.
https://www.facebook.com/THEPILGRIMACOUSTIC/
https://www.facebook.com/HEAVYPSYCHSOUNDS/
El 25 de abril de 1980 BLACK SABBATH publican «HEAVEN AND HELL», el primer álbum con DIO.
He de reconocer, que si bien había escuchado alguno de sus anteriores trabajos, nunca me había sumergido en profundidad en la música de STONE MACHINE ELECTRIC como ahora. Un chapuzón que bien ha merecido la pena, para descubrir y corroborar que las fronteras del doom se ensanchan hacia nuevos horizontes no conocidos antes. En una escena con tantas propuestas encorsetadas, supone un gran aporte este soplo de frescura creativa que nos trae el dúo de Texas. Dos tipos que llevan 10 años de carrera a sus espaldas y que se definen como una banda de jazz-doom. Una etiqueta cuando menos atractiva, que te invita de investigar en su sonido. Después de tres álbumes y dos EP’s «DARKNESS DIMENSIONS DISILLUSION» supone probablemente su mejor trabajo. ritmos que flirtean con el blues, el funk o el jazz (en menor medida), se integran de una forma natural con el doom y los vibraciones heavy-psych más ácidas. Grandes momentos que nos trasladan a los setenta, incluso con una pasaje cercano a CREAM, y que ejecutan como una banda de proto-metal sin perder esa vocación de oscuridad que llevan intrínseca en sus genes. Esta versatilidad ya la habíamos visto en bandas puramente heavy-psych, pero posiblemente en el marco del doom es mucho menos habitual. Estamos ante un trabajo que supone toda una invitación a la investigación. El resultado, sin duda, merecerá la pena.
Una atmosférica introducción sinfónica rodeada de efectos espaciales e hipnóticos es el punto de partida de «Sum of Man». Un largo tema que se puede permitir comienzos así. Doce minutos en los que poco a poco nos van llevando a territorios psycho-doom. Un bajo cadente y una lenta batería ponen el manto de oscuridad. Una penumbra de la que emerge una voz cargada de espiritualidad. Comienza su liturgia entre la densa capa sónica. Poderosos riffs nos golpean en su homilía hasta que de la bruma aparece alguna guitarra para moldear el tema del doom hacia la psicodelia pesada. Bajo algún viento exótico procedente de oriente, acaba enmarañándose por momentos para desenredarse gracias al hechizo de guitarras ácidas cuyo néctar nos embriaga en ese conjuro lisérgico. metidos en este trance, el rimo de los platillos y tambores no cesa en su propósito.
Tras esa primera embestida, y una vez aturdidos, el wah-wah de una guitarra se nos acerca sigilosa en «Sand». Un tema con una fantástico groovy en el que el blues y el funk conviven en armonía con el hard-rock. Respirando un aroma doom en un segundo plano, esos ritmos soul, y blues se vuelven más atrayentes y dinámicos. Una desgarrada voz hace el resto para crear el clima perfecto. Mas cerca de Sly Stone que de Sleep.
Pocas veces he visto este mestizaje, pero me resulta una combinación de lo más atractiva. los límites del doom más estereotipado, se rompen con propuestas así. Me parece original y maravilloso. Esa guitarra y esos ritmos entre el heavy-blues stonerizado y el psycho-doom son un plato muy apetecible.
Ahora con una entrada que me recuerda a Cream, los tejanos, en «Circle», dan paso a riffs doom con mucho sabor añejo. ¡¡¡Esto suena a 70’s!!!. Si nada que envidiar a las bandas proto-metal de aquellos años, consiguen construir un vibrante tema con unos ritmos y estribillos contagiosos. Siempre bajo esa neblina heavy-psych de solos virtuosos cuyo humo tiene olor a cannabinoides.
STONE MACHINE ELECTRIC cierra sus trabajos con un tema de catorce minutos en los que da rienda suelta a su creatividad en modo prácticamente de jam. «Purgatory» y sus silenciosos acordes con tonos que miran al jazz llenos de oscuridad y cierto aire psicotrópico vuelven a mostrarnos ese vozarrón que vomita blues mientras intensos riffs suben la temperatura. ¿Que es ésto? Podemos preguntarnos…. ¿blues?, ¿hard?, ¿psicodelia?. La respuesta puede ser indefinida, o incorporar todas esas respuestas. No es una gran voz, pero es una voz que tiene duende, que nos seduce.En un nuevo giro en la trama un torbellino ácido nos aplasta con sus dos guitarras en una pura jam en la que los efectos, solos y distorsiones se van produciendo de una manera esquizoide. creando extraños sonidos hasta un final ácido que poco a poco van desvaneciéndose.
«DARKNESS DIMENSIONS DISILLUSION» Es publicado vía Sludgelord Records
https://www.facebook.com/StoneMachineElectric/
https://www.facebook.com/SludgelordRecords/

Desconocidos para mí hasta el pasado mes de diciembre en el que pude verlos en su Nijmeegse (Holanda) natal abriendo el show para ROTOR. Una banda que me sorprendió por su magnífica ejecución en directo y que ahora publica su primer álbum, «CIRRUS». Una disco denso en el que el joven cuarteto desarrolla todo su potencial post-metal, doom o post-rock. Bajo oscuras atmósferas instrumentales van construyendo fornidos riffs manteniendo el equilibrio entre lo pesado y lo liviano. A veces monumentales, a veces espaciales, pero siempre si perder el rumbo. Un debut en el que miran de reojo al doom en nueve temas que siempre están envueltos en tonos grises. Conteniendo entre sus surcos bellos pasajes en los que las guitarras nos envuelven en un manto psicodélico. Pasando del metal a la sutileza (con la personalmente me quedo) consiguen un resultado notable.
«Basic operation» resumiría perfectamente la vocación de MT.ECHO. Entre el doom y el post-metal, las guitarras psicodélicas se abren camino en atmósferas en las que la tensión se masca.
Sin salir de esos entornos de oscuridad, «Lighthouse At The End of Time» parte del post-rock bajo una cadencia rítmica hipnótica antes de introducirnos en un enigmático relato en el que riffs inquietantes nos golpean con toda su fuerza. Siempre ondulando entre la pesadez y las ellas armonía acaban sucumbiendo ante éstas.
Siempre resulta complicado entrar en estos mundos sonoros, pero estos chicos tienen algo.
Siguiendo el camino marcado, el oscuro post-metal sigue presente en «Soft nothing». Un tema de estructura sencilla basado en un repetitivo riff que se va modulando y moldeando. Otro tema en el que las guitarras elegantes no faltan a su cita.
Inmersos en estructuras que se acercan al post-rock, «Don’t blink» está lleno de complejos desarrollos instrumentales que toman prestados elementos progresivos que la banda va insertando con brillantez creando un lienzo sonoro con gruesas capas de color.
Puede que estemos ante un disco depresivo, pero la cuidad ejecución hace que pueda servirnos de antídoto. «Wolves», vuelve a bellos escenarios de psicodelia pesada para mostrarse monumental. Quizás algo barroco en algún momento, el cuarteto pone momentos doom para contrarrestar. Un tema que me recuerda a algunos momentos Rotor.
El tema más dinámico de ««CIRRUS» posiblemente sea «Catena». Fuertes ritmos stoner-progresivos se aderezan con efectos espaciales. Viajando por el infinito universo entre tormentas de meteoritos consiguen llevar la nave a su destino.
«Monsters and the men who made them» o «Godcomplex» son de esos temas en los que el doom más siniestro y plomizo da paso a espacios en los que el post-metal y el post-rock conviven en armonía sobre confortables valles de hierba espesa y mullida.
Algo más experimental y progresivo «Agelast» define la oscuridad por senderos similares a los anteriores.
https://www.facebook.com/Mt.EchoBand/