Reseña: JAIL JOB EVE.- ‘Wildfire’

Energía y pasión por rock clásico, hacen que JAIL JOB EVE nos ofrezca fantásticas canciones en las que los sonidos retro se enriquecen con distintas influencias estilísticas que van desde el blues, el soul, la psicodelia, hasta el rock progresivo. Con una descomunal fuerza de la naturaleza como son las cuerdas vocales su cantante Victoria, un cálido órgano vintage, y una guitarra asesina, construyen unas fascinantes fresca canciones. El quinteto de Osnabruek es uno de los estandartes del rock retro alemán, y la calidad de su nuevo álbum ‘WILDFIRE’ así lo corrobora. Tras haber seguido el trabajo de la banda en los últimos tiempos, me pregunto: ¿Por qué esta banda no tiene la repercusión que merece?, calidad no les falta. JAIL JOB EVE se sabe desenvolver a la perfección en las transitadas aguas del rock clásico, pero sabe hacerlo con la elegancia de los ganadores. Esa voz celestial a veces, que se convierte casi en demoníaca en los momentos más desgarradores, y la sólida y versátil base instrumental, son suficiente aval para pensar en tocar el Olympo del rock vintage. Si bandas como Blues Pills , con unos argumentos similares, conquistaron a la audiencia con su propuesta de heavy-rock stonerizado, ¿Qué necesitan JAIL JOB EVE para convencer?. Desde aquí, trataré de poner mi grano de arena para su legado musical llegue a una audiencia mayor, porque una banda que se maneja con solvencia con unos teclados más propios de Deep Purple, una voz quebrada y portentosa a semejanza de Janis Joplin, una base rítmica heredera de Led Zeppelin, y una guitarra ácida, más propia de cualquier discípulo de Hendrix, bien merece un reconocimiento. Sus canciones en vena Siena Root o con los ritmos y ganchos de Rival Sons, son todo un regalo para cualquier amante del rock clásico, ese rock de carretera y de garito humeante como los que tantas noches hemos pasado, es el entorno natural de una banda que sabe muy bien lo que se hace. ‘WILDFIRE’ es un álbum que te costaría ubicarlo temporalmente, ya que su rock de hoy es el mismo rock de ayer, y con bandas como JAIL JOB EVE, seguirá siendo el ROCK de siempre.

‘WILDFIRE’ está disponible vía MIG Music.

‘Down the rabbitt hole’ abre el álbum con un sonido vintage stonerizado, toda una constante en este nuevo trabajo. Envolviéndonos en una neblina psicodélica esa seductora voz a caballo entre el blues y lo lírico va describiendo un entorno sonoro completamente ensoñador. La canción contiene distintas influencias que van desde el rock progresivo y la psicodelia, hasta el rock clásico más ortodoxo. Los teclados y la guitarra realizan un logrado ejercicio instrumental para dotar al tema atrayentes matices sonoros.

Cambiando completamente la propuesta sonora, ‘Mid-flight’ gravita en una atmósfera retro en la que los ecos del blues y el soul rock nos dejan meridianamente clara cual es la esencia de la banda. Con un derroche de registros y de capacidad vocal, el tema cuenta con buenos ganchos de hard rock 70’s. Busca un híbrido entre Janis Joplin y Ellin Larson (Blues Pills) y encontrarás el espacio en el que se mueve su cantante, gran protagonista de la mayor parte de las canciones. Aquí el órgano os envuelve en una cortina de sonidos vintage entre ritmos oscilantes y pegadizos. Un corte con gran fuerza, patente en desgarradores momentos.

Por la senda del hard rock retro con muchos aditamentos soul ‘Hit me with a lightning’ ve a los alemanes llenos de fuerza, tanto en los desgarradores pasajes vocales como en una armonía sólida y contundente. La maquinaria alemana funciona a la perfección en estos momentos de blues-rock de tintes retro. Sus embestidas de fuerza no desmerecen de las de ninguna banda pesada a pesar de estar en un entorno de rock ortodoxo y clásico.

‘Wildfire’, el tema que da nombre al álbum, con sus mas de siete minutos, contrasta con otras canciones más directas e impactantes. Aquí, los ensoñadores paisajes sonoros impregnan de suave psicodelia. Rebosante de sensualidad, el tema tiene una cadencia que me evoca (salvando las distancias) al clásico de Blind Faith, ‘Can’t find my way home’. Solo a modo de referencia, aquí, la banda se recuesta en calmados pasajes con un aura lisérgica, sin perder su esencia vintage. En este escenario, no faltan los elementos progresivos aportados por ese cálido y balsámico órgano. Evolucionando en su intensidad, los ritmos, y una rica composición completan el tema más experimental de todo el álbum; un tema en el que no faltan momentos de oscuridad y de riffs pesados. Este es uno de los grandes avales de un álbum fascinante para los amantes de los sonidos ‘vintage’.

Con ritmos de tonos Funky y con una voz que se inclina por el soul, ‘Lost’ recorre un escenario netamente 70’s. Coros y estribillos pegadizos y ese característico sonido retro, hacen el resto en un corte colorista y lleno de frescura, que invita a la fiesta.

Con el órgano dirigiendo el camino a seguir, ‘Flying V’ es un ejercicio de blues lleno de sentimiento. Escogiendo el lado más colorista, adornan su armonía con incrustaciones preciosas del penetrante sonido del órgano. Como si fuerza a trompicones, el tema parece atascarse por momentos, para salir airoso y esplendoroso.  

Cambiando el tercio, ‘Keet it quiet’ es una balada sacada de manga para sorprendernos con su fuerza y lirismo. Con una instrumentación gruesa por momentos, el tema susurra suavemente al oyente con una seductora voz a la que se acosa con avalanchas de riffs pesados. Así rompen la calma, pero dotar a la canción de una épica monumental.

Los coloristas ritmos retro regresar con más fuerza que nunca en ‘No means no’. Rock de los 70’s con dosis de blues y de soul para salir de la monotonía. Sus cuidadas melodías vocales se complementan con una impactante base rítmica, y continuos rasgueos de guitarra. Aquí el órgano juega su papel en un segundo plano. Como en cada canción, los alemanes siguen insertando matices, que en esta ocasión llegan de la mano de unos solo ácidos que ponene la pausa en su arrollador desarrollo.

Los ecos del hard-progresivo aparecen con sutileza en ‘Neither man nor machine’. Otro tema poderos de rock con momentos desgarradores en los que el blues se une a una elegante fiesta vintage. Si la banda se maneja bien con cualquier registro, en temas como éste en los que el blues es el protagonista, alcanzan cotas muy elevadas de efectividad.

‘Riot’ se mueve entre pasajes Purplelianos, chamánica psicodelia y blues humeante. Con un tempo lento, el tema serpentea por un cauce lisérgico de blues pantanoso. Un magnético y sosegado corte con unas entrañas robustas. Un viaje en busca del legado de Janis Joplin, con elementos contemporáneos. ¡¡¡Desgarrador!!!

Jail Job Eve

MIG music

Crónica: DESERTFEST AMBERES (Día 2, sábado)

Con el cuerpo recuperado tras la fatigosa jornada del viernes, el sábado tenía demasiados alicientes como para distraernos, Si el cartel de las primeras horas no era demasiado apetecible para mí, a media tarde se iba a complicar la cosa y tendría que elegir qué actuaciones ver al completo. Tarea difícil, así que lo mejor era comenzar con calma y priorizar.

Mi primera actuación del sábado fueron los holandeses KOMATSU. Su último álbum me había sorprendido gratamente y quería comprobar cómo sonaría aquello en vivo. Al igual que había sucedido en la jornada del viernes la oscuridad y los efectos de humo presidían el escenario de la planta superior. Con un Canyon Stage abarrotado el cuarteto golpeaba con toda su fuerza su Stoner doom de tintes atmosféricos. Una actuación solvente en la que interactuaban con el público de las primeras filas provocando esguinces cervicales entre la concurrencia. Pesados, pero lo suficientemente psicodélicos como para concluir una actuación notable, ya que a pesar de su contundencia, el sonido era de gran calidad.

En esa espera a los platos fuertes, los polacos DOPELORD ocupaban el escenario principal. Con un colorista juego de luces y ubicados como es habitual en el mismo nivel, los dos guitarras y su bajista golpeaban las neuronas del publico con su doom monolítico. Hace unos años tuve la suerte de verlos en directo abriendo para Saint Vitus, y si en aquella ocasión me sorprendieron, aquí me corroboraron que son una banda solvente y dentro de su estilo, saben bien lo que hacen. 

Uno de los alicientes que me reservaba la jornada era comprobar que recibimiento tendrían mis queridos MOHAMA SAZ, la única banda española presente en el festival, y además con una apuesta sonora diferente al griego de bandas de la edición. Toda una incógnita que se vio resuelta cuando saltaron sobre escenario ante una sal llena y expectante. Si bien la banda se presentaba sin la percusión, el cuarteto se las supo manejar para meterse al público en el bolsillo a las primeras de cambio. Una ambientación psicodélica arropaba sus incursiones por los exóticos sonidos del Mediterráneo oriental. Sus ritmos hipnóticos y sus aromas orientales hacían las delicias de un público completamente sorprendido y asombrado por la propuesta sonora de los madrileños.  Ese calor del público se reflejaba en unos músicos que gozaban con la gran acogida que estaba teniendo su actuación. De hecho, su bajista me comentaba durante la misma, en un lado del escenario, ¿‘Lo estamos petando no?’, y ciertamente así era, los cuerpos del público se balanceaban ante los coloristas psicodélicos de MOHAMA SAZ, una banda que conquistó Amberes con una nota sobresaliente. ¡Grandes!

Antes de que concluyera su actuación los británicos CONAN ocupaban el escenario principal. Allí me acerqué para tomar alguna foto cuando su actuación había comenzado. He de reconocer que CONAN no es una banda que me guste, y tras escuchar tres canciones me retiré a otros lugares más gratificantes entre una horda de fieles seguidores que balanceaban sus cabezas con virulencia al ritmo de los pesados riffs de la banda.

Los horarios se apretaban, y cuando traté de dirigirme al pequeño Vulture Stage para ver a TEMPLE FANG, la tarea fue imposible. Un espacio abarrotado de gente no me permitía acercarme al escenario a registrar su actuación, por lo que con todo el dolor de mi corazón decidí tomar una pausa y poder coger un buen sitio para la siguiente actuación en el Canyon Stage. Tras su show, algunos de los presentes que había sido la mejor actuación del festival, pero me temo, que desgraciadamente, tendré que esperar a una nueva oportunidad para comprobar su valía en vivo.

Allí las cuatro chicas suecas de MAIDAVALE, regresaban a un escenario dos años después. MAIDAVALE es una banda a la que tengo un especial cariño, y que llevo siguiendo desde sus inicios, No en vano esta era la 6º vez que las veía en directo. Con una ambientación completamente psicotrópica, y envueltas en humo como las bandas precedentes, la de Estocolmo ofrecían un show suave y experimental, algo que bien siendo una constante en la evolución de su sonido.

Llegaba la hora de una de las bandas que mas me apetecía ver, VILLAGERS OF IOANA CITY llevan haciendo bien las cosas un tiempo, y todavía no había tenido la oportunidad de verlos en directo, por fin me iba a quitar esa espina. Ubicado en el ‘foso’ junto al escenario, fui testigo de como preparaban su puesta en escena el combo griego. Su cristalino sonido y una acertada iluminación hacían que la banda desplegara todo su potencial, tanto en su lado más pesado, con en su faceta más folk. Técnicamente irreprochables, pero con un show algo frio, que me dejo con los sentimientos encontrados. Logrando transmitir toda su magia y haciendo ‘viajar’ a un público que cerraba los ojos y balanceaba suavemente su cabeza, pero también golpeando con toda la energía, en contraste con los momentos en los que la gaita tomaba el protagonismo, ahí, el jardín del Edén se abría ante nosotros. No defraudaron y cubrieron mis expectativas como una banda destacable, a pesar de que me quedé con algunas ganas de que me emocionaran más. Eso, unido al echo de que no pude terminar de ver su actuación, ya que el show de los italianos HUMULUS iba a comenzar, lo dejo como una cuenta pendiente que me quitaré en el futuro.

De vuelta al pequeño escenario Vulture Stage, compruebo el tirón que tienen HUMULUS entre el público. La sala abarrotada de gente esperando los viajes de blues pesado del trío. Y estos, sin duda, no defraudaron. Otra banda que habría merecido un escenario mejor para transmitir todo su potencial, pero que, en lugar de amedrentarse, desplegaron todo su arsenal de riffs humeantes en show solvente y emotivo.

Con los complicados horarios del sábado y el fantástico show que estaban ofreciendo HUMULUS, me fue imposible acercarme a ver BLACK RAINBOWS en un Canyon Stage hasta la bandera de gente. Imposible tarea, por lo cual era el momento adecuado para refrescar la garganta con unas cervezas y tomar posiciones en el Desert Stage para ver a una de mis bandas favoritas. Con el sabor agridulce que me había dejado el pasado agosto en el Festival Aquamaria, aquí esperaba redimirme. Siempre que he visto a Colour Haze me han llevado al éxtasis, y con la ausencia de Philip, sin teclados, ese último show me había dejado con ganas de más. Aquí con la actual formación al completo, los muniqueses, volvieron a hechizar a un recinto en el que ya no cabía mas gente. COLOUR HAZE ha perdido a su bajista de toda la vida, pero sigue vivo y gozando de una salud magnífica. Con la incorporación de Mario Oberpucher al bajo la banda suena ahora pesada, sin que esto signifique que los pasajes de psicodelia ensoñadora no aparezcan en sus shows. COLOUR HAZE es una apuesta segura en cualquier festival, y en Amberes con corroboraron cum-laude mostrándose como una banda conectaba y que se estaba divirtiendo.

Sin tiempo que perder, los belgas ATOMIC VULTURE, me llamaban al Vulture Stage con el inicio de su show. Otra banda a la que tenía muchas de ver y que tras su notable show en Desertfest Amberes, no me defraudaron, cubriendo todas mis expectativas. Una banda cohesionada que golpea con riffs poderoso con una actitud a prueba de bombas, pero que también sabe poner la pausa en sus embestidas, para proporcionar buenos momentos llevándonos de ‘viaje’.  Otros que no defraudaron, y que a buen seguro hubieran brillado mas en un escenario más grande, porque méritos para ello, tienen.

Antes de regresar al escenario principal para la actuación de COLOUR HAZE, encontré un hueco para deleitarme con el doom atmosférico de SUNNATA. Los polacos, fieles abanderados de la escena pesada de su país, ofrecieron una actuación en la que los trascendentales pasajes meditativos convivían con esas embestidas de pesadez. Un bajo portentoso y una atmósfera humeante haciendo el resto entre las monocromáticas luces azules. Si bien no es de mis bandas favoritas, tenía mucha curiosidad por ver cómo se las gastaban sobre un escenario. El tener la mente abierta musicalmente siempre me ha proporcionado emotivos momentos, y tras ver la mayor parte de su actuación, me arrodillo a buen hacer. Por poner un, pero a su actuación, un mayor volumen a las voces hubiera aportado brillo a un show terrorífico a la vez que cautivador, en el que mostraron todas sus cartas, con episodios desgarradores de sludge pegajoso contrastando con sus momentos más psicotrópicos.

Ya solo quedaba una banda en esta larga e intensa jornada de música pesada, mi día acabaría con la actuación de KADAVAR. Una banda que tiene el cariño de miles de fans fieles a sus aquelarres sonoros. Con su guitarrista y cante Lupus, mostrando un nuevo look, con gran parte de su clásica melena ausente, el trio se situaba de su forma tradicional sobre el escenario. Lupus a la izquierda, Simon a la derecha y la batería elevada de Tiger presidiendo el escenario. Con esta típica disposición sus habituales riffs no tardaban en hacer acto de presencia para poder el recinto patas arriba. De alguna manera yendo a lo seguro, optaron por un repertorio clásico, en el que los KADAVAR mas primitivos y ortodoxos, hacían las delicias de sus incondicionales. Solventes y al igual que COLOUR HAZE, con la fiabilidad alemana, ofrecieron un destacado show.

Así concluía una segunda jornada de festival que nos había proporcionado alguna grata sorpresa, varias confirmaciones, y ninguna decepción respecto al guión previsto. Era tiempo de apurar la última cerveza en el concurrido after-party para posteriormente y tomar el camino de regreso para un merecido descanso.

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Reseña: CANYYN.- ‘Canyyn’

Con la madurez de una banda consolidada, CANYYN compone un álbum que no parece ser el debut de una banda, ya que la calidad y maestría en la composición de los temas, y una correcta ejecución, hace pensar que estemos ante un álbum de una banda veterena. Conjuntados, sus tres miembros, desgranan canciones de heavy-blues crudo y primitivo, a las que enriquecen con torrentes de riffs Stoner-doom. Su inequívoco aroma a 70’s, no impide que la banda abofetee al oyente con el descaro y la fuerza de sus riffs. Impregnando sus canciones con sustancias psicotrópicas, las mismas se desarrollan casi a modo de jam, pero CANYYN consigue ensamblarlas con destreza con infinitas texturas y rangos dinámicos, para hacerlas fascinantes. Buenas voces derrochando garra, solos asesinos y un poderoso y pesado ritmo, son el tridente que les da la gloria. Sonidos de la vieja escuela difuminados por embestidas stoner de suma virulencia se codean con momentos de puro heavy rock sudoroso en los que el trio inserta infinitas texturas y rangos dinámicos, reflejando sus influencias. Un magnífico debut que esperemos sea solo el preludio de una brillante carrera, talento, no les falta. El trío se siente cómodo componiendo temas largos, ahí es donde se deja llevar por sus instintos, para sacar todo el talento que atesoran.  Aquí el rock ácido se viste con harapos Stoner para celebrar una fiesta de rock directo, porque sus temas son crudos y narcóticos, pero también divertidos. Este debut es de esos álbumes que te atrapa, derrochando sentimientos y golpeando tus neuronas provocando un trance narcótico, del que no querrás escapar

CANYYN son:

Dan Rovak – Voz y bajo
Mike Fetzer – Guitarras, coros
Dan Schergen – Batería

El álbum ha sido producido por CANYYN y Paul Aluculesei, mezclado por Paul Aluculesei y Mike Fetzer, masterizado por Carl Saff, con un arte de portada obra de Jocelyn Wayer y un logo de  Steven Yoyada.

‘Bring me down’ nos deja claro a las primeras de cambio por donde camina el sonido del trio de Illinois. Fuertes ganchos de heavy-blues y hard rock suben la temperatura envueltos en un manto Stoner. Aquí, los potentes riffs y sus atronadores tambores nos ofrecen momentos llenos de crudeza que beben del inagotable manantial de los 70’s. Con la fuerza de una banda Stoner contemporánea, CANYYN crean un corte vintage con elementos modernos de la escena pesada, pero con unas entrañas de hard-blues primitivo. En la primera impresión el trabajo de las voces golpea mis neuronas. Crudo, pero efectivo, el tema me invita a seguir explorando. No faltan los guiños lisérgicos en un tema que en sus siete minutos nos ofrece distintos alicientes sonoros.

Tras la aplastante apertura del corte anterior, ‘Wages of sin’ nos invita a explorar insondables espacios de blues psicodélico. Una atmósfera viscosa y con aroma a pantano, sirve de espacio para desarrollar el amor por el blues que se percibe en la mayoría de las canciones. Con ese espíritu 70’s, el trio, salpica de solos ácidos y tema con unas entrañas impregnadas de psicotrópicos. Narcótico, pero pesado, la canción se desarrolla entre pasajes vocales llenos de sentimiento y fuerza. Sólido y envolvente, sus ganchos heavy-blues, te abofetearán con la garra y fuerza que contiene cada acorde y cada riff.

Con un sonido más contemporáneo, ‘Crush your bones’ golpea con sus rifss Stoner para, como su propio nombre señala, aplastar tus huesos. Mostrando su lado más pesado, su base Stoner-doom, se adereza con buenos solos asesinos, creando un tema arrollador.

La apertura heavy-rock de ‘In Deep water’ noes solo un espejismo de lo que nos encontraremos en sus surcos. Con un carácter hipnótico, CANNYYN golpea una y otra vez repitiendo el mismo riff. Estribillos pegadizos y embestidas de fuerza, van construyendo un corte Stoner de alto octanaje. Uno de esos temas capaces de provocar esguinces cervicales y que deja exhausto al oyente. Turbio y difuso, aquí el sonido de la banda se aleja del blues y la psicodelia para golpear con contundencia.

Los nueve minutos de ‘Through the leaves’ retoman los genes psicodélicos de los de Illinois. Envolvente y con una neblina difusa, el tema se construye sin prisas. Buenas voces nos llevan a un espacio sonoro crudo y primitivo. Aquí la banda se siente cómoda siguiendo los estándares de los pioneros del heavy-blues de los 70’s. Tosco, pero con el suficiente poder de seducción como para atraparte en unos surcos llenos de psicodelia pesada y hard-rock. Su pegadiza armonía es otro de los avales de uno de los cortes más fascinantes de un debut impactante.

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Crónica: DESERTFEST AMBERES (Día 1, viernes)

Tras haber visitado durante este verano varios pequeños festivales, DESERTFEST AMBERES era de alguna forma, la corroboración del regreso a la normalidad de la música en vivo europea. Sin ningún tipo de restricciones, sin mascarilla y con el único requisito de presentar una prueba PCR negativa o el certificado de vacunación Desertfest Antwerp se convertía en el primer festival para muchos habituales de la escena underground europea. Una cita importante, que había colgado el cartel de sold-out y que prometía grandes emociones.

Con la suerte de tener un calentamiento previo con la actuación de los suizos DIRTY SOUND MAGNET en Amberes, comenzábamos nuestra andadura por tierras belgas. Esa casualidad hizo que pudiera reencontrarme con amigos del resto de Europa en un show que sirvió de perfecto warm-up para los tres intensos días que nos esperaban.

En torno a las 5 de la tarde del viernes, nos presentáramos en Trix, un espacio a las afueras de Amberes en el que durante tres días nos olvidáramos de las calamidades que llevábamos pasando durante el último año y medio. Demasiado tiempo sin música en vivo para muchos de  los habituales de los festivales europeos, por lo que la fiesta iba a estar asegurada.

A la llegada y tras cumplir con los trámites de acreditación, entraba a un recinto desconocido para mi. Un complejo con tres salas de actuaciones y distintos espacios entre los que destacaba un patio al aire libre en el que los asistentes reponían fuerzas en los distintos puestos de comidas habilitados al efecto. Con un sistema en el que comprabas fichas en una taquilla o en las máquinas dispuestas al efecto, todo se hacia mas sencillo para disfrutar de una jornada que nos prometía emociones fuertes. Si bien la distribución en distintos escenarios de las bandas puede producir los temidos solapes, siempre tenías una alternativa adecuada para tus gustos personales.  

DETRVIRE eran los encargados de abrir el festival en el Vulture Stage. El escenario más pequeño de los tres, y en el que se produciría las mayores descargas de adrenalina. Su apuesta hardcore y metal chillona no era de mi interés y al acercarme a su show comprobé que aquello no era para mí. Durante su show se producían los primeros pogos del festival por los amantes de los sonidos más agresivos.

Tras esta primera toma de contacto, me trasladé al Canyon Stage, el escenario mediano que podía albergar a mas de medio centenar de personas, ahí FAKE INDIANS era mi primera sorpresa. Sus hipnóticos ritmos alternativos contagiaban al personal con una apuesta kraut y noise-rock muy atractiva. Toda una sorpresa de una banda desconocida para mí, pero acabó por conquistarme con su fuerza y buen hacer en ese híbrido de psicodelia espacial. Prometedores.

Mi curiosidad me llevaba al escenario principal, allí en el Desert Stage, un amplio lugar con capacidad para más de mil personas donde los holandeses DOOL dejaban patente su calidad con sus góticos sonidos a caballo entre el post-rock, post-metal mas alternativo. Un show solvente y oscuro con una magnífica puesta en escena. Los holandese no defraudaron a sus fieles.

Era el momento de regresar al Canyon Stage para caer rendido a una de las bandas que mas me sorprendió de la jornada y de todo el festival. MANNGOLD ponía la electricidad con su psicodelia hipnótica de tintes cósmicos. Toda una bacanal de ritmos efectos y buenas guitarras que rápidamente contagiaban al personal y hacia de los bailes desenfrenados se sucedieran. Una de las mejores bandas de la jornada y una muy agradable sorpresa para mí. Soberbios y magnéticos, el crisol de sonidos que salía de un escenario casi en penumbra y con el humo cubriendo a los músicos, fue uno de los grandes alicientes de la jornada del viernes. Sobresalientes.

Uno de los platos fuertes de la jornada eran los alemanes MY SLEEPING KARMA, una banda que ha vuelto a los escenarios con toda su fuerza y magia intacta. Si este verano ya me lo dejaron claro en Hoflarm Sessions, aquí corroboraron el cariño que su amplia cohorte de fans les procesa.  Con el abrazo inicial característico en todos sus shows, la banda alemana ofrecía un show emotivo en el que repasaban sus ya clásicos temas ante un personal que abarrotaba la sala y que caía rendido a su buen hacer. Momentos de calma y misticismo convivían con sus embestidas de riffs rugosos en una actuación épica y memorable. Los juegos de luces y proyecciones completaban un show notable con el que la banda fue ovacionada. No en vano la complicidad entre su guitarra y bajista hace que cualquier show de MY SLEEPING KARMA sea memorable, y en esta ocasión así fue.

Con ese buen sabor de boca que siempre dejan MSK, llegaba la hora de retornar al Vulture Stage, allí por fin tendría la oportunidad de ver en vivo a mi amigo Peter y su banda BISMUT. Con el recinto abarrotado, el trío desplegaba todo su buen hacer en esto de la psicodelia pesada y las vibraciones post-metal. Atmosféricos, pesados y precisos, sin mucha parafernalia ofrecían una actuación más que notable. De hecho, acabé con la sensación de que su música en directo era todavía más psicodélica y pesada que en disco.

La coincidencia horaria me imposibilitaba acceder al show de CULT OF OCULT, ya que el plato fuerte de la jornada y del festival estaba preparado en el escenario principal. La que probablemente fuera mi banda favorita del festival, MOTORPSYCHO estaba lista para durante dos horas llevarnos al éxtasis.  Con un poder de convocatoria menor del que habían tenido MY SLEEPING KARMA, el trio noruego, llevaba el Desert Stage con sus sonidos experimentales. Puedo estar de acuerdo en que MOTORPSYCHO no es una banda fácil, para la cantidad de registros que pueden ofrecer en cada una de sus actuaciones, son el reflejo de que son una de las bandas más creativas y sólidas de la escena. El trio ofrecía una primera parte de su actuación mostrando su lado más conocido y pesado, para entre proyecciones y con una dualidad de luces entre el azul y el verde presentarnos una segunda parte más experimental y rica en matices. Aquí la banda se dejaba llevar por jams interminables que hacían que el personal flotara en un sueño del que no querría despertar. Sobresalientes como siempre. No en vano era la única banda que tenía un tiempo de actuación superior a cualquier otra banda del fin de semana, por algo será…..

Si bien MOTORPSYCHO no enganchaban a toda la concurrencia con su intricada apuesta sonora, DAILY THOMPSON ponía patas arriba el Vulture Stage con sus vibrantes sonidos psicodélicos de vocación 90’s. Los alemanes son especialistas en poner un recinto patas arriba, y aquí no iba a ser menos. Cada día más maduros en su sonido, la descarga de adrenalina estaba servida en una actuación ardiente y alabada por un público que estaba disfrutando de una fiesta que ya no tenía marcha atrás. Lástima que en un espacio tan pequeño, no pudieran brillar con todo su potencial ante una audiencia mayor, ya que ese recinto, no permite que todo el personal pueda disfrutar al completo de su actuación.

Cerrando la jornada, SOMALI YACTH CLUB, ponían a rebosar el escenario de la primera planta. Envueltos en humo y con unas luces tenues los ucranianos golpeaban con sus riffs pesados, mostrando su lado más contundente. Sus reverberaciones psicodélicas eran el perfecto broche final a una jornada intensa que concluía con el personal en la terraza departiendo y comentando como había transcurrido el día.

Al filo de las 2 de noche concluía una intensa jornada que se había iniciado casi ocho horas antes y que nos había proporcionado gratificantes sensaciones. Buena musica, buenas bandas, buen ambiente y buena gente.

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Reseña: VESPERO.- ‘Songo’

Sin perder su esencia espacial, los rusos VESPERO, con más diez álbumes publicados y casi dos décadas de vida, continúan evolucionando en su sonido para crear un nuevo álbum mágico. En SONGO’ su nuevo álbum, no encontrarás riffs pesados, pero sin embargo, la mística de cada canción, consigue que el oyente se relaje, sintiéndose partícipe de esos mundos de color que cada acorde nos ofrece. Todo un viaje onírico al mundo de los sueños (no en vano ‘SONGO’ significa sueño en esperanto) en el que, sin complejos, ejecutan su música, ofreciendo al oyente variadas melodías entre la psicodelia con vocación espacial, el folk y un notable espíritu progresivo. Una de las claves del álbum es la capacidad para utilizar distintas vibraciones estilísticas en una misma canción, y conseguir que ésta, se muestre con un ‘todo’, cohesionada y creíble. Con una narrativa fluida, incorporan elementos de jazz y de fusión, para ofrecernos distintas fases en cada canción, desde los cantos celestiales que aporta Sonya Vlasova (vocalista invitada por primera vez en diez años), hasta los pasajes sinfónicos en los que los elementos de viento y especialmente el violín, recuperar tradicionales sonidos ancestrales. Con la particularidad de usar tanto el inglés, como esperanto, francés, búlgaro, estonio y gallego para nombrar sus canciones, VESPERO se convierte en una banda que trasciende las fronteras de la psicodelia espacial rusa, para abrirse al mundo. Cualquier amante de la psicodelia espacial y del rock progresivo, sabrá valorar la calidad de las canciones aquí contenidas.

VESPERO son:

Ivan Fedotov – batería y percusiones
Arkady Fedotov – bajo, sintetiador,ruidos, voces, grabación
Alexander Kuzovlev – guitarras, saz, mandolina
Alexey Klabukov – teclados y sintetizadores
Vitaly Borodin – violin, acordeón

Con la colaboración de : Alexey Esin, gusli, midi-saxo y Sonya Vlasova voces y coros.

Todas las canciones de VESPERO excepto ‘Myth of Uqbar’ (Esin/Vespero). Grabado por Alexey Klabukov y Alexander Kuzovlev en 2020 en VMS studio, (Astrakhan). Mezclado por Alexander Kuzovlev y masterizado por EROC, ‘SONGO‘ está disponible vía Tonzonen Records.



Como si entráramos en un particular mundo de los sueños, ‘Ne enlitiĝu ĉe la maro’ nos introduce en un particular Jardín del Edén entra bellas y suaves melodías. Con la voz de Sonya emulando los cantos de ninfas el tema nos susurra proporcionándonos un estado de confort y relajación con sus bellos pasajes.

‘Levedivo’ prosigue ese paseo relajante por ensoñadoras atmósferas con sutiles cantos en la lejanía. Aromas orientales, sintetizadores envolventes y unos tenues tambores van desarrollando otro corte ambiental, relajante y con un cierto tono onírico. Tonos celestiales que nos acarician con delicadeza creando un entorno gratificante. Efectos espaciales y algún pasaje progresivo acompaña una fascinante narrativa en la que no faltan ecos folk. Los seductores coros acaban por atraernos al mundo de los espectros. Rico en texturas el tema va mutando con sosiego guiado por el violín con final fascinante.

Con acordes de post-rock espacial ‘Le papillon ou moi’ gravita en un particular mundo sonoro con el que los rusos nos seducen. Elementos progresivos ejecutados desde la calma, van moldeando el tema bajo una narrativa de misterio. Sin darnos cuenta estamos sumidos en corte de rock progresivo con bastantes elementos sinfónicos. Sin sobresaltos las ondulaciones en el sonido se producen con pausa y precisión. Sin renunciar a los tonos cósmicos, el ritmo oscilante y los borboteos de guitarra y sintetizadores nos sumen en una espiral majestuosa. La parte final se vuelve más libre con si se recostaran en una especie de free-jazz cósmico con una cubierta clásica y con un aroma lisérgico. Nuevamente el violín pone el broche final a otro maravilloso corte.

Con el mágico violín como protagonista, los coloridos sonidos de ‘Cloudarias’ se recuestan en un entorno clásico para mantener el espíritu progresivo. Elegante, casi ceremonial, las texturas del tema lo hacen brillar en una atmósfera tenue de luz, pero con brotes de color. Los tonos folkloricos aparecen con los cantos celestiales, mientras la armonía parece mirar a siglos pasados.

Elementos de viento, efectos y una suave brisa nos introduce en ‘Soños do meu pelo’. Otro tema suave en el que la banda incorpora efectos espaciales sobre una base de música tradicional. La unión de lo ancestral y lo espacial se ejecuta con gran destreza. Silencioso, susurrante, la canción nos envuelve entre instrumentos clásicos de viento. Con una percusión vibrante y cadente, el tema va tornándose más luminoso. Los mas de siete minutos de duración permite a los rusos experimentar con vibraciones de fusión, que acoplan a su vocación espacial. El resultado es otro tema atmosférico, serpenteante y suave, pero lleno de matices y alteraciones estilísticas.  Oscilando entre estas, nos vemos sumidos en un espacio en el que los aromas orientales nos vitalizan. Una nueva evocación a los ancestros y sus formas sonoras. Con gran habilidad, acoplan una sólida base sinfónica para que adquiera tintes majestuosos.

Oscuro, acústico y lisérgico en su apertura, ‘Myth of Uqbar’ es una nueva fase en este viaje al mundo de los sueños que es‘SONGÔ’. Agradables y balsámicos pasajes ejecutados desde la pausa, nos van despertando de la fantasía sensorialSonidos que parecen acariciarnos como una suave brisa junto al mar de Oriente. Terapéutico para el oyente, el tema combina bellos pasajes de guitarra con envolventes efectos, creando un clima chamánico y liberador.

Cristalinos acordes de guitarra replicados, abren ‘Samaväya’. Con una inclinación al jazz, VESPERO nos ofrecen una experimentación más profunda que en temas anteriores. Subiendo la intensidad rítmica, con más guitarra y con constantes sintetizadores crean un corte vibrante sobre una base progresiva.  Pero al igual que el resto de las canciones del álbum acaba siendo seducida por los elementos clásicos. En su parte final se convierte en una bacanal de sonidos y ritmos que parecen ir completamente a su antojo,

‘Song of opaque’ nos devuelve al sonido más clásico de la banda. La atmósfera espacial es el escenario en el que va a desarrollarse. Sintetizadores, efectos y el vacío ante nosotros. Un nuevo sueño cósmico con inquietantes momentos de tonos narcóticos.

Para cerrar, ‘Stymphalian birds’ con sus mas de ocho minutos, y siendo el tema mas largo del álbum, permite una experimentación más profunda. Cósmico, envolvente, relajante, el tema parece flotar arrastrándonos a ese mundo onírico a modo de bálsamo sensorial.

Vespero

Tonzonen