NAMED BY THE SUN.- «Deathcap»

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Con miembros de LANDSKAP entre sus filas, NAMED BY THE SUN inicia una nueva andadura con «DEATHCAP» como carta de presentación. La formación inglesa compuesta por George Pan (guitarra) Chris West (bajo), Pat Casey (guitarra) y Graham Brown (batería).-

Un trabajo grabado por Chris West en Farm Factory Studios, Storm Studios and Scuzzball Studios; mezclado y masterizado por Chris West en Scuzzball Studios y con una portada de Dead Galaxy.

Siguiendo de alguna manera, la linea de estructuras musicales que llevaron en LANDSKAP, nos presentan 18 minutos de instrumentación dividida en tres cortes.

«Dogfight», parte sobre estructuras de hard setentero con un grandísimo trabajo de bajo, aires retro y vibrantes riffs. De manera majestuosa la contundente base rítmica va oscilando, siendo contrapunteada por brillantes solos de guitarra que se van inclinando poco a poco hacia terrenos psicodélicos.

Nuevamente un ritmo candente de hard, con subliminales punteos heavy-psych, hacen que «Solar grain», con una estructura bien definida, vaya bajando la intensisdad  hasta sumergirse en una charca lisérgica de gratificantes aguas. Comfort, belleza, vivacidad, que avanzan majestuosas con todas las piezas encajadas. La conexión entre los instrumentos está perfectamente definida para conseguir esa espiral oscilante emergiendo para volver a sumergirse siempre con intesidad.

NAMED BY THE SUN crea unas atmósferas instrumentales que no necesitan voces para verse elevadas. Los ingleses efectúan un trabajo milimétrico según sus apetencias.

«The mountain and the moon», el corte que cierra «DEATHCAP2, describe en su incio esos riffs retro a los que tanto nos estamos acostumbrando últimamente en tantas bandas. Dinámico, entusiasta, vigoroso, el tema se va moldeando sobre una base rítmica cristalina, con una nitidez digna de destacar, para decaer en narcotizantes atmósferaspsicodélicas. Transparentes desarrollos de guitarra con nítido bajo se van sucediendo de manera repetitiva sin llegar a la montonía.  En la parte final del tema, tras acordes acústicos, solos netamente herederos de Pink Floyd dotan de una belleza y matiz mucho mayor al tema. 

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TESOROS DEL SIGLO XX: SMASH.- «Glorieta de los lotos»

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Corría el año 1970, y se empezaba a cocer en tierras andaluzas el germen de lo que luego explotaría con el sello de «rock andaluz». Bandas como los sevillanos Gong o Nuevos Tiempos, con miembros de formaciones que cosecharían el éxito dentro de esa etiqueta como Triana, Alameda o Guadalquivir y los propios SMASH formaron parte de la primera oleada de pioneros dentro de la escena rock española. Si en Cataluña existía otro incipiente movimiento, probablemente Andalucía sea el territorio nacional más proclive a estos nuevos sonidos que llegaban del Reino Unido o de Estados Unidos y que no eran habituales en la España de la dictadura. Con el apoyo de un personaje importantísimo como era el manager y productor Gonzalo García Pelayo, SMASH iniciaban su andadura con un talento en sus filas como Gualberto (guitarra clavicornio, sitar..). Cuentan las crónicas que Gualberto había asistido al festival de WOODSTOCK y había llegado con ese espíritu en sus venas, y de alguna manera trataba de trasladarlo a su banda. Junto a él, un hippie danés llamado Henrik Michael que tenía el espíritu de Hendrix en su venas. Julio Matito (bajo y voces) y Antonio Rodríguez (batería y percusiones).

Junto a estos tres melenudos habituales de los humos que llegaban de Ketama, inician la aventura SMASH. El nombre del disco corresponde a un estanque situado en el Parque de Maria Luisa, en Sevilla. Imaginamos que era un lugar ideal para degustar sustancias llegadas de aquellas montañas del otro lado del estrecho. La banda se convirtió en todo un icono de la escena underground andaluza y por ende, española

¿Que contiene los surcos de GLORIETA DE LOS LOTOS? Pues algo tan sencillo como sonidos Costa Oeste y blues con un cierto espíritu oriental. Algo de psicodelia florida, sentimiento bluesero y pinceladas de música progresiva. La banda llegó a actuar con formaciones como los británicos FAMILY o los holandeses FOCUS.

Así encontramos efluvios de psicodelia florida y tranquila en cortes como «Forever walking», «Love millonaire», «Free as the green little men» o «Ainsha» en la que los sonidos orientales si incrustan en sus acordes.

El tema «Glorieta de los Lotos», con aires más folk en línea Crosby Stills & Nash en el que la armónica toma cierto protagonismo.

«Nazarin again» representa la faceta más folk de los sevillanos, en modo cantautor al puro estilo loner-folk de la ruta 66, con registros vocales similares al mismísimo Dylan.

Ecos de blues más eléctrico en  «Light Blood, Dark Bleeding»,  «It’s only nothing», en la que se conjugan también sonidos lisérgicos.

Sonidos crudos de guitarra hendrixiana en «Sitting on the truth» en el que las voces desgarradas llenas de sentimiento blues destacan de una manera particular.

El cierre de GLORIETA DE LOS LOTOS le corresponde a un loco tema con el nombre de «Rock and Roll» en el que podemos escuchar desvarios y discusiones en la grabación del mismo entre los miembros de la banda. La guitarra de Herik se muestra más aguda que nunca. 

La banda publicaría en 1971 un segundo trabajo llamado «WE CAME TO SMASH THIS TIME» Y EN 1978 un split junto a AGUJETAS con el nombre de «VANGUARDIA Y PUREZA DEL FLAMENCO». En esta formación estaba Manuel Molina (LOLE Y MANUEL) en el que se encontraba incluido el famoso tema «El garrotín» con el que alcanzaron lo más alto de las listas de la época.

 

 

LANDING.- «Bells in new towns»

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El grupo Connecticut LANDING celebra su vigésimo aniversario este año, pero no muestra signos de perder impulso creativo. Por el contrario, «BELLS IN NEW TOWNS» su segundo álbum para El Paraiso Records, es posiblemente su esfuerzo más fino y cohesivo hasta la fecha. El sonido del grupo siempre ha sido de múltiples texturas, aludiendo a muchos géneros diferentes a la vez. Están los drones oscilantes pesados ​​y la psicodelia difusa y motriz, los exuberantes paisajes sonoros ambientales y las vibraciones brillantes y soñadoras. Todo unido por esa sensación característica de progresión fluida.
«BELLS IN NEW TOWNS» podría describirse como su versión más sólida y terrenal hasta ahora. En este disco, los componentes etéreos de su sonido están firmemente anclados en un bajo ajustado, sin duda debido al hecho de que el álbum fue parcialmente grabado por el veterano productor de rock de Nueva Inglaterra Justin Pizzoferrato (Dinosaur Jr., Elder, Pixies, Sonic Young).
 
Al igual que sus parientes espirituales en Yo La Tengo y Bardo Pond, Landing ha elegido eclécticamente sus influencias de una amplia gama de épocas y culturas musicales. El resultado es una música eléctrica que habla tanto a la mente como a los sentidos. 
En este «BELLS IN NEW TOWNS» , LANDING está formado por Daron Gardner (bajo), Aaron Snow (guitarra, sintetizadores, bateria, bajo y voz) Adrienne Snow (voces y sintetizador)  con la colaboración de John Miller (bateria en «Bright»Dick Baldwin (guitarra en «Trace») y Peter Baumann (campanas en «Gravitational VII»).
El disco se abre con «Nod». Un corte hipnótico, espacial. Con una linea gruesa de bajo y batería, los efectos de los sintetizadores, creando una espacio difuso y salpicado por finos punteos de guitarra, se muestra ampuloso, envolvente, pertubardor. Una voz femenina en claro espíritu indie neo psicodélico se muestra sugerente e inquietante a la vez. La banda viste el entorno musical con una tensión que por momentos resulta inquietante.
En «By two» reconfortantes acordes acústicos y esa sensual voz flotan en melodías pop aterciopeladas bajo una intrumentación que se acerca a los cánones del post-rock.
Con una orquestación a base de teclados y sintetizadores, «Gravitational VII» con sutiles acordes repetitivos generan una ambiente ecléctico salpicado por campanas.
El tema se entrelaza con «Bright». Un corte en el que la banda incide en el uso de sintetizadores para crear una atmósfera espacial custodiada por una electrónica programada. 
LANDING recrea pasajes llenos de melancolía en «Secret». Un tema que va fluyendo arropado por el manto de los sintetizadores y teclados de una forma sostenida. Creando espacios enigmáticos que se van transformando en sí mismos, con leves sussurrros que generan atmósferas embriagadoras.
De nuevo retoman los elementos indie en «Fallen name». Un dulce tema que pasea bajo drones reconfortantes con una gran elegancia.
Si la sutileza ha sido la constante en los temas precedentes, «Wait or Hilde» está construido sobre texturas más rugosas como antesala de una psicodelia hipnótica con vocación kraut. De nuevo los drones sobrevuelas sobre apacibles voces.
«Gravitational VIII» crea una música atmosférica con tintes minimalistas de cierta tendencia barbitúrica basada en la experimentación con efectos y sintentizadores.
Destacando nuevamente los registros vocales. «Trace» describe la melancolía a través de desarrollos acústicos con unas voces impregnadas en miel. Susurros sutiles que apaciguan y relajan el ambiente con enorme frescura.
El ultimo corte, «Second sight», se muestra reparador. Habitando en ensoñadores espacios sonoros con una calidez vocal que decora una elegante composición sobre canónes Shoegaze.
Estamos ante uno de esos discos que cuantas más veces lo escuchamos, más nos atrapa. Un trabajo seguramente indicado para iniciados que pposeen los oidos entrenados para navegar en los espacios musicales que cultiva la banda de Connecticut, y que no será del agrado de los que gustan de sonidos pesados. no obstante, hecha esta salvedad estamos ante un notable trabajo.
Disponible a partir de hoy 4 de mayo.

 

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SOUNDS OF NEW SOMA.- «Live At The Green Mushroom Festival»

 

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Después del gran éxito de su último álbum «La Grande Bellezza», del que tanto la prensa como los fanáticos hablaron como el destacado Neo-Krautrock, SONS sorprende porque el nuevo álbum es una versión modificada de su sonido siempre emocionante y experimental.
Menos marcada por la electrónica que en los últimos álbumes, la tendencia hacia el rock espacial predomina en «LIVE AT THE GREEN MUSHROOM FESTIVAL», fuertemente respaldado por sonidos analógicos en su amplia trayectoria de vuelo. 
El dúo Alexander Djelassi (guitarra, bajo, sintetizadores, efectos y  voz) y Dirk Raupach (sintetizador efectos y voces), logran incorporar nuevas experiencias en cada álbum, sin cambiar por completo el SOUNDS OF NEW SOMA más cósmico.
Con algunos músicos invitados entre los que estaba Armin Schopper, que ya realizó las percusiones en su anterior disco.
Publicado el pasado 23 de marzo, fue grabado y mezclado por SOUNDS OF NEW SOMA, correspondiento el proceso de masterización a EROC.

La portada es obra de Lana KinD Layout sobre un diseño de Dennis Gockel

Una gratificante y elajante introducción a base de teclados es el punto de partida de «Schein». Voces ecualizadas con una mística sensorial anestesiante. A través de medidos pasajes  impregnados de fragancias reconfortantes que traspasan suavemente la linea de lo ambiental reinventándose así mismas. A lo largo de catorce minutos de vielo, planeando sobre nuestros sentidos y abriéndolos a una percepción en la que los estados de confort reparadores se apoderan del oyente.

Tras el trance del tema anterior, en «Om Namah», una vez traspasada la dimensión sensorial realizada con su instrumentación, SOUNDS OF NEW SOMA genera un campo sonoro lleno de magnetísmo en el que los drones sobrevuelan nuestras cabezas con actitud liviana. Una fragilidad impostada y que sale de las entrañas de la banda. La composición se desvela como un ente con una gran fuerza interior. Una mística psicodélica, introvertida y a su vez transmisora de paz y confort interior. El resultado es un universo sensorial grandolocuente.

«Weinende Eidechsen»  explora el minimalismo espacial, tiñéndolo de armonías murmurantes. Bajo un cielo galáctico de proporciones infinitas los efectos ingravitarios hacen levitar las melodías en un ascenso hacia una nueva dimensión con tintes kraut.

 

Estructuradas electrónicas en la linea «KRAFTWERK» son dibujadas en «Projektionen» para introducirnos en inquietantes universos rebosantes de kosmikche-music a base de sintetizadores. Más cercanos al sonido de anteriores trabajos, los efectos y samplers se suceden minando poco a poco nuestras neuronas, abduciéndolas para su causa.

«Henriette Mutterkorn» cierra el disco con efectos espaciales en una composición de estructura libre en la que cada instrumento parece experimentar por si mismo con melodías y ritmos aleatorios. Toda una jam llena de tensión.

El disco está disponible a través de Tonzonen Records.

 

https://www.facebook.com/Sounds-Of-New-Soma-618719828173832/

https://www.facebook.com/Tonzonen/

INDICA BLUES.- «Hyms for a dying realm»

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La formación británica compuesta por BoRich Walker (batería), Andrew Haines Villata (bajo) Tom Pilsworth (voz y guitarra) y John Slaymaker (guitarra) publicó el pasado 21 de abril su segundo LP «HYMNS FOR A DYING REALM».

Siete cortes que cabalgan entre el doom más tradicional y el stoner coloreados de psicodelia pesada.

Así «Cosmic fare» nos sorprende con acordes tranquilos de psicodelia pesada para sumergirse en oscuros terrenos fangosos en los  que avanzar se hace dificultoso. Esa propuesta continúa en el segundo corte, «Knight’s return». Los solos de guitarra le separan del doom más metálico, como si la banda todavía no tuviera claro el camino a seguir. La fuerza está innata en las composiciones lo que no significa que hablemos de sonidos crudos. La construción de los temas es contenida, y los registros vocales ayudan al sosiego.

En una linea más cercana al stoner desértico, «Reign End» si logra destacar la crudeza de INDICA BLUES. Un tema primitivo con aires de proto-metal.

Contrasta el pesado sonido de la banda con sus registros vocales, lo que hace que se encuentre un poco en zona de nadie. Ni hablamos de psicodelia pura, ni hablamos de doom. Probablemente ese sea su gran éxito. 

Las atmósferas densas y humeantes por las que camina «Scum river» si denotan una vocación lisérgica. Un bajo denso, y lento comanda la nave psicotrópica. La amable voz mitiga la gordura de sus riffs.

«Pearls in the ash» describe la grandilocuencia de la banda. Un tema con aires faraónicos.en el que la maquinaria pesada camina con paso firme entre la niebla.

Más cercana al doom tradicional. «Island of hate», en realidad es un espejismo ácido, marcial, denso. La transformación del tema hacia territorios heavy-psych es una constante en todos los cortes.

Nuevamente la misteriosa linea imprimida al bajo dirige el cierre de «HYMNS FOR A DYING REALM«. «Psychedelic haze» es el tema más lisérgico de todo el album. Oscuro, lento, pero perdiendo de alguna manera la vocación doom. Con algún guiño Sabbath,  así como pinceladas blues, supone la culminación del trabajo. Una mayor duración y unos desarrollos compositivos algo más sugerentes e imaginativos.

El disco fue grabado, mezclado y masterizado por Chris Fielding en Skyhammer Studios. 

   

https://www.facebook.com/Indicabluesuk/