10 años después de su anterior disco, DEADBIRDse mantienen firmes en su habilidad para esculpir canciones desgarradoras y valientes de los lugares más profundos y oscuros de su interior. Años de esfuerzo y un suelo del sur abrasado entraron en el tercer álbum de la banda, «III: THE FOREST WITHIN THE TREE», que dio como resultado 40 inquietantes minutos de turbulencia emotiva.
El disco estará disponible a partir de hoy via 20 Buck Spin
Los primeros acordes acústicos de «The singularity»no deben engañarnos del contenido del resto del disco. Si el comienzo puede inducirnos a pensar que estamos ante un calmado disco, los siguientes cortes nos van a sacar de dudas., «Luciferous heart», es un claro ejemplo de por donde van los tiros. Usando elementos melódicos, la fuerza instrumental y el espíritu doom están fuera de toda duda. Conjugando estos elementos, consiguen un trabajo sólido, que se asemeja a lo ofrecido por bandas como Pallbearer.
Una grandilocuencia que se mitiga a base de melodías que deambulan sobre un sólida base doom. Mostrando todo su lado más terrorífico, especialmente en alguno de sus alaridos vocales, la potencia la banda se contiene en ecos más pesados. Esta apuesta está apareciendo cada vez más en la escena del doom. Como en otras ocasiones he citado, los caminos del doom se ensanchan para dar cabida a giros que, como en esta ocasión, gustan de las melodías. Sin que esto signifique una pérdida de pesadez, los temas pueden parecer más asequibles para aquellos no iniciados en el doom más tradicional y plomizo. Una oscuridad que no desaparece, pero que es suavizada dando un mayor protagonismo a las melodías que a la contundencia sin faltar a voces de ultratumba en ciertos pasajes, ni renegar de tono post-metal.
Los momentos más lisérgicos los encontramos en cortes como «11:34». Otros, como «Brought low», partiendo de la calma de tonos ocultistas, se van transformando por el lado más sensible de estructuras sabbathicas. tinieblas y oscuridad es la tónica de unos temas elaborados que dan protagonismo a las melodías. silenciosos y magnánimos a la vez que terroríficos e intensos. Ardientes y cálidos a su vez.
Si te gustan Pallbearer, este es tu disco.
La portada del álbum fue diseñada por John Santos (Kylesa, Mutoid Man, Torche, Noothgrush, Catheter) y DEADBIRD está compuesto por Alan Short (guitarra y voz) Jeff Morgan (bajo y voz) Phillip Schaaf (batería) Reid Raley (bajo y voz) Chris Terry (sintetizadores, samplers y voces) y Chuck Schaaf (guitarra y voz).
Tras dos discos en los que primaba el hard rock clásico de origen setentero, con pinceladas psicodélicas, el trío gaditano compuesto por los hermanos Raúl y ÁlvaroGuerrero y Juanma Gonzálvez, en «FUENTE VIEJA» van más allá.
Con tan solo escuchar unos segundos del tema que abre el disco, ya presiento que estamos ante algo grande. Como en una vuelta a mi adolescencia los sonidos que fluyen de «Si veis la luz, corred»evocándome momentos en los que uno quería comerse el mundo al son de grupos que cantaban en español, a diferencia de la mayor parte de las formaciones actuales. Una energía vital que brotaba de los acordes de una guitarra, de las baquetas de una batería o de un tipo desaliñado que se dejaba la voz delante de un micrófono. Sonidos psico-progresivos con una bucólica voz arropada por una guitarra que se abre paso lentamente para ir creciendo, engrandeciéndose. El hippismo y el lirismo conjugados con energía en un corte evolutivo y que sobresale un poco por encima del resto de los temas.
Con esta premisa, las ganas de sumergirme en el siguiente corte me generan nerviosismo. ¿Que vendrá después? ¿Es un espejismo, o es real?. Algo tan sencillo como unas atmósferas de hard-progresivo, rocoso, con fuerte sinfonísmo en el que la melancolía y una cierta magia están presentes en todo el álbum.«El sendero» es un corte más enérgico, quizás un poco más cercano a lo presentado en «DEVASTACIÓN», y en el que la guitarra tiene una mayor presencia. Algo más nebulosa y mucha más tensión vocal, que logran otro corte completo en el que es más palpable la herencia del hard-rock clásico, pero a su vez, comienza a tener pequeñas pinceladas del origen de su música, que no es otro que la esencia del rock andaluz.
Esas pinceladas de las que hablo, se convierten en brochazos de trazo gordo en el tema que nos anticiparon hace semanas como single de presentación de «FUENTE VIEJA». «A punto de arder». Si he estado escuchando comparaciones de su sonido con una formación como Triana, pienso aunque esa influencia existe, la cosa va un poco más allá. Ciertamente existe un rescate muy apetecible de los ecos que brotaban de Andalucía en la mitad de los setenta, como ya hemos visto con sus paisanos ATAVISMO, en su último trabajo. Para los no iniciados, hay que recordar que aún siendo una pieza fundamental y básica en el nacimiento del rock andaluz, había vida antes de Triana, y desde mi modesto punto de vista, esa es la verdadera «fuente vieja» de la que beben BOURBON. Los tonos melancólicos, en los que la nostalgia se mastica, el sentimiento que se transmite de sus letras, y esa fuerza intrínseca que tiene el tema nos llevan a retroceder a SMASH, CAI, o EXPREXIÓN. Aquella primera oleada que nacía en Andalucía con bandas como Gong, All & Nothing o Nuevos Tiempos y que fueron el germen de lo que posteriormente supuso el rock andaluz a finales de los setenta. Ahí ubico (no se sé si acertadamente o no) esa fuente de la que hablan en el título del disco, aún sabiendo que el origen del nombre del álbum corresponde a una plaza situada en Sanlucar de Barrameda. Curiosa coincidencia que formaciones del sur pongan nombre a sus discos de lugares de su entorno. Últimamente lo han hecho ATAVISMO con su «Valdeinfierno», pero debemos recordar que ya SMASH hizo lo mismo con «Glorieta de los lotos» (un estanque en el parque de María Luisa en Sevilla) allá por 1970. Imagino que simplemente será una casualidad y mi referencia es solo una ocurrencia por mi parte, pero, es una coincidencia más.
El sonido de rock progresivo andaluz queda patente más que nunca en el tema que da nombre al disco. «Fuente vieja», refleja esa melancolía, esa especie de añoranza de tiempos pasados. La incorporación de los teclados le da un toque especial, así como esos acordes de guitarra que transpira aires andaluces. Con tonos en blanco y negro, el bucolísmo y ese toque de hippismo que le dota de una cierta morriña, gracias especialmente a los teclados, para luego explotar esplendoroso con unos cambios perfectamente trabajados con unos arreglos de composición brillantes. La dupla de guitarra eléctrica y acústica denota un gran trabajo de composición.
Mucho más colorido «La triste realidad», a pesar de su nombre, se presenta como un corte luminoso. la combinación de guitarra con teclado lo convierte en un temas en el que los aires mediterráneos se intercalan con lo andaluz, bajo una estética más progresiva. A pesar de las lánguidas voces la evolución a espacios más ampulosos refresca el bucolísmo que lleva intrínseco.
Los tonos de tristeza se intensifican gracias al trabajo del bajo y a unos acordes de guitarra en «Hacia el sol». Una crudeza desgarradora que se traduce en su letra. el dolor a flor de piel unido a su lírica genera momentos de añoranzas pasadas.
Si estamos ante un trabajo íntimo, nostálgico, también estamos ante un disco vivo y esperanzador. El dato de que la banda no cante en inglés es un elemento que hace que su mensaje cale mucho más, y tanto la nostalgia como la esperanza sean reflejadas con mayor acierto.
Así, «Destierro», el tema más largo del álbum con sus ocho minutos resume esas sensaciones sobre unos esquemas en los que encajan tanto los sonidos psicodélicos como los sonidos progresivos. todo ello, sin olvidar de que estamos ante una banda de rock. lo cierto es que la versatilidad que tiene «FUENTE VIEJA», lo convierte en un disco sobresaliente. La gran pregunta es si un trabajo así, llegará a los amantes del rock andaluz del que tanto tiene en su interior, o pasará inadvertido para todos los nostálgicos de aquella etapa. el tiempo nos ofrecerá la respuesta.
«FUENTE VIEJA» es publicado por el sello Spinda Records
Ya desde la portada de «HOPE» podemos intuir que en su interior puede haber algo grande.La formación sevillana LA CADENA PSYCH JAMBAND en su tercer álbum nos ofrece siete pistas en las que investigan en los sonidos psicodélicos con una clara inclinación hacia escenarios progresivos. Y si, la portada hace honor a la grandeza de su contenido es muy grande!!!. Además estamos ante un registro que fue grabado en vivo en el estudio lo que le da todavía más valor.
Los suaves acordes con los que se inicia «Going home?» son suficientes para que la relajación llegue a nuestra mente. Un predominante y placentero órgano soporta el peso de una composición en la que sutilmente se van sucediendo agradables melodías que son acrecentadas con la susurrante guitarra que va apareciendo entre sus armonías. Con vocación progresiva la intensidad se va elevando sutilmente, sin estridencias.
Conjugando notablemente la vocación progresiva de la formación con el espíritu psicodélico, «Guilty», un tema dividido en dos partes, comienza a remontar a laderas más cercanas a posicionamientos de psicodelia pesada con algún ligero guiño stoner. Las voces no permiten que la situación se desmande, y hacer regresar a los paisajes en los que la relajación y la mística dominan el entorno. La aparente suavidad no impide que estemos ante una instrumentación y una narración intensa. No necesitamos salir fuera de nuestras fronteras para encontrar apuestas más promiscuas al norte de los Pirineos.
Navegando por escenarios drone siderales, en la segunda de las partes, el bajo toma las riendas de la nave para dirigirla hace inescrutables territorios en los que la banda se siente cómoda experimentando con elementos espaciales. Una vez llegados a este punto, el retorno ha las atmósferas psico-progresivas se produce con una naturalidad digna de admiración. Todo compactado, con una gran maestría en la ejecución, los susurros de sus acordes, aterrizan en espacios sinfónicos vislumbrándose en la lejanía aires andaluces que seguramente llegan de su Sevilla natal.. Cuando nos hemos rendidos a su morfínica propuesta la guitarra da un paso adelante. Las voces que evocan desesperación con sus lamentos generan un cambio de escenario hacia un a psicodelia pesada que se transmuta en momentos de hard-rock donde los efectos de guitarra la intensidad de su batería y la velocidad en la ejecución. Todo un balanceo entre columpios de psicodelia, progresivo y hard que se va tensando: La conjunción de la solidez con lo liviano, que queda de manifiesto con unos solas de guitarra herederos de Pink Floyd. Belleza y magia que hacen de «Guilty II»el tema más brillante del disco.
Tras una breve incursión libre en territorios de oscura experimentación en «Ground», los sevillanos hacen honor a su nombre en forma de jam que acaba en los confines del universo.
El duelo de guitarra y bajo que se produce en «Beyond the sades», adquiere unas cuotas de intensidad que nos hacen viajar a los setenta. El momento dorado de las bandas de hard-progresivo queda reflejado en un oscilante tema que usando registros vocales cercanos al hard&heavy, aterriza en pistas más terrenales y tranquilas usando amenazadores registros vocales operísticos sobre esa experimentación instrumental de tintes progresivos.
Si hay dos cosas que me sorprenden en «HOPE?» son la facilidad con la que encajan las complejas piezas compositivas para que el puzzle no se resienta y la facilidad para transitar por distintos estilos con una cohesión en la que no se aprecian los cambios.
Unas campanas eclesiásticas y unos coros pastorales dan paso a un ejercicio de hard-progresvio setentero de libro en «Children». Un tema que parece sacado de un disco de los británicos GRAVY TRAIN; inevitable la comparación. Y esto es una comparación en positivo, puesto que hablamos de una magnífica banda. Pasajes progresivos, coros, psicodelia ácida, ritmo, órgano retro, guitarra que regala fuzz a raudales. incluso aparecen voces pseudo-árabes que le dan el toque oriental o andalusí a un bello tema evocador de momentos de gloria de grandes imperios.
El broche final este compendio de buen hacer es tarea de «Home». Con relajantes momentos acústicos, sobre un cielo gris, luna grave y viril voz nos narcotiza antes del aquelarre somnífero de los momentos de una susurrante guitarra, que nos adormece creando una atmósfera de relajación y bienestar que adquiere profundidad con unos teclados que culminan una composición relajada pero con una solidez que no admite margen de duda.
Es fácil ponerse a escribir de trabajos de estas características y mucho más si vienen de la escena psico-progresiva nacional. Un empujón para seguir teniendo «ESPERANZA» en la buena música y en los buenos discos y .»HOPE?», lo es!!! todo un canto a la calidad musical.
Tercera entrega de la banda berlinesa LIQUID SILK, que continúa y profundiza en esos sonidos retro-rock en los que el blues psicodélico está muy presente, no faltando grandes riffs stoner con sabor añejo.
A pesar de ser una formación alemana, su sonido podría salir de cualquier garito del medio-oeste americano. Ritmos contagiosos, con mucho uso de fuzz, un groovy que dota de gran dinamismo a los temas. Sin descubrir nada, el resultado es realmente apetecible. No estamos ante el disco del año, pero, sin duda, si, ante uno de esos discos que puede ofrecernos reiteradas y buenas escuchas.
«Fever» y «Kosmonaut» se fusionan en uno con las ideas claras. Sobre una batería y un bajo que marca el rítmo LIQUID SILK van incorporando pasajes de blues ácido bajo unas estructuras que se repiten en gran parte de los cortes. Con una linea de bajo cristalina van calentando motores, para ir dejando hueco a unos solos de guitarras que se combinan entre sí en una auténtica jam. De un riff concreto, que repiten a lo largo del tema, se van produciendo desarrollos en los que la libertad interpretativa adquiere la verdadera esencia de su música. un caos controlado en el que todos tiene protagonismo.
Hay un buen trabajo en las armonías y alguno de los solos adquieren tintes sureños.
En temas como «Help me», la banda retoma los cánones del retro-rock más ortodoxo, como si de Kadavar se trataran, en una combinación con cualquier banda sureña de los States, se sumergen en blues que van adquiriendo aromas psicodélicos, para renacen nuevamente en el riff con el que partieron. La estructura para simple, pero el groovy con el que se ejecutan le reporta calidad y mérito. Sonidos rudos y primitivos, en los que pasamos de riffs poderosos a susurrantes espacios de psicodelia en los que el misterio generado por el bajo, es profundizado por las guitarras, una guitarras que inciden en esa exploración oscura, y que por momento recuerdan la técnica que usaba el mismísimo Alvin Lee en los cortes más psicodélicos Ten Years After. La tendencia stoner da por concluido el corte.
La escalada a la más alta de las montañas se produce con las herramientas que la psicodelia ofrece. De forma sutil , murmurante se va produciendo el tortuosos ascenso a esa cima inquietante que la banda pretende coronar. Hipnóticos por momentos, con pasajes de psicodelia refinada y con ecos de voces blues, completan el tema más elaborado del disco. Claros que aparecen sutilmente entre las sombras por las que transita «Hightest mountain» , una sombra que son recorridas con riffs retro-stoner con reminiscencias de Colour Haze.
Los ritmos hard setetnteros hacen de nuevo acto de presencia en temas como «Super caravelle», en el que nuevamente se escuchan sonidos de guitarra Alvin Lee, disfrazados de Graveyard o Radio Moscow de baja intensidad. El stoner más añejo explota en uno de los temas más enérgicos de «HIGHEST MOUNTAIN» en el que las guitarras se dejan llevar en una espiral de solos hirientes.
Otra vez recuperando el blues más lisérgico, «See the moon rising»se vuelve a acercar al stoner-retro cercano a Graveyard. ondulando, subiendo y bajando en su intensidad, va cambiando de color poco a poco, obteniendo un lienzo lleno de colores y matices. Hay siempre hay espacio para las jams ácidas de unas guitarras que se asocian para hacerse más fuertes y darle vigor a un tema que puede resultar reconocible dentro de los estándares de la escena vintage de los sonidos stoner.
Un poco alejado de esa fórmula, y mucho más incrustado en el espacio de la psicodelia más sombría, «Pinwheel» sigue escalando la alta montaña de una forma cadenciosa. tomándose un respiro en momentos tenebrosos, para tomar impulso a base de potentes rifss rodeados de efectos, intensificando su sonido. Un serpenteante corte que esquiva los momentos tortuosos con fuerza y se relaja a través de ácidos pasajes en los llanos de la orografía con brillantes solos de guitarra.
La vuelta a los orígenes del hard rock y el blues rock se produce en el tema que cierra el disco. «Storm ready». Efectos sobre tonos oscuros de inquietante psicodelia humeante, que transmuta ha espacios de blues rock ácido, y que acaba en escenarios ya pisados por muchas de las bandas de los primeros setenta. Blues- rock con tintes boogie en estado puro.
Fieles a su estilo, los británicos construyen un álbum basado en su particular rock clásico de tonos ocultistas. Un disco que suena a UNCLE ACID. Un disco crudo, de sonido sucio, aunque no exento de unas melodías que están más trabajadas que en discos anteriores.
Manteniendo su influencia de los sonidos británicos de los sesenta, a buen ritmo van dando cuenta de unos temas en los que las nebulosas sirven de manto protector. Buenas voces y coros hacen el resto. Sobre estos mimbres, van construyendo su propio cesto sonoro en el que no faltan buenos solos de guitarra que van insertando con maestría sin recargar las composiciones.
Estamos ante una banda que puede levantar pasiones, o simplemente indiferencia. El hecho de que gran parte de los temas sigan una línea similar contribuye a esa percepción de monotonía, pero si el aspecto de sus temas pudiera parecer monótono, ya se encargan de meter un riff aquí y otro allá para deleitar a sus más fieles seguidores.
La psicodelia sesentera no es el único sello de identidad de UNCLE ACID, la apuesta Sabbath acaba apareciendo en algún rincón de cualquiera de los temas.
«Shockware city» se inicia con unos riffs que inevitablemente me recuerdan a FOCUS, pero que son suavizados por sus particulares registros vocales. Como si se contuvieran en su ímpetu generan una expectación de fuerza y pesadez que luego no se convierte en tal. Dicho esto, estamos ante uno de los temas más potentes del álbum. Los cambios de ritmo contribuyen al colorido del corte haciéndolo mucho más atractivo. Aquí la monotonía desaparece por momentos a pesar de que en un segundo plano la estructura no varíe.
Entran en contraste la capacidad de ser pegadizos y la aspereza de unos temas de aspecto sucio. Probablemente ya puedas sentirlo. En medio de la brillante bruma del crepúsculo. En la médula de tus huesos. La oscuridad se está volviendo más oscura. Las fuerzas malévolas están al acecho. El páramo está haciendo señas. El tío Ácido está de vuelta a casa con «WASTELAND».
UNCLE ACID & THE DEADBEATS ha estado haciendo música extraordinaria desde 2009. Siempre demasiado osados e idiosincrasias para ser encasillados fácilmente, emergieron de un rincón oscuro de la laberíntica trama inglesa como sombríos proveedores de un nuevo y abrumador cariz psicodélico, domina los rudos y arenosos rudimentos del hard rock y el turbo-blues, impulsados por el oscuro y lisérgico corazón de finales de los 60 y principios de los 70 y empapados de imágenes macabras. Inmerso en las melodías caprichosas y los arreglos traviesos del pop psicodélico y el trueno disonante del proto-metal y el doom. Su hazaña más grande ha sido crear un mundo sonoro completamente nuevo a partir de estos ingredientes más familiares.
Estamos ante 47 minutos de psicodelia pesada, audaz y con frecuencia desconcertante, que se reconoce instantáneamente como el cuerpo de trabajo más inmersivo y sugerente de la banda.
«No hay suficiente melodía o armonía en la música nueva para mi gusto», diceStarrs. «¡Quería ir aún más lejos con todo eso esta vez, y realmente forzarlo a la gente! Es importante para mí que alguien lo mantenga activo, especialmente en música heavy. Siempre escribo para mis propios gustos, por lo que siempre me atrae, realmente no lo pienso. Pero diría que todo ha sido una progresión instintiva «.
Realmente descriptiva la afirmación, consiguiendo un viaje desorientador a través de sus sueños más extravagantes, «WASTELAND» se desliza majestuosamente desde himnos picantes y directos de psycho-rock como «I See Through You» y «Shockwave City» hasta el viscoso y emanador sonámbulo de «No Return»de ocho minutos y el mal viaje de ojos brillantes del pista del título fascinante del álbum.
Rock clásico de los setenta con inclinaciones desde el rock and roll al heavy-rock se reflejan en «Blood Runner « o «Stranger tonight».
Un poderoso cuento de advertencia, desde lo arraigado de los paisajes extraterrestres de la imaginación de Starrs, pero con una conexión muy clara con el caos trastornado del mundo político actual. Mientras la humanidad gira alegremente por el desagüe, las visiones distópicas y los horrores actuales se han vuelto más o menos intercambiables, lo que hace que el morboso surrealismo de «WASTELAND» sea mucho más pertinente e inquietante en el proceso.
«El álbum está ambientado en una tierra donde la gente vive en ciudades amuralladas, bajo una gran vigilancia, aislada y con miedo el uno al otro», explica Starrs. «Todos sus pensamientos, conocimientos y recuerdos han sido borrados, dejándolos como los muertos vivientes, apenas funcionando y adictos al brillo de las pantallas de propaganda parpadeantes».
«En el inframundo, hay discos de programa para el cerebro que pueden reemplazar los pensamientos robados y permiten a las personas finalmente pensar por sí mismos», continúa.«Les da el conocimiento para escapar de la miseria de las ciudades y para alcanzar la libertad de los páramos exteriores, pero el páramo, por supuesto, es un infierno total en la tierra. La idea general parecía bastante apropiada con toda la propaganda y la desinformación con las que nos bombardearon en los últimos años «.
Seguramente estamos ante su disco más creativo, llegando a usar melodías acústicas con tufo a psicodelia-folk de la que nos podríamos encontrar en cualquier banda del sello Hollyground haciéndose eco de esa lánguidas atmósferas mágicas de turbulentos pasados y que hace que las sombras cobren vida.
El disco estará disponible a partir del 12 de octubre via Rise Above Records