HERE WERE NOW.- «The Chikipunk Years»

a0298097826_16WE HERE NOW son una banda multinacional compuesta por los prolíficos músicos Pedro ‘Sozinho’ Salvador (Necro) de Brasil, Indrayudh Shome (Queen Elephantine) de India/USA y Panchito, el Sofista (Montibus Communitas) de Perú. Con una libertad creativa que dota de versatilidad al álbum, el trío crea unos espacios difusos ejecutados a gran velocidad. Una luminosidad que se confunde entre la bruma instrumental gracias al derroche de efectos fuzz en sus composiciones. Profundizando en distintas raices culturales, la recuperación de sonidos afro-rock se intercala con vibraciones stoner de corte lisérgico que son aderezadas con elementos tropicales y orientales. Dificilmente clasificables, su sonido en un nuevo soplo de aire fresco dentro de la escena alternativa. Un trabajo para escuchar sin complejos para sacarle todo su jugo, que es mucho. Una libertedad creativa e interpretiva que nos da como resultado un disco con temas directos en el que podemos encontrar elementos que te dejan K.O.

Con un minuto y medio se bastan para introducirnos en su particular mundo en el que el afro-rock y los sonidos tropicales contruyen un mestizaje con ritmos de hard-stonerizado sobre fuzz difuso. «Sonjours» es una patada en culo para ir advirtiéndonos de lo que nos espera.

Dinámicas guitarras con un sonido particular y especial se aderezan con vientos orientales generados por el sonido del sitar. Así «Detachments» rezuma frescura sobre la cuidada y exhuberante instrumentación entre la que destacada el hipnótico ritmo de una batería que se conjuga con ritmos aturdidores en un torbellino sónico de grandes dimensiones. Es posible que el peculiar sonido del sitar destaque por encima del resto de instrumentos pero lo cierto es que el mestizaje es sublime.

Teniendo en cuenta que estamos ante una banda multicultural, las resonancias llegadas de cualquier punto del planeta tienen cabida  en este debut. La fusión de ritmos africanos está presente en temas como «Gathering amd separation» o «Dunka». Ese afro-rock tan rico en matices que floreció en los setenta y que tan desconocido es para el gran público, está presente en unas voces luminosos y alegres que se combinan entre incisivos solos de guitarras envolventes y los densos ritmos.  «Dunka», además incorpora elementos psicodélicos que realzan su brillo. elevándose de una manera hipnótica con gran versatilidad de ritmos y efectos con solos que se desdoblan generando un tornado sónico.

Sobre tonos retro WE HERE NOW, a través de unos riffs insistentes, con efectos que revolotean y van cambiando su fisonomía se construye «Frontiers and Determinations» Un tema que puede resultar paranoico debido a su constante experimentación. Fusionando sonidos kraut hipnóticos con esa psicodelia latente en todo el disco, obteniendo un resultado completamente aturdidor. La exploración rítmica de «Planes on inmanence» supone todo una exploración rítmica con efectos revoloteando y giros inesperado. Momentos tropicales sobre cálidas voces se mezclan con magnetizantes estructuras kraut. Tropicalia versus hipnotismo.

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HÍBRIDO.- «I»

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«Rock Post-Alternativo, Psicodelia Progresivo…o algo así…desde Algeciras…2/3 partes de Viaje a 800 y Atavismo mezclado con otra guitarra asesina». Así definen HÍBRIDO su sonido, y lo cierto es que no están desacertados en esa descripción. Éste primer disco nos trae resonancias psico-progresivas con un linaje setentero en las que encontramos grandísimos momentos creativos. Habiendo tenido la suerte de ver su presentación como banda en Madrid junto a SOULBREAKER COMPANY, he de decir que lo que ví aquella noche me sorprendió. Una banda que estaba casi en pañales en aquellos momentos y que ahora se gradua cum-laude con su debut.

Bebiendo de alguna manera del néctar del que han mamado Atavismo, los sonidos herederos de los pioneros del rock andaluz, se reflejan en algunos de los cinco largos temas que contienen sus surcos. Unas letras llenas de épica sobre pesados ritmos, y notas de melancolía presiden un sorprendente y sólido trabajo que se inició hace cuatro años.

«Pensando en un eco de instinto interior». Ya solo el nombre, nos incita a sumergirnos en las armonías de un tema en el que las guitarras y sintetizadores revolotean de una forma hipnótica e insistente sobre unas ampulosas estructuras rítmicas. Trabajados solos de guitarra y unas mazas que salen de los brazos de Sandri, su batería, así como el incansable y narcótico bajo de Poti, van creando un caleidoscopio lleno de épica. Los coros y voces ayudan a crean ese ambiente en el que la brumosa y densa instrumentación se colorea con los trazos que salen de la paleta de la guitarras. Un tema para introspección, ideal para una mirada interior de nuestros sentimientos en la que están presentes elementos psico-progresivos provenientes de los setenta, contraponiéndose con sonidos mas contemporáneos. Una libertad instrumental que por momentos se muestra caótica, pero que acaba formando un todo en el que las cosas parecen tener sentido.

En una linea similar, la épica vuelve a estar presente en «Nada libre». un desgarrador tema que describe un estado de ánimo a través de su desgarradora letra. Una voz trascendental que sale a la luz desde oscuros espacios progresivos, con hipnóticos solos de guitarra como compañía. Una ampulosa construcción en las que las oscilaciones son una constante, sin salirse del carácter de psicodelia sinfónica. Con una parte final en la que los ecos setenteros aparecen más nitidamente.

Por un sendero acústico escapa HÍBRIDO de las estructuras elaboradas, para poner unos cimientos sólidos a un nuevo corte progresivo en el que la influencia de los noruegos Motorpsycho están presentes. «Escarlata»,  salpimenta los pasajes progresivos con coros y momentos psicodélicos. En esta ocasión, desde la calma, incluyen un cierto sinfonísmo que colorea de ocre el tema. Unos solos de guitarra que van y vienen, ponen el broche de oro un tema con mucha carga compositiva generando toda una epopeya sonora.

«Les pilules vertes»,, con acentos setenteros y connotaciones progresivas así como  tonos melancólicos en las voces, recupera los vestigios andaluces. Sosegados espacios de tonos grises van construyendo un relato de corte sinfónico, que se rearma con una instrumentación más densa, así como incisivos y a la vez elegantes solos de guitarra dolorosa. Con innumerables cambios y giros inesperados, a los que ya nos tienen acostumbrados. pasajes en los que las guitarras entablan una conversación con sus acordes bajo la atenta mirada de una batería implacable. Conversaciones que acaban atascándose con discursos particulares en una completa experimentación en línea King Crimson en el tema más largo del disco con sus casi catorce minutos. Una alquimia diabólica y paranoide en la que la banda se deja llevar con efectos y distorsiones.

En «Ente», la calma sigue estando presente. hipnóticos pasajes de guitarra van dando paso a nuevos momentos de experimentación con un hipnótico bajo. con las voces, todo vuelve a su ser, rescatando la espesa instrumentación en momentos de oscuridad. Los interrogantes y la tensión se resuelven con atmósferas de oscura psicodelia pesada. Encontramos acordes con mucha enjundia que se alejan de cualquier estereotipo comercial y que traspasan la frontera progresiva. Entre monstruosas y aterradoras voces ahogadas, se van a cercando a ampulosos escenarios post-rock. Un sublime corte que te acaba sabiendo a poco por lo sabroso de su contenido.

«I» sale publicado via Spinda Records el 21 de enero.

 

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GYPSY MOTH.- «Gypsy Moth»

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Vamos con uno de esos tesoros perdidos del siglo XX. Un artefacto sonoro publicado en 1.993 con unas maquetas grabadas entre 1985 y 1992 por el trío compuesto por Eric Starvic (voz y guitarras), Marz Hell (batería) y Leo Aroya (bajo). Editado con una tirada de 200 copias al nivel privado y con el aliciente de la colaboración de Scott «Wino» Weinrich (Saint Vitus, The Obsessed, etc..) y su guitarra en dos de los temas. Poco más información hay al respecto de la banda al margen de las desavenencias entre parte de sus miembros sobre el derecho de las grabaciones. El contenido son sucios temas de proto-metal con inclinación doom. Ácidos y oscuros cortes a la altura de las primeras grabaciones de  bandas como Pentagram o Stone Bunny. Improvisaciones y distorsiones completamente aturdidoras. que seguramente se hicieron bajo los efectos de sustancias psicotrópicas. La calidad del sonido es acorde son su underground contenido, pero eso no es obstáculo para estemos ante un álbum pionero y que bien pudiera haber servido de inspiración a muchas de las bandas de la escena stoner y doom de la actualidad. Seguro que alguno cuando escuche esto, dirá… Hostias!!! que pepinazo!!!!.  idas de olla en los solos de guitarra con un alocado batería hacen que la sensación es que estos tipos se divertían y que les daba igual lo que estaban haciendo. Ecos de blues, surcos con psicodelia pesada, heavy y doom hacen que estamos ante uno de esos tesoros perdidos del siglo XX y que desde aquí tenemos el propósito de recuperar ya que a buen seguro sorprenderá a muchos fans de los sonidos pesados y alucinógenos.

 

AVER.- «Orbis Majora»

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A estas alturas, ya no es noticia que nos llegue un nuevo álbum de proporciones descomunales del volcán australiano de la escena psicodélica y alternativa. La novedad puede venir de la incorporación de una banda de estas características al catálogo de Ripple Music, compañía con la que se edita «ORBIS MAJORA». Un sello que nos tiene acostumbrado a bandas más pesadas y que con esta publicación acierta plenamente en su apuesta abriéndose a nuevos horizontes que ya se venían vislumbrando en sus publicaciones.

Llevándonos al terreno que los australianos quieren, sus composiciones nacen de un big-bang en el que las supernovas invaden nuestras mentes con extasiantes pasajes de psicodelia que se combinan con densos momentos stoner. Los susurrantes registros vocales acompañan esta catarsis que AVER genera en cada tema, mutando a una crudeza y rabia de gran calado. La magia hecha música en muchos de sus pasajes hace que «ORBIS MAJORA» sea todo un analgésico para el bienestar de la mentes humana con este sobrenatural álbum. El tercero de su carrera y el más destacado por la gran calidad que atesora en sus surcos, en los que no faltan momentos retro-rock así como algún ramalazo doom y mucho fuzz sobre un auténtico sonido heavy-psych.    

Con momentos drone, y sobre un manto de apacible psicodelia «Feeding the sun» incorpora elementos sinfónicos con sonidos de violines entre los desarrollos de guitarra. Bellas atmósferas en las que vientos orientales nos refrescan y nos masajean sobre unos registros vocales que van enrabietándose arrastrando una instrumentación que se inclina a laderas de psicodelia pesada. Entre momentos stoner heavy-psych el cuarteto australiano desciende su intensidad depositándonos en valles floridos en los que el sosiego se palpa. No solo estamos ante registros apacibles, la fuerza y la tensión del tema viene marcada por una combinación de sus dos guitarras en las que aparece algún riff de tintes retro. Generando la magia con ecos de violines para transformarla en retro-rock con destellos de fuzz humeante y embriagador.

En su anterior trabajo AVER se mostraba más contundente de lo que se presenta en «ORBIS MAJORA». Esto para nada significa que la banda haya perdido un ápice de fuerza, aunque los insondables pasajes que encontramos en «Disorder», suponen una nueva exploración psidodélica sobre ensoñadores espacios, seguramente más terrenales. Los ritmos oscilantes son una constante que se repite en todo el disco. Aquí, con las guitarras explorando atmósferas heavy-psych, y nuevamente con alguna brisa oriental que brota con sutileza, pero a su vez, con unos desgarradores momentos vocales. un sentimiento que se transmite con eficacia y que es capaz de relatar la tensión entre la calma. Dulce pero cruda, arrastrada por pesados riffs  que suceden a desarrollos stoner en los que las cuerdas vocales se ponen al rojo vivo. Una constante combinación de pasajes tranquilos que se engruesan en ritmos poderosos para decaer nuevamente en lo liviano y sutil. el resultado es un brillante ejercicio de psicodelia pesada con hard de tintes retro. Como si estuvieramos ante Causa Sui vistiendo su música con ropajes vintage y retro.

El trabajo de sus dos guitarristas está fuera de toda duda, y  «The last goat out of Pompei». es un claro ejemplo de ello. Misteriosos e inquietantes atmósferas se describen bajo la atenta mirada de unas reconfortantes voces que acaban transformarse casi en guturales, para en un nuevo giro en la trama, descender hacia abismo doom con unos pesados riffs tras la calma inicial. Rompiendo la apacible magia, muestran su lado más terrorífico y poderoso. Un pozo del que brotan narcóticos solos en busca de algo de luz entre las tinieblas, regresando a esos maravillosos momentos en los que la instrumentación nos envuelve y nos acaricia con su reconfortante mística innata. Una loca experimentación con un resultado magnífica en el tema menos lineal de todo el álbum.  

Siempre con largos temas, «Unawswered prayers», con sus mas de doce minutos va un poco más allá, y, desde una calmada introducción en la se usan elementos pseudoespaciales con multitud de efectos logran generar esa expectación que nos hace preguntarnos… ¿Y ahora qué? ¿Por dónde nos van a sorprender estos chicos?.  La respuesta es una odisea que navega por la inmesidad sideral explorando con pausa insondables escenarios intergalácticos en los que las notas flotan. Un espacio de ingravidez que culmina con un regreso a lo terrenal con ritmos que se incrementan en su intensidad. Una voz incisiva y generosa, transmite sentimiento para llevarnos al nirvana. mostrándose algo más progresivos AVER, combinan postulados más propios de Colour Haze ornamentándolos con un lindo sinfonismo, en lo que parece todo un canto a la esperanza. Con un pesado final stoner-doom con un inmenso trabajo de bajo, ponen la guinda a un apetitoso pastel.

«Hemp fandango», el tema que cierra «ORBIS MAJORA», nos muestra al cuarteto más involucrado en riffs stoner con tintes que ya habían utilizado anteriormente. con una estructura de jam, el tema serpentea sobre espacios heavy-psych. Más acidez en una orgía de fuzz que evoca a sonidos setenteros y que constantemente oscila entre el hard-rock y la psicodelia pesada. distorsiones desenfrenadas culminan en otro final de stoner con vocación doom. 

Una eficaz ingeniería compositiva en otro enorme trabajo llegado desde la tierra de los canguros, cosa que a estas alturas ha dejado de sorprendernos.   

AVER lo componen: Luke (Guitarra), Jed (Bajo), Chris (Batería) y Burdt (guitarra y voz).

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PETRICHOR.- «II»

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Si hay alguna diferencia entre ésta, su segunda entrega y su debut de mediados de 2.016, es que la banda de Virginia ha fabricado un álbum en el que las melodías tienen mucho más protagonismo. Siguiendo la estela del rock de tintes ocultistas, las voces de Tess Fisher se vuelven mucho más líricas y desgarradas de lo que nos había mostrado el primer álbum de la banda. Otro de los cambios es la desaparición de los registros guturales que ocasionalmente habíamos escuchado en alguno de sus primeros temas.

Usando distintos elementos, la progresización de su sonido se produce sin menoscabar su contundencia, conteniendo momentos de metal progresivo, riffs arenosos que desprenden fuzz cegador, así como ampulosas construcciones que flirtean con momentos post-rock e incluso folk. Momentos en los que la banda nos seduce con altas dosis de lirismo con reconfortantes melodías.

Así temas como «Saint Francis Satyr», «Charons obol» o «Hybrid moments» sacan el lado más suave, con melodías que van desde el clasicismo hasta el metal sinfónico. El primero de ellos con esos coqueteos con atmósferas post-rock, siempre con el protagonismo de su pitonisa particular. «Chorons obil», nos enseña el lado faraónico, con densos riffs que se van balanceando entre las voces presuntuosos y grandiosos. Conjugando voces desgarradas con los momentos más calmados. Con una grandiosidad y ritmo metálico el poderío vocal brilla exuberante.

En tonos acústicos, en línea Joni Mitchel «Blue state line» sirve de cobertura a bellas melodías llenas de bucolísmo completando un cuadro floral de gran belleza.

En contraposición, «Demon Goddes», o «Earons», son los temas más cegadores. Con algún coro de su batería  Harrison Christ en éste último, la espiral de fuzz sobre ritmos stoner los convierten en la parte más contundente y pesada de «II». «Demons goddes», aparte de mostrarse pesado, conjuga la vocación ocultista de la banda. Oscuridad y lamentos presiden su cauce, al igual que sucede  más profundamente en «My swollen voice». Plegarías desgarradas nos conducen a magnetizantes atmósferas donde los sonidos  psico-progresivos aromatizan el ambiente. «Like you know», profesa la misma fé a través de la medium ejerciente en que se convierte Tess, haciendo que traspasemos el umbral a cavernas misteriosas e inquietantes.    

Si bien es cierto que cada vez nos encontramos más bandas de psych-doom de tintes ocultistas comandadas por una fémina, y demasiadas veces su sonido es similar, el caso de  PETRICHOR se convierte en un rara-avis del género, al introducir tanta variedad de elementos saliéndose de alguna manera de los estereotipos.

https://www.facebook.com/petrichorva