Reseña.- MOLIOR SUPERUM.- «As time slowly passed by…»

a3173968091_10

Mucho tiempo había pasado hasta que el cuarteto sueco ha presentado su nuevo álbum «AS TIME SLOWLY PASSED BY…» el pasado 29 de marzo, publicado vía H42 Records. Finalmente la espera ha merecido la pena. Para muchos será una banda más dentro de la prolífica escena sueca de formaciones retro-rock, pero para mí, es de esas bandas que tiene duende.  Si nos preguntáramos ¿Cual es su punto fuerte? ¿En que destacan?. Posiblemente no tendría una respuesta convincente ni clara a esas respuestas, pero lo cierto es que el conjunto de sus creaciones resulta de lo más apetecible. Música hecha con honestidad y con calidad. Sencillez y sonidos de rock clásico en los que posiblemente haya muchas influencias, pero que por otro lado, no puedas decir suena como…. encontrarás resonancias que puedan acercarse a Graveyard, a Purple, otros verán ecos Sabbath. Siempre desde la óptica desde la que se mire, podrás encontrar algún sonido familiar. Han sido muchas las referencias que he leído al respecto de su sonido, y lo cierto, es que cada cual, más dispar. Esto solo significa que cada uno lo ve de manera distinta. 

Estamos ante un disco de hard-rock clásico  en el que el blues tiene un peso importante y las resonancias de los setenta, están siempre presentes. 

«Mountain prelude» recupera los vientos folk que soplaban en algunas bandas inglesas en la primera mitad de la década de los setenta. Una base rítmica firme, y ese órgano que con sus notas pone el punto vintage, ¡ese maldito órgano!. Mientras la guitarra con sus melodías ondulantes se contonea con sus riffs alimentada de esa brisa folk llenando de colorido el corte..

En tonos más pausados, «Cold winds» en una línea que podría evocar a sus compatriotas Graveyard, reparte fuzz humeantes bajo cadentes ritmos, y una cálida voz que enamora. Ritmos cambiantes, entre la dupla de guitarras. uno de esos temas que su fuerza no está en lo muestra, sino en lo que esconde su interior. Un tema sin estridencias pero consigue agigantarse gracias a la elevación e intensidad de su sonido.

Con «Sweet oblivion» entramos en un laberinto de resonancias que parten el hard rock más clásico, Unos riffs stonerizados a vertiginosos ritmos. El aura setentera del tema contrasta con una ejecución contemporánea. Volviéndonos la cabeza del revés acometen momentos que se acercan al shoegaze. Cálidos y apacibles con un aura lisérgica sobre sus cabezas, se toman un respiro para retomar la espiral de riffs humeantes, sobre vertiginosos ritmos.

Quién hable de cierto sonido Purple, seguramente habrá escuchado «Att Födas Rostig». Un tema cantando en su lengua materna y que guarda una similitud con los británicos. Algo más rugoso en su aspecto, aquí prescinden de sutilezas para seguir contoneándose vetidos con pantalones de campana y zapatos con plataforma.

Evidentemente, con una parte importante de la escena sueca, el calostro ingerido en sus primeros momentos de vida proviene de la escena de setenta. «Divinity blues» nos lleva al sonido que los canadienses Bachman Turner Overdrive paseaban en la mitad de aquella década. Si he de ser sincero, a pesar de su nombre no percibo demasiados ecos blues en sus riffs ni acordes. Guitarras superpuestas que intercambian solos con ropajes vintage. Aquí tampoco encontramos muchas sutilezas, frenesí y rock and roll a la vieja usanza. ¿Para qué más?.

Paradójica mente en «Gravöl» si se aprecia el blues. Un blues-rock cadente y rudo salido de los bosques de su Suecia natal.  Más cercanos a Greenleaf vuelven a usar el sueco para cantar. Un tema áspero con voces y coros desgarradores que siguen la estela de los sonidos de mediados de los setenta. Siempre sonando contemporaneos pero manteniendo los orígenes que los que mama su música. De nuevo ese hammond vuelve a hacer acto de presencia de una forma sigilosa pero que lo envuelve todo.

Los poderosos riffs de «Through valleys of wonder» van construyendo uno de los cortes más dinámicos y pegadizos. Con cierta épica vocal, van amasando un tema que bebe de las aguad del heavy-blues, e incluso que contiene entre sus surcos alguna pincelada de proto-metal.

«Into the grey» nos devuelve al blues humeante, a través de susurantes acordes que se repiten con la vigilancia y acompañamiento de un sonido órgano sostenido antes de arremeter con momentos de retro en una nueva ondulación, esta vez con incursiones psico-progresivas. Cálidas resonancias que van avanzando evocando oscuras zonas boscosas.

Los suecos cierran su trabajo con el tema que le da nombre, «As time slowly passed by…». Un tema instrumental en el que nuevamente aparecen ciertos aires folk sobre suaves notas de rock clásico en tonos campestres.  

https://www.facebook.com/Molior-Superum-418651215180/

 

 

Reseña.- PYRAMIDAL.- «Pyramidal»

unnamed (11)

Los veteranos rockeros espaciales PYRAMIDAL nos presentan su álbum homónimo publicado vía Surnia Records y Lay Bare Recordings. Tres años después de su último EP  «FROM OTHER SPHERES» al margen del directo «LIVE FROM THE 7TH PSYCHEDELIS NETWORK FESTIVAL» (en el cual aparecían un par de temas que ahora ven la luz en su versión de estudio). Seguramente su trabajo más maduro y progresivo que supone una culminación a una etapa, según nos comentaba Lluis, su batería. un álbum con mucho más rico en matices y con un trabajo de elaboración mucho más complicado que sus discos precedentes. Encerrados en ese supuesto triangulo entre Pink Floyd, Hawkwind y Black Sabbath, los alicantinos rompen las cadenas para ofrecernos otros sonidos más exóticos cen los que cuidan más los detalles. Aportando nuevos matices a su música, dejandose influenciar por sonidos Canterbury e incluso kraut sin perder su vocación espacial. coqueteando incluso con el jazz, no pierden la energía de su poderosa base rítmica ofreciéndonos grandes momentos en los que la oscuridad de sus vibraciones se pierde en el universo mas tenebroso. En esa búsqueda de nuevos sonidos, cuentan con la colaboración de Judit Aliaga al violín y de Arantxa Marín al saxo, dotando a su música de un sinfonísmo clásico que da más profundidad a su sonido.  Ampliando el espectro del público al que pueden llegar con esa onda consiguen completar un álbum versátil  y compacto. Uno de esos discos que cuanto más los escuchas, más detalles le sacas, lo que denota toda su grandeza.

.«Visions of astral journey», el tema que ya tocaban en directo  en 2.014 abre el trabajo con una renovada versión. Una odisea espacial por la senda del rock progresivo con la incorporación de saxo entre guitarra con wah wah. Con alguna reminiscencia jazzy (probablemente el sonido de los vientos me lleve a esa afirmación), el tema va describiendo enigmáticos espacios en linea hard-progresivo. Experimentales e intensos, una de las características que encontramos en «PYRAMIDAL», es la mayor presencia de esos ecos en detrimento de los sonidos espaciales. En cualquier caso, PYRAMIDAL se muestran dispuestos a la experimentación. Sus guitarras nos trasladad a infinitos espacios interplanetarios con una tensión palpable y latente. El saxo y los teclados aportan mucho a esta característica. El tema pasa por momentos de avant-garde así como por entornos en los que la psicodelia espacial salida de las cuerdas de la guitarra sirven de banda sonora a este relato de misterio.

Cinco temas dedicados a la experimentación en los que los ritmos inquietantes se repiten en otro tema que aparecía en el álbum «Live From the 7th Psychedelic Network Festival».

«Creatures of the ancient world»,parte con un bajo que va una senda mientras las guitarras toman otro camino, para encontrarse en un punto en común. La banda baja la intensidad para describir apacible pasajes en los que los tonos orientales hacen acto de presencia bajo un aura mística. Unos momentos que podrían evocar el sonido de las banda progresivas andaluzas de los setenta. Sugerentes voces arábigas llenas de calidez aparecen entre violines. Un relato mediterráneo  sobre unos ritmos que se repiten en una misma estructura. Una aura de misterio envuelve la primer mitad del tema para dar paso a riffs más pesados con exóticos solos que se contonean en una danza oriental. Jugando con parones en medio del tema la temática cambia para retomar momentos de intensidad donde se conjugan ritmos machacones con esos vientos llenos de exotismo.

Si los temas del disco no bajan de los nueve minutos, en «Uncoscious oscillations», rompen esa regla con tres minutos de tema corto en el que los vientos se funden en una jam con aires jazzísticos dentro de esa experimentación de los sonidos progresivos tan presente. Aquí, recuperan los momentos espaciales.

Casi rayando estructuras post-rock, «Digital madness» dentro de la ambientación espacial los efluvios lisérgicos que  despiden las guitarras vuelven a recuperar esos tonos mediterráneos. A continuación,  explotan con riffs de psicodelia pesada con exóticas voces que hacen acto de presencia nuevamente mientras la instrumentación sigue su avance. Momentos de rock andaluz vuelven a aparecer en este tema. Combinando esa vocación con los efectos y pedales que revolotean consiguen una atractiva mezcla. Estamos ante un tema más asequible para el oyente que los dos primeros temas del disco en los que la experimentación es mucho mayor. Fuzz espacial en estado puro recordando momentos Hawkwind, mucho mas reconocibles en los alicantinos.  En corte oscila en subidas y bajadas para ir a morir en suaves atmósferas llenas de magnetismo en las el misterio sigue latente. Acaban con una nueva elevación en la que los ritmos pesados toman el protagonismo.

«Alussa infinity» es un tema que bien podría considerarse una suite. Dividido en tres partes, el hard progresivo de origen setentero ocupa la primera de las partes, de los catorce minutos de duración del corte. Poderosos ritmos envueltos en efectos y un aura inquietante con terroríficas voces que se inclinan a postulados ocultistas cercanos a los dictados Sabbath. Coqueteando con el doom, muestran su lado más salvaje. Lento y plomizos , acaban desatando una espiral diabólica dentro de la oscuridad del tema. Todo a ritmo veloz, con una implacable batería que marca el ritmo de forma violenta. Las voces guturales custodian esos pasajes tenebrosos por donde nos llevan PYRAMIDAL. Puede parecer un tópico, pero tras la tempestad llega la calma. Aquí la tercera parte del tema se desarrolla bajo el lucimiento de una guitarra que se acerca nuevamente a postulados post-rock arropada por una ampulosa base rítmica. Majestuosos pasajes en los que los violines libra una batalla con una hipnótica guitarra que repite sus acordes mientras la batería arrastra al resto de los instrumentos con su inercia. El tema se eleva a espacios celestiales guiado por esos apacibles violines para devolvernos al hipnotismo.

Los alicantinos resuelven el tema con bellos pasajes de guitarras bajo el confort de unos apacibles solos que contrastan con el tortuoso camino anterior. 

 

https://www.facebook.com/pyramidalband/

https://www.facebook.com/surniarecords/

https://laybarerecordings.com/

TESOROS del siglo XX.- TRACTOR.-«Tractor»

r-2078026-1338553275-6192.jpeg

En los tiempos actuales no es extraño encontrarte una banda con dos miembros, pero en 1971 la cosa no era tan sencilla. Los británicos TRACTOR seguramente eran una excepción. 

El dúo compuesto por Jim Milne  (guitarras y voces) y Steve Clayton (batería , percusión maracas, bongos, piano, flauta) ya había publicado con anterioridad otro registro con el nombre de THE WAY WE LIVE. lo que les valió para que John Peel se fijara en ellos y firmaran un contrato con Dandelion. Como parte del precio del contrato Peel había comprado el equipo a la banda, precio que posteriormente descontaría de sus emolumentos. Jim y Steve se habían conocido cuando tenían 11 o 12 años y sus influencias procedían de Zappa, Hendrix, Pink Floyd, Jethro Tull o The Beatles, los cuales influyen en alguna de sus melodías vocales.

Su sonido se puede encuadrar en el espectro de las primeras bandas de hard progresivo como T2, Toad, con toques de Fresh Maggots, e insuflando ciertas dosis de folk en sus temas. Un sonido pesado que también se alimenta del blues y contiene entre sus surcos buenas dosis psicodélicas. Poderosos riffs y un contundente base rítmica combinada con registros vocales más acaramelados. Temas llenos de fuerza que con el paso de los años adquieren más valor si cabe.

«All ends-up» con unos efectos inquietantes da paso a una contundencia coloreada con voces pop con una exuberante batería y fuzz humeante.  Un corte denso que haría palidecer a alguna de las pesadas contemporáneas.

En los tonos acústicos brillan de igual manera. el bucolismo de «Little girl in yellow», bajo una instrumentación minimalista no tiene nada que envidiar a muchos de los temas que años antes se cocinaban en la costa oeste. Entre medias algún solo potente aparecen rompiendo la estética del tema reconviertiendolo en un tema de hard con solo hirientes. Uno de los mejores temas del álbum.

La magia folk aparece en «The watcher», otro de los destacados. Un tema aterciopelado con dulces melodías vocales.

«Ravenscroft’s 13 bar boogie», como su propio nombre indica es un boogie-blues alegre y divertido con olor a cerveza de garito mugriento un una cadencia rítmica contagiosa.

La faceta más experimental viene en la psico-progresiva «Shubunkin», o en «Hope in flavour» en la que el hard-progresivo de la época queda reflejado de manera evidente. 

«Everything it happens» devuelve la faceta folk del duo. Una ejecución en tonos acústicos sobre un manto de oscuridad con elementos progresivos.

El hard se entrecruza con elementos pop en «Make the journey». una combinación en la que la banda refleja su pesadez instrumental bajo bellas melodías vocales, para incluir unos poderosos riffs de guitarras. una de las caractisticas de la banda. Cuando piensas que un tema va por un terreno determinado, giran bruscamente cambiando la tonalidad del tema. Aquí encontramos las mejores guitarras de todo el álbum.

En la re-edición del sello Repertoire Records de los años 90 se incluyen tres temas más «Lady of Astorath», «Stony Glory» y «Overture».

La banda ha continuado en activo publicando en 1977 un álbum con el nombre de «Worst Enemies», así como haciendo shows de cuando en cuando hasta casi nuestros días.

El original se cotiza a cientos de euros en el mercado de segunda mano.

 

 

 

Reseña: GONE COSMIC.- «Sideways in time»

gone-cosmic-sit-album-art-for-web-use-higher-quality

Liderados por una magnífica cantante como es Abbie Thurgood (The Torchettes), cuyos tonos audazmente evocadores recuerdan a Skunk Anansie y el acompañamiento de un ágil y agresivo atuendo de rock psicodélico, compuesto por el guitarrista Devin «Darty» Purdy (Chron Goblin), el bajista Brett Whittingham (Chron Goblin), el batería Marcello Castronuovo (Witchstone), GONE COSMIC han  creado un dominio expansivo que se extiende desde los sofocantes hoyos de lodos sureños hasta paseos espaciales. Una banda que se une a la corriente retro-rock y que entre brumas completan un debut sólido y de gran calidad. Temas intensos y profundos, con cadencia lisérgica , tonos blues y mucha sensibilidad. Si a ésto añadimos unos solos de guitarras asesinas y momentos en los que se envuelven en un manto oscuro, el cóctel está listo para ser tomado.  Es inevitable que pueda venirte a la cabeza el sonido de Blues Pills, y su cantante femenina; pero los canadienses van mucho más allá. Su experimentación nos depara momentos vibrantes llenos de intensidad y a la vez otros en los que la magia anestesiante se apodera de nuestros sentidos. Sólidos y bien ensamblados tienen la suficiente creatividad para que no sean comparados con nadie. Un trabajo ante el que uno de no debe de estar condicionado por lo que intuye contiene su interior. A buen seguro te sorprenderán y pensaras que el viaje a merecido la pena.

Tonos retro sobre ritmos pegadizos y una voz evocadora de las grandes del blues aparecen en «Dazed». Guitarras que saquean ritmos del pasado para teñirlos de acidez psicotrópica. Incisivos y profundos su base de hard-rock con elementos de psicodelia unido a la sugerente y potente voz de Abbie Thurgood son una impresionante carta de presentación. Allá donde se quedaron Blues Pills, es el punto de partida de los canadienses GONE COSMIC.

«Deadlock», partiendo de ondulantes ritmos difusos los canadienses, bajo un manto psicodélico combinan sosegados espacios que se inclinan al blues humeante. Psicodelia oscura y cegadora que conjuga elementos de los setenta con resonancias desérticas. Retro-alimentándose de sí mismos, evolucionan y moldean el tema con los profundos registros y la habilidad del otrora guitarrista de  Chron Goblin, Devin «Darty» Purdy con sus solos hirientes. Una aura misteriosa envuelve el tema con bucólicos registros inspiradoe en momentos west-coast en una lucha con postulados retro.

Hay elementos comunes que aparecen en todos los temas. Ninguno de ellos es igual que el otro, pero la ambientación psicotrópica, el blues y los ritmos setenteros, siempre aparecen por algún surco de cada tema. Si en «Siren» es el bajo el que toma el protagonismo, la susurrante voz se eleva con fuerza y garra abriendo los cielos para que la luz entre entre las tinieblas del su relato. Cadente y dinámico, mantiene el misterio con su cadencia psych. Sería fácil decir que estamos ante una banda retro más con vocalista femenina de las que tanto proliferan últimamente, pero creo que aún siendo así, deberíamos quitarnos este prejuicio con los canadienses. Puede que no estén inventando nada, pero he dicho muchas veces, la honestidad y la calidad siempre son un valor a tener en cuenta, y aquí la hay a raudales.

La versatilidad de GONE COSMIC, especialmente de su vocalista nos lleva a descubrir como se desenvuelven en oscuros bosques donde las brumas inquietantes son descritas. «Faded release» describe pausados espacios aparentemente llenos de misterio, para destrozarlos con una portentosa garganta llena de fuerza sobre poderosos riffs.   Garra y sensualidad unidad por una causa común, que contagia a sus compañeros de viaje. En modo stoner, los pesados ritmos contrastan con el sosiego del comienzo del tema. Si Blues Pills tocaron la gloria, el cuarteto canadiense tiene todos los elementos para poder seguir su camino. Una impresionante vocalista, un guitarra incisivo y una poderosa base rítmica, y sobre todo, saben como usar su armas de seducción.

Entre el stoner y el hard-rock «Turbulent»  es el escenario perfecto para que Devin exponga todo su virtuosismo.  Constante cambios de ritmos con la guitarra como protagonista hasta caer en un oscuro pozo en el que los elementos heavy-psych custodian momentos entre inquietantes y misteriosos con constantes giros inesperados en un tormentoso tema.

«Misfit wasted» mantiene el aura oscura en unos tonos más rituales en los que la sacerdotisa recita sus oraciones dentro de una mística religiosa en un corte de psicodelia pesada con tonos blues. Los lamentos se elevan a las deidades con sus plegarias. Un ritual de vudú con resonancias de la década de los setenta llenos de intensidad. 

El resumen de todos los estilos que practican GONE COSMIC bien pudiera ser «Bear the weight». Aquí encontramos los registros fuzz, los riffs desérticos, tonos retro, riffs de psicodelia humeante, el rock más clásico, el soul. entre todos estos estilos bajo los auspicios de un riff que se repite la banda genera un exuberante corte lleno de fuerza.

En una línea similar «My design» partiendo de momentos de rock clásico teñidos de psicodelia profunda, comandada por solo humeantes y una fornida linea de bajo, sirve de escaparate para la sutileza del soul y el blues de su vocalista. La seducción sobre vientos de bucolismo apacible sin perder el tono lisérgico. Mucho más sutiles y sosegados, el tema mantiene el carácter por una base rítmica sólida entre la sensualidad aterciopelada de la voz..

https://www.facebook.com/gonecosmic/

https://www.facebook.com/kozmikartifactz/

Reseña.- MONKEY3.- «Spheres»

a1289276943_16

Tres años después de la publicación de su aclamado «ASTRA SYMMETRY», los suizos MONKEY3 publican «SPHERE» vía Napalm Records. El cuarteto suizo nos presenta su particular viaje interestelar en el que la psicodelia espacial y la contundencia stoner están presentes en sus seis temas. Tratando de de reflejar su peculiar visión de los fenómenos de la naturaleza a través de sus formas. Con melodías cristalinas, pasajes herederos de Pink Floyd, y arenosos momentos en los que la banda sube la intensidad con portentosos desarrollos instrumentales. Moldeando todas las aristas, su música fluye de una manera completamente magnética creando atmósferas que nos llevan a espacios que permiten ser visitados desde un prisma mental y sensorial. Un agujero negro en el que nos vemos atrapados por relajantes momentos en los que sus efectos nos envuelven y adormecen, para despertarnos bruscamente con faraónicos paisajes megalíticos. Una paso adelante en su infinita creatividad con una ejecución magistral. Siempre estimulantes, MONKEY3 crean uno de sus mejores trabajos hasta el momento, sino el mejor. Algo a lo que ya nos tienen acostumbrados y que empieza a parecer normal, pero lo cierto es que si en la escena psicodélica no es fácil hacerse un hueco en sus puestos de honor. «SPHERE», es una prueba latente de que estos chicos merecen ese hueco. Sólidos como pocos, tiene la habilidad para construir muralla de sonido irreductibles y a su vez masajear nuestros sentidos hasta hacernos llegar al éxtasis. Sin duda, un álbum que celebrarán sus más fieles seguidores y con el que conseguirán más aceptos con toda seguridad. Si te gusta el sonido floydiano y bandas como My Sleeping Karma,  déjate atrapar por los surcos de «SPHERE», abróchate los cinturones y disfruta del viaje.

Los primeros efectos de «Spiral» nos anuncian de la partida del viaje al que nos invita MONKEY3 en «SPHERE». Describiendo el infinito sideral una introducción de tres minutos en los que los efectos sobrevuelan sobre nuestros cuerpos da paso a ritmos hipnóticos y repetitivos de tintes stoner. Toda una espiral en la que los teclados y sintetizadores sirven de preámbulo a poderosos riffss. El fuzz que sale de la guitarra de Boris juguetea con el estéreo en un ir  y venir. el resultado es un corte de apariencia robusta que guarda en su interior pasajes apacible en los que los suizos descienden a postulados en pura línea Pink Floyd. Inquietante y misterios van describiendo un relato de ciencia ficción. toda una conjunción matemática perfectamente resuelta. Como auténticos cirujanos el cuarteto suizo sabe salir de esa tormentosa odisea sideral, resolviéndola con una fluidez y precisión milimétrica. Onde minutos absolutamente brillantes.

Si la influencia de Pink Floyd en el sonido de MONKEY3 es evidente, «Axis» nos lo corrobora. Solos psicotrópicos que poco a poco van ocupando algún lugar indeterminado entre el stoner instrumental y la psicodelia pesada. En este tema, se alejan un poco de su apuesta espacial para introducirse de lleno en espacios más propios del rock progresivo más lisérgico. Los teclados acompañados por un poderosa base rítmica marcan un tema en el que no faltan a su cita unos efectos que parecen hacen coros en la lejanía. Sólido y eficaz. 

Otro de los puntos angulares de «SPHERE» es «Prism». Retomando la estética espacial, atmósferas ausentes de gravedad con descritas por esas dulces guitarras herederas de David Gilmour. Una estela sinfonica es arrastrada hasta que los poderosos riffs de tintes doom hacen acto de presencia para romper la calma. Una majestuosidad que fusiona elementos típicos de Pink Floyd para enriquecerlos con una sinfonía nitidamente progresiva. La nave nodriza suiza emprende un nuevo transito hacia horizontes desconocidos custodiada por poderosos riffs de matiz oscuro y cuya pesadez haría palidecer a mas de uno. Aquí la vocación stoner que ya habíamos visto en sus anteriores trabajos hace acto de presencia. Un prisma que tiene una sólida base para sostener una aristas que son modeladas con bellas guitarras obteniendo un tema intenso y profundo. 

Curiosamente un tema con el nombre de «Mass», sugiere un contenido algo diferente a su temática interplanetaria. Caminando sobre cenizas psico-progresivos, y con un aura densa, la solidez de la ingeniería suiza queda patente. Sucesión de efectos se introducen entre los densos ritmos desbocados que contiene el tema.   Una guitarra que se desboca en solos mientras una ampulosa instrumentación protege sus solos. Un ritmo frenético que es combinado con momentos Hawkwind de vocación litúrgica en la que el olor a incienso descongestiona nuestros sentidos. 

Una de las cosas que despierta mi atención es que bajo un aspecto espacial y psicodélico, muchas de las estructuras de los temas tienen altas dosis de sonidos procedentes del rock progresivo hábilmente camufladas entre su majestuosidad sonora.

El polvo cósmico arrastrado por los vientos interestelares, es parte del argumento de «Ida». un tema en el que la influencia de los sonidos sinfónicos sobre sutiles acordes van contruyendo un bello tema que por momentos coquetea con postulados post-rock. Es un flirteo sutil y tímido, pero que acaba por conquistarnos.

MONKEY3 deja para cerrar «SPHERE», el que posiblemente se su tema más elaborado. «Elipsis», un corte de casi quince minutos, en el que los pasajes espaciales se visten de hipnotismo. Un caleidoscopio en el que las notas cambian de forma y color en una mutación oscilante y constante. Bajo el mando de una matemática batería de corte kraut, va  observando como las reverberaciones espaciales van coloreándose con un exotismo cada vez más hechizante. Creando un auténtico campo magnético con sus sonido, consiguen atrapar al oyente. Momentos que me recuerdan a alguno ya vivido por My Sleeping Karma. Tornándose más lisérgicos  el trabajo de la batería de Walter, solo consigue ser mitigado por los  incesantes efectos salidos de los teclados. Un transito en el que los ritmos stoner transitan entre estrellas fugaces en su odisea hacia el infinito. Lejanas galaxias cuya oscuridad se pinta de colores gracias a los pedales de la guitarra y los sintetizadores. ¡Sublime!

https://www.facebook.com/monkey3band/