Reseña.- PELEGRIN.- «Al-Mahruqa»

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El trío francés PELEGRIN presenta su primer álbum «AL-MAHRUQA». Un viaje lisérgico a través de las frías noches del desierto. Aromas exóticos que conviven entre vibraciones progresivas y psicodélicas con muchos tonos post-rock e fuertes ritmos pesados. Monumentales espacios sonoros mas propios de la mil y una noches asediados por las tormentas del desierto. Ampulosos momentos en contraste con finos ornamentos en un cautivador trabajo que nos traslada a magnéticos e insondables espacios que se abren ante nosotros con un aura mágica y oscura en la que atrayentes voces revolotean entre vientos llenos de exotismo. Cinco largos temas que saben mantener el equilibrio entre la belleza y la fortaleza de su base rítmica. Uno de esos álbumes con los que te sientes atrapado tras los primeros acordes. Pasajes evocadores de lejanos lugares en los que las fuerzas de la naturaleza describen melodías atrayentes en constantes ondulaciones que se debaten entre la calma y la fuerza. Un perfecto equilibrio entre la monumentalidad y la elegancia con un resultado superlativo que sorprenden en un debut´sobresaliente.

Los tambores del desierto y el viento atraen las voces en la introducción de «Majoun». Desde aquí ya podemos intuir el misterio del viaje. Tonos orientales de exótica psicodelia nacen y crecen poco a poco entre las armonías psicodélicas. La magia del este fluye iluminando la frialdad de sus pesados riffs. Una linea de bajo imponente que arrastra el tema hacia pesados momentos para crear un tema monumental que mama de postulados post-rock sin perder un ápice de su exotismo. Espacios ensoñadores entre frios pasajes en los que las arenas desérticas nos ciegan antes de que la brisa apacigüe la tormenta.   No parece que estemos ante una banda novel, aquí todo fluye y se entrelaza con gran habilidad y maestría, sin fisuras. Como broche final los cantos beduinos cierran el tema poniendo más magia.

Bajando la intensidad, «Farewell» se desarrolla por escenarios más psicodélicos si cabe. Psicodelia de nuevo cuño que toma prestados momentos shoegaze con esos sutiles acordes de guitarra y las hechizantes voces. Perdiendo los aromas orientales, los tonos grises persisten en tema que se recuesta en estructuras mas propias del post-rock en otra brillante combinación. Ampuloso pero dulce la riqueza de cada acorde vale su peso en oro. Desde la elegancia y los susurrantes momentos de guitarra hasta la contundencia de ese hipnótico bajo el corte avanza con fluidez mostrándonos distintas atmósferas que se contonean ante nosotros.

«Al-MARUG» bien podría ser la culminación creativa de muchas bandas, pero aquí estamos ante los primeros pasos del trío parisino compuesto por François Roze (guitarras y voces) Jason Recoing (bajo) y Antoine Ebel (batería).

Con el ruido de la tormenta y unos efectos de lluvian PEREGRIN nos introduce rápidamente en el ambiente de la noche mas fría. «The coldest night» nos envuelve en la melancolía con la sutileza de las guitarras y sus lánguidas voces. Describiendo un triste relato no exento de fuerza y rabia. Intensificando su forma, el bajo insistente y las difusas y pesadas guitarras arropan esas cálidas voces. Otro tema que parte de la calma para elevarse como si de un canto de esperanza se tratara. Aquí la banda ofrece su faceta más progresiva con una estructura más compleja, pero no por eso menos efectiva. La psicodelia más aterciopelada entre pasajes más propios de bandas netamente progresivas con momentos grandilocuentes con pesados riffs stoner. Dos estratos distintos tejidos con solvencia para obtener un tema completamente impresionante. Mención aparte merecen las seductoras voces que incrustan entre los sólidos ritmos.   Es tal la cantidad de sensaciones e influencias sonoras que me resulta difícil describir todo su potencial.

Mas calmados y retomando la senda psico-progresiva, «Dying light» recupera las bellas melodías con brillantes y aterciopeladas voces como preludio a la contundencia de los riffs. Entre atmósferas oscuras van nutriendo el tema con hirientes solos mientras el cadente ritmo avanza sin remisión. Un viaje melancólico que se intensifica con momentos post-rock sin perder esa vocación psico-progresiva. Tema a tema sigue sorprendiendo la solidez de la novel banda parisina y su capacidad para hacer que sus canciones vayan mutando con tanta soltura.

«Al Mahruqa» recupera los vientos arábigos trasladándonos nuevamente al desierto. Incorporando momentos jazz y fusionándolos con su apuesta psicodélica, los ritmos cobran vida como no habían hecho en los temas anteriores. Chamánicos tambores y guitarras exóticas se unen a un fiesta andalucí. Creando a base de cimiento post-rock una sólida base sobre la que se van soportando todo el colorido y los matices que se aportan al tema. Guitarras y efectos envuelven la atmósfera para sacarnos de la espiral sónica y depositarnos sutilmente en espacios relajantes en los que los aromas a incienso nos aturden y relajan. Un hechizo llegado de oriente para masajear nuestros sentidos antes de una nueva embestida de pesadas resonancias. Oscuridad y misterio al servicio de una causa en la que podemos encontrar momentos doom.

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Reseña.- SATURNA.-«Atlantis»

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Tras un largo periodo de gestación y trabajo ya está aquí el cuarto álbum de los barceloneses SATURNA. Inspirados por las vibraciones del proto-metal y el hard setentero de las que son fieles seguidores «ATLANTIS» se debate en esa encrucijada en la que los riffs contundentes y pegadizos conviven con buenas melodías vocales herederas del blues-rock mas desgarrado y las vastas llanuras desérticas.  Un ejercicio del rock clásico en pleno siglo XXI demostrando que el stoner mas ortodoxo puede estar perdiendo fuerza y que la sombra de Black Sabbath sigue siendo muy alargada convirtiendose en una fuente inagotable de inspiración. Pegadizos ritmos retro que galopan a toda velocidad guiados por la fantástica voz de James y sus contagiosos estribillos que te atrapan en sus fauces. Un efectivo trabajo compositivo en el que nada para haberse dejado al azar.  Aderezando algunas de sus armonías con toques de blues humeante no dudan en incorporar elementos de psicodelia en este paseo contemporáneo por el pasado más glorioso del rock. Un pasado que sigue estando presente en su punto de mira y que es trasmitido a cada uno de sus temas con personalidad propia y mostrado una madurez que se traduce en temas más ricos en su estructura. Letras que reflejan la visión de la vida de James hacen que cada tema tenga vida propia. Seguramente puedas escuchar aquí muchas vibraciones que no te resulten desconocidas, y precisamente ahí reside su encanto. Solidez y buen hacer que esperemos disfrutar en directo próximamente. En la grabación del álbum participó Oscar antes de que dejara la banda hace unos meses. En la presentación que la banda hará en alicante, así como en sus próximos conciertos participará Alexandre (Ex-Prisma Circus). Una magnífica portada obra de Jondis es el envoltorio perfecto para un contenido grandioso.

Desde los primeros de riffs de «Black Purple» queda patente la esencia de «ATLANTIS». Divertidos y potentes riffs retro en los que el hard y stoner se fusionan en una causa común. Repitiendo esos riffs, James va guiando el corte a su capricho con un groovy dicharachero que rescata la esencia del rock and roll. Solos hirientes con una incansable base rítmica que no se da un momento de tregua. 

Si en el tema anterior queda claro la capacidad vocal, «Standing still» no hace sino corroborarlo. Rock clásico de altos vuelos con un gran tempo rítmico que desciende por momentos a espacios más lisérgicos para is ondulando en su peregrinación entre tiempos medios.

«Get over» es un ejercicio de hard rock con estribillos pegadizos con una cadencia melódica que nace de postulados vocales más propios de Sabbath para contonearse y seducirnos por la senda del retro-rock. Ritmo infatigable entre brillantes guitarras en otro tema de fácil digestión.

«Way too long» es un tema que la banda viene incluyendo en sus shows desde hace tiempo. Con algún guiño Sabbath, aquí descienden a escenarios más lisérgicos. Manteniendo la esencia setentera caminan por el lado sosegado con bellos pasajes de guitarra.

Dejando claro que no solo de pesados sonidos vive SATURNA, una magnetica calma es el entorno en el que se desarrollan alguno de los  temas como «Dusk and down». Ensoñadoras atmósferas lisérgicas que adoptan forma de balada ofrecen el lado mas tierno y dulce de la banda.

Si hay algo que aparece con frecuencia en muchos de los temas es la herencia Sabbathica de los barceloneses. prueba de ello, temas como «Ahead» o «Last forever». En ese debate continuo entre el hard rock y el proto-metal, el primero de ellos ofrece una visión más des´sertica con sus solos humeantes en los que el fuzz aparece imponenete, mientrás el segundo se desarrolla en un entorno de oscuridad. Menos frenético, pero no ello menos intenso sus hirientes solos acaban sucumbiendo a las vibraciones setenteras más al uso.

Tanto «Atlantis in bloom» como «Distan shores» se recuestan en escenario de blues rock con tintes retro. Calma y sentimiento reflejados la belleza de sus acordes entre humeantes espacios psicodélicos que por momentos llegan a evocarme al mismísimo Robin Trower. Sonidos vintage que   siguen estando vigentes en el siglo XXI.

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Reseña.- GALAVERNA.- «Dodsdans»

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El debut de los italianos GALAVERNA es una de estas sorpresas que de cuando en cuando te encuentras de casualidad. La banda del integrante de SLAP GURÚ, Willy Goattin, en la que explora de una manera sosegada vibraciones folk en temas acústicos que rememoran momentos setenteros de ese estilo. Con temas soportados en guitarras acústicas  y que suponen un apacible y magnético paseo por el campo. Canciones llenas de sensibilidad en una línea parecida a los también italianos The Pilgrim. Tras tanto tiempo escuchando sonidos pesados, trabajos así son un soplo de aire fresco muy apetecible. Con vibraciones que me recuerdan a Jethro Tull en su faceta más campestre y con ciertos aromas medievales, el sinfonismo roba el protagonismo a los riffs para deleite de los más atrevidos. La propia banda define así su álbum: «Un camino acústico, lleno de imaginación visual y recuerda a las dimensiones de un sueño salvaje. Esta gente tiene como objetivo crear un tamaño único consistente, inspirado en un mundo frío y antiguo. Aquí se exalta la belleza, la magia del desierto, de la madre naturaleza, tan cruel como increíblemente fascinante en su pureza. El objetivo es guiar al oyente en un viaje musical que puede ser lo más evocador posible», y ciertamente mis palabras no podrían mejorar esa definición. A veces la sencillez es una virtud, y ese es el espíritu de «DODSDANS». Un álbum que adorna sus melodías con los sonidos del sitar, la flauta o la viola dotándolos de un espíritu tradicional.

La breve «Dods…», nos indica el camino que vamos a recorrer en este disco. Acústicos acordes que fluyen lentamente y una cálida y sugerente voz nos traslada al folk clásico británico de los años setenta.  A pesar de la sencillez, en la lejanía se intuyen efectos envolventes que logran crean el entorno perfecto para el desarrollo del corte. 

A la sencillos de los acordes de guitarra, en «…dans» como continuación del tema anterior, la banda adorna el tema con un sonido de flauta y unas voces evocadores de los Jethro Tull mas campestres. Un tema rico en matices a pesar de su sencilla estructura. Haciendo de la sencilles virtud, los acordes se repiten creando un tema atractivo y fresco. El folclore con aire medievales aparece entre elementos de viento.

Instalado en esos entornos folk «Cerberus» aporta un aura psicodélico antes de retomar la estructura folk. La repetición de acordes es un denominador común en casi todos los temas. De nuevo usando los vientos, crean un sinfonismo que se complementa con las cálidos registros vocales. una mística que nos lleva a los momentos más brillantes del folk británico. entre violines y sutiles guitarras ácidas el tema se presenta luminosos y florido. Una oscilación bien ornamentada que mantiene el magnetismo de la voz.

«Sweet annika» mantiene la ternura a base de arpégios y una calma y profunda voz que se erigue como protagonista del tema. Dulces susurros llenos de sensibilidad que son trasmitidos con una naturalidad digna de halago. Volvemos a encontrar el sonido del violín dándo cuerpo a una canción que acaba elevándose en su intensidad.

Describiendo melancólicos momentos bajo tonos grises «Smell of ember» vuelve a ser un escenario perfecto para el lucimiento de un sosegado relato. En cada tema encontramos algúne elemento que aporta, y aquí la batería se une a los espacios sinfónicos creado por los violines mientras las voces se replican.   Todo con una calma gratificante. con algún pasaje de guitarra eléctrica añaden un nuevo matiz a otro tema bien construido.

Otro apacible paseo lleno de sensibilidad encontramos en «Burning ashes». Leve y sutiles acordes eléctricos vuelven a enriquecer  el tema. Se intuye un aire psycodélico entre la evidente vocación folk.  si bien aquí suben la intensidad y la profundiad de las voces, no llegan a estados de estridencia. Una especie de lamento que se eleva y se evaparopa para dejar espacio a la belleza. Siempre sugerentes, consiguen transmitir sentimientos.

Inmersos en el folk progresivo de corte medieval, «Mother’s leaving» añaden más complejidad. incidiendo y explorando escenarios sinfónicos van construyendo un relato melancólico con aires bucólicos más propio de otros tiempos. Alejados de los stándares de la música underground contemporánea nos invitan a un viaje en el tiempo a momentos en los que la música se creaba desde la sencillez.

Debatiéndose entre las luces y las sombras los sonidos medievales de «Uppvaknande» suponen una nueva regresión en el folk progresivo setentero.  En tonos más sinfónicos generados por el sonido del violín se va construyendo el corte más largo del álbum. Casi nuevo minutos que ofrecen una mayor complejidad respecto al resto de temas, en los que la band se devate entre la luz y las sombras.

GALAVERNA lo componen Valerio Willy Goattin (voces, guitarras y sitar) Michele Nicoli (batería y percusiones) Giulio De Boni (flauta, percusión y xilófono),  Stefano Masotto (bajo y voces) Lorenzo Boninsegna (viola)

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Reseña.- SWAN VALLEY HEIGHTS.-«The Heavy Seed»

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Fuzzorama Records, el sello que toma su nombre de ese efecto que tanto nos gusta, publica el nuevo álbum del trío alemán SWAN VALLEY HEIGHTS «THE HEAVY SEED». Todo un torrente de fuzz y heavy-psych de altos vuelos en un viaje hacia estados en los que la mente se deja llevar. Tres años después de su alentador debut, encontramos a una banda que se ha dejado seducir por el atrayente influjo de la psicodelia pesada, sin olvidarse de sus orígenes más desérticos. Mucho mas refinados, pero sin perder un ápice de energía, SWAN VALLEY HEIGHTS canalizan su creatividad por el camino trazado por Colour Haze o ROTOR. Una viaje a nuevas sensaciones sensoriales en las que los poderosos riffs se elevan para custodiar cálidas y seductoras melodías lisérgicas. Agradables texturas que nos acarician en temas con hechizantes voces en línea The Devil & Almighty Blues o All Them Witches.  Temas largos en los que desarrollan toda su magia, o en temas mas directos, lo cierto es que con éste álbum los alemanes piden un hueco en el trono de los elegidos. Sus serpenteantes pasajes instrumentales se ven asediados por golpes rabia a trabes de monumentales riffs, para decaer en el hechizo de unas atrayentes y magnéticas voces. Siempre consiguiendo que nuestra atención este en temas que evolucionan por distintos estados y espacios atravesando barreras sensoriales y temporales con momentos Causa Sui.

Una susurrante apertura en tonos psicodélicos nos introduce en «Heavy seed». Un viaje sensorial de trece minutos que parte de espacios mas propios de All Them Witches o The Devil & The Almity Blues. Magia y sosiego en dulces acordes que van evolucionando lentamente. Creando el clima deseado, cada nota, cada acorde se incrusta en lo profundo de nuestra alma produciendo una sensación de sosiego. antes de que monstruosos y pesados riffs nos acechen amenazantes. Aquí aparece esa faceta doom de la banda. Momentos que transitan entre esa fina línea de la psicodelia pesada y el stoner doom. Una ondulación que se debate entre la fuerza y la sensibilidad. Sin renunciar a su vocación stoner, las guitarras rezuman fuzz engrosando un tema de vocación apacible hasta iniciar un peregrinar lisérgico a la altura de los grandes del género. Netamente asentados en entornos heavy-psych mantiene la tensión antes de que las voces inicien el ritual de seducción. Un hechizo del que difícilmente vamos a poder salir. ahora tomando prestados algunos momentos Causa Sui. El tema discurre de una manera ágil y ligera. Contenidos, no acaban de explotar en esa excursión psicotrópica. Con sutiles momentos desérticos que coquetean con la psicodelia más sensual. La sensación de bienestar llegará a cualquiera que se deje seducir antes de que una nueva embestida de crujientes riffs fuzzeantes nos golpee. Por la frontera entre esos dos mundos crean un tema sublime al que bien podríamos colgarle la etiqueta de «pata negra».

Completamente enamorado tras los anteriores trece minutos llenos de intensidad, los acordes acústicos con arpegios y la electricidad pausada de la guitarra, «Vaporizer woman» va creciendo desde la belleza de unos magnetizantes acordes con genes Colour Haze, y vocación Rotor. Bellas voces y coros complementan otro atractivo tema de psicodelia contemporánea nacida de los desiertos mas arenosos. Las guitarras fluyen entre unos intensos ritmos de batería. Nebulosas cegadoras turbian la calma por ese jardín de las delicias que supone el tema. 

«Take a swim in God’s washing», recuperando la vocación stoner de su anterior álbum, los alemanes se muestran más poderosos y pesados. Gruesos y crujientes riffs pesados inician un descenso a las profundidades más misteriosas. Mágicos espacios se abren ante nosotros, con unos momentos de batería especiales. Invocando a algún espíritu jazzero y aturdido por los platillos, algodonadas voces aparecen entre las tinieblas, Otro de los punto fuertes del trío. No solo la habilidad compositiva es su aval, la capacidad para hacer ondular los riffs desérticos con seductores registros vocales es algo que debemos apuntar en su haber como banda; unas buenas voces siempre es un activo. Así discurre el tema, entre arenosos sonidos y aterciopelados pasajes con un inquietante tema. La parte final se convierte en una jam, en la que cada instrumento está definido a la perfección. Cadente y poderoso acaba en una virulencia erupción de fuzz.

Partiendo de sólidos muros creados por un gigantesco bajo, «My first knife» se debate entre esa lucha de las guitarras por socavar los cimientos de esa fortaleza y la firmeza de los mimos. Esa fina frontera del stoner y la psicodelia pesada se ve traspasada continuamente en un tema en el que destaca el gran trabajo de la linea de bajo. ¡Qué bajo!

Debatiéndose entre esos dos mundos, «Peth waves», va evolucionando desde postulados de psicodelia espacial. Un apacible sonido envolvente y nuevamente ese cadente bajo, fluyen sin prisa, lentamente. Una pausa adornada con bellas y sugerentes voces. Hipnótico por momentos, la batería va tirando del tema, arrastrando a los monumentales riffs hacia los más alto del firmamento. pesadas resonancias que son contrarrestadas en un segundo plano por bellas armonías hasta dejar al descubierto su lado mas pesado. Un debate constante que es resuelto con fluidez y habilidad para cambiar el registro. Sin que nos demos cuenta cambiamos de escenario para salir de los hostiles espacios y encontrarnos con un entorno más amable y apacible. Espacios siderales descritos por un espejismo que se diluye nuevamente por la monumentalidad y la pesadez. Un gran ejercicio creativo resulto con maestría que combina lo pesado y lo liviano con transiciones nada estridentes.

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Reseña.- ACID ALICE «The road»

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Tratando de rescatar el rock clásico de los setenta los mexicanos ACID ALICE publican su debut. Con mimbres sacados de los setenta construyen un cesto moderno y divertido. Hard-rock, psicodelia, blues rock, proto-metal, stoner, todo tiene cabida para crean un sonido fresco, potente y divertido. Uno de esos disco que te puedes poner una y otra vez porque no hay un momento de aburrimiento. pesados, lisérgicos, rítmicos, desgarrados, Como si los espíritu de Jimi Hendrix, Johnny Winter, Jim Morrison o tantos otros, regresaran de los cielos para introducirse en los cuerpos de estos chicos. Temas de gran dinamismo y fantástico groovy. Pesados pero rítmicos e incitadores al baile. La banda sonora para una fiesta endiablada de rock and roll a la vieja usanza usando elementos modernos. Seducción constante, bien sea a través de contagiosos ritmos o de desgarradores momentos de psicodelia, siempre con el blues como referente. Toda una sorpresa que nos llegaba la pasada primavera y que persiste como uno de los debut más destacados del año. Dos guitarras asesinas y un vozarrón al servicio de una implacable base rítmica hace que cada tema, fluya de manera vertiginosa e intensa.   Desgarradores y desenfrenados, sus temas recorren todos los estilos de la década dorada del rock and roll. Absolutamente recomendado.

El disco se  abre con un la poderosa «Acid Horse «. todo un volcán en erupción que me recuerda por momentos a Cactus. Atronador tema de blues y hard rock de siempre con un aliño que lo stoneriza para acabar convirtiéndose en un corte de rock and roll por las bravas. Toda una chincheta en nuestros asientos que hará que botemos.

La batería y el poderoso bajo hacen la llamada al fuzz en «Destroy me». Con una seductora cadencia vocal y un fantástico groovy rítmico, la garra y los tonos heavy-psych de esas guitarras hirientes, construyen un tema retro en el que el wah wah y el fuzz consiguen crean auténticas nebulosas lisérgicas. Todo un trance psicotrópico que nos envuelve en en un caleidoscopio hard. Imposible resistirse.

Con un inicio similar al «Rock and roll hoochie koo», «Coming home» se desarrolla entre boogie-rock y fuzz. Alegre, contagiosos y absolutamente enérgico.

Tejiendo una tela de araña, el stoner y el hard rock se fusionan en «Free». Un tema ondulante, que no esconde su vocación vintage. Un viaje en el tiempo de ida y vuelta en el que la voz de desangra bajo poderosos y contagiosos ritmos.

La banda no baja el pistón en  » Wolf «. otro desgarrador registro en el que los ritmos de heavy-blues mas endiablados aparecen sobre ácidas guitarras.

Como si hubiera dos partes en el álbum, » In My Memory «, se construyen sobre un blues lisérgico lleno de crudeza y desgarro. guitarras que se lamenta y voces que se quiebran sobre un torbellino rítmico de grandes proporciones. Un tema crudo y profundo que socaba tus sentidos..

«I’m losing the stars» es otro blues desgarrado e hiriente. Primitivo, áspero e incisivo, reposa en su parte central en momentos llenos de acidez. Otro tema, que bien pudiera haber sido compuesto de 1970.

Un magnético bajo encontramos en » Broken Man «. un corte proto-metal que sirve de lucimiento a su cantante Darcy Core sobre esa estructura heavy-blues del siglo XX en la que los riffs nos golpean con parsimonia pero con contundencia antes de una nueva orgía de instrumentos desbocados.

Cambiando el registro, efectos de sitar y drones, abren «Fata Morgan». Un tema que me recuerda al mítico «Riders on the storm» de The Doors. En los mismos tonos cadentes, y con esa cálida voz que emula a Jim Morrison, van oscilando entre el frenesí y esos espacios chamánicos en los que el blues más ácido impregna nuestros sentidos.  

Cambiando completamente, el registro, «Hate», cierra el álbum en tonos acústicos. Las guitarras, y la seductora voz, esta vez acompañada de unos coros en segundo plano,  construyen un tema diferente, pero no menos impresionante.

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