Reseña.- ACID ROOSTER.- «Acid rooster»

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Alemania, fuente inagotable de psicodelia espacial de tonos kraut, sirve de cuna para el nacimiento de un retoño mas con el nombre de ACID ROOSTER. El trío de Leipzig presentaba hace un par de años una grabación con tres largas jams que apuntaba su potencial. Ahora se visten de largo su primer álbum homónimo en el que reflejan aquellas sensaciones en forma de seis hipnóticos temas instrumentales que sirven de compañía para una introspección interior. Todo un viaje sideral de una intensidad superlativa en el que el hipnotismo de la kosmische musik de mediados de los setenta se ve reflejada con precisión. Magnéticos desarrollos drone acompañados de un motor rítmico implacable en los que los efectos y sintetizadores crean sonidos envolventes que nos aturden y adormecen para que el trayecto sea mas placentero. No faltan los elementos exóticos para colorear los densos pasajes instrumentales con el sonido del sitar. Un trabajo que no desmerece de aquellos creados por bandas  lejendarias como Neu, Can, Ash Ra Temple, etc…. Toda una experimentación que nos lleva a una catarsis sensorial posiblemente no apta para todos los oídos, pero si te gusta la psicodelia kraut de tonos espaciales vas a gozar con éste álbum.

«Oculatus abyss» los hipnóticos ritmos kraut transitan por una tormenta de meteoritos entre los efectos espaciales. Coloreados por un exotismo en el que las guitarras se desplazan a lejanos paraísos orientales para acabar sucumbiendo entre nebulosos siderales en una lucha desigual.

Con inquietantes tambores, parten los once minutos de «Moon loop». Con una introducción mas calmada la banda se deja llevar por su vocación psicodelica. insondables espacios drone se presentan ante nosotros ante una nube psicotrópica. Magnéticos e hipnóticos, ACID ROOSTER hacen evolucionar el tema, elevando la intensidad para crear ese estado de inconsciencia en el que la música nos hace huir de la realidad terrenal. Netamente lisérgico, el tema se deja llevar por odiseas espaciales en su implacable caminar.

Aumentando la intensidad, «Sulfur» recupera esos patrones del kraut setentero. Efectos que se suceden bajo ritmos hipnóticos en un entorno de psicodelia espacial del nuevo milenio. El tema incorpora elementos de vientos que colorean y le dan un matiz más sólido y versátil con un apetecible resultado.

Mas calmados y sugerentes, ACID ROOSTER, deja de lado los momentos mas aturdidores para describir ensoñadores espacios en «Time lapse».  Calma celestial para un tema más terrenal que no renuncia a los efectos envolventes para describir un jardín del Edén. Delicadeza y belleza para nuestros sentidos con un aura de misticismo.

Instalados en esos sosegados espacios, «Focus» va evolucionando soportados en la sólida sección rítmica, mientras sintetizadores y guitarras nos envuelven con sus desarrollos y efectos. El tema acaba convirtiéndose en una tortuosa travesía que acaba reposando en relajante calma.

Esta claro que los alemanes saben conjugar la intensidad con el sosiego, lo que hace del que el álbum resulte muy atractivo.

«Ather», cierra el trabajo con una hipnótica visión cobre elementos que se repiten, lo que supone una constante. La aturdidora estructura del tema y sus efectos nos introducen en misteriosas nebulosas con un inquietante resultado. 

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Reseña.- THE BLACK WIZARDS «Reflections»

a1667782157_10El cuarteto portugués con la publicación de su anterior álbum “WHAT THE FUZZ» confirmaba que su evolución progresaba adecuadamente, ahora con su nuevo álbum “REFLECTIONS” se gradúa “cum laude”. Mostrando una madurez digna de elogio nos sumergen en un sombrío bosque en el que los hongos alucinógenos impregnan sus temas. Altas dosis de psilocibina entre genes blues en un mágico entorno creado por unos temas apacibles que se recuestas en las profundidades heavy-psych que ya venían apuntando desde sus inicios. Un trabajo equilibrado en el que el que lo viejo y lo nuevo conviven en perfecta armonía. Temas elaborados que parte del blues-rock más clásico pero que poseen un carácter innovador. Sin caer en la corriente “retro” THE BLACK WIZARDS nacen en la era digital, pero mantienen intacto su espíritu analógico apostando por la experimentación con un resultado increíble. La magia mística hecha canciones para despertar los sentidos sin renunciar a la fuerza que habían mostrado en anteriores trabajos. “REFLECTIONS» es el trabajo más psicodelico de la banda; una psicodelia refinada y apacible que adornan con tonos exóticos o que fortalecen con tormentas arenosas para acabar construyendo un caleidoscopio sonoro de dimensiones descomunales. Todo construido desde el sosiego, con pausa y gran sensibilidad, lo que hace del álbum un auténtico plato gourmet para los amantes de la psicodelia y el blues. Un plato que posee una guarnición de soul y las altas dosis de fuzz a las que nos tienen acostumbrados. Tanto sus potentes e hirientes riffs como las melodías logran ser ensambladas con una habilidad. Es difícil discernir donde está la clave, ya que la ejecución de las guitarras es brillante, las voces magnéticas, y la base rítmica implacable. Todo ello les sitúa en lo más alto de la escena portuguesa. Un lugar que se vienen trabajando desde sus inicios, con una progresión que parece no tener fin.

Una especie de cantos espirituales introducen “Imposing sun” antes de sucumbir ante una bacanal de fuzz humeante en la que la seductora voz de Joana Brito. Se mantienen los genes setenteros, pero crear el contrapunto perfecto entre las voces y una instrumentación que se zambulle en los dictados heavy-psych a base de hirientes y afiladas guitarras que se hacen hueco entre la exuberante base rítmica.   

Con una estructura de temas variables, combinando temas más cortos y directos con otros más largos y profundos, “Outlaws” nos muestra el camino que va a recorrer el álbum.  Cadentes acordes que van creando un clima lisérgico. Voces que se acercan a momentos west-coast como antesala de una autentica excursión completamente lisérgica. Como si fueran ingiriendo los hongos que encuentran en su transitar por el bosque, logran describir enigmáticos entornos caleidoscópicos. Un plácido paseo que se colorea con los profundos registros vocales de Joana. Una voz que me resulta mucho mas seductora en esta nueva entrega de lo que había percibido en su anterior producción. El tema es la confirmación de que su experimentación va más allá de una banda retro-blues. Aquí la cosa se pone más profunda y seria, lo que hace que puedan desarrollar todo el potencial que llevan dentro.

 “56th floor” nos ofrece el lado más exótico de la psicodelia de los portugueses. Una confirmación de la lenta metamorfosis que viene sufriendo su sonido, aunque a la postre, la banda retoma sus orígenes de blues psicodelico. Así transcurre el tema entre aguas con meandros psicodélicos y corrientes blues, mientras las voces y los coros adquieren un tono vintage entre las incendiarias guitarras abarrotadas de psicotrópicos. El refinamiento y la sensualidad que transmite “Starlight” consigue relajarnos de la majestuosidad del tema anterior.  La calma se adueña de un tema que mantiene la mirada de reojo en el blues, pero que despliega todas las armas de seducción de Joana con su cálida voz para tonificarnos. Un tema que nos evoca una gran espiritualidad entre oscuras nebulosas llenas de tristeza y en el que podemos encontrar guitarras que nos evocan momentos floydianos.  Retomando los aires exóticos, “Symphony of the ironic symphaty” continua por la senda de la psicodélica mística para elevarse a entornos más terrenales con unos solventes riffs. Ecos west-coast, heavy-psych, blues y soul se perciben en sus acordes, mientras el fuzz y los ritmos vigorosos contrastan con las dulces melodías vocales.  Un aroma setentero entre lo desértico y lo netamente lisérgico en un tema que amena con explotar. Cabe destacar una cierta herencia vocal que me recuerda a la Patti Smith más chamánica mostrando todo el desasosiego.

Nuevamente el blues y el soul más calmado y con gran sensibilidad aparece en “Soul keeper”. Algún destello Janis en un corte con esa clara vocación psicodélica que contiene todos los temas del álbum. “Kaleidoscope eyes”, cierra el álbum, con la sensual voz de Joana, arropada por ese manto lisérgico. Tonos grises y de nuevo el recuerdo de Patti Smith me asalta. Guitarras que imprimen nervio a desasosiego vocal con efectos que revolotean en un ambiente de misterio. Dando un giro inesperado, en la parte central del tema, aparecen riffs arenosos con fuzz y efectos antes de retomar esos insondables escenarios de los que había partido. Los omnipresentes espacios psicodélicos con aura mística rebosantes de un magnetismo que proporciona la sensual voz.

«REFLECTIONS» está disponible en formato vinilo vía Kozmik Artifactz  y en formato CD vía Raging Planet.

Todos los temas fueron compuestos por Joana, Paulo, Lugatte & Mendes, correspondiendo las letras a Joana Brito & Paulo Ferreira. El disco fue producido por Budda y The Black Wizards, habiendo sido grabado por Budda en  Mobydick Studios. la masterización ha sido trabjo de Frederico Cristiano en October Mastering Sessions.

THE BLACK WIZARDS son: Joana Brito (voz y guitarra), Paulo Ferreira (guitarra), João Lugatte (batería, congas y percusión) y Fipu (bajo). Coros a cargo de Rita Sampaio, Joana Brito y Budda Guedes, con colaboración a los teclados y Rhodes de Nuno Gonçalves. La portada del álbum corresponde a JBWIZARD.

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Reseña.- THE IVORY ELEPHANT.- «Stoneface»

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Profundizando en la psicodelia sin olvidar el blues, THE IVORY ELEPHANT publican su segundo trabajo. «STONEFACE» se presenta como un «todo», no es un conjunto de canciones sin más, sino que cada tema es una nueva evolución en esa exploración psicotrópica de los australianos. Una armoniosa convivencia de elementos capturados de los sesenta, con espacios más propios del siglo XXI. Una cautivadora nebulosa que sirve de ambientación a temas compuestos desde el sosiego y para el sosiego.Un curioso exotismo heavy-psych que nos atrapa con cada nota. Todo un analgésico para los sentidos en que podemos encontrar sonidos que nos recuerden tanto a Tame Impala, como a Pink Floyd, The Doors o incluso Rage Againg The Machine. Diez temas que son todo un festín para los amantes de los sonidos más psicodélicos. Canciones ricas en matices y en las que podemos encontrar una gran variedad de estilos incrustados en sus predominantes sonidos heavy-psych sobre distintas capas de guitarras que dan calidez a las composiciones.  Las letras de los temas varían su inspiración, pero dejando espacio a la imaginación del oyente sin ser explicitas.  

Inquietantes efectos, con teclados y guitarras floydianas creando una susurrante atmósfera que se ve coloreada por alguna guitarra surf en «Storm». El tema que podría resumir el contenido de «STONEFACE». Tanto la psicodelia espacial como vibraciones retro se aúnan con algún momento desértico en un corte que oscila entre los momentos oscuros y la luminosidad. Siempre con el fuzz como bandera, THE IVORY ELEPHANT me ha hechizado a la primera de cambio. ¡¡Increíble tema!!

En esos ambientes lisérgicos los australianos se desenvuelven con soltura. Prueba de ello «Maybe i’m a evil» con sus hipnóticos ritmos, efectos de unas guitarras que desprenden acidez en cada solo. Un tema que nos arrulla, acariciándonos hasta adormecernos con delicadeza. Un orgasmo sonoro lleno de matices que destroza cualquier atisbo de monotonía.  La ecualización de las voces, al igual que el tema anterior hace que el hechizo sea completo.

«Wars» recupera la esencia blues que les vio nacer. Cadente, evolutivo y por supuesto psicotrópico. _Una marmita llena de sustancias capaces de generar coloridos caleidoscopios que se mueven con parsimonia entre tonos retro, blues dentro de ese manto psicodélico. Con una entrada que me recuerda «Riders on the storm», «Roll on», transcurre sobre espacios psico-espaciales y algún tono surf en una guitarras completamente cautivadoras.

Saliéndose un poco de su propuesta «Jazzhead pt. 1» con sus arpegios acústicos se construye sobre lánguidos tonos de melancolía. Un poco fuera del resto, «Stoneface», se deja llevar por los acordes de un piano clásico en el mismo tono de tristeza. Una melancolía que se eleva gracias a las guitarras floydianas que se introducen con mimo. Tristes espacios que contrastan con el resto de los temas.

Uno de los temas más potentes y vigorosos lo encontramos en «Low expectation». Heavy-psych lleno de fuzz y efectos bajo luminosos ritmos. Sobre una base hard-rock, la banda consigue adaptar el tema a su particular sonido.

Cambiando el registro, «Stoneface jambore» es adornado con el exotismo del sonido del sitar. Bellos pasajes psico-folk con un cierto aire medieval flotan entre un sinfonismo turbio y envolvente.

A pesar de que el sonido de THE IVORY ELEPHANT nace de los sesenta, no dudan en ofrecernos temas que suenan actuales.  «Hard case», con sensuales voces pseudo-jazz y un sonido retro aportado por el órgano, las guitarras no faltan a su cita para completar otro versátil y atrayente corte.

A estas alturas, no hay ninguna duda de la calidad de los australianos, pero aún así, «Jazzhead pt.2» es un nuevo coqueteo con momentos jazz. Elegantes pasajes de guitarra se conjugan con esa batería jazzera y una atmósfera en tonos sepia. Oscuros y melancólicos, no pierden su aura psicodélica. A pesar de adornar el tema con breves resplandores, sucumben a la tristeza para concluir con una aturdidora espiral de efectos.

El álbum fue grabado en Soundpark Studio’s en Melbourne, al igual que su último álbum «NUMBER 1 POP HIT. siendo mezclado por Andrew Hehir.

«STONEFACE» está disponible vía Kozmik Artifactz.

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Reseña.- JESUS THE SNAKE.-«Black acid, pink rain»

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El cuarteto portugués JESUS THE SNAKE publican su primer álbum «BLACK ACID, PINK RAIN». Un nombre que es toda una declaración de intenciones sobre su contenido. Un año y medio después de su puesta de largo con su EP homónimo, e incluyendo diferentes versiones de tres temas en él incluidos,   nos regalan cerca de un hora de estimulantes sonidos psicodélicos. con una indudable influencia de bandas como Pink Floyd que actualizan con algún eco Causa Sui. Grabado en vivo en una sesión en HertzControl Studio (Seixas, Portugal) la banda compone cinco largos temas instrumentales de sedosas texturas para la relajación de los sentidos. Elegantes en sus cuidados desarrollos instrumentales, incorporan elementos progresivos en su incuestionable apuesta heavy-psych, adornándola con ornamentos propios del  jazz. Seductores y sensuales, los acordes fluyen en una gama cromática que siempre nos incita a la distensión sensorial con sus lisérgicos fluidos caleidoscópicos. Una grabación con un impoluto sonido que nos permite apreciar con nitidez cada instrumento y todos sus matices. Burbujas de colores que van transformando su forma y su color, bajo acordes hipnóticos y tonificantes consiguen seducirnos hasta hacer que caigamos rendidos a sus pies. Un brillante álbum en el que plasman en un óleo toda la gama cromática que tiene en su paleta de colores. Esas pinceladas que consiguen que las formas se vayan transformando en algo misterioso que escapa a nuestra razón, dentro de un ejercicio de abducción a base de los fluidos lisérgicos que nos atrapan en su interior.

“Karma”  viaja a través de cálidos acordes de la guitarra hipnótica de Jorge. Tratando de adormecernos, con la solidez de una batería que ejerce de maestra de ceremonias para una travesía que, a la velocidad de la luz, nos envía a lejanas galaxias bajo el vehículo del persistente órgano que imprime la nota progresiva. Un estado de ingravidez proporcionado por una guitarra que lenta y suavemente, nos sirve de flotador en esa liviandad hasta desembarcarnos en tierra firme de un planeta desconocido. Con una velocidad sideral del espacio-tiempo pasando sobre nuestros cerebros, como si imágenes de  divinidades desfilaran por nuestros ojos a gran velocidad. Hipnóticos y místicos, JESUS THE SNAKE estimulan nuestros sentidos para crear un catarsis entre su música y nuestra mente. A pesar de estar ante una banda psicodélica, se vislumbran algunos ecos del sonido del desierto, en su versión más apacible.

Una odisea sónica dividida en dos partes de una misma pieza aparece en “Floyds I” y “Floyds II”. Con una introducción jazz rock, sobrevuelan el territorio de los ingleses Pink Floyd, muy influyentes en su sonido. En la primera etapa del camino, la guitarra de Jorge homenajea a David Gilmour emulando su personal sonido. Los acordes de guitarra me recuerdan los vividos en varias ocasiones en shows de Pink Floyd. Una guitarra cristalina, sensible, pero su vez, firme toma el protagonismo arropada por un órgano que recupera vibraciones progresivas llegadas de los años setenta. Pocas bandas contemporáneas pueden rescatar ese rico legado floydiano como los portugueses. Relajación y sensualidad en cada acorde, en cada nota. A mitad del camino nos aparece el primer giro en la composición. La referencia musical parece dar un pequeño giro a base de un órgano y un bajo que nos recuerda a los primeros Jethro Tull, en los que el tinte jazzero tenía su importancia. Arrastrándose sobre terrenos progresivos, la serpiente zigzaguea salvando todas las dificultades de la orografía de esos lares. Con un trepidante final lleno de fuerza hacen una pausa para abastecerse e introducirse en universos plagados de psicodelia, dónde los fluidos vuelven a tomar protagonismo. Formas difusas que van adquiriendo nitidez dentro de un espectro luminoso,  flotando en un ambiente de sosiego. Bucolismo sonoro que ya nos transmitieron con la puesta de sol sobre el mar tras ellos, en aquella memorable actuación en la playa de Moledo donde este año repetirán presencia.

Un insistente bajo da cobertura a acordes de guitarra que acompañados de un bombo, sirviendo de llave para abrir el espectro que la banda ofrece como un narcótico sobre el oyente.  Gotas en el firmamento como si estrellas que suavemente transitan por el universo.  El crescendo de la batería le da el toque de firmeza al avance. Las formas se van volviendo más extrañas, ya no se transforman suavemente, sino que la hilarante aceleración de la composición hace que se tornen súbitamente.

Describiendo insondables espacios, y con la atenta mirada de los acordes del órgano, «Duna» sigue incidiendo en esos genes floydianos. Hipnóticos van evolucionando hacia escenario en los que los pesados sonidos stoner hacen acto de presencia. Una conjunción entre lo liviano y lo pesado  que retoma esas brisas jazzeras entre los sonidos de la banda del fluido rosa.

La experimentación prosigue con «Black acid,  Pink Rain». El profundo sonido del órgano de Gonçalo Palmas y una vigorosa base rítmica a cargo de la implacable batería de João Costa y el hipnótico bajo de Rui Silva nos conducen a unos remanso de paz, en los que nos adormecen con sutiles acordes recreando un jardín del edén con floreados momentos de rock progresivo con esa inclinación jazz que tanta gloria dieron a algunas bandas en los años setenta. el resultado es un tema con nervio en el que la belleza es descrita para deleite del oyente. 

https://www.facebook.com/jesusthesnakeband/

 

 

 

Reseña.- ARROWHEAD «Coven Of The Snake»

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Nacidos algo más de hace diez años de la lava más incandescente del vigoroso volcán de la escena pesada australiana, ARROWHEAD publican vía Ripple Music su tercer álbum «COVEN OF THE SNAKE». Estos chicos se toman las cosas calma, tardamos cinco años en tener su segundo álbum, y ahora la espera ha sido de tres, pero ha merecido la pena. Posiblemente hayan endurecido su sonido, y en éste último álbum se sumergen en vibraciones stoner mas ortodoxas con pesados riffs de las que habían usado anteriormente. Una completa descarga de fuzz  que a buen seguro hará las delicias de los puristas del género. «COVEN OF THE SNAKE» es una colección de canciones que no te dan tregua. Rock del desierto que toma prestados elementos hard & heavy  ofreciendo siempre un sonido difuso, rudo, sin sutilezas. Estructuras que se repiten con el fin de aturdirnos en su bacanal de fuzz humeante formando nebulosas psicotrópicas que anulan nuestros sentidos y activan nuestro cuerpo. El cuarteto aunque nos golpea duro, no se olvida de incorporar la melodía a sus voces de tonos heavy-rock. Un torbellino envolvente se cierne sobre nuestras cabezas con este nuevo trabajo de los australianos. Cuidando la cadencia rítmica logran temas que nos aplastan como una auténtica apisonadora sin frenos.

Desde el imponente inicio de «Coven of the snake», el tema que da nombre al álbum, la vocación hard-retro sigue presente, pero ya notamos que las revoluciones han subido. Una cadencia rítmica arrolladora  nos arrastra a la espiral de fuzz que construyen, algo que es una constante que se repite en el resto de los temas. Un derroche de dinamismo y energía sin marcha atrás.

Recuperando momentos mas propios del heavy-rock de los ochenta, «All seeing eye» avanza con un caminar cansino. Pesado y repetitivo, la banda lo modula con los registros vocales mas propios del proto-metal. Casi cayendo en escenarios doom, el stoner y las melodías su unen a una fiesta en la que de descorchan botellas de fuzz espumoso.

Bajando las revoluciones y la pesadez, «Ceremony of skull» con una cadencia mas pausada, mantiene la vocación stoner fuzz, sin faltar a los pesados riffs, incorporan voces mucho más chillonas, combinándolas entre el humo cannabico que consige cegarnos.  Por momentos, recordándome a algún momento Elder, ARROWHEAD construyen un tema que camina por senderos a caballo entre las vibraciones heavy-psych, y el doom más lisérgico y oscuro.

Entre polvorientos caminos desérticos, «Ghost ship» utilizando esas voces heavy-rock, construyen otro tema en el que el desert-rock más rugoso hace acto de presencia. Una firme batería y algún momento psych en el que los efectos aparecen, los riffs pegan profundas caladas de humo adormecedor para conseguir un despliegue brutal de fuzz. 

«Root of evil» recupera de alguna manera parte del sonido al que nos habíamos acostumbrados en sus discos anteriores. Utilizando tanto elementos blues, con el hard-rock setentero más siniestro, consiguen un tema que constantemente parece que quiere anunciarnos algo. Creando la sensación de que algo va a pasar, y haciendo que la voz de Brett Pearl brille mucho más, van retrocediendo al hard rock más clásico en su sonido. Una regresión a los ochenta en la que los efectos fuzz no faltan a su cita.

Con estribillos efectivos y herencia Sabbath, «Dopanaught» mantiene el nivel de intensidad sobre repetitivos riffs en tonos más ácidos.

Aunque estamos ante una apueste netamente stoner, se puede apreciar que el cuarteto a mamado del néctar de los sonidos mas pesados de los setenta. Así «March of the Reptiles»  se nos presenta con aspecto heavy-rock bajo un a tormenta de arena del desierto.

Sin embargo, ARROWHEAD nos pone la guinda al final con «Golden thunderhaw». Mas pausa y lisergia en detrimento de la pesadez consiguen el tema más psicodelico de todo el álbum. Pausado pero firme y con una cadencia rítmica contenida usan voces ecualizadas para conseguir ese aspecto borroso entre un nuevo derroche de stoner fuzz y heavy-rock.

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