Reseña: ROBOT GOD.- «Silver Buddha Dreaming»

Sin haber escuchado sus singles previos me enfrentaba por primera vez a la música de ROBOT GOD sin ningún tipo de complejos y con la mente abierta y expectante de descubrir el contenido de este sobresaliente debut. Pasados unos minutos de escuchar el primer tema del álbum me dije: “Aquí puede haber algo grande”, y tras su escucha completa, solo puede decir: ¡¡¡Vaya Si lo hay !! ¡¡Este álbum es genial!! Entre la información que pude recopilar de la banda, descubrí que estaba compuesta por Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores y voces, músicos que han tenido conexiones con MOTHER MARS, junto a ellos Raff Lacurto a la guitarra, otro músico experimentado de la escena psicodélica australiana que ya nos mostró su calidad en bandas como THUMLOCK y  ARROWHEAD. Con estos mimbres solo podía salir un buen cesto, y “SILVER BUDDHA DREAMING”, sin duda, lo es. Hablar de obras maestras siempre puede parecer algo pretencioso, pero este debut bien podría estar cerca de esa calificación dentro de la escena heavy-psych.  A lo largo de 74 minutos, y con sus ocho largos temas recorren todas las fronteras de la psicodelia pesada. Espirales en pura vena Earthless en las que la guitarra se desangra en ácidos solos imposibles, pasajes progresivos que crean atmósferas ensoñadoras en línea ELDER con cuidadas melodías, desarrollos en los que el legado de PINK FlOYD hace acto de presencia con un esplendor poco usual, y momentos en los que los crujientes riffs Stoner nos golpean como un crochet de Mike Tyson en plena cara, en un espacio más propios de bandas Stoner doom. Si a esos aditamentos, añadimos ecos Hendrix y momentos Hawkwind con esa innata vocación espacial, la tormenta perfecta está servida en este pozo psicotrópico. Lleno de belleza y con momentos verdaderamente pesados, el trio  nos invita a un viaje alucinógeno y alucinante de proporciones descomunales hacia los más remotos confines del universo de la psicodelia de corte espacial. Belleza y temas bien trabajados hace que la calidad de “SILVER BUDDHA DREAMING” esté fuera de toda duda.

Como ya he dicho en otras ocasiones, estamos ante un álbum adictivo que puede provocar dependencia, por lo que no me hago responsable de los efectos que puede causar en tus neuronas, pero si te sirve mi consejo, no te resistas y zambúllete en él, y a buen seguro que una vez dentro, ¡NO QUERRÁS SALIR! Si eres un auténtico fanático de la psicodelia seria un pecado que no disfrutaras de estos 74 intenso minutos.

Locuciones y efectos nos introducen a “Silver Buddha”. Una canción de atmósferas psico-espaciales que fluyen en un lento génesis entre ritmos de una cierta vocación kraut. En ese espacio, una lánguida voz aflora en unos desarrollos que lentamente se engrosan poniendo su punto de mira en un terreno más pesado sin perder un ápice su carácter psicodélico. Modulando las melodías, van construyendo un entorno apacible con un carácter fornido. Escuchando este tema es inevitable acordarnos del último trabajo de ELDER en una versión más sideral. Los buenos solos de guitarras colorean una instrumentación que según avanza sigue y sigue tornándose más pesada. La banda consigue un efectivo equilibrio entre lo melódico y las vibraciones heavy-psych en este complejo relato, pero bien ensamblado. La guitarra se redobla en una orgía psicotrópica con la que nos envuelven evocando por momentos a EARTHLESS. Volviendo al origen cierran el tema entre locuciones tal y como comenzó. 

Con una impactante línea de bajo “Sky fire” va desarrollándose por entornos espaciales entre efectos y riffs stoner soportados por atronadores tambores. Esos insondables espacios siderales son explorados manteniendo un aura de misterio tan habitual cuando nos encontramos ante lo desconocido. En ese entorno los ecos floydianos brotan de las cuerdas de una guitarra llena de magia envueltos en lisérgicos pasajes de sintetizadores y efectos. Convirtiéndose en una jam el tema se desarrolla entre solos de guitarra y un grandioso bajo. Entre esa densa bruma los vestigios de los 70’s aparecen con riffs ondulantes que nos golpean con fuerza antes de sumergirse en una atmósfera psico-progresiva rebosantes de acidez. El resultado es un monumental tema sin fisuras.

“Peyote sunrise”, un nombre bastante evidente que nos indica por donde va a transitar. Destapando la marmita de los alucinógenos un amanecer luminoso se muestra ante nosotros Estamos ante un narcótico tema que incide en ensoñadores pasajes construidos por las elegantes y ácidas guitarras. Un placentero tema que se eleva lentamente con el sol en el horizonte con desarrollos que nos masajean creando un efecto terapéutico sobre nuestros sentidos gracias a sus genes heavy-psych. Un narcótico espacio que mira de reojo al desierto gracias a su trasfondo Stoner entre los aromáticos solos. Seduciendo y contoneándose con gracia custodiado por un crujiente e imponente bajo. Todo un hechizo para los sentidos.

Entre efectos y fuzz “Unfield field”, el crujiente bajo abre el transitar por un tortuoso territorio en el que los riffs Stoner se confunden con la psico delia en esa fina línea que muchas les separa El contraste entre el pesado nebuloso y plomizo bajo y el afilado sonido de la guitarra nos abre un mundo rugoso y áspero para intoxicarnos en un notable trabajo compositivo.

“Meaninful life” nos devuelve a los entornos siderales con susurrantes atmósferas entre vientos espaciales. Un espacio ingravitatorio ideal para un viaje psicodelico hacia los confines de lo desconocido. Masajeante y prescindiendo de los riffs pesados, sus efluvios narcotizantes nos envuelven en un caleidoscopio de colores y formas que nos hipnotizan irremediablemente. Psicodelia de muchos kilates construida con destreza para gozo de los que amamos el género. Como todos los temas del álbum, los australianos necesitan más de diez minutos para enseñarnos todas sus credenciales, algo que estas alturas y habiendo escuchado los temas anteriores no deja lugar a dudas de la calidad que atesoran.

Entre desarrollos de psicodelia espacial y ecos proto-metal de carácter Stoner, “Volcano Bleeds” cobija el regreso de los registros vocales que nos mostraron en “Silver Buddha”. Aquí encuentro distintas vibraciones que van desde pinceladas Hawkwind, tonos Pink Floyd y ecos de puro hard-rock setentero. Siempre ofreciendo su versión más psicotrópica cada acorde, cada solo nos embadurna de sustancias narcóticas, aquí con ritmos más dinámicos. El virtuosismo de la guitarra no deja lugar a dudas, enseñando su lado más estimulante. El contraste entre ese lucimiento y el arduo trabajo del bajo por construir un grandioso muro de sonido a sus espaldas resulta de lo más estimulante.

“Pilgrimage to stoned henge”  nace con tormentosos y difusos riff de vocación doom para envolvernos nuevamente en los intoxicantes efluvios del sonido de ROBOT GOT.

Esa guitarra retorciéndose entre la bruma narcótica y humeante del tema ya me resulta familiar a estas alturas. El legado de Hendrix parece brotar de los dedos de su guitarrista, (el cual no puedo nombrar ya que no encontré información sobre los miembros de la banda) pero en cualquier caso me quito el sombrero ante su técnica y destreza. Inevitablemente me viene a la mente una especie de Pink Foyd en versión Stoner hasta arriba de sustancias estupefactas. Corrosivos en sus solos, y amansándonos con el envoltorio nos llevan a un nuevo viaje en el que la razón y lo terrenal no tiene cabida. Una especie de mundo paralelo en que nos acogen con hospitalidad para hacernos sentirnos cómodos.

Un viaje por siderales espacios con sus momentos de calma somnolienta y narcótica. Trippy, sideral y mágico.

Este extenso trabajo cierra con “Return of the Red Yedi”. Stoner y psicodelia pesada embarcados en la misma causa entre pesados ritmos en línea Earthless. Un tema más contundente que jamás pierde su esencia ácida y que va tornándose más hacia una especie de jam ácida y pesada.

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Reseña: BLUES PILLS.- «Holy Molly!!»

¿Una vuelta a los orígenes? Cualquiera que tras la publicación de su último álbum «LADY IN GOLD» se sintiera defraudado con el camino que tomó el sonido de la banda, ahora puede estar de enhorabuena, BLUES PILLS recupera la acidez que les vio nacer. Con su nuevo álbum parece que han superado la etapa en la que la banda se alejaba de la crudeza. “HOLY MOLLY!!” es una especie de liberación de la banda tras los convulsos tiempos pasados desde su anterior álbum según sus propias palabras. Tras algunas depresiones y estados de ánimo bajo mínimos, recuperan las riendas de lo que de verdad quieren ser. Renovados con la salida de su guitarrista Dorian y habiendo asumido su puesto el hasta ahora bajista Zack Anderson, éste deja su lugar en el bajo al nuevo miembro Kristoffer Schander. Todos estos cambios y la necesidad de recuperar su identidad hacen de su nuevo trabajo una oportunidad para congraciarse con su auténtico sonido a una banda que quiere (y aquí lo demuestra con solvencia) volver a sonar cruda, olvidándose de unos artificios a los que se vieron llevados a usar por quienes movían sus hilos. Sin miedo a equivocarme, me atrevo a decir que ¡¡BLUES PILLS han vuelto!!!, ¡¡y de que manera!!!!. Esa banda que había sorprendido años atrás a propios y extraños está en plenitud de facultades, tanto compositivas como interpretativas.

Es posible que no haya una vocalista en la escena como Ellin Larson, algo que queda patente en todos los temas del álbum. Desplegando su repertorio de registros vocales entre ácidos riffs que recuperan el sonido basado en las guitarras con el que nacieron,

Los temas guardan una constante en su desarrollo y siempre acaban eclosionando en momentos de rabia y pesadez por muy sosegados que se muestren en su inicio. Utilizando los teclados únicamente en un par de temas, la banda nos golpea con ácidos riffs entre los derroches vocales de su cantante, El cambio de roll de Zach, pudieran hacer pensar que los cimientos de la banda se resientan, pero la realidad es que vuelven a recuperar la solidez y la firmeza de siempre. Explorando todo el espectro sonoro que va desde el blues al soul, pasando por el jazz, la psicodelia y hard rock más rabioso, nos ofrecen un trabajo variado y logrado. Sonidos vintage, sonidos retro, pero construidos con la suficiente calidad para que a pesar de su origen, su aspecto sea de lo más contemporáneo. Nada es rancio aquí, y la frescura y efervescencia de las canciones contenidas en el álbum son una invitación y un regalo para los fans de la banda que pensaban que ya los habíamos perdido para siempre. El reflejo de unos músicos jóvenes y sencillos, que no quieren perder esa frescura y que como ellos mismos dicen, no están preparados para el mainstream, ¡¡Mejor así!!

Entre vibraciones blues y soul-rock “Proud woman” con sus fuertes ritmos nos devuelven la esencia de los primeros 70’s. Una Ellin esplendorosa despliega todo su arsenal de registros vocales dejándose al alma en un tema lleno de garra que es toda una invitación a seguir explorando este nuevo álbum. Un trabajo que, a la vista de éste primer tema, promete fuertes emociones. Pesado, ácido y colorista, el tema irradia energía por los cuatro costados. El tema refleja la liberación de la banda tras unos años duros.
“Low road” sin andarse con tonterías, nos sumerge en una espiral ácida como las que la banda ofrecía en sus comienzos. Parece estar superada la etapa más “blandita” de la banda.  Heavy-blues y psicodelia ácida en una orgía psicotrópica en un convite al frenesí. Un tema arrollador en el que BLUES PILLS recuperan toda la fuerza que les vio nacer. Fuzz y solos asesinos se suceden en un torbellino rítmico que evoca su autentico sonido.   Ese que hizo correr ríos de tinta sobre su calidad y que ahora la banda retoma con gran acierto para satisfacción de muchos de sus seguidores acérrimos.
El hard-rock y el heavy-blues construyen “Dreaming my life away” aderezándolos con un aroma vintage. Otro nuevo derroche vocal de Ellin. Una cantante que no parece tener límites en su talento. Rock clásico, sólido, contundente, pesado en el que se incrustan esos solo asesinos que tan resultones son. Entre desgarradoras voces y coros la canción refleja que todo está perfectamente ensamblado.
“California”, un evocador nombre para una canción que parece mostrarse como una oda al verano del amor. En modo pseudo-balada los elementos west-coast se suceden evocando floridos paisajes llenos de color. El tema supone un nuevo escaparate para el lucimiento de su vocalista. Variando los registros, con desgarradores aullidos de tonos negroides entre coros más propios de una iglesia baptista.  Con unas armonías de rock clásico en las que brillantes momentos de guitarra consiguen el equilibrio entra la dulzura y la garra.

“Rythym in the blow” no hace prisioneros. Hard psych de altos vuelos en un tema ardiente. La destrucción iniciar y los potentes riffs, unido al aullido inicial de Ellin nos muestra que los BLUES PILLS más crudos están inexorablemente de vuelta.  Guiños a Janis y riffs de corte retro construyen un tema primitivo y áspero en el que el blues sigue presente entre endiablados ritmos.

Bajo los acordes del blues-soul más sensual “Dust” nos acaricia con sensuales melodías que reflejan el lado más sosegado de la banda. Esto no quiere decir que las guitarras no afloren entre las embestidas de rabia de la voz que esa chica tan talentosa.

Entre ritmos contagiosos que coquetean con el funk y soul-rock, “Kiss my past goodbye” retoma la faceta bailona de la banda entre sus pesados desarrollos guitarreros. Ondulante y con mucho “flow” el tema se contonea en una espiral de ritmos y solos con momentos netamente hard-rock, que contrastan con ese blues rock desgarrador que las voces y coros generan. Todo un torrente que por una u otra vía acaba por arrollarnos. El frenesí y el desenfreno se apoderan de otro tema poderoso,

En modo balada, “Wish I’d Know” partiendo de delicados acordes acústicos, los suecos nos susurran con un tema heredero de algún momento west-coast. Un soleado ambiente campestre nos cubre de tonos grises entre algodonados momentos con un envoltorio negroide. Más cerca del soul, el tema fluye elevándose en una evolución que va haciéndolo más sólido. Con coros casi gospel, contrapesan los momentos más desgarradores de la voz, mientras la guitarra en un segundo plano se desangra en solos hirientes hasta que se el corte se disipa lentamente,

“Bye bye birdy” transita por una atmósfera más oscura. Un espacio más lisérgico e inquietante. Una nueva arista de una banda que tiene claro el camino pero que no se encorseta. Siguiendo la tónica de la mayoría de los temas, las revoluciones van incrementándose según avanza la canción. Ramalazos vocales en línea Janis y unos momentos de gran pesadez nos hacen olvidan como había comenzado todo, Con extraños momentos la banda se sumerge en una insondable psicodelia entre coros y extrañas voces mientras la batería explota entre distorsiones y efectos.

El cierre parte de unos acordes de piano en “Song from a mourning Dove”. Un elemento que aparecía en su anterior trabajo y que aquí tiene los momentos contados, Un blues de tonos jazz e incluso soul, en el que no faltan esas arrancadas de rabia a las que nos tienen acostumbrados, En cualquier caso, BLUES PILLS son capaces de lucir en distintos escenarios sonoros y este tema, es una muestra de ello. Adornando con pasajes más psicodélicos el tema va mostrando distintas caras en una evolución constante que hace que se module en sus armonías abarcan un amplio espectro sonoro.

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Reseña: BRIMSTONE COVEN.- «The Woes of a Mortal Earth»

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Un sonido lleno de estereotipos pero que funciona a la perfección. La dupla de voces entre sus crudos y típicos riffs retro de origen 70’s le dan un toque de clase a un álbum que  fluye bien bajo ritmos lentos pero pesados entre cuidadas armonías. Seguramente los de Virginia no descubran nada, pero la honestidad con la que parecen construir sus temas les hace ser una banda atractiva para el oyente. Música sin complicaciones ni grandes alardes, pero de lo más resultona. Retomando las vibraciones de los 70’s de bandas como Sabbath, Pentagram o Deep Purple crean un álbum que vive en un ambiente vintage entre armonías flotantes entre ritmos lentos y cadentes. 

Muchos son los álbumes «retro» que escuchamos cada semana, pero BRIMSTONE COVEN prescinden de la rabia y lo estruendoso para crear un álbum lleno de melodías rituales de fácil digestión para el oyente. Algunos echarán de menos algo de pesadez y ruido, pero esa parte queda compensada con una relativa calma entre las tinieblas en las que construyen todas sus canciones. Temas hechos en el siglo XXI pero con un espíritu que bebe del manantial de los pioneros del ocult-rock más clásico. Un hechizo sonoro que te mantendrá dentro del círculo mágico de la banda protegiéndote de las fuerzas del mal en un notable álbum de rock clásico.

Procedente del este de Ohio, la banda lanzó dos álbumes en Metal Blade durante la primera mitad de la década de 2010 antes de renovar su alineación en 2017. Después de varias giras y del autoeditado «WHAT AND WAS AND WHAT SHALL BE», la banda unió fuerzas con el sello Ripple Music para crear su álbum con el sonido más oscuro hasta la fecha. A pesar de la estética premonitoria de «WOES OF A MORTAL EARTH», la banda parece tener mucho que decir. 

BRIMSTONE COVEN son: Corey Roth, (voz, guitarra), Andrew D’Cagna (bajo, voz) y Dave Trik  (batería).

Por la senda del proto-metal más atrayente y primitivo «The inferno», se muestra como un tema contenido en el que las melodías son cuidadas con esmero. Un contraste de lo más efectivo que conjuga riffs tradicionales con registro vocales más apacibles. Inspirados completamento en el sonido de los primeros 70’s, encontramos algunas buenas guitarras afiladas en un tema que funciona bajo un pegadizo ritmo entre vibraciones oscuras, pero contagiosas en una línea a caballo entre Sabbath y Purple.

Aumentando la dosis de sonidos tenebrosos herederos de Sabbath, la voz con sabor a miel pone el contrapunto en «When the World is Gone«. sus armonías flotantes equilibran los riffs crudos de tonos ocultistas.  Inevitablemente los tonos retro, aparecen como en casi todos los temas, mientras las melodías se acercan a postulados casi progresivos lo cual supone un aliciente para que la escucha no sea nada monótona. Riffs tranquilos y cristalinos se repiten entre la dulzura de una dupla de voces que siempre ponen el lado más comedido de un álbum que nace de la crudeza de sus predecesores.

La solemnidad ocultista se manifiesta con mayor incidencia en «Live with a ghost». Un tema típico de rock ocultista masajeado por bellas melodías que muestran la faceta más tierna de una banda salvaje pero que sabe modular sus temas. Un entorno retro-rock si demasiadas complicaciones ni artificios.  Su mayor aval son los juegos vocales, siempre melodiosos y masajeantes entre riffs heavy-rock al uso.  

«The Darker Half» es un tema sencillo, que mantiene sus riffs tensos entre dulces armonías que no pierden el espíritu proto-doom de una banda que vive a caballo entre los 70’s y el siglo XXI (más instalados en los 70’s) y en los albores del nacimiento del heavy-rock. Con esa ingenuidad del que comienza, la banda a pesar de llevar casi diez años en esto, sigue manteniendo su frescura con un cierto tono purpleliano entre sus cuidadas melodías.

Sigiloso y oscuro «Secrets of the Earth», tras una susurrante introducción algo lisérgica, se despeña por clásico riffs ocultistas amortiguados por apacibles melodías de voces corales. Cadente y contenido el tema no tiene prisa por salir del riff que lo sustenta. 

En el cierre encontramos «Song of Whippoorwill», un tema lento de ocult-rock lleno de clichés. Doomy, oscuro y atmosférico, es suavizado como la gran parte de los temas, por voces armoniosas que amortiguan la pesadez de los riffs. El tema avanza cansino y plomizo siempre con los ornamentos de vocación casi progresiva y algún solo brillante pero comedido.  Posiblemente el corte peque de algo de monotonía, pero esto, parece ser algo premeditado. Una oscuridad latente que no cae en lo tenebroso y en la que el trabajo del bajo juega un importante papel. 

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Reseña: PSYCHLONA.- «Venus skytrip»

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Las fantásticas sensaciones que nos había dejado el debut de los británicos PSYCHLONA hace dos años con «MOJO RISING«, quedan corroboradas con «VENUS SKYTRIP», su nuevo álbum. Creando toda una hemorragia de fuzz cósmico, entre chamánicas voces y atronadores ritmos, me dejan con una sensación de que han conseguido la fórmula mágica para atrapar al oyente con su desert-rock sideral impregnado de intoxicantes pasajes heavy-psych.   Fuzz cósmico que nos arrolla entre nebulosas arenosas herederas de sus paisanos Hawkwind. Haciendo de mediadores entre el mundo terrenal y dimensiones que van más allá de la mente humana, el álbum es una invitación a una travesía por el desierto tras una ingesta de peyote. Haciendo salir todos los demonios, PSYCHLONA con sus canciones, trata de llegar a lo más profundo de nuestras neuronas, para dejarnos a merced de su música. A pesar de que siempre inyectan dosis de psicodelia pesada a cada canción, «VENUS SKYTRIP» es todo un escaparate de desert-rock a la altura de grandes como LOWRIDER, o los propios KYUSS. Jugando con habilidad con distintos elementos, las dosis de proto-doom también están presentes en este impactante álbum que volará cabezas. Como aquellas grandes pirámides construidas por las antiguas civilizaciones, los británicos tratan de estar cerca del espacio sideral con sus torbellinos de fuzz intergaláctico. Una apuesta que, al margen de ser ortodoxa, sabe conjugar vibraciones que van desde Pink Floyd a The Doors, lo que demuestra que, a pesar de que el stoner es el la piedra angular de la creación de sus temas, no se circunscriben solo a estas vibraciones. Sin duda, los fans más acérrimos de los sonidos del desierto están de enhorabuena, pero aquellos menos ortodoxos, también podrán disfrutar de un álbum sólido, prieto y bien construido.

El álbum está disponible vía Ripple Music y Cursed Tongue Records.

PSYCHLONA son: Phil (Voz / Guitarra), Dave (Guitarra / Voz), Martyn (Bajo) y Scott (Batería). 

Fue en el verano de 2015 cuando el embrión de  PSYCHLONA  comenzó a desarrollarse en Yorkshire, en el norte de Inglaterra. Solo tres años después, la máquina de groove de ocho patas completamente formada lanzó su álbum debut ‘Mojo Rising’ en Ripple Music y Cursed Tongue Records, luego defendió a este último en las etapas de connaisseur de Desertfest London, Fuzztival Denmark y HRH Doom v Stoner Festival , junto con una gira europea completa.

Nunca una banda para sentarse y tomar las cosas con calma, escribir para lo que se convertiría en el próximo álbum comenzó a fines de 2019. Los cuatro desaparecieron en ‘The Cave’ para el invierno, armados con cervezas, kebabs y un puñado de ideas para nueva música y no surgió hasta que se realizó el trabajo en los primeros meses de 2020.

Desde los primeros acordes, «Blast off» nos hace ver que estamos ante algo grande. Majestuosa apertura que te engancha al relato de los británicos. Una apertura hipnótica entre locuciones y efectos desatan la maquinaria arenosa. Tormentas de fuzz sobre pesados y bien construidos ritmos conjugan un tema que coquetean tanto con el mejor sonido heavy-psych y el más puro desert-rock. Solidez y contundencia lleva al tema a un escenario desértico con sus tonos chamánicos. Un magnífico tempo rítmico y esa voz ahogada transitan por nebulosas mientras la maquinaria rítmica resulta perfectamente ensamblada. Aquí todo suena perfecto, crujiente y mostrando una gran solidez. Estamos ante un tema rocoso, arrollador pero a su vez, lleno de un magnetismo que acaba atrapandonos entre sus fauces. Todo un himno que volarán cabezas, sin duda. 

Con un aspecto mas oscuro y misterioso «10.000 volts» juega con hechizantes momentos ocultistas impregnados en thc entre riffs proto-doom de dimensiones descomunales. Transitando entre humeantes bosques en un clima lleno de tensión, la psicodelia pesada juega con los tenebrosos riffs en verdaderas arrancadas de furia. Una nueva forma de exploración psycho-doom en las que las voces ecualizadas aportan ese tono chamánico y misterioso.Todo un elixir que acaba por narcotizarnos con sus altas dosis psicotrópicas.  Estamos ante un tema aturdidor (como la mayoría de los incluidos en este trabajo) que consigue crear una dualidad de sonidos perfectamente diseñada. Golpeando las neuronas del oyente, y zarandeandolo a su gusto, estos chicos saben cómo transmitir toda su fuerza. Un tema grueso, pesado, rugoso y sobre todo, muy psicotrópico. 

Tras las dos embestidas anteriores, «Blow» no baja el listón. Su stoner lento y plomizo transita cadencioso entre nebulosas arenosa en las que las melodías vocales adornan una muro sónico inexpugnable. Sin renegar de los ecos proto.metal, los dictados Sabbath aparecen en esa dualidad con la que constantemente juega la banda. Un atractivo tema que coquetea sin rubor con la oscuridad pseudo-ocultista y las arenosas tormentas desert-rock.  Su cansino ritmo no es un obstáculo para atraernos a su espiral de fuzz intoxicante entre atronadores tambores. ¡¡Otro tema brutal!!.

Sin hacer prisioneros, «Star» va directo a la yugular. Un torbellino proto-metal con vocación cósmica heredera de Hawkwind. Olor a 70’s en una escenario desértico ubicado en algún lugar de universo infinito. Fuzz, fuzz, fuzz…. y pegadizos ritmos invitan a todo un aquelarre sónico que hace balancear nuestro cráneo. Uno de esos temas que puede provocar esguinces cervicales y que supone toda una invitación al desenfreno. «Star» es una de esos temas que te insufla energía hasta dejarte exhausto. 

Crujiendo entre una combinación de ecos proto-metal y desert-rock «Edge of the universe» nos invita a un nuevo aquelarre de fuzz cósmico. Librando una batalla entre cegadores riffs con aromas sureños y espacios más lisérgicos construyen una tormenta arenosa de proporciones descomunales. Sonidos primitivos en un entorno post-apocalíptico descargando fuzz. Un tema cavernícola que golpea con fuerza sin desdeñar una buena dosis de psicodelia intoxicante. 

Una inquietante línea de bajo nos recibe en «Resin». Efectos envolventes en un escenario pantanoso en el que la bruma despide efluvios narcóticos. Magnéticas voces arrastran a la banda a un escenario más propio de Pink Floyd entre majestuosos y exuberantes pasajes heavy-psych.  Estamos ante el tema más lisérgico de todo el álbum y en el que la banda nos traslada a una dimensión sensorial haciendo que nuestras neuronas traspasen una frontera cósmica dejándose llevar por sus potentes e impactantes riffs. Un ritual chamánico en el que el legado de The Doors aparece sutilmente como invitado a esta fiesta pagana en el desierto. 

Tras el trance anterior, los británicos se pertrechan  en «Tijuna» entre turbios espacios rebosantes de fuzz cósmico. Un vendaval cegador que prosigue su viaje por espacios arenosos con una cierta herencia Hawkwind. Un nuevo torbellino sónico del que es difícil escapar. Su frenético ritmo y sus crujientes y monolíticos riffs reciben los ecos de los 70’s especialmente en los registros vocales. Un voz que consigue salir airosa en ese turbio ambiente.  

Instalados en esas vibraciones stoner desérticas, PSYCHLONA sabe modular sus canciones con ecos de clara vocación setentera como demuestra una vez mas «The owl». Una canción que vuelve a tomar prestados elementos usados por Hawkwind hace décadas, para insertarlos entre pasajes de clara vocación doom. Creando un agujero negro de fuzz, el tema pone banda sonora a un ritual chamánico entre tambores ceremoniales. Sólido y pesado el corte, muestra el lado más crudo de la banda. 

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Reseña: DAILY THOMPSON.- «Oumuamua»

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En activo desde 2.012 el trío de  Dortmund publica su cuarto álbum «OUMUAMUA«, posiblemente el mejor de toda su discografía. Un trabajo en el que la banda explora algunos sonidos que no habían sido tan habituales en sus álbumes anteriores y en el que podemos encontrar desde los difusos riffs stoner llenos de fuzz hasta pasajes de psicodelia pesada en línea RotorColour Haze, pero en el que también encontramos una mayor presencia de sonidos llegados de los setenta. Si la influencia en el sonido de la banda del grunge de los noventa está presente con ecos  Sonic Youth, lo cierto es que en este trabajo si hay algo que predomina, es el blues. Un blues chamánico que por momentos coquetea con el sonido The Doors, y que no duda en explorar entornos de rock clásico con aroma sureño y vibraciones más propias de All Them Witches. Sus temas están perfectamente ensamblados y cuentan con la dualidad de voces DannyMephi, lo que hace que el álbum adquiera un color especial. Otro de los factores que despierta mi atención es la exploración psicodélica que aparece en alguno de los temas. Canciones de mayor duración en las que encuentran un espacio perfecto para desarrollos más elaborados y hechizantes lo que supone un plus en el haber de la banda. Sin duda «OUMUAMUA» suena diferente a sus entregas anteriores, pero esos cambios, solo enriquecen a la banda. Esa mayor presencia del blues y de la psicodelia más ensoñadora no hace que la banda pierda su carácter alternativo, lo que a la postre es un elemento más que hace que DAILY THOMPSON se muestre como una banda más compacta y más creativa.

DAILY THOMPSON son Danny Zaremba (voz y guitarras) Mephi Lalakakis (bajo y voces) y Matthias Glass (batería). OUMUAMUA está disponible vía Noisesolution.

“She’s so cold” con sus once minutos nos da una clara muestra de el tipo de álbum que nos presentan los alemanes. Un entorno en el que la psicodelia se colorea con la voz de Mephi con registros a caballo entre Patti Smith y Sonic Youth, algo que veremos repetidamente en alguno de los temas. Con una buena cadencia rítmica los ecos alternativos se incrustan con precisión sobre esos ensoñadores pasajes heavy-psych impregnados en hongos mágicos. En ese entorno psicotrópico el corte funciona a las mil maravillas gracias a su cadente y magnético ritmo. En su segunda mitad, la canción se precipita por un torrente de fuzz desértico con difusos riffs bajo la voz de Danny en esta ocasión. En su parte final, la banda se inclina por los sonido stoner sin perder ese carácter alternativo que les lleva a recordar los ecos de los 90’s sin desdeñar la psicodelia presente en todo el tema.

Con una cadencia blues, “Sad Frank” el single que nos adelantaron hace semanas, toma la herencia The Doors Jugando con las voces, Mephi y Danny hacen que el tema evolucione engrosando su sonido con riffs  que serpentean seductores entre pinceladas lisérgicas. Instalados en un entorno más propio de garito de blues humeante y olor a bourbon, de la intoxicante neblina emergen solos ácidos que se retuercen en cada nota. El tema cuenta con una nota de color vintage gracias a la incorporación del sonido del órgano, lo que supone una novedad en el sonido de la banda.

Por la encrucijada entre el proto-metal el blues y el retro rock, “Oh my mind” se muestra como un corte divertido y pegadizo que te atrapa sin remisión. Invitandonos al baile, el blues ácido y los riffs stoner sacan lo mejor una banda que no tiene reparos en jugar cada vez a más cosas. En la parte final aparece ese dueto de voces  que tan buenos resultados ofrece, en esta ocasión en un apoteosis final que tras coquetear sin reparos con el blues, se ve aderezado con esos ecos alternativos.  

Sin perder la esencia americana que rezuma del álbum, “Slow me down” nos traslada a las vastas praderas del medio oeste. Un espacio sureño en el que con los cactus como testigos, nos invitan a transitar por largas rectas atravesando el desierto. Stoner, boogie, garage al servicio de un tema que se inclina por el sonido de All Them Witches en una constante oscilación que no les hace perder particular sonido.

“Half Thompson” es un blues rock con sabor a 70’s. Salvaje y primitivo su aire macarra le dota de mucho gancho sobre esos sonidos clásicos. En una línea bastante ortodoxa, el corte contiene magnéticos pasajes ácidos que no hacen sino enriquecerlo. En sus notas se percibe un cierto aroma a Zeppelin.

Con sus doce minutos, “Cosmic cigar (Oumuamua)”, nace de borboteantes pasajes heavy-psych entre efectos que revolotean sobre nosotros creando un entorno chamánico en el que dejar volar nuestra mente. Todo un hechizo sonoro que nos lleva a la noche desértica entre las plegarias del chamán. Un conjuro de riffs difusos que se agigantan entre intoxicantes brebajes creando un escenario para el desarrollo de la psicodelia pesada que da lugar a distintas escenas relatadas bajo una mágica y lisérgica atmósfera. La voz casi recitando de Mephi con una peculiar ecualización añade un toque de misterio que por sí mismo, sabe cómo narrar la trama. Incorporando ese toque grunge en algunos momentos vocales consiguen una perfecta conjunción de elementos sin perder la vocación psicodélica. Seguramente estamos ante el tema más impactante del álbum, un corte que se va cociendo a fuego lento y que supone una innovación respecto a los temas que habían compuesto hasta el momento. Todo un espacio para flotar y dejarse llevar. 

En modo acústico, casi como un loner-folk, “River of a ghost” reposa en tonos folk con la voz áspera y cálida de Danny sobre hipnóticos acordes. Un híbrido entre esas vibraciones y las que nos ofrecían en los noventa las bandas de Seattle con sus conciertos unplugged. 

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