Crónica: FREAK VALLEY FESTIVAL 2025

Unos años después, llegaba la hora de regresar a la localidad alemana de Netphen para vivir nuevamente el FREAK VALLEY FESTIVAL. Uno de los mejores festivales de la escena europea y en el que cualquiera se siente como en casa. Rodeado de rostros familiares, y tras un largo viaje desde España con paradas en Zaragoza donde pude ver a The Riven, White Coven y Zalomon Gras, y tras atravesar Francia, me tomaba dos días de descanso disfrutando de la naturaleza y la belleza del hermoso pueblo luxemburgués Esch-sur-Sûre desde donde visité otras localidades del Ducado y su hermosa geografía de ríos, valles y cañones. Con las pilas cargadas después de la desconexión en ese idílico entorno, desde allí y tras tres horas y media de conducir por bellos entornos a través de Bélgica, llegaba al mítico Freak Valley cinco días después de mi partida de Madrid. A mi llegada la primera persona que me encontré fue a Reiner, el que, tras un emotivo saludo, me acompaño al interior del recinto donde estaban ultimando los últimos preparativos para que comenzara la fiesta. En ese primer vistazo pude comprobar que todo seguía como yo lo recordaba, un espacio acogedor que me traía gratos recuerdos de mi anterior visita. Poco a poco me iba encontrando con amigos del personal del festival con los que siempre es agradable encontrarse. . Una primera toma de contacto tras a que me dirigí a la zona de acampada. Allí, junto a Caspar y Andreas, montamos nuestro campamento mientras la pradera se iba llenando visitantes. Un público fiel y asiduo que se conoce a la perfección tras muchos años compartiendo eventos.  Aprovechaba la jornada para tomar unas fotos y videos de la zona de acampada ya que los siguientes días sería ciertamente difícil. Relajado y compartiendo cervezas y risas con la multitud de conocidos que llegaban, concluía mi jornada previa con la ilusión de que la fiesta empezara. El festival cuenta con una grandísima oferta de puestos de comida y stands de merchan y de diferentes actividades, sus sofás, , la gente con sus sillas, los niños con padres y abuelos, y ese ambiente relajado a la vez que festivo, hace que FREAK VALLEY continúe siendo uno de mis festivales favoritos. La profesionalidad con la que la organización prepara su evento para que todo el mundo se sienta cómodo, las magníficas instalaciones y el gran line-up, hace del festival una cita obligada para el comienzo de la temporada veraniega de festivales, pero sobre todo el amigable público que cada año lo vistita son difícilmente superables. El festival nuevamente contó con la presencia de la gente de Rockpalast retrasmitiendo en directo el evento lo que indica la notoriedad que este tiene.

JUEVES

SARKH  abrían la jornada bajo un sol de justicia. Con el público llegando poco a poco al festival, la banda iba cogiendo ritmo y el público iba entrando en calor. Su sonido de post-metal, con guiños post rock y alguna reminiscencia más pesada, la banda calentó a una audiencia con ganas de fuertes emociones.

THE POLVOS aterrizaban en FREAK VALLEY cumpliendo el sueño de poder tocar en Europa ante un público maravilloso. Así me lo transmitían momentos antes de subirse al escenario. La coincidencia del idioma hacía que la charla fuera sumamente gratificante, encontrándome a una formación ilusionada en este primer viaje a Europa desde su Chile natal. La banda iniciaba su actuación con su psicodelia espacial con un ritmo lento que poco a poco iba cogiendo fuerza incrementando la intensidad y desviándose hacia territorios en los que sus ritmos kraut conquistaban a un recinto ya con más publico, que caía conquistada rindiéndose a su hipnotismo. la audiencia que no paraba de menear sus cabezas al son del hipnótico ritmo de los chilenos en un show que fue de menos a más. Ojalá podamos disfrutar de su propuesta nuevamente. En los días posteriores, la banda se mostraba exultante por el privilegio que para ellos había sido tocar aquí.

THE THING era otra banda a la que enfrentaba por primera vez. Teniendo en cuenta que el festival estaba comenzando y solo había tocado dos bandas antes, traté de empaparme de su sonido con tintes siderales como calentamiento lo que nos esperaba más adelante. La banda caminaba por ancho espectro estilístico con ciertos tintes vintage.

Aprovechando el momento entre bandas me pude encontrar con multitud de amigos entre abrazos y risas y algunas cervezas.  

La siguiente banda era THE DEAD REDS. Unos jóvenes que se subían por vez primera a un escenario alemán para plasmar ese espíritu del verano del amor con momento de rock vintage y ropajes acordes a su propuesta sonora. Se trata de una joven banda que me transmitió buenas sensaciones con su groovy contagioso, con su cantante alternado la guitarra y la siempre amigable flauta. Puede que teniendo en cuenta la multitud de bandas que hay con esas características, por el momento, no destaquen demasiado, pero consiguieron ofrecer una aceptable actuación en medio de la calurosa tarde.

JOOLS resultaron ser una agradable sorpresa. Una banda con dos vocalistas, uno femenino y uno masculino que se complementaban en ese aquelarre de intensidad y rabia acompañados de una irreverencia punk. Constantemente caminando y danzando sobre el escenario la formación transmitía toda su vitalidad haciendo que la audiencia explotara desenfrenadamente. Con canciones de puro heavy rock, la energía desbordante de la banda fue bien recibida por la audiencia. El momento álgido de la actuación fue cuando su aguerrido cantante se lanzaba al público para interpretar una canción haciendo crowdsurfing sobre las cabezas de un personal enardecido en sus momentos.

WINDHAND eran uno de los atractivos de una jornada que tendría su broche de orocon los alemanes más queridos, pero ahora era el turno de la banda estadounidense. Ellos ofrecieron a aquello que sus fans pueden esperan de ellos. Ritmos lentos y pesados de puro doom y voces sacerdotales de su cantante Dorthia emulando las tinieblas con cantos cautivadores. Siendo la segunda ocasión que veía a la banda en concierto he de decir que esta vez me resultaron un poco monótonos, algo lineales, sin chispa. Esto no quiere decir que no mantengan la magia que muestran en sus discos, pero ciertamente cuando uno ve en vivo a una banda como ellos, con el prestigio que atesoran, quizás al menos yo, espero un poco más, algo de chispa, cosa que faltó durante su actuación. No parece que yo fuera el único con este pensamiento ya que según me comentaban algunos amigos, coincidíamos en que podrían ser más especiales.

La jornada se cerraba con la actuación de una de las bandas más queridas en Alemania. MY SLEEPING KARMA hacían acto de presencia en el escenario con Sepp portando una vela en memoria de su tristemente fallecido batería Steffen. El ritual comenzaba con su habitual abrazo antes de comenzar. Con unos magníficas visuales de MAD ALCHEMY a la vieja usanza, la música trascendental de MY SLEEPING KARMA inundaba nuestros corazones. A diferencia de la monotonía de WINDHAND, los alemanes repetían una actuación emotiva en la alternaban sus magnéticos pasajes instrumental con la mágica guitarra de Sepp, la contundencia del bajo de Matte y unos sintetizadores que nos elevaban a un nirvana conmovedor. El primer día había concluido y tocaba empezar la peregrinación a la zona de acampada situada en lo alto de una colina cercana. Una dura travesía en la noche tras el cansancio de una jornada intensa.

VIERNES

Repuesto y recuperado, bajé al recinto del festival unas horas antes de que la primera banda hiciera acto de presencia en el escenario. Así pude intercambiar opiniones con el personal de la organización sobre el desarrolla del primer día y poder cargar mis dispositivos ya que en medio del campo no hay ni electricidad ni posibilidad de conectar mi ordenador a la tediosa conexión a internet alemana. 

El viernes comenzaba con la energía trash-metal de los noruegos HÄXER. Definitivamente esto no es para mí. Sus rugosas canciones repletas de punk, y black metal no conectaron conmigo.

WEDGE, una banda que he visto en múltiples ocasiones y con la que tengo un vínculo de amistad se sentía agradecidos por tocar en el marco de FREAK VALLEY. Para ellos es como tocar en casa, y eso quedó patente en su actuación. Con un sonido impecable y con la sensación de que en esta ocasión sonaban más robustos y contundentes, Kiryk y sus compinches. Melódicos por momentos, vibrantes y con un groovy contagiosos atraían a cada vez más público sobre su temprana actuación. El trio cumplió con creces las expectativas que puede uno tener de ellos. En unos días me volvería a encontrar con ellos en el festival croata Bear Stone Festival, pero eso será otra historia.

Ya había visto previamente a ZIGS ZAGS y a priori no son una banda que me enamore. Su actuación cumplía mis expectativas, con una descarga de rock agresivo con elementos punk en sus entrañas. Tras hacerles unas fotos, me dedique a comprobar el ambiente festivo de se vivía en el recinto.

Los australianos fue la primera gran sorpresa del festival. BATTLESNAKE aparecían en el escenario con unas túnicas blancas a semejanza de los atuendos de los súbditos del Impero Romano. Alas, cuernos y una imagen francamente rompedora, pero eso no era todo, Desde el inicio de su show dejaron claro que venían a demostrar quiénes son como banda. Heavy rock sin concesiones, divertido y dicharachero. La banda rompía los esquemas del personal invitándolos a bailar aceptando una propuesta muy del gusto de la audiencia.

PENDEJ0! llegaban al festival con una sección de vientos aumentada lo que hacía que sus sonidos stoner y sus potentes riffs gozaran de un contrapunto mucho mayor con pastuso enfundado en un traje gris como un auténtico dandy. Una puesta en escena que había llegado por casualidad hace poco tiempo en un show según como me comentaba el pastuso un rato antes de comenzar su actuación. La banda descargada su hábil combinación de stoner con elementos trompetas e instrumentos de viento, con una sección aumentada para la ocasión. El pastuso me comentaba en el backstage que ese nuevo look tenía poco tiempo y que había decidido adoptarlo para nuevos conciertos, clase y personalidad de un tipo encantador con el pude charlar en español comentando como habían trascurrido los últimos meses desde nuestro anterior encuentro.

EARLY MOODS comenzaban su show sin hacer prisioneros. Rock por las bravas con la energía de la vieja escuela. La poblada melena afro de su cantante a semejanza de músicos como Billy Preston y una voz cruda, me impactaban a primera vista, siendo el presagio de una actuación despiadada y ardiente de heavy rock y proto-doom ortodoxo y sin concesiones. Quizás mis expectativas estaban demasiado altas con estos chicos, pero finalmente su show quedó en algo ‘correcto’, sin nada especial que abriera mis ojos, pero aún así, cumplieron su objetivo.

Con SACRI MONTI tengo una debilidad especial. Son una de las bandas que mas veces he visto en los últimos años, y mi relación con ellos es sensacional, pero su música cumple todas mis expectativas. El quinteto se mostraba con una madurez aplastante, como una banda que toca de memoria sus canciones, pero sigue haciéndolo con la frescura de sus inicios. Sus melodías psico-progresivas (cada vez más progresivas), conseguían la aprobación unánime de un público que disfrutaba enormemente con su sobresaliente show. ¡Grandes!

En el segundo escenario tocaron DZ  DEATHRAYS, otra banda que no había visto previamente y que disfruté de un par de canciones mientras hacia unas fotos. Energía desbordante que podía al personal a 100 entre bailes frenéticos.

MOTORPSYCHO llegaban al festival con el batería de NEEDLEPOINT demostrando que son una banda versátil y que siempre encuentran una correcta solución a su propuesta sonora. Sin duda desde los primeros instantes la banda dejaba claro quiénes son y por qué tienen la reputación que tiene. Entre guitarras afiladas bajo sus estruendosos y batería capaz de provocar alteraciones sísmicas los noruegos y van declarando su repertorio más rockero. Ellos se son capaces de nadar en distintas aguas con la misma solvencia y en esta ocasión habían tirado de su repertorio más contundente. No siempre es fácil para toda la audiencia entender la propuesta sonora de los noruegos pero en esta ocasión ofrecieron su mejor versión dejando patente que ellos juegan en otra liga, que son una banda que está por encima del resto o de la mayoría. Tras una hora y media en la que fueron variando su repertorio dejándonos claro de lo que son capaces. Entre delicadas melodías, con esas voces duales acarreaban acariciaban a un público predispuesto a disfrutar de un show épico. MOTORPSYCHO supo desde el primer instante como conquistar a su público haciendo que este flotara entre sus progresivas canciones con fuertes matices psicodélicos o que bailaran desenfrenados con su roll de nítida inspiración setentera. sus embestidas de fuerza, pero también su carácter experimental fueron argumentos suficientes para que los noruegos se proclamaban como la mejor banda de la noche y probablemente de todo el festival. Con anterioridad había visto a MOTORPSYCHO seis o siete veces en directo y probablemente este sea el concierto que mejor recuerdo me va a dejar. SUBLIMES, MOTORPSYCHO juegan definitivamente en otra liga. El mejor concierto de todo el fin de semana.

HÄXER, la banda que había iniciado la jornada, repetía en el segundo escenario para poder patas arriba del festival con una audiencia desatada en la que se sucedían y la locura se adueñaba de la noche. Si en su primera actuación habían dado muestras de su potencial, ahora conquistaban una audiencia que en su mayor parte se los había perdido al principio del día.

THE OCEAN ponían el cierre a una intensa jornada en la que MOTORPSYCHO nos habían hecho tocar el cielo con un show impresionante. La banda berlinesa iniciaba su show con su faceta más desgarradora y cruda por metal enérgico ejecutado desde la oscuridad lleno de energía toda una deflagración sónica que era bien recibida por una audiencia expectante según avanzaba su actuación, iban variando el sonido hacia territorio más sosegados en los que el post rock inundaba de finas y agradables fragancias el ambiente del festival.

SÁBADO

La última jornada del festival nos recibía con un sol de justica. Tras tras la clase de yoga dirigida por Judith y amenizada con la música de Wolfgang el personal relajaba su cuerpo para el intenso día que nos esperaba. En escenario principal el joven cuarteto femenino austriaco LURCH daban muestras de sus intenciones con una interesante apuesta psicodélica. Como muchas bandas noveles el manejo de sus instrumentos requería toda su atención logrando un sonido apetecible que era recibido de un grado por un personal que poco a poco se iba acercando al recinto bajo el sol de justicia que creía sobre el mismo.

Un problema con la furgoneta hacía que SCOTT HEPPLE AND THE SUN BAND intercambiaron el orden de su actuación con BUSHFIRE. La banda local, una asidua del festival, era recibida con el cariño de sus múltiples fieles y amigos. Sobre el escenario, y con un nuevo álbum en ciernes, Bill y sus compañeros ofrecían toda la crudeza que llevan atesorando como banda desde hace años. Riffs crujientes, energía y el carisma de su cantante hacían el resto para que esa salida al escenario prematura y sin prolegómenos tuviera su éxito.

Los alquimistas del kraut rock alemán, KOMBYNAT ROBOTRON saltaban al escenario prescindiendo de su habitual indumentaria con batas de científicos. La climatología invitaba en esa calurosa hora a despojarse de prendas que acrecienten esa sensación de sofoco. Sin andarse con contemplaciones arremetían con fuerza desde el principio de su actuación con hipnóticos pasajes de puro kaut-rock del más alto nivel, la banda ofrecía su versión más frenética en una espiral de sonidos cósmicos que hacían que la audiencia balanceara sus cabezas al ritmo del trío alemán. Como si de un imán se tratara de a pesar de la severidad de la climatología atraían al público que se resguardaba en las sombras hacia el frente del escenario para iniciarse en el ritual robótico de la banda. Su actuación transcurría alternando esos momentos de psicodelia que te llevan a espacios en los que expandir tus sentidos con los arrebatadores pasajes en los que aumentaban la intensidad de su diabólico sonido. La banda se despedía recibiendo toda la aspiración del público presente.

Por primera vez veía en directo a la banda danesa HIGHWAY CHILD y desde el inicio de su actuación me atraparon con el groovy de sus canciones y esa fuerza de puro hard rock setentero emplatado en humeante psicodelia. Una fantástica revisión de esos sonidos setenteros que tanto me motivaron en mi juventud y que en el show de los daneses regresaron a mí, pero solo tenía que mirar a mi alrededor para ver que no era el único que estaba disfrutando ya que a pesar del implacable short que caía sobre FREAK VALLEY la gente se divertía bailando entre sonrisas y caras de éxtasis. Después del parón de mas de una década, estos chicos siguen rockeando de la mejor forma posible. Uno de los conciertos que más me llenaron de vida y que me pusieron a bailar al ritmo de sus canciones entre foto y foto.  

Una de mis bandas favoritas del line-up eran los portugueses TRAVO. Con ellos me encontrado en múltiples ocasiones y a su llegada pude saludarlos efusivamente. Estos chicos han tenido un despegar fulgurante, y en cada una de sus actuaciones suben el nivel. Esa psicodelia espacial con claras similitudes con bandas como los propios SLIFT, de hecho, su guitarrista toca la guitarra elevada junto al pecho al igual que el guitarra francés. Es un argumento suficiente para arrasar con sus frenéticas y electrizantes canciones cósmicas. Una banda que sigue escalando y forjándose su reputación a base de buenas actuaciones.

Hacía ya años que no veía en directo a WUCAN. Tras una larga espera la banda aparecía con un nuevo álbum a punto de ver la luz.Centrándose en el rock pesado de siempre la magia de sus canciones con momentos de flauta y theremín hace que sus actuaciones adquieran un tono distintivo. El marcado carisma de su cantante Francis, hace de WUCAN una banda especial, una banda que ejecuta su rol a la perfección. Si bien su actuación camino por la senda del hard & heavy rock clásico, continuaron mostrando destellos de ese hard progresivo que por momento se acerca al folk, pero básicamente se mantuvieron en un espacio rockero que hizo bailar al público, sin ninguna sorpresa añadida.

La tarde avanzaba y otra de mis debilidades aparecía sobre el escenario. Los noruegos THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES rescatan el legado de Robert Johnson envueltos en una atmósfera contemporánea en la que sus blues psicodélicos se nutren con la pesadez de sus riffs de tendencia Stoner. Esa combinación es una apuesta ganadora, y en el recinto del valle se demostró una vez más. La capacidad de su cantante Arnt O para crear ese ambiente cautivador junto a sus compañeros son un elemento diferenciador de una banda que desde sus inicios sigue consolidándose como una apuesta segura en cualquier festival. Solo queda que los noruegos nos deleiten con un nuevo álbum ya que hce demasiado tiempo que no tenemos material nuevo de la banda. Aún así sus canciones fueron interpretadas con la solvencia de unos veteranos. En la noche pude charlar un rato entre bastidores con los chicos de la banda, y estos me comentaban que querían venir a España a tocar, pero que los promotores españoles no estaban por la labor de contratarlos. ¡Anímense promotores españoles!, porque THE DEVIL AND ALMIGHTY BLUES son una grandísima banda.

SCOTT HEPPLE AND THE SUN BAND finalmente actuaban en el segundo escenario haciendo que la gente se uniera a su particular fiesta vintage. Ellos son una banda divertida y desenfadada que nos hace rememorar aquellos guateques de los 60’s con su rock fresco y dicharachero. Durante su actuación los mas bailones tuvieron su trozo del pastel gracias a su entretenido concierto.

Llegaba la hora de uno de los platos fuertes del festival. DEAD MEADOW son una de las bandas pioneras de la escena contemporánea psicodélica. Habían pasado unos ocho años de la única vez que los había visto en directo, y aquel show fue ciertamente accidentado no dejándome un gran recuerdo del mismo. Ahora, tras la lamentable pérdida da de su anterior bajista y de la publicación de su magistral último álbum, me centraba en disfrutar de su actuación. Ya caída la noche y con el festival llegando a su final DEAD MEADOW dieron un show relajado que cortó la euforia del público. Interprtando con maestría sus canciones la banda no interactuaba con un público que se quedaba algo perplejo por la introspección de estos músicos. La actuación era acompñada por las mejores proyecciones sobre el escenario. No sé si no era el momento para mí pero esta actuación me resultó algo lineal y sin chispa, pero esto no está reñido con la calidad que mostraron. Una especie de sensaciones encontradas ya que lo que escuchaba sonaba muy bien, esa guitarra empapada de fuzz y wah wah, esa voz cálida y envolvente, unas luces apropiadas, pero le faltó algo de sentimiento para que su música penetrara en mí como lo había hecho al escuchar su magistral último álbum ‘Voyager To Voyager’ (reseña aquí). DEAD MEADOW se presentaron como una gran banda psicodélica (que sin duda lo son), pero para un público que llevaba bailando toda la jornada, quizás no fue el show perfecto para poner la guinda a un magnífico fin de semana. Otra vez será, no pierdo la esperanza.

La hora del final había llegado y uno de los grandes nombres del cartel aparecía sobre el escenario de FREAK VALLEY para escribir el capítulo final de la edición 2025 del festival. THE SWORD son una banda reputada y con una gran legión de seguidores, pero nunca he profundizado demasiado en su música, por lo que ahora tenía la oportunidad de cambiar mi percepción sobre ellos. Cuando una banda tiene el nombre y la reputación de los tejanos mi predisposición para dejarme sorprender es absoluta. Lo que me encontré fue a una banda veterana, que tiene las cosas claras, pero que definitivamente no me aportó nada especial. Su concierto fue como sus fans podrían esperar de ellos, pero su sonido heavy-rock, a estas alturas de mi vida no me hace despertar, lo siento. En eso no coincido con la mayor parte de la audiencia que disfrutaba con sus poderoso riffs pesados. El cansancio se apoderaba de mi, y decidí que el festival había concluido para mi antes de que concluyeran su actuación, pero de camino a la zona de acampada podía escuchar la algarabía que se desataba al termino de cada una de sus últimas canciones. La edición 2025 había concluido para mi dejándome repleto de buenos momentos musicales, pero especialmente de buenos momentos personales, ya que el hecho de estar rodeado de multitud de conocidos y amigos con los que tengo la misma conexión musical e incluso personal, hizo que mi largo viaje hasta el Valle hubiera cumplido con mis mejores expectativas, ya que FREAK VALLEY FESTIVAL es un festival único y un referente en la escena europea, y un vez mas eso quedó patente en esta fantástica edición. Pero no puedo olvidarme de la exquisita (como siempre) acogida que los chicos de la organización, desde Jens hasta Volker, pasando por el personal del backstage, de los técnicos y de todos los que allí colaboran, tuvieron conmigo, haciendo que mi estancia allí fuera sobresaliente y sumamente gratificante. Sin duda, FREAK VALLEY FESTIVAL es una experiencia que todo el mundo debería experimentar alguna vez en su vida. Desde DenpaFuzz doy las gracias a todo el equipo de la organización por la exquisita hospitalidad que siempre tienen conmigo. ¡Gracias, chicos, sois fantásticos! ¡¡¡Hasta la próxima!!!

Mi periplo festivalero continuaba con muchos kilómetros por delante hasta llegar a Passau para BLACKDOOR MUSIC FESTIVAL y desde allí a Slunj en Croacia para BEAR STONE FESTIVAL, y hasta ahora no había tenido oportunidad de concluir esta crónica, pero espero que al menos sirva para que los que estuvieron, revivan su experiencia y para los que no estuvieron, les sirva para que se animen a visitar este fantástico Festival.

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Crónica: KRISTONFEST 2024

Con un cartel de alto nivel la edición 2024 del festival organizado por NOISE ON TOUR llegaba de nuevo a Madrid con alicientes suficientes como tener una velada memorable. Bandas míticas como MONSTER MAGNET, PENTAGRAM y UNIDA iban a proporcionar buenas vibraciones. Con un gran ambiente en las horas previas al comienzo del evento los alrededores de la madrileña Sala But se llenaban de personal en un horario que no era el habitual. El hecho de que la Sala abriría sus puertas para su sesión de discoteca hacía que las puertas se abrieran a las 6 de la tarde. Aquí no estamos acostumbrados a esos horarios tempranos, pero la cita merecía la pena. En esta ocasión la Sala solo tenía habilitada para el público la zona baja, estando cerrada la parte de arriba. Esto, unido a la situación de las barras hacía que el sudor presidía el espacio frente al escenario.  Así poco a poco la sala se iba llenando de gente ya que, con gran puntualidad UNIDA salían al escenario para calentar motores y lo hacían como ellos saben..

En un concierto en el que los riffs estaban asegurados, los californianos se decantaban por ofrecer un sudoroso concierto de hard and heavy rock a la vieja usanza. Para muchos la ausencia de John Garcia en la banda era un pequeño hándicap pero en cuanto su actual y fantástico cantante Mark Sunshine vocalizaba las primeras estrofas de las canciones ese detalle iba a ser olvidado. Ya había visto a la banda en la pasada edición del Tabernas Desert-Rock Fest y en aquella ocasión consiguieron sorprenderme gratamente. Marcados por los tambores de Mike Cancino y por los riffs de Arthur Seay la banda se iba metiendo poco a poco al público en el bolsillo. Con constantes interacciones con la audiencia su descarga de rock rudo a la vieja usanza acabó por convencer a todos, incluso a los reticentes que admiran a John García. Cuando las expectativas no las tienes muy altas, una banda te puede sorprender, y eso con una banda solvente en sus directos como es UNIDA, es sinónimo de éxito. Así lo corroboraba la despedida que el público brindó a estos cuatro tipos rudos fornidos ya en mil batallas. Puro rock and roll.

Sin duda la tarde había comenzado bien, pero ahora llegaba el momento era el momento de ver a PENTAGRAM sobre el escenario. La banda había ocupado el lugar de los inicialmente anunciados MASTERS OF REALITY, un buen acierto de la organización que no hacía bajar el nivel del line-up del festival. Es una realidad que un tipo como Bobby Liebing despierta conta admiración como rechazo, y esto se notaba en el ambiente. Desde los que esperaban ver a esa banda legendaria precursora del proto-metal en los 70’s, como los que no daban un duro por la actuación de BOBBIE. He de decir que antes de la actuación pude estar en la zona del backstage con él y su aspecto desaliñado y su actitud no me hacían augurar nada bueno. Pero al igual que digo esto, he decir que la mayoría de las veces que he visto a PENTAGRAM en directo, no he sido demasiado optimista de lo que podían ofrecer, pero también es justo decir, que en todas ellas he visto a una banda que cumplía su papel con decoro e incluso alguna vez, con brillantez. Los mitos tienen esas cosas, las expectativas siempre están altas, y luego a veces, la realidad resulta ser diferente.  

Había visto a PENTAGRAM el pasado mes de mayo en el marco del Desertfest Berlin, y su actuación fue correcta. Ahora, con la presencia del exbatería de SAINT VITUS Henry Vásquez y la presencia a la guitarra del mítico Tony Reed, Bobby tenía un soporte suficiente para que todo saliera bien. Esta claro que se pueden achacar muchas cosas a Mr. Liebing, pero el sabe que cuando tiene que salir al escenario, sus fans tienen que ver a una estrella del rock. Algo como esto hace que siempre aparezca en el escenario ataviado como tal. Para esta ocasión un pantalón negro de campaña y una camisa blanca de raso acompañaban a sus botas de tacón. Que diferente estampa a la que yo había visto un rato antes en calcetines, con los crocs tirados y una sudadera de su propia banda. ‘Bloodlust’ abría una actuación en la que la oscuridad y los riffs proto-metal golpeaban a una audiencia que disfrutaba de cada canción, de cada mueca de su enjuto cantante y de cada riff asesino que salían desde el escenario. Un sonido potente que iba alternando una mayor parte de canciones de los últimos años, con otras legendarias, más reconocibles por sus fans. Precisamente estas eran las que encandilaban a un público satisfecho por el show que PENTAGRAM ofreció en la tarde madrileña. Una actuación descrita por algunos como ‘brutal’, en contraste con alguno (los menos) que decían ‘No ha estado muy mal’. En fin, supongo que las cosas tiene un aspecto dependiendo desde el punto de vista desde que se miren, pero, lo cierto es que PENTAGRAM, a pesar de dejar a sus incondicionales con la amargura de no haber escuchado alguna de sus canciones más significativas, solventaron su actuación con una profesionalidad y acierto que bien merece el respeto de todos. Al final del festival Bobby departía con sus fans haciéndose fotos con todos aquellos que se lo solicitaban como una auténtica estrella del rock. todo un personaje.

Con MONSTER MAGNET las expectativas estaban muy altas. Nunca había visto a la banda en directo y mi curiosidad era mucha por ver como se desenvolvían sobre un escenario. Lo cierto es que el antecedente del día anterior en Bilbao en el que su líder y cantante Dave Wyndorf había ofrecido el concierto sentado me hacía tener ciertas dudas. Cumpliendo el horario a rajatabla, y con una audiencia de alrededor de 800 personas que abarrotaba la Sala But la audiencia recibía con una gran ovación a la banda seguramente más esperada del día. Con ‘Dopes To Infinity’ el quinteto abría una actuación con luces y sombras. Con su líder sentado en una silla durante todo el concierto y con la guitarra sobre sus piernas a modo casi testimonial MONSTER MAGNET comenzaban una actuación en la que algún problema de sonido impedía oír bien la voz (especialmente en las primeras filas.  Un show en el que los sonidos cósmicos coparon un gran protagonismo aún siendo alternados con canciones más rugosas. Sin duda una puesta en escena bastante spciodélica acompñada por proyecciones de visuales tras los músicos. Un concierto sobrio y falto de algo de chispa en el que por los halagos que me habían transmitido de la banda en directo, MONSTER MAGNET no ofreció su mejor versión. Aún así los bailes del publico y el headbanging daban muestra de que el público se estaba divirtiendo. Mucha distorsión, sintetizadores, y riffs contundentes eran los ingredientes con los que los estadounidenses trataban de conquistar a una audiencia que se divertía, pero que no estaba viendo todo lo que esperaba. El concierto tuvo su punto álgido con su última canción ‘Space Lord’, en la que el estribillo era repetido con energía por toda la sala al unísono. Un final apoteósico para una actuación que no había sido tan entusiasta como hubiera podido esperarse. Correctos y alejados de sus mejores tiempos, su profesionalidad y solvencia hizo que no fuera una decepción.

En cualquier caso, entre luces y sombras, fueron los tapados, UNIDA, los que congregaron mayores halagos por la mayoría. A veces no son los nombres los vencedores, pero aún así, la edición 2024 de KRISTONFEST brilló a un gran nivel con tres reputadas bandas que cumplieron su misión a la perfección para que la tarde fuera fantástica, a pesar de los pequeños lamentos de algunos de los presentes.  

Todas las fotos: 

DenpaFuzz

Crónica.- ‘DOWN THE HILL FESTIVAL 2024’

Culminamos la temporada veraniega de festivales con la crónica de la visita a DOWN THE HILL. El coqueto festival belga que inició su andadura en 2018 continúa su meteórico ascenso ofreciendo cada año un line-up más interesante en el que las mejores bandas de la escena visitan su recinto. A diferencia del resto de festivales en los que he estado este verano, en esta ocasión el avión me dejaba en el aeropuerto de Bruselas donde el personal de la organización estaba esperándome para llevarme hasta el hotel en el que me alojaba. 45 minutos de trayecto para llegar a Rilaar, la pequeña localidad en la que se celebra el evento. Con el line-up más ambicioso hasta el momento, el fin de semana se presentaba con muchos alicientes en cuanto a bandas que no había visto en directo y especialmente con la presencia de la leyenda británica ARTHUR BROWN como principal estímulo, al que ya tuve la oportunidad de ver en vivo en Desertfest Berlin dejándome un magnífico sabor de boca. El festival se desarrolla en una acogedora granja en la que alrededor de 1000 personas pasan el fin de semana en armonía, disfrutando de la música que les une. Muchos conocidos con los que me había encontrados semanas atrás repetían experiencia festivalera. Ese perfecto espacio entre sugerentes prados rodeados de árboles, invita a disfrutar la experiencia plenamente, tanto en lo musical como en lo humano. Al llegar al recinto lo primero que llamó mi atención fue la capacidad de trabajo para construir un espacio tan confortable y acogedor como aquel. Desde el escenario construido con troncos, como otros múltiples detalles que hacen la estancia del publico lo mas agradable posible. Es como si llegarás a un sitio en el que sabes que te vas a sentir cómodo, un lugar en el que las buenas vibraciones sobrevuelan el ambiente. Tras ese primer vistazo al recinto me dirigí a la zona de acampada donde pude encontrarme con muchos amigos que ya tenían instalados sus campamentos para disfrutar de un magnífico fin de semana. La camaradería y buen rollo de los que asistimos a festivales como este, es algo que no tiene precio, y si encima se celebran en lugar así, nada puede salir mal. Sin duda el trabajo hecho por Dries y su equipo de doscientas personas, se vio recompensado con un sold-out y con el agradecimiento y admiración de todos los presentes, entre los que por supuesto, me incluyo. En el amplio prado de la colina en la que se celebra el festival los escenarios están distribuidos a la perfección; el escenario central, aprovechando la leve pendiente de la colina, y el segundo escenario en la zona lateral. Y si ya me sorprendió el escenario principal con sus troncos, también lo hizo el segundo escenario con una estructura hinchable de absoluta rigidez. En todos los años que llevo visitando festivales, nunca había visto un escenario así, curioso y sorprendente a partes iguales. Entre ellos, carpas suficientes para que la climatología no estropea la fiesta, puestos de comida y bebida y numerosas esculturas con hongos y otros detalles que daban un toque acogedor al recinto. El festival abría sus puertas con un pequeño retraso debido a ciertos problemas con las autoridades locales por algún problema leve que fue solventado sin más, unos minutos después. Eso hizo que el público al entrara al festival con más ganas si cabe. A partir de ahí, salvo las largas colas iniciales para comprar los tickets de las bebidas y comida, todo iba a desarrollarse de la mejor forma posible. El interesante line-up y ese entorno tan acogedor hacían que me sintiera ilusionado por poder vivir una experiencia así. Como ya es habitual en este tipo de festivales, el número de entradas vendidas está pensado para que la comodidad de sus asistentes sea máxima. Sin duda, el espacio permite que pudiéramos estar allí muchas más personas, pero si así fuera, se perdería ese ambiente gentil y de buen rollo que se siente. Siempre me resulta admirable cuando veo que los organizadores cuidar todos los detalles para la comodidad de su público y eso sin duda se refleja en las caras de felicidad que ves, en el ambiente festivo que se siente. La ausencia de problemas y las buenas vibraciones entre las bandas y su público hacen de festivales como Down The Hill, espacios para visitar. Si a eso unes el delicado trato que la organización me dispensó para que todo fuera fácil para mí, solo puedo dar las gracias por esta oportunidad de vivir un evento como este. Gracias Dries, Lut y gracias a todos los demás por el maravilloso trato recibido y hacerme sentir como en casa. Volveré en 2025.

AFTERMOVIE

VIERNES

Los belgas CUBERDON eran los encargados de abrir el festival con una interesante apuesta de sonidos post-rock con elementos alternativos. Con el público entrando poco a poco al recinto tras la espera la banda les recibía con los suaves y pausados acordes de sus canciones.

En el segundo escenario IRON JINN conseguían que la temperatura subiera con su energía setentera y sus largos desarrollos. Con su último álbum en directo en Roadburn, habían despertado mi curiosidad. Lo temprano de su actuación me planteaba la duda de si podría deslucir esos pasajes silenciosos que la banda tan bien sabe interpretar, pero la realidad fue que… esparcieron toda su magia y buen hacer como una banda a considerar con mágicos por momentos, en contraste en otros que su grandilocuencia progresiva golpeaba con fuerza. Brillantes.

WYATT E. habían anunciado en los días previos que se presentarían en DOWN THE HILL con dos baterías y que interpretarían por última vez su último álbum ‘āl b​ē​l​ū​ti d​ā​rû ‘en su integridad. Mis dos experiencias previas con ellos habían sido completamente diferentes, desde el magistral show en el Dunajam en el que estuvieron con dos hipnóticas y poderosas baterías, y en Madrid en una pequeña sala en la que tocaron 35 minutos insulsos, sin ningún aliciente. En esta ocasión ofrecieron su mejor versión, llevando al personal a su particular cuento mesopotámico con la fuerza de las dos baterías y sus ondulaciones sónicas. Momentos drones con pasajes de intensidad absoluta. Estos sí, y no lo que ví en Madrid. El público entre sorprendido, confundido y extasiado. No todos aceptaron el reto, demasiado complicado. Pero teniendo claro lo que hacen, lo hicieron ofreciendo su mejor versión.

De vuelta al segundo escenario, TAKH nos brindaban una actuación cambiante en la que alternaban momentos drone con otros de música americana alternados pasajes de post-rock e incluso doom. Sorprendentes para mí, pero extasiantes para muchos de los presentes.

La tarde se iba desarrollando de una forma gratificante, pero con BRIQUEVILLE todo cambió definitivamente. Con una magnífica puesta en escena en una ambientación presidida por la oscuridad y el humo, la banda aparecía ataviada con capas negras y mascaras carnavaleras, así como su cabeza cubierta. los belgas golpeaban con fuerza al caer la noche. Con su guitarra al borde del escenario retando a la gente, la banda conseguía su objetivo con un show, poderoso y contundente en el que no faltaron momentos livianos. Aunque los pasajes desgarradores fueron la tónica, la combinación de fuerza con los pasajes más suaves resultaba cautivadora. El público meneando sus cabezas, era el ejemplo que produce el efecto BRIQUEVILLE. Un tsunami sónico con voces guturales y una temática sombría, que se presentó envuelto en las tinieblas, solo permitiendo ver las siluetas de los músicos, creando así la atmósfera perfecta para sus diabólicos sonidos, con los que acabaron haciendo bailar a toda la audiencia, ¡¡¡inmensos!!!!

Todavía aturdido por la descomunal actuación de BRIQUEVILLE y con la lluvia complicando jornada, la hoguera empezaba a dar luz y calor a la noche. Sentados en circulo y desafiando al aguacero que por momentos estaba cayendo, el personal se quedaba extasiado ante el poder de las llamas. Las carpas habilitadas se llenaban de gente resguardándose de la lluvia mientras en el segundo escenario DOODSESKADER, el dúo con bajo y batería amenizaba la velada a los más valientes. Una banda con la que no conecté. Sus ruidosas canciones de vocación hardcore se sucedían entre proyecciones psicodélicas.

La lluvia arreciaba y DOOL se disponían a ofrecer otro show impresionante cargado de fuerza. Su hard rock teñido de metal resonaba duramente entre la aguacero y una ambientación en la que las penumbras tenían el poder. Melódicos por instantes, los holandeses no permitían mucho espacio a la pausa, ya que la voracidad de sis riffs hacía que todo saltara por los aires. Intensos, salvajes y envolventes, lograban meterse al público en el bolsillo con un halo mágico teñido de exóticas fragancias con las que hechizaban al público.

VANDAL X, como gran parte de los duos, basan su sonido en golpes de metal, noise o doom para que salten chispas entre la audiencia, los belgas no iban a ser menos y conseguían encender la espita que hacía que sus más fieles, vibraran en desenfrenados bailes. No eran para mí.

La jornada llegaba a su final con la psicodelia de GNOD. Con 6 músicos sobre el escenario y nuevamente con una lúgubre puesta en escena, la banda británica ejecutaba un show con el que no convencían al grueso del público. Su experimentación entre vibraciones kraut, y psicodelia era llevada al máximo, lo que impedía conectar con un público que ya a esas horas comenzaba a retirarse. Drone distorsiones ruidos se sucedían en una atmósfera hipnótica y psicotrópica. Había acabado la jornada y tocaba volver al hotel a descansar para tomar fuerzas para una jornada del sábado que se iba a presentar muy intensa. El camino de vuelta compartiendo vehículo con los chicos de GREENLEAF entre charlas y risas resultó de los más ameno a pesar del cansancio. Allí, los chicos de DOOL seguían la fiesta entre montones de cervezas en el porche del hotel, pero era mejor una retirada a tiempo, así que di por finalizado el día.

SÁBADO

El sábado se despertaba con el sol golpeando sobre un público que poco a poco iba llegando al recinto. Caras de cansancio, pero también muchas ganas de que la fiesta continuará. Habiendo llegado al recinto a una hora temprana, tuve tiempo de ir viendo como el personal de la organización iba tomando posiciones para que todo estuviera perfecto en el momento de la apertura de puertas. Las pocas horas de sueño entre los voluntarios se reflejaba en sus rostros. Alrededor de las doce, KOZMOTROM daban el pistoletazo de la salida al sábado con su psicodelia espacial adornada con los sonidos de viento, alternados con un brillante guitarra. Así con suavidad, iban poco a poco despertando al personal. Una transición suave, con la colorista puesta en escena de su batería. Enfundado en un mono azul de raso ponía el tono bizarro entre pasajes de psicodelia espacial. Frescos y sin estridencias, desgranaban sus canciones ante un público que recibía con agrado la delicadeza del comienzo de la jornada. En su última canción, aparecía sobre el escenario un personaje enfundado en una especie de tubo-escafandra con un cartel pidiendo el apoyo a su alien-underground local. Una apuesta diferente y resultona. 

En el segundo escenario el dúo CRANC, con guitarra y batería, se las ingeniaba para ir calentando la jornada a base psicodelia progresiva impregnada de ritmos kraut. Buscando refugio bajo las carpas para protegerse de los intensos rayos solares, la gente trataba de tomarse las cosas con tranquilidad. La jornada se presentaba larga y eran muchas las bandas interesantes que nos quedaban por ver. No es muy habitual comenzar a las doce de mañana y eso se notaba en la energía de la audiencia. Lentamente el ambiente se calentaba con un sol de justicia que era aliviado con una agradable brisa.

LARGE PLANTS, aparecían en el escenario principal para ofrecer su particular apuesta de sonidos de rock clásico con una revisión contemporánea. Buenas melodías vocales y punzantes momentos de guitarra ponían la chispa a otra actuación tranquila que no terminaba de despertar a un público que mayoritariamente disfrutaba de su show sentados plácidamente sobre la hierba. El suelo había aguantado perfectamente la lluvia de la noche y el recinto se encontraba en perfectas condiciones por lo que muchos descansaban tumbados viendo el show de los británicos.

De vuelta al segundo escenario, DESMOND DANDIES repartían dosis de garage rock en un tono vintage. Ligeros ritmos kraut adornaban unas canciones con sabor a 60’s en las que no faltaba una dosis de psicodelia.

Si el ambiente se había caldeado, con los franceses FUZZY GRASS el ardor del público no tenía vuelta atrás. Una banda joven pero sobradamente preparada continúan labrándose su carrera a base de buenas actuaciones en cada festival que participan, y en esta ocasión, poniendo patas arriba Down the Hill. La fuerza de su cantante, el talento de Laura su guitarra con sus solos asesinos con puro sabor a lo mejor de los 70’s, son un plato gourmet que el público supo degustar, y disfrutar. Todo el personal bailando al ritmo que marcaban los franceses. El heavy blues más auténtico se teñía por momentos de psicodelia chamánica en una actuación para recordar. Algo a lo que deberíamos estar acostumbrados, porque estos chicos, sin armar ruido, saben cómo meterse el público en el bolsillo. ¡¡Inconmensurables!!

THE GLUCKS tomaban el relevo en el segundo escenario derrochando energía punk y vibraciones alternativas ante los valientes que aguantaban el sol de justicia del medio día. Los espacios bajo las carpas cada vez estaban mas solicitados ya que el caluroso sábado, no daba tregua, aunque las bandas tampoco lo hacían.

Los noruegos FULL EARTH desplegaban todo su arsenal sónico entre poderosos y lisérgicos ecos a partes iguales. El talento de estos jóvenes músicos parece no tener límites, su experimentación llegaba a sonar como lo haría Motorpsycho con sus canciones más experimentales y pesadas. Unos teclados hipnóticos, unidos a la creatividad de Ask a la guitarra, nos sumían en una auténtica bacanal psico-progresiva. El ritmo trepidante de Ingvald  a la batería (lo de este chico es increíble!), impulsaba a Down the Hill a un entorno hipnótico que según avanzaba si show iba reposando con canciones con influencias setenteras. Aquí, el mellotron alternaba el protagonismo con la guitarra en un auténtico torbellino .Todo un viaje sideral que nos puso a todos en órbita con mágicas guitarras, bajo pulsante, teclados hipnóticos y una batería diabólica, Cada día mejores.

PEUK brindaban otra vibrante actuación envuelta en sonidos alternativos con aroma a 90’s ejecutados con un espíritu punk a prueba de débiles. No era lo que necesitaba a esas horas teniendo en cuenta lo que estaba por llegar.

Los berlineses ROTOR se presentaban en formato trio. Era la primera que veía a la banda en directo con un solo guitarrista y mi curiosidad era máxima. Con un pequeño retraso sobre el horario previsto los de Berlín iniciaban su actuación atrayendo al público hacia el escenario como un potente imán. Aunque la ubicación del escenario en el recinto permitía a la gente sentarse en la yerba en diferentes espacios, algunas partes del recinto recibían la sombra y las carpas dejaban de ser un espacio exclusivo para protegerse del influjo del astro rey. En algunos momentos podía protegerme del sol en el foto-pic, ante la envidia de los amigos que estaban en primera fila que aguantaban hidratándose constantemente. He visto en directo multitud de veces a Rotor, pero no recuerdo si alguna vez lo hice con tres miembros. Evidentemente su calidad como músicos y como banda sólida, no me generaba ninguna inquietud. Desde el inicio de su show, aquello sonaba increíble y posiblemente algo más pesado de lo habitual. La banda venia con su habitual técnico de sonido Roland, que siempre es garantía de que todo sobraba bien. Una vez más, ROTOR pasaban el examen con una nota muy alta, como demostraba la gran ovación con la que fueron despedidos tras su poderosa actuación.

De nuevo, otra banda que estaba en mi radar, MOJO AND THE KITCHEN BROTHERS. El combo belga que se mueve en aguas psicodélicas inspiradas en los sonidos de los 70’s. Si particular interpretación de estas vibraciones hacía que la intensidad del día no bajará, tal y como se podía comprobar con la actitud de una audiencia que seguía dándolo todo con bailes constantes al ritmo de las canciones de los belgas Si estética vintage daba color a un sonido fresco y dinámico que solo cedía en su impulso en los momentos más psicodélicos de su notable actuación.

De regreso al escenario principal los suecos GREENLEAF eran presentados por el speaker cambiándoles la nacionalidad. Una anécdota que fue corregida por Tomi, diciéndole que no eran alemanes sino suecos ante las risas de todos. Un momento cómico que daba paso al torbellino GREENLEAF. ‘Trails’ era la canción escogida para el comienzo de una actuación que recorrió los distintos estilos en los que se mueven la banda. Centrados en su vocación Stoner, pero sin olvidar su amor por el blues y el hard rock más crudo y salvaje. Toda una descarga de adrenalina con Arvid dando sus habituales e interminables vueltas por el escenario (es infatigable el tío), y Tomi dejándose el alma en cada riff sin escatimar un gramo de simpatía por el público. Gestos, muecas e interacciones constantes que eran respondidas por un público en un headbanding constante. Pero GREENLEAF no son una banda más, y en la parte final de su show rendían tributo a John Lee Hooker con una salvaje versión de su clásico Boom, boom. Para ellos, es otro día más en la oficina, sus sudorosos cuerpos eran la prueba de que lo habían dado todo. 

RRRAGS nos trasladábamos al segundo escenario para vibrar con sus densas y diabólicas canciones psicodélicas envueltas en esa fascinante fusión de vibraciones setenteras y la psicodelia espacial más diabólica. La banda sonó cruda e hipnótica consiguiendo que la temperatura del público subiera a altas cotas gracias a su poder hipnótico. Vibrantes y con muchos argumentos ofreciendo una actuación de rock a la vieja usanza, pero con elementos del siglo XXI. 

Llegaba la hora de degustar el que para mí, era el plato fuerte del fin de semana, THE CRAZY WORLD OF ARTHUR BROWN . Si ya en Berlín me demostró que un concierto suyo es todo un espectáculo, en DOWN THE HILL, lo corroboró con creces. A priori puede parecer extraño poder ver a alguien que a tocado en grandes eventos junto a lo mas granado de la historia del rock del siempre tocando en un pequeño festival en un escenario construido con troncos en una granja, pero el maestro Arthur es un tipo sencillo, que sabe el terreno que pisa. Desde su llegada al backstage perfectamente maquillado y con su frágil figura repartiendo sonrisas pude notar que la noche sería apoteósica. Con una actitud que muchos envidiarían el octogenario británico supo con meterse al público en el bolsillo con sus locas y divertidas canciones. Con su show perfectamente diseñado, y con dos canciones para atrapar al personal su salida al escenario en la tercera canción con la llama sobre su cabeza, era al aviso de que el fuego de la hoguera rodeada de gente plácidamente sentada se iba a transmutar sobre el escenario en un espectáculo para no olvidar. Con una voz muy por encima de lo podría esperarse de una persona de su edad, y acompañado de unos solventes músicos, conseguía que todo el recinto se convirtiera en una pista de baile. La euforia se desataba en una actuación en la que cambiaba sus disfraces y sus mascaras cada tres canciones. Cada uno de ellos mas sorprendente que el anterior, desde el fuego de su cabeza, hasta el sombrero y maquillaje mas propio de Fredie Kruger, Las máscaras con plumas, los sombreros de flores y sus coloristas túnicas, o el mago sideral con el globo plateado que acabó sobre las cabezas de la audiencia, ponían un espectáculo colorista hecho desde la austeridad. El rock and roll es el rock and roll, y las grandes estrellas conocen el espectáculo, pero también al público, y Arthur entendió esto a la perfección. Su cara y sus comentarios delataban a alguien encantado de tocar en un lugar entrañable y auténtico, como si volviera a sus orígenes. Tras retirarse del escenario volvió para regalar un final de fiesta acorde con una actuación fantástica que siguió incluso después de su habitual baile en circulo junto a su banda. Grandioso como artista, todo un profesional que sabe a la perfección lo que dar al público en sus conciertos, y humilde como persona. ¡¡Bravo!!.

Podría pensarse que tras la actuación de THE CRAZY WORLD OF ARTHUR todo estaba hecho, pero todavía quedaba sumirnos en el endiablado y frenético show de los finlandeses KALEIDOBOLT. El trio continúa derrochando energía en cada una de sus actuaciones por lo que el desenfreno estuvo asegurado. Estos chicos son sinónimo de fiesta sideral, y sus canciones siempre acaban por enganchar al público para unirse a su particular fiesta. Ya entrada la noche, KALEIDOBOLT repartían vitaminas entre todos los presentes, el resultado, otro show loco divertido y pesado en el que todos los excesos tienen cabida.

Después de más de trece horas en el recinto el cansancio se apoderaba de mí, pero no podía irme sin ver la actuación de ZONE SIX, la banda que cerraba el festival. Habían pasado unos años desde que no me encontraba con Dave, y nunca le había tocar con ZONE SIX, por lo que es fuerzo sabía que iba a ser recompensado. El trio esparcía sus efluvios psico-espaciales con la maestría que solo lo saben hacer los músicos veteranos. Hipnóticos ritmos envueltos en unas vibraciones pesadas y psicotrópicas nos impulsaban a un viaje a través de largas canciones con una pesadez que me sorprendió. Sus meditativos pasajes eran impulsados por los efectos y un sonido denso y fornido con el que conseguían el equilibrio para su aterrador viaje sideral. Sin duda fue una buena idea aguantar a pesar de la falta fuerzas al final de la jornada.  

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DenpaFuzz

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Crónica.- HOFLARM 2024

Cinco días después del fantástico fin de semana vivido en Krach Am Bach y tras unos días de relax y turismo por la cuenca del Musela, llegaba por segunda vez a Marienthal para poder vivir una nueva experiencia en Hoflarm. Con los sentimientos encontrados al ser la primera vez que me ausentaba del festival portugués Sonicblast, que había sido mi cita habitual en este fin de semana durante los últimos 9 años, me disponía a vivir en todo su esplendor un festival que va creciendo y ganando adeptos en cada nueva edición. Descansado y gratificado por la desconexión del mundanal ruino en hermosos parajes. Si el fin de semana anterior me había encontrado con numerosos amigos, este fin de semana, los rencuentros continuarían. Siempre es gratificante llegar solo a un lugar y de repente, encontrarte rodeado de una ‘familia’ con la que sentirte a gusto.

HOFLARM comenzaba en 2019 con tan solo cuatro bandas, y en su sexta edición nos ofrece tres días con las bandas mas destacadas del momento, sin envidiar a ningún otro festival HOFLARM se asienta como uno de los referentes del verano alemán. Y os preguntareis porqué. La respuesta es sencilla, trabajo, trabajo, trabajo y mucha ilusión por ofrecer a su público una experiencia inolvidable, tanto en lo musical como en lo personal. El festival se desarrolla en una pequeña localidad en un entorno rural alejada del ruido de la gran ciudad. La sensación de libertad que dan los prados y bosques que rodean al festival y el amigable ambiente que allí se vive son alicientes suficientes para visitarlo. Ya el cartel de presentación del festival supone toda una declaración de intenciones. No racismo, no xenofobia, no nazismo, no nacionalismo, no religión, no sexismo. Estas máximas hacen que el personal que lo visita llegue con una predisposición de que va a un entorno de libertad en el que todo se desarrolla de la mejor forma posible para que la experiencia sea inolvidable. Así me sucedió hace tres años cuando asistí por primera vez en el periodo pandémico. Entonces con un formato reducido de público y unas fantásticas sensaciones que se repetía al llegar de nuevo aquí. La primera sensación es que nada había cambiado demasiado, sus troncos y mesas repartidas por el recinto y un personal amistoso trasmitiendo fantásticas vibraciones. Con esos condicionantes y habiendo llegado un día antes de su comienzo pude comprobar desde la calma todo lo que allí se cuece, así como conocer mas profundamente a las personas que colaboran con Caspar en que HOFLARM sea posible. Especialmente emotivo fue el encuentro con su padre, un tipo genial que siempre estuve pendiente de mi, para que todo me fuera mas fácil. Sin duda, hacer un reportaje de un festival a veces puede resultar algo estresante, pero esa sensación de estrés, en Hoflarm no existe, todo fluye de manera natural. La presencia de un único escenario permitía unas pequeñas pausas entre banda y banda lo que facilita la comunicación entre la gente, algo que, en otros festivales, a veces resulta complicado por la sucesión sin pausas de bandas. Esto implicaba que a veces las bandas tenían pequeños problemas para ajustar el sonido deseado y eso se notaba en las primeras canciones, aunque todo volvía a la normalidad con rapidez. Con puestos de exquisita comida local a precios razonables, y especialmente los majares que salía del horno de la madre de Caspar hacían que todo fuera mas gratificante. La ausencia de las largas colas habituales en otros festivales supone otro aliciente mas. Me llamó especialmente la atención que si bien la cerveza es la reina de los festivales, en Hoflarm había bastante gente que optaba por cócteles y sobre todo por el aperol, una bebida refrescante que va ganado enteros entre el personal y que en las primeras horas de la tarde queitaba protagonismo a la cerveza. Otro detalle muy importante y que define el espíritu del festival es la ausencia de vasos de plástico. Ver al personal frente al escenario con una copa de cristal es una imagen de un pasado lejano, y si en HOFLARM se produce es porque el civismo del público y la buena predisposición de la organización lo permiten. Esto no significa que el recinto se cubra de botellas vacías, todo lo contrario, porque la gente es responsable de cuidar el entorno, lo que supone otro punto a su favor para disfrutar en plenitud de la experiencia. El respeto y el buen rollo son los ingredientes fundamentales en este ambiente familiar en el que alrededor de 800 personas disfrutan de un mágico fin de semana con bandas de alto nivel. Porque ser un festival modesto no implica que la calidad de las bandas descienda, ya que desde la organización hacen una apuesta musical lo suficientemente variada como para que todos tengamos bandas de nuestro estilo favorito. Además, esto permie descubrir a la gente otras propuestas sonoras desconocidas y de las cuales alguna, siempre te sorprende. Así el doom, el Stoner, la psicodelia, el sludge, el kraut, el noise el heavy rock, conviven en armonía ofreciendo una experiencia multi estilística muy apetecible. Tampoco es habitual que antes del comienzo de los conciertos haga una clase de yoga multitudinaria, que sirve para relajar cuerpo y mente antes del frenesí de las múltiples actuaciones. Mis felicitaciones a la organización en ese afán de ofrecer lo máximo a su público y hacer que en cada edición se pulan los detalles. En esta ocasión el escenario contaba con una pantalla luminosa que permitía proyectar fantásticos visuales y que le daba un plus a las actuaciones de las bandas..  Si a todos estos ingredientes añadimos que la meteorología alemana nos día un respiro y lo tuvimos que sacar los chubasqueros y paraguas, podría decir que el fin de semana fue redondo. Para todos aquellos que no conocen este modesto festival, les recomiendo que no se lo piensen dos veces y prueben la experiencia, no se arrepentirán. Si desde sus inicios el segundo fin de semana de agosto ha sido su lugar en el calendario, el próximo año el festival trasladará sus fechas a la tercera semana de agosto, las razones ya las conoceréis próximamente.  Una vez mas la visita a Alemania fue lo suficientemente estimulante como para ya estar contando los días que quedan hasta su próxima edición, porque HOFLARM lo merece, por la calidad de las bandas que allí tocan, por el entorno y el ambiente, y por la maravillosa gente que lo visita.

AFTERMOVIE:

JUEVES

Con un calor sofocante, y con todavía el público llegando lentamente al recinto, los alemanes KANT daban el pistoletazo de salida al festival. Su sonido vintage empapado en psicodelia con reminiscencias doorsianas, había despertado mi atención con su álbum ‘When The Strangers Come To Town’ y la oportunidad de verlos en vivo no podía dejarla escapar. Con una audiencia poco numerosa el joven cuarteto desplegaba su arsenal psicodélico con la solvencia de una banda asentada. Su sonido vintage cargado de melancolía se convertía en un canto chamánico en el comienzo de la tarde. Siempre es difícil ser la primera banda en tocar en un festival, pero KANT cumplió su papel con una notable actuación. Una banda con futuro que dejó patente la calidad que atesoran. La banda publicará en las próximas semanas su segundo álbum, con el que a buen seguro darán un importante salto en su visibilidad como banda a considerar.

En segundo lugar, los locales ASTRAL KOMPAKT eran recibidos con una gran ovación por los muchos amigos de la banda presentes. Sin hacer prisioneros, sin contundentes riffs cargados de fuzz, iban poniendo calor a la jornada. El headbanging estaba servido con el trio y su fusión de psicodelia y Stoner. Así, alternando pasajes lisérgicos con la contundencia de los difusos sonidos del desierto, iban desgranando sus canciones instrumentales con la precisión de un reloj suizo. La banda recibía todo el cariño del público habiendo completado una actuación que nos había puesto a todos en la ruta que haría ir avanzando en una jornada que nos iba a deparar grandes momentos.

Hacía ya unos años que no veía en directo a los israelitas OUZO BAZOOKA, y antes de que comenzara su actuación algo me decía que en esta ocasión sería diferente. Al encontrarme con su cantante y guitarra URI me encontré a los tres relajados sentados en el suelo charlando distendidamente. Si en las otras ocasiones que había visto en directo a OUZO BAZOOKA la banda venía acompañada de una bailarina haciendo coros y performance, en esta ocasión la banda venía en su formato más sencillo. Sin túnicas ni ornamentos que dieran brillo a su show, unos pantalones cortos y una sencilla camiseta era todo su vestuario. En un show accidentado en el que los problemas de sonido iniciales empañaban algo su actuación la banda iba de menos a mas con su psicodelia oriental sin terminar de conectar al completo con la audiencia. Uri es un habitual de saltar del escenario y mezclarse entre el público, y en esta ocasión esa tradición no iba a faltar, pero con la desgracia de resbalar al bajarse del mismo, algo que no trajo ninguna consecuencia desagradable mas allá del susto y que de alguna manera sirvió para elevar su actuación. Correctos, pero algo faltos de chispa.

Uno de los platos fuertes de la tarde llegaba a media tarde. De nuevo me encontraba con mis amigos de SIENA ROOT por tercera vez este año. Berlín, Dunajam y ahora HOFLARM, eran nuestro particular punto de encuentro este año. Precedida su salida al escenario con una banda sonora con aroma a espagueti western el cuarteto se presentaba en escenario con las ideas claras. Desde los primeros golpes a los tambores de Love, la descarga de sonidos vintage ya no tendría vuelta atrás. Al igual que había pasado con ASTRAL KOMPAKT, la banda ajustaba su sonido y sus monitores con los técnicos en la primera canción hasta conseguir el sonido deseado. SIENA ROOT es un combo vivo y cambiante, y las idas y venidas de miembros jamás le han restado su autenticidad. Con una Zubaida esplendorosa derrochando poderío vocal y actitud, la contundencia de la base rítmica de Samir al bajo y Love a la batería y la siempre chirriante guitarra de Johan nada podía salir mal. Blues, soul, psicodelia con olor a West Coast eran la banda sonora perfecta para la fiesta vintage en HOFLARM. Intercambiándose el protagonismo el órgano vintage en manos de Zubaida daba paso a solos de guitarra incisivos que se clavaban en los corazones de un público que disfrutaba y bailaba al son de los suecos. En el escenario una banda solvente con veinte años de carretera que continúa fiel a su esencia, y que nunca baja el nivel. Otro show cautivador y emociónate de una banda que significa mucho para mí, ya que fueron uno de mis primeros contactos con la música que sigo ahora.

El sol iba buscando su morada y la temperatura sofocante de la tarde nos permitía un respiro. Ahora la sombra que nos permitía acercarnos al escenario durante el show de SIENA ROOT se iba disipando antes del ocaso. Ese era un buen momento para recibir al padrino del rock del desierto, BRANT BJÖRK y su banda. Continuando con Ryan a la batería, en su último tour el BRANT cuenta con un escudero de lujo. Un tipo modesto que no tiene problema en haber sido el roadie, pero que cuando se sube a un escenario, deja claro que es uno de los referentes del género. Este no es otro que el bueno de MARIO LALLI, otro de los pioneros de las generator-party de los desiertos californianos y miembro de YAWNING MAN o FATSO JETSON. Su hora de actuación fue una lección magistral de como debe sonar una banda de desert-rock. Ese Groove diabólico que cala en las terminaciones del público insuflándole una necesidad imperiosa de mover el cuerpo y bailar atrapado por esa ceremonia chamánica. La contundencia de las cuatro cuerdas de Lalli, y el ritmo que Brant pone a cada acorde, nos brindaron una actuación a la altura que se podría esperar de dos personalidades como estas. La veteranía puesta al servicio de un público que gozo enormemente con su actuación. La clase de unos veteranos curtidos en mil batallas y que enfocan sus fuerzas en su música, desde la humildad y sin ningún tipo de artificios. Brillantes.

Sin darnos cuenta, la primera jornada estaba llegando a su fin. Los canadienses WINE LIPS eran los encargados de poner el cierre a la noche con sus dinámicos sonidos a caballo entre el garage-rock, la psicodelia y el punk. Hacía menos de una semana que los había visto en KRACH AM BACH, donde no terminé de conectar con su apuesta sonora. Tras las primeras canciones me retiré a una posición mas alejada mientras tomaba unas cervezas y charlaba con los múltiples amigos que me iba encontrando. Junto al escenario los bailes desenfrenados se sucedían ante el Torbellino de energía que salía del escenario. Una banda divertida que genera una fiesta por todo lo alto en sus actuaciones. A pesar de ello no fui partícipe de la misma ya que el cansancio tras una jornada intensa en la que pudimos disfrutar de grandes conciertos hizo que me retira antes de terminación de su actuación.

VIERNES

La jornada del viernes contaba con un aliciente añadido para mí. A la una del mediodía, una hora antes de que comenzara la primera banda, en el recinto del festival junto al escenario, se celebraba una multitudinaria clase de yoga. Iniciativas así solo dan brillo a un festival que manifiesta con cosas así su espíritu. No es algo habitual en un festival de estas características eventos así, pero por la multitudinaria respuesta de la gente, es algo a tener muy en cuenta, algo que le da un plus a HOFLARM como un centro de cultura alternativa en el que el espíritu de libertad está muy presente.  Tras un rato disfrutando del relajante y cautivador ambiente de esa sesión me dirigí a comer algo para afrontar la jornada con energías. Aquí es donde otro de los puntos diferenciadores de HOFLARM se manifiesta de nuevo. Las delicias caseras de la madre de Caspar me conquistaron a las primeras de cambio. Especialmente ese pan negro con semillas (que no recuerdo su nombre) con un humus exquisito, y unas salchichas frescas con carne de cervatillo, acabaron por hacer que me rindiera a sus encantos. Una comida exquisita que no es fácil encontrar en cualquier festival.

Los berlineses ERRORR eran los encargados de iniciar la jornada con sus sonidos alternativos en el espectro del noise y el garage. Demasiado fríos en su puesta en escena y pendientes de cada acorde el cuarteto no despertó mi interés con un show demasiado plano y sin alicientes para mis gustos musicales.

La cosa se ponía más contundente con THRONEHAMMER. Los británicos con mas de diez años de carrera derrochaban sudor a base de rifs rompe cuellos con los que ponían a prueba las cervicales del público de las primeras filas. Agresivos y ásperos su metal con tintes doom no era un plato para mí. Eso y el implacable sol que caía sobre el escenario hacía que la audiencia que era de ese estilo se perpetrara en las sombras de los arboles del fondo del recinto. De esta manera el recinto se mostraba vacío en su parte central, y solo los mas osados y aguerridos de sus fans se encaramaban junto al escenario. Definitivamente estos chicos no son para mí.

Esta primera tarde de la tarde me la tomé con calma, ya que más adelante las emociones estaban garantizadas. Mientras otra llegaba el turno de otra banda inexplorada para mí. BIKINI BEACH eran unos desconocidos antes de HOFLARM y como siempre hago, me dispongo a dejarme sorprender. Sin ser su apuesta un plato de mi gusto, el trio desgranaba sus canciones a golpes de fuzz y de una actitud irreprochable. Ecos de garage, ecos del desierto y sonidos alternativos desparramándose en un frenesí sonoro que acabó por sorprenderme.

Habían pasado un par de años desde nuestro último encuentro en el Dunajam, y justo cuando llegaban con su furgoneta conducido por Adriano, me topé con los chicos de DUEL. Sus caras de sorpresa iniciales se tornaron en sonrisas antes de fundirnos en un abrazo. Estos tipos de Texas son geniales, unos tipos divertidos y que encima de un escenario no se andan con contemplaciones. Siguiendo al pie de la letra aquella frase que sus paisanos ZZ TOP decían en los 70’s ‘Una buena noche de viernes en Texas dura hasta el lunes por la mañana (o algo así), y eso se nota en nuestra música. Eso es lo que invadía el recinto de HOFLARM durante su show. Una descarga de sonidos rudos, en un frenesí de heavy-rock a la vieja usanza. Rock sudoroso y agerrido con el que pinchaban los culos del público para que este saltará en un desenfreno de puro rock and roll. Guitarras al cielo, melenas al viento y un constante ir y venir de Jenson y Tom, sobre el escenario ponían el fuego a una tarde asfixiante en la que la crema solar era un aliado imprescindible para proteger un cuerpo en el que se notaba el bronceado. Jaja. Los de Austin cumplieron con lo que se puede esperar de ellos, porque son una banda que sabes lo que puedes esperar de ellos y que no defraudan nunca.

Si había sido gratificante mi encuentro con ellos, no menos lo había sido mi encuentro con otros amigos con los chicos de THE GREAT MACHINE. Otra de las bandas con las que me topaba por tercera vez este año y que había visto hacía un par de meses poner patas arriba un entorno habitualmente plácido como son las playas del Dunajam jam. Sabiendo como se las gastan los israelitas, advertía a Omer del peligro de saltar desde escenario tras el incidente de su compatriota Uri el día anterior, algo que me agradeció para evitar cualquier incidente. Aunque, cualquiera que conozca a THE GREAT MACHINE, saben que son tres tipos indómitos y viscerales que no se arrugan ante nada. En nuestro encuentro me sorprendió el look que traía para la ocasión AVIRAN. Con tres moños situados a los laterales y parte de arriba de su cabeza.  Le había visto con muchos peinados, pero jamás así, su aspecto era supergracioso. OMER con unos pantalones blancos con imágenes de periódicos ponía su particular y habitual nota de color sobre el escenario. Si su música es un torbellino de sonidos difusos de vocación arenosa, su actitud sobre el escenario es una actitud que haría palidecer a muchos punkies. Saltos, cabriolas interacciones con el público. Toda un frenesí que contagiaban a un público que no dejaba de bailar con sus canciones hasta la orgía final con el trio entre el público haciendo crowdsurfing sin que dejaran de sonar sus instrumentos. Un apoteósico final para una banda excesiva, una banda que lo da todo en sus actuaciones y que jamás defrauda.

Hacía ya un tiempo que no veía en directo a los ucranianos STONED JESUS, y después de haber escuchado su último álbum mi interés era máximo. Con los cambios de formación y el giro hacia territorios más progresivos su actuación en Hoflarm era una oportunidad para el gozo. Con un escenario presidido por la bandera ucraniana y una iluminación sustentada en el amarillo y el azul, el trio se mostraba esplendoroso sobre el escenario. Guardando el equilibrio entre sus suaves y melancólicos pasajes con la contundencia a la que nos tenido acostumbrados desde sus inicios STONED JESUS demostraban que son una banda solvente, que no son una banda Stoner mas. Así lo atestiguaba un concierto intenso y emotivo en el que la banda nos sumía en trances psicodélicos antes de despertarnos con la contundencia y voracidad de unos riffs que mantienen la energía que les ha caracterizado. Una de las mejores actuaciones de la jornada, sino la mejor.

Tras ellos, la locura de A PLACE TO BURY STRANGERS llegaba entre flases, humo y luces cegadoras. Casi sin poder distinguir a la banda en esa cortina de humo y focos deslumbrantes, la bacanal se producía. Había visto a la banda solo unos días antes, y de nuevo, las guitarras se hacía añicos golpeadas sobre el estrado entre distorsiones diabólicas. Tampoco faltó el habitual salto desde el escenario para seguir la bacanal entre el público, una audiencia enloquecida por el torrente de ruidos, distorsiones y sonidos aturdidores que los neoyorquinos presentan en sus actuaciones. En su línea.

Cerrando la noche y poniendo el colofón a otra jornada festiva POISON RUIN descargaban con una particular fusión de Stoner y metal con un tono punk que desataba la euforia entre un público ya algo cansado a esas horas, pero que todavía mantenía las ganas de seguir pasándolo bien.

Así concluía una jornada en la que la vitalidad y fuerza de las bandas había hecho despertar el letargo a una audiencia retribuida por como se había desarrollado este caluroso pero gratificante día.

SÁBADO

La jornada del sábado nos deparaba interesantes y variadas propuestas. El calor seguía acechando en las primeras horas de la tarde, el momento en el que EARTHBONG abrían la jornada. Había escuchado a la banda en disco, pero nunca los había visto en directo, y mi primera sorpresa fue que dos de sus miembros eran viejos conocidos míos. Claas y Thomas, guitarra y batería de KOMBYNAT ROBOTRON me sorprendían en un registro al que no me tenía acostumbrado. En esta ocasión cambiaban sus hipnóticos ritmos kraut por la contundencia de sus lentos y plomizos riffs de doom ortodoxo. La jornada comenzaba con la contundencia de una banda que era recibida con algarabía por la concurrencia.

Desde Suecia otra banda hasta ahora desconocida para mi TORNET, llegaba a HOFLARM para descargar su fuerza hard & heavy rock de inspiración 70’s. Hacía un mes y en el marco del WOODROCK FESTIVAL en Portugal, el bajista de J.I.R.M. me comentó que nos veríamos de nuevo, ya que él estaría con la banda aquí. Con una puesta en escena en la que su cantante aparecía maquillada con sugerentes dibujos con tonos ocultistas en su cara, la banda sueca ofrecía una revisión de sonidos 70’s con una gran solvencia. Una interesante apuesta que refleja el amor de muchas bandas suecas. TORNET mantuvieron el tipo en un concierto notable a pesar de que a la hora de su actuación se hacia complicado soportar el sofocante calor.

La formación australiana afincada en Berlín THE DHARMA CHAIN bajaban las revoluciones tras la contundencia de las dos primeras bandas para sumirnos en un cautivador y apacible sueño hipnótico con sus vibraciones psicodélicas y shoegaze. Una perfecta banda sonora para la hora de la siesta que era seguida por el personal cobijado bajo la sombra de los árboles. El joven quinteto cambiaba la dinámica con una ensoñadora actuación dejando muestras de su gran potencial. Prometedores.

A media tarde recuperábamos la pesadez con los británicos SLOMATICS. Si su último álbum ‘Strontium Fields’ había despertado mi interés con esa mezcla de sonidos pesados y psicodelia espacial, en directo la banda optó por la vía directa ofreciendo un show de doom sin paliativos. Riffs lentos y superlativamente pesados se mezclaban con unas voces etéreas que no lograban quitar el protagonismo a sus monumentales riffs. Rudos y crudos, SLOMATICS golpearon con fuerza.

Avanzaba la tarde y llegaba la hora de SACRI MONTI, una banda con la me une una gran amistad y que no deja de crecer musicalmente como demuestra su recién estrenado álbum ‘RETRIEBAL’ (reseña aquí). El quinteto de San Diego llegaba directamente de Portugal donde había actuado el día antes en el Sonicblast, y lo hacía con la frescura que les caracteriza. Controlando que todo sonara como ellos deseaban, desde la primera canción nos sumían en su particular viaje al corazón de los 70’s con su apetecible mezcla sonidos psico-progresivos acompañados por esa cautivadora voz de Brendan. So bien en mi opinión la banda hubiera brillado más con un sonido más potente para la voz, SACRI MONTI iban desgranando sus canciones ante un público que se rendía a su sensacional propuesta musical. Si bien no fue la mejor actuación que he visto de ellos, su show se erigía como uno de los mas destacados del fin de semana. Estos chicos saben a lo que juegan, y lo hacen con un espíritu ganador y una humildad que muchos deberían seguir. Brillantes, solventes y emotivos.

A continuación, los sucios sonidos sludge y doom de DOPETHRONE tomaban el protagonismo sobre el escenario. Teniendo en cuenta que no es una banda que me gusté, me limité a hacer unas fotos al comienzo de su show para tomarme un pequeño descanso frente a unas cervezas y unas charlas con algunos de los amigos presentes. Sus fans gozaban con una actuación en la que los sonidos de alcantarilla inundaban el ambiente del recinto del festival. Los amantes de este tipo de apuesta disfrutaban con un continuo headbanging que culminó con un final en el que el escenario se llenaba de público en un epílogo apoteósico tras una actuación salvaje.

Llegaba el momento de la banda más reputada de todo el line-up . Un auténtico reto para un festival modesto poder tener a una formación con el prestigio como los veteranos BLACK MOUNTAIN. Solo una semana antes los había podido ver en directo en KRACH AM BACH, y si bien su actuación fue intachable, me había quedado con ganas de más. La banda de Vancouver, con 20 años de carrera a sus espaldas son un referente para muchos, y sin duda, la maestría de sus canciones y la ejecución de estas, lo corroboran. Con un set-list en el que repasaban gran parte de su discografía. Los canadienses, como ya había comprobado la semana anterior, se limitan a ejecutar sus suaves canciones adornándomelas con suaves melodías vocales de su cantante Amber Weder y su guitarra y fundador Stephen McBean. Sin ningún tipo de artificio y mostrándose algo más simpática, Amber transmitía sentimientos en cada estrofa que interpretaba, si a eso añadimos los cautivadores pasajes floydianos de la guitarra de Stepehn, el éxtasis estaba servido. Su actuación se mantuvo en un tono pausado que hacía que las mentes de los presentes se expandieran en un mundo mágico. Así lo corroboraban las caras de la gente, un auténtico viaje sonoro en el que la psicodelia se adornaba con momentos de mayor intensidad bajo una hechizante atmósfera vintage. Sin duda se notaba que estos chicos están ya curtidos en mil batallas y que no necesitan turcos para conquistar a su público. Sobrios y sobresalientes, BLACK MOUNTAIN juegan en otra liga, en una liga solo destinada a los elegidos.

El festival estaba llegando a su final, y su epílogo corría a cargo de EARTH SHIP, unos habituales del cierre del festival en pasadas ediciones con los distintos proyectos de Jan. Sus envolventes sonidos a caballo entre la pesadez doom, el sludge y la psicodelia cósmica se envolvía en una penumbra de unas luces invadidos por el humo creando un ambiente kosmiche en el que empaparían sus canciones.  Denso, lisérgicos, ruidosos y pesados, EARTH SHIP conseguían cerrar el festival dejando un magnífico sabor de boca a los presentes.

El festival había concluido regalándome otro fantástico fin de semana rodeado de multitud de amigos, con magníficas bandas y dejándome la mochila cargada de grandes momentos, tanto a nivel humano como musical, porque HOFLARM es un pequeño festival en el que cualquiera se puede sentir como en casa, con una organización impecable que trata desde la humildad y el trabajo ofrecer lo mejor a los visitantes. Esta 6ª edición corrobora a HOFLARM como un festival emergente, en el que el entorno, el ambiente y el alto y variado nivel de las bandas que por el pasan, lo convierte en un festival a tener en cuenta en la temporada veraniega de eventos. No quiero finalizar esta crónica sin reiterar mis agradecimientos a Caspar, a su padre y todo el equipo que hace posible el evento, un festival al que volveré en años venideros Hasta pronto, gracias.

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DenpaFuzz

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Crónica: KRACH AM BACH 2024

Con un nuevo sold-out como ya es habitual, la 29ª edición de KRACH AM BACH se presentaba diferente para mí en esta ocasión. Si habitualmente suelo llegar el mismo día de su inicio tras un vuelo desde Madrid, hasta Dusseldorf y después conduciendo hasta Beelen, en esta ocasión me tomé las cosas con mas calma, y me dirigí directamente conduciendo desde Madrid unos días antes. De esta forma compaginé el viaje con turismo en ruta y paradas recreativas. Una forma de aprovechar los 2000 kilómetros de distancia para disfrutar del viaje. Así y tras varias jornadas de viaje, llegaba el jueves por la mañana al recinto del festival, de esta forma podía tomarme las cosas con calma y huir del estrés de pasadas ediciones, en las que llegaba con poco tiempo antes de que la primera banda actuara. Al llegar a la primera persona que me encontré fue al propio Klaus, el artífice desde hace 29 años de este fantástico festival. Distendidamente y con un sofocante calor, intercambiamos impresiones y me comentaba algunos detalles desde la calma. El recinto lleno de personal ultimando todos los preparativos y las zonas de acampada completamente vacías, iluminaron mis ojos con una visión desconocida. Cuando en años anteriores había visto esos recintos de aparcamiento y acampada, me habían parecido grandes y confortables, pero verlos completamente vacíos me sorprendió. La magnitud de terreno disponible para que todo el personal se sienta cómodo, es algo que debo destacar, porque es difícil de imaginar realmente la cantidad de terreno que hay disponible para los campistas. No todos los festivales ofrecen a sus visitantes un espacio así. Ese y otros detalles fueron los que me enamoraron hace años de KRACH AM BACH. En esta ocasión, otra de las cosas que me llamó la atención fue el espacio entre el escenario principal y el segundo escenario. Este año la valla de separación había desaparecido en su mayor parte, lo que hacía que la sensación de amplitud creciera respecto a ediciones anteriores. La mañana trascurría y los primeros campistas iban tomando posiciones. A diferencia de los festivales en España, es habitual que la peregrinación de campers y caravanas, en tierras alemanas sea muy numerosa. Gente que viene totalmente preparada para pasar un fin de semana de fiesta escuchando a sus bandas favoritas. Eso se traduce en un relajado ambiente familiar en el que sentirse bien es la norma. Pero esa caravana de campistas se iba a encontrar con la lluvia a partir del mediodía. Ya en la tarde, se podía comprobar los estragos que el agua estaba haciendo sobre los prados de acampada. Los primeros charcos y barrizales hacían ya acto de presencia. Imprescindible unas buenas botas de agua para sobrevivir al fin de semana húmedo que nos esperaba. En esta jornada previa, también se produjo una fiesta en el recinto del festival junto a todos los vecinos de la zona de este. Un acto de camaradería que hace destacar a KRACH AM BACH ya que la comunión entre la gente de la zona con el festival es sencillamente exquisita. Así, entre las viandas que salían de una barbacoa a en manos de Uli, y cervezas se pasaba la jornada previa. La gran cantidad de gente que llegó el jueves me permitió rencontrarme como muchos amigos habituales de estos eventos. Un momento siempre entrañable en el que el cariño y las risas afloran entre unas cervezas o productos que salían de las distintas cocinas.

Todo estaba preparado para un fin de semana de fiesta y música que resultó una vez mas increíble. El alrededor de 3000 personas asistentes ya se iba terminando de ubicar a lo largo de la mañana y en el ambiente reinaban las buenas vibraciones que se mantendrían durante todo el fin de semana. En los dos días de festival se consumieron alrededor de 10.000 litros de cerveza entre risas y buena música.

VIERNES

La jornada comenzaba con una sorpresa para muchos de los presentes. Los texanos HIGH DESERT QUEEN se habían ofrecido a la organización para tocar un concierto sorpresa en la misma zona de acampada. Cuando me enteré de la noticia, pregunté a Klaus si sería un concierto acústico, y me confirmó que no, que iba a ser un concierto eléctrico, tomando la electricidad de la casa de un vecino de la zona. Es habitual que los habitantes de Beelen se vuelquen con el festival, ya que su impoluto desarrollo hace que cualquiera se sienta congratulado de tener a esas hordas de melenudos tatuados en sus tierras. Este tipo de sorpresa solo pasan en festivales como Krach Am Bach, festival que siempre trata de ofrecer lo mejor a su público, algo, digno de ser aplaudido. La banda de Austin hacía honor a la frase que sus paisanos ZZ TOP en la que decía que una buena noche de viernes en Texas dura hasta el lunes por la mañana, y eso se nota en su música. Con esa premisa el cuarteto ofrecía un concierto aguerrido, duro, y vibrante de energía. Tocando en el garage de una casa junto a la zona de camping, la banda sentía al público muy cerca, eso se notaba en las constantes interactuaciones de su cantante Ryan con el público cercano al escenario, incluso cantando a dúo con uno de los asistentes, bailando con un público que tenía ganas de fiesta y que se había encontrado con el warm-up perfecto para los esperaba en la jornada del viernes. Esta actuación fue un plus mas en un festival que siempre tiene cosas buenas que ofrecer a su público.

EL PERRO daba el pistoletazo de salida al festival en el escenario principal. La remodelada banda de Parker Grigs, desplegaba todo su arsenal de sonidos ácidos con el blues, la psicodelia y el rock de los 70’s como fantásticos argumentos para convencer a un personal que disfrutaba menormente con su actuación. La banda ofrecía un par de temas inéditos que aunque todavía no tenían nombre fueron presentados ante su audiencia. Con un Dorian a la guitarra intercambiando los papeles con Parker en las seis cuerdas. Mientras el bajo de Juaco retumbaba con cada nota. Si a esto unes una percusión vibrante el éxito estaba servido. Perfecta manera de comenzar el día en el escenario principal con los sonidos vintage de la banda californiana.

El sol mitigaba poco a poco el suelo del festival, castigado por las lluvias de la jornada previa. Si al comienzo de la mañana su aspecto no hacía presagiar una buena situación, poco a poco esos charcos se iban secando en algunas zonas, lo que hacía mas llevadera la estancia en el recinto. Aún así, las botas de agua eran un elemento fundamental para sobrevivir a la humedad del recinto.

Quien haya visto un concierto de A PLACE TO BURY STRANGERS sabe lo que espera, y la banda estadounidense fue fiel a su carácter indómito con un show alocando. Guitarras volando sobre el escenario hasta golpearse bruscamente con el suelo, distorsiones, efectos y una bacanal ruidosa que tuvo su momento álgido cuando la banda saltaba del escenario para situarse en medio del público en otro momento apoteósico. Rodeados por una audiencia enfervorecida y bailonga, el trio interactuaba desde ese espacio ante el delirio de la concurrencia. Si bien su apuesta musical no es de mi agrado, tengo que reconocer que su puesta en escena es vibrante y necesaria en un festival.

Tras las dos primeras bandas, los locales PSYCHOGARDEN abrían los conciertos en el segundo escenario. La banda local desplegaba todo su arsenal de sonidos pesados entre pasajes psicodélicos de alto nivel. Estaban ante su público, ante sus amigos, y eso se notaba en el enorme cariño que recibían desde la gente. El nuevo espacio de este segundo escenario permitía que el público se sintiera mas cómodo gracias a la amplitud conseguida con la remodelación. Un nuevo acierto de la organización para hacer que su audiencia se sienta mejor y más cómoda. PSYCHOGARDEN comienzan a consolidarse como una banda emergente que tiene cosas que decir. La solvencia de sus músicos y la energía de su cantante nos situaban en momentos más propios del siglo pasado, pero con una mirada en el presente. Así, alternaban sus pasajes psicodélicos con ratos de verdadera pesadez. prometedores.

WINE LIPS ofrecían un concierto colorista en el que su garage-rock empapado de psicodelia invitaban a la fiesta. Si hacía una hora A PLACE OF BURY STRANGERS habían puesto patas arriba el escenario principal, WINE LIPS, mantenían ese nivel provocando que los pogos se sucedieran el escenario principal para gozo de los presentes.

En el segundo escenario se preparaba una banda muy esperada entre la concurrencia. DELVING, el proyecto instrumental del líder de Elder, Nick DiSalvo salía a un escenario presidido por las lisérgicas proyecciones de los chicos de Sector7 Visuals, todo un plus para dar brillo a una actuación sublime como la que ofrecieron. Entre guitarra ensoñadoras, sintetizadores y armonías que hacía flotar al personal, DELVING se erigían como una de las bandas destacadas de la jornada con sus canciones instrumentales que aglutinan tanto elementos psicodélicos como progresivos.. Así me lo corroboraban los números amigos con los que comenté su actuación. Todos coincidían en lo fantástico que había sido su show.

Tras unos momentos incertidumbre, me percaté de que había habido un cambio en el orden de actuación y el turno de BLACK MOUNTAIN era sustituido por la adelantada actuación de los portugueses TRAVO En ese segundo y acogedor escenario el cuarteto desplegaba todo su arsenal psicodélico entre ritmo hipnóticos que inducían al frenesí del público. Caras de sorpresa y estupefacción por la avalancha sónica que son capaces de generar estos jóvenes músicos. Sin duda, la ilusión previa que me habían trasmitidos un rato antes mientras charlábamos tomando unas cervezas, hacía que la banda lo diera todo. Y ese derroche tuvo el reconocimiento de un público que no tiene reparos en dejarse seducir por propuestas desconocidas para ellos. Eso, junto a una brillante actuación sirvió para que los TRAVO, se erigieran como una de las bandas revelación del festival.  

Llegaba la hora de BLACK MOUNTAIN, una banda que hasta el momento no había tenido la oportunidad de ver en directo y que tenía marcada en mi agenda. Con un escenario ambientado con unos predominantes colores azul y rojo, los canadienses se presentaban en el escenario principal ante la ovación de los presentes. Sin mucha parafernalia comenzaban a desgranar su repertorio de rock psicodélico con influencia progresivas bajo un ambiente inspirado en los sonidos de los 70’s. Austeros y sin alardes iban desmenuzando unas canciones melódicas con la perfección de un reloj suizo. Se notaba que estábamos ante una banda veterana que se encuentra en un nivel superior. Solos de guitarra ácidos y envolventes, un cálido órgano aportando un cierto tono retro, y la voz melodíosa de su cantante, eran suficientes argumentos para conquistarme. Sin renunciar la pesadez, sus canciones se llenaban de sentimiento, transmitiendo así una placentera sensación de liberación mental. Sin coreografías ni gestos impostados, la banda se centraba que tocar sus canciones llenas de cautivadoras sensaciones que hacían que los cuerpos flotaran. Esto no quiere decir que BLACK MOUNTAIN no sepan como imprimir musculo a sus temas, porque también supieron aportar esa pesadez mas propia de una banda Stoner. Una notable actuación que satisfizo mis altas expectativas. Nuevamente las proyecciones psicodélicas de Sector 7G Visuals crearon un ambiente mágico y psicotrópico, lo que dio aún mas brillo a su show.

La noche estaba llegando a su final, pero todavía quedaba el plato fuerte del día. Los daneses CAUSA SUI regresan al escenario de Krach Am Bach siete años después su última actuación aquí. En aquella ocasión se produjo en mi primer encuentro con la banda, y desde entonces están entre mis bandas favoritas. La banda había llegado unas horas antes de un largo viaje que les había dejado muy cansados según me comentaba en la previa a su actuación. Pero, tras reponer fuerzas con unas cervezas, una vez mas, volvían a cumplir con todo lo que se puede esperar de una banda de su calidad. Porque CAUSA SUI, ejecutan una psicodelia diferente a muchas bandas. Con ellos la oscuridad no existe, sus canciones se impregnan de los colores de las flores, de las olas, de las puestas de sol, y eso, les hace únicos. Envueltos en unos visuales sensacionales, CAUSA SUI alternaban mágicos pasajes instrumentales, con ritmos que no reniegan del calor tropical, ni del jazz, pero tampoco lo hacen de la contundencia de unos riffs que se tornan gruesos por momentos, contentando así a todo el espectro de fans. Esta claro que estos chicos juegan en otra liga, ellos están en un estado superior, y lo demuestran en cada una de sus actuaciones. A pesar de ser una banda que no se prodiga mucho en directo, he tenido la fortuna de verlos en seis ocasiones y en todas ellas, han realizado un concierto diferente, pero todos exquisitos, y el del viernes en KRACH AM BACH, fue sublime, una vez más. ¡Que sorpresa!, jaja. ¡¡¡LARGA VIDA A CAUSA SUI!!!

Mis temores sobre la presencia de la lluvia y lo que eso iba a suponer en el estado del recinto del festival afortunadamente no se cumplieron y el sol y el calor fueron los que presidieron una jornada inigualable de buenas vibraciones y fantásticas bandas. El primer día había concluido y el cansancio ya hacía mella en mi cuerpo, por lo que me dirigí a mi hotel en la cercana localidad de Warendorf.

SÁBADO

El sábado nos recibí con una temperatura de 22 grados y el cielo despejado, por lo que el tiempo no iba a ser ningún inconveniente para disfrutar intensamente del día. Aunque bien es cierto que las inclemencias meteorológicas no impiden nunca en tierras alemanas que la fiesta siga. No obstante, mis botas de agua no faltaban en mis pies. Sin duda, eso unido a mis pantalones cortos no hacían que llevara el look más glamuroso del mundo, pero el barro de algunas zonas del recinto hacía aconsejable su presencia, aunque ciertamente la situación mejoraba y algunos charcos, iban secando gracias a sus cálidos rayos del astro rey.

Los holandeses SPLINTER abrían las hostilidades con ese rock vintage divertido que les caracteriza. El ambiente lúdico daba sus primeros pasos al ritmo de los divertidos ritmos de la banda con su cantante, como siempre, danzando e interpelando a un público que comenzaba con los primeros bailes de la jornada.  Con un curioso look bizarro su cantante aparecía en el escenario con un minúsculo pantalón corto mas propio de mediados de los 70’s y unas botas camperas poniendo la nota de color en el inicio de la jornada.

La banda holandesa afincada en el Reino Unido BLACK HELIUM eran los encargados de iniciar los conciertos en el segundo escenario. La propuesta psicodélica del trio encajaba a la perfección con el espíritu que caracteriza ese pequeño y familiar espacio. Un lugar para demostrar las habilidades psicodélicas de las bandas emergentes en el que BLACK HELLIUM brillaron a un gran nivel sumiéndonos en un hipnótico sueño lisérgico con sus envolventes y cautivadores riffs. Notable actuación. 

En el escenario principal, llegaba la hora de ORBITRON. Otra de esas bandas que no había visto nunca en directo y que en disco había despertado mi curiosidad. Su guitarrista regresaba al escenario de Krach Am Bach 20 años después para dirigir a una banda solvente. Pasajes psico-progresivos se entrelazaban con momentos de sonidos pesados en un equilibrio que funcionó y que satisfizo a gran parte de una audiencia gratificada con la actuación de la banda alemana. El pasado y el presente unidos en una apuesta sonora con muchos matices que apreciar. El comienzo de la tarde se llegaba de efluvios psicodélicos en jams intrincadas ejecutadas con absoluta solvencia psicotrópica. Entre ritmos kraut y momentos espaciales, ORBITRON ejecutaban un show cósmico de alto nivel.  Una grata sorpresa que cumplió mis altas expectativas.

De regreso al segundo escenario los franceses ¡GERALD! Eran otra banda curiosa y particular. Una apuesta sonora muy loca que no se encuentra al alcance de todos los oídos y que me dejo con sensaciones encontradas. Originales y eclécticos, hubo momentos en los que no conseguí conectar con ellos, en contraste con otros en los que me sorprendieron. Originales y no entendidos por todos.

Tras la salida de la banda de Andreas, no había tenido la oportunidad de comprobar en vivo como sería los nuevos HUMULUS.  Lo cierto que Thomas, su nuevo guitarra y cantante encaja perfectamente en una banda solvente. Una banda que sabe como llevarnos al éxtasis con melodías ensoñadores, pero que también se maneja a la perfección entre riffs Stoner que incluso coquetean por momentos con el doom. En esa fusión de elementos los italianos volvían a dejar patente que son una banda madura y que sabe lo que quiere. Eso se traduce en actuaciones que hacen gozar a la audiencia como así ocurría en la tarde del sábado. El trio de los chicos de los ojos azules volvía a dejarme un excelente sabor de boca, que se culminaba con el regalo que me hicieron de una de las cervezas que llevan su marca. Una cerveza negra con mucho cuerpo que recomiendo que probéis si tenéis la oportunidad, la guinda a un pastel sonoro sumamente apetitoso.

Desde Francia, KARKARA llegaban como una banda emergente, y fresca con cosas que aportar. Con una puesta en escena en la que los elementos vintage (con monitores del siglo pasado poniendo el ambiente sobre el escenario), el trio sorprendía a gran parte de la audiencia con un frenesí psicotrópico mas propio de tiempos pasados. Pero ese sonido que bebe de la acidez y el futurismo de los 60’s se colorea con hipnóticos y frescos ritmos que invitan al baile. Todo un vendaval que fue muy bien recibido por una audiencia que disfrutó enormemente de su actuación entre bailes contagiosos y momentos de verdadera locura sónica.  La corroboración de que las sensaciones que me habían transmitido en disco, en vivo son incluso mas interesantes.

La tarde avanzaba y llegaba la hora de los griegos TUBER. Una interesante banda que ya había visto hace unos años en Freak Valley, y que, con una puesta en escena austera, se las ingeniaban para sumirnos en un profundo sueño meditativo. Su sonido, cercano al que sus compatriotas Naxatras ejecutan, se nutre también de momentos de virulencia sónica en la que los ecos del desierto están muy presentes. Con dos guitarras y una tercera ejecutándose en algunos momentos, el sonido envolvente de TUBER lograba conectar con un público habituado a este tipo de propuestas sonoras. Los griegos son capaces de sumirte en sus particulares agujeros negros con un sonido cautivador que te atrapa irremediablemente. La banda fue despedida con una enorme ovación por un recinto abarrotado que pedía insistente una canción mas tras la conclusión de su actuación. Ese momento me pilló en el escenario, lugar en el que se vivieron momentos de confusión e incertidumbre, sin que finalmente los griegos nos obsequiaran con más música fascinante. Su actuación corroboraba que TUBER son una banda para tener muy en cuenta, porque calidad no les falta.

MADMESS era una banda algo desconocida para muchos de los presentes. La gente me preguntaba sobre ellos y mi respuesta era que no deberían perderse su actuación. Porque este trio se maneja a la perfección en esa atmósfera de rock ácido mas propio de los 70’s. La incisiva guitarra de Sampaio emulando al mismísimo Hendrix, y esos ritmos contagiosos que gravitan entre los espacios psicotrópicos y el heavy blues vintage, eran una apuesta de éxito segura.  Muy poco tardaron en conseguir que las cabezas del público que llenaba el segundo escenario se balancearan constantemente en un headbanging que no tenía vuelta atrás. MADMESS se habían metido el público en el bolsillo con canciones largas que por momentos nos acercan al sonido de Earthless, pero que también viven con autenticidad el rock de siempre, ese rock musculoso tan apetecible. Soberbios, la banda fue despedida con una enorme ovación a la altura de una brillante actuación.

Como punto álgido de la noche los británicos ORANGE GOBLIN se encargaban de hacer lo que mejor saben. ORANGE ‘fuckin’ GOBLIN no es una banda de sorpresas, ellos se ciñen a su guión, y el resultado siempre es correcto. Su heavy-metal con tinte Stoner y algunos momentos psicodélicos eran la excusa perfecta para que la fiesta (o la continuación de la fiesta mas bien) se desatara definitivamente sin vuelta atrás. La energía de su cantante Ben Ward está al alcance de pocos. Curtidos en mil batallas ORANGE GOBLIN saben a la perfección cual es su papel, y este no es otro que transmitir su energía a su público haciendo que el desenfreno aparezca y los pogos y los episodios de crowdsurfing se sucedan. Seguramente no es la banda que mas encaje con la vocación musical del festival, pero ellos, son una de esas bandas que siempre has de tener en un line-up que se precie. En su nivel.

La jornada avanzaba, pero todavía quedaba una de las grandes sorpresas del festival por llegar. VERSTÄRKER. El trio instrumental salía al escenario de riguroso negro con una puesta en escena sobria que nos depararía las mayores sorpresas de la jornada. Desde la primera canción sus hipnóticos ritmos kraut golpeaban en el público activando sus neuronas.  Las primeras filas junto al escenario eran un sinfín de bailes y meneos de cabezas atrapadas por la propuesta sonora de los estadounidenses. Con una ejecución magistral y un sonido atronador iban desgranando unas canciones que gravitaban en la frontera de la electrónica el post-punk bajo un motorik implacable. Si durante el fin de semana alguna banda nos había sumido en este tipo de trance, ninguna lo hizo de la forma que VERSTÄRKER. La diversión estaba servida hasta que, agachados sobre sus pedaleras, tanto bajista como guitarra nos situaban en un silencioso espacio drone. Lo que en un principio podía parecer la introducción de una de sus canciones se convirtió en unos minutos de incertidumbre entre un público estupefacto. Todo el ritmo había desaparecido, los bailes se habían pausado y las caras de la gente miraban al escenario preguntándose que estaba pasando. Una isla en un océano de vibraciones neuróticas que la banda se había tomado como experimento o no se muy bien qué. Al terminar este momento, la banda agradecía el respeto del público por esta parte de su show. A partir de ahí las aguas volvían a su cauce con un publico enloquecido y agradecido por el torrente sónico salido del escenario. Sorprendentes y sobresalientes en su papel.

El festival llegaba a su fin y solo nos quedaba uno de los platos fuertes, y también una de mis bandas favoritas, los noruegos THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES. Con el público esperando al comienzo de su actuación, el logo de la banda se reflejaba en el fondo del escenario entre magníficas proyecciones psicodélicas. Una larga introducción con cantos gospel, daba paso a la banda saliendo lentamente al escenario entre los aplausos de la gente. Con su cantante Arnt O. Andersen impertérrito de pie en un lateral al fondo del escenario, los primeros acordes de ‘Slat the earht’ sonaban desde esa guitarra cautivadora. Los noruegos son una banda que se toman su tiempo para hacer eclosionar sus canciones, y esa magia es aprovechada para sumir al oyente en un auténtico trance. En esta ocasión lo volvían a hacer bajo una vez mas, unos fascinantes visuales que engrandecían su actuación. Los blues psicodélicos con aroma a pantano eran esparcidos con su solvencia habitual entre una audiencia todavía muy numerosa, a pesar de las altas horas de la noche, y del cansancio acumulado. Parecía que nadie quisiera que el fin de semana acabara, pero la realidad era otra, así que solo nos quedaba disfrutar de las magníficas canciones que la banda ofrecía en un concierto magistral. ¡Grandes!

Si cualquier otro año, este hubiera sido mi final con el festival, en esta ocasión mi estancia en Beelen se prolongaba un día mas. Esto me permitió comprobar como se desarrollaban algunas cosas nada mas acabar el festival. Alrededor de las doce de la mañana del domingo comprobé con sorpresa que las zonas de acampada estaban completamente vacías a excepción de dos tiendas. El recinto recogido de basura y todo como si allí no hubiera pasado nada. Igualmente el segundo escenario había sido desmontado y las vallas de separación entre ambos recintos también habían desparecido. Esto me permitió tener una imagen diferente a un entorno que conozco desde hace tiempo pero que nunca lo había visto así. El gran trabajo de todos los que colaboran en la organización del festival, hacia que todo volviera la normalidad rápidamente. Aprovechando esos momentos de calma tras la tempestad, intercambiaba impresiones con la organización del festival, los que me transmitían su completa satisfacción por cómo se había desarrollado el mismo. Sus cansados rostros tras el esfuerzo realizado el fin de semana, esbozaban una sonrisa por el trabajo bien hecho. ¡¡Enhorabuena sois geniales!!!

AFTERMOVIE

Desde allí y tras unos días de ocio turístico me dirigí a Hoflarm, donde me esperaban fuertes emociones el siguiente fin de semana, pero eso es otro capítulo que os contaremos en breve, mientras comienza la cuenta atrás hasta la celebración el próximo verano de la edición 30ª aniversario de KRACH AM BACH, una edición que será especial y que ninguno deberíais perderos.

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