Reseña: TECHNICOLOR BLOOD.- ‘Technicolor blood’

Los canadienses TECHNICOLOR BLOOD nos presentan un caleidoscopio de sonidos psicodélicos con atmósferas cósmicas que beben del legado del sonido espacial de HAWKWIND, pero que también lo hacen de los ecos del garage de finales de los 60’s, el kraut alemán de mediados de los 70’s y los dictados de la neo-psicodelia del siglo XXI. Canciones que se desarrollan entre hipnóticos ritmos con un motorik sideral y que golpean entre sintetizadores y guitarras ácidas creando un entorno ingravitatorio muy atractivo para el oyente.  Conjugando pasajes más pesados con melodías acarameladas consiguen un equilibrio entre lo difuso y lo ensoñador. Sin duda una apuesta llena de frescura en la que el fuzz se pone al servicio del atrayente poder del cosmos. Sus seis temas crean un sonido transversal que bebe de distintas fuentes sonoras en busca de un objetivo único. Sus trepidantes ritmos van llevando los temas en volandas para surcar los espaciaos siderales sin caer en lo anonado. Manteniendo un espíritu vintage, los psiconautas TECHNICOLOR BLOOD cierran las heridas con un arco iris multicolor que tiende puentes entre lo futurista y los vestigios del pasado. Kosmiche, ácidos, pesados y espaciales, sus temas siempre encuentran una salida para ofrecer un aliciente al oyente. Todo un viaje etéreo de rock psicodélico contemporáneo con unos genes arraigados en los pioneros del kraut, el garage y el rock ácido de tintes siderales.

‘TECHNICOLOR BLOOD’ está disponible vía LeBackstore Records .

TECHNICOLOR BLOOD son: Marty (voz, guitarra, sintetizadores), Boredom L (bajo, sintetizadores), Carl Ulrich (batería) y Spacy Steph (guitarra).

‘Last night’ abre el álbum con incipientes ritmos kraut , psicodelia garagera y una innata vocación HAWKWIND. Su trepidante ritmo se enturbia con sintetizadores y elementos lisérgicos emanados de las guitarras. Con un aroma vintage el tema cambia su vocación a la mitad del tema para sumergirse definitivamente en un espacio heavy-psych de gran calado. Incrementando su pesadez, el tema mantiene un aura sideral.

Mostrando mas aristas en su sonido psicotrópico ‘Moebius’, mantiene los ritmos hipnóticos con melodías más aromatizadas.  El carácter espacial de la banda no resiente por la pesadez de algunos de los desarrollos de este caleidoscópico tema. Manteniendo una atmósfera vintage los ecos de la neo-psicodelia se reflejan entre sus fornidos riffs y sus acarameladas voces. Rezumando acidez, la guitarra se retuerce en pasajes lisérgicos.

Tomándose su tiempo para arrancar, ‘Sonic space sister’ se convierte en una odisea cósmica por insondables espacios psicodélicos. La nave nodriza canadiense se recrea en una atmósfera kosmiche más propia de los 70’s con pasajes envolventes llenos de un misterioso magnetismo. Elevando la intensidad con sutileza un nuevo caleidoscopio sonoro se muestra ante el oyente. Ritmos cadentes y voces chamánicas toman elementos del siglo pasado para crear una canción en la que quedan reflejadas las distintas influencias de la banda. Su motorik cósmico, se acelera en busca de algún lugar en el espacio sideral. Efectos, distorsiones y un ritmo trepidante flotan en un entorno interplanetario que acaba por engullir el tema.

Los ecos Hawkwind regresan en la poderosa ‘War on terror’. Sus atmosféricos pasajes entre sintetizadores y ritmos diabólicos se engrosan para crear otro tema impactante en su viaje a los confines del universo. Un trémolo insistente en la guitarra genera un sonido aturdidor que va modulándose con destreza creando un estado narcótico para el oyente.

Con un ritmo más suave ‘Never comander’ se desarrolla entre sintetizadores que mantiene la vocación cósmica de los canadienses. Creando una dualidad entre la atmósfera y las melodías vocales, la psicodelia profunda se representa con buenas guitarras y un aspecto más retro, sin salirse de su propuesta sonora. Lisérgico, turbio y espacial, la canción combina distintos elementos para crear un todo impactante.

El álbum cierra con los tambores marciales en ‘Prisioner’ para sumergirnos en un nuevo agujero negro de sonidos psicotrópicos.  Ecos neo-psicodelicos que se salpican con guitarras difusas en un tema kraut con un sonido pesado, pero a la vez psicotrópico. Incluso con elementos casi blues aportados por la armónica, la canción gravita en el lugar en el que los canadienses se sienten mas cómodos, los confines del universo.

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LeBackstore Records

RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

DUNBARROW.- ‘DUNBARROW III’ (Noruega) vintage, hard-rock, hard-progressive, retro, folk, proto-doom, stoner

SAVANAH.- ‘OLYMPUS MONS’ (Austria) Stoner fuzz, psychedelic-rock, progressive-rock, doom

A BETTER TOMORROW.- ‘SPIRITUAL CROSSING’ (Francia) Stoner, soul, jazz, fuzz, vintage, metal, hard-rock, ocult-rock, heavy-rock

OLD BOYS’ BLUES EXPERIMENT.- ‘OLD BOYS’ BLUES EXPERIMENT’ (UK) Stoner, psychedelic-rock, blues, heavy-psych, heavy-blues

BALEFULLIES,. NOSTALGHIA (Italia) alternative, psychedelic-rock, Stoner, garage-rock

TECHNICOLOR BLOOD.-  ‘TECHNICOLOR BLOOD’ (Canada) psychedelic-rock, kraut, space, psychedelic, heavy-psych, post-punk

HIGH N’ HEAVY.- ‘V’ (US) heavy-rock, hard-rock, stoner, proto-doom

PILOT VOYAGER.- ‘OVERHEATED MAN’ (Hungría) jam, heavy-psych, instrumental, psychedelic-rock, space,

EXPO SEVENTY.- ‘EVOLUTION’ (US) psychedelic-rock, heavy-psych, drone, 70’s, experimental, kraut, space

BLEETH.- ‘HARBINGER’ (US) post-metal, ocult-rock, Stoner, doom, post-rock, noise, psychedelic-rock

MAD CHICKEN.- ‘CHICKEN OF THE GRAVE’ (Brasil) hard-rock, heavy-rock, stoner, 70’s

MARANATHA.- ‘MARANATHA’ (US) doom, sludge, Stoner-metal, metal

DR. COLOSSUS.- ‘I’M A STUPID MORON WITH AN UGLY FACE AND A BIG BUTT AND MY BUTT SMELLS AND I LIKE TO KISS MY OWN BUTTV’ (Australia) Stoner, fuzz, proto-doom, hard-rock, heavy-rock

ALASTOR.- ‘ONWARDS AND DOWNWARDS’ (Suecia) stoner, Stoner-doom, retro, hard-rock

FAGUS FLUVIALIS.- ‘FGEMME FATALE EP’(Alemania-Japón) dark-wave, electronic,

CIRITH UNGOL.- ‘HALF PAST HUMAN’ (US) heavy metal, metal, 80’s

HERMIT’S WEEDSON.- ‘AS ABOVE SO BELOW’ (Francia) Stoner, psychedelic-rock, progressive-rock, fuzz, doom, heavy-psych

HANS HJELM.- ‘FACTORY RESET’ (Suecia) psychedelic-rock, progressive, instrumental, psychedelic, post-rock

KING WEED.- ‘SMOKING LAND PART. III’ (Francia) stoner, psychedelic-rock, heavy-psych, instrumental

OCTOPUS DIVER.- ‘STAR DIVER’ (Francia) psychedelic-rock, psychedelic, instrumental, heavy-psych

ORANGOTANGO.- ‘KERINTJI – SUMATRA VOL​.​II’ (Portugal) instrumental, stoner, psychedelic-rock, progressive, psych-doom, desert-rock

ELECTRIC HAZE.- ‘GET IN LINE’ (Suecia) hard-rock, heavy-rock, classic-rock, 70’s, 80’s, Stoner

PROSPERINA.- ‘FLAG’ (UK) stoner, post-metal, hard-rock, grunge, alternative, rock, progressive

BLOODVAULT.- ‘BLACK SKY ILLUSIONS’ (Grecia) hard-rock, psychedelic-rock, heavy-rock, stoner

HEAD.- ‘EARLY WORKS’ (US) 70’s, heavy-blues, psychedelic-rock, hard-rock, retro, acid-rock

BOAR.- ‘HULLUUDEN MANDALA’ (Finlandia) Stoner, doom, drone, noise, psychedelic-rock

SAGE.- ‘SAY GOODBYE!’ (Suecia) progressive-metal, stoner, hard-rock, doom, metal

ARGONAUTA RECORDS.- ‘DEVOURING THE MOUNTAINS VOL. 5’ Stoner, metal, post-metal, drone, psychedelic-rock

ADAM BOSTOCK.- ‘LOST IN TIME’ (UK) alternative, rock, metal, grunge

KYRA KIRA.- ‘LORD KILLER’ (US) metal, hard-cor, doom-metal, punk, sludge, Stoner, Stoner.metal

Reseña: DUNBARROW.- ‘Dunbarrow III’

Cada álbum de DUNBARROW tiene un sonido inquietantemente clásico y, en palabras de la propia banda, «una crudeza espeluznante». Los noruegos siguen firmes en apostar por sonidos retro herederos del proto-metal de los 70’s de bandas como SIR LORD BALTIMORE, PENTAGRAM y los inevitables SABBATH. Esto es algo que, sin duda, hacen con maestría, pero también tiene la habilidad y destreza para ofrecernos bellos pasajes de hard-progresivo con una cadencia WISHBONE ASH, con su dupla de guitarras. En ‘III’ también encontramos canciones que nos deleitan con sonidos folk más propios de otros tiempos, unas vibraciones que evocan prados y bosques y que beben del progg escandinavo. Pocas bandas saber desarrollar estos sonidos vintage sin caer en lo anodino, pero DUNBARROW supera con creces todas las expectativas que puedas tener de una banda del siglo XXI tocando canciones del siglo pasado. Con relatos oscuros más propios de Edgar Allan Poe, el quinteto noruego nos ofrece un sonido personal, pero que puede enganchar a fans de bandas como Kadavar o Graveyard y sus atmósferas vintage. El álbum se siente como si hubieras descubierto una misteriosa grabación de medio siglo escondida en una decrépita mansión abandonada. Quizás haya una nota adjunta, pidiendo a su mensajero que tenga cuidado. Por desgracia, quien quiera que poseyera la cinta aparentemente nunca sobrevivió. Es decir, parece que hay una historia solemne en este álbum, no solo en la letra, sino en el sonido en sí. . Algunos de los temas guardan una estructura parecida en cuanto a su desarrollo. Una parte que nos introduce ala desarrollo de la trama, un acto central, y un epilogo en el que la dupla de guitarras revolotea en solos que hacen partícipe al oyente de su relato. Así consiguen el equilibrio entre la pesadez y un sonido limpio en el que también cabe la melodía. Seguramente estemos ante su álbum más pesado hasta el momento, aquí las guitarras y sobre todo el medio bajo, suena turbios y difusos entre sus armonías lóbregas y envolventes. Pero no solo eso, DUNBARROW también tiene la capacidad de mostramos paisajes épicos más propios de relatos de cuentos y leyendas del pasado, done los elementos folk y los desarrollos progresivos encuentran un espacio para la magia. ‘III’ se postula como la obra de su discografía hasta el momento, y además un álbum que cualquier amante de los sonidos retro de calidad, no debería de perderse.

‘III’ se grabó en Cederberg Studio en Kristiansand (Noruega). Al igual que con todos sus álbumes anteriores, el vocalista Espen Andersen diseñó en el estudio. Sin embargo, para este largo, enviaron la grabación al destacado productor noruego Christer André Cederberg (Anathema, Shining, Animal Alpha, 22) para finalizar la mezcla. ’III’ está disponible vía Blues For the Red Sun.

DUNBARROW son: Espen Andersen (voces), Sondre Berge (bajo), Kenneth Lønning (guitarra), Eirik Øvregård (guitarra) y Pål Gunnar Dale (batería).

Preparando el ambiente, misteriosos pasajes de bajo nos introducen en ‘Death That Never Dies’. Sin prisa para arrancar el tema eclosiona en una sucesión de riffs de marcado carácter retro. Con esa cadencia Sabbath el tema nos traslada a recónditos espacios de un relato de cuentos y leyendas. Lleno de épica y con una estructura marcada, el corte oscila entre solos de guitarra que su superponen custodiada por una gruesa base rítmica. Cambiando el ritmo con parones y acelerones, los momentos del oscuro hard-progresivo adquieren tintes dramáticos con una voz penetrante y a la vez melodiosa. Lleno de energía, se enzarzan en una espiral sónica que acaba por taladrar nuestros cerebros. Lleno de efectividad, la banda sabe como hacernos partícipes de su narrativa.

‘In My Heart’ se muestra mucho más pesado con su cadente y gruesa línea de bajo. Con un sonido crujiente y unos tambores poderosos van construyendo un tema con sabor añejo. Los oscuros sonidos vintage aflorar con una brillante ejecución. Si, son sonidos del pasado, pero con el poder de ese martillo con cuatro cuerdas, adquieren una dimensión a la altura de cualquier banda Stoner del siglo XXI. Los primeros retazos del legado de bandas como Wishbone Ash hacen acto de presencia. Oscilando entre desgarradores momentos, con otros más acolchados la armonía se balancea. Las guitarras, al igual que en el tema anterior, toman su protagonismo en la parte central. Con tonos que nadan en sonidos más propios del hard-progresivo, las incursiones proto-doom son usadas con acierto en momentos puntuales.

Nuevamente el sonido retro de ‘Worms of Winter’, nos traslada a los 70’s en una fusión SabbathWishbone Ash, con un atrayente resultado. Jugando un papel protagonista la voz de Espen Andersen, seduce al oyente con distintos registros que siempre consiguen su objetivo. Dando una vuelta de tuerca una segunda voz culmina el tema. Este fue uno de los temas que la banda nos había adelantado, y con el que elevó las expectativas de este tercer trabajo de los suecos. El tema trasmite la sensación de estar en un entorno frío y oscuro en el que el vierno polar eclipsa por momentos la luz.

En ‘Turn in Your Grave’ se produce un giro en el sonido de DUNBARROW. Cantos folk evocadores de los prados y bosques, nos llevan a alegres pasajes más propios de progg sueco. Con suavidad el tema avanza sin perder su vocación retro. Elementos de viento y la guitarra acústica hacen que la fuerza de los temas anteriores desaparezca. Jugando con los coros y un sonido tradicional. Casi siete minutos llenos de magia que sirven de bálsamo al derroche de fuerza del comienzo del álbum. Sin renunciar al grave sonido del bajo, lograr atenuar la fuerza de sus tambores para crear una brisa hechizante con elementos progresivos.  recreándose en la misma melodía el tema se difumina con pastoral final de acordes acústicos.

Para despertarnos del sueño del corte anterior ‘When It’s All Over’ retoma la herencia de Sir Lord Baltimore dotando el tema de épico. Con el legado del heavy-rock en el horizonte, el corte consigue conjugar el hard-retro, lo progresivo, y aderezarlo con unas dosis de stoner de tintes proto-doom. Sus pegadizos riffs y los registros más agudos de su vocalista logran crear otra canción con sabor a heavy-rock setentero.

‘Curse’ incide en una fórmula que funciona. Y cuando va bien, ¿Para que tocarlo? Estos chicos tienen muy claro su objetivo, quieren sonar al pasado, pero remodelando la pesadez y ‘gordura’ de su sonido. Nuevos guiños a Pentagram y los ecos proto-doom, crean una canción tenebrosa y oscura, pero de un ritmo trepidante y pesado. Los habituales escarceos con las melodías llenas de magnetismo aparecen para poner la guinda a un corte de retro-rock de alto nivel con sus ritmos pegadizos.

El camino continúa con ‘Lost forever’. Aquí parecen modular la contundencia dejando paso a atmósferas más melódicas. Sin perder un ápice de fuerza el rock añejo en estado puro hace acto de presencia custodiado por esa gruesa línea de bajo y melodías de guitarra que frenan su ímpetu pare dejarse llevar por paisajes más psico-progresivos. Dinamismo y virtuosismo sobre un cadencioso ritmo que parece ir a cámara lenta. Proto-doom primario pero efectivo.

En una atmósfera más inquietante y oscura ‘Turns to dust’ pone el cierre a un álbum brillante y sin fisuras. Con una dualidad de voces van escribiendo un relato sombrío en el que reflejan el espíritu del sonido del hard escandinavo. Momentos de nostalgia aparecen en una canción en la que nuevamente la melodía tiene un papel fundamental. Chamánicos pasajes brumosos nos narcotizan con su poder lisérgico con nuevos guiños a Wishbone Ash en versión más pesada y tosca.

Dunbarrow

BLUES FOR THE RED SUN

Reseña: SAVANAH.- ‘Olympus Mons’

Cuatro años han tardado los austriacos SAVANAH en componer y pulir su tercer álbum ‘OLYMPUS MONS’, pero la espera, ha merecido la pena. Evocando con el nombre del álbum a la montaña más grande del Sistema Solar, sus surcos, rezuman una monumentalidad con la que consiguen su álbum más pesado y progresivo hasta la fecha. Sus pesados y difusos riffs, colorean un espectro sonoro que golpea con la contundencia stoner, pero que también sabe explorar territorios psico-progresivos con gran acierto. Cuatro largos temas con desarrollos monumentales que saben coquetear con el metal, la psicodelia e incluso el heavy-rock. Envueltos en fuzz intoxicante, su crujiente y aturdidor sonido se amortigua con desarrollos psico-progresivos de gran belleza. ‘OLYMPUS MONS’ es el álbum que consolida a la banda afianzando su sonido pesado hasta cotas no vistas en sus anteriores álbumes. Entre su mastodóntico sonido, podemos encontrar ecos de Kadavar en alguno de los temas, pero también de bandas como Greenleaf o Colour Haze, eso unido a la inclinación progresiva que aportan a sus vigorosas canciones, hace que este álbum consiga salir de los estereotipos de la escena Stoner. La marca de doom psicodélico del trio retumba y ruge, conectándonos a la tierra y nos transporta a un estado de éxtasis. El álbum transita en una tortuosa travesía sonora en la que podemos encontrarnos distintos escenarios sonoros por el camino, pero todos ellos sin perder la fuerza y contundencia. Un álbum genuino y una aventura galopante, que guía al oyente a través de un sueño mágico. Estos maestros instrumentistas pintan paisajes serenos repletos de imaginación, color y estilo, sin apresurarse en sus canciones, por el contrario, las dejan que respiren y suden, saboreando la posibilidad de descubrir un reino nuevo y extraño. Cada canción es un relato de esta odisea sonora que culmina con su particular homenaje a la montaña más alta del universo en un tema de 13 minutos que bien podría resumir la esencia del álbum. ‘OLYMPUS MONS’ es la grandiosidad del sonido pesado en estado puro.

SAVANAH son: Benny Schwarz (bajo, voz), Jakob Gauster (guitarra) y Felix Thalhammer (batería). ‘OLYMPUS MONS’ está disponible vía Stonefree Records y Ripple Music.

‘Kaleidoscopia’ abre el álbum con guiños de metal y riffs poderosos. Su grueso sonido y las dosis de fuzz lo convierten en un corte cegador. Con una carencia proto-metal en los registros vocales y cierto aroma a KADAVAR, los austriacos van creando un relato épico. El grueso sonido que su bajista y cantante Benjamin Schwarz, inunda todo de la grandiosidad del sonido del desierto. Mientras la guitarra revolotea dibujando en el firmamento múltiples líneas heavy-rock. En la parte central la canción reposa su sonido en un espacio chamánico con pasajes heavy-psych salpicados por ramalazos de rabia. Con elementos de blues, el tema vuelve a engrosar su sonido en una eclosión grandilocuente de Stoner-metal. Con la suficiente capacidad para colorear de pasajes más progresivos el tema, los austriacos golpean con fuerza hasta noquear al oyente con su conjunción de estilos.

Con un ritmo cadente de vocación retro, ‘Velvet sarf’, se desarrolla entre nebulosos bosques psico-progresivos. El monolítico bajo y una guitarra que se inclina hacia los dictados de Colour Haze, van construyendo un relato que contrasta con la dureza del corte anterior en su primera parte. Solo un espejismo que queda disuelto con una oleada de riffs y pasajes más propios de Greenleaf. Aquí las melodías vocales juegan un papel fundamental para darle brillo a un sonido monolítico innato en SAVANAH. La conjunción de fuzz, monolíticos riffs bajo ritmos retro y los tonos progresivos logran un resultado atractivo. Sus paisajes ensoñadores contrastan con lo plomizo de su sonido. Aquí está el gran aval de la banda y del álbum. El equilibrio entre estilos aparentemente tan diferentes funciona a la perfección. Un tema de gran potencial en el que todo resulta bien ensamblado.

‘Tharsis’ rompe la dinámica del resto de los temas. En esta ocasión solo tres minutos son suficientes para desarrollar un corte en el que la aspereza del metal se conjuga con una atmósfera que cruje. Lento, plomizo, y metálico, el tema no duda en explorar espacios más sosegados con aditamentos psico-progresivos.

Evolucionando lentamente en su intensidad, ‘1982’ golpea con sus ásperos riffs por una senda más propia de los dictados del metal. Con un gran trabajo melódico, las voces surfean entre las agrestes olas de su contundente sonido. Los tonos progresivos se mestizan con los dictados del Stoner-metal en una combinación atrayente para el oyente. Con esa dualidad de suaves voces y crudos riffs, los 9 minutos del tema resultan completamente fascinantes. Los constantes cambios de escenario sonoro son ensamblados para construir un ‘todo’ que funciona y fluye con soltura. La fisonomía del tema va cambiando para dejarse seducir por un espacio más psicodélico en el que los solos afloran dejando patente el virtuosismo de su guitarrista.

Con un nombre tan majestuoso, el tema más largo del álbum tenía que ser precisamente ‘Olympus Mons’. Trece minutos que conjugan todos los referentes de SAVANAH. Con guitarras que se retuercen en solo infinitos la canción navega entre fuertes ritmos por un espacio pesado pero que oscila constantemente. Con pasajes de psicodelia ensoñadora custodiados por cadentes tambores la banda se deja llevar casi a modo de jam por un escenario más amable y calmado. No faltan los golpes del errático bajo entre sus finos desarrollos. Sus desarrollos heavy-psych dejan espacio a melodías vocales llenas de un encanto atrayente mientras el tema se adentra en bosques progresivos. Haciendo ondular la canción por agrestes pasajes, la intensidad va oscilando para construir un corte de gran monumentalidad. Con una lenta cadencia rítmica el corte avanza con parsimonia, sin prisas, ofreciendo los pasajes más lisérgicos de toto el álbum para poner el broche final a un gran trabajo que refleja la evolución de la banda austriaca.

Savanah

StoneFree Records

Ripple Music

Reseña: ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD.-‘Mystic Goddes

ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD publican su segundo álbum ‘MYSTIC GODDESS‘. Un agujero de gusano en un viaje cósmico con una versatilidad que les embarca a explorar distintos estilos que van desde la psicodelia, el Stoner y el hard rock con aroma de blues de los 70’s. Sus surcos atraviesan tormentas de meteoritos con riff de alto octanaje que confluyen en un vórtice intergaláctico. Con una producción cruda y voces con guiños a DANZING, su sonido bebe de la fuente de KYUSS con algún sorbo SABBATH, pero también recoge el legado del hard-blues retro para rebozarlo en fuzz arenoso y potente. Las canciones fluyen ofreciendo siempre al oyente altas dosis de energía contagiosa con un sonido difuso pero efectivo.  Envueltos en una neblina psicodélica, su sonido navega entre las crudas aguas del sonido primitivo de la gloriosa década de los 70’s y un espacio cósmico en el que los dictados del stoner rock se ejecutan con maestría dotándolos de un cierto sabor añejo. Un sonido sucio que se adorna con cuidadas melodías que consiguen atrapar al oyente. Retumbando como una tormenta virulenta, su bajo ofrece una pesadez que sirve de soporte a sus balanceos lisérgicos para llevarnos a misteriosas atmósferas que acaban explotando tras pasar por momentos más contenidos. Magnéticos y sin complejos, los de Ohio se visten con los sonidos del desierto en una combinación que a veces toma prestados ecos vintage más propios del norte de Europa. Sus descargas de fuzz intoxicante consiguen aturdir los sentidos del oyente para llevarle a un placentero viaje por laderas siderales con honestos pasajes de blues ácido. Un álbum esotérico que deja espacio a una particular mística en la que los sonidos ásperos golpean con fuerza dejándonos noqueados en un éxtasis narcótico y psicotrópico. Tampoco faltan suaves pinceladas doom entre sus arrolladores riffs, con dos guitarras que siempre aparecen en el momento justo.

‘MYSTIC GODDESS’ fue grabado en los Soundhouse Studios de Seattle en febrero de 2020 por Jack Endino, y está disponible vía Small Stone Recordings

ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD son:
Caleb Weidenbach – voz
Nico Schmutz – guitarra
Justin Laubscher – guitarra
Trevor Berecek – bajo
Harry Silvers – batería

‘Mystic Goddess’ abre el álbum con una ambientación oriental y acordes de guitarra en tonos blues. En una atmósfera psicodélica el tema va fluyendo lentamente creando una introducción en sus primeros dos minutos, para explotar en una conjunción Stoner y heavy-psych en la que se vislumbran sonidos del pasado. Un fuerte bajo y las inserciones de la guitarra van dando forma a una canción que se vuelve más pesada, pero sin llegar deflagrar definitivamente.  En su parte final el tema desciende a mágicos pasajes psicodélicos describiendo un entorno protector y agradable para el oyente sin perder su halo de misterio.

Una hipnótica línea de bajo abre ‘Wasteland’, un tema de blues ácido con aroma a 70’s.Cadente pero lleno de fuerza sus riffs retro-stoner golpean con su difuso sonido. La ahogada voz trata de aflorar entre la espesura del tema. El riff principal guarda los cánones del Stoner, mientras la melodía ondula en un espacio en el que la psicodelia está muy presente. Su aspecto vintage se ve asediado por los momentos en el que el estribillo principal se eleva arrastrando su sonido a un espacio más pesado.

‘Agua caliente’ se desarrolla entre pesados riffs Stoner y ecos de salvaje hard-rock setentero. Con buenas dosis de fuzz y un sonido grave, su pegadiza armonía se contagia con facilidad. Un tema crudo en el que la voz se vuelve algo más melodiosa con una cierta inclinación blues. Su ritmo constante solo se ve alterado por momentos de psicodelia pesada que son engarzados entre sus pasajes hard-blues. El fuerte ritmo de los tambores se mantiene durante todo el tema aportando un sonido primitivo más propio de bandas como Josefus. Si bien la voz parece algo ahogada, su registro dota al tema de ese aire primitivo y retro.

Riffs evocadores del hard-retro hacen de ‘Out of the gallows’ otro corte salvaje Enel que el pasado y el presente se fusionan. Un tema de Stoner con alma de crudo blues rock de comienzos de los 70’s. Sin sutilezas, el tema se muestra poderoso y pesado entre sus solos de blues ácido. Toda una apisonadora rítmica que únicamente se perturbada por el afilado sonido de la guitarra. Sin duda un tema perfecto para una fiesta de moteros en un garito con olor a bourbon.

En un tono más oscuro los crujientes riffs de ‘Unholy Trinity’ se dejan llevar por un sonido retro con melodías vocales desagarradas. Tratando de volverse más ácido el tema usa elementos psicodélicos manteniendo una calma tensa. En la parte central la canción se vuelve más turbia y pesada, caminando por una senda Stoner en la que el excelso bajo retumba con un sonido aturdidor de inclinación doom.

‘MK Ultra Violence’ mantiene la fórmula de recuperar los sonidos primitivos y vestirlos de difusos riff Stoner. Una conjunción hard del pasado con un sonido más contemporáneo con un resultado atractivo. Ondulantes riffs, cambios de ritmo y guitarras afiladas crean una espiral de sonidos pesados que pone a prueba los esguinces cervicales. Nuevamente los sonidos pesados se adornan de ritmos llenos de gancho entre salvajes solos de guitarra asesina.

‘Lucifyre’ con sus casi once minutos es el tema en el que la psicodelia más aromática aparece en un álbum con canciones directas y ásperas. Su introducción suave, cadente y oscura nos introduce en un bosque del que emanan efluvios lisérgicos.   Con una brisa oriental, su grueso bajo aporta la pesadez en unos desarrollos más chamánicos. Aquí el blues vuelve a hacer acto de presencia entre oleadas de riffs de vocación doom. Algún tono Sabbathico se une a una fiesta que supone una encrucijada de estilos en los que la psicodelia parece tomar más protagonismo.

Con la suficiente habilidad para mestizar las influencias presentes en sus genes, la banda solventa los pasajes con voces llenas de fuerza. Las guitarras se inclinan por desarrollos heavy-psych, mientras el bajo y los tambores ponen el músculo. El tema cierra entre extrañas locuciones y pasajes atmosféricos.

Cerrando este brillante trabajo, ‘Ordo Ab Khao ’nace de acordes acústicos no vistos en el resto del álbum. Algo que ofrece una nueva visión de una banda solvente. Sin embargo, el blues y la psicodelia vuelven a estar presentes en una curiosa canción que acaba sucumbiendo a esas vibraciones en su parte final, eso si, prescindiendo completamente de la pesadez del resto de temas.  

 

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