Reseña.- BIG SCENIC NOWHERE.- «Vision Beyond Horizon»


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El supergrupo BIG SCENIC NOWHERE se gesta entre dos pesos pesados de la escena desert-rock como son Gary Arce (guitarra de YAWNING MAN) y Bob Balch (guitarra de FU MANCHÚ). Un proyecto que crece lo suficientemente pronto como para abarcar a miembros como Tony Reed (teclados, voz y batería (MOS GENERATOR), Mario Lalli (bajo) (FATSON JETSON, YAWNING MAN), Per Wiberg (teclados) (SPIRITUAL BEGGARS, ex-OPETH, KAMCHATKA), Bill Stinson (batería) (YAWNING MAN), Nick Oliveri (bajo) (MONDO GENERATOR, ex-KYUSS, etc.), Lisa Alley (voces) e Ian Graham (voces) (THE WELL), Alain Johannes (voces y guitarra) (QOTSA, THEM CROOKED VULTURES, Chris Cornell, ELEVEN). Con un elenco así, las expectativas con grandes y el resultado puede ser algo apoteosico. En sus comienzos Balch y Arce lanzan riffs de guitarra y pistas de un lado a otro, juntando las partes de la canción un movimiento a la vez. Compartir su música y desarrollando una química para construir algo nuevo basado en sus experiencias individuales van añadiendo elementos. De esta manera, la banda se fortalece para la cohesión entre quienes lo hacen posible. Gary visitó a Bob, el cual grabó las pistas y reunió lo que se convirtió en progresiones más fluidas, y las canciones resultaron, destacando las diferencias de estilo entre los dos. Después de que Balch arregló las canciones, se dirigieron al estudio para obtener pistas básicas. En el transcurso de unos meses, los músicos comenzaron a enviar sus contribuciones al disco. Primero fueron las voces de Tony Reed, luego Lisa Alley e Ian Graham de The Well y, por último, Alain Johannes. Tony Reed también proporcionó algunos sonidos de sintetizador vintage, junto con Per Wiberg, y Alain agregó algunas partes adicionales de guitarra. El resultado final es un álbum que está tan lleno de talento que da miedo. Es el resultado de artistas experimentados que han crecido hasta este punto. Si bien todos sus estilos son diferentes, la colaboración creó un álbum hermoso y único. «VISION BEYOND HORIZON» Quedará en los anales del stoner como un documento de nuestro tiempo, una biblia para todo lo relacionado con el desierto y el desert-rock. Es un álbum muy embriagador y merece toda la atención. Así que siéntate, relájate y viaja detrás de la cortina sónica de estos moradores del desierto.

«The glim» abre con pesados y cadentes riffs. Una cálida y magnética voz transita entre  sus riffs hirientes. El sonido del desierto se percibe en cada acorde, pero no solo eso, ya que las bien trabajadas melodías vocales apaciguan la virulencia de su sonido. Un manto de psicodelia acaba envolviendo el tema entre difusos riffs que se repiten y elementos sinfónicos. Variado y rico en matices, el corte es todo un bálsamo para curar nuestra alma.   

Mucho mas diabólica, «Paranoid», transita guiada por frenéticos ritmos punk, herederos de los origines del rock del desierto. Una batería diabólica empuja al resto de los instrumentos entre los que destaca en gran trabajo de bajo.  Un tema rápido y directo que no hace prisioneros en sus menos de dos minutos. 

«Then i was one», puede ser el paradigma del desierto mas psicotrópico. Fuzz entre los cactus y cálidas voces, entre un aroma de pesadez en cada nota. Contrarrestando la fuerza instrumental las voces ponen el contrapunto a esa fuerza sobre estrofas melodiosas. El resultado es un magnético tema que pule sus rugosas aristas dando forma a un  corte que ofrece dos visiones de si mismo.  

Impregnados de psicodelia atrayente y misteriosa, «Mirror image» se desarrolla en oscuras atmósferas con una cadencia rítmica soportada en una impactante línea de bajo que marca el devenir del tema. Voces y coros entrelazados entre difusos riffs que pisan con paso firme en esa atmósfera desértica. Resulta chocante que a pesar de su solidez, sean las voces las que acaben marcando el devenir del corte. El tema lleva en su interior buenas dosis de fuzz desértico, especialmente en su parte final. Un tema enigmático que va contoneándose entre distintas vibraciones en esa espiral de sonidos que juegas con con la oscuridad y la luz. 

«Hidden wall» nos devuelve los sonidos atmosféricos con la sensualidad de unas hechizantes voces. Reflexivos, sin perder la esencia, aquí se descubren los momentos más bellos de un álbum que no duda en coquetear con distintas influencias para finalmente conseguir un sonido propio. La tristeza y la melancolía descrita en cada acorde con esos tonos grises pausados. Nuevamente encontramos el lado más psicodelico en contraposición con la pesadez de otros temas del álbum. Un relato que nos mece sosegando nuestros sentidos. Las fornidos y difusos riffs acaban explotando de una forma contenida cuando en su segunda mitad, las voces se vuelven más virulentas en su desasosiego. Aquí el juego vocal y los efectos de pura psicodelia pesada acaban construyendo un caleidoscopio psicotrópico de grandes dimensiones. Contenidos pero ácidos, no pierden el aroma de la arena y del viento de los yermos escenarios de los surgieron sus componentes. No en vano se trata del tema de mayor duración, y eso constituye una oportunidad para desarrollarlo en mas de un sentido. 

El hard rock setentero y los contemporáneos sonidos stoner confluyen en «Shadow form the altar», sucumbiendo los primeros en beneficio de las resonancias del desierto. Difusos en sus riffs, y ondulante en su estructura, el tema siempre mira para delante en un avance sin retorno sobre una estructura de ritmos que se repiten y que poco a poco se modulan entre las cálidas voces. Pesados pero contenidos,  la banda sabe crear esas densas atmósferas en las que el aire se hace irrespirable. Ciertos vientos exóticos se cuelan entre la bruma aportando un tono de frescura al plomizo y cegador tema. 

«En las sombras» sigue jugando con la misma vocación psicodélica. Aquí el bajo nos seduce entre acarameladas voces y elegantes acordes llenos de sutileza entre los envolventes efectos. Un nuevo canto lleno de sentimientos sobre bellas melodías que se elevan entre atmosféricos espacios con algún guiño floydiano. Sus acordes nos acarician con delicadeza mientras la voz nos seduce con el derroche de sensualidad de cada estrofa. Seis minutos y medio llenos de intensidad emocional que la banda consigue transmitir con gran habilidad. 

«Tragic motion lines» se instala en el escenario descrito en el corte anterior. La elegancia de los acordes de la guitarra y ocasionales descargas de fuerza, van construyendo un corte que bebe de la psicodelia setentera para adornarse con ecos más oscuros propio de escenarios proto-metal o incluso heavy-rock. Las melodías vocales son cuidadas con esmero incluso en los momentos en los que el tema en engruesa en su sonido. Una erupción ocasional entre el plácido prado sonoro que van componiendo. Con aura noventera a su alrededor, el corte camina en la placidez con un intrincado ornamento compositivo que agranda la estructura hasta espacios de gran monumentalidad. 

El jardín del edén que nos describe «The war years» nos presenta a BIG SCENIC NOWHERE más plácidos y místicos que en resto de las composiciones. Persistiendo esa herencia floydiana que nos había mostrado alguna de las canciones anteriores, aquí se desnudan dejándose seducir por esas vibraciones en momentos de psicodelia progresiva ejecutado con mimo y esmero. Delicados y bellos, cada pasajes va mimando nuestro alma en una redención interior. Un tema terapéutico que muestra el lado más tierno de unos músicos que cuando quieres pueden hacer explotar la montaña más alta, pero que su indudable calidad les permite ofrecernos otros registros completamente maravillosos. 

 

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TESOROS DEL SIGLO XX: GRAVY TRAIN.- «Gravy train»

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Entre las numerosas bandas nacidas en el Reino Unido a comienzos de los setenta se encontraban GRAVY TRAIN. Con Cuatro álbumes publicados, en 1970 realizaban su disco homónimo “GRAVY TRAIN”. A menudo comparados con Jethro Tull por la incorporación del sonido de la oscilante flauta, su estilo podríamos encuadrarlo en la escena heavy-progresiva, aunque no solo se quedan ahí. Ocupando un espacio entre los propios Tull y Black Sabbath, las guitarras fuzz y el peculiar registro vocal de Norman Barret no han tenido el reconocimiento que se legado realmente merece. Blues y elementos de jazz se entremezclan en su apuesta por el hard rock a la que añaden elementos del sonido Canterbury e incluso algún momento Pink Floyd, de hecho, el segundo tema del álbum se llama “Dedicated to Syd”, por lo que no existe margen para la duda. Esa combinación entre dulzura y garra hace del álbum una joya que debería de haber tenido un mayor reconocimiento y que quedó en el cajón del olvido debido a la cantidad de bandas que surgieron en aquellos días.

Si te gustan bandas como Jethro Tull, Lucifer Was, Blodwyn Pig, no deberías dejar pasar esto.  

“The new one” abre el álbum con ese sonido característico de los primitivos Jethro Tull, con la flauta dominando los espacios del tema. Cinco minutos que pueden sorprender a cualquiera que lo escuche por primera vez. Blues arcaico y elementos de jazz bajo un pegadizo ritmo.

Dedictated to Syd” parte cadencioso y cansino con la flauta y la guitarra poniendo los cimientos de un tema de gran complejidad con unos arriesgados momentos vocales. .

Esa flauta ensoñadora de J.D. Hughes camina por escenarios más propios del folk rock, para poco a poco ir construyendo un tema progresivo en el que las voces agudas se sobreponen a la voz principal. Aquí nuevamente podemos identificar el legado Tull a lo largo de sus siete minutos.

Pero sin duda es “Coast road” el tema que podría definir el álbum. Blues construido con ladrillos de una guitarra fuzz y el aromático sonido de la flauta caminando acompasadamente. Aquí encontramos la incorporación del saxo así como los teclados para sumergirnos en escenarios más propios del jazz rock y la psicodelia. La garra y sentimiento de la voz hace que el tema adquiera la profundidad del blues más desgarrador. Una melodía de esas que no puedes quitarte la cabeza es la base que soporta esa compleja estructura de la que tanto gusta la banda.

“Enterprise” estalla en una deflagración de hard rock y sonidos heavy progresivos en dos estratos diferentes. Fuertes guitarra en el fondo y la flauta revoloteando en una especie de jam controlada.

Instalado en ese escenario hard rock, “Think Of Life» se muestra como un tema lleno de frescura y fuerza. Fuzz chirriante y densos ritmos son complementados con las mejores melodías del álbum. Un corte pegadizo y robusto que no prescinde de los ornamentos tradicionales del folk rock, a pesar de ser un tema de puro rock enérgico.

El álbum cierra con “Earl Of Pocket Nook», otro tema de puro hard-rock que cuenta con las florituras del característico sonido de la flauta. Potente y aireado, en él, la banda se permite alguna licencia progresiva al igual que en el resto del álbum en improvisaciones que alcanzan los quince minutos.

La banda estaba compuesta por Norman Barrett (voz y guitarra) Barry Davenport – (batería) J.D. Hughes (flauta, saxo y voces) Les Williams (bajo y voces),

Reseña: ISLES OF MARS.- «Isles of mars»

a4213650809_16¿Eres amante de bandas como May BlitzLeadhoundCaptain BeyondSir Lord Baltimore o Graveyard? Si  la respuesta es SI, no deberías pasar por alto el debut de los alemanes ISLES OF MARCH.

Con la brújula puesta en los sonidos del proto-metal y el hard-rock setentero el trío de Manheim, compuesto por David S. (voces y guitarra) Dave Brechbilder (batería), Gregor K. (bajo) , sin impostar su sonido nos ofrecen su propia visión de aquellos gloriosos ecos. Siempre debemos de diferenciar cuando una banda trata de “copiar” vibraciones del pasado y cuando éstas nacen con naturalidad; aquí estamos en el segundo caso. No se trata de copiar y reproducir el sonido de los días pasados, sino de seguir su propio camino y disfrutar con la música hecha con honestidad y con sudor tras unos buenos ratos en el local de ensayo con unas cervezas haciendo lo que verdaderamente les gusta. Esa es la sensación que tengo tras escuchar este magnífico trabajo. Siempre es una alegría encontrarte con bandas así, con esta frescura desbordante y este sonido nítido en el que los instrumentos se respetan unos a otros, siempre en busca de una causa común. Todo con mesura, con ritmos llenos de dinamismo que van serpenteando incorporando distintos elementos que no hacen sino enriquecer cada tema. Con las suficientes dosis de proto-metal, de blues y de psicodelia consiguen su objetivo para deleite de todos nosotros con un solo pero…. Sus veinticinco minutos no son suficientes, ¡¡¡¡Quiero más de esto!!! Esperemos que esto solo sea el principio de más entregas,

“Psychopompos” abre sin miramientos con riffs retro bajo una dinámica base rítmica. Dejando claro por donde van los tiros, y con unos instrumentos sonando cristalinos van serpenteando por escenario de hard-rock clásico. Tonos retro sin estridencias y un aroma a blues adornado con vientos de psicodelia, construyen un tema a semejanza de los Graveyard que nos sorprendieron en sus comienzos. El sonido de wah-wah de la guitarra zigzaguea en un avance que jamás mira hacia atrás. Viejas vibraciones con un enfoque moderno. Instrumentos que toman su momento de protagonismo en beneficio de un objetivo común. Con la suficiente acidez como para estar hablando de hard rock estereotipado a pesar de que sus armonías puedan resultarnos conocidas. Un tema en el que todo suena fresco y cristalino a pesar de que los alemanes utilizan sonidos con mucha solera. La guitarra de David S. juguetea constantemente con tonos que abarcan la psicodelia y el blues mientras sus compañeros lo le pierden jamás de vista.   

Con cadentes ritmos más propios del proto-metal que todos conocemos, “Black tongue” me recuerda a esos crudos sonidos que ambientaban los primeros años de la década de los setenta en el Reino Unido. Contagioso y siempre ondulante, pero con la mirad apuesta en el horizonte conjugan coros y voces divertidas y pegadizas. Leves ecos Sabbath que dejan paso a solos ácidos en los que el wah-wah. Arrastra a la base rítmica. Un tema para subir el volumen y apretar el acelerador. Con dos partes bien diferenciadas pero amarradas con acierto, se dejan llevar por atmósferas más psicodélicas entre los poderosos ritmos proto-metal. Vibrante e infeccioso sus notas rezuman humo narcótico y estimulante a pesar de que sus riffs caminan como un paquidermo.

Una apertura purpleliana arranca en “Lady atrocity” para golpearnos con toda la energía hard. Oscilaciones en plena línea retro-rock ponen de actualidad aquellos viejos sonidos que nos enamoraron hace décadas. Estamos ante un tema primitivo que es suavizado por su vocalista David. Fluyendo de forma natural el tema recorre meandros y cascadas a lo largo del tema, fluyendo todo de forma natural. Una orografía ondulante que no se detiene ante nada, lo que no significa que encuentre remansos a su paso en los que ofrecernos su lado más lisérgico. Manteniendo el espíritu del rock cavernícola el corte es ejecutado con moderación. Uno de esos temas en los que uno no es capaz de encontrar fisuras.

En aguas algo más calmadas y con coloristas riffs netamente retro, “Fields of elysium” tardan poco en despeñarse sobre sus vitales ritmos en un catálogo de riffs pegadizos. Siempre dejando espacios para la calma y por una senda cercana a los primeros Atomic Rooster incorporan leves pinceladas psico-prog. Un leve toque de color entre el proto-metal casi ortodoxo que la banda practica con tanto acierto. Sin mirar atrás se despeñan por precipicios escarpados en los que las guitarras miran hacia los lados para buscar aromas psych que amortigüen el descenso con floridas fragancias llenan de frescura. Si ofreciendo poderosos riffs, los alemanes se encuentran en su ambiente, en estos escenarios más experimentales no le andan a la zaga. Brillantes momentos de psicodelia colorista adornan un tema con nervio, pero también con sentimiento y belleza.  

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RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

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Álbum de la semana:

DEWOLFF.- «TASCAM TAPES» (Holanda) rock, retro-rock

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CHANG.- «SUPERLOCOMOTODRIVE EP» (Alemania) desert rock, garage, hard-rock, heavy-psych, kraut, psychedelic-rock, rock

SPIRITS OF THE EARTH.- «NOT COMING BACK» (UK) space-rock, psychedelic-rock, electronic, stoner. heavy-psych 

WILDEORNES.- «SEETHIN’ WITHOUT A HEATHLEN (ALL PROCEEDS TO RED CROSS BUSHFIRE RELIEF)» (Australia) metal, hardcore, heavy-metal, stoner

THUS LIVE HUMANS.- «DUAL DUALITY» (Francia) blues, blues-rock, hard-rock, rock

STRANGE MELIZMA.- «RAVEN TALES» (Rusia) rock, fussion, blues, psychedelic-rock, 

SATÁNICO PANDEMONIUM.- «CULTO SUICIDA» (Mexico) doom, sludge

HEAVY PREACHERS CLUB.- «LOVE REVENGE OBEDIENCE» (Austria) hard-rock, stoner, 

33.- «SPLIT 33 – ROOM ME» (Francia) stoner, heavy-psych, ocult-rock, doom

HEELA MONSTA.- «HEELA MONSTA» (Brasil) rock, psychedelic-rock, stoner

KURSE.- «PROPHECIES, EPISODE I: THE AWAKENING» (Canada) doom, metal, stoner

PINK CIGS.- «PINK CIGS» (UK) hard-rock, proto-metal, hard & heavy, 

PEOPLE TAKING PICTURES.- «INFORMATIVE NOISE» (Australia) alternative, psychedelic-rock, shoegaze

LOTUS THIEF.- «ORESTEIA» (US) avant-garde, post-rock, space, experimental, ambient

SOMETHING DEAD.- «EVERYTHING IS A PROBLEM« (Suecia) alternative, fuzz, stoner, desert-rock, punk, hardcore

SUNDOWNER.- «SUNDOWNER EP» (Australia) sludge, metal, stoner, doom

BEEF SUPREME.- «THE UNTHINKABLE» (US) desert-rock, stoner, hard & heavy, metal

Reseña: DEWOLFF.- «Tascam tapes»

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La primera vez que ví sobre el escenario a DEWOLFF tuve la sensación de haber hecho un viaje en tiempo a la California de finales de los sesenta. Tres jovenzuelos ataviados con pantalones de campanas y camisas de flecos con largos abrigos reflejaban por su aspecto su verdadero leitmotiv musical y una forma de vida. Lo vintage está más de moda que nunca, pero estos chicos han sabido reflejar en sus álbumes los sonidos analógicos como pocos. «TASCAM TAPES», el séptimo álbum del trío, va más allá en su vocación por recuperar los sonidos de los setenta llevándolos al extremo de crear un álbum con unos recursos mínimos. Ellos mismos definen su álbum así: «Grabado en el camino por menos de 50 dolares y con un sonido como si fuera de un millón de dolares». La aventura parte de grabaciones efectuadas durante su última gira, bien en el autobús de la banda, en hoteles, entre bastidores en clubes o simplemente en algún lugar al borde de la carretera con una grabadora analógica Tascam Porta Two de cassette que el propio Pablo compró por menos de esos 50 dólares. Los temas están tocados utilizando solo una guitarra, un micrófono, y una muestra con varios ritmos de batería almacenados por Luka van de Poel y un sintetizador antiguo alimentado por batería. Sin hammond, sin amplificadores y sin batería. El resultado es un álbum fresco y sencillo con temas cortos que toman elementos blues, soul, rock clásico en los que se perciben aromas sureños y que quita la razón a quién dice que sin grandes produciones no existe el éxito. Para ellos, el exito reside en su naturalidad y autenticidad. Algo diferente y divertido para los músicos holandeses con un gran protagonismo de los registros vocales y los coros. Con esa austeridad de medios, no podía ser de otra manera, los holandeses ofrecen un interesante álbum para una banda que parece haber nacido en el momento equivocado, pero que desde su precocidad han ido asentandose y consiguiendo cada vez mas adeptos a su causa. 

Poco mas de media hora de música en un invento arriesgado, pero en el que los múscios se muestran relajado, sin ataduras. Una especie de broma con un resultado curioso y apetecible en el que DEWOLFF siguen siendo muy reconocibles. Retro rock en estado puro, sin aditivos y con el blues presente en casi todos los cortes.

«Northpole blues» parece incidacarnos el camino que va a recorre el álbum. Blues en tonos sureños con registros que me recuerda un híibrido entre Edgar Winter y Dave mason en su etapa americana.  Inevitables coros con falsetes en un sencillo tema lleno de frescura como el resto de los temas del álbum. Saliendose del guión con extraños efectos en su parte final. que aportan un halo psicodélico.

La contagiosa y pegadiza «Blood meridian» se muestra más rock con unas guitarras más contundentes y un alma soul-rock que recuerda el sonido de finales de los setenta.

Cambiando el registro hacia tonos funk, «It ain’t easy» con el bajo dirigiendo el tema, aparece apacible y acaramelado en sus melodías vocales sin faltar esos solos finos y elegantes.

«Rain» se muestra en forma de pseudo-balada bajo tonos melancólicos y algún coqueteo jazz. Susurrante y pausado el tema vive entre tonos grises.

El blues e incluso algún momento country rock, sirven de soporte a «Made it to 27».  Los aires sureños se tiñen de coros negroides con algún escarceo blues soportado sobre la caja de ritmos. 

Saliendo de alguna manera de la vocación retro pero sin renunciar al sonidos vintage, «Nothing changing» incide en la apuesta soul con duetos vocales más propios de finales de los ochenta. Casi discotequera, la caja de ritmos crea un sonido más completo.  

«Let it fly»  transita por la senda del funk y del soul. Un corte fresco y divertido que despide destellos luminosos.

Con sonidos rudimentarios en linea Seasick Steve, «Blood meridian II» se adorna con con el sonido de la cja de ritmos y efectos que hacen mutar su vocación hacia una modernidad que parece alejarse de su apuesta vintage.  Un atractivo corte nacido de la precariedad con magníficas voces y ritmos pegadizos.

El blues de ojos azules que había intuido en alguno de los temas anteriores se adorna como solos hirientes y registros soul en «The Awesomeness Of Love». El tema suena más comtemporaneo a pesar de su espíritu blues gracias a los efectos sintetizados.

Siguiendo esa estela del blues de ojos azules, «Love Is Such A Waste»  con una vocación funk, destaca por su insistente ritmo y por la acaramela voz que nos masajea y seduce bajo una hipnótica linea de bajo. Parece aparecer en un segundo plano el sonido de un órgano retro que envuelve el tema en un manto de calidez sin perder su luminosidad.

Una magnifica balada construida sobre medios tiempos y una melodía vocal llena de romantiscismo encontramos en «Am i losing my mind». Un tema para acercarte a tu pareja y susurrarla al oido mientras la acaricias. Bello y apacible tema  con espacio para reconfortantes acordes de guitarra apollados en un sinfonismo que no llego a atisbar su origen. Un tema cautivador.

Como cierre del album los alegres tonos funky de «Life is a fish tank» parecen fluir de un dia luminosos. Un tema que contagia optimismo y en el que incorporan efectivas armónicas. Guitarras incorporadas con mesura completan otro atractivo tema.

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