Reseña: GRYFLET.- ‘Petrichor’

Los británicos GRYFLET publican su nuevo EP ‘PETRICHOR’ con tres canciones atmosféricas impregnadas en pasajes psicodélicos en una atmósfera en la que se palapa la tensión. Como si fueran canciones inacabadas, sus desarrollos instrumentales transitan por una oscura senda en la que los sonidos heavy-psych coquetean con momentos de una mayor pesadez. EL trabajo deja una sensación de canciones inacabadas, canciones instrumentales que se desarrollan como si no tuvieran un final claro y nítido. Es una sensación extraña, pero que finalmente resulta agradable una vez que te has sumergido con atención en ellas.  GRYLEFT se inspira en clásicos del rock progresivo como Pink Floyd, Camel o King Crimson, pero también en bandas contemporáneas como All Them witches o King Buffalo, por lo que el sonido de este EP puede resultante sumamente familiar.


‘Petrichor’ nos sume en un espacio tenebroso en el que efectos de lluvia van creando la atmósfera en la que se desarrolla el tema. La pausa inicial, con esos cadentes tambores y notas salteadas nos llevan a un entorno más agreste. Un bajo tremebundo y golpes de riffs ásperos parecen anunciar una deflagración que finalmente no se produce. Con elementos psicodélicos la canción se muestra más como una larga introducción que un tema propiamente dicho. El tema se inspira en el olor de la tierra húmeda tras un largo periodo de sequía.

Sin perder el espíritu psicodélico, ‘Fading smog’ con un sonido difuso y atmosférico encuentra a la banda en un entorno heavy-psych. Envolvente en su desarrollo, el tema cuenta con comedidos golpes de aspereza que contrastan con la melodía envolvente que sirve como base argumental. Cadencioso y casi atascándose, el corte avanza a trompicones en una extraña experimentación sonora que finalmente rinde sus frutos.

‘The ending blues’ Como su propio nombre indica, se soporta en una base blusera sobre la que GRYFLET desarrollan largos desarrollos instrumentales de psicodelia pesada en un misterioso y oscuro entorno sonoro. Marcando los tiempos, el tema explora insondables espacios creando un ambiente de gran tensión. Suave en su ejecución, el corte cuenta con atractivos pasajes de guitarra sin demasiados artificios.

Gryflet

Reseña: SONIC FLOWER.- ‘Me and my bellbottom blues’

SONIC FLOWER, el proyecto paralelo de la legendaria unidad psicodélica japonesa CHURCH OF MISERY, nos presentan ’ME AND MY BELLBOTTOM BLUES’, su álbum más pesado y ácido hasta la fecha. Instalados en los sonidos heavy-blues de los 70’s, cada canción se muestra cruda e impactante. Guitarras que se enzarzan en solos interminables en los que la psicodelia aflora en cada riff, ritmos estruendosos y una línea de bajo realmente poderosa, hacen que las canciones se muestren llenas de rabia. Un gratificante viaje a los albores de la música pesada con el blues como protagonista. Todo un regalo para los amantes de bandas como CACTUS, SIR LORD BALTIMORE, BLUE CHEER o el mismísimo HENDRIX, pero también manteniendo intacta una parte de la esencia de su banda matriz, CHURCH OF MISERY. Un álbum impactante lleno de buenas canciones con las que conquistar a los que todavía no los conocen. Estamos ante una bacanal psicotrópica sustentada en blues más primitivo, pero que cuenta también con sonidos difusos más propios de los nuevos tiempos. Rock vintage, rock retro, sí; pero tan sumamente fresco, pesado y diabólico, como para caer rendido a sus pies. Estos hijos bastardos de bandas como FLOWER TRAVELING BAND saben perfectamente cómo manejar los hilos para trasladar al oyente al corazón de los 70’s con una música ácida y corrosiva, pero sumamente fascinante. Capaces de hacer que se levanten de sus tumbas esos viejos rockeros con largas melenas y chupas de cuero que se quedaron en el camino. Un verdadero homenaje al rock más lisérgico y salvaje.

SONIC FLOWER  se formó como un proyecto paralelo de Church of Misery en 2001. Tatsu Mikami (bajista de Church Of Misery) y Takenori Hoshi (guitarrista del segundo álbum de Church of Misery, «The Second Coming») se unieron para tocar más blues y rock pesado instrumental. influenciado por actos de los 70 como Cactus, Grand Funk Railroad, Groundhogs o Savoy Brown. La guitarrista Arisa y el baterista Keisuke Fukawa se unieron rápidamente a ellos. En 2003, lanzaron su álbum debut homónimo de rock pesado y blues ‘Sonic Flower’ en el sello japonés Leafhound Records. Este disco instrumental improvisado con doble guitarra fue aclamado internacionalmente, y tuvieron la oportunidad de apoyar a Electric Wizard, Bluebird o Acid King en sus shows en Japón.
En 2005,  SONIC FLOWER fue al estudio a grabar material nuevo, pero como Arisa estaba embarazada y prevalecían los trabajos diurnos, pusieron a la banda en pausa después de la sesión de grabación. Estas grabaciones han estado durmiendo en la bóveda durante quince años hasta que Tatsu decidió reformar la banda en 2018. Esta vez se asoció con el ex cantante de Church Of Misery: el resultado fue su nuevo álbum ‘Rides Again‘, 2021 a través de Heavy Psych Records. Su nuevo álbum ‘ME AND MY BELLBOTTOM BLUES’ tiene al guitarrista Fumiya Hattori uniéndose a la guitarra, para un lanzamiento a fines de septiembre en el sello italiano. Grabado en Tokio a principios de 2022 y mezclado por el gurú del doom japonés Yukito Okazaki de Eternal Elysium , ‘ME AND MY BELLBOTTOM BLUES’ es «su mayor trabajo hasta la fecha», según Mikami.

SONIC FLOWER son:
Tatsu Mikami – Bajo
Kazuhiro Asaeda – Voz
Fumiya Hattori — Guitarra
Toshiaki Umemura – Batería


‘Swineherd’, aúlla con olor a heavy-blues entre riffs ácidos y ritmos Stoner. Como si de repente nos hubiéramos hecho un viaje en el tiempo los ecos de los primeros Whitesnake aparecen en un corrosivo corte con olor a cannabis. Un sonido sucio más propio de otros tiempos, pero robustecido con distorsiones. Sus fuertes tambores, ese bajo tosco y los solos ácidos, unidos a la gritona voz, hacen al tema imprescindible para conocer a esta banda. Sin duda esto es echar un órdago a las primeras de cambio.

Con nuestros sentidos todavía aturdidos por el corte anterior, ‘Love Like Rubber’, con su fantástico groovy destilla blues psicodélico de alto octanaje. Con una cadencia Sabbath, los ecos del proto-metal se embadurnan de blues viscoso en otro corte de gran pesadez. Tosco en su presentación, su orgánico sonido hace que en tu cabeza retumben esos ritmos monolíticos y corrosivos.

‘Black Sheep’ eclosiona entre gruesos riffs por una senda retro en la que el blues ácido es el protagonista. Voces rabiosas aportan el tono de crudeza necesario para una propuesta como esta. Heavy-blues asesino con un groovy que de inmediato conecta al oyente a su particular espiral lisérgica. Su incuestionable espíritu retro hace que el tema se construya a semejanza de los temas primitivos de comienzos de los 70’s. Más de seis minutos en los que los japoneses dejan espacio para impactantes solos de guitarra bajo una instrumentación, en esta ocasión, más contenida.

 Entre distorsiones y gruesos golpes stoner, ‘Captain Frost’ mantiene el nivel con elementos más contemporáneos sobre una base heavy-blues completamente atronadora. Construido sobre un riff que se repite, las melodías vocales y su sucio sonido se complementan con acierto para mostrarse como un corte lleno de autenticidad. El tema cuenta con los habituales guiños a los sonidos más psicotrópicos y una dualidad de guitarras bien ensambladas.  

En una atmósfera más pantanosa, la humeante ‘Quicksand’ nos sitúa en un entorno sureño propio del swamp rock. Otro corte intoxicante y pesado que combina el blues rural con vibraciones más plomizas. Rítmico y con gancho, el corte se desarrolla en una espiral que repite su armonía manteniendo su espíritu 70’s. Algo más psicodélico que el resto de canciones, su sencilla estructura resulta de fácil digestión para el oyente.

Con más duración que los temas precedentes, ‘Poor Girl’ no se sale del guionEn esa frontera entre el hard-rock más primitivo, el blues pesado y humeante es el leit motiv de otra canción ácida y cruda. El tema cuenta con brillantes pasajes de psicodelia ácida en los que la banda deja fluir su creatividad por esa senda marcada por el blues, mostrando un aspecto más psicotrópico e hipnótico. Contenidos por momentos, SONIC FLOWER parecen divertirse con lo que hacen.

Con casi diez minutos, el tema de cierre del álbum ‘Sonic Flower’, retoma ese espíritu de jam en una bacanal de sonidos lisérgicos, hard-rock y por supuesto blues. En esta canción la rabia y la fuerza parece por momentos, ceder su ímpeto para ofrecer un entorno melodioso que contrasta con la crudeza del interior de sus canciones. Un gratificante viaje chamánico a las raíces de una psicodelia más propia de otros tiempos.

Sonic Flower official

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: MUTAUTU.- ‘Graveyard of giants’

‘GRAVEYARD OF GIANTS’, el segundo álbum de los retro-rockers finlandeses MUTAUTU presenta una mezcla de sonidos retro enraizados en las vibraciones de bandas como GRAVEYARD o THIN LIZZY con ciertos guiños a Neil Young en modo casi progresivo. Un verdadero plato gourmet, aderezado con sutileza con especias stoner, que consigue fusionar el hard-rock, el proto-doom de los 70’s en un auténtico manjar sonoro que hará las delicias de los paladares más exigentes. Una brillante mezcla que funciona auspiciado por una voz profunda y cautivadora. Sin inventar nada nuevo, MUTAUTU consiguen revitalizar unos sonidos añejos, con unas magníficas canciones creadas sobre sabrosas armonías de guitarra y una imprescindible atmósfera vintage. Usando con mesura elementos progresivos y con pinceladas de blues, el trio finlandés crea un álbum épico con una narrativa fantástica. Un bajo difuso, unas guitarras que chirrían entre riffs hard & heavy y una estructura armónica oscilante, son argumentos suficientes para sumergirse en unos surcos llenos de vida. Si a eso añades una magnífica voz y unas cautivadoras melodías, el éxito está garantizado. Su rock atemporal sirve para recordar que todavía se puede seguir escarbando en el infinito vergel de sonidos del siglo pasado, y hacerlo con solvencia y honestidad. Porque eso es precisamente lo transmite ‘GRAVEYARD OF GIANTS’, sonidos familiares, recreados con la personalidad de una banda nacía décadas después de que aquellos sonidos pesados conquistaran el mundo. Estamos ante un magnífico álbum que evoca los momentos en los que la música se tornó más oscura y densa, pero lo hace , desde la frescura y la serenidad. ‘GRAVEYARD OF GIANTS’ es un álbum que ningún fan del rock clásico de los 70’s debería perderse, porque si lo hace, se perderá un gran tesoro.

MUTUATU son:
Ismo – Guitarra y voces
Jyri – Bajo
Sampo – Batería

‘Ruins’ abre el álbum con un sonido a caballo entre Graveyard y Thin Lizzy. Un aroma retro se respira en una melodía juega con el hard-rock y el blues de los 70’s. Suave en su desarrollo, el tema nos ofrece una visión de vibraciones vintage en las que se aprecia la herencia de los sonidos nórdicos de los 70’s. Con algún elemento progresivo, la canción contiene buenos solos de guitarra que de inmediato fascinaran al oyente en un ambiente que a buen seguro te resultará familiar.

En un entorno más sosegado, ‘Lost shoes blues’ contiene humeantes pasajes psicodélicos sobre su estructura blues. Suave en su desarrollo, las cuidadas melodías parecen acariciar al oyente en un escenario presidido por la melancolía. Con algún riff difuso y una cálida línea de bajo consiguen que la canción resulte como un agradable bálsamo sonoro. Otra canción con un sonido atemporal que conjuga los ecos del rock clásico con algunos momentos stoner. Resulta muy atractivo el equilibrio entre el grosor del bajo con el wah wah de la guitarra en este oscuro corte.

‘Hear them coming’ se muestra más luminoso en un relato con nítidos elementos de hard-progresivo y buenas melodías que parecen mirar de reojo al legado de Neil Young. Una pincelada sutil, pero sumamente enriquecedora de un tema que explorar sin rubor los sonidos vintage desde la calma. Una banda sonora de relatos de cuentos y leyendas en el que las melodías vuelven a tratarse con esmero. Su dinámico ritmo oscila balanceándose entre esas vibraciones más propias del siglo pasado.

La oscuridad de los sonidos proto-doom de su apertura, aparece ejecutada con pausa en ‘Graveyard of giants’. Un contraste fascinante en un corte que nos susurra con una instrumentación fornida pero que nunca sobrepasa el límite. Si bien la canción se envuelve en un turbio sonido, con el trabajo melódico consiguen el equilibrio. Un apacible paseo por espacios de calma en el que aparecen figuras más dinámicas que no eclipse su verdadero espíritu. De nuevo, el buen trabajo melódico da un brillo especial a otra canción que en sus entrañas tiene algo de Thin Lizzy, aunque serían muchas las referencias que podríamos usar para definir este sonido tan familiar.

‘Home’ recoge una épica legendaria más propia de otros tiempos. En tonos progresivos, MUTAUTU parecen escribir un relato heroico que rememora grandes batallas de armeros y caballeros. Un cuento mágico ejecutado con maestría y un ritmo pausado, en una canción que parece mirar con añoranza a un pasado glorioso.

Cabalgando en melodías de rock clásico ‘Lonely boy’ avanza entre golpes de hard-rock contenido y efectivo. En un tono optimista, la canción parece soportarse en elementos del medio oeste en una combinación sumamente atractiva. Un riff principal que se repite una y otra vez acaba por convencer al oyente.

Cerrando el álbum ‘Queen of rats’, con una vibración Neil Young, nos ofrece fantásticas y pegadizas melodías que se mestizan con momentos mas propios de Rory Gallagher. Suave y con una belleza cautivadora, sus melodías seducen al oyente entre pasajes psicodélicos y guitarras brillantes. Uno de los temas más elaborados y experimentales, con una superposición de guitarras que crean un aturdidor espacio. Un magnifica forma de concluir un álbum mágico y lleno de belleza.

Mutautu

Reseña: FREEDOM HAWK.- ‘Take all you can’

El cuarteto de Virginia Beach regresa con más confianza que nunca y ofrece su esfuerzo más sincero hasta la fecha, derramando sus corazones en cada latido y nota de las nueve canciones de su nuevo álbum ‘TAKE ALL YOU CAN’. La promo que recibí decía: ‘Imagina a Ozzy Osbourne estrellándose en una fiesta de generadores con Fu Manchu en la costa de Virginia Beach. Lo tienes: un álbum proto-pesado divertido y de sonido cálido con suficiente combustible para que dure años’. Palabras sumamente acertadas que bien definen su espíritu, pero son muchos más los alicientes para sumergirte en su escucha. Alejados de propuestas estereotipadas, FREEDOM HAWK, dejan patente su talento en un álbum con un gran cariz melódico, pero con un corazón primitivo. Sus vibraciones de proto-metal herederas de los primeros Sabbath, están marcadas por el registro vocal de su cantante T.R. Morton y su similitud con Ozzy Osbourne, pero no se quedan ahí. Las atmósferas retro se enriquecen con golpes de hard-rock acido de los 70’s y con arrebatos de heavy-rock 80’s. Un cóctel único, pero sumamente apetecible en el que la psicodelia tiene su parcela de protagonismo. Sin duda, un trabajo fresco que hace que cada canción ondule constantemente entre subidas y bajadas de intensidad, haciendo que nada resulte monótono.  Sin duda un álbum oscuro, pero sumamente refrescante en su presentación que recoge todos elementos que un verdadero amante de los sonidos pesados de inspiración retro puede esperar. Una forma única de crear canciones inspirándose en sus experiencias que solo podían provenir de vivir cerca del océano, hablando de ese estilo de vida y evocando imágenes del cálido sol, cabalgando las olas, navegando con la capota abierta y festejando en la playa. 

‘TAKE ALL YOU CAN’ está disponible a través de Ripple Music

FREEDOM HAWK son:

TR Morton : voz y guitarra  Lenny
Hines : batería
Mark Cave : bajo
Brendan O’Neill : guitarra

‘Age Of The Idiot’ rezuma riffs de alto octanaje adornados con una conmovedora voz etérea destilando atractivas melodías. Estribillos pegadizos que no te podrás sacar de la cabeza. Heavy-rock con reminiscencias Sabbathicas especialmente en el registro vocal. El tema ondula entre distintas influencias estilísticas sin perder su verdadera esencia.

Por la senda del proto-metal de los primeros 70’s, ‘Take All You Can’ recupera esos vestigios Sabbath para componer una canción llena de gancho. Riffs oscuros que golpean constantemente entre ondulantes ritmos de vocación retro. Su sonido heavy-rock se enriquece con las cuidadas melodías voces y un ritmo trepidante del que afloran solos asesinos.  Toda una cabalgata de rock ocultista lleno de vitalidad.

En un tono más pausado ‘We All Need Rock N’ Roll’ parece beber del manantial del blues y el rock clásico de los 70’s en otro brillante episodio sonoro. Con una roma campestre, la banda construye un tema contenido en el que no faltan buenos solos de guitarra bajo una sencilla melodía. Eso no impide que la cabra tire al monte y los riffs retro se vuelvan más turbios y contundentes a medida que la canción avanza.

Seize The Day’ parte de susurrantes pasajes en los que la psicodelia hace acto de presencia. El lado más calmado de FREEDOM HAWK refleja a una banda que sabe manejarse bien en diferentes registros. El corte ondula con bajas y subidas de intensidad con un resultado brillante.

Con energías renovadas ‘Never To Return’ arde entre riffs difusos y poderoso tambores bajo un escenario heavy-rock y voces evocadoras del legado de Ozzy, algo presente en gran parte de las canciones. Nuevamente construyendo el corte a partir de un riff, se sencilla estructura se desarrolla con el suficiente atractivo como para caer rendido a sus pies.

Sin salirse del guion From The Inside Out’ navega entre aguas retro con ecos de Kadavar y su canción ‘The old man’ en su riff principal. Coros y estribillos pegadizos, completan otra canción divertida y llena de dinamismo con un inequívoco sabor a proto-metal 70’s y con la sombra de Sabbath en el horizonte.  

‘Skies So Blue’ se mantiene explorando esos sonidos más propios de los 70’s. Con una guitarra afilada y una armonía difusa y pesada, la canción ondula a toda velocidad por territorios hard & heavy sin complejos, pero también es capaz de poner la pausa con pasajes atractivos y contagiosos para el oyente. El tema se adorna con unas pinceladas blues.  

En una atmósfera humeante el blues lisérgico hace acto de presencia en la entrada de ‘Comin’ Home’. Pero estos chicos tienen muchas inquietudes y en lugar de ceñirse al guion, insertan golpes de heavy-rock en un corte que se sustenta en pasados pasajes de plácida psicodelia con reminiscencias de blues ye incluso algún elemento progresivo. Uno de los cortes más narcóticos del álbum, que demuestra que FREEDOM HAWK saben cambiar el registro, y hacerlo con solvencia. El tema se encabrita en su parte final, con diabólicos pasajes de tintes retros ejecutados a un frenético ritmo. Aquí, los ecos Sabbath vuelven a aparecer en la voz.

Como broche final ‘Desert song’, mantiene las revoluciones bajas entre el envolvente sonido del órgano vintage y hermosos pasajes psico-progresivos más propios de los 70’s. Un corte de gran magnetismo en el que la banda de Virginia mira más que nunca al pasado con un sonido retro auspiciado por una magnífica melodía.  

FREEDOM HAWK:
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RIPPLE MUSIC:
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Reseña: COLOUR HAZE.- ‘Sacred’

La publicación de un nuevo álbum de COLOUR HAZE, siempre es una buena notica, pero si además contiene unas canciones tan geniales como las de ‘SACRED’, la alegría se convierte en fiesta para los sentidos. Había algunas dudas de cómo afectaría al sonido de la banda la partida de su bajista Philipp, pero el 14º álbum de los de Munich, nos confirma que COLOUR HAZE, siguen siendo los mismos. Con más de 25 años de existencia, la banda sigue manteniendo intacta su esencia, pero a su vez, no deja de explorar nuevos caminos sonoros para no caer en la monotonía. En este nuevo álbum hay de ambas cosas, canciones que suenan a COLOUR HAZE sin ninguna duda y otras en las que las fronteras del sonido de la banda continúa expandiéndose. Combinando paisajes ensoñadores de psicodelia pesada, las canciones cuentan con momentos más propios del rock progresivo de los 70’s, pero también con riffs que crujen al más puro estilo stoner. Sin duda un arco iris multicolor en el que la magia aflora cuando menos te lo esperas.  Sus estructuras cambiantes, ondulan entre suaves y gratificantes pasajes llenos de belleza, con momentos de exploración en los que la banda aporta elementos exóticos y golpes de auténtica pesadez. El resultado es un fascinante álbum que gratificará a sus más fieles seguidores. Entre todos estos alicientes, afloran pasajes en los que el sonido mira de reojo a complejas estructuras jazz, algo que se conjuga con pasajes más progresivos y empíricos. Toda la versatilidad sonora se manifiesta con momentos comedidos, en los que las melodías vocales de Stefan ponen la guinda. Estaremos de acuerdo que Stefan no es el mejor cantante del mundo, pero su carisma y la capacidad para trasmitir no solo con su guitarra, sino con su aterciopelada y susurrante voz, es un plus que compensa sobradamente sus posibles carencias. Esto hace que todo resulte más reconocible y cercano para el oyente.  Cualquiera que piense que todo el hilo argumental del álbum es lineal, pronto se dará cuenta de que la realidad es otra. Porque a pesar de los numerosos y fascinantes pasajes psicodélicos presididos por la calma, también encontramos momentos en los COLOUR HAZE nos sume en el caos. En cualquier caso, el poder y calidad de la banda está a prueba de toda duda. COLOUR HAZE mas de dos décadas después, siguen siendo un referente dentro de la escena heavy-psych, y espero, que por muchos años más continúen ofreciéndonos trabajos tan maravillosos como este ‘SACRED’.  

COLOUR HAZE son: Manfred Merwald (batería), Mario Oberpucher (bajo), Jan Faszbender (sintetizador, órgano y piano eléctrico) y Stefan Koglek (guitarra y voz). ‘SACRED’ se grabó vivo en Clouds Hill, (Hamburgo) por Willi Dammeier, en octubre de 2021 y abril de 2022. Coros en ‘In All You Are’ a cargo de Julia Rutigliano. Sobregrabaciones, mezcla y masterización realizadas en Color Haze Studio, por Stefan Koglek. Todas las canciones escritas por Color Haze. Letras de Stefan Koglek 2020/2022. Ilustraciones luminosas de Sara Koncilja. Toda la producción analógica de Stefan Koglek 2022, estando disponible vía Elektrohasch.

Evocando sus raíces, la suave introducción de ‘Turquoise’, nos enseña en camino por ese mundo mágico en el que tan bien se siente COLOUR HAZE. Dos minutos de balsámica pausa para comenzar una cadente travesía plagada de elementos progresivos gracias al órgano y sintetizadores. La comunión con los acordes de guitarra va armando el tema lentamente por las habituales atmósferas oníricas de los alemanes.  Los reyes de los sonidos heavy-psych mantienen la creatividad intacta como demuestra esta bella y mágica canción que lleva su sello de identidad, pero que a la vez ofrece momentos novedosos.

Tras los siete minutos de paseo por el Jardín del Edén, todo se vuelve más pesado en ‘Goldmine’. Aquí el buen trabajo que ofrece su nuevo bajista Mario puede disipar las dudas sobre la marcha de Phillip. Riffs crujientes y un sonido denso y humeante se apodera del corte, mientras las bellas armonías de Stefan afloran con delicadeza entre esa espesa bruma. Con un ritmo más dinámico el corte se eleva con la particular del guitarrista. Ondulando entre lo liviano y lo pesado la canción muestra a COLOUR HAZE en su esencia. Un brusco cambio en la melodía hace que la canción mire a un espacio más experimental en el que las embestidas de pesadez van y vienen. Manteniendo la intensidad, los muniqueses dejan claro que siguen siendo una banda pesada.

‘Idiologigi’, supone un espacio para la experimentación. Repetitivos acordes se embadurnan con riffs que van y vienen cambiando su fisonomía sobre una estructura instrumental con un cierto carácter hipnótico. Creando una atmósfera psico-progresiva, la canción se convierte en una jam en la que cada músico tiene su momento de protagonismo. Mostrándose por momentos caótica, consiguen hacer que las piezas encajen. Melodías progresivas y un aroma a 70’s aflora tras el shock inicial. Avanzando a trompicones, el corte cuenta con monolíticos riffs que mutan su fisonomía en un constante giro argumental. Abarcando un amplio espectro estilístico, el corte coquetea incluso con el jazz por momentos. Toda una Torre de Babel de sonidos y ritmos, que se amontonan unos encima de otros creando un espacio anárquico de gran atractivo.

Los efectos cósmicos nos introducen en ‘Avatar’. La etérea voz de Stefan nos susurra llevándonos a un espacio mágico con el sello de identidad de COLOUR HAZE. Con un hipnótico ritmo y elementos más propio de MOTORPSYCHO, el tema va absorbiendo al oyente entre solos ensoñadores y riffs gruesos. Melodías psico-progresivas se asoman a la luz en tonos joviales impulsadas por exóticos vientos psicodélicos. Por momentos aterciopelado y místico, por momentos poderoso y fiestero. Esta combinación funciona con una cierta mirada al pasado y a los sonidos hard-rock de los 70’s.  

En tonos acústicos ‘1.5 degrees’ se erige como un extraño interludio coloreado por tonos de jazz y sonidos tradicionales llegados de oriente. Sin duda un corte que puede descolocar, pero del que también pueden sacarse gratificantes matices. Emanado gruesos sonidos, los ritmos parecen salir de herramientas mas que de instrumentos.

Embarcándonos en un viaje a través del cosmos ‘See the fools’ nos devuelve a la psicodelia ensoñadora. Suave en su melodía y con un cadente ritmo, la canción explora bellas atmósferas heavy-psych a las que la banda nos tiene acostumbrados. La mejor versión de COLOUR HAZE aflora en un corte con un a línea de bajo llena de magnetismo y hermosos solos de guitarra. Envuelto en un halo místico la canción puede hacernos flotar en un mágico sueño. En su segunda mitad, la entrada de los teclados aporta un tono más progresivo. Un ambiente algo vintage, pero completamente fascinante. Entre tonos nostálgicos se suceden bellos pasajes melódicos que hacen que caiga rendido a sus pies. Magistral. Si alguien dudaba de Colour Haze, aquí tiene la prueba de que siguen siendo una banda única.

Como cierre, la impresionante ‘In all you are’ contiene un vibrante ritmo y estribillos mas propios de la west-coast, entre desarrollos psicodélicos que vuelven a mostrar pasajes exóticos. Una canción colorista que rezuma optimismos en cada estrofa y en cada nota. Nuevamente con aroma vintage COLOUR HAZE se reinventan en un nuevo y fascinante capítulo de su ya larga biografía. Una banda que continúa mirando hacia adelante sin perder su esencia y personalidad. El carácter progresivo de alguna de las partes de la canción lo corroboran nuevamente. Sin darnos cuenta lo que empezó como una suave brisa, acaba convirtiéndose en una tormenta sónica. Un final épico que está a la altura de un álbum magistral.

Colour Haze

Colour Haze website