Reseña: THE SLOW AND EASY.- ‘Hand me down’

SLOW AND EASY, la banda canadiense de blues psicodélico está de regreso con un EP que hace un viaje a lo surrealista lleno de distorsión, voces sensuales y texturas instrumentales inmersivas. Sustentando sus canciones en la pasión y la garra de su cantante Kel Bennet, la banda aplica a sus canciones la fórmula de ’menos es mas’. Porque estas sencillas pero fascinantes cinco pistas, se sustentan en el blues ácido de comienzos de los albores de los 70’s. Ese sonido que popularizaron luminarias como Janis Joplin, Jimi Hendrix, Free… y que en el nuevo milenio es rescatado por bandas como Blues Pills o incluso Lucifer, en sus momentos más calmados. Desarrollándose en un escenario retro, las canciones fluyen entre bellos y sensuales pasajes vocales y una difusa instrumentación empapada en humo cannabico. Sus conmovedores ritmos y su fantástico groovy hace que desde el primer riff cautiven a oyente en una fiesta de sonidos vintage enriquecida con fuzz y riffs stoner, dotándolos de una fuerza descomunal. Un EP que te invita al baile pero que también produce un gratificante efecto balsámico con emocionantes y suaves pasajes llenos de sentimiento. Sin duda un trabajo honesto, sencillo, y con un magnetismo, al que no podrás resistirte.


THE SLOW AND EASY  son: Kel Bennett (Voz/ Teclados), Liam Deak (Guitarra),
Tarun Dawar (Bajo) y Nick Roussel (Batería).

HAND ME DOWN’ fue producido por THE SLOW AND EASY , grabado por Steve Chahley en Palace Sound en asociación con Fuzzed and Buzzed. Mezclado por Steve Chahley, masterizado por Rubén Ghose.

A golpe de hard blues stonerizado ‘Baby (Don’t Let Me Down)’ enseña su poder desde sus primeros riffs. La voz sensual y cautivadora aporta el tono vintage a una canción que toma elementos contemporáneos para engrosar su sonido retro de inclinación 70’s. Divertidos ritmos retro nos invitan al baile desenfrenado en la segunda mitad de un corte que evoluciona a un especial escenario en el que el heavy-rock se fusiona con el blues y las vibraciones Stoner contemporáneas. Piensa en una fusión de BLUES PILLS y LUCIFER. La canción versa sobre alguien que trata de volver con un amante que no sirve para nada en tus tiempos oscuros 

Con atractivos pasajes armónicos ‘Alhambra’ se desarrolla en un tono más suave y un ritmo cadente, pero efectivo. Con una nebulosa de guitarras que beben de la fuente del blues y el boogie rock de los 70’s el corte avanza con buenos ganchos sonoros entre humeantes atmósferas sonoros. Usando por momentos Slide guitarra, los tonos sureños se unen a una pista dinámica y con entrañas fornidas. La piste trata sobre una experiencia visceral en motocicleta

‘Middle’ reposa su sonido en suaves pasajes de blues psicodélico representando un escapismo poético entremezclado con sentimientos de anticipación». Con una atractiva combinación de un ritmo de swing contagioso las voces seductoras crean un paisaje etéreo que mantiene al oyente fascinado. Una pista lenta y comedida con un fascinante poder cautivador.

Romantizando la fuga con tu amante en un tren a través de la tierra de ninguna parteDown the Line’ con delicados acordes acústicos pone el lado melancólico al Ep con la sensualidad de una magnífica cantante a flor de piel. Susurrante, la pista describe un escenario bucólico rebosante de dulzura y belleza. Los medios tiempos van llevando la canción en sus brazos hasta la explosión final en la que todo se vuelve más enérgico y virulento con unos solos de guitarra asesinos.

La tortuosa y enérgica ‘Safer Place’ nos cuenta a ritmo de heavy-blues, la historia de una mujer mayor seduciendo a un chico joven. Con un registro vocal que me recuerda por momentos a Patti Smith, el lamento melancólico gravita entre fuertes ritmos y una instrumentación cruda y difusa. La pista eclosiona en una bacanal de solo lisérgicos creando un entorno sonoro corrosivo y sumamente ácido.

The Slow and Easy 

Reseña: SOUL KITCHEN BAND.- ‘Round one’

Aquellos que me conocen, saben que soy un ávido buscador de bandas desconocidas con apuestas sonoras interesantes. En esa búsqueda de nuevas propuestas para ofreceros a todos los seguidores de DenpaFuzz, la siempre infinita y sorprendente plataforma de bandcamp, me permitió toparme con el trio israelita SOUL KITCHEN BAND, y su álbum debut ‘ROUND ONE’. Sin mucha información sobre la banda, el trio parece estar en activo desde hace alrededor de 3 años, pero no ha sido hasta ahora, cuando ha visto la luz su material musical en forma de un álbum curioso, con unos surcos que rebosan mucha calidad y frescura. Una vez mas una banda nos invita a viajar al corazón de los 70’s a través de canciones que combinan el blues, la psicodelia, y el rock más crudo y auténtico. Así encontramos cortes evocadores del Jim Morrison más chamánico, guitarras herederas de Ten Years After y Allman Brothers, así como ritmos que coquetean con el legado del primer Santana. Un álbum sorprendente y repleto de alicientes para cualquier amante de las vibraciones vintage. Sus ondulantes canciones rescatan esos sonidos vintage que tantas y tantas veces hemos escuchado, y lo hacen manteniendo la esencia de aquellos sonidos, pero aportando su propio toque personal al combinarlos en mezcolanzas a veces imposibles, pero siempre efectivas. Con un espíritu de jam, las composiciones serpentean en su desarrollo haciendo que cada una de ellas, nos presente diferentes ritmos y estilos que son hábilmente enlazados para ser presentados al oyente como un ‘todo’ con sentido. Toda una sorpresa de un año que acaba y que seguramente ya ha ofrecido todo lo que tenía que darnos en cuanto a creaciones musicales de nivel, aunque, nunca se sabe, todavía estamos a tiempo de encontrarnos con alguna otra maravillosa sorpresa como esta.

SOUL KITCHEN BAND son: Ehud Danan (guitarra/voz), Tal Dekel (bajo) y Nachman Baruch (batería).

‘Mud on love’ se desarrolla con un ritmo cadencioso y un espíritu 70’s en el que el blues y el rock clásico se unen en una bacanal sónica de grandes proporciones. La canción oscila entre incisivos pasajes en contraste con parones en los que la intensidad remite. La guitarra ácida refleja el amor de estos chicos por los sonidos vintage en los que el blues tiene bastante protagonismo. Erigiendo por momentos como un alter ego de Alvin Lee, los ritmos de garage aparecen entre su diabólica armonía blusera.

El rock sin complejos de ‘Brain Forest (jungle)’ se adorna con vibrantes ritmos coloristas y un espíritu a caballo entre la psicodelia y el garage rock. El corte es impulsado por una pulsante línea de bajo que nos empuja a una densa atmósfera lisérgica. Allí los pasajes chamánicos de inspiración doorsiana se fusiona con ritmos tropicales y una psicodelia envolvente y corrosiva. La pista no pierde su alma vintage en ningún momento.

En un tono mas ortodoxo de rock clásico setentero ‘Sun’ se cubre de fuertes ritmos y guitarras sólidas en una nueva espiral de vibraciones retro, esta vez en un tono más comedido. Contundente pero no estruendosa, la pista se contonea con ese ritmo dinámico que los israelitas aportan a sus canciones. Esos tambores llevan la voz cantante en otra pista elaborada y cambiante, en la que la psicodelia tiene su dosis de protagonismo.

‘Spin’ vuelve a fusionar ese ritmo colorista con pasajes de blues y psicodelia mas propia de otros tiempos. Una larga introducción psicotrópica realzada por penetrantes solos de guitarra contrasta con un ritmo alegre que poco a poco va calando en el oyente entre nebulosos pasajes atmosféricos con unas gotas de blues ácido. El resultado es una cautivadora jam en la que el wah wah pone el groovy hasta llevarnos a un éxtasis caleidoscópico.

Por la vía directa el garage rock sin complejos evoca laureados momentos de finales de los 60’s en ‘Free’. Una declaración de intenciones en la que las melodías pop con una instrumentación sucia de puro rock and roll, nos invita a la fiesta en otra pista fresca repleta de contagiosos retro.

En menos de un minuto ‘Dalan’ es un breve interludio presidido por el ritmo de tambores.

En este catálogo de sonidos vintage, ‘The road’ se empapa de ritmos sureños y voces chamánicas en una pista que combina luz y sombras, y que acaba abriéndose a una luminosidad, así como una alegría contagiosa. Pero como el resto de las canciones del álbum, la fusión aparece con pasajes psicodélicos superpuestos a esa guitarra más propia de los estados del sur con guiños a los mismísimos Allman Brothers. ¡Una jam por todo lo alto!

Cerrando el álbum, el trio pone la pausa con ‘Deep’. Un balsámico corte ejecutado lentamente con el que los israelitas se dejan llevar por efluvios psicodélicos en un trance sensorial que ayuda a expandir nuestra mente en un boscoso espacio blusero en el que las emisiones lisérgicas son las protagonistas. Sin duda, un magnífico broche final a un álbum versátil, colorista y rebosante de frescura.

Soul Kitchen Band

Reseña: MOS EISLEY SPACEPORT.- ‘Further’

El agujero de gusano que ya usaron en ‘THE BEST OF THEIR EARLY YEAR’ (reseña aquí) sigue siendo utilizado por los alemanes MOS EISLEY SPACEPORT en su nuevo álbum ‘FURTHER’. Con algún cambio en su formación, el proyecto mantiene el espíritu vintage que mostraron en su debut. Estos chicos llegados del planeta de Tatooine saben cómo cocinar las vibraciones hard-progresivas de los 70’s en canciones resultonas y con mucho gancho. Una magnífica colección compuesta por nueva fascinantes canciones que nos recuerdan el legado del pasado modulándolo a los nuevos tiempos. Un sonido reconocible en el que los ecos de Deep Purple se asoman en pistas guiadas por un impactante órgano retro y melodías con mucho gancho. Pero no solo de ello vive el cuarteto, sino que el blues, la psicodelia y el hard rock son ingredientes siempre apetecibles para unirse a esta fiesta retro. Una visión aventurera con un estilo único en canciones de fácil escucha y con las que rápidamente conquistarán nuevos fieles. Porque el rock de siempre sigue vivió, y si lo hace con ingredientes más contemporáneos, el resultado puede ser completamente motivador. La fácil escucha de ‘FURTHER’ esconde en su interior los suficientes elementos como para que nada resulte superfluo, esto hace del álbum un plato muy apetecible para los fans de los sonidos vintage llegados de los 70’s. Esa imaginaria ciudad futurista que da nombre a la banda, mantiene la vida intacta, lo cual es muy de agradecer para aquellos (entre los que me encuentro) que nos vimos sorprendidos por su propuesta sonora hace tres años, cuando vió la luz su primer trabajo. La aventura continúa.

En un entorno psico-progresivo de manual ‘Ashes to Ashes’ gravita en una orbita vintage en la que alguna pincelada blues aparece entre su propuesta de rock añejo. Ejecutado con suavidad, el corte camina lentamente en busca de un entorno más contundente. Con elaborados desarrollos progresivos la banda alemana nos recuerda esas vibraciones setenteras tan apetecibles. Funcionando como un conjunto, destacan especialmente los pasajes en los que el órgano retro evoca momentos mas propios de bandas como DEEP PURPLE sin que su sonido en conjunto sea similar. Aquí encontramos constante meandros que enriquecen una canción larga pero con mucho atractivo.

‘Drop Out’ contrasta del corte anterior por el dinamismo de unos riffs y unas melodías que sin rubor se zambullen en las aguas del rock retro de los 70’s. Manteniendo ese espíritu intacto, la canción es guiada por el efectivo sonido del órgano custodiado por buenas melodías vocales y un ritmo efectivo y solvente. La fiesta de sonidos vintage se desata sin complejos una vez mas.

Retomando las canciones de diez minutos, ‘Space Shift’a pesar de tener más elementos experimentales, nos presenta una bacanal de vibraciones retro. El poder de ese órgano diabólico vuela mi cabeza una vez más.  Purpleliano en sus entrañas, el vibrante corte parece escorarse a sonidos más contemporáneos en una combinación siempre agradable y resultona. En la segunda mitad la canción desciende a un fascinante entorno psico-progresivo en el que el sonido de la guitarra pone el perfecto contrapunto a los pasajes del órgano, auténtico motor de la banda.

En un tono más oscuro y pesado ‘Raised by a Lioness’ coquetea con el blues y el boogie rock con una propuesta atractiva y cautivadora que rápidamente invitará al oyente al desenfreno y el baile. Alejado de convencionalismo, estos chicos tienen su propia fórmula para cautivarnos sin caer en los convencionalismos de las bandas retro.

‘Cocaine Blues’ mantiene el tipo a base de golpes de riffs solventes y un ritmo divertido en el que el blues-rock se fusiona con el hard progresivo de los 70’s. Su pegadiza melodía y una fornida instrumentación hacen el resto en otro corte de innato carácter vintage.

Casi como continuación de la canción anterior ‘Laika’ mantiene la esencia hard-prog de los alemanes con golpes de Stoner y constantes guiños a las vibraciones vintage del siglo pasado. Una pista divertida que es ejecutada con un frenesí aturdidor. El juego de los estribillos hace que la pista resulte fluida en su transitar por este escenario psico-prog en el que poco a poco van sumiéndose cada una de las canciones.

Sin cambiar sustancialmente el guion en ‘Scattle Cat’ parece que la banda se deja llevar por el fuzz y los vibrantes sonidos proto-stoner. Turbio dinámico y con el suficiente gancho como para rendirse a sus pies, la canción se sale de alguna manera del resto de cortes con un sonido más contemporáneo. A pesar de ello sus entrañas contiene ese elixir mágico que hace que las canciones de MOS EISLEY AIRPORT suenen como compuestas décadas atrás. Aquí los elementos cósmicos brotan más nítidamente hasta sumirnos en un caos sónico aturdidor.

Si la mayor parte del álbum está compuesto por canciones de larga duración, ‘Laika II’ supone el contrapunto con sus tres minutos. Un suspiro de sonidos casi devocionales que contrastan con la mayor parte de las canciones. Coros celestiales y una instrumentación atmosférica son los argumentos en esta ocasión en un corte que de alguna manera, se decanta por el sinfonismo.

‘ I’m a Robot Dancer’ pone la calma a un álbum vibrante y divertido con tonos más coloristas y florales. Un tempo suave y una melodía vocal que va aumentando el tono, construyen otra canción vintage que supone un soplo de aire fresco a un álbum notable.

Mos Eisley Spaceport

Reseña: LUCID SINS.- ‘Dancing in the dark’

Los orfebres escoceses del ocult-rock de los años 70’s regresan con un hermoso álbum de sonidos vintage que te arrastran a lo mas profundo del bosque, donde los espíritus de los ancestros y los relatos de cuentos y leyendas más oscuros tiene su morada. Sustentados por su talento compositivo y por su prodigioso dominio de los instrumentos, crean bellas canciones de rock progresivo envueltas en una sutil psicodelia y aromas tradicionales. Una amalgama de estilos que van desde el rock hasta el folk, pasado por la psicodelia, lo progresivo e incluso hasta el jazz. Piensa en una marmita en la que se cuecen a fuego lento los sonidos de bandas como JETHRO TULL, BLACK SABBATH, WISHBONE ASH, CAMEL, FAIRPORT CONVENTION, BLACK WIDOW o CAMEL, aderezados por conjuros ocultistas en un ritual pagano adornado con bellas melodías, y elementos de bandas contemporáneas como DUNBARROW, WITCHCRAFT o UNCLE ACID & THE DEADBEATS,  y encontrarás un esquisto manjar llamado ‘DANCING IN THE DARK’. Un álbum oscuro que hará las delicias de los amantes del progresivo del 70’s con sus dosis de proto-doom y sus coloristas momentos campestres. Aquí no hay espacio para el aburrimiento ya que cada canción contiene elementos diferenciadores sin renunciar a la esencia propia de la banda. Bello, sutil, elegante, oscuro y completamente cautivador, su fluida narrativa acaba por hacer que su escucha sepa a poco, dejándote con ganas de más. Estamos ante un trabajo sobresaliente que se convierte en una gratificante aventura para el oyente en la que magia aflora en cada uno de sus surcos. Si nunca has escuchado a LUCID SINS y te atraen los oscuros sonidos nacidos de las entrañas de los 70’s, ponte cómodo, bebe una buena copa de vino, y disfruta.

La historia de ‘DANCING IN THE DARK’ es la siguiente… Tropiezas por el bosque. Solo y lejos de casa. Todos los caminos os han devuelto a este lugar. Perdido en un mundo verde. Escondido en la oscuridad. A medida que la luz se desvanece, se vislumbran llamas parpadeantes y se percibe el olor del humo. En un pequeño claro, las sombras proyectadas por un fuego moribundo toman formas humanas. Inclinándose en busca de calidez, comparten diez historias de esperanza y traición, magia y locura, amor y muerte. Las palabras susurradas se mezclan con recuerdos lejanos y, a medida que el fuego crece, tu sentido de identidad se quema y quema. Una a una, las figuras comienzan a bailar y girar mientras sonidos psicodélicos ocultos flotan entre los árboles. Atrapado en la vorágine, suspendido en lo alto de una red arremolinada de hojas y percepción, liberas tu control sobre el espacio y el tiempo… En el suelo del bosque, agitado por el amanecer, intentas darle sentido a la niebla dentro de tu mente. Para recordar dónde has estado. Para saber quién fuiste alguna vez. Alrededor de un fuego resplandeciente, en lo profundo del bosque,  están Dancing In The Dark… ¿Bailarás con ellos? 

LUCID SINS son: Andreas Jonsson – Voz, guitarra, bajo, órgano, sintetizador, Ruaraidh Sanachan – Batería, bajo, percusión, órgano, mellotron, flauta dulce, coros.

Invitados en el álbum: Espen Andersen, Stuart Coleman, Hanna Tuulikki, Alex Ward
Arte de portada obra de David V. D’Andrea.

‘DANCING IN THE DARK’ está disponible vía Totem Cat Records.

‘Jack Of Diamonds’ recupera la esencia del hard-progresivo de los 70’s con una cálida atmósfera más propia de un relato de cuentos y leyendas. La cautivadora voz y una suave melodía, junto a un ritmo cadente nos llevan al corazón de la década dorada, con una vibra evocadora de Wishbone Ash o AMAZING BLONDEL, y cuidados arreglos. Buenos pasajes de una suave guitarra nos sumen en una cautivadora oscuridad. Esos tonos ocultistas más propios del proto-doom, son tratados con un esmerado trabajo en unos arreglos que facilitan la escucha al oyente.

Siguiendo una senda similar al corte de apertura, ‘In The Woods (The Drifter)’ incide más en los desarrollos progresivos. En esta ocasión me viene a la cabeza el sonido de los álbumes de JETHRO TULL de mediados de los 70’s. Dulces y contenidos, los escoceses crean otra mágica canción en la que todo fluye con soltura en una senda de ensueño asediada por momentos de melancolía. Con esos tonos ocultistas muy presentes, estos chicos nunca cruzan la barrera hacia un mundo más pesado, sino que amortiguan sus riffs mas gruesos con un trabajo compositivo absolutamente fascinante. Una oda a un pasado lejano en el que la épica lo cubría todo.

‘The Dance’ sigue coloreando sus armonías de un aroma vintage en el que el rock exploraba espacios progresivos sin rubor. Dulces y tenues, LUCID SINS saben como conquistar al oyente con una sutileza y elegancia propia de otros tiempos. Una melancólica atmósfera preside la escena entre dulces melodías vocales que siempre ofrecen su versión más placida.

Con un swing alegre y contagioso ‘Take Me With You’ se nutre de elementos jazz y cuenta como invitado con Espen Andersen, de los maestros noruegos del proto-doom DUNBARROW. Esto supone el primer dueto en una canción en la que el sonido del órgano hammond aporta un gran carácter vintage. Aquí nada es lo que parece, pero el resultado es fantástico. Los pasajes de guitarra siguen brillando a un nivel superior, lo que, unido una esmerada composición, hacen de la pista una verdadera joya en la que los ecos WISHBONE ASH afloran de nuevo.

Sanctuary Stone’ se sumerge en un espacio folk, más propio de bandas como FAIRPORT CONVENTION.  La mágica y cautivadora voz de Hanna Tuulikki, y el uso de algún instrumento tradicional, marcan el devenir del corte. Folk progresivo evocador de tiempos pasados como guiño a la música tradicional.

Devolviéndonos a las atmósferas ocultistas, ‘A Call In The Dark’ es un sortilegio en álbum oscuro y remoto lugar en lo profundo del bosque. Su amenazante línea de bajo y un tempo constante unido a algunos quiños Sabbath, son la guía de este inquietante relato más propio de bandas como BLACK WIDOW y mas concretamente su ‘Come to the Sabbath’, esta vez adornado con alguna melodía progresiva.

 ‘The Toll’ transcurre en un espacio vintage presidido por el majestuosos sonido del órgano. El relato ocultista persiste en otra canción oscura que se ejecuta con un sonido contenido que va elevándose entre riffs rugosos y un ambiente humeante.

El relato prosigue con ‘From The Bough’, en donde las suaves melodías vocales, miran al legado de los 70’s para construir otra canción de hard-progresivo a la vieja usanza. Piensa en un hibrido entre Wishbone Ash y Camel.

Retomando las vibraciones folk, ‘The Raven’s eye’ nos sususrra en un canto seductor evocador de la tradición. Verdes pastos y un bucólico entorno con olor a hierba se adornan con dulces voces en una nueva colaboración de Hanna Tuulikki. Un ejercicio de melancolía en el que podemos encontrar ecos de Jethro Tull en sus años más campestres.

‘Catch the wild’ cierra el álbum con brillantes momentos psico-progresivos en los que el legado de Ian Anderson también parece venerarse. Algo más alejados de los postulados ocultistas, los elementos folks, aparecen en otra bella canción progresiva. Esmerados en los arreglos, el corte contiene toda la esencia de LUCID SINS, un atributo con un intenso olor a perfume de alto standing. La parte final el sonido del clarinete de Alex Ward lleva la canción a un espacio mas propio de Pink Floyd tocando jazz.

Lucid Sins

Totem Cat Records

Reseña: WOLF PRAYER.- ‘Spell of the crimson eye’

Después de las buenas sensaciones dejadas por su anterior álbum de 2019 ECHOES OF THE SECOND SUN’, el trio alemán WOLF PRAYER, regresa a la actualidad por la puerta grande con su nuevo y segundo álbum ‘SPELL OF THE CRUMSON EYE’. Aquí, encontramos a una banda pletórica y solvente, una banda con las ideas claras y la creatividad en estado de Gracia. Con la intención de transmitir en el disco la fuerza, el poder y la consistencia de sus actuaciones en directo WOLF PRAYER presentan un trabajo con muchos alicientes para el oyente. Habiendo Avanzado en su faceta heavy-psych, las melodías y las oscilaciones de cada canción, ofrecen giros sorprendentes y bien elaborados. Si a esto unimos que la banda no ha perdido ni un ápice su potencia stoner, el resultado es un trabajo para gozar y degustar como un plato de alta cocina.  El álbum aborda una amplia variedad de temas en sus siete nuevas canciones: el anhelo de un nuevo amor, la pérdida de la personalidad de un ser querido debido al olvido causado por la enfermedad, el seguimiento y la ejecución irreflexiva de enseñanzas socialmente «respetadas y correctas» y perderse en la rutina cotidiana, el eterno juego entre el bien y el mal, un homenaje a la luna y al espacio viajar y el impulso interno que resulta en un cambio consciente de personalidad que uno acepta y, por lo tanto, perjudica a sus seres queridos. Su psicodelia heavy-psych sabe nutrirse de momentos vintage de un órgano escueto pero profundo, de melodías vocales cautivadoras que siempre afloran en el momento justo y con el registro oportuno para que todo fluya con naturalidad. Esos tonos vintage llegan a convertirse en verdaderos viajes lisérgicos con la sombra de Pink Floyd en el horizonte, pero a su vez, saben mutar para arrastrar las arenas del desierto a unos riffs poderosos como una tormenta en medio de las dunas. ‘SPELL OF THE CRUMSON EYE’ es un álbum para tener muy en cuenta y en el que tanto, los fans de la psicodelia pesada, como los amantes del Stoner, van a encontrar su particular filón.

SPELL OF THE CRUMSON EYE’ está disponible vía Barhill Records

WOLF PRAYER son:
Jan Sprengard: voces y guitarra

Tim Hansen: bajo

Matthias Schorr: batería

Entre sutiles acordes de blues y una fascinante psicodelia atmosférica ‘Interludium Nebulae’ nos pone en la pista de esta nueva entrega de los alemanes. Una magnética pista de Psicodelia pesada con embestidas de riffs desérticos que nunca pasan el umbral. Repitiendo una y otra vez el mismo riff la pista nos presenta un apacible entorno psicotrópico con momentos arenosos y un cautivador desarrollo que finaliza entre tonos cósmicos. 

Con una poderosa línea de bajo en su apertura ‘Desire’ nos muestra otra versión de la banda. Voces casi chamánicas y un ritmo que te atrapa van dando forma a un corte con garra y un cierto aroma a 70’s. impulsado por ese bajo prodigioso y un ritmo cadente el corte va adentrándose en un entorno más psicodélico sin perder ni un momento su groovy pegadizo.

‘Oblivion’ sigue sorprendiéndonos con un nuevo giro en el que sutiles momentos progresivos aparecen entre una estructura de psicodelia suave y penetrante. Sus cálidos pasajes se inclinan a un espacio floydiano en el que cada nota flota entre sustancias lisérgicas. Una balsámica canción capaz de amansar a la mas salvaje de las fieras. Sin duda uno de esos temas que te invita a expandir tu mente en busca de nuevos horizontes sensoriales. Pero en este viaje astral también se apuntan unos teclados vintage y unos riffs desérticos para que no falte de nada. Una hermosa y cautivadora canción con efectos terapéuticos y en la que la banda del fluido rosa se vislumbra en el horizonte. «La canción trata sobre el olvido, más precisamente sobre el olvido relacionado con la enfermedad de Alzheimer, un trastorno cerebral incurable», dice la banda.»Debido a la muerte de las células nerviosas del cerebro, las personas afectadas se vuelven cada vez más olvidadizas, confusas y desorientadas. Ya no pueden realizar actividades habituales y sencillas como beber o comer. Las impresiones visuales y las relaciones espaciales ya no se comprenden. un cambio en el estado de ánimo y personalidad de las personas afectadas. Se alteran fácilmente cuando están fuera de su entorno familiar. Si se interrumpen rutinas o procesos rígidos desarrollados, hay inquietud, ansiedad o confusión. La realidad se transforma en una extraña ilusión que no es real. Poco a poco, la memoria a largo plazo también se resiente, de modo que los seres queridos, familiares y amigos ya no son reconocidos y son tratados o percibidos con desconfianza y distancia: apenas queda nada de la antigua personalidad amada.Debido a la degradación de las capacidades cognitivas, la pérdida de la personalidad y la degradación de la condición física y corporal, uno sólo puede observar con impotencia la decadencia y la consiguiente disminución de las fuerzas vitales del ser amado.»

Con una oscura introducción con tambores rituales, ‘Doctrine’ sigue la senda de la canción anterior con sus pausados acordes y un registro vocal suave y por momento sugerente. En su parte central el corte eleva la intensidad con momentos mas propios de THIN LIZZY en una mezcla resultona con sonidos arenosos empapados de fuzz narcótico.  Otra canción en la psicodelia se enriquece con distintos matices sonoros con un resultado muy apetecible.

‘Cards Of Evil’ se desarrolla entre pasajes heavy-psych en una atmósfera retro en la que la acidez sonora se erige en protagonista. Un corte hipnótico, denso y sumamente psicodélico que refleja a la perfección el espíritu de este fascinante álbum. Tras dos minutos, la canción parece tomar otra ruta en la que definitivamente la psicodelia pesada se enrique con tonos progresivos para crear un marco sonoro inigualable y absolutamente cautivador. Parece como si se tratara de otra canción, algo sumamente curioso.

Por la vía directa, la vibrante y rugosa ‘Luna’ transita por un entorno desértico. Riffs rompe cuellos y ganchos con los que atrapar al oyente en un transitar ondulante en el que la intensidad sube y baja con desparpajo. La banda pone al descubierto su lado más Stoner y contundente.

Si el resto de las canciones del álbum estaban entre cuatro y cinco minutos, ‘The Devil Told Me So’ rompe esa ecuación con mas de ocho minutos intensos. En su comienzo la pista se soporta en oscuros pasajes proto-doom que parecen advertirnos de algo. Este preludio da paso a momentos heavy-psych adornados por un sutil órgano y unos riffs expansivos que se evaporan ante la llegada de la calma psicodélica. La cautivadora voz de acompaña de leves efectos de eco entre su magnética instrumentación. Oscilante entre esas vibraciones y la rugosidad desértica, la pista late con fuerza envuelta en efectos lisérgicos. La pista nos ofrece buenos momentos heavy-psych antes de retomar el punto de salida con esos riffs pesados ejecutados a cámara lenta. El órgano regresa aportando su carácter vintage.

wolf prayer

Barhill Records