THE AFTER MATHS.- «Hotel Hilbert»

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Los griegos THE AFTER MATHS describen su música como After Rock. En 2016, comenzaron a grabar gradualmente su primer álbum de larga duración «HOTEL HILBERT», en colaboración con su productor Alex Bolpasis en Artracks Recording Studios. Trataron de mezclar una «sensación en vivo» de guitarras fuzz, rock, twang con voces teatrales y ritmos de rock roll and roll con aromas psicodélicos. 

Como la construcción abstracta de la que toma su nombre, los temas se van construyendo en mil formas, y con variedad de influencias. momentos retro a cargo de un órgano en vena Ray Manzarek, estructuras de guitarras incisivas que generan temas en distintos estratos, con atmósferas narcóticas y momentos vivaces y divertidos. en tonos bodevilescos. 

El álbum «HOTEL HILBERT» fue lanzado durante el Solsticio de Invierno el 21 de diciembre de 2018. 
El 21 de diciembre es el día más corto del año, con el período más corto de la luz del día y la noche más larga. La oscuridad da a luz a los dioses del sol, y es a través de las dificultades, las luchas internas y las vendettas que algo nuevo y más fuerte renacerá. 
Desde la paradoja de Hilbert hasta los mantras hindúes, THE AFTER MATHS crean su propio timbre, a la espera de ser explorados.

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FUZZY GRASS.- «1971»

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Un año ha pasado desde que los franceses nos sorprendieran con su EP en vivo en el que el fuzz rebosaba por los cuatro costados. Ahora, con su primer álbum, «1971», nos dejan claro que aquello no fue un espejismo, sino un punto de partida que culmina con este trabajo en el que a través de tonos vintage de blues y enérgica psicodelia, obtienen un resultado muy apetecible para los amantes de los viejos sonidos de los primeros setenta.

Jams caleidoscópicas sobre distintas capas sonoras en las que las sustancias alucinógenas están presentes en todos sus surcos.

¿Que podemos esperan de un álbum que se abre con tema llamado «Electric ayahuasca»?. Todo un viaje místico en el que extraños sonidos y efectos sobrevuelan el camino de una guitarra narcótica a modo de introducción de poco mas de minuto y medio.
A continuación, «The alone boy song», se construye sobre cenizas CREAM, pero aderezados por sustancias más ácidas que los británicos. Con un toque espiritual y más densos y oscuros, van transitando por pantanosos territorios donde los efluvios humeantes y aturdidores van generando un espacio de inconsciencia narcótica gracias a esa alteración psicotrópica.
Heavy-blues stonerizado con tintes retro es lo que nos ofrece «The faceless». Un alegre y poderoso ritmo, se va salpicando de poderosos solos de guitarra. Un viaje 45 años atrás en un tunel del tiempo a través de un tránsito lisérgico. Con momentos netamente heavy-psych con una desgarrada voz que no pierde la fuerza y la garra en ningún momento.

Tras los momentos de calma en los que la voz trata de seducirnos con una tenue instrumentación comandada por una poderosa batería, aparecen momentos que evocan a los mismísimos BLUE CHEER. Alaridos y una guitarra que se desangra en solos ácidos, hirientes, con un final en sonidos west-coast.

«The upside down» sigue el mismo camino. Ahora con más presencia blusera en sus notas, la acidez la salpican de momentos cercanos a CACTUS. A caballo entre éstos y BLUE CHEER, los inquebrantables ritmos de batería y bajo, la guitarra va serpenteando entre gritos y efectos que desatan una locura psicotrópica a la que la razón  no puede vencer. Un éxtasis liberador en el que la energía fluye en torrentes sonoros. Cabe destacar el vigor de una batería tocada a la vieja usanza sobre solos repletos de fuzz y efectos.

Si la banda gusta de los sonidos de los primeros setenta, en  «1971», no podía faltar la herencia hendrixiana. ésta hace acto de presencia en un tema como «Healed by fire».

Una bacanal de fuzz sobre una más que poderosa batería, que hace desprender y transmitir energía en cada una de sus notas. La estética retro sigue presente, pero a unas revoluciones sonoras inconmensurables. Fuzz, fuzz fuzz, y un ritmo diabólico logran hacer un corte de proporciones descomunales. fuerza y vigor en los que el bajo nos golpea con insistencia. Las voces se ecualizan generando ese espacio de enajenación que pretende la banda con toda su exuberancia sonora.

Tras la extenuación del tema anterior, parece que FUZZY GRASS nos ofrece un bálsamo en forma de tema con texturas COLOUR HAZE combinadas con blues-rock ácido. La sombra de BLUE CHEER sigue siendo alargada en «The winter haze» . Aquí parece que la banda duda en seguir el camino de los setenta o mostrarse más contemporáneos en su sonido. Lo  cierto, es que el tema tiene matices de ambos momentos. Los solos de guitarra, no son tan endiablados, pero el thc sigue estando muy presente en sus notas. La lucha entre en sonido de una batería que recuerda a Ginger Baker, y los ahogados momentos vocales nos trasladan décadas atrás, pero sin embargo, las estructuras de la guitarra nos ponen en el siglo XXI. por otro lado, encontramos calmados y tensos momentos en los que la voz trata de emular al Rey Lagarto en alguna de sus disertaciones. Matices, matices, y más matices seguimos encontrando en cada uno de los temas.

 Para terminar, el ritmo nítidamente retro, de «Shake your mind», nos devuelve a los primeros setenta. momentos Hendrix, que van evolucionando, intensificándose, y llenándose de efectos en una nueva orgía sónica. Un desenfreno lleno de garra y fuerza que bien podría definir el sonido de una banda que indudablemente gusta del fuzz, y lo reparte a diestro y siniestro. Si el trabajo de Clément Gaudry-Santiago a las baquetas es descomunal, el de Laura Ruiz , su guitarrista, no le anda a la zaga. Si a ellos unes el poderoso trabajo de bajo Thomas Hobeck, la fórmula es perfecta. y como colofón, una desgarrada voz que se desangra en cada articulación de las cuerdas vocales de Audric Faucheux.  Como resultado, tenemos un exuberante disco en el que la banda deja claro cuales son sus intenciones. Un disco que a buen seguro les aupará a festivales por la geografía europea este próximo año, y sino, al tiempo…..

  

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JUNIPER GRAVE.- «Of hellions & harridans»

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¿Te atreves a hacer un trato con poderes más allá de tu comprensión? Destilando influencias ocultistas, la alta sacerdotisa de la fatalidad, Jenni Sneddon maneja su voz entre humo y miel tejiendo historias del pasado y hechizando con sonidos de los setenta. Riffs melosos llenos de resina y un órgano retro que sigue el camino marcado por bandas como JEX THOTH. Todo un ritual en el que no faltan ecos blues en atmósferas melancólicas con una lírica llena de garra. Susurrantes y enérgicos a su vez, el peso de los registros vocales en la densa y cuidada instrumentación consigue placenteras escuchas de este artefacto sonoro que se completa con solventes desarrollos de guitarra hard-rock. Recomendable para los amantes de rock clásico con influencias sinfónicas.

El indudable peso de la voz queda evidenciado en «The Forest«. Con tintes líricos e incluso registro cercanos al cabaret, los noruegos ejecutan un corte de hard-rock que ciegan con vientos arenosos. Un tránsito que se acerca a postulados desérticos en el que los coros y un sonido de órgano retro en la lejanía completan un correcto tema.

Partiendo de mimbres sacados del rock clásico, JUNIPER GRAVE basan su sonido en ese órgano setentero que stonerizan sin olvidarse de tonos blues, especialmente en sus voces. Una dualidad que resulta efectiva. Así «A trick of the light» o «Daughter of the waves» con unas armonías bien construidas consiguen cortes vivos sin llegar a momentos de pesadez sonora.

Las atmósferas melancólicas son más evidentes en «Bridge beetween worlds». gracias a su órgano pastoral, inclunan su rock a laderas progresivas sin perder esa atmósfera bucólica.

El lado más oscuro se manifiesta en «Dance of the demon» o  en «Rest with your dead». Utilizando cánones psicodélicos generan misteriosas atmósferas en las que la tristeza rezuma y se siente. La voz se vuelve más lírica,. como su de una oda se tratara, tornándose a su vez hacia territorios más ocultistas. Hard psico-progresivo de origen setentero en los que los solos de guitarras van ondulando dando intensidad a la composición. voces duales y coros femeninos en los que la garra y la fuerza se derrocha como su no hubiera un mañana, modulándose en momentos verdaderamente intensos.

Si bien, en «Rest with the dead» los susurrantes acordes que surgen de las nebulosas se abren a espacios más luminosos y evolutivos en los que los sonidos de ése portentoso órgano retro tienen mucho más peso. Una vuelta a los momentos más brillantes del hard-progresivo de la década de los setenta en la que dichos sonidos tenían un importante peso en multitud de formaciones.

JUNIPER GRAVE lo componen Jenni (voz y órgano), Shonagh (guitarra y coros), Sarah (bajo y coros), y Jason (batería) acompañados por coros adicionales de  Jason, Eve, Victoria, Aimée 

El álbum se publica a través de Wasted State Records

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https://www.facebook.com/wastedstate/

JAIL JOB EVE.- «The mission»

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La formación alemana JAIL JOB EVE publica «THE MISSION», su álbum debut el próximo 28 de septimebre su debut via MIG Music.

Sobre esquemas de rock clásico, lo primero que nos llama la atención son las voces de Victoria Semel. Unos registros vocales que colorean composiciones rock en las que un órgano retro pone el punto vintage en cortes como «Back in the game» o «Nothing to lose». Potente y efectivo, el primero de ellos, contiene todo el dinamismo conjugado con clase y estilo.

Si hablamos de temas con corte de rock clásico, no debemos olvidar que los genes de la banda nacen del blues. Esto se evidencia en la fuerza que la voz imprime a «Dangerous eyes», en el que, a paso lento, el corte va incrementando su dinamismo según va avanzando sobre esquemas llegados de los setenta, encontrando efectivos riffs de guitarra en su interior. los estribillos y coros dotan de coloridos a «THE MISSION», bien sea en sus momentos más soul, o en los más cálidos. 

La sugerente voz que aparece en una composición de tonos oscuros como «Closer to the rain», nos da muestra de que no estamos ante una banda encasillada en un único estilo. Psicodelia con luz tenue en la que la luz la pone una cálida y sensual voz en todo un derroche vocal.

Conversaciones entre voces y guitarra con la mirada atenta de un bajo firme encontramos en otro corte de tonos retro como «Nothing to lose». Uno de los más destacados del disco. Por momento recordándonos a BLUES PILLS,  la energía se tiñe de soul, de rock o de blues en una pista dinámica y enérgica en la que el órgano tiene sus momentos de gloria. Un tema completo y compacto.

«The mission», se nos muestra como otro ejercicio de retro rock en el que el órgano de Jens Niemann tiene mucho protagonismo. Atmósferas coloridas que van tornándose a los dictados de la potente voz de Victoria. Un ritmo repetitivo hace el resto.

Tim Beckers introduce con su bajo pasajes que nos recuerdan por momentos a SADE, la elegancia en forma de pseudo-balada en la que el lado soul está más presente, lo que no evita unos buenos riffs combinados con los teclados poniendo el acento más lisérgico. 

Esta formula se repite en el resto de los temas, dulzura, rock clásico, suavidad que llega a acercarse a territorios pop-rock, o más nitidamente a soft-rock setentero en el que algún vestigio de Steve Nicks aparece («Place to be») con una instrumentación sólida pero amable a su vez. rock de siempre con aroma soul y blues bien custodiado por una ejecución que tiene su garra.

Un prometedor debut tras dos años escribiendo los temas y enyasandolos así como ejecutándolos en directo hasta llegar el pasado otoño a Horus Studio, en Hanover, el estudio fundado por el miembro de la banda germana Eloy, Frank Bornemann, con un resultado enérgico y con mucho groovy soul-blues, así como explosivos temas, lo que nos obliga a estar atentos a su evolución.  

 

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