Álbum Premiere y Reseña: HOLY MONITOR.- ‘Southern Lights

El quinteto griego HOLY MONITOR llevan desde 2015 ofreciéndonos su particular visión de la psicodelia moderna con maestría a través de cuatros Eps y un par álbumes de larga duración, con los que se han labrado una reputación dentro de la escena psicodélica contemporánea. Con su nuevo álbum ‘SOUTHERN LIGHTS’ deberían alcanzar el Olimpo del género, ya que la calidad y riqueza compositiva de sus canciones bien lo merece. Un fascinante trabajo que juega con elementos espaciales, ritmos kraut y aromas orientales en línea KIKAGAKU MOYO en unas canciones suaves impregnadas en bellas fragancias sonoras que no se olvidan de la tradición griega. Unos temas que son todo un bálsamo para el oyente y que ayuntan las malas vibraciones. Con tonos vintage, aportados por sus cálidos teclados, voces que evocan la psicodelia pop de los 60’s y guitarras ácidas llenas de magnetismo, ‘SOUTHERN LIGHTS’ muestra a la banda en plena madurez creativa, lo que le convierte en uno de esos álbumes que cualquier amante de la psicodelia no debería pasar por alto. Describiendo su particular mundo mágico, los temas consiguen que nos olvidemos de los convulsos tiempos que vivimos para elevarnos a una dimensión sensorial en la que todo flota de una manera etérea, relajando nuestros sentidos y proporcionándonos un gratificante viaje. Sus suaves reverberaciones, unidas a los ganchos de vocación progresiva y esos genes kraut, hacen que cada tema, sea un aliciente para seguir descubriendo a una banda brillante. Las algodonadas melodías funcionan tanto en los hipnóticos espacios siderales, como en las estancias vintage más propias del siglo pasado. Todo fluye con naturalidad, en ocasiones con la brisa del Mediterráneo meciendo sus armonías y en otras, con exóticas fragancias orientales perfumando sus canciones en un auténtico vergel psicodélico. Ecos floydianos, melodías Beatles, inspiración espacial, todo al final confluye en un caleidoscopio colorista que flota en sus etéreas atmósferas. Las vibraciones salvajes y embriagadoras de sus hipnóticos ritmos psicodélicos, desencadenan paisajes sonoros elaboradamente tallados llevan a los oyentes a una danza loca y hedonista para exorcizar las malas vibraciones y rebelarse contra la realidad. Sin duda, uno de esos álbumes llenos de sensibilidad, que debe perdurar en el recuerdo de la gente, cuando al finalizar el año se haga balance de lo mas destacado.

‘SOUTHERN LIGHTS’ está disponible vía Blackspin Records/Primitive Music en edición limita a 300 copias en alta calidad en vinilo rojo y blanco de 180 gr. Habiendo sido producido por HOLY MONITOR, Grabado y mezclado por Alex Bolpasis en Suono Studio, correspondiendo la grabación de las voces a George Nikas en Black Caravan. La masterización corrió a cargo de Nick Townsend en Townsend Mastering y el arte de la portada es de Bewild Brother.


HOLY MONITOR son: George Nikas (Voces y Guitarras), Stefanos Mitsis (Guitarras), Vangelis Mitsis (teclados), Alex Bolpasis (Bajo) y Dimitris Doumouliakas (batería)
Músic compuesta por Stefanos Mitsis y George Nikas con letras de George Nikas

‘River’ se desarrolla en un escenario heavy-psych en el que los teclados en tonos vintage aportan un tono agradable al ensoñador sonido de los griegos. Con un sonido estratificado en distintas capas, una introducción inicial deja paso a momentos de neo-psicodelia aromatizada. La lánguida voz aflora en un vergel colorista bajo agradables melodías. La dupla de guitarras repitiendo acordes consiguen crean una atmósfera etérea en la que el sonido flota produciendo un estado placentero para el oyente. El tema pasa por tres fases, para retomar en su parte final el sonido con el que nació. Sin duda una notable forma de empezar a introducirnos en este atractivo trabajo. El tema cuenta con sutiles ritmos de vocación kraut.
En un escenario más psicotrópico ‘Naked in the rain’ es el espacio perfecto para que la guitarra juega con pedales ofreciendo un sonido más psicodélico. Con voces infectadas de vientos exóticos el tema consigue conjugar elementos kraut, con ecos más 70’s sin perder los tonos psicodélicos. Rítmico, colorista y con un sonido vintage en un segundo plano, el corte nos acaricia con algodonadas melodías entre su magnética y por momento hipnótica instrumentación. El hammond lucha por copar un protagonismo que parece estar en manos del sonido de las guitarras, siempre con encajando las piezas a la perfección.
‘Bells’ nos ofrece un sonido que me evoca a muchos momentos de bandas como KIKAGAKU MOYO. Acolchados pasajes y aterciopeladas voces nos acarician manteniendo los tonos coloristas. Describiendo momentos más bucólicos el tema mantiene su combinación kraut sin perder la vocación psicodélica. Aquí la dimensión neo-psicodelica de HOLY MONITOR reincide en una fórmula que funciona. Frágil pero rico en matices el ritmo, sin que nos demos cuenta acaba por succionarnos a ese mundo de ensueño en el que la banda crea sus canciones. Con aires más sinfónicos, ‘Lights’ cabalga entre desarrollos livianos entre aromas celestiales con un toque de exotismo. Dulces melodías vocales flotan entre una instrumentación con algún elemento progresivo entre los efluvios psicodélicos habituales en todos los temas. Los sonidos del luminoso Mediterráneo parecen humedecer los acordes de otro bello tema aparente frágil. Intensificando su sonido el corte se torna más pesado y psicotrópico en su según parte, ofreciendo un crisol de sonidos hipnóticos con brillantes desarrollos de guitarra mientras su ritmo insistente.  parece tornarse más turbio y aturdidor de lo que habían mostrado con los temas precedentes.
Una gruesa línea de bajo abre las hostilidades en ‘The sky is fallin dow’. Un monumental corte en que las guitarras flotantes inciden entre un inquietante ritmo y un órgano envolvente.  Ecos sesenta, y ritmos más pesados consiguen crean un tema lleno de versatilidad y fuerza. Aquí la banda nos ofrece constante giros que hacen que la canción serpentea entre variadas armonías haciendo que su escucha nos depare diferentes alicientes. Casi floydiano por momentos, el tema conjuga a la perfección los sonidos de los inicios de la psicodelia con una apuesta completamente contemporánea. Con sus más de siete minutos de los crujientes sonidos de su apertura van disipándose a una atmósfera más etérea. Nuevamente los elementos progresivos hacen acto de presencia entre sus ritmos hipnóticos de vocación kraut. El protagonismo del órgano en su parte central hace que el corte explote en una deflagración mucho más pesada confirmando que los griegos no quieren renunciar a nada. Estamos ante uno de esos temas que nos ofrecen distintos alicientes cambiando su sonido a lo largo de su desarrollo, lo que hace que dependiendo del minuto que escuches te parecerá que estás ante un tema completamente diferente. Incluso percibo algún elemento más propio de The Beatles más lisérgicos y coloristas.
Susurrante y lleno de magnetismo ‘Hour glass’ nos acaricia con sus delicados acordes envueltos entre efectos flotantes. El lado más espacial de los griegos se muestra con timidez entre su psicodélico sonido. Emergiendo lentamente para crear una plácida atmósfera ideal para la relajación el tema parece no querer elevarse describiendo el silencio de insondables espacios reflexivos aptos para encontrar la paz interior. Todo un bálsamo para los sentidos que acaba por narcotizarnos en un sueño dulce y placentero mientras se diluye en el infinito.

Tras el reconfortante corte anterior, ‘Ocean trail’ explota en un arco iris colorista entre hipnóticos riffs y tonos vintage. Sus voces neo-psych de vocación 60’s aparecen entre constantes ondulaciones en las que se perciben vibraciones exóticas. Repitiendo su riff principal, el tema amortigua su intensidad con los registros vocales, elevándose con fuerza en la ausencia de las mismas. Con buenos desarrollos de guitarra el ritmo constante y el zumbido de los teclados van aportando matices sonoros a un notable tema que acaba por engullirnos entre sus vibraciones.

En una atmósfera menos perturbadora ‘Under the sea’ nos acaricia con bellas melodías impregnándonos de flotantes sonidos psicodélicos alejados de estridencias sonoras. Un acaramelado corte sobre el que parece influir el sonido de bandas como los citados Kikagaku Moyo. La belleza y la ternura en beneficio de otra atractiva y reconfortante canción.

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Reseña: JAKETHEHAWK.- ‘Hinterlands’

El cuarteto pesado, progresivo y autoproclamado “Appalachian Rock” de  Pittsburgh, JAKETHEHAWK, desata la belleza en este mundo con su nuevo y cautivador álbum ‘HINTERLANDS’, (disponible vía Ripple Music). Seis temas extasiante que conjugan la fuerza y rugosidad de los riffs Stoner con unas cuidadas melodías en un transitar por parajes en los que los ríos, los bosques y un cielo azul se encuentran con los sonidos desérticos. Siempre ofreciendo un aliciente para el oyente las oscilaciones y atmósferas en las que habitan sus temas nacen de un espíritu progresivo y unos genes stoner. Hábiles creadores de atmósferas psico-progresivas cuentan con un aliciente del que carecen muchas bandas, las melodías vocales juegan aquí un papel primordial, pero no solo eso, esas guitarras ácidas que se incrustan en sus atmosféricos pasajes instrumentales hacen que el álbum ofrezca un nuevo horizonte. Seguramente es lo que propia banda denomina ‘Appalachian rock’, ese rock que nace de las montañas pero que no reniega del desierto. Herederos de las expansivas exploraciones psicodélicas de bandas como  KING BUFFALO, HOWLING GIANT o los últimos trabajos de ELDER, fusionan el sonido clásico centrado en riffs de los pioneros del proto-metal con las texturas del rock psicodélico y el rock progresivo. También se basan fuertes influencias de la frondosa arbolada valle del río que llaman hogar y su rica tradición música popular que abarca el apodo oximorónico. Atmosférico pero pesado, el álbum sorprenderá a aquellos que piensas que los sonidos pesados Stoner se están anquilosando ya que ‘HINTERLANDS’ abre una nueva vía para escapar de la rutina con sus bellas y fornidas canciones.

Formados  en 2016,  JAKETHEHAWK Siempre ha buscado sintetizar el sonido clásico centrado en el riff de los pioneros del proto-metal con las texturas del rock psicodélico y el rock progresivo. Además, se extrae una gran influencia del territorio de la banda, tanto del exuberante y boscoso valle del río como de la rica tradición de la música folclórica que aún florece aquí. Realmente, sería falso que una banda de este lugar se llamara a sí misma “rock del desierto”; Así como el paisaje y la cultura dieron forma a la música de la escena de Palm Desert a principios de los 90, JAKETHEHAWK también acepta la influencia de su tierra natal. La banda adopta su apodo oximorónico, dado a sí mismo, “Appalachian Desert Rock” porque sienten que resume estas cosas; pero lo que es más importante, les gusta.

JAKETHEHAWK son:
John Huxley – Voz, Guitarra, Teclados
Jordan Lober – Batería
Justin Lober – Bajo, Voz
Josh Emery – Guitarra, Voz

‘Conunting’ abre con susurrantes acordes de inspiración dream pop antes de estallar con sus pesados riffs. Yuxtaponiendo los estilos el tema golpea con fuerza en una acertada combinación de melodías algodonadas y voces limpias, con la crudeza de sus rifs Stoner. En una atmósfera casi psico-progresiva en el tema pesa más el cuidado en las apacibles melodías, pero sabiendo dotar de fuerza a unos poderosos riffs. Un atractivo resultado que fluye con soltura. Líricamente la canción trata sobre la fórmula para encontrar la paz haciendo referencia a un espíritu social que nos moldea.

Con un mayor dinamismo ‘Ochre and umber’ nos invita a un apacible paseo en bosques que dejan pasar la luz en una combinación de poderos riffs y pasajes ambientales, algo que es una constante en todo el álbum. Riffs divertidos, momentos acústicos y un fiel reflejo del sonido equilibrado de la banda. Ondulando constantemente entre delicados pasajes y crujientes rifss el corte tiene un groovy que conjuga elementos psico-progresivos con momentos mucho más pesados y rugosos. Unos buenos solos de guitarra completan un corte rico en matices que muestra un aspecto bien trabajado.

Un mundo frio y desolador, prácticamente sin esperanza se refleja en ‘Interzone mantra’. Misterioso y atmosférico en su apertura, el tema habita en un escenario más oscuro. El protagonismo de los teclados hace que se compense sus momentos mas doom. Entre nebulosas psicódelicas la banda combina elementos de rock-progresivo con unos genes doom y Stoner entre sus efluvios lisérgicos. Seguramente su tema más oscuro y tenebroso.

En tonos más campestres, los acordes acústicos de ‘Still life’ nos trasladan a un escenario apacible que parece alejarse de la pesadez stoner.  El tema se envuelve en un manto progresivo aportado por los sutiles teclados. Con elementos melódicos incrustado entre sus crujientes riffs consiguen crean un sonido que se respeta. Esto hace que el tema nos acaricie con sus limpias guitarras sin olvidar las embestidas pesada que van y vienen.

En un escenario más desértico ‘Uncanny valley’ el bajo difuso nos aturde en su primera parte con riffs que crujen y se expanden entre flotantes guitarras atmosféricas. Siempre con sus delicadas melodías vocales que tratan sobre un viaje al mas allá. Con la sensación de road movie desde el desierto hasta parajes en los que las montañas y los bosques son el escenario por el que el tema recorre a modo de vehículo en una autopista descriptiva en este curioso viaje descriptivo lleno de dinamismo.

El álbum cierra con ‘June’ retomando la pesadez de unos riffs que afloran en una atmósfera psico-progresiva llena de alicientes. Stoner ortodoxo que comparte escenario con melodías casi pop entre una rica y prieta instrumentación que se balancea entre ásperos momentos y bellos pasajes progresivos aportando un talante sosegado y gratificante. En ambos entornos el ritmo de la batería nunca pierde su objetivo. Implacable.

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Reseña: Ryley Walker and KIKAGAKU MOYO.- ‘Deep Fried Grandeur’

El sello Husky Pants, propiedad del músico de Chicago Ryley Walker nos sorprende con ‘DEEP FRIED GRANDEUR’. Un registro en vivo del propio Ryley Walker junto a los japoneses KIKAGAKU MOYO en la actuación que realizaron juntos en el marco de la edición de 2018 del festival holandés de Le Guess Who? que se celebra en la ciudad de Utrech. Se trata de dos jams que se extienden a lo largo de cuarenta minutos hipnóticos y psicodélicos en los que nos presentan una aterradora fusión de rock acido, folk, freak y jazz, en una sesión en la que los sonidos pesados se mezclan con distintas referencias estilísticas. Un enfoque libre de la música que está en los genes de los japoneses, una banda que no duda en unir su talento con otros músicos para disfrutar juntos de su pasión común, hacer música. Tras una tarde de ensayo en la que principalmente bebieron expresos, y fumaron unos cigarrillos, se dijeron:  “Hombre, estaremos bien”. Y lo cierto es que solo tienes que escuchar ‘DEP FRIED GRANDEUR’ para descubrir a un puñado de músicos pasándoselo bien. Unidos por un hilo invisible, sus acordes hacen que el caos sea algo controlado. Atmosféricos, psicotrópicos, místicos y con un magnetismo absoluto, los japoneses y el americano, van construyendo sus jams ofreciéndonos siempre un espacio hipnótico lleno de alicientes. Serpenteando entre exóticos sonidos orientales e hipnóticos desarrollos espaciales de vocación kraut, transitan por una senda llena de psicotrópicos creando un efecto narcótico en el oyente. momentos de psicodelia aromatiza, pasajes mucho más ácidos y pesados conviven en un colorista Jardín del edén en el que todo es belleza. Como si dividieran los dos temas en varias etapas ambos tienen el denominador común de la métrica. Divididos en tres partes diferentes los temas evolucionan tanto en intensidad como en armonía ofreciendo un estimulo distinto al oyente. Toda una liberación sensorial desde la improvisación de unos músicos talentosos y creativos.

‘Pour Dampness Down In The Stream’ el flotante sonido del sitar nos introduce con etéreos pasajes a una mágica jam. Misticismo y espiritualidad en una florida atmósfera psicodélica. Incorporando lentamente instrumentos, se va produciendo la lenta metamorfosis. El capullo se convierte en mariposa entre bellas melodías con un denominador común, el caos. Un caos controlado en todo momento como si los músicos estuvieran unidos por un hilo invisible que dirige sus acordes. Al unísono, el tema se retuerce cambiando su fisonomía mientras nos sumerge en un espacio hipnótico. Dulce, pero borroso a su vez, los efluvios psicodélicos nos narcotizan en un trance sensorial que acaba por absorbernos. Bellos y pausados acordes entre loops y acordes en forma free-jazz, van consiguiendo construir una jam que se presenta en distintos niveles. Estratificando su sonido a capa, cada instrumento tiene su protagonismo sin que nada desentone. Una química interpretativa que exuda efluvios psicotrópicos según avanza en su lento caminar. Creando una suave brisa sonora, ésta se ve empujada por vientos más fornidos que hacen la pesadez aflore en un penetrante sonido. Reconfortantes pasajes que consiguen transmitir al oyente un estado sensorial de máxima placidez y relajación hasta producirse el silencio. Tras él el tema ofrece una segunda parte en la que los hipnóticos ritmos nos envuelven en una burbuja psicodelica de la no querrás salir.  Ritmos kraut, efectos espaciales nos trasladan a un espacio sideral en el que encontramos un auténtico calidoscopio sonoro. En su parte final la experimentación freak se impregna de sonidos orientales para cerrar el circulo volviendo a su origen. ¡¡Sencillamente apoteósica!!

La segunda jam, ‘Shrinks The Day’ parte de una atmósfera inquietante e hipnótica. Nuevamente el sitar aportando color y mística tradicional. Mas perturbador desde su inicio la guitarra sucede al sitar ofreciendo ecos a cabello entre el rock sureño y la tradición oriental entre la embriagadora y magnética atmósfera. Un sonido turbio en segundo plano, y los devaneos de los instrumentos aflorando por cada rincón uniéndose a una fiesta colorista. Aumentando la intensidad el sonido se engrandece en una bacanal psicodélica que va cogiendo forma lentamente. Un ritmo dinámico que parece no desfallecer en ningún momento. Solos preciosistas de guitarra que parecen replicarse entre sí, con un denso sonido tras ellos. Con acordes llenos de belleza y luminosidad van describiendo un particular Jardín del Edén. Todo un mundo de color a través de bellas y exóticas melodías. Creando un sonido etéreo y algodonado la mitad de la jam cambia su aspecto para una improvisación Avant-garde. Anárquicos pasajes experimentales crean un momento de confusión aturdiéndonos antes de mutar nuevamente. Tras esos histriónicos momentos, el legado del kraut kosmiche se presenta en un viaje de LSD. Los pasajes más psicotrópicos de la jam logran magnetizar al oyente en un nuevo trance hipnótico de tintes futuristas.  vistiéndose de Hawkwind, la maquinara se eleva a espacios siderales para perderse en el infinito.

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Reseña: ZEN TRIP.- ‘Music From Another World I & II’

ZEN TRIP nos invitan a un viaje místico en el que la psicodelia pesada se desarrolla en cinco jams en las que la espiritualidad y los efluvios lisérgicos crean una atmósfera ideal para la meditación. Conteniendo pasajes ácidos, todo se desarrolla en un trance sensorial para disfrutar a la luz de las velas acompañados del humo de una pipa mágica. Sus chamánicos pasajes incrustan desde la improvisación elementos de la psicodelia de los 70’s. Con algunos momentos, mostrándose más pesados y con algún leve coqueteo doomy, su psicodelia nos hace traspasar esa barrera sensorial en la que la mente flota liviana en un auténtico trance espiritual. ‘MUSIC FROM ANOTHER WORLD I & II’ es un álbum ideal para la relajación y la reflexión, y en él, las guitarras toman el protagonismo en unos temas que fluyen desde la calma para explorar los confines de la psicodelia. Alemania es un punto neurálgico de estos sonidos lisérgicos desde hace años, por lo que no debe sorprendernos apuestas de estas características, sino por el contrario, debemos sentirnos gratificados por ello. Pasajes contemplativos con tonos devocionales en los que los tonos rituales liberadores se suceden sin prisas, a pesar de contener momentos de pesadez en los que un crujiente sonido enturbia el ambiente. Todo un embrujo hechizante lleno de magnetismo para reconfortar nuestros sentidos.  El álbum consta de canciones publicadas en 2 Split-Vinyls junto con Projekt Fx3 y que se encuentran disponibles vía Clostridium Records en 2.018 y 2.019.

La mística envolvente nos atrapa en ‘Sonic sitar’. Suaves pasajes psicodélicos con un aroma oriental van sucediéndose entre cadentes tambores. El tema es un espacio para desarrollos nebulosos que invitan a la relajación y la reflexión. Todo un trance espiritual

Con un sonido mucho mas crujiente ‘Black tape’ nos devuelve a un espacio más mundanal. Entre efectos envolventes el tema va evolucionando, repitiendo su armonía de una manera hipnótica. Turbio y difuso el tema se desarrolla entre crestas Stoner y laderas heavy-psych que finalmente se apoderan de él a través de él para devolvernos a insondables atmósferas psicotrópicas llenas de magnetismo. Ondulando por esos espacios va modulando su intensidad hasta caer en una ciénaga con efluvios narcóticos.

‘Zen trip jam’ es un nombre lo suficientemente obvio como para intuir su contenido. Casi susurrante y un espacio drone, los acordes se ejecutan con una calma chamánica. Creando un espacio devocional, los cantos contemplativos custodian un tema que no tiene prisa en desarrollarse. Entre aromáticos entornos con olor a incienso los alemanes nos ofrecen un viaje cuyo objetivo es la liberación de la mente. Nuestro karma bebiendo energía positiva para liberar nuestros demonios internos. Sus narcóticos pasajes sirven de bálsamo sensorial con momentos de belleza, pero todo, regado con una espiritualidad redentora. La parte final deja espacio a buenos desarrollos de guitarra sanadora y reconfortante.

Siguiendo con los sonidos meditativos ‘Dust’ con su atmósfera lisérgica, se muestra como una auténtica jam que poco a poco va convirtiéndose en una canción con estructura. Heavy-psych en estado puro con distintas influencias estilísticas van perfilando un tema que se atasca entre wah wah creando un caleidoscopio sonoro en el que las formas y los colores mutan constantemente. Si bien el tema parece tener partes estructuradas, todo su potencial reside en la libertad creativa de cada uno de sus músicos.  El tema mantiene una intensidad suave hasta la parte final en la que se encabrita más su sonido.

‘Acid sun’ se muestra más plomizo en su introducción con ligeros coqueteos doomies. Todo un espejismo, que rápidamente retoma los momentos más chamánicos de la banda. Trascendentales pasajes recitados dan pie a una explosión pesada en la que los ecos porto-metal y un cierto tufillo Sabbath se conjugan con la psicodelia pesada más corrosiva. Cautivador y aturdidor a partes iguales. Tras el comienzo perturbador, comienza un paseo por un bosque humeante con efluvios de hongos mágicos impregnando cada acorde de fuertes dosis de psilocibina.   Cerrando el álbum, ‘Zen​-​O​-​Phoria’ parte susurrante y misterioso en una nueva exploración psicodélica. Un bálsamo antiestrés en que la calma domina una atmósfera creada para la redención de la mente. Una jam en toda regla en la que podemos vislumbrar algún elemento hendrixiano en los largos desarrollos de guitarra. Con el tema, ZEN TRIP parece atravesar una barrara sensorial en la que se ven reflejados diferentes momentos y referencias como si se encontrara encriptadas.

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Reseña: SPIN OFFS.- ‘The Cry of the Mandrake’

El rock clásico y el blues siguen siendo un filón para multitud de bandas contemporáneas que toman esas vibraciones como si estuvieran en su ADN. Como ya nos mostraron en su EP debut, la banda extremeña tiene pasión por los sonidos vintage de los 60’s y 70’s dejándolo más que patente en éste, su segundo EP ‘THE CRY OF MANDRAKE’. Aterciopeladas melodías con una variedad de ecos de los 70s afloran de la portentosa voz de su cantante María Monterroso, que ejerce como pilar fundamental del sonido de la banda. Temas con una estructura sencilla, que acaban por magnetizar al oyente haciéndonos partícipes de la particular fiesta retro con la que SPIN OFFS sigue experimentando con gran acierto. Estribillos y ritmos pegadizos entre duros sonidos hard-rock, contrastan con la elegancia de canciones en las que sutiles elementos jazz, pero sobre todo el soul y el blues hacen acto de presencia. Una especie de versión española de BLUES PILLS que también sabe usar los elementos Stoner para dotar de pesadez a a sus canciones, que de por sí mismas brillan con luz propia. Rock potente sobre atmósferas que se inclinan a la psicodelia, complementan esta nueva entrega que ratifica las sensaciones que tuvimos con su EP debut. La banda sigue progresando por la senda correcta, sin complejos, mostrando su talento compositivo e interpretativo. Todo un soplo de aire fresco con un sonido añejo.

SPIN OFFS son:
David Andrino (Guitaras y coros), María Monterroso (voces, guitarra acústica y pandereta), Victor Sánchez (bajo y coros) y Francisco J. Pérez (batería y coros)

‘THE CRY OF THE MANDRAKE’ fue grabado en local en Puebla de la Calzada (Badajoz), mezclado y masterizado por Victor Sánchez, María Monterroso y SPIN OFFS. Todas las canciones y letras por compuestas por SPIN OFFS excepto “Coming Through the Rye” ( Robert Burns (1782).
El arte de portada es obra de Rafael Ramírez Casas, con fotos de Jara Martínez Crespo.

‘Coming through the rye’ abre con una cadencia que evoca al clásico ‘Sweet Jane’ de Lou Reed suavizado con la seductora voz de María Monterroso. Medios tiempos en un espacio de fuerza contenida que se eleva con estribillos pegadizos con una cadencia soul. Así con esta fórmula, completan un tema divertido y luminoso en el que dejan patente su amor por el rock clásico de los 70’s. Sin estridencia, juegan con buenos solos de guitarra con la mesura suficiente para que nada suena estridente.  El tema se desarrolla sobre una misma armonía que se repite una y otra vez en coros atrayentes.

Por la senda del soul ‘Quarantine song’ nos susurra con ritmos cadentes y sosegados dejando espacio para las delicadas melodías vocalesDesde la sencillez los extremeños crean un tema luminoso con un gratificante resultado. Rock elegante ejecutado de forma suave, alejándose del rock más fornido. Aun así, el trabajo del bajo resulta notable en un tema que fluye bien y en que aparece mesurados solos de guitarra aportando esa dosis de chispa que siempre incluyen en sus temas.  

Con una atmósfera más ácida, ‘Woman’s hell’ se deja llevar por el blues-rock stonerizado sin perder los genes vintage innatos en la banda. Piensa en Blues Pills en su faceta más blues, y entenderás de lo que hablo. Tonos retro y ritmos coloristas van creando una canción que define el espíritu de SPIN OFFS.  Como si estuvieran instalados en los 70’s la banda sabe construir canciones atractivas y pegadizas sin renunciar a una cierta pesadez. El tema se adorna con ciertas dosis de psicodelia que encajan perfectamente en la energía retro con la que se mueve la banda. El cuidado con el que se ensamblan los instrumentos hace que el tema se presente sólido y lleno de atractivo gracias su contagioso ritmo.

Blues back’ nos sumerge en el heavy-blues psicotrópico de comienzos de los 70’s. Usando la seducción de la voz de María Monterroso, la canción evoluciona envolviéndonos en su manto psicodélico haciendo que se convierta en un bálsamo narcótico no exento de garra. Seguramente sea la canción más psicodélica del álbum a pesar de que el blues es el faro que la ilumina. Un fascinante y magnético tema creado sin artificios para resultar efectivo y efectista. En la parte final encontramos ritmos jazz que se unen a la fiesta logrando enriquecer otra notable composición que juega con el blues, el jazz la psicodelia y el rock retro sin complejos.

En modo balada ‘The cry of the mandrake’ ofrece el lado más sofisticado de SPIN OFFS. Adornando un tema suave con seductoras melodías la canción nos susurra llena de romanticismo dejando patente que no se necesitan los decibelios para construir una bella canción. Aquí el jazz hace de nuevo acto de presencia mostrando su cara más sensual y seductora. Dulce y algodonado, pero con gran fuerza interior, el tema nos invita a la relajación con elegantes pasajes de guitarra.‘Exquisite corpse’ cierra el EP desatando las hostilidades más pesadas de la banda. Crujientes y ondulantes riffs crean un tema heavy-blues ácido como soporte al derroche vocal de María. Con una parte central más contenida la pesadez queda patente en un corte que cierra el círculo haciendo que todo fluya de manera natural. Sin duda, es la canción más vigorosa de un álbum que nos ofrece distintas visiones del rock y el blues más clásico haciendo que nada suena añejo.

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