KING BUFFALO.- ‘Acheron’

KING BUFFALO se ha ganado su reputación haciendo reconocible un sonido completamente personal, pero también nos está demostrando en cada nuevo álbum, que la evolución de ese sonido no tiene fin. Aquí, de nuevo, nos lo vuelven a demostrar con un álbum mágico y rebosante de gratificantes canciones con elementos innovadores. Cuatro largos temas de diez minutos cada uno, que tienen identidad propia y que nos muestran el crisol de vibraciones en las que desenvuelven con soltura el trio de Rochester. Ritmos implacables que siempre consiguen el golpe justo en el momento justo, guitarras capaces de llevarte al cielo o sumirte en las profundidades más abyectas, y un bajo excelso, hipnótico y lleno de magnetismo. Esos ingredientes junto a la hechizante y cautivadora voz de Sean, hacen de KING BUFFALO una maquinaria perfecta de la psicodelia moderna. Como ya nos mostraron en su anterior álbum ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ (reseña aquí) en 2021 KING BUFFALO son más psicodélicos, más shoegaze, más kraut, más espaciales, y más pesados que nunca. ‘ACHERON’ con el paso del tiempo será conocido como el disco de la cueva., como el álbum con el sonido más expansivo psicotrópico y pesado del trio de Rochester. Otro retoño más que la pandemia nos ha traído en estos tiempos convulsos. Su nombre ‘Acheron’ proviene de la mitología griega, y viene a ser algo así como ‘Rio de la aflicción’, y trae la tensión y la inquietud de la ofrenda anterior a un nuevo concepto. Un álbum con aristas, que no son redondeadas, sino que son enriquecidas con desarrollos de mayor complejidad compositiva mestizando su sonido con el ambiente cavernario, húmedo y oscuro de la cueva en la que se grabó.  Ya estoy acostumbrado a que ante un nuevo trabajo de KING BUFFALO me asalte la misma pregunta ¿Con qué nos van a sorprender ahora? La respuesta aparece tras la escucha del álbum. Son KING BUFFALO, suenan a KING BUFFALO, pero hay muchas cosas nuevas, sonidos, ritmos, riffs, melodías, que hacen que cada canción contenga mil sensaciones que transmitir al oyente. En España decimos: ‘Quién tiene magia, no necesita trucos’, y el trío tiene magia, y esa magia la convierte en trucos sonoros que descolocan al oyente, llevándolo donde quieren. Desde momentos floydianos que parecen mestizarse con KIKAGAKU MOJO, hard-progresivo espacial de los 70’s, metal del siglo XXI en línea TOOL, psicodelia ensoñadora; todo un mundo por descubrir preparado para regalarte gratificantes sensaciones con sus magnéticas y bellas canciones. Doctorándose una vez más como una de las bandas que mejor sabe crear la atmósfera idónea para hacer que el oyente sucumba a sus encantos, KING BUFFALO vuelven a ser firme candidato para llevarse el puesto de honor como creadora del álbum del año. Y no nos olvidemos, en 2.021 han publicado dos, mientras que la tercera entrega llegará la próxima primavera. Atentos, porque la historia aún no ha terminado.

Para grabar las cuatro canciones extendidas de ‘ACHERON’, la banda viajó tres horas al este desde Rochester hasta Howe Caverns en Nueva York, grabando con el ingeniero de confianza Grant Husselman y el camarógrafo Adam Antalek, quienes trabajaron en sus sesiones de cuarentena a principios de 2020, para documentar un día. Larga sesión en vivo en una cueva. En la cueva. “Underground” en el sentido más literal. Es apropiado que Acheron se haya registrado cerca del agua. Una corriente que fluye es audible en varios puntos a lo largo del álbum, incluso al comienzo de la pista del título de apertura.

KING BUFFALO son: Sean McVay (guitarrista y vocalista), Dan Reynolds (bajista) y Scott Donaldson (baterista). ‘ACHERON’ está disponible vía Stickman Records.

Entre borboteos de agua del interior de la cueva y magnéticos acordes, ‘Acheron’ fluye lentamente para mostrarse como una canción bella y maravillosa. La cálida y gratificante voz de Sean comienza su ronroneo seductor entre una plácida e hipnótica armonía. Repitiendo hasta la saciedad el mismo acorde sin que resulte aburrido, KING BUFFALO nos va introduciendo en su particular campo magnético. Sabiendo como sacar al oyente del trance, salpican de riffs cambiantes el tema cada cierto tiempo. Una estructura lineal, bien perfilada que eclosiona retumbando en la cavidad de la cueva como un torrente imponente de sonido. KING BUFFALO consigue tener enganchado al oyente con los mismos acordes durante diez reconfortantes minutos. Sin la sensación de monotonía, el trío sabe como usar sus cartas, mostrándose difuso y pesado a la vez que psicotrópico. Los sintetizadores acompañan los momentos más lisérgicos del tema.  Una prueba mas de que estamos ante la banda que mejor sabe crear atmósferas del momento.

Los milimétricos tambores de Scott, abren ‘Zephyr’. Aquí las artes de seducción shoegaze de Sean y un groovy kraut van dando forma a la canción. Hechizantes, sus dulces acordes van describiendo un florido entorno lleno de magia. Imprimiendo lentamente intensidad al tema, éste, va adquiriendo tintes de monumentalidad con nebulosos pasajes psico-progresivo. envolviéndolo en una atmósfera espacial, las melodías flotantes nos llevan a un territorio más pesado y turbulento. Aturdidores riffs retumban aquí, mostrando que KING BUFFALO también sabe ser una banda pesada. No quiero imaginarme como pudo sonar esto en esa mágica cueva cuando efectuaron la grabación. Desblocando el sonido de la guitarra consiguen un sonido que envuelve al oyente en un mar de sustancias psicotrópicas sin renunciar al fuerte ritmo.  Los sintetizadores se encargan de rebajar la energía para devolvernos a ese espacio cósmico en el que los sonidos gravitan plácidamente. Una sensación que vuelven a transmitir al oyente con gran maestría.

Una introducción más experimental a base de percusión, hace cambiar la fisonomía de ‘Shadows’. En algún lugar entre Pink Floyd y Kikagaku Mojo depositan una canción con innegables genes KING BUFFALO. Porque si KING BUFFALO se ha ganado su reputación haciendo reconocible un sonido, también nos está demostrando en cada nuevo álbum que su evolución no tiene fin. Ritmos implacables que siempre consiguen el golpe justo en el momento justo, guitarras capaces de llevarte al cielo o sumirte en las profundidades mas abyectas, y un bajo excelso, hipnótico y lleno de magnetismo. Esos ingredientes y la hechizante y cautivadora voz de Sean, hacen de KING BUFFALO una maquinaria perfecta de la psicodelia moderna. En esta ocasión se decantan por los sonidos más letárgicos para dejarse llevar por una jam en la que su psicodelia cósmica se muestra majestuosa. Llevando al oyente a un trance catártico y narcótico, hacen que este despierte de ese estado, golpeando con toda su fuerza de riffs. Un zarandeo que acaba por devolvernos a ese placentero estado hipnótico en el tan bien saber introducirnos.  

‘Cerverus’ nace de efectos inquietantes y misteriosos situándonos mas allá del umbral de la oscuridad. Un mundo paralelo que rápidamente muestra sus cartas. narcóticos pasajes en un magnético espacio de gratificantes sensaciones. Melodías shoegaze sobre una estructura floydiana, y una cadencia casi kosmiche. La dualidad de guitarra cristalina y nebulosos sintetizadores consigue sumirte en un nuevo trance hipnótico. ¡¡Joder!! ¡Que fácil me conquistan estos chicos! Nuevamente me viene a la cabeza la imagen del trio haciendo retumbar la cueva con este chamánico sonido. Rugoso, áspero, pero a la vez narcótico y gratificante. De nuevo, la evolución más metálica de la banda hace acto de presencia. Poderos, cambiante y lleno de fuerza, el tema nos ofrece distintas fases en un relato cautivador y poderoso. La parte final del tema es un búfalo desbocado por un precipicio rocoso lleno de aristas. Estos crujientes riffs harían palidecer a alguna banda de metal. Sin darnos cuenta, lo que comenzó como un gratificante paseo por un jardín del Edén, se convierte en una tortuosa travesía por territorios hostiles.  Si el tema tiene momentos de metal, también ofrece momentos progresivos en los que Sean saca a relucir todas sus artes en esto de las seis cuerdas. ¡¡¡apoteósico y grandilocuente!!!!

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Reseña: THE FUR.- ‘Sonntag’

¿Quieres hacer un placentero viaje a los confines de la psicodelia cósmica y dejar que tu mente vuele? Si la respuesta es SI, estás en el lugar correcto. Ya me había olvidado de los maravillosos sonidos expansivos de THE FUR, la banda instrumental belga que hace siete años nos presentaba un fantástico debut, en el que la psicodelia espacial alcazaba cotas sublimes. Ahora el cuarteto publica su segundo álbum ‘SONNTAG’. Un nuevo viaje sensorial a través de lejanas galaxias con un paisaje sonoro exquisito, nebuloso y completamente magnético. El álbum cuenta la historia sobre el origen del universo y todo el caos que lo acompañó (algo, que reflejan con acierto). A medida que el tiempo trae orden y equilibrio gradualmente, la humanidad hizo su introducción. Trajeron de vuelta el caos a través de varios rituales y finalmente reiniciaron el ciclo de nuevo. Con esta premisa, cada canción nos ofrece una narrativa distinta, con preciosos momentos de psicodelia balsámica, atormentados descensos a territorios mas hostiles en los que el Stoner y en algún momento casi el doom hacen acto de presencia. Pero, sobre todo, ‘SONNTAG’ es un trance sonoro en el que la mejor psicodelia del siglo XXI se muestra ante nosotros a través de mas de 40 minutos mágicos y cautivadores. Ritmos kraut se conjugan con exóticos aromas para seducir al oyente con bellas melodías, que se modulan tornándose más ácidas o pesadas. Mostrando a cuatro músicos en plenitud, y con un sonido nítido en los pasajes más balsámicos, y mucho más difuso en los momentos cósmicos estamos ante un viaje sin retorno hacia un big-bang en el todo parece transformarse. Si la base de todas las canciones es la psicodelia pesada de tintes cósmicos, en ellas, encontramos también contundentes pasajes de puro Stoner arenoso, de ensoñadora psicodelia oriental, del desert-rock más ambiental, así como de la elegancia del post-rock. Todo fusionado con solvencia en un envoltorio cósmico propulsado por enérgico fuzz narcótico. No estoy seguro si es la emoción de poder escuchar un nuevo álbum de THE FUR, o la calidad de sus canciones, pero ‘SONNTAG’ me ha sorprendido gratamente por la calidad de sus composiciones y por la forma en la que la banda consigue hacer partícipe al oyente de su narrativa. ¡Sobresaliente!!

Proveniente de Bélgica, este trío de instrumentistas alucinantes se ha inspirado en el movimiento de libertad, amor y paz de los psicodélicos años 60. Jams expansivos, arremolinados, llenos de wah y un zumbido profundo, uno no puede evitar sentir que su mente se aleja de la realidad con solo escuchar a The Fur explorar cada límite de su cautivador sonido. Abróchate el cinturón y prepárate para un viaje cósmico de amor, paz y armonía, mientras The Fur te lanza a la frontera psicodélica.

El nuevo álbum Sonntag ve a la banda sumergirse más profundamente en el pozo del subconsciente. Cada canción un viaje dentro de un viaje. Sonntag cuenta la historia sobre el origen del universo y todo el caos que lo acompañó. A medida que el tiempo trae orden y equilibrio gradualmente, la humanidad hizo su introducción. Trajeron de vuelta el caos a través de varios rituales y finalmente reiniciaron el ciclo de nuevo

THE FUR son:

Bajo: Erik Burgelman
Batería: Elias Piens
Guitarra: Jens Verslijcken
Sintetizador: Lionel Schrevens

‘Sagan’ se sumerge en un espacio de psicodelia pesada con gran hipnotismo. Lentos y profundos acordes desprenden sutileza en contraposición al turbador sonido del bajo en un segundo plano. Creando una densa atmósfera el tema rezuma psicotrópicos en cada acorde. Un entorno cósmico que consigue atrapar al oyente entre locuciones misteriosas y seductoras. Bellas melodías se superponen en una tupida instrumentación impregnada de alucinógenos. Sus nueve minutos permite que THE FUR explore territorios más propios del Stoner con un sonido más grueso, pero no menos hechizante. Una travesía sonora que atraviesa distintos escenarios y que culmina en pasajes de psicodelia aromatizada en la frontera con el territorio del post-rock. Un corte impactante, con un gran trabajo de guitarra, bajo, batería y sintetizadores sonando como una orquesta. El tema, rápidamente me conquista y me deja con ganas de descubrir lo que vendrá en las siguientes canciones.  

En un tono más kraut, ‘OSB’ combina las vibraciones cósmicas con ritmos más dinámicos y floreados pasajes de guitarra. Un aroma exótico se percibe en un tema luminoso y fresco en el que la guitarra toma formas casi de surf.  No faltan las arrancadas de fuerza con turbios y pesados riffs cargados de fuzz. Serpenteante, el tema va cogiendo intensidad ofreciendo un sonido más difuso y potente. De nuevo esa locución futurista de una sensual voz, da paso a momentos más inquietantes en los que la banda aprieta tanto con la psicodelia pesada, que llega a coquetear con momentos doom. Siempre de una forma sutil, atrapando al oyente.

‘Reesmasjien’ es un viaje sensorial a través de floridos bosques infectados de setas mágicas abriendo sus esporas para narcotizarnos con su dietilamida. Psicotrópico hasta las trancas, todo un viaje astral nos transporta a otra dimensión. Ácido, hipnótico, pesado y completamente atrayente, en el tema, la banda se deja llevar por sus instintos más lisérgicos proporcionándonos un intenso y gratificante ‘viaje’ a través de la inmensidad del cosmos.

En un tono más suave, ‘Shake’ nos devuelve a un entorno más terrenal. Calmado pero dinámico, el tema toma algún elemento cinematográfico en línea Yawnning Man. Dos minutos desérticos a modo de interludio hacen que el sonido de los belgas mute, sin perder su esencia.

Una trepidante apertura de tintes cósmicos nos introduce en ‘Bake’. Otro tema pesado, difuso y completamente psicotrópico. Sus ritmos krauts y la sucesión de efectos perturbadores lo convierten en un hijo bastardo del legado de Hawkwind. Un frenesí cósmico que nos lanza al espacio exterior. Insertando ocasionales voces perturbadoras, el tema avanza a la velocidad de la luz hacia quien sabe dónde.  Toda una bacanal de turbios sonidos psicodélicos empapados en fuzz.

‘Mirage’ cambia el ritmo para ofrecernos otro viaje sensorial a través de floridos y bellos entornos psicodélicos. Delicadas melodías bien ejecutadas nos asaltan para proporcionarnos un placenteros y relajantes momentos. Con unos acordes que parecen contonearse para seducir al oyente a su gratificante y magnético sonido. El clásico tema de psicodelia para cerrar los ojos y dejarte llevar por la multitud de sensaciones que puede proporcionarnos la música llena de belleza como esta.  Una pequeña obra maestra de la psicodelia contemporánea con fuertes poderes terapéuticos.  En su parte final, el sonido que vuelve más grueso y pesado sin perder su encanto.

Retomando los pasajes exóticos ‘Hawawa’ es un tema de pausada psicodelia aromatizada. Como su borboteara la melodía se contonea rítmicamente mostrando todo su poder de seducción. Una vez caído en su hechizo, el oyente se encuentra con solo ácidos y un ritmo que evoluciona a un escenario de pesadez en el que THE FUR golpean con lentos y plomizos riffs. Sin darnos cuenta ya escuchamos psicodelia ensoñadora, sino un perturbador corte psycho-doom Pero si en algo son magos los belgas, es en hacer que el viaje esté lleno de alicientes, así cambian nuevamente el rumbo del tema, para fusionar los momentos de pesadez con su tonos más exóticos en pasajes  perturbadores.

Si el álbum abría con el tema más largo, cierra con el segundo en duración. ‘Yage’ son ocho minutos mágicos en los que la nave sideral belga gravita en atmósferas psicodélicas llenas de encanto. Psicodelia pesada de alto octanaje que camina por distintos caminos dentro del género. Con una combinación de Stoner aderezado con envolventes sonidos creados por los sintetizadores, consiguen llevarnos a un desierto cósmico. Allí, el vacío se refleja en suaves y hechizantes acordes entre nebulosas siderales aportando un tono de misterio a ese entorno. Entrando en una fase de completo magnetismo, el tema gravita en ese insondable entorno espacial, con una narrativa fluida e impactante. Modulando la intensidad a lo largo del corte, consiguen que el viaje sea tractivo y pintoresco.   

The Fur

Reseña: FUZZY LIGHTS.- ‘Burials’

Ocho años de silencio discográfico preceden ‘BURIALS’, el cuarto álbum de los británicos FUZZY LIGHTS.  Seguramente su álbum mas reflexivo y ambicioso, y en el que, sin renunciar a sus raíces folk, amplían su horizonte sonoro creando canciones más complejas y ricas en matices. Así, consiguen que la energía fluya a través de sus bellas canciones, y que esta energía, empape al oyente de múltiples sensaciones. Una banda marcada por el registro vocal de su cantante Rachel, que excavando en el legado de Sandy Denny, nos ofrece un repertorio de bellas melodías con sabor a miel. Pero FUZZY LIGHTS es una banda sólida, y solo cuenta con esa virtuosa cantante, sino que se trata de banda capaz de golpear con riffs difusos y desarrollar canciones más propias de FAIRPORT CONVENTION como si fuera una banda pesada del siglo XXI. Desarrollos progresivos bien construidos, un sonido cristalino resultado de una magnífica producción, y esas inmersiones en agus psicotrópicas de sus guitarras, hacen que cada canción, nos ofrezca algo diferente. Si bien la mayoría guardan una estructura en la que parten de la suavidad psico-folk, para mutar violentamente a un escenario psico-progresivo en el que difusas cortinas sónicas envuelven sus fascinantes y seductoras melodías. De esta manera, consiguen equilibrar cada canción convirtiéndola en algo sumamente atrayente para el oyente. Eso no significa que por momentos nos encontremos orgías sónicas más propias de la improvisación, ue acaban siendo pulidas para ofrecer un resultado fascinante. Han pasado unos meses desde que tengo en la carpeta de pendientes esta reseña, pero un álbum como ‘BURIALS’ bien merece ser difundido, por la calidad de sus canciones, y porque estamos ante el regreso de una banda que algunos habían dado por perdida.

FUZZY LIGHTS son: Xavier Watkins  (guitarra), Rachel Watkins (voz, violín), Mark Blay (batería), Daniel Carney (bajo), Chris Rogers (guitarra)

La cálida línea de bajo y la hechizante voz de Raquel abren ‘Maiden’s call’. Un tema que parece mirar al pasado en su estructura musical. Una mágica y sensual melodía vocal y una instrumentación que mira hacia el folk progresivo de los 70’s. Inevitable acordarse de Sanddy Denny y esas bandas británicas que miraban a la música tradicional aportando la nueva energía de la psicodelia y el rock progresivo. Bucólicos violines, una sutil guitarra y un bajo protector, van tejiendo una canción llena de belleza. Con momentos de intensidad y buenos solos de guitarra, el corte se eleva majestuoso con un sonido cristalino y gratificante. Percibiendo cada acorde cada instrumento, todo se va tornando más turbio y veloz en un final diabólico y apoteósico. Una canción llena de belleza, que invita a seguir explorando este álbum maravilloso en el que la psicodelia, el rock progresivo y el folk se unen en una causa común.  La canción está inspirada en la experiencia personal de su cantante Rachel y el episodio de un aborto espontáneo que tuvo.

‘Songbird’ parte con el ímpetu de unos tambores vivaces arrastrándola gracias a dupla de guitarra y bajo a un espacio psicotrópico menos complaciente. Oscuro, turbio y misterio, el tema nos sume en un entorno aturdidor del que afloran cantos mas propios de un ritual. En una especie de híbrido entre el ocult-rock y el folk, habitando un inquietante escenario psicodélico. La sensualidad vocal en contraste con su difuso sonido acaba por llevarnos a lomos de sus briosos tambores a una encrucijada diabólica que nada tiene que ver con la dulzura de la canción de apertura. La canción nos ofrece una experiencia turbadora a lo largo de seis intensos minutos de experimentación.

Retomando el folk y la música tradicional, ‘The graveyard song’ nos susurra con pausados acordes acústicos y una voz empapada en miel. Relajante y reconfortante, la canción va incorporando instrumentos para salir de ese espacio casi minimalista.  De nuevo los redobles de tambores van marcando el devenir del tema. Con el tradicional sonido del violín crean una corte que describe la melancolía. Le tema sale de estado catártico con exóticas sonoridades mas propias del África Sahariana, y unos riffs mucho más pesados. Nuevamente el caos parece apoderarse del tema con una sucesión de sonidos anárquicos que crean una atmósfera turbulenta sin perder su vocación folclórica. Toda una tormenta psicotrópica más propia de una banda Avant-garde

En un tono mucho más sobrio, ‘Haraldasker’ nos narcotiza con acordes de blues y un tono jazzy. Un escenario completamente distinto se abre ante nosotros entre sutiles pincelas psicodélicas. Una calma gratificante que amansa nuestros sentidos sumiéndonos en un placentero estado sensorial. Bellas melodías, que se enriquecen con la magia salida de ese hechizante violín. 

«Under the Waves» retoma los elementos folk, para insertarlos en una tupida pesada instrumentación progresiva. Aquí la banda, saca todo su arsenal de música pesada sin renunciar a sus raíces folk. La conjunción de estos elementos y estilos resulta completamente fascinante. La canción está inspirada en los arrecifes de coral para abordar la crisis del cambio climático.

Siguiendo una línea similar, ‘Sirens’ ofrece turbios pasajes que serpentean elevando su intensidad para rápidamente frenarse en su impulso y retomar un tiempo medio. Con la sensación de que algo va a pasar, las descargas de intensidad toman ahora unos tintes casi post-rock. Lo cierto es que percibo vibraciones psicodélicas, progresivas y del rock clásico en un tema oscilante y cambiante.

Inspirada en un cuento clásico, ‘The gathering storm’ nace de un entorno de plácida psicodelia con ciertos tonos hipnóticos, antes de mutar lentamente su sonido.  Nacida como un grito de guerra para quienes defendieron los derechos de las mujeres y continuar la lucha contra cualquier prejuicio de nuestro tiempo, la canción mantiene la tensión sin llegar a explotar como el resto de los temas del álbum. Menos oscilante y más difuso, el tema fluye entre vibraciones folk y una ambientación de suave psicodelia.  

Fuzzy Lights

Reseña: SNAKE MOUNTAIN REVIVAL.- ‘Everything in sight’

Sigilosamente, SNAKE MOUNTAIN REVIVAL entra en la escena psicodélica contemporánea con un álbum debut sobresaliente. ‘EVERYTHING IN SIGHT’ nos ofrece una gratificante experiencia auditiva a través de temas intensos e inspiradores, que confluyen en un cuadrado con unas aristas formadas por All Then Witches, The Doors, Dead Meadow y por momentos, los mismísimos U2. Entre guitarras surf que se moldean hasta convertirse en un arma ácida, voces inquietantes, dinámicas propulsoras, atmósferas oscuras y vertiginosas, sus canciones, impregnadas en sustancias psicotrópicas, crean unas atmósferas vintage más propias de finales de los 60’s. A pesar de esta inclinación por el pasado, el sonido de la banda es completamente contemporáneo y cristalino, gracias a su magnífica producción. Convincentes en sus propósitos, SNAKE MOUNTAIN REVIVAL consiguen crear un álbum polifacético y estimulante, con es combinación de riffs crujientes y fascinantes melodías. Sin esconderse de sus influencias, consiguen embellecerlas de una manera lúdica, para crear su propia versión vibrante de la psicodelia moderna.  Inicialmente pensado como un álbum conceptual de una historia, el trío decidió romper con cualquier forma de estructura restrictiva y dejar que su creatividad fluyera libremente para adaptarse a sus caprichos y fantasías. Sin duda, el resultado es un caleidoscopio de la mejor psicodelia algodonada del momento. Pero no nos llevemos a engaño, sus guitarras surf, sus melodías aterciopeladas, esconden en sus entrañas, riffs poderosos y turbios sonidos que cegaran tu mente, sumiéndote en un plácido sueño del que no querrás despertar. .

Inspirada en los sueños despiertos y la experimentación psicodélica, cada canción es una instantánea, una visión, que destaca las sólidas habilidades narrativas del vocalista y letrista Ryan Chandler. Él recuerda: «La letra de estas canciones proviene de lo que mejor describiría como viñetas. Instantáneas y visiones que recopilaría de sueños despiertos, observaciones simples y experimentación psicodélica. Mucha experimentación psicodélica en ese momento. Disfruto contar historias y estas experiencias combinan muy bien con nuestro sonido. Fue una gran herramienta de inspiración, pero también fue una puerta batiente a la casa de la locura. Me convertí en una especie de voyeur existencial. Un turista Inter dimensional. 

El álbum fue grabado y diseñado por Danny Zawacki y Zack Trowbridge, mezclado por SNAKE MOUNTAIN REVIVAL y masterizado por Keith Hernandez en Suite 2e Studios, Austin TX. La obra de arte fue diseñada por Stanislov Pobytov. ‘EVERYTHING IN SIGHT’ está disponible vía Rebel Waves Records, el sello psicodélico subsidiario de Ripple Music.

SNAKE MOUNTAIN REVIVAL son: Ryan Chandler (voz y bajo), Zach Trowbridge (guitarra) y Josh Woodhouse (batería y percusión).

Formado en la costa de Virginia en el verano de 2017,  SNAKE MOUNTAIN REVIVAL ganó tracción a través de sus primeros conciertos, al realizar sets completamente improvisados ​​con espectáculos de luces líquidas. Los tres miembros se conocieron en su ciudad natal de Virginia Beach después de años de perseguir diferentes estilos de música en diferentes partes del país. El baterista Josh Woodhouse se cortó los dientes tocando death metal y música progresiva en Florida, mientras que el bajista y vocalista Ryan Chandler exploraba sonidos experimentales y psicodélicos. El guitarrista Zack Trowbridge completó el trío con su experiencia en blues, jazz y surf rock. Su EP de demostración homónimo de 2018 ganó elogios en la blogósfera tanto en los EE. UU. Como en el extranjero. Con un espectáculo en vivo polarizante y un sonido cruzado, se les ha brindado la oportunidad de compartir el escenario con diversas bandas como Acid Dad, Freedom Hawk, Sammi Lanzetta y Frankie & the Witch Fingers.

‘Satellite Ritual’ sin darnos respiro, nos sumerge en un sueño psicotrópico a través de una psicodelia vintage heredera de finales de los 60’s. Ritmos garage, voces bañadas en miel y una atmósfera caleidoscópica construida con completa solvencia, dan forma un atractivo y oscilante tema. Una buena manera de abrir un álbum para enganchar al oyente a sus sonidos vintage.

 Creando una visión difusa, ‘Moon Baron’ se muestra más oscuro y pesado. Repleto de turbios riffs descargando fuzz, los elementos psicodélicos prevalecen en una canción que se inclina hacia un sonido alternativo. Con solo asesinos y una poderosa base rítmica, en esta ocasión la banda se decide por la fuerza.

Dando un nuevo giro, las balsámicas melodías de Just A Feeling nos sumen en un espacio más reflexivo a través de magnéticos pasajes psicodélicos. Hipnótico y con ciertos místicos, el corte flota en una acolchada nube entre sueños lisérgicos.  Suave y reconfortante, el tema tiene elementos blues insertados con sutileza entre los bellos acordes que se superponen al constante zumbido de fondo.

Si en el tema anterior se vislumbraban ciertos aromas doorsianos ‘Graveyard Grove’ bebe más profundamente del legado de Morrison. Creando una atmósfera psicotrópica con gran facilidad, el tema, con un cadente ritmo, se envuelve en sustancias narcóticas bajo una repetitiva armonía y voces cautivadoras.

Convirtiéndose en el tema más largo del álbum, los ocho minutos de ‘Everything In Sight’ son un escaparate del sonido de SNAKE MOUNTAIN REVIVAL. Conjugando unas resonancias contemporáneas, con el blues y la psicodelia del siglo pasado, el tema se muestra cambiante y versátil. Esto hace que su relato sufra variaciones estilísticas, así como en su intensidad. Sus mil requiebros nos llevan a distintos escenarios, sin que el tema pierda su aura psicodélica.

Entre borboteos lisérgicos ‘Pheremone’ nos sume en un gratificante trance. En un escenario más propio de bandas como All Them Witches, los californianos consiguen atraparnos en un relato calmado y balsámico. Sus bien trabajadas melodías se complementan con un magnífico trabajo de guitarra crean una mágica atmósfera psicodélica. Un suave ritmo custodia unos gratificantes pasajes vocales que mutan su registro creando un entorno chamánico.

Por la vía rápida del surf, Water Moccasin se contonea bajo un caleidoscopio de visiones líquidas en una inquietante atmosfera vintage. De nuevo, en el tema, podemos apreciar la calidad de su guitarra Zack Trowbridge en un entorno que se va tornando más lisérgico. Una vez allí, despliega todo su repertorio ácido en solos penetrantes.

‘Valley Of Madness’ cierra el álbum guiado por una magnética línea de bajo que nos indica el camino a un espacio tortuosos en el que la instrumentación de la banda se torna más oscura y difusa. Suavizando el tema con calmadas melodías vuelven a dar una vuelta de tuerca a su forma de crean atmósferas para el oyente. El tema vuelve a ser un espacio de lucimiento de un guitarrista solvente y habilidoso.

SNAKE MOUNTAIN REVIVAL:
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Reseña: BENTREES.- ‘Two of swords’

Desconocidos hasta ahora par mí, el dúo italiano BENTREES, me sorprenden con su segundo álbum ‘TWO OF SWORDS’. Un álbum que consigue entrelazar narcóticos momentos heavy-psych, con cegadores riffs Stoner empapados de fuzz, y un groovy más propio del proto-metal de los 70’s. Un álbum narcótico, con mágicos momentos psicodélicos y una gran agilidad en el desarrollo de sus largas canciones. Mantener al oyente atento y sumido en la trama con largos temas, no es tarea fácil, pero BENTREES lo hace con facilidad.  ‘TWO OF SWORDS’ es un trabucazo de psicodelia pesada, turbia y arenosa, pero un innegable espíritu 70’s. Parece como si BENTREES no tuvieran definido su sonido, ya que en cada canción encontramos un coctel sin agitar de stoner ortodoxo, bellos momentos de psicodelia pesada, y un innegable espíritu 70’s. Sin embargo, esta conjunción de elementos y estilos, la logran aglutinar con acierto en sus canciones, lo que me hace pensar, que no quieren renunciar a nada y ahí reside la seña de identidad de su sonido. Las canciones contienen letras introspectivas, referencias a su tierra natal y la conexión con la naturaleza. Estas las hacen ondular con fases de pesadez y fuzz, en contraposición con pasajes de psicodelia narcótica y hechizante impregnada en unas gotitas de blues y hard primitivo. Así la banda cierra el círculo con cada tema, aciendolo morir en mismo lugar en que comenzó. Un interesante trabajo de una banda a seguir, para comprobar la evolución de un sonido prometedor que me da la sensación de que tiene margen de ser pulido, pero que, en cualquier caso, resulta fascinante.

‘TWO OF SWORDS’ está disponible vía través de Argonauta Records.

.La banda nos comenta: ‘TWO OF SWORDS’ se compone de seis pistas de rock pesado; habla de la dualidad en sus múltiples formas y nos abre nuevos caminos musicales. En este viaje sónico, pesados riffs y tambores fuertes se encuentran con paisajes psicodélicos, cada canción cuenta una historia que de alguna manera tiene contornos ambivalentes.

En una conjunción de doom, de proto-metal y de psicodelia pesada nos sumerge ‘Sunrise And Sunset’. Una cadente línea de bajo entre efectos va dando forma a un corte turbio y nebuloso. Con vibrantes momentos heavy-psych, el tema va evolucionando a una atmósfera más propia de los 70’s, con emocionantes y crudos momentos de buen proto-metal. Con un cierto carácter chamánico los italianos hacen un buen uso de voces y coros, creando un ambiente narcótico. Pesado, pero con un groovy contagiosos, al que es difícil no caer rendido.

Tras los 8 minutos llenos de intensidad del tema de apertura, ‘Yellow’, también con ocho minutos, se desarrolla en una atmósfera menos pesada. Con suaves acordes evocadores de la música ancestral, se va construyendo un tema que explota en una tormenta de fuzz. Riffs crudos y plomizos, y una nueva mirada a los 70’s en su melodía, hacen que el tema conjugue los sonidos heavy-psych de espíritu Stoner, con el legado de aquellos pioneros de melenas largas y pantalones de campana. Ensoñadores pasajes ponen la calma en la parte central del tema, creando un entorno balsámico. Lógicamente, el tema tiene un final épico con momentos de gran intensidad.

‘Hermit’ mantiene el nivel con envolventes acordes de guitarra ácida y narcótica. Como si tratara de echar un sortilegio sobre el oyente, los italianos nos hipnotizan antes de zarandearnos con su pesadez. Sabiendo conjugar el hard-rock salvaje y primitivo con una horda de fuzz arenoso. Serpenteando por esos territorios hostiles y rugosos, van descendiendo a prados acolchados. Allí despliegan todos sus encantos psicodélicos, impregnando el ambiente de sustancias psicotrópicas en forma de magnéticas melodías.  

De nuevo en esa frontera entre la psicodelia pesada y el Stoner ‘Brain war’ suena crudo y sucio. Usando las voces para salir de su cegadora atmósfera, con ese carácter añejo, crear una cortina sónica con una nube de riffs difusos. Con la sombra de Sabbath en el horizonte y algunos momentos más psych, estamos ante un corte áspero por fuera, pero completamente lisérgico por dentro. Manteniendo la estructura con ondulaciones de intensidad en las que la calma aparece en la parte central, el tema no tarda en retomar tortuosos caminos.

Con 11 minutos ‘Flowing waters’ se decanta por una apertura en la que la melodía nos sume en entorno de psicodelia mística y chamánica. Obviamente la cabra tira al monte, y BENTRESS no puede renunciar a golpear con su arsenal de riffs pesados. Subidas de intensidad que nos sacan del trance letárgico en el que consiguen sumirnos con un sonido narcótico y adormecedor de los sentidos. Esto no evita que en sus entrañas habiten buenos momentos de intenso hard-rock entre su atronador y turbulento sonido.

‘Dust and gold’ esconde las mas bellas fragancias lisérgicas de todo el álbum. Magnéticos pasajes de psicodelia ensoñadora nos seducen con toda su belleza entre ecos Sabbath y momentos de fuzz intoxicante. Un tema lleno de emotividad que parece jugar con el oyente con sugestivos momentos en los que destapan el tarro de las esencias. Por este sendero lleno dietilamida, la banda consigue conquistarme con un apasionante corte de psicodelia aromática y balsámica. Solo queda esperar ver cómo evoluciona el sonido de los sardos en futuras entregas.

Bentrees

Argonauta Records