Reseña: IRON BLANKET.- ‘Astral wanderer’

ASTRAL WANDERER’, el álbum debut de los heavy-psych desérticos australianos es dinamita pura. Sustentados en los sonidos salvajes del proto-metal de los 70’s, la banda desarrolla sus canciones en un espacio sonoro en el que los riffs trogloditas golpean con fuerza entre densas atmósferas lisérgicas. Sin duda una bofetada en la cara no apta para los débiles de espíritu.  Con el legado de bandas como Sabbath así como de los pioneros del proto-metal y el proto-doom de los 70’s IRON BLANKETT nos presentan un artefacto sonoro de dimensiones descomunales en el que los ecos del desierto se riegan con fluidos psicotrópicos que harán que tu cabeza explote. Poniendo a prueba tus cervicales sus canciones cuentan con un groovy vintage entre hordas de riffs Stoner. Ese sonido familiar visto ya con anterioridad adquiere en este impacte debut una dimensión sensorial a prueba de bombas. El bunker monolítico en el que se gestan sus poderosos riffs es solo una de las señas de identidad de la banda, ya que son muchas las influencias que aparecen en este trabajo que no te dará un solo respiro. Bien sea creando escenarios espeluznantes en los que la acidez corrosiva de sus guitarras te llevará a dimensiones insospechadas, o bien usando los elementos más ortodoxos del Stoner, estos chicos tienen claro su propósito. Y este no es otro que hacer canciones pesadas con un aroma retro, sin renegar de momentos narcóticos. Con este explosivo combinado consiguen un álbum impactante que no olvidarás fácilmente, confirmando que desde las antípodas se mantiene la fertilidad de la escena psicodélica y pesada del momento. Olvídate de todo y disfruta de esta estimulante descarga de adrenalina convertida en una auténtica bacanal.

‘ASTRAL WANDERER’ está disponible vía Sound Effect Records/Copper Fast Records.

IRON BLANKET son:
Mark Lonsdale / Guitarra
Nick Matthews / Batería
Tom Withford / Guitarra
Charles Eggleston / Bajo
Johann Ingemar / Voz

Sin hacer prisioneros ‘Evil Mind’ nos recuerda esos sonidos crudos y salvajes del proto-metal de los 70’s. Con la sombra de Sabbath siempre acechando, los australianos componen una canción pesada y llena de energía envuelta en una atmósfera empapada de fuzz y abrasadores riffs Stoner. El corte cuenta con pasajes heavy-psych que nos sumen en un trance lisérgico demostrando su buen hacer en esto de la psicodelia más contundente. Una buena piedra de toque para comprobar lo que nos espera en este sólido trabajo.

Con algunos ganchos Stoner ‘Mystic Goddess’ se muestra potente y atractivo entre melodías setenteras y un groovy dinámico que oscila en un entorno rugoso y pesado. Usando con destreza la melodía logran equilibrar las cosas en corte no exento de su cita con el fuzz, pero también con el legado del heavy-rock más troglodita. Dinamita pura.

‘ Witch’s Kiss’ mantiene el tipo con un sonido rugoso y vintage en el que el legado de bandas como Pentagram y los eternos Sabbath es reflejada con solvencia manteniendo su personalidad. En una fusión de fuzz y heavy-rock su pesado sonido es amortiguado por una melodía contenida pero llena de fuerza y un ritmo que se torna cansino por momentos.

Bajo un entorno oscuro e inquietante ‘Kookaburra Nightmare’ asoma al mundo entre efectos psicodélicos y un tono misterioso. A paso lento pero firme, el corte nos sume en nebulosos psicotrópicas bajo un cierto tono cósmico y pasajes meditativos custodiados por una base rítmica a prueba de bombas nucleares. El resultado es una pista lenta y psicodélica que nos lleva mas allá. A lo largo de casi nueve minutos, IRON BLANKETT muestran todas sus cartas en esta espiral heavy-psych con pinceladas doom y un carácter sideral. Con inquietantes y lúgubres pasajes así con voces etéreas nos sumen en la oscuridad más psicotrópica.

Dando nombre al álbum ‘Astral Wanderer’ nace de una mastodóntica línea de bajo que golpea sin remisión entre oscuros pasajes de vocación Sabbath. Sumidos en la oscuridad la canción es todo un homenaje al cuarteto comandado por Iommi, pero también tiene su propia esencia heavy-psych. Esta combinación es el mayor aval de los australianos. Saber conjugan los ecos proto-doom de los 70’s con la psicodelia más pesada e impactante nacida de las dunas arenosas de asfixiantes desiertos.

‘Iron Blanket’ es otro artefacto sonoro más propio de los comienzos de los 70’s en el que las vibraciones proot-metal se muestran con toda su mala leche. En su oscura y enigmática atmósfera se curten una horda de riffs intoxicantes y una voz gritona cubiertas de un ritmo pesado y trepidante. La pista sucumbe ortodoxos riffs arenosos entremezclados con los ecos vintage innatos en la banda.

Con el fuzz como Santo Grial ‘Visions of the End’ nos ofrece una visión mas calmada del sonido troglodita del quinteto australiano. Un nebuloso mar de sustancias psicotrópicas nutre una pista oscilante que arranca y frena manteniendo un groovy pegadizo hasta la estampida final.

Emergiendo lentamente desde oscuras profundidades ‘Tongue of Time’ se muestra como una pista colorista que pondrá a prueba tus cervicales con sus crudos sonidos setenteros. Asentando su sonido en giros constantes consiguen mantener el nivel y al oyente enganchado a otro corte pesado y psicodélico a partes iguales.  Toda una bacanal de sonidos pesados con golpes de doom y impactantes pasajes heavy-psych que harán que tu cabeza explote.

Iron Blanket

Copper Feast Records

Reseña: RED SUN.- ‘From Sunset To Dawn’

‘FROM SUNSET TO DAWN’, el tercer álbum de los psiconautas italianos RED SUN, viene cargado de matices y emociones en unas canciones que se desarrollan bajo un tono cinematográfico más propio de una banda sonora de un film de ciencia ficción. Con su inquietante arte musical, el trio nos envuelve en sus ondas cósmicas para proporcionarnos unos minutos de introspección y momentos ideales para la relajación. Creadas para hacer que el oyente se deje llevar, las ocho pistas del álbum transitan por un entorno cósmico en el que la contundencia de unos riffs pesados se entrelaza con pasajes atmosféricos de psicodelia meditativa. Con un gran poder expresivo, RED SUN van construyendo un relato de ciencia ficción en el que la psicodelia cósmica es custodiada por un ejercito de riffs monolíticos y ornamentos psico-progresivos que incluso coquetean con los dictados del post-rock. Tratando de transmitir al oyente un sinfín de sensaciones, las ondulantes canciones modulan su ritmo para ofrecernos fascinantes atmósferas sensoriales. El resultado es un sonido potente, psicotrópico, cósmico y sumamente hipnótico que se traduce en fascinantes pistas que cabalgan entre la belleza y el misterio. Un arco iris de emociones en un caleidoscopio sonoro con los suficientes ingredientes para atraparnos en un viaje musical a inquietantes y balsámicos territorios sonoros. Estas contemplativas canciones resultan ideales para hacer esa pausa que todos necesitamos en estos tiempos tan alocados que vivimos. Desconecta con ‘FROM SUNSET TO DAWN’ y déjate llevar por este viaje cósmico repleto de sensaciones.

‘FROM SUNSET TO DAWN’ está disponible vía Subsound Records.

RED SUN son: Stefano Eno (guitarra), Mirco (bajo) y Fede (batería y sintetizadores)

Como si de la banda sonora de una película futurista se tratara, ‘Where Once Was Light’ a modo de introducción, nos abre las puertas al mágico mundo sensorial de los italianos. Pasajes atmosféricos de nítida vocación espacial son custodiados por riffs lentos y pesados creando un marco de expectación. Con una apetecible fusión de rock ácido y elementos espaciales, consiguen transmitir un relato instrumental ideal para degustar desde la calma.

‘The Sunset Turns Purple’ nos lleva más allá. En un entorno en el que conviven la psicodelia pesada con momentos de rugosidad Stoner, RED SUN escribe su propio relato. Una pista que juega con ritmos de vocación kraut y evidente espíritu cósmico. El termómetro perfecto del contenido del resto del álbum. Pero la pista no se queda ahí. Sino que fluye incansable con la mirada siempre puesta al frente. Los efectos envolventes revolotean bajo un ritmo ágil y dinámico que jamás mira para atrás. El sonido se muestra sólido y pesado, pero también psicodélico y cinematográfico haciendo aflorar ciertos pasajes progresivos.

 El relato prosigue con la atmosférica y psicotrópica ‘A Violent Dusk’ . Su carácter cósmico se nutre con algunos pasajes floydianos y con rugosos riffs en una fusión perfectamente diseñada para cautivar al oyente. El carácter sideral de la pista se enriquece con momentos progresivos y una sucesión de pasajes con la suficiente pesadez como para no caer en lo anodino. El espíritu cinematográfico se siente en cada surco de la pista.

Avanzando y profundizando en esas vibraciones psico-espaciales, los teclados y un ritmo futurista nos introducen en ‘The Shape Of The Night’. Entre la kosmiche-music, la psicodelia e incluso el post-rock, el ritmo hipnótico nos lleva en volandas en un viaje a lo desconocido. Surcando el cosmos, RED SUN exploran los confines de la galaxia con una pista caleidoscópica repleta de alicientes para el oyente.

Con un mayor protagonismo de los teclados ’Intempesto’ gravita en un insondable y silencioso espacio en la inmensidad de la galaxia. Modulando los tonos a un territorio mas progresivo, las pinceladas post-rock afloran mostrado una belleza sin parangón. Un balsámico corte con un bajo envolvente que contraresta la delicadeza de los acordes de la guitarra. Casi en un espacio drone, los efectos parecen mariposear entre la placida melodía. Ahondando en esos postulados post-rock la canción baja la intensidad con un carácter balsámico hasta diluirse lentamente en los confines del espacio infinito.

‘The Coldness Of The New Moon’ mantiene la esencia y propósito de la banda bajo un tono más dinámico. Acariciando al oyente con sutiles efectos, la armonía se repite y otra vez produciendo un efecto hipnótico. Sin darnos cuenta nos vemos situados en un espacio que va cambiando sus formas en un caleidoscopio sonoro en el que no faltan momentos de pesadez. Con una parte central más ácida, la canción se alterna ensoñadores pasajes con momentos de verdadera pesadez. Usando los mismos ingredientes, hacen que cada canción suene diferente, pero a la vez todas resultas coherentes y cohesionadas. Ofreciendo al oyente bellos pasajes de guitarra, el ritmo no desfallece jamás, mientras el bajo se mantiene excelso y cálido, a la vez que susurrante y fornido.

Si en la pista anterior los tonos ácidos y pesados predominaban, en ‘Towards The End Of Darkness’, persistiendo en la contundencia, las melodías exploran un espacio psico-progresivo con pasajes más elaborados. Esto no influye en la solvencia de una narrativa fluida y cautivadora. La pista ondula contoneándose grácil, a la vez que muestra toda su fuerza con ganchos Stoner con los que enganchar al oyente. Consiguiendo atraparnos en su pesado relato, el carácter cósmico parece difuminarse entre momentos heavy-psych de alto voltaje. Un balanceo que nos sitúa en un cautivador escenario sonoro.

Como epílogo a esta odisea cósmica, ‘The New Sun’ concede un mayor protagonismo a los teclados y sintetizadores creando un entorno sensorial diferenciado. Una exótica percusión tribal se mimetiza entre notas que van mirando a un entorno más electrónico y futurista. Situados en ese entorno, la psicodelia espacial de manual inicia su transitar por los confines del cosmos en una dinámica travesía. tornándose cada vez más hipnótico, los ritmos kraut van guiando el corte por la inmensidad del espacio sin un destino predecible.

RED SUN 

Subsound Records

Reseña: FRAN NEVER DIES.- ‘Red moon rising’

Aunque la banda lleva en activo desde 2018, no ha sido hasta ahora cuando he profundizado en su sonido. Su nuevo y segundo álbum ‘RED MOON RISING’ nos vuelve a demostrar la buena salud de la que goza en los últimos tiempos la escena psicodelica italiana. Las pistas del álbum ahondan en los sonidos atmosféricos cósmicos, con diálogos melódicos que transitan en un escenario invadido por la melancolía. Con una curiosa pero fascinante fusión, la psicodelia pesada se nutre de elementos post-rock con vestigios del sonido vintage de los 70’s. Un álbum que te atrapa en su cinematográfica narrativa guiado por sobresalientes pasajes de guitarra y sintetizadores envolventes. Ritmos firmes y dinámicos junto a voces oscilantes y repletas de sentimiento, consiguen transmitir al oyente su desgarrador relato. Lo cierto es que en sus oscilantes canciones, encontramos hermosos momentos en los que los sonidos expansivos calan con facilidad en nuestros sentidos. Misterioso, oscuro, pero también elegante, este pequeño tesoro heavy-psych debería de servir para poner en la orbita de la escena psicodélica a una banda con muchos argumentos compositivos. Las canciones del álbum están relacionadas con la luna roja como símbolo adorado o temido: ante ella, la humanidad revela su aspecto más irracional, entre la locura y la adoración. El resultado es un álbum ecléctico, magnético, susurrante y misterioso, pero lleno de hermosas canciones, uno de esos discos que te atrapa en su enigmática narrativa reflejando la soledad.

FRANK NEVER DIES es una banda nacida en 2018 fundada por el guitarrista Mirko Giuseppone, anteriormente involucrado en proyectos de rock alternativo/post grunge, gracias a la colaboración con Simona Ferrucci en los sintetizadores. En el bajo, Maurizio Troia se unió a la banda con su mezcla de influencias, desde el funk hasta el ska y el post punk, con Luca Zannini, joven y prometedor baterista, que ya trabaja como músico independiente. Antes del lanzamiento del segundo LP, el bajista Maurizio Troia dejó la banda y fue reemplazado también por Francesco Papadia, bajista de Stonewood.

‘RED MOON RISING’ está disponible vía Argonauta Records .

Como un susurro, la magnética línea de bajo nos introduce a ‘Peep show’. Todo un termómetro del contenido de trabajo susurrante y psicodélico que opta por la vía suave para atrapar al oyente. Enigmática y oscura la pista transita por insondables espacios lisérgicos con cierto tono cósmico en un viaje a lo desconocido en el que resulta difícil adivinar el destinado. Con reminiscencias floydianas la canción prescinde de las voces en su épico relato cinematográfico.

En una senda que me recuerda a COLOUR HAZE, ‘Red mon rising’ explora entornos heavy-psych con magnéticos pasajes atmosféricos y una sensación inquietante. En esa senda, la banda se recrea dando forma a la pista con un sonido dinámico que va evolucionando a un entorno chamánico. Voces ecualizadas, ritmos poderosos y guitarras envolventes muestran el buen hacer de los italianos en una ondulante e impactante canción heavy-psych. Todo un caleidoscopio sonoro que proporciona instantes para la expansión mental del oyente haciéndole partícipe de este magnético relato emocional.

En ese mismo entorno lisérgico la apacible ‘Audrey’ emerge sin prisas en un cautivador viaje cósmico. Invitando al oyente a la expansión sensorial, la pista gravita silenciosa en algún insondable lugar del cosmos. Con algún elemento post-rock, los sintetizadores y la guitarra palpitan suavemente creando un bello entorno atmosférico con el relajar nuestros sentidos.

Sustentado por el cinematográfico sonido de sintetizadores ’One of these nights’ supone otra apacible odisea sonora en un mundo alejado de lo terrenal. Comedida en su ritmo, la pista explora bellos momentos post-rock entre su aura psicodélica para elevarse majestuoso con un sonido imponente. Una hermosa canción instrumental.

‘Living spell’  se recrean en la melancolía a través de cálidas y reconfortantes voces bajo una atmósfera envolvente en la que la fusión de la psicodelia y el post-rock encuentran su lugar perfecto. Sus acolchados pasajes se ven alterador por desgarradores momentos con voces atormentadas y una sensación de desasosiego que se amortigua por sus hermosas melodías. Con giros constantes en su relato, la susurrante guitarra se alza en protagonista de los pasajes mas atmosféricos.

La desgarradora ‘The fortune teller’ fusiona a la perfección esa curiosa fusión de psicodelia pesada y post-rock en una misteriosa y susurrante fusión de emociones que son plasmadas con maestría en una pista oscura. La melancolía y los demonios interiores parecen liberar en un siempre alentador relato sonoro. La pista contiene en sus surcos brillantes pasajes de guitarra envueltos en una neblina lisérgica. Su nítido sonido aporta brillantez a otra pista oscura y psicotrópica.

‘Know my name’, pone el broche a este interesante álbum con hermosos pasajes psico-progresivos y un groovy suave y dinámico a partes iguales. La guitarra brilla con fascinantes solos aportando magia a otra canción cautivadora.

Argonauta Records

Reseña: LITTLE ALBERT.- ‘The road not taken’

Alejado de las vibraciones psycho-doom de su banda MESSA, su guitarrista Alberto Piccolo nos ofrece un maravilloso álbum con su proyecto LITTLE ALBERT. Un trio que se zambullee en el blues del Delta entre ecos jazz, pasajes psicodélicos y golpes de música pesada. ‘THE ROAD NOT TAKEN’ refleja la habilidad para moverse entre estilos diferentes con canciones construidas con una absoluta solvencia. Si el trabajo de guitarra es notable, los registros vocales se muestran esplendorosos consiguiendo cautivar al oyente en un plácido escenario en el que el blues de Muddy Waters se mestiza con el sonido de bandas contemporáneas como THE BLACK KEYS. Abordando el concepto de elección el álbum se divide en una serie de reflexiones sobre el amor que salió mal, los arrepentimientos y la salud mental. Sin duda el ambiente a veces desértico y otras veces pantanoso, en el que se desarrollan las canciones supone un aliciente más para aquellos que todavía no se han dejado seducir por el blues más auténtico. Habiendo sido grabado con cinta analógica, el álbum irradia una vitalidad vintage que se enriquece y complementa con una vibra moderna más propia de la escena pesada del momento. Bien podríamos decir que ‘THE ROAD NOT TAKEN’ es como un pequeño paréntesis en la música pesada que Alberto ejecuta habitualmente en MESSA, y un verdadero regalo para aquellos que no tienen complejos en degustar un álbum, elegante, suave, sofisticado, auténtico, que se aleja del Stoner y el heavy rock, pero que no olvida sus raíces psicodélicas.

THE ROAD NOT TAKEN’ fue grabado, mezclado y masterizado por Matteo Bordin en Outside Inside Studio en Volpago del Montello, Italia. Producido y arreglado por Alberto Piccolo, con letra de Alberto Piccolo y Sara Bianchin (pista 1, 2, 3, 4), y está disponible vía  Virgin MusicUniversal Music.

LITTLE ALBERT son: Little Albert (voz, guitarra, teclados), Alex Fernet (bajo) y Diego Dal Bon (batería, percusiones).

Por la senda del blues ortodoxo y con una vibra bandas como Black Keys ‘Still Alive’ nos acaricia con sus hechizantes acordes y una cautivadora voz que pone la guinda a una composición serena pero penetrante. Sus contagiosas melodías calan con facilidad en el oyente bajo su comedida instrumentación. El ritmo cadencioso aporta un groovy pegadizo con el que llevar al éxtasis al oyente. El tópico de menos es más se plasma una vez mas en una canción que también nos ofrece solos virtuosos de guitarra con los que completar el hechizo.

Escarbando más aún en el legado del blues del delta, ‘Demon Woman’ nos traslada a un entorno pantanoso en el que los efluvios del blues se tiñen de psicodelia. Con un gran trabajo de guitarra, la pista nos recuerda el legado de grandes como Muddy Waters en otra pista rebosante de sentimiento.

Sin salirse del guion, pero mostrando una pesadez superior, ‘See My Love Coming Home’, se desarrolla entre nebulosa lisérgicas y todo el aroma del mejor blues. Construida a partir de un riff, la pista se muestra firme y sólida con su cuidada instrumentación. La voz sigue ejerciendo su rol con un tono más dinámico que solo cede ante las embestidas de ese blues ácido que sale con solvencia de las cuerdas de la guitarra. Una pista con un sonido contemporáneo que transita por un espacio heavy-blues empapado de psicotrópicos.

 Reposando en un acolchado y gratificante espacio sonoro ‘Hiding All My Love Away’ parece acercarse al jazz para mostrarse sobrio y elegante. Una sofisticada pista con unos cuidados arreglos y versátiles elementos incorporados con acierto y sutileza. Si bien cada canción nos ofrece una visión distinta del blues, todas ellas contienen suficientes elementos como para conquistarnos.

Instalado en ese espacio sonoro en el que el blues se tiñe de jazz y psicodelia, la apacible ‘Blue and Lonesome’ mantiene el nivel con sus suaves pasajes. Tomándose su tiempo, la pista cuenta con delicados pasajes de piano acompañando una armonía sencilla que se repite entre partes vocales sumamente cautivadoras. En la parte central, la destreza de Albert a la guitarra queda patente una vez más.

En ‘Magic Carpet Ride’ seguimos descubriendo nuevas vías en la música de LITTLE ALBERT. Otro blues con elementos hard-rock y algún golpe de riffs Stoner hacen que la intensidad aumente en una pista que guarda el equilibrio entre la pesadez y el aroma del blues del siglo pasado. La pista so torna mas turnia gracias a su poderosa línea de bajo y a un ritmo más contundente.

En un álbum sin estridencias y con una línea argumental similar en sus canciones, ‘This House Ain’t No Home’ se nutre de sofisticados momentos jazz, que son insertados en su suave instrumentación entre golpes de riff mas contundentes que nos recuerda el origen pesado. Una canción ondulante que va y viene dejando espacio para la fuerza en sus sosegados pasajes. Otro corte elegante y sólido para cerrar un álbum brillante.

Little Albert

Universal Music Italia 

Reseña: OAKFARM.- ‘Oakfarm’

Saca tus pantalones de campana, ponte las botas camperas, viste con tu chaqueta de flecos, mueve la melena al viento y prepárate para una auténtica fiesta de rock vintage. Ese rock de antaño que tantos buenos momentos nos dio en el pasado y que con bandas como OAKFARM, sigue vigente en nuestros días. Tal y como describía la promo del álbum, este debut bien podría compararse con uno de esos vinilos olvidados de los 70’s que ha permanecido olvidado durante años en una vieja choza de madera de la que nunca has oído hablar. El trio alemán nos ofrece un soberbio álbum de rock vintage en el que el blues, la psicodelia y las melodías pegadizas cubren unas canciones que rebosar autenticidad. Si eres amante de bandas como Graveyard o Rival Sons, aquí tienes un tesoro por descubrir. Un álbum fresco y colorista que se recrea en los sonidos analógicos del pasado para ofrecer al oyente una experiencia única. Ocho canciones sencillas, sin artificios, y que van directas al corazón del oyente para hacerte el día mas agradable. Sin duda estamos ante uno de esos debut, que me hace presagiar un gran futuro para una banda que a pesar de recrear los sonidos de los 70’s, lo hace con honestidad y brillo. Un álbum con mucho blues, con hard-rock, con psicodelia, pero también con gratificantes momentos progresivos y con arrevatos de boogie contagioso.

‘OAKFARM’ está disponible vía Pink Tank Records.

OAKFARM son: Tobias LEMBERGER , guitarra y voz (también en SONS & PREEACHERS),  Dennis OELZE (batería) y  Arne DÖPPER , bajo (también en BONE MAN).

‘ What If’ brota entre acordes acústicos con una innata vocación vintage para convertirse en una canción colorista en la que los tonos retro se tiñen de pasajes progresivos y dulces voces que nos acarician con suavidad.  Evocando un entorno bucólico la pista transita por la senda del rock clásico sin estridencias y un con un riff principal que engancha al oyente con facilidad.

En un espacio ya transitado previamente por bandas como Graveyard, el blues y el hard rock de los 70’s son los genes de ‘Reason’. Un sonido retro con buenos pasajes de guitarra y una estructura oscilante que parece rescatar el legado de Zeppelin. El corte avanza entre paradas y arrancadas en una atmósfera ligeramente salpicada por tonos psicodélicos y un espíritu más propio de otros tiempos.

‘ The Way’ mantiene la esencia rockera en una pista vibrante que no traspasa la barrera,  pero que nos brinda buenos momentos de rock sin complejos. Ondulante en su desarrollo, la canción conjuga todos los elementos del rock de los 70’s. Guitarras asesinas, un bajo magnético, unidos a un ritmo contagioso y una voz con el suficiente carisma para seducirte. En la pista encontramos algunos elementos progresivos que le dota de sobriedad.

Bajando las revoluciones ‘Sombre Vita’ se nutre de acordes electroacústicos y una cautivadora melodía vocal. En un entorno gris, la pista se arma sin prisa para llevarnos a un espacio acogedor entre armonías oscilantes y golpes de hard-rock vintage. La canción también contiene buenos solos de guitarra que le dan cuerpo a sus tiempos medios.

La aterciopelada ‘Carry On’ contiene una cuidada melodía que inevitablemente nos recuerda tiempos pasados. Con una vibra entre el pop y el rock de finales de los 60’s y reminiscencias de The Beatles, la canción contiene unos magníficos arreglos con los que los alemanes consigas que se muestre como imponente y cautivadora.

Con un ritmo boogie rock ‘Friends’ es una invitación a la fiesta y al baile. Ecos west-coast y un espíritu hippie empapan de color esta canción campestre. La sencillez de su estructura es uno de sus avales. No se necesitan artificios para componer canciones que funcionen. Aquí tenemos un claro ejemplo con un corte aireado por vientos sureños, ecos de blues y un ritmo contagioso.

‘Let It Breathe’ es otra canción que bien pudiera haberse compuesto en los 70’s. Con una vibra más propia de bandas como The Who, se eleva con su espíritu libre por la senda del rock clásico. Otra canción que rezuma honestidad, sin poses, simplemente rock a secas, sin más. Con toda la energía los alemanes aumentan la intensidad incorporando afiladas guitarras que acompañan a su dinámico ritmo.

Recordándome nuevamente a Graveyard, ‘The Melody’ es una canción en la que el blues y las dulces melodías conviven en armonía. Evolucionando hacia un espacio más rockero, el corte se eleva prudentemente para mostrarse esplendoroso. La furia de desata en otra celebración colorista del rock clásico, ese rock que nunca muere y que seguirá con nosotros durante mucho tiempo.

Oakfarm

Pink Tank Records