Reseña: VOODOO QUEEN.- ‘Violet Crown’

Nacida de un encuentro casual y una pasión compartida por el rock y el stoner, VOODOO QUEEN ofrece en su álbum debut ‘VIOLET CROWN’ espiritualidad, introspección y autotrascendencia combinando riffs potentes, ritmos contundentes y pasajes etéreos empapados de psicodelia y blues. Los riffs monolíticos se amortiguan con una vocalista cautivadora, así como con interludios melódicos creando canciones intensas, a veces oníricas, siempre conmovedoras, donde la energía pura se fusiona con una genuina sensibilidad musical en la que los ecos de rock de los 70’s tiene su espacio. Impulsadas por letras personales, sus composiciones invitan a la introspección, al cuestionamiento ante ciertas dificultades y a la búsqueda del crecimiento personal. Estas emociones aparecen en cada canción actuando como un reflejo de las emociones humanas, entre dudas, esperanzas y revelaciones, donde se entrelazan la espiritualidad y la voluntad de mantenerse firme en las propias convicciones. Con buena dosis de fuzz y con la crudeza del heavy rock de antaño, la banda adorna sus canciones con elementos modernos haciendo que las mismas resulten siempre ganadoras. Las siete pistas de ‘VIOLET CROWN’ marcan el amanecer de un primer capítulo, un viaje donde la luz mística se entrelaza con los matices más enigmáticos de nuestro universo sonoro entre serenas atmósferas, casi silenciosas por momentos creando un entorno de misterios con enigmáticos pero cautivadores pasajes. Presentado con una magnífica portada, tratando de reflejar su propio universo. Algo rocoso, místico, con una sensación real de poder y misterio, para devolver una imagen icónica del proyecto. La Reina está aquí, frente a la enormidad de una nueva búsqueda, avanzando hacia el agua hacia este gigantesco y casi sagrado árbol. A su alrededor, un paisaje con pantanos, árboles imponentes, y a lo lejos, un cielo que permite a cada uno ver su propio paso, un cielo suspendido entre el final y el principio, mostrando una corona morada y la aurora boreal. Sin duda una grata sorpresa para cualquier amante de la psicodelia, el blues y por supuesto de los pesados sonidos stoner.

Hipnótica y psicodélica en su apertura ‘Morning Sun’ nos invita a un trance chamánico gracias a sus guitarras volátiles y a su psicodélica atmósfera. Una ilusión inicial que se transforma por momentos en un monstruo de riffs crujientes y pasajes heavy-psych sumamente atrayentes. Siendo en su mayor parte instrumental, la voz aparece la mágica voz de Fabiola Thoreau

Con incisivos golpes Stoner cósmico ‘Bright Cage’ galopa como búfalo en estampida por praderas desérticas. Alternando el fuzz con el hipnotismo pasajes de rock setentero nos inundan de blues. Una combinación bien ejecutada en un serpenteante transitar sin mirar a atrás. Una canción asesina que te noquea con sutileza.

Navegando entre riffs ruidosos y delicados pasajes de blues nebuloso ‘Sad Attitude’ es otra canción en la que su vocalista xxx exige su talento con desgarrados pasajes que se tornan sugerentes. Arropada por un muro de sonido la pista desciende a seductores pasajes en los que la psicodelia y el blues se unen en un rito vintage.

‘Free way Out’ se desarrolla en un magnético escenario sonoro presidido por la una estimulante psicodelia. Creando su propia seña de identidad la belleza de sus melodías nos insufla relajantes momentos de introspección. Con un notable trabajo de guitarra la pista se muestra cohesionada y solvente.

Sensual y cautivadora ‘Between my troubles’ baja la intensidad con un sonido poderoso que gravita en un espacio psicodélico en el que el blues, el heavy-rock y rock arenoso confluyen en un punto en común. La calmada pista pone freno al ímpetu mostrado en los cortes previos.

Una desgarradora canción rebosante de sentimiento como ‘I’ define el puro sonido de los franceses. Melodía y contundencia en una ondulante narrativa en la que faltan buenas dosis de lisergia. Narcótica por momentos, sus solos de guitarras consiguen llegar al alma, una compañía perfecta para una voz que brilla con luz propia pero que también permite el lucimiento del resto de la banda. Cohesionada y fluida.

Entre tonos vintage y un ritmo poderoso ‘Shine of my Soul’ se siente como una banda sonora de un relato legendario. Ecos del heavy-rock, aderezados con una gotitas de blues y melodías épicas hacen que la pista se eleve sin perder el rumbo hasta llevarnos a un cautivador entorno psicodélico. Antes del final el caos se desata con una deflagración de pesadez antes de un lento epílogo final.

Voodoo Queen 

Reseña: ((C.ROSS)).- ‘Future site of C.Ross’

Al confeccionar la lista con los mejores álbumes del año y ocupando el puesto 10 del TOP 50 (mira aquí) recordé que por algún motivo había dejado a medias de escribir esta reseña del nuevo álbum de C.ROSS, el músico canadiense miembro de bandas como QUEST FOR FIRE o COMET CONTROL. Si en su anterior álbum ‘SKULL CREATOR’ se centraba más en el folk, en esta nueva entrega C.ROSS hace aflorar su lado más psicodélico en un hermoso álbum intimista que hará las delicias de cualquier fan de PINK FLOYD. El álbum perfecto para hacer una pausa y deleitarse con unos viajes sonoros llenos de emoción y bellas melodías. Ross profundiza en su mezcla única de psicodrama folk difuso y rock cósmico, combinando una composición cruda con una producción expansiva. Con ecos de Judee Sill, Duke Garwood, Syd Barrett o DEAD MEADOW, ‘FUTURE SITE OF C. ROSS’ es a la vez realista y cósmico, equilibrando riffs distorsionados, texturas de pedal steel y una acústica delicada, pero de una voz cálida y reconfortante que acaba por conquistarte en un trance narcótico. Sus floydianas camones beben del folk más oscuro pero sobre todo de la psicodelia deconfiteria. Un dulce exquisito para cualquier paladar psicodélico. Con canciones bien estructuradas con los arreglos precisos C ROSS consigue un álbum compacto, cuya narrativa siempre parece tener sentido. Lánguido y melancólico peros completamente psicodelico, sus canciones se derriten al calor de sus bellas melodías. Tras demasiado tiempo posponiendo esta reseña, ahora me quedo satisfecho, ya que C. ROSS ha compuesto un álbum mágico y terapéutico que me ha acompañado en numerosos momentos durante los últimos meses. Gracias.

El álbum fue grabado por Josh Wells en The Mango Pit (Chicago) con una grabación adicional de C. Ross en Muskoka, Ontario, y está disponible vía Echodelick Records.

C.ROSS: Guitarras, voz, bajo teclados y producción, Josh Wells: batería, percusión, teclados y producción. Eiyin Sof (voz en ‘Hcanorff’ y Aaron Goldstein (pedal steel en ‘Hcanorff’)

A ritmo lento y con elementos folk ‘Love until you’re free’ nos sume en un entorno balsámico con melodías aterciopeladas y un flujo instrumental pausado. Su languidez se va tornando más psicodélica con hermosos pasajes de guitarra y ese ritmo cadente que te atrapa. Una ceremonia catártica que no abandonará en el resto de las canciones.

A caballo entre el folk más interno y el legado de la época de Syd Barret en Pink Floyd, ‘Plant your eyes’ se va construyendo con la pausa necesaria para disfrutarlo intensamente. Eel tema avanza emulando a David Gilmour, el contraste de su melancólica melodía se alterna con un espíritu folk que se colorea con distintos elementos y todos sumamente efectivos. Si vuelta a tras el viaje nos va llevando por preciosos escenarios de fluidos cambiantes y voces acarameladas. Si escarbamos un poco más encontramos la destreza compositiva de una canción repleta de matices con los que consigue el éxito pleno. Cautivadora y balsámica, la pista muestra al músico sonando como una auténtica banda. 

El bucolismo de la west Coast aparece en los acústicos acordes de la aterciopelada ‘Hash cash ash (no one rides for free)’. Delicados pasajes de slide guitarra y la vibra floydiana acaban por atraparnos en un sueño cósmico en el que la liviana psicodelia parece susurrarnos. Una combinación efectiva que muestra la evolución del músico en su segundo álbum. Una nueva ruta que parte del mismo punto de partida pero que nos lleva a extasiantes lugares sonoros.

‘Rider destroyer’ nos hechiza con sus delicados acordes acústicos. Con algodonadas voces en la misma línea de la pista anterior me viene a la cabeza algún tema de The Wall. Esa oscuridad melancólica se adorna con un sonido de violines (¿) creando una atmósfera macilenta en forma sinfónica. La placidez presidiendo su desarrollo solo se altera con hermosas melodías que se elevan a la luz antes de apagarse lentamente.  

Sin dejar los acordes folk, ‘Lu’ repite la forma del sinfonismo unido con lo acústico en otra canción sosegada.

‘Faster tan the light’ sacude sus tambores cambiando el registro e impulsando el sonido a un espacio en algún lugar entre la americana y la psicodelia.  Con guitarras ácidas serpenteando bajo un ritmo implacable en sus nebulosos pasajes alcanza un magnetismo endiablado.

Poniendo el epílogo, ‘Unnatural light’ se nutre de efectos y reverberaciones en un trance letárgico. Sus cautivadoras melodías habitan en un silencio solo roto por una guitarra lisérgica tocada en una atmósfera difusa que ya a estas alturas resulta familiar, ya que es una de las claves de este notable álbum.  

C.ROSS

Echodelick Records

Reseña: BOGWIFE.- ‘From Ashes’

Tras cuatro años en el desierto, resurgiendo de las turbias profundidades del folclore escandinavo y el heavy underground de Aalborg, Dinamarca, BOGWIFE regresan a la actualidad con su mejor álbum hasta el momento. ‘FROM THE ASHES’ consigue el equilibrio entre la pesadez y lo narcótico con ocho majestuosas canciones del blues lisérgico, Stoner-doom con algunos elementos grunge y leves pinceladas folk. Riffs poderosos, una batería atronadora y sus lánguidos paisajes psicodélicos nos invitan a una inmersión en pantanosos escenarios heavy-psych del más alto nivel. Esta versatilidad les aleja de ser una propuesta estereotipada en este nuevo capítulo que marca una audaz evolución en el sonido de BOGWIFE: una continuación de su exploración de la luz dentro de la oscuridad y la reverencia por todo, desde los organismos más diminutos hasta la inmensidad de las montañas y los mares. Resurgiendo de las cenizas, la música de la banda sigue siendo una poderosa búsqueda de los pequeños rayos de luz que inevitablemente emanan incluso de los rincones más oscuros. Estamos ante un álbum que puede conquistar a públicos diferentes ya que estos chicos, bebiendo del legado de bandas como SLEEP o KYUSS, son capaces de combinar estos mimbres con vibraciones propias de bandas como ELDER o ALL THE WITCHES. tejiendo ritmos blueseros, tonos de guitarra distorsionados con voces potentes y melodías inquietantes que perduran mucho después de la nota final. Así componer canciones que canalizan ese misticismo inquietante y natural en su música, creando atmósferas tan oscuras y turbias como trascendentes y cósmicas con unos cuidados arreglos melódicos. BOGWIFE, esa criatura mitológica que ronda los pantanos del norte de Europa sale de su letargo para demostrar al mundo su talento con un álbum soberbio.   

BOGWIFE son: Jonathan Tex Rønne Hansen (bajo), Jonathan Rosendahl Iversen (batería), Morten Nielsen (guitarra) y Mikkel Munk Iversen (voces y guitarra).

Mostrando sus cartas desde el primer momento ‘From Ashes’ nos arrollan con riffs contundentes y melodías pegadizas alternando su intensidad arenosa con pasajes psicodélicos empapados de fuzz.  Fresca y contundente a partes iguales, la canción fluye con solvencia aunando influencias manteniendo un gran dinamismo en todo momento.

‘Shivering’ es un himno épico sobre estar al borde de perder la esperanza y rendirse. Habitando en una neblina psicodélica la pista gravita en un espacio fronterizo entre el heavy-rock y el Stoner doom psicodélico. Una invitación a convencerte a ti mismo de que hay un futuro mejor. Entre riffs grandilocuentes la banda desata el caos sonoro con un groovy cautivador.

El sonido de los daneses se ha caracterizado desde sus inicios por su veneración por el blues y ‘No Church’ es la muestra. Lento y cálido el corte pone la guinda blusera entre sus pasajes psicodélicos llevándonos a una cueva narcótica en la que la guitarra destila una tensa acidez acompasada por embestidas de su característico doom rebosante de fuzz. La serpenteante pista ofrece brillantes momentos de una emocionante psicodelia pesada. Brillante.

‘Light Of Day’ es otro himno pesado con aroma grunge y su habitual contundencia coloreada con atractivas melodías y solos de guitarra que se superponen creando otra pista ganadora de heavy rock moderno con alguna pincelada folk.

De un pantano humeante emerge la narcótica ‘Heavy Burden Blues’. Piensa en All Them Witches y ese carácter chamánico de sus canciones y encontrarás la respuesta de esta joya de de blues psicodélico a la altura de los grandes nombres del género. Posiblemente la mejor canción del álbum, una pista que te atrapa en un placentero viaje presidido por nebulosas narcóticas repletas de pasión.  

Con un ritmo pegadizo ‘Ages’ con sus poco más de dos minutos es un corte de Stoner vibrante que te invita a la fiesta por la senda más clásica del género. Una canción que usa la vía rápida para conquistar al oyente.

‘Agony’ se sustenta en una línea de bajo gloriosa para llevarnos al Stoner doom más y oscuro y desgarrador. Otra pista sólida con el sello de identidad de BOGWIFE.

Para el final, la banda nos reserva la canción de mayor duración, ‘Chrysalis’ con sus casi ocho minutos se desarrolla entre bellos pasajes de psicodelia en su parte inicial pera sumergirse en las cenagosas aguas del blues narcótico. Sus solos virtuosos, su contundente ritmo y los devaneos psicodélicos la hacen merecedora de toda la atención. Con el registro vocal cercano a algunos momentos Elder, estos chicos tiene claro su propósito, y lo demuestran con otra canción monumental en la que el blues, la psicodelia y la música pesada unen fuerzas una vez más. Un perfecto cierre para un sensacional álbum.

Bogwife 

Majestic Mountain Records 

Reseña: HOMEGROWN.- ‘Homegrown’

Desde el corazón de la próspera escena de rock pesado de Gotemburgo, HOMEGROWN continúa su ascenso como una de las bandas de heavy psych más emocionantes de Escandinavia. Conocidos por sus jams alucinantes cargadas de groove y su energía psicodélica que fluye libremente, el cuarteto ahora da un nuevo y audaz salto con su álbum homónimo ‘HOMEGROWN. Prescindiendo de las voces crean emocionantes paisajes sonoros en los que los ecos del hard progresivo de los 70’s se mestizan con la psicodelia más impactante, adornada con elementos folk, blues y un amplio crisol de vibraciones vintage netamente reconocibles. El resultado es un álbum instrumental que se siente masivo y meditativo, impregnado de las tradiciones empapadas de fuzz del stoner rock mientras late con el espíritu ilimitado del prog psicodélico y la cultura de jam. En palabras de la propia banda: «Un elixir espeso y pesado que lanzará tu alma directamente al infinito cosmos del prog», Y no les falta razón ya que los suecos consiguen construir un viaje trascendental con el que conquistar al oyente con una química instrumental que funciona a la perfección. Quizás estemos ante un ‘verso suelto’ que se aleja de ciertos convencionalismos para componer la música que les sale del alma. Sin voces ni filtros, solo oleadas de sonido potente que fluyen directamente del amplificador al público, HOMEGROWN consiguen un trabajo de gran calidad que gana con cada nueva escucha.

HOMEGROWN son: Cedric Bergendal (guitarra), Marcus Bertilsson (guitarra), Adam Jensen (bajo) y Oskar Brindmark (batería)

‘HOMEGROWN’ está disponible vía Majestic Mountain Records.

‘Frihetsvisa i A-Moll’ eclosiona brindando al oyente un paisaje psico-progresivo de tintes vintage. Del ímpetu inicial la pista desciende a un espacio más comedido en el que desarrollar sus jams lisérgicas. Este giro hace aflorar los instintos más psicodélicos de la banda.

Impulsada por ritmos tribales ‘Häxjakt i Snetakt’ se deja llevar por una experimentación psico-progresiva de alto nivel. Delicados pasajes de guitarra se combinan con un groovy vintage de alto nivel en contraste con otros pasajes en los que la acidez de sus guitarras nos sume en una espiral psicotrópica.

‘Huldran’ brinda al oyente un nuevo giro lisérgico. Sus largos pasajes instrumentales atraviesan el espejo para transitar por un mundo sensorial repleto de vibraciones psicodélicas.

Mezclando elementos folk y blues en sus desarrollos progresivos Adams Äpple’ transita en un entorno pausado que sirve de vehículo para el desarrollo de su potencial compositivo. Estos sonidos retro son ejecutados con la maestría de unos veteranos del género, de una banda que sabe perfectamente cuál es su objetico, una pista de blues psicodélico de gran magnetismo y versatilidad.

 Si en las pistas anteriores dejan patente su manejo de la s vibraciones psico-progresivas, el folk de antaño se plasma en ‘Mylingen’ con cierta brillantez. Sus suaves pasajes sirven de bálsamo para el oyente en una versión sencilla de su cautivador sonido incrustado en un entorno de oscuridad.

‘Forséns öra’, la canción más larga del álbum, con sus casi nueve minutos es una especie de jam psicodélica que atraviesa ese entorno progresivo tan presente en todo el álbum. Esos ecos medievales se revitalizan con melodías atractivas con las que enganchar al oyente.  La canción refleja los muchos estilos que maneja la banda para componer sus canciones, lo que la convierte en un claro resumen de su potencial compositivo y de su emocionante experimentación.

‘Den Hornkrönte’ se debate entre pasajes progresivos de manual, riff de vocación Stoner y un espíritu sesentero divertido y bailable. Otra canción vintage con múltiples aristas.

Creando un ambiente festivo ‘Gånglåt till Käringberget’ bebe de sonidos tradicionales que sirven de base para los devaneos del cuarteto sobre un escenario más colorido y divertido en el que el folclore queta el protagonismo a la pesadez de sus incisivos riffs.

Un nuevo capítulo del rock progresivo más suave es el espacio en el que se mueve ‘Ringöpolskan’. Como si el tiempo se hubiera detenido la canción y su hermosa melodía son como una brisa fresca en un álbum que siempre tiene un as guardado en la manga con el que sorprender al oyente. Aquí de nuevo las guitarras brillan en ese ambiente añejo en el que estos chicos construyen sus bellas canciones.


‘Talisman’ pone el cierre a este interesante trabajo con altas dosis de hard-progresivo y psicodelia ensoñadora custodiada por sólidos ritmos y guitarras profundas que reflejan su amor por los ecos vintage de los 70’s.

Homegrown

Majestic Mountain Records 

Reseña: FROZEN PLANET… 1969.- ‘Echoland’

Si en los últimos meses el volcán australiano psicodélico parecía dormitar, en las últimas semanas da muestras de una nueva erupción. ‘ECHOLAN’ es el nuevo movimiento tectónico de este estallido heavy-psych. Con este álbum compuesto por cuatro canciones y una larga improvisación de dieciocho minutos, FROZEN PLANET… 1969 regresan tras un largo periodo de ausencia con nuevas jams psicodélicas a semejanza de las que nos tienen acostumbrados. Sus improvisaciones instrumentales ponen más énfasis en las melodías sin perder el espíritu que siempre les ha caracterizado. Superponiendo los sonidos de sus instrumentos y con ciertos arreglos, consiguen que sus anárquicos devaneos lisérgicos se compacten mostrando unas canciones algo mas estructuradas. Siempre es un placer escuchar álbumes como este en el que nunca sabes cual será el camino que recorrerán sus pistas. Siempre agitando su brebaje psicodélico para encontrar la poción mágica perfecta para cualquier amante de la psicodelia mas ‘viajera’. Ritmos hipnóticos, solos endiablados y esa atmosfera envolvente de tonos vintage, componen esta nueva travesía a los confines de la psicodelia más espontánea. Disfruta del viaje que nos brinda este psicotrópico trio.  

FROZEN PLANET…1969 son:

Paul Attard………6 cuerdas

Lachlan Paine….4 cuerdas

Frank Attard…….sin cuerdas

‘ECHOLAN’ está disponible vía Pepper Shaker Records

La frenética ‘The plants’ con sus escasos tres minutos gravita en un espacio vintage de rock setentero con un ritmo trepidante y contagioso que te arrollará entre golpes de har rock y pinceladas progresivas. 

Sumiéndonos en un inquietante y misterioso pozo psicodélico ‘Setting The Scene For Time To Stand Still’ se va construyendo lentamente con una larga introducción antes de desatar su furia. Riffs diabólicos que actúan como ganchos para atrapar al oyente en su particular brebaje sonoro. Alternando la lentitud ocultista con lo endiablado del rock más vibrante, 

‘Night moves’ llega cargada de tonos retro en una jam psicotrópica a las que nos tienen acostumbrados. Sus momentos espaciales contrastan y se complementan con la acidez de unos solos de guitarra que miran al pasado. Un ‘ida y vuelta’ que siempre acaba llevándonos a placenteros y estimulantes territorios sonoros.

Los acordes acústicos con acento folk aparecen en ‘Planet blanquet’ . Una pista suave con algunos elementos psicodélicos y la incorporación de la guitarra eléctrica aportando el contrapunto perfecto y una inclinación más exótica de su sonido. 

El álbum cierra con la extensa ‘Echolan’. La pista con más de dieciocho minutos es un espacio perfecto para la improvisación lisérgica de los australianos. Impulsada por un ritmo hipnótico, los devaneos de la guitarra van dando forma a un corte con altas dosis de psicotrópicos. Aquí no hay paños calientes, solo el libre fluir de la interpretación con un resultado anárquico pero cohesionado a partes iguales. Momentos espaciales, un groovy dinámico y una espiral de solos ácidos bajo una atmósfera absolutamente lisérgica. A pesar de ( o gracias a..) su larga duración, la pista resulta fluida no haciéndose pesada ni tediosa ofreciendo un buen viaje psicodélico al oyente.

Frozen Planet 1969

Pepper Shaker Records