Reseña: TEMPLE FANG.- ‘Fang Temple’

El nuevo álbum de los holandeses TEMPLE FANG, contiene cuatro largas jams entre dieciocho y veintidós minutos que nos hacen volar entre pasajes de pura psicodelia. Adornando sus largos desarrollos con exóticas fragancias, los temas tienden a inclinarse hacia entornos siderales, con bellas melodías herederas de la psicodelia de finales de los 60’s conviviendo con momentos de pesadez en los que el cuarteto descarga toda su fuerza.  Un gran trabajo creativo que fluye con una naturalidad pasmosa. Siempre optando por la contención sus tonos épicos no explotan en sonido estridentes, sino que mantienen enganchado al oyente con suaves y delicadas melodías. Impregnados de psicotrópicos, sus riffs gravitan entre influencias floydianas coloreadas en ocasiones con elementos jazz, y en otras, con pinceladas progresivas. Qué duda cabe que el legado de Pink Floyd está presente, también lo está la experimentación en línea Motorpsycho. Con estos mimbres, dejan fluir su creatividad creando fascinantes escenarios sonoros en los que la psicodelia se eleva con narcóticos pasajes llenos de encanto. El álbum fue concebido en principio como un disco en vivo, con grabaciones efectuadas junto antes del confinamiento de la Pandemia, y con cambios en la formación, pero al llegar al estudio, se vieron sorprendidos el productor Sebastiaan van Bijlevelt, el cual les convenció para que esas canciones que estaban en pañales, se convirtieran en este fascinante doble álbum.  El resultado es el fiel reflejo del sonido de una banda habituada a presentar en vivo sus largas jams, y su desarrollo (las canciones oscilan entre 18 y 20 minutos) no resulta nada aburrido para el oyente, sino que, por el contrario, consiguen meterle en las entrañas de sus psicotrópicos sonidos. ‘FANG TEMPLE’ es uno de los mejores álbumes publicados en el presente año, y evidentemente debía estar en nuestro radar.  


TEMPLE FANG son: Jevin de Groot  (voz /guitarra, sintetizador, percusión) Dennis Duijnhouwer (bajo, voz, guitarra, sintetizador), Ivy van der Veer (guitarra, piano, y percusión) Egon Loosveldt (batería).


‘FANG TEMPLE’ está disponible vía Right On Mountain Records y Electric Spark

‘Abriendo con suaves y repetitivos acordes ‘Let It Go / When We Pray’ consigue capturar al oyente con mágicas voces ensoñadores mientras la instrumentación se toma su tiempo para ir armando el tema. Cautivadoras melodías produciendo un gratificante efecto narcótico, avanzan parsimoniosamente en ese espacio etéreo entre efectos creando un trance hipnótico. Casi seis minutos de introducción antes de crear un entorno aturdidor con un cierto tono espacial. Aquí el legado de Pink Floyd parece presentarse como un espectro. Utilizando con destreza los pasajes repetitivos, el tema nos acaricia con delicadeza intensificando su sonido entre efluvios lisérgicos. La espiral hipnótica continúa con una combinación de un bajo magnético y la repetición de una armonía que se va tornando más intensa. El tema muta en la segunda mitad, descendiendo a un plácido jardín del Edén entre exóticos aromas que desprenden bellas fragancias sonoras. Un verdadero trance sonoro que se adorna con bellas voces que se inclinan hacia un escenario más psico-progresivo. Un tema que fluye sin estridencias en una improvisación bien ensamblada. Veintidós minutos de magia.

Tras el impactante tema anterior, los holandeses han dejado el listón muy alto, pero ‘A Strange Place To Land’ no desmerece la sublime apertura del álbum. Creando un pasaje oscuro y melancólico las oscilantes y suaves pasajes vuelven a ser enriquecidos con esa seductora voz. Consiguiendo hechizar al oyente con sus psicotrópicas fragancias, TEMPLE FANG demuestra que es una banda que sabe a lo que juega. Haciendo música por el amor a tocar libremente, lograr atrapar al oyente en un gratificante relato. Hermosos e hipnóticos desarrollos crean una atmósfera apacible y algo nebulosa. Si bien las jams que contiene el álbum están llenas de la repetición de las armonías, la forma en la que están ejecutadas hace que su larga duración, no resulte monótona. Otro corte fantástico en el que también aparecen pinceladas jazz y algunos sonidos más pesados en contraste con sus hermosas melodías.

Con un carácter cósmico, una cálida e hipnótica línea de bajo dirige ‘The knife’. Otro tema con reminiscencias floydiana. Delicadas melodías de guitarra nos seducen como una suave brisa de verano. El contraste del marcado tempo del bajo, la dulzura de los acordes de guitarra y esa voz llena magnetismo, construyen otro atractivo y cautivador tema. Ofreciendo un efecto balsámico, toda parece ralentizarse. Un tema silencioso a la vez que encantador en el que la banda, vuelve a dejar patente ‘el duende’ que tienen sus composiciones. Al igual que las jams anteriores, aquí también encontramos momentos de intensidad que oscilan entre distintas influencias sonoras. Me viene a la mente una banda como Motorpsycho, ya que la versatilidad del tema, hace que lleguen a coquetear con momentos post-rock.

Para cerrar este doble álbum, ‘Not the skull’, toma una forma diferente a la que presentaba en el álbum debut de TEMPLE FANG. Teniendo en cuenta que el verdadero espacio favorito de la banda es el directo. Así, cada nueva interpretación de una de sus canciones cobra un carácter diferente. Incluido en su álbum en vivo de 2020 ‘LIVE AT MERLEYN’, la versión aquí incluida, tiene una intensidad aturdidora. Todo un viaje lisérgico que va cobrando proporciones descomunales en un impostado caos sonoro en el que la épica hace acto de presencia. Estas son las credenciales de una banda que deja fluir su creatividad en cada momento, lo que a la postre, siempre resulta fascinante.

Temple Fang

Reseña: WEEDPECKER.- ‘IV: The Stream Of Forgotten Thoughts’

Mucho más maduros que en sus anteriores trabajos, WEEDPEACKER parecen emprender un nuevo camino en su sonido. Con complejos temas psico-progresivos, la banda se acerca a los dictados de bandas como MOTORPSYCHO sin renunciar a su esencia psicodélica. Creando temas ricos en matices y con mil giros en su desarrollo, prescinden de la pesadez para experimentar con armonías más elaboradas y sabrosas en matices. Si en el conjunto del álbum, sus canciones reflejan una mayor complejidad, cabe destacar que los solos de guitarra siempre aparecen cuando menos te lo esperas para dar brillo a cada canción. Repleto de elementos progresivos las canciones se notan pulidas, cuidando los detalles, lo que hace que se conviertan en fascinantes. Si bien la complejidad que presenta este nuevo trabajo hace que todo sea más monumental, cada tema nos ofrece algún gancho con el que atrapar al oyente. Esta claro que la banda no quiere hacer álbumes que suenen igual, y en cada nueva entrega, WEEDPEACKER se superan. ‘IV: THE STREAM OF FORGOTTEN THOUGHTS’ es un gratificante viaje a un mundo alucinante en el que los sonidos se arremolinan con una frescura no vista hasta ahora. Con momentos mas propios de Hendrix, y una cierta influencia del sonido de los 70’s, los polacos se aseguran no tocar un acorde fuera de lugar, sino que cada nota tiene sentido en este mundo sensorial en el que sus canciones nos sumergen. Como el buen vino, este álbum gana con el tiempo, y cada nueva escucha te descubre mas matices escondidos en cada tema, lo que hace de su escucha una experiencia sumamente gratificante y sorprendente. Otra banda mas que se suma a la experimentación de nuevas rutas en su sonido prescindiendo de riffs pesados sin más, para coquetear con sonidos más experimentales y elaborados. Solo queda esperar las sensaciones que puede crear en los fans mas ortodoxos de los sonidos pesados, aunque desde aquí les sugiero que abran su mente como antes lo han hecho con bandas como ELDER por citar solo alguna.

WEEDPECKER son:

Piotr Dobry (guitarras, voces, teclados), Dominik Stachyra (bajo), Tomasz Walczak (bateria), Piotr Sadza (teclados. Con la colaboración de Barczi Kanada (guitarras adicionales y voces) y Aleksandra Dobra (coros).

‘IV: THE STREAM OF FORGOTTEN THOUGHTS’ fue grabado entre 2020 y 2021 en Nebula Studi y Studio Wieloslad y en su propio local. Producido, mezclado por Barczi Kanada, masterizado por Haldor Grunberg en Satanic Audio. Arte de portada obra de MAciej Kamuda Art. el álbum está disponible vía Stickman Records.

Con un sonido más propio de bandas como MOTORPSYCHO, ‘No hearbeat’ nos introduce en un álbum en el que los polacos suenan diferentes a sus trabajos previos. Ecos del hard-progresivo de los 70’s aparecen con melodías herederas del sonido de YES. Unos implacables tambores y múltiples cambios de ritmos van construyendo un corte sólido y ´versátil en el que los riffs stoner habitan en una atmósfera psico-progresiva. Guitarras en capas se superponen en ese ambiente psicodélico ofreciendo la mejor versión de la banda. Coloreando el tema con efectos envolventes, las suaves melodías amortiguan una experimentación sonora que nos devuelve de alguna manera al pasado, pero que mantiene la innovación de los sonidos del siglo XXI.

En un ambiente mucho más calmado, ‘Fire far away’ nos susurra con sus aterciopeladas melodías. Bellos pasajes de guitarras ensoñadoras nos trasladan a un mundo de color en el que los sonidos flotan. Un cierto aire sinfónico se entremezcla con la apuesta psico-progresiva de los polacos con un resultado ciertamente brillante. Un tema nebuloso, sinfónico, y bastante psicodélico que sirve de bálsamo a la complejidad de sus canciones.

‘The stream of forgotten thoughts’ se desarrolla en un suave escenario en el que los ecos progresivos parecen adquirir un mayor protagonismo. Cuidando la melodía, y sin renunciar a los efectos psicotrópicos crean un relato que gravita en algodonados pasajes con angelicales voces.   Su cadente ritmo se salpica de variadas armonías para crear un entorno balsámico y ensoñador en el que la banda parece rendir un tributo a la madre naturaleza. Haciendo serpentear sus melodías la dupla de guitarras y pedales sucumbe a una apuesta sonora sumamente gratificante para el oyente. Una canción psicodélica pero relajante y ensoñadora.

Sin salir de ese entorno en el que los sonidos de los sonidos progresivos de los 70’s se muestran ante nosotros ofreciendo su lado más pausado, ‘The trip’ es un nuevo episodio de este nuevo camino que parece definitivamente haber tomado WEEDPECKER. Sinfónico y balsámico, el tema contiene buenos pasajes de guitarra que nos proporcionan ese efecto balsámico que aplaca nuestros sentidos para ofrecernos un mundo colorista. Los ecos de los 70’s aparecen con mesura entre acordes de blues insertados con sutileza y gran acierto.

‘Big brain monsters’ nos saca de ese sueño mágico en el que nos han sumido los cortes anteriores para golpearnos con riffs hendrixianos entre ritmos más pesados. El lado ácido aflora con solos asesinos y tambores estruendosos. Aunque el tema cambia respecto a los cortes anteriores, en él se mantiene algunos elementos de esta nueva etapa. Hard-rock y una atmósfera lisérgica, crean otro fascinante corte en el que el sonido se engrosa sin perder el alma psicotrópica.

Creando un paisaje de ensueño, ‘Endless extensions of good vibrations’ no tarda en elevarse entre luminosas melodías progresivas. Conteniendo su fuerza, el tema tiene en sus entrañas bellos pasajes de guitarras que se superponen junto a aterciopeladas melodías vocales. De nuevo con YES en el horizonte, la banda conjuga elementos del pasado para reformarlos con ornamentos contemporáneos. Giros constantes hacen que la canción se precipite por la senda abierta por MOTORPSYCHO. Dulce de aspecto, las entrañas esconden intrincados pasajes que reflejan la creatividad de una banda que parece no tener límites.

‘Unusual perceptions’ contiene sugerentes y aterciopelados pasajes que reflejan elementos progresivos en una especie de soft rock lleno de elegancia. Como si se vistieran de etiqueta, las aromáticas fragancias despiden elementos de jazz en su apertura. Pero WEEDPECKER no se queda solo ahí, los polacos no se olvidan de los riffs pesados, pero usándolos con sutileza, crean una canción balsámica con una amplia gama de bellas texturas sonoras.

Para cerrar el álbum, tenemos un corte enérgico como ‘Symbiotic nova’. Nuevamente el sonido de MOTORPSYCHO me viene a la cabeza. El peculiar registro vocal y los coros flotantes amortiguan una canción con una apertura poderosa que no tarda en frenar su ímpetu para introducirnos en una atmósfera lisérgica.  Todo un gratificante viaje sonoro con ricas texturas sonoras y un talante sinfónico insertado en sus genes psicodélicos. Es posible que cualquiera que escuche este tema de forma independiente le sea difícil identificar a WEEDPECKER como autor del mismo. Aun así, las embestidas de sus ácidas guitarras aflorando entre la tupida instrumentación nos recuerdan que estos chicos no tienen fin en su evolución compositiva.

Weedpecker

Stickman Records

Reseña: FUZZY LIGHTS.- ‘Burials’

Ocho años de silencio discográfico preceden ‘BURIALS’, el cuarto álbum de los británicos FUZZY LIGHTS.  Seguramente su álbum mas reflexivo y ambicioso, y en el que, sin renunciar a sus raíces folk, amplían su horizonte sonoro creando canciones más complejas y ricas en matices. Así, consiguen que la energía fluya a través de sus bellas canciones, y que esta energía, empape al oyente de múltiples sensaciones. Una banda marcada por el registro vocal de su cantante Rachel, que excavando en el legado de Sandy Denny, nos ofrece un repertorio de bellas melodías con sabor a miel. Pero FUZZY LIGHTS es una banda sólida, y solo cuenta con esa virtuosa cantante, sino que se trata de banda capaz de golpear con riffs difusos y desarrollar canciones más propias de FAIRPORT CONVENTION como si fuera una banda pesada del siglo XXI. Desarrollos progresivos bien construidos, un sonido cristalino resultado de una magnífica producción, y esas inmersiones en agus psicotrópicas de sus guitarras, hacen que cada canción, nos ofrezca algo diferente. Si bien la mayoría guardan una estructura en la que parten de la suavidad psico-folk, para mutar violentamente a un escenario psico-progresivo en el que difusas cortinas sónicas envuelven sus fascinantes y seductoras melodías. De esta manera, consiguen equilibrar cada canción convirtiéndola en algo sumamente atrayente para el oyente. Eso no significa que por momentos nos encontremos orgías sónicas más propias de la improvisación, ue acaban siendo pulidas para ofrecer un resultado fascinante. Han pasado unos meses desde que tengo en la carpeta de pendientes esta reseña, pero un álbum como ‘BURIALS’ bien merece ser difundido, por la calidad de sus canciones, y porque estamos ante el regreso de una banda que algunos habían dado por perdida.

FUZZY LIGHTS son: Xavier Watkins  (guitarra), Rachel Watkins (voz, violín), Mark Blay (batería), Daniel Carney (bajo), Chris Rogers (guitarra)

La cálida línea de bajo y la hechizante voz de Raquel abren ‘Maiden’s call’. Un tema que parece mirar al pasado en su estructura musical. Una mágica y sensual melodía vocal y una instrumentación que mira hacia el folk progresivo de los 70’s. Inevitable acordarse de Sanddy Denny y esas bandas británicas que miraban a la música tradicional aportando la nueva energía de la psicodelia y el rock progresivo. Bucólicos violines, una sutil guitarra y un bajo protector, van tejiendo una canción llena de belleza. Con momentos de intensidad y buenos solos de guitarra, el corte se eleva majestuoso con un sonido cristalino y gratificante. Percibiendo cada acorde cada instrumento, todo se va tornando más turbio y veloz en un final diabólico y apoteósico. Una canción llena de belleza, que invita a seguir explorando este álbum maravilloso en el que la psicodelia, el rock progresivo y el folk se unen en una causa común.  La canción está inspirada en la experiencia personal de su cantante Rachel y el episodio de un aborto espontáneo que tuvo.

‘Songbird’ parte con el ímpetu de unos tambores vivaces arrastrándola gracias a dupla de guitarra y bajo a un espacio psicotrópico menos complaciente. Oscuro, turbio y misterio, el tema nos sume en un entorno aturdidor del que afloran cantos mas propios de un ritual. En una especie de híbrido entre el ocult-rock y el folk, habitando un inquietante escenario psicodélico. La sensualidad vocal en contraste con su difuso sonido acaba por llevarnos a lomos de sus briosos tambores a una encrucijada diabólica que nada tiene que ver con la dulzura de la canción de apertura. La canción nos ofrece una experiencia turbadora a lo largo de seis intensos minutos de experimentación.

Retomando el folk y la música tradicional, ‘The graveyard song’ nos susurra con pausados acordes acústicos y una voz empapada en miel. Relajante y reconfortante, la canción va incorporando instrumentos para salir de ese espacio casi minimalista.  De nuevo los redobles de tambores van marcando el devenir del tema. Con el tradicional sonido del violín crean una corte que describe la melancolía. Le tema sale de estado catártico con exóticas sonoridades mas propias del África Sahariana, y unos riffs mucho más pesados. Nuevamente el caos parece apoderarse del tema con una sucesión de sonidos anárquicos que crean una atmósfera turbulenta sin perder su vocación folclórica. Toda una tormenta psicotrópica más propia de una banda Avant-garde

En un tono mucho más sobrio, ‘Haraldasker’ nos narcotiza con acordes de blues y un tono jazzy. Un escenario completamente distinto se abre ante nosotros entre sutiles pincelas psicodélicas. Una calma gratificante que amansa nuestros sentidos sumiéndonos en un placentero estado sensorial. Bellas melodías, que se enriquecen con la magia salida de ese hechizante violín. 

«Under the Waves» retoma los elementos folk, para insertarlos en una tupida pesada instrumentación progresiva. Aquí la banda, saca todo su arsenal de música pesada sin renunciar a sus raíces folk. La conjunción de estos elementos y estilos resulta completamente fascinante. La canción está inspirada en los arrecifes de coral para abordar la crisis del cambio climático.

Siguiendo una línea similar, ‘Sirens’ ofrece turbios pasajes que serpentean elevando su intensidad para rápidamente frenarse en su impulso y retomar un tiempo medio. Con la sensación de que algo va a pasar, las descargas de intensidad toman ahora unos tintes casi post-rock. Lo cierto es que percibo vibraciones psicodélicas, progresivas y del rock clásico en un tema oscilante y cambiante.

Inspirada en un cuento clásico, ‘The gathering storm’ nace de un entorno de plácida psicodelia con ciertos tonos hipnóticos, antes de mutar lentamente su sonido.  Nacida como un grito de guerra para quienes defendieron los derechos de las mujeres y continuar la lucha contra cualquier prejuicio de nuestro tiempo, la canción mantiene la tensión sin llegar a explotar como el resto de los temas del álbum. Menos oscilante y más difuso, el tema fluye entre vibraciones folk y una ambientación de suave psicodelia.  

Fuzzy Lights

Reseña: DR. HAZE & THE WISE LIZARD.- ‘And beyond’

Hace un par de años nos hacíamos eco de ‘To Land Upon A Star‘ (reseña aquí),  EP debut de una banda suiza llamada DR. HAZE & THE WISE LIZARD, un debut fascinante que conjugaba la psicodelia oriental con la pesadez heavy-psych. Una delicia que ahora tiene su continuidad con la presentación a lo grande de su primer LP ‘AND BEYOND’. Aquí, no solo corroboran las buenas sensaciones que me proporcionó escribir aquella reseña, sino que la evolución y madurez de la banda en sus composiciones, hace que siga enamorado de ellos. Con una melodías más cuidadas y delicadas y habiendo pulido parte de su pesadez limando las aristas, crean canciones balsámicas y llenas de belleza. Siempre moviéndose en una atmósfera psicodélica, pero con la facilidad de modular sus temas sin brusquedades, moldeando al oyente con un relato fascinante y melancólico ante el que es difícil no caer rendido. A diferencia de su Ep debut, ‘AND BEYOND’ toma prestados mas elementos progresivos para dotar a sus canciones de una solemnidad melódica sin prescindir de la pesadez. Esa gestión de la intensidad en sus canciones es uno de sus mayores avales. De esta forma, consiguen trasladarnos a distintos escenarios sonoros, con la habilidad de saber hacerlo sin que notemos el cambio, y solo cuando estamos dentro, somos realmente conscientes de ello. Un magnífico álbum para escuchar desde la calma con luz tenue, y dejarse llenar por las gratificantes sensaciones que nos ofrecen sus canciones. Y como todos los buenos trabajos, es de esos álbumes que ganan con nuevas escuchas ya que su crisol de sonidos, metidos en la coctelera compositiva de la banda, y agitados con suavidad, nos proporciona un sabroso cóctel sonoro que enriquece su sabor dejándolo reposar. Un emotivo álbum, que cualquier buen amante de las atmósferas psico-progresivas sabrá apreciar en toda su extensión.


‘Snow’ abre con una introducción basada en el sonido de los sintetizadores para crear un atmósfera envolvente y psicodélica. Un gratificante espacio sensorial en el que pausados acordes de guitarra nos sumen en un espacio de melancolía. Acolchadas melodías afloran en ese particular entorno reflexivo en el que ciertos elementos progresivos se unen a un corte en el que el sosiego es el protagonista.

Manteniendo esos momentos de relajación ‘Wake up and beyond’ contiene delicados acordes que inciden en la propuesta progresiva. Con un ritmo algo más colorista los tambores preceden una eclosión de fuerza en la que la guitarra eleva la intensidad. Aquí el sonido se engruesa por momentos, mientras los coros se empapan de elementos exóticos para dar un color heavy-psych a un corte que sigue con sus suaves melodías y alguna embestida de pesadez. Una dualidad que funciona sumiéndonos en esa atmósfera melancólica y manteniendo sus bellos y aterciopelados pasajes.

Sin salirse del guion, ‘The temple and beyond’ palpita suavemente en un entorno de romanticismo. Sin riffs fuertes, el tema consigue una atmósfera triste y sosegada. Cantando las estrofas desde la calma, el minimalismo aparece con suaves acordes ejecutados lentamente. Olvídate de vibraciones pesadas y déjate llevar por la belleza de una canción gris pero realmente bella.

Una cadente y grave línea de bajo es el argumento de apertura de ‘Open the gate and beyond…’. Los suizos son una banda delicada, y eso se nota en uno temas que se sienten bien en los calmados espacios. Sus lentos acordes van tejiendo un tema heavy-.psych fascinante. Algunos estándares del género apareen entre sus surcos, pero la ejecución y maestría en la composición hace que estemos ante uno de los temas más logrados de todo el álbum. Voces algodonadas, algunos riffs fuertes, pero siempre la magia sonora como efecto balsámico para el oyente. Psicodelia de alto nivel, aderezada con algún elemento progresivo, así como algún riff difuso. Un tema lleno de encanto y magnetismo al que incorporan estrofas chamánicas que le aportan un halo de misticismo.

‘Fire lizard and beyond’, otro tema de ocho minutos al que incorporan acordes acústicos que nos sitúan en un espacio folk teñido de psicodelia balsámica.  Nuevamente la melancolía aparece en unas estrofas que nos acarician reflejando momentos de mirada interior. Con una cadencia progresiva, la acaramelada voz nos susurra suavemente entre vibraciones floydianas en conjunción con pinceladas de rock progresivo de vocación 70’s. Un espacio para la relajación a la luz de las velas. Aterciopelado, pero con golpes de rugosos riffs Stoner, el tema va cogiendo cuerpo y textura para mostrase resplandeciente. La cuidad combinación de los elementos acústicos con los momentos de pesadez y la capacidad para hacerlo evolucionar, lo hace, uno de los temas mas brillantes. Todo un regalo para cualquier amante de la psicodelia pesada.

Con poco más de dos minutos, ‘The path’ es una especie de interludio cósmico creado por los sintetizadores y ecualizados coros celestiales que sirve de introducción al corte que cierra el álbum.

‘Bridge of ligh’ nace de exóticos acordes de sitar que crean una atmósfera mística. Con un cadente ritmo de tambores el tema va forjando su verdadera vocación. Siempre con un acorde aquí y otro allá, el tema avanza a un escenario mas propio de la west-coast y bandas como

. Consiguiendo con habilidad una dualidad entre esa psicodelia aromatizada con nos acaricia y las suaves melodías vocales. En su evolución, una gruesa guitarra aporta las dosis de psicodelia pesada en una combinación que funciona. Ese crisol de sonidos metidos en la coctelera y agitadas con suavidad, nos proporciona un sabroso coctel sonoro con incrustaciones progresivas. Lo cierto es que sin darnos cuenta, los suizos han logrado situarnos en distintos escenarios dentro de la misma canción, sin que se note el cambio de estilo.  El resultado es un bello corte de psicodelia pesada con muchos matices y ornamentos.

Dr. Haze & the Wise Lizardz

Reseña: VESPERO.- ‘Songo’

Sin perder su esencia espacial, los rusos VESPERO, con más diez álbumes publicados y casi dos décadas de vida, continúan evolucionando en su sonido para crear un nuevo álbum mágico. En SONGO’ su nuevo álbum, no encontrarás riffs pesados, pero sin embargo, la mística de cada canción, consigue que el oyente se relaje, sintiéndose partícipe de esos mundos de color que cada acorde nos ofrece. Todo un viaje onírico al mundo de los sueños (no en vano ‘SONGO’ significa sueño en esperanto) en el que, sin complejos, ejecutan su música, ofreciendo al oyente variadas melodías entre la psicodelia con vocación espacial, el folk y un notable espíritu progresivo. Una de las claves del álbum es la capacidad para utilizar distintas vibraciones estilísticas en una misma canción, y conseguir que ésta, se muestre con un ‘todo’, cohesionada y creíble. Con una narrativa fluida, incorporan elementos de jazz y de fusión, para ofrecernos distintas fases en cada canción, desde los cantos celestiales que aporta Sonya Vlasova (vocalista invitada por primera vez en diez años), hasta los pasajes sinfónicos en los que los elementos de viento y especialmente el violín, recuperar tradicionales sonidos ancestrales. Con la particularidad de usar tanto el inglés, como esperanto, francés, búlgaro, estonio y gallego para nombrar sus canciones, VESPERO se convierte en una banda que trasciende las fronteras de la psicodelia espacial rusa, para abrirse al mundo. Cualquier amante de la psicodelia espacial y del rock progresivo, sabrá valorar la calidad de las canciones aquí contenidas.

VESPERO son:

Ivan Fedotov – batería y percusiones
Arkady Fedotov – bajo, sintetiador,ruidos, voces, grabación
Alexander Kuzovlev – guitarras, saz, mandolina
Alexey Klabukov – teclados y sintetizadores
Vitaly Borodin – violin, acordeón

Con la colaboración de : Alexey Esin, gusli, midi-saxo y Sonya Vlasova voces y coros.

Todas las canciones de VESPERO excepto ‘Myth of Uqbar’ (Esin/Vespero). Grabado por Alexey Klabukov y Alexander Kuzovlev en 2020 en VMS studio, (Astrakhan). Mezclado por Alexander Kuzovlev y masterizado por EROC, ‘SONGO‘ está disponible vía Tonzonen Records.



Como si entráramos en un particular mundo de los sueños, ‘Ne enlitiĝu ĉe la maro’ nos introduce en un particular Jardín del Edén entra bellas y suaves melodías. Con la voz de Sonya emulando los cantos de ninfas el tema nos susurra proporcionándonos un estado de confort y relajación con sus bellos pasajes.

‘Levedivo’ prosigue ese paseo relajante por ensoñadoras atmósferas con sutiles cantos en la lejanía. Aromas orientales, sintetizadores envolventes y unos tenues tambores van desarrollando otro corte ambiental, relajante y con un cierto tono onírico. Tonos celestiales que nos acarician con delicadeza creando un entorno gratificante. Efectos espaciales y algún pasaje progresivo acompaña una fascinante narrativa en la que no faltan ecos folk. Los seductores coros acaban por atraernos al mundo de los espectros. Rico en texturas el tema va mutando con sosiego guiado por el violín con final fascinante.

Con acordes de post-rock espacial ‘Le papillon ou moi’ gravita en un particular mundo sonoro con el que los rusos nos seducen. Elementos progresivos ejecutados desde la calma, van moldeando el tema bajo una narrativa de misterio. Sin darnos cuenta estamos sumidos en corte de rock progresivo con bastantes elementos sinfónicos. Sin sobresaltos las ondulaciones en el sonido se producen con pausa y precisión. Sin renunciar a los tonos cósmicos, el ritmo oscilante y los borboteos de guitarra y sintetizadores nos sumen en una espiral majestuosa. La parte final se vuelve más libre con si se recostaran en una especie de free-jazz cósmico con una cubierta clásica y con un aroma lisérgico. Nuevamente el violín pone el broche final a otro maravilloso corte.

Con el mágico violín como protagonista, los coloridos sonidos de ‘Cloudarias’ se recuestan en un entorno clásico para mantener el espíritu progresivo. Elegante, casi ceremonial, las texturas del tema lo hacen brillar en una atmósfera tenue de luz, pero con brotes de color. Los tonos folkloricos aparecen con los cantos celestiales, mientras la armonía parece mirar a siglos pasados.

Elementos de viento, efectos y una suave brisa nos introduce en ‘Soños do meu pelo’. Otro tema suave en el que la banda incorpora efectos espaciales sobre una base de música tradicional. La unión de lo ancestral y lo espacial se ejecuta con gran destreza. Silencioso, susurrante, la canción nos envuelve entre instrumentos clásicos de viento. Con una percusión vibrante y cadente, el tema va tornándose más luminoso. Los mas de siete minutos de duración permite a los rusos experimentar con vibraciones de fusión, que acoplan a su vocación espacial. El resultado es otro tema atmosférico, serpenteante y suave, pero lleno de matices y alteraciones estilísticas.  Oscilando entre estas, nos vemos sumidos en un espacio en el que los aromas orientales nos vitalizan. Una nueva evocación a los ancestros y sus formas sonoras. Con gran habilidad, acoplan una sólida base sinfónica para que adquiera tintes majestuosos.

Oscuro, acústico y lisérgico en su apertura, ‘Myth of Uqbar’ es una nueva fase en este viaje al mundo de los sueños que es‘SONGÔ’. Agradables y balsámicos pasajes ejecutados desde la pausa, nos van despertando de la fantasía sensorialSonidos que parecen acariciarnos como una suave brisa junto al mar de Oriente. Terapéutico para el oyente, el tema combina bellos pasajes de guitarra con envolventes efectos, creando un clima chamánico y liberador.

Cristalinos acordes de guitarra replicados, abren ‘Samaväya’. Con una inclinación al jazz, VESPERO nos ofrecen una experimentación más profunda que en temas anteriores. Subiendo la intensidad rítmica, con más guitarra y con constantes sintetizadores crean un corte vibrante sobre una base progresiva.  Pero al igual que el resto de las canciones del álbum acaba siendo seducida por los elementos clásicos. En su parte final se convierte en una bacanal de sonidos y ritmos que parecen ir completamente a su antojo,

‘Song of opaque’ nos devuelve al sonido más clásico de la banda. La atmósfera espacial es el escenario en el que va a desarrollarse. Sintetizadores, efectos y el vacío ante nosotros. Un nuevo sueño cósmico con inquietantes momentos de tonos narcóticos.

Para cerrar, ‘Stymphalian birds’ con sus mas de ocho minutos, y siendo el tema mas largo del álbum, permite una experimentación más profunda. Cósmico, envolvente, relajante, el tema parece flotar arrastrándonos a ese mundo onírico a modo de bálsamo sensorial.

Vespero

Tonzonen